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Política Nacional

Axel Kicillof: “El de Macri es un gobierno dolarizador”

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El candidato a gobernador por el Frente de Todos, Axel Kicillof, hizo campaña hoy a solo tres cuadras del despacho de María Eugenia Vidal. Desde un centro cultural situado en 9 y 51 de esta capital, criticó a su adversaria y al gobierno de Mauricio Macri.”Este gobierno dolarizó la economía”, disparó el exfuncionario de Cristina Kirchner.

El exministro de Economía se refirió a la suba del dólar tras la devaluación de la moneda china. “Este gobierno dolarizó aspectos de la economía que no lo estaban” dijo en tono electoral.

Fue más allá: “Hay una estafa electoral. Van a aumentar la nafta el día después de las elecciones. Lo que se paga en el surtidor está en dólares. Hoy la nafta está en dólares. El gas está en dólares. La luz está en dólares. Los alimentos están en dólares. Como no va a preocupar. Hay listas de precios de insumos básicos que llegan en dólares. Son novedades que ha traído el gobierno de Macri, que es un gobierno dolarizador”.

El compañero de fórmula de Verónica Magario se mostró rodeado de intendentes, como Fernando Gray (Esteban Echeverría) y Mario Secco (Ensenada) y exintendentes, como Julio Pereyra (Florencio Varela).

“Nosotros vamos a poner prioridad en en empleo como ordenador de la cuestión social. Después salud y educación. Pareciera que la gobernadora tiene algo personal contra la educación pública, que lo tiene, porque ha dicho que los sectores populares no llegan a la Universidad pública, lo que es mentira”, criticó Kicillof.

Y agregó: “Lo mismo le pasa al sector rural. Cultiva en dólares y cosecha en pesos., ¿Quien paga la diferencia?. El gobierno pretende decir que tiene controlado el dólar hasta las lecciones, pero pasa lo contrario”.

“El gobierno de Vidal va a ser el primer gobierno que se va con menos escuelas de las que había. Se va con 290 escuelas menos de las que había cuando llegó. Es inexplicable, más cuando el desempleo ha descargado sobre la escuela pública. El problema de la gobernadora no es lo que dice sino lo que hace. Hoy mismo podria arreglar escuelas: los chicos van a estudiar con frazadas”, aseguró.

“Cuando se cierra una fábrica, un negocio, no está la gobernadora. Y a veces está la gendarmería”, fustigó.

“Hubo hechos de violencia graves y no escuchamos al gobierno pronunciarse”, dijo en referencia a la destrucción de un cartel suyo y otro de la candidata a intendente Victoria Tolosa Paz, derribados el sábado pasado sobre la autopista Buenos Aires La Plata.

Fuente: La Nación

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Programa financiero de 2027: “Salir a los mercados es una opción más, no un objetivo”

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En conferencia de prensa, el ministro de Economía, Luis Caputo, presentó un programa financiero para afrontar abultados vencimiento en moneda extranjera del Tesoro para lo que resta del 2026 y de 2027, en donde se marcó la salida al mercado internacional como un opción y no objetivo, que dependerá de cómo evolucionen el riesgo país y las tasas.

“Salir a los mercados es una opción, no un objetivo”, aseguró.

El titular del Palacio de Hacienda aseguró que es un programa conservador con “opcionalidades” con algunos instrumentos que se están trabajando desde hace más de un año. “Hay otras como salir a los mercados internacionales que cuando vean que está en cero, tanto este año como el que viene, aunque podría ser una opción. Es una opción más, no un objetivo”, sostuvo.

La clave esta en que, a diferencia del pasado, para Caputo, ahora a medida que el tiempo pasa juega a favor de la Argentina, ya que como los fundamentos del programa económico son sólidos, el tiempo lleva a que las variables mejoren entre ellas el riesgo país, que la semana pasada cerró en 415 puntos básicos (p.b). Marcando un nuevo mínimo en lo que va de gestión de Javier Milei y desde 2018.

“La tasa a la que se financia el país hace mucha diferencia; no es lo mismo al 6% a 10 años que si lo hubiéramos hecho al 12,5% en esa época”, sostuvo Caputo en referencia a quienes aseguran que el Gobierno debería aprovechar las ventanas que se abrieron en el pasado con la baja del riesgo país y salir a colocar al mercado internacional.

En cuanto al programa financiero, según detalló el secretario de Finanzas, Federico Furiase, las necesidades para lo que resta de 2026 son por USD 19.200 millones mientras que las fuentes de financiamiento suman USD 22.900 millones. Lo que genera un colchón por USD 3.700 millones. Entre las cuales se destaca la compra de dólares al Banco Central de la República Argentina (BCRA) por USD 6.700 millones, roll over intra sector público (capital e intereses) por USD 800 millones, prestamos con garantías de organismos internacionales por USD 4.000 millones.

“Tenemos prestamos con garantías con organismos internacionales por USD 4.000 millones. Dentro de poco vamos a tener los anuncios, esto implica la garantía del Banco Mundial por USD 2.000 millones con una tasa de 6,3%. Después hay otro prestamos con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) con una tasa de 7,75%. Y estamos negociando otro préstamo por USD 1.000 millones”, sostuvo Furiase.

Ademas, el programa financiero para los meses que faltan de este año contempla, desembolsos por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI) por USD 1.900 millones, con organismo internacionales (excluyendo al FMI) por USD 2.800 millones, emisiones locales por USD 6.000 millones (de los cuales USD 4.000 millones ya se emitieron con el Bonar 2027 y Bonar 2028). Este será un Bonar 2029 (AO29), el cual según explicó Furiase, la única diferencia será que en las primera licitación no se va a poner un monto máximo, pero si un cupo límite de USD 2.000 millones. Y por privatizaciones se esperan, para lo que resta del 2026, USD 800 millones.

El programa también contempla emisiones en el mercado internacional pero sin una cifra definida. “En emisiones internacionales pusimos un guion y no cero. Es una opción el mercado internacional en función de como evolucione el mercado nacional, internacional y las tasas”, destacó Furiase en línea con las declaraciones del ministro de Economía Caputo.

Para el 2027, las necesidades son USD 24.900 millones mientras que las fuentes ascienden a esa misma cifra. En donde se parte del saldo del programa financiero 2026 por USD 3.700 millones. Ademas se contempla la compra de dólares al BCRA por USD 4.900 millones, roll over intra sector público (capital e interés) por USD 1.800 millones, desembolsos por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI) por USD 1.700 millones.

Ademas de desembolsos de organismo internacionales (excluyendo al FMI) por USD 4.200 millones, emisiones locales por USD 5.000 millones, otras fuentes de financiamiento por USD 2.000 millones -que sería un préstamo bilateral- y privatizaciones por USD 1.500 millones.

Las opcionalidades no incluye el swap con Estados Unidos. Nosotros siempre nos preparamos para lo más difícil. Nuestro trabajo es por definición prepararnos para cualquier escenario. Hace mucho tiempo que venimos trabajando en otras alternativas”, destacó el ministro Caputo durante la conferencia de prensa. Aunque, en caso de que requerirse nuevamente como sucedió en la elección legislativa de 2025, Caputo sostuvo que debería “charlarse nuevamente”.

El plan que presentó Caputo se apoya en garantías internacionales aseguradas con el Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), además de la reestructuración de operaciones de pase pasivo con bancos internacionales. El secretario de Finanzas, Federico Furiase, había anticipado que se trataba de un “programa financiero conservador” que buscará cubrir los vencimientos en dólares y fortalecer los colchones de reservas, con apoyo de Estados Unidos y mecanismos para adaptarse a distintos escenarios.

Fuente: diario Infobae

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Con el fin de las PASO y un plan para pagar la deuda, Milei prepara el terreno para la batalla por la reelección

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Javier Milei

Mientras Luis Caputo y Santiago Bausili terminan de definir los detalles del programa financiero con el que el Gobierno buscará despejar las dudas sobre el pago de la deuda hasta fines de 2027, Diego Santilli afrontará esta semana otra negociación igual de decisiva para el futuro de Javier Milei: empezar a construir la mayoría política y las condiciones que el presidente necesitará para intentar la reelección.

Las dos discusiones avanzan en paralelo. Una apunta a convencer a los mercados de que la Argentina podrá cumplir sus compromisos financieros sin sobresaltos durante el próximo año electoral. La otra busca convencer a gobernadores y aliados de acompañar una reforma electoral que elimine o suspenda las PASO y, al mismo tiempo, amplíe la base política del oficialismo.

No son dos agendas independientes. Son los dos pilares sobre los que Milei empezó a preparar el terreno para la elección presidencial de 2027.

Después de un año y medio dedicado casi exclusivamente a estabilizar la economía, bajar la inflación, ordenar las cuentas públicas y sostener un programa de reformas con un Congreso donde nunca tuvo mayoría, el Presidente abrió una nueva etapa de gobierno. El objetivo económico sigue siendo el mismo. Lo que empezó a cambiar es la prioridad política.

Hasta hace pocos meses, la construcción del poder libertario giraba alrededor de una idea: consolidar La Libertad Avanza como una fuerza nacional con identidad propia, aun cuando eso implicara competir contra gobernadores y dirigentes que acompañaban al Gobierno en el Congreso.

Ahora la lógica empezó a modificarse.

La jura de Diego Santilli como jefe de Gabinete dejó la primera imagen de esa nueva etapa. Los trece gobernadores que participaron de la ceremonia en la Casa Rosada no fueron invitados únicamente para respaldar al nuevo funcionario. El Gobierno buscó enviar un mensaje hacia adentro y hacia afuera: el segundo tramo del mandato necesitará más acuerdos políticos que el primero.

La fotografía volverá a repetirse parcialmente esta semana. El miércoles por la noche, Milei viajará junto con su Gabinete a San Miguel de Tucumán para participar de la vigilia por el Día de la Independencia. Varios gobernadores volverán a compartir esa escena con el Presidente, apenas unos días después de la asunción de Santilli. No será una imagen casual. La Casa Rosada quiere consolidar la idea de una nueva etapa en la relación con las provincias.

El cambio no supone abandonar la confrontación que caracterizó buena parte del primer año y medio de gestión. Tampoco implica renunciar a la identidad libertaria. Significa otra cosa: aceptar que un eventual segundo mandato requerirá una mayoría política mucho más amplia que la actual.

Santilli lo resumió con una frase que pronunció en la entrevista que este fin de semana publicó Infobae y que dentro del oficialismo interpretan como una definición de método: “En la etapa que viene, los colores no definen. Lo que va a definir el futuro es si volvemos para atrás o seguimos para adelante”.

La frase tiene destinatarios concretos.

Gobernadores del PRO.

Radicales.

Partidos provinciales.

Y también sectores del peronismo que empezaron a mirar con preocupación la interna abierta entre Axel Kicillof y el kirchnerismo.

La discusión sobre las PASO aparece, justamente, en ese punto.

En la Casa Rosada dejaron de verla como una reforma electoral. La consideran una pieza central de la estrategia para 2027.

La primera razón es parlamentaria.

El Gobierno necesita negociar con gobernadores que hoy concentran buena parte del poder real del Senado.

La Cámara alta dejó de ser solamente el lugar donde se votan las leyes.

Se transformó en el principal ámbito de negociación entre la Casa Rosada y las provincias.

La primera prueba llegará este miércoles.

Victoria Villarruel convocó a una nueva reunión de Labor Parlamentaria en un Senado donde el oficialismo sigue sin controlar los tiempos políticos. La vicepresidenta mantiene una relación distante con Milei y continúa administrando una Cámara en la que los gobernadores demostraron durante las últimas semanas que pueden construir una mayoría capaz de condicionar la agenda oficial.

En el Gobierno ya trabajan con la idea de que será muy difícil avanzar con una sesión. Varios senadores anticiparon que no estarán en Buenos Aires y los proyectos prioritarios volverán a depender, una vez más, del resultado de las negociaciones políticas.

Ese dato explica buena parte del cambio de método.

La muralla que levantaron los gobernadores no puede perforarse únicamente con discursos o confrontación.

Necesita acuerdos.

Y Santilli llegó, precisamente, para abrir esos canales.

Pero la eliminación de las PASO persigue un objetivo todavía más ambicioso.

El destinatario principal de esa decisión no son los gobernadores.

Es el peronismo.

Cristina Kirchner quedó fuera de la competencia electoral después de la condena y de la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos.

Axel Kicillof decidió avanzar con un proyecto presidencial propio.

Máximo Kirchner intenta preservar el liderazgo político de la ex presidenta y la centralidad de La Cámpora.

Mientras tanto, gobernadores, intendentes y otros sectores del PJ observan esa disputa sin terminar de definir quién conducirá el peronismo en la etapa posterior a Cristina.

Las PASO constituyen hoy el único mecanismo institucional capaz de ordenar semejante interna.

Sin primarias, el conflicto quedará trasladado exclusivamente a la negociación política entre los distintos sectores del justicialismo.

En la Casa Rosada están convencidos de que ese escenario favorece al oficialismo.

No solamente porque dificulta la reorganización del principal espacio opositor.

También porque abre una oportunidad para atraer a dirigentes peronistas que ya no se sienten contenidos por la conducción kirchnerista y buscan preservar su poder territorial sin quedar atrapados en una pelea de liderazgo.

Ahí aparece la segunda parte de la negociación.

El Gobierno ya no pretende que todos esos dirigentes se incorporen formalmente a La Libertad Avanza.

La Boleta Única de Papel permite pensar otra ingeniería electoral.

La candidatura presidencial de Milei podría convivir con listas legislativas de gobernadores o fuerzas provinciales que conservarían su propia identidad política.

Es el cambio de método que sintetizó Santilli cuando afirmó que “los colores no definen”.

Pero antes de salir a negociar con gobernadores y dirigentes de otros espacios, Milei decidió ordenar la política propia.

Y ese movimiento empezó mucho antes de que Santilli jurara como jefe de Gabinete.

La decisión de no abrir nuevos frentes internos quedó reflejada en un dato que pasó casi inadvertido fuera del oficialismo, pero que en la Casa Rosada consideran parte de la nueva etapa. Después de las tensiones que dejó la salida de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete en medio de las investigaciones judiciales sobre su situación patrimonial y de las diferencias que provocó la abstención de Patricia Bullrich en la votación del pliego de la jueza María Verónica Michellini, el Gobierno optó por contener antes que confrontar.

Bullrich seguirá participando de la mesa política que volverá a reunirse esta semana y mantendrá actividades con el armado político que conduce Karina Milei en la Ciudad de Buenos Aires. No es un dato menor. Hace apenas unas semanas muchos imaginaban que esas diferencias podían convertirse en una ruptura. Ocurrió exactamente lo contrario. Milei y su hermana resolvieron congelar las disputas internas para no distraer energías en el momento en el que el Gobierno empieza a negociar hacia afuera.

La decisión también ayuda a entender el nuevo reparto de funciones dentro del oficialismo.

Karina Milei y Eduardo “Lule” Menem siguen concentrando las decisiones políticas. Nadie les disputó ese lugar. Pero la ejecución empezó a distribuirse de otra manera. Santilli quedó a cargo de la negociación política cotidiana; Adrián Ravier asumió la vocería presidencial con una lógica más institucional; Fabián Fernández comenzó a coordinar una estrategia de comunicación orientada a ordenar el mensaje del Gobierno en una etapa menos atravesada por la confrontación permanente y más enfocada en la construcción de acuerdos.

No cambió el centro de gravedad del poder.

Cambió el modo de administrarlo.

La señal más evidente de ese cambio es que el Gobierno ya no discute solamente cómo aprobar una ley o cómo superar la próxima votación en el Congreso. Empieza a discutir cómo construir una mayoría política que sobreviva al mandato actual.

Por eso la semana que comienza tiene una importancia mayor que la de una agenda cargada de actividades oficiales.

El lunes, Caputo y Bausili buscarán responder una pregunta que inevitablemente aparece cuando un gobierno entra en la antesala de un proceso electoral: de dónde saldrán los dólares para afrontar los vencimientos de deuda.

El mensaje está dirigido a los mercados, pero también a la política.

La Argentina atravesó demasiadas campañas presidenciales condicionadas por la incertidumbre económica como para subestimar esa discusión.

La Casa Rosada pretende demostrar que el Estado dispone de un programa financiero capaz de garantizar el cumplimiento de los compromisos asumidos durante lo que resta de este año y durante 2027. El objetivo no consiste únicamente en presentar números. Busca instalar una idea de previsibilidad.

En el Gobierno consideran que esa previsibilidad es un activo político.

La apuesta consiste en llegar a la próxima elección presidencial con una economía creciendo, una inflación estabilizada, una recuperación gradual de los ingresos, creación de empleo privado, un mercado cambiario sin sobresaltos y un esquema de financiamiento que elimine las dudas sobre la deuda.

No es una discusión técnica.

Es la plataforma política sobre la que Milei pretende construir su proyecto de reelección.

Los antecedentes pesan.

Desde 2015 ningún oficialismo consiguió conservar el poder presidencial dentro de su propio espacio político.

El kirchnerismo perdió con Daniel Scioli frente a Mauricio Macri.

Macri no consiguió renovar su mandato frente a Alberto Fernández.

Y el Frente de Todos tampoco logró sostener la Presidencia con Sergio Massa frente a Milei.

Las razones fueron diferentes en cada caso, pero todos esos procesos compartieron un elemento común: la economía terminó condicionando la política.

Milei pretende romper esa secuencia.

Por eso decidió trabajar simultáneamente sobre los dos factores que considera decisivos para llegar competitivo a 2027.

La política.

Y la economía.

Mientras Santilli intenta ampliar la base de sustentación del oficialismo y negociar con gobernadores una salida para las PASO, Caputo busca reducir la incertidumbre financiera que suele reaparecer cuando un gobierno entra en un año electoral.

Las dos tareas están íntimamente vinculadas.

Una economía previsible facilita los acuerdos políticos.

Y una mayoría política más amplia fortalece la credibilidad del programa económico.

La vigilia por el Día de la Independencia en Tucumán volverá a mostrar esa lógica.

Después de la fotografía que dejó la jura de Santilli con trece gobernadores en la Casa Rosada, Milei volverá a compartir una escena con mandatarios provinciales en un momento en el que el Gobierno necesita reconstruir puentes sin resignar liderazgo.

No será una postal inocente.

Será la continuidad de una estrategia que empezó a desplegarse hace pocos días y que busca transmitir que el oficialismo está dispuesto a negociar sin alterar el rumbo.

El Presidente no dejó de confrontar con el kirchnerismo ni abandonó la batalla cultural que convirtió en una marca de su gestión.

Lo que empezó a hacer fue diferenciar a sus adversarios de sus potenciales aliados.

Ese matiz explica buena parte de los movimientos de las últimas semanas.

El Gobierno ya no mira solamente el próximo dato de inflación o la próxima sesión del Congreso.

Empezó a mirar el calendario de 2027.

Y, desde esa perspectiva, cada decisión adquiere otro sentido.

La eliminación de las PASO deja de ser apenas una reforma electoral y se convierte en una herramienta para rediseñar el escenario en el que deberá reorganizarse el peronismo.

La negociación con los gobernadores deja de ser una necesidad parlamentaria y pasa a formar parte de la construcción de una mayoría para un eventual segundo mandato.

La presentación del programa financiero deja de ser un anuncio económico y se transforma en una señal de estabilidad para el año electoral.

Incluso los cambios dentro del propio Gobierno responden a esa lógica.

Santilli, Ravier y Fabián Fernández no llegaron para modificar el rumbo de la administración libertaria. Llegaron para ejecutar una etapa distinta del mismo proyecto político.

Durante el primer año y medio, Milei construyó poder diferenciándose del resto del sistema político.

Ahora empezó a construir poder seleccionando con quiénes está dispuesto a compartir parte de ese camino.

No cambió el objetivo que se fijó el 10 de diciembre de 2023.

Cambió el método con el que pretende alcanzarlo.

Y esa, probablemente, sea la principal novedad política de un Gobierno que ya empezó a preparar el terreno para la elección presidencial de 2027.

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El Gobierno avanza con cambios en inocencia fiscal: la estrategia parlamentaria y el factor Adorni que sigue complicando

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En el comienzo de una semana corta, el Gobierno vuelve a impulsar el proyecto para cambiar la ley de Inocencia Fiscal y permitir que los grandes contribuyentes también puedan adherir al régimen, con la esperanza de que las esquirlas del caso Manuel Adorni no enturbien las negociaciones.

Se trata de una de las tres medidas, junto a la reforma política y la normativa sobre Zonas Frías, que el presidente Javier Milei planteó días atrás como las primeras metas del oficialismo en esta nueva etapa tras el cambio de jefe de Gabinete.

El texto en cuestión ya está listo desde junio pasado y plantea una serie de modificaciones al sistema que el propio Poder Ejecutivo logró aprobar en el Congreso a finales del 2025.

Aunque ya fue reglamentada, la herramienta no generó el impacto que la Casa Rosada esperaba y es por eso que la cúpula libertaria decidió ampliar el universo de beneficiarios.

El nuevo proyecto, de hecho, fue consensuado con todos los colegios y agrupaciones de contadores del país, los cuales previamente habían cuestionado algunos aspectos de la ley original.

El cambio más importante que plantea ahora el Gobierno tiene que ver con quiénes pueden acceder al régimen simplificado del impuesto a las Ganancias, que actualmente es solo para aquellos que tienen ingresos menores a $1.000 millones al año y un patrimonio inferior a los $10.000 millones.

La iniciativa es para que también se permita la adhesión de grandes contribuyentes a esta modalidad, aunque con alcances restringidos en cuanto a los beneficios y presunciones fiscales.

El oficialismo deberá llevar ahora el tema al Congreso, como parte del primer paquete de propuestas tras la salida de Adorni del Ejecutivo.

El propio -ahora- ex jefe de Gabinete y su esposa, Bettina Angeletti, realizaron en mayo el trámite ante la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) para inscribirse en el régimen de inocencia fiscal.

De esta forma, el entonces funcionario accedió a la posibilidad de declarar ingresos y activos no exteriorizados previamente, sin sanciones penales ni antecedentes impositivos.

La decisión fue fuertemente cuestionada por la oposición debido a que el ministro coordinador en ese momento ya estaba siendo investigado por presunto enriquecimiento ilícito.

Con Adorni afuera del Gobierno, las autoridades nacionales esperan que esa situación no sea un impedimento a la hora de tener que negociar con el resto de los bloques.

A esta altura eso ya no está influyendo, por lo menos no en lo que respecta a la dinámica política”, sostuvo a Infobae un integrante de la cúpula libertaria.

Por el momento, sin embargo, el proyecto no comenzó a ser discutido con los otros espacios parlamentarios y tampoco tiene el respaldo de las provincias, que no fueron consultadas sobre este asunto.

“No conozco qué es lo que quieren modificar y tampoco me vino a hablar nadie por ese tema“, explicó un gobernador aliado de la Casa Rosada, que esperará a ver el texto final antes de tomar una posición.

Aunque Milei ya lo planteó como una meta a corto plazo, el Ejecutivo aún no envió la iniciativa al recinto y aún no definió por qué Cámara entrará, aunque este medio pudo saber que la opción más segura por estas horas era que ingresara por Diputados.

De todas estas cuestiones conversará la mesa política en su siguiente reunión, todavía sin fecha confirmada. Si bien el próximo encuentro estaba previsto para el martes, finalmente se suspendió porque ese día, a las 13:00, la selección argentina juega contra Egipto por los octavos de final del Mundial.

Los especialistas en la materia están presionando para que las modificaciones se traten lo antes posible, teniendo en cuenta que el vencimiento para presentar la declaración jurada de Ganancias 2025 está previsto para fines de julio.

Es que, el retraso en la sanción de la nueva ley deja en suspenso a quienes evalúan adherir al régimen, por lo que los expertos advierten que la demora podría dejar contribuyentes fuera del sistema y desalentar a quienes buscan certezas antes de exteriorizar fondos.

Quienes opten por la modalidad simplificada deberán mantener la condición de residentes fiscales durante todo el período fiscal. Si ARCA detecta la pérdida de esta condición, podrá excluir al contribuyente del régimen y habilitar procesos de verificación, fiscalización, determinación de oficio y aplicación de sanciones. Esta disposición apunta a garantizar la integridad del sistema y la correcta aplicación de los beneficios del régimen.

Para los Grandes Contribuyentes Nacionales, la adhesión a la modalidad simplificada solo tendrá validez para la presentación de la declaración jurada y el pago correspondiente, sin acceso a otros efectos, presunciones o ventajas que ofrece el régimen para el resto de los pagadores de impuestos.

El proyecto también contempla la eximición de las multas previstas en los artículos 45 y 46 de la Ley N° 11.683 para quienes hayan cancelado o regularizado el tributo y los intereses antes de adherir al régimen, salvo que esas sanciones ya se encuentren firmes.

Además, la Unidad de Información Financiera (UIF) tendrá la obligación de dictar la normativa complementaria en un plazo de 15 días hábiles desde la publicación de la ley en el Boletín Oficial.

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