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Politica Local

Fuertes inversiones del Puerto de Bahía Blanca para el 2021

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En la última reunión del año 2020, el Directorio del Consorcio del Puerto de Bahía Blanca aprobó el Presupuesto 2021, en el cual se fijan los lineamientos y objetivos de gestión para el presente año.

A través de una administración seria y ordenada, se logró conseguir durante el ejercicio 2020 saldos positivos sin precedentes, movilizándose a través de nuestro puerto 26.636.687 de toneladas, aún en contexto de pandemia.

Esta situación de fortaleza financiera permitirá que en el corriente año, el Consorcio realice inversiones de suma importancia en materia de mantenimiento e infraestructura portuaria, equipamiento, seguridad y acciones de responsabilidad social con la comunidad.

Dentro del presupuesto aprobado, se prevé una operatoria total cercana a los 24 millones de toneladas de mercadería movilizada en el ámbito de jurisdicción del Puerto de Bahía Blanca, así como también ingresos por 5.706 millones de pesos, un porcentaje superior al 25% del indicador financiero EBITDA y un costo laboral sobre ingresos del solo el 13%.

El monto de inversiones presupuestadas asciende a más de 3.700 millones de pesos destacándose la readecuación general de la estructura de los sitios 1 y 2 de la Posta para Inflamables, mejoras estructurales de Muelle de Pescadores y varadero y renovación del Centro de Contrataciones.

Se prevén asimismo importantes y necesarias inversiones en adquisición de equipamiento entre los que se destaca la compra de una nueva grúa de uso en sitio público, tres brazos cargadores para la Posta para Inflamables, escáner móvil y diversas obras de iluminación led en diferentes sectores portuarios.

Cabe destacar que el presupuesto prevé dar continuidad y profundizar el vínculo con la comunidad a través del eficiente programa White 2030 que se verá reflejado en acciones directas, como por ejemplo en la continuación de la obra de Avenida Dasso, la puesta en valor del Ex Muelle de Elevadores, la primera etapa de refacción en el Hospital Leonor Natali de Cappelli de Ingeniero White y diversas mejoras en espacios verdes.

También seguiremos adelante con el espacio de escucha y dialogo con las diversas instituciones como venimos desarrollando dentro del foro participativo Puerto Abierto y apoyando las diversas expresiones culturales de nuestra ciudad.

Federico Susbielles, como presidente del Puerto de Bahía Blanca expresó “El 2020 fue un año lleno de desafíos para el Puerto de Bahía Blanca y nuestro equipo los resolvió exitosamente. Con una gestión eficiente y moderna logramos mantener la operatividad en la pandemia y generar un superávit extraordinario que vamos a volcar en inversiones de infraestructura, equipamiento y tecnología para acentuar nuestro liderazgo y prepararnos para el futuro”.

Por último, agregó “No tengo dudas de que estamos en camino de generar el desarrollo portuario sostenido, sustentable y en beneficio de la comunidad que todos queremos”.

Por su parte, el Gerente del Consorcio del Puerto, Rodrigo Torras manifestó “Tuvimos la virtud y capacidad de adaptarnos rápidamente a un contexto extraordinario y tener un gran año. Celebro la decisión del Directorio de poner el foco en la inversión en tecnología e infraestructura para acrecentar la eficiencia y seguridad en las operaciones que supimos mostrar. Esto consolidará nuestro liderazgo a nivel nacional”.

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Memoria viva: la inundación, los bebés internados y el heroísmo silencioso de la Neo del Penna

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“Soy enfermera desde 2007. Trabajé en otra institución y en el Penna ya hace 11 años que estoy en Neonatología. Recuerdo que cuando comenzó a inundarse el sector del subsuelo yo ya había terminado mi jornada laboral, que es de 24 a 6, al igual que mis compañeras. Pero no pudimos volver a nuestras casas con nuestras familias: nos quedamos a evacuar a los bebés hacia algún lugar seguro. Estaba todo oscuro y nos alumbrábamos con los celulares. Solo sentíamos el agua en nuestros pies. Llamamos a las mamás que estaban en la residencia de madres, porque esa noche había 16 bebés pero no todas las madres estaban presentes”, contó Luciana Marrero.

“No estábamos preparados. Nunca pensamos que iba a inundarse de esa manera, al igual que todo Bahía Blanca. A algunos bebés los llevamos a la residencia de madres y a otros a una habitación de pediatría, ambos lugares en pisos más arriba. Nosotras mismas sacamos a los bebés hacia otro sector del hospital, entre ellos una bebé que pesaba poco más de un kilo”.

Luciana recuerda que eran 11 enfermeras y 2 médicas a cargo del sector de Neo en ese momento.
“La orden fue pura y exclusivamente nuestra, sin tener ningún protocolo de evacuación previo. Solo vimos que estaba entrando agua y no dudamos un segundo en evacuar a nuestros pacientitos. Algunas de las enfermeras se dedicaron a llamar a cada una de las familias de los bebés. A veces podíamos comunicarnos con nuestras familias, otras veces perdíamos señal. Con mis hijos por momentos estaba comunicada, por momentos se dificultaba, pero siempre confiando en que ellos iban a estar bien”.

Luciana tiene 4 hijos: Tomás de 21, Lautaro de 17, Santina de 14 y Abril de 10. Y ese día, estaban solos.
“Tomás fue el que ayudó a sus hermanos a salir de casa e ir hacia una parte más alta, ya que el agua entró muy rápido y llegó a 1,50 metros. Lautaro esa noche se había quedado en la casa de un amigo, familia a la que también tuvo que ayudar a evacuar. Mis hijos estaban solos porque mi marido, Mauro, a las 5 am ya había tenido que irse a trabajar. Mucha angustia cuando recuerdo ese día… pero con un final feliz: mis hijos se mantuvieron a salvo”.

Cerca de las 16, cuando todo era incertidumbre, llegó el jefe del servicio, Ezequiel Tronbetta, con su vehículo particular para trasladar a una mamá con su bebé, a Luciana con Amely en su pecho -que había nacido con 27 semanas de gestación- a la médica Mariana Calahorra y la enfermera Clarisa Marcos.
“Llegamos hasta cierto lugar y no podíamos pasar por el agua. Después vino una ambulancia que tampoco pudo seguir destino y finalmente un camión del ejército: ahí sí pudimos llegar a la clínica de Osecac, donde continuaron la internación estos bebés. Los otros fueron trasladados más tarde, primero los más complejos”.

“Para mí las cosas se hicieron muy bien de parte nuestra y de todas las personas que nos brindaron una mano. Tengo compañeras que se vinieron a la tarde con el agua hasta el pecho para poder relevarnos. Somos un gran equipo y de eso no hay dudas. Todos nuestros pacientes llegaron a destino, se salvaron todas esas vidas que teníamos en internación y por eso estamos más que satisfechos. Lamentablemente tengo muchas compañeras que han sufrido secuelas post inundación y que no han vuelto a trabajar en Neo y la verdad es que no cambió nada, porque en el Hospital nos ubicaron en el mismo lugar que estábamos, en el subsuelo. Pero también entiendo que debe ser muy complicado y costoso construir algo desde cero.”

Luciana no sabe por cuánto tiempo la gente recordará lo que hicieron, pero sí está segura de se pudo visibilizar el trabajo que hacen todos los días las enfermeras y médicas cuando entran al servicio de neonatología y se ponen el uniforme.
“Nuestros bebés siempre van a ser nuestra prioridad. Se vio el trabajo en equipo en un clima de catástrofe, pero siempre trabajamos de la misma manera, pensando en el bienestar de nuestros pacientes y sus familias. Agradecemos de todo corazón los mensajes hermosos que nos llegan siempre de la gente.

Ese día Ruth Flores, Carolina Cari, Andrea Ávila, Clarisa Marcos, Luciana Marrero, Romina Moya, Rocío Lagos, Marianela Coronado, Valeria Chillemi, Belén Salazar, Mercedes Careddu y las médicas Mariana Calahorra y Sonia Scardapane se “pusieron la 10”, priorizando evacuar como fuera a los bebés internados.

La foto de los enfermeros, médicos y el ejército saliendo del hospital y de Luciana Marrero, con la pequeña Amely adentro de su ropa, apoyada contra su pecho en medio de la evacuación, recorrió todo el país y se convirtió en símbolo de la inundación de Bahía Blanca. No eran solo médicos y una enfermera cargando a un bebé: era la imagen de entrega y coraje absoluta, del instinto de proteger la vida aun cuando la propia estaba en riesgo. En palabras de la propia gente, “esta foto fue la postal de la esperanza: la certeza de que, incluso en medio del agua y el miedo, había manos firmes y corazones dispuestos a salvar vidas”.

Saira Delmiro hoy tiene 17 años y sonríe junto a su hija que el pasado 15 de febrero, cumplió un año. Pero cuando nació Amely tenía 16 y un embarazo que venía complicado.
“El 7 de marzo, yo estaba en mi casa, eran cerca de las 9 de la mañana, cuando me llegó un video de la Neo toda inundada. La primera incubadora que estaban sacando era la de Amely. Me asusté muchísimo, me agarró un ataque de nervios. Mi mamá no me podía calmar”, recuerda con angustia.

Amely nació prematura, de 27 semanas. Su mamá empezó a tener contracciones a los 3 meses, cuando apenas tenía 18 semanas de gestación.
“Me hicieron un cerclaje de urgencia (para evitar abortos o partos prematuros) pero igual no llegué a las 37 semanas. Empecé con contracciones el 14 de febrero porque tenía una infección urinaria que desencadenó el trabajo de parto y llegó Amely al mundo pesando 940 gramos. Estuvo 15 días con respirador y después con CPAP, oxígeno. Estaba mal, no tenía esperanzas de vida, me habían dicho pero a mí lo que me sirvió mucho fue aferrarme a Dios, nunca creí que no iba a sobrevivir”.

En medio del caos, las comunicación de la evacuación de Amely nunca llegó.
“Llegué al Penna a las 5 de la tarde y ahí me dijeron que mi bebé ya no estaba, que a las 4 la habían trasladado. Yo lloraba porque no entendía nada. No sabía qué era Osecac, me imaginaba que era Buenos Aires. Entonces el director de la Neo con otra enfermera frenaron una camioneta que nos trasladó hasta Sarmiento, pero no se podía pasar. Nos dejaron ahí y empezamos a caminar. Llegó mi tía y mi tío, pudimos hacer una cadena para pasar porque la corriente estaba terrible. Llegamos embarradas, mojadas. Me dijeron que la podía ver, pero tenía que cambiarme. Ese día fue la primera vez que la agarré en brazos. Fue lo mejor que me pasó, sentía que necesitaba ese reencuentro”.

Hoy, un año después de la inundación Saira cuenta que Amely siguió creciendo normal, que no quedó con ninguna secuela, más que el susto cuando llueve o hay viento.
“No me explico cómo se asusta tanto porque era muy chiquita, quizá de manera inconsciente recuerde ese día. Estoy muy agradecida con todas, más con Luciana, que la cuidó con su propia vida. No nos olvidemos que ellas también corrían riesgo y, aun sabiendo que su casa se inundaba, eligieron cuidar de los bebés. Hoy puedo decir que sobrevivió, que está bien, y que esa noche nos marcó para siempre”.

Fuente: la Nueva.

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El mensaje del intendente a un año de la inundación

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El intendente Federico Susbielles hizo una publicación en sus redes sociales a un año de la inundación del 7 de marzo de 2025 que golpeó con dureza a Bahía Blanca.

“Un aniversario que nos duele. Como intendente y como vecino, abrazo y acompaño a los seres queridos de las 18 víctimas de la inundación, manteniendo viva su memoria”, expresó.

El mensaje estuvo acompañado de un video en el que el jefe comunal remarcó que la tragedia “nos marcó y nos cambió la vida” y que de la catástrofe nadie sale igual ni individual ni colectivamente.

“Gracias al temple, el coraje y  la solidaridad de nuestra comunidad, Bahía no se doblegó y hoy está de pie. Sigamos unidos”, concluyó.

Fuente: Frente al Cano.

 

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Rompieron un acueducto y dejaron a un amplio sector sin agua

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ABSA comunicó sobre un incidente que está generando serios problemas con el suministro de agua potable en diversos sectores de la ciudad.

Terceros dañaron un acueducto de 450 milímetros en la intersección de las calles Biggio y Don Bosco y eso afectó a la normal prestación en el cuadrante de Zelarrayán, Canal Maldonado, Pacífico y Sesquicentenario.

Según explicaron, para poder iniciar la reparación, se requiere drenar el conducto e interrumpir el paso del agua por el sector.

Además, por su vinculación con otro acueducto de gran dimensión puede ocasionar baja presión en toda la zona que se abastece por gravedad.

Luego ABSA actualizó la información y amplió el área afectada sin servicio de agua potable: Los Álamos, Aerotalleres, 15 de Diciembre, Mara, Luján, Richieri, Estomba, Villa Irupé, Los Almendros, Sesquicentenario, Latino, Villa Duprat, Avellaneda, Santa Margarita, Villa del Parque, Cenci, Cooperación II, Nueva Belgrano, Los Olivos, Villa Belgrano, Villa Floresta, San Cayetano, Pacífico, Kilómetro 5, Noroeste, Napostá, Palihue, La Falda, Miramar, Villa Bordeu, Don Ramiro, Los Chañares, Vista Alegre, Maldonado, y General Daniel Cerri.

“A partir de lo expuesto, se solicita a las personas usuarias de los sectores afectados, cuidar las reservas domiciliarias de agua y utilizarlas sólo en hidratación y quehaceres imprescindibles”, pidió la prestataria.

Fuente: Frente al Cano.

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