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Política Nacional

Alberto Fernández: “Peleamos por muchas soberanías, no solo la territorial”

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Alberto Fernández sostuvo que “detrás de la argumentación del libre comercio se esconde un sistema de sometimiento” en el que “parecemos condenados a seguir viviendo de la producción primaria” y afirmó que “hoy peleamos por tantas soberanías”, como la cultural, tecnológica, científica y alimentaria.

Así lo afirmó en la ciudad bonaerense San Pedro, a orillas del río Paraná, al encabezar el acto del Día de la Soberanía Nacional, al cumplirse 175 años de la batalla de Vuelta de Obligado, acompañado por la primera dama Fabiola Yañez; el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero y el gobernador bonaerense Axel Kicillof, entre otros.

“Por momentos estamos luchando por las mismas razones por las que se luchaba en aquél entonces” cuando las “potencias europeas bregaban con los mismos argumentos que hoy” con “la idea de que la libertad de comercio debía ser garantizada y que el resto del mundo debía someterse a sus lógicas”, dijo el mandatario en su discurso.

“Sus lógicas eran que ellos traían sus productos de Europa e indefectiblemente nosotros en América teníamos que flanquearle los pasos para que ingresen definitivamente en perjuicio de nuestros intereses”, añadió.

En otro pasaje de su discurso, Fernández señaló que “la soberanía hoy no es solamente la soberanía territorial, que obviamente la seguimos defendiendo y revindicando” y agregó que “en un día como hoy, no podemos olvidar los derechos soberanos que tenemos sobre las Islas Malvinas”.

“Ser soberanos quiere decir no depender de otros y defender la idea de desarrollarnos nosotros mismos como sociedad en cada uno de esos aspectos. Esa es la lucha que tenemos hoy por la soberanía”, añadió el primer mandatario, para luego reivindicar que hoy el país pelea por “tantas soberanías” como la “cultural, tecnológica, científica y alimenticia”.

Por último, el Presidente destacó la “la lucha solidaria de toda una sociedad” frente a la pandemia de coronavirus, aún cuando muchos argentinos estaban “sufriendo por no poder trabajar y otros por no poder abrir sus negocios”, a la vez que también se refirió a la “solidaridad de los que se pusieron en primera fila para combatir el virus”.

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El trasfondo de la “justicia social” que quiere aplicar el Gobierno y las nuevas medidas “empáticas”

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Javier Milei no les prohibió a sus ministros y funcionarios el uso de la palabra empatía, pero sí les dejó una interpretación propia para que la tengan muy en cuenta al momento de utilizarla. Se trata de una de las tantas definiciones que ya se suman al decálogo del vocabulario mileísta.

Nos dijo que la empatía la utilizan los populistas con el fin de sostener una política de tono paternalista. Le dio otro significado al término, al que considera funcional para que el Estado le resuelva los problemas a la gente con la plata de los contribuyentes”, indicó a Infobae uno de los asistentes a la reunión de Gabinete realizada en la mañana del lunes en la Casa Rosada.

La distinción no se produce en cualquier contexto. Sucedió luego de semanas en las que Milei fue cuestionado por actores de la oposición, del ámbito económico-social y de la agenda mediática por retacear políticas orientadas a descomprimir la morosidad de las familias o mejorar el salario real. En diferentes actos públicos que encabezó la semana pasada, reafirmó que su administración no impulsará políticas de redistribución.

En las altas esferas de la administración libertaria reconocen que la batería de iniciativas de alivio disponibles para implementar es acotada, dadas las restricciones impuestas por el Presidente. Por eso encontraron una alternativa en la utilización de parte del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) para impulsar nuevos créditos hipotecarios. No serán más de 20.000, pero representan un punto de partida para dar pie a medidas de similar naturaleza.

En esa presentación, el ministro de Economía, Luis Caputo, realizó una declaración que no pasó desapercibida. Dos días después de haber estado en la reunión de Gabinete y escuchar el énfasis de Milei sobre los usos políticos de la “empatía”, dijo en la Sala de Conferencias del Ministerio de Economía que “los créditos hipotecarios son una prioridad porque hacen a la justicia social.

El Presidente dio un discurso dos meses atrás en Madrid, más precisamente en la Universidad CEU San Pablo, en el que parafraseó al economista Thomas Sowell para referirse a ese término. “Si la caridad es a punta de pistola, como la hace el Estado, eso no es caridad, eso es robo disfrazado de altruismo. Hay una frase hermosa que dice: ‘¿Desde cuándo la envidia dejó de ser un pecado capital para convertirse en una virtud?’. Porque, en el fondo, la justicia social no es ni más ni menos que envidia más retórica”.

¿Hubo reproches puertas adentro respecto de los términos utilizados por Caputo? No consta. Al menos, no por ahora. El ministro de Economía integra el exclusivísimo grupo de funcionarios que no deben validar sus declaraciones y que tienen una gravitación propia.

En el riñón del Presidente explican: “Toto quiso decir otra cosa y creo que la pifió, como le puede pasar a cualquiera. Quiso jugar con el concepto de ‘justicia social’, sabiendo que estaba mencionando algo muy simbólico, pero para explicar la verdadera intención de la política que estaban anunciando. Justicia social no hace falta definirla como quieren los peronistas. Puede ser, como dijo Toto, que alguien pueda pagarse su propia casa con su propio sueldo”.

Efectivamente, después de usar ese término, el ministro de Economía completó su frase al señalar que no hay “nada más justo que una persona que tiene trabajo pueda acceder a una vivienda y no deba esperar 30 o 40 años para comprarla”. Como parte de una lectura más pragmática de la gestión, en el Palacio de Hacienda consideran que el Gobierno puede tomar medidas en el plano macroeconómico, pero que es la política la que debe alinear los incentivos de opositores aliados para colaborar con la Casa Rosada y, así, dar mayor previsibilidad a los mercados.

En el marco de esta semana, se conoció que la Secretaría de Trabajo estaría conversando para que las paritarias fijen un salario mínimo garantizado de $1.070.000 para agosto de 2026 —equivalente a unos $860.000 de bolsillo—, una pauta que el Gobierno busca instalar tras la aprobación de la reforma laboral, en un escenario de deterioro del poder de compra y de fuerte dispersión entre los convenios colectivos.

El contexto que rodea esa definición muestra una caída del salario real en el empleo privado registrado: en junio de 2026 bajó 0,9% en términos reales, después de una retracción del 2,9% en mayo, de acuerdo con el informe Panorama mensual del trabajo registrado de agosto de 2026, elaborado por la Dirección Nacional de Estadísticas y Estudios Laborales de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social.

Aun así, una fuente al tanto de esas conversaciones desmintió que esa medida pueda aplicarse en el corto plazo: “En esos convenios siempre se arreglan sueldos por encima de ese nivel que se difundió ayer. Todos los gremios tienen un piso más alto. Lo que queremos es que haya una negociación entre las partes. El Gobierno no está incentivando nada. La orden de la ministra Sandra Pettovello es que se pongan de acuerdo las partes y después se homologue el convenio. Antes venían esperando que el Estado les resolviera ese tema”.

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El oficialismo busca retomar en el Senado el debate sobre la eliminación de las PASO pero no hay consenso con los aliados

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El oficialismo está aceptando que el clima político comenzó a cambiar. En el Senado, La Libertad Avanza atravesaba sin sobresaltos un período en el que sus socios optaban por el silencio o directamente por pedir la palabra para acompañarlos. Sin embargo, en las últimas sesiones aparecieron voces aliadas que comenzaron a reclamarle al oficialismo que avance con una agenda que hasta solo declama.

Esto fue lo que sucedió en la última sesión de la Cámara alta, donde el bloque libertario esperaba tener un tránsito sin demasiadas complicaciones. El temario incluía pliegos judiciales y acuerdos internacionales. Estaban los votos, así que solo era cuestión de esperar y escuchar, sin responder, los dardos del kirchnerismo.

Sin embargo, hubo un hecho que evidenció este cambio y que obligó a la jefa del bloque de LLA, Patricia Bullrich, a tomar posición rápidamente para no quedar expuesta frente al reclamo de uno de los socios.

La senadora de Despierta Chubut, Edith Terenzi, solicitó que se dé un tratamiento preferencial al proyecto de Ficha Limpia por fuera de la reforma electoral que busca la Casa Rosada y que no presenta avances desde hace semanas.

Rápidamente, Bullrich tomó la palabra y, a modo de aclaración, adelantó que el oficialismo planeaba retomar el tratamiento de la reforma electoral. “La próxima semana no, porque tenemos varias comisiones, pero la otra vamos a volver a juntarnos. Y ahí se incorporarían también los proyectos de ficha limpia que están aparte del proyecto. Eso es un compromiso, lo podemos votar, pero tienen mi palabra”, dijo la senadora. Y esto despertó gestos y miradas entre los senadores de otros bloques que acompañan al oficialismo.

Rápidamente, un grupo de radicales se reunió alrededor del presidente del bloque, Eduardo Vischi, y comenzaron a conversar. Tanto fue así que la presidenta del cuerpo, Victoria Villarruel, tuvo que frenar la sesión y pedirles que lo hicieran fuera del recinto.

La realidad es que en los bloques entendieron que la respuesta de Bullrich tuvo más que ver con evitar que pareciera que La Libertad Avanza no quiere debatir Ficha Limpia —algo que ya sucedió en Diputados— que con un cambio de escenario respecto de las negociaciones.

Ofrecieron colectoras y no funcionó, ahora no hay nada nuevo”, dijo un senador dialoguista. Esa afirmación, que podría ser de alguien que no participa de las conversaciones, fue ratificada desde el oficialismo. “Todavía no lo están discutiendo centralmente”, señaló un vocero autorizado ante la consulta de este medio sobre qué había de nuevo que hubiera hecho retomar las conversaciones.

Al término de la sesión, la ex ministra dijo que daba lo mismo “la eliminación o la suspensión” de las PASO, ya que el debate pasa por el costo de estas. Con esto abre una puerta para el PRO y la UCR, que tenían más interés en ese camino intermedio.

El problema es que la ancha avenida del medio también juega su propio partido y la suspensión de las primarias, que en otro momento juntaba adhesiones, hoy no parece convencer tanto. Mauricio Macri no quiere allanarle tanto el camino electoral al Gobierno sin un acuerdo previo —y conveniente— con el mundo de La Libertad Avanza, algo que por ahora no está ni cerca de suceder. “Fueron dos salidas, pero no hubo ni un beso, quedaron en hablar”, graficó en tono jocoso un hombre amarillo que está al tanto de las conversaciones.

El otro punto es convencer a los gobernadores que ya tienen pensado adelantar sus elecciones. “Las PASO les solucionan el escenario a quienes tienen un candidato único y hacen que los demás tengan que encarar campañas largas, costosas y desgastantes”. Hay casi 20 provincias cuyos gobernadores irán por la reelección, ninguna libertaria. ¿Por qué alguno les solucionaría las disputas a los libertarios en sus territorios?

La reforma tiene como punto central la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) y la implementación de la ya mencionada Ficha Limpia. La discusión de esta iniciativa se encontraba sin avances por falta de consenso. Todo hace suponer que, por ahora, sigue igual.

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La morosidad acaparó la agenda pero el Gobierno se ordenó para responder: los ejes de la postura oficial

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Javier Milei

Algunos días atrás, cuando el concepto de la morosidad entre la clase media y baja ya se había instalado como una preocupación y una critica hacia el modelo económico, el presidente Javier Milei recibió en la Quinta de Olivos un estudio que venía esperando y en el que se asegura que la situación no es tan crítica. Los datos que le acercaron surgieron en gran parte del “informe sobre bancos” que publica mensualmente el Banco Central de la República Argentina (BCRA) y en el que se hace un repaso de todo el sistema financiero.

Ya con estas cifras en su poder, el mandatario nacional decidió que todos sus funcionarios salieran a responder a los cuestionamientos por este tema y a negar la posibilidad de cualquier crisis.

En un acto en la Bolsa de Comercio de Rosario, fue él mismo el que empezó a darle forma al discurso oficial, cuando aseguró que que “no hay elementos para culpar a la política” de su administración ”por lo que está pasando”.

“Están utilizando políticamente una categoría de mercado que entra en la definición de repugnante y se está tratando de cargar esas culpas sobre el Gobierno”, opinó.

En este mismo sentido se expresaron luego algunos miembros del Gabinete, como el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, o el titular del BCRA, Santiago Bausili, quienes anticiparon que no se está pensando en ninguna ayuda para los deudores.

Es que, para Milei, cualquier medida en ese sentido implicaría “hacer populismo” y utilizar los recursos del Estado para solucionar un conflicto que en el fondo es entre privados.

Para darle forma a sus argumentos para enfrentar este conflicto, el Presidente se basó en un libro de Henry Hazlitt, un filósofo libertario y periodista que es de sus principales referentes.

La obra en cuestión es “La economía en una lección“, de 1946, en la que el autor, que también tiene varios artículos publicados en diferentes diarios de los Estados Unidos, defiende la idea de que no se deben analizar solamente las repercusiones inmediatas de una política, sino sus efectos a mediano y largo plazo; y no solo las consecuencias para un grupo, sino para todos.

Esta misma tesis fue la que defendió la semana pasada ante los diputados y senadores de La Libertad Avanza, a los que convocó a la Casa Rosada en la antesala de importantes sesiones en el Congreso, en las que las críticas por la morosidad estuvieron presentes.

Consciente de que la oposición tenía en carpeta algunos proyectos para tratar este asunto, el jefe de Estado optó por explicarles a sus legisladores los principales puntos de su pensamiento.

Según pudo saber Infobae, ya en la primera parte de ese encuentro, el mandatario hizo hincapié en que todo “era una operación” del peronismo y sus aliados, por lo que les detalló “cuál iba a ser la estrategia de defensa”.

Para Milei, la oposición “busca instalar determinados temas como mercados controvertidos o repugnantes”, que son “aquellos que dividen a la población y que eligen para construir su campaña negativa”.

El Presidente está convencido que sus enemigos políticos se aprovechan de estos temas e hizo un paralelismo con la campaña del 2023, cuando se lo acusó de habilitar la libre venta de armas en los comercios si ganaba las elecciones.

En este sentido, el líder libertario les remarcó a los diputados y senadores que “la morosidad es otro ejemplo similar, donde los kirchneristas tienen la posibilidad de exacerbar la división y romper a la sociedad”.

En cuanto a los que argumentan que la actual gestión no tiene empatía, sostuvo que lo que pretenden aquellos que tienen esos discursos es que el Poder Ejecutivo “haga populismo“ y “rescate al usurero” que dio el préstamo sin pensar en los riesgos, lo cual se negó a hacer.

Es cierto que en la reunión, el Presidente señaló que “muchas familias tomaron deuda para comprar televisores para ver el Mundial”, aunque también se refirió a las casas de apuestas y aseguró que “la morosidad de los bancos está alrededor del 11%“, por lo que “no hay un problema en ese segmento”.

Esta afirmación va en línea con el último informe publicado el 21 de agosto pasado por el BCRA, en el que se indica que la morosidad del sistema financiero se redujo levemente en junio, hasta ubicarse en 7,6% del total de los préstamos otorgados al sector privado.

Ese porcentaje representa la proporción de créditos que las personas o empresas no están pagando en tiempo y forma. Entre las familias, la mora llegó a 12,8%, con bajas en tarjetas de crédito pero subas en préstamos personales y prendarios.

Entre las empresas, el indicador fue de 3,5%, con leves aumentos en los sectores de la construcción, el comercio y la industria, pero la suba fue más lenta que el crecimiento del total de créditos otorgados.

No obstante, el mismo documento advierte que esa desaceleración se explica porque algunos deudores comunes pasaron a la categoría de “irrecuperables”, que ya no se cuenta dentro de ese cálculo.

El informe incluyó además la probabilidad de default estimada, que mide qué porcentaje de los que estaban al día pasaron a retrasar sus pagos. Ese número bajó a 2,6% para el total del sistema, a 4,4% entre las familias y a 1,2% entre las compañías privadas.

El BCRA remarcó que los bancos mantienen un alto nivel de cobertura frente a estos riesgos: las previsiones, es decir el dinero reservado para cubrir eventuales pérdidas por créditos impagos, representaron 86,6% de la cartera en mora y 6,5% del total de los préstamos otorgados.

Luego de fracasar en el intento para forzar su tratamiento durante la sesión de la semana pasada, la oposición convocó a un nuevo encuentro en la Cámara de Diputados para el 9 de septiembre, con el objetivo de avanzar con alguna iniciativa para darle asistencia a las personas que tienen grandes deudas y no las pueden abonar.

No es la sesión para tratar el proyecto del kirchnerismo, es la sesión para joderle la vida al Gobierno, porque hay 40 medidas distintas hace años sobre este tema y recién ahora las impulsan”, cuestionó ante este medio una persona del oficialismo al tanto de las negociaciones.

El Ejecutivo logró también el apoyo de los aliados en este tema, principalmente del PRO, que coincide en que “es todo parte de un juego que hacen los K” y que “la solución tiene que venir por el lado del crecimiento económico y de blindar el cambio”.

”Habría que empezar por los impuestos provinciales en el crédito o en el sistema bancario, porque no tienen absolutamente nada que ver y, sin embargo, los distritos le ponen una cantidad de impuestos que hacen que cualquier crédito tenga una sobrecarga en la tasa de interés”, sostuvo Cristian Ritondo, jefe del bloque macrista en Diputados, a la salida de una reunión con funcionarios nacionales.

Así las cosas, Milei insistirá con el argumento de que no existe un problema real en torno a este asunto y los legisladores, que se llevaron a sus casas el libro de Hazlitt, deberán defender esta postura en el Congreso.

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