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Axel Kicillof sobre la problemática de agua en Bahía: “no se puede resolver inmediatamente pero ahora sí está el compromiso de solucionar esta situación”

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Axel Kicillof, gobernador de la Provincia de Buenos Aires, visitó Monte Hermoso y, entre otros temas, habló sobre la problemática del agua en Bahía Blanca.

Durante la conferencia de prensa que se en el Camping Americano, mencionó “ayer, en Sierra de la Ventana, hablé sobre este tema con el intendente Héctor Gay y ya veníamos trabajando durante todo este año”.

El gobernador sostuvo que las medidas para mejorar el servicio serán de tres niveles: “a corto, mediano y largo plazo”.

Tambien mencionó que lo primero que hicieron fue recuperar el crédito de 130 millones de dólares “porque las obras vinculadas al agua son estructurales y muy caras y ya se están elaborando los proyectos por aproximadamente 162 millones de dólares”, y agregó que “es algo que no tendrá un efecto inmediato”.

“Lo que hicimos de manera inmediata fue duplicar las cuadrillas, de camiones cisternas para asistir a la población, que sufrió esto por demasiado tiempo y se hace realmente insostenible”, sostuvo.

Además agregó que para el 2021/22 tienen pensado un nuevo acueducto hasta Punta Alta, reparar los 13 kilómetros del acueducto que viene del Dique Paso de las Piedras y realizar una planta potabilizadora nueva en Sauce Chico para Médanos.

Por último, mencionó que para el 2023/24 buscaran recuperar la planta de rehuso y avanzar con el proyecto en el acueducto desde el Río Negro.

“Los proyectos están y mi respuesta a Bahía es que no se puede resolver inmediatamente pero ahora sí está el compromiso de solucionar esta situación”, finalizó.

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Los números que mira Milei para el 2027, las negociaciones subterráneas y el nuevo consenso que hay adentro del Gobierno

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Javier Milei

Más de un funcionario que habló con Javier Milei por estos días se quedó con la misma sensación: el Presidente está más relajado y cree que hay asuntos de su administración que se están encauzando luego de meses complejos, tanto a nivel político como en el plano económico.

Si bien hace un seguimiento general sobre varias de las carteras ministeriales, el Presidente está particularmente metido en la política económica y en las próximas reformas que quiere lanzar después del receso invernal del Congreso: la modificación de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA), una nueva Ley de Mercado de Capitales, la condición de “Shutdown” del Estado al agotarse el presupuesto y la reversión de la Ley de Inocencia Fiscal.

Al interior del equipo económico afirman que son nuevas normativas que apuntan a generar “más confianza” y a incentivar a que, por ejemplo, empresas financien inversiones de largo plazo para invertir en títulos públicos argentinos o se generen condiciones más propicias para que exista una entrada de los dólares que actualmente están fuera del sistema, de los cuales hay entre USD 250.000 millones y USD 300.000 millones que están “en los colchones”.

El Gobierno se está preparando para que en los próximos días el riesgo país se coloque por debajo de los 400 puntos básicos. El presidente de uno de los bancos más importantes del país comentaba a Infobae que esperan una senda aún más bajista. “Tenés el mismo ministro de Economía hace casi tres años y sigue muy fuerte, dándote la previsibilidad de pagar todo. Se terminó el ruido político”, afirma. Ese banco tiene pensado emitir deuda en el exterior por miles de millones de dólares en los próximos meses.

Todas estas medidas que prevé el Gobierno son para suplir la falta de una “política monetaria populista”. En criollo, no quieren hacer un “plan platita” de cara al año próximo.

En ese sentido, marcan que no hay mucho que puedan hacer desde el punto de vista macroeconómico para mejorar asuntos como el crédito a privados. “Los bancos tienen que empezar a trabajar como bancos y comenzar a ofrecer tasas más competitivas”, afirman en el Gobierno.

El Palacio de Hacienda hizo una fuerte jugada a comienzos de semana al anunciar el Programa Financiero 2026-2027, en donde mostraron cómo afrontarán los compromisos de deuda de estos dos años. Consultoras privadas indican que fue un paso que explica la baja del riesgo país de los últimos días, pero que hay asuntos a tener en cuenta de cara al panorama del año próximo.

La consultora GMA Capital afirman que “las necesidades aumentan hasta USD 24.900 millones y, aunque las fuentes alcanzarían para cubrirlas, el programa ya no contempla un excedente financiero. En consecuencia, el desafío deja de concentrarse en el acceso al financiamiento y pasa a depender de la capacidad para acumular reservas, sostener el rollover de la deuda en un año electoral y administrar una mayor demanda de cobertura cambiaria”.

En síntesis, consideran que el éxito del esquema anunciado por Luis Caputo y su equipo depende de que un año electoral transcurra sin alterar las condiciones financieras.

¿Se acabó el ruido político? Parece ser una lectura prematura con tantos meses por delante antes de que comience la campaña electoral. Pero es por ese motivo que en la Casa Rosada ya visualizan que pronto comenzarán a evidenciarse las primeras jugadas de relevancia del tablero político nacional. Milei sabe que no tiene mucho mayor control que el de su espacio, pero que puede dar un golpe certero que dificulte el ordenamiento de otras fuerzas: solo a través de la eliminación o suspensión de las PASO.

“No es opcional. Es un pedido directamente del Presidente. Porque de verdad no cree que ese mecanismo sea necesario y porque implica un gasto innecesario. Por eso nos vamos a tener que quemar las pestañas para tratar de sacarlo del calendario”, afirman cerca suyo.

El oficialismo no tiene los votos para quitar a las primarias del próximo año, pero hay fuerte optimismo de que en algún momento lo van a conseguir. Hay diferentes mecanismos con los que el Gobierno cuenta para poder lograrlo. Además de las palancas presupuestarias que se pueden accionar desde Hacienda o desde la Jefatura de Gabinete, hay otro elemento menos mencionado: los juzgados y fiscalías que tienen impacto directo en los territorios provinciales.

Las últimas cifras disponibles en el Consejo de la Magistratura -el órgano que selecciona y remueve jueces federales y nacionales- dan que hay 133 vacantes en trámite allí mismo, 108 en el Ejecutivo y 67 en el Senado. Muchas de esas son miradas con especial atención por parte de los ejecutivos provinciales. En los próximos días se tratarán otros 26 pliegos en la Cámara alta y el oficialismo habrá llegado antes de la feria legislativa de invierno con 100 pliegos (entre jueces y fiscales) sancionados.

Punto aparte. El Gobierno ya está mirando con atención las próximas elecciones para renovar la composición del Consejo de la Magistratura. En particular en el segmento de la abogacía. Uno de los que está trabajando activamente de cara a las elecciones de esos representantes es el concejal libertario Luis Palomino, del ala de Sebastián Pareja.

Otro de los elementos clave que tiene el oficialismo para “rosquear” adhesiones son los acuerdos políticos. Esto no implica que La Libertad Avanza vaya a dejar de competir en las provincias donde se arregle con el gobernador, pero sí que habrá una menor fuerza de parte de la conducción nacional libertaria al momento de presentarse ante los oficialismos provinciales.

“Hacer acuerdos no significa que no vayamos a seguir desarrollando el territorio. La Libertad Avanza va a competir en todas las provincias que se pueda”, afirma una importante fuente del karinismo, sector que este año comenzó a tejer una estrategia electoral diferente a la del año pasado: en ese entonces, se privilegiaba el armado local por sobre el vínculo con el gobernador de turno, salvo contadas excepciones.

En ese círculo justifican el viraje de la estrategia política diciendo que en 2025 el Gobierno no estaba peleando por la reelección de Milei, sino que se dirimía la composición parlamentaria que iba a tener el oficialismo para los últimos dos años del mandato.

“Estabas peleando para dejar de ser el oficialismo más chico de la historia democrática. Necesitábamos construir una mayoría parlamentaria. Si nosotros cerrábamos con acuerdos con varios gobernadores, no íbamos a tener los más de 90 diputados que te sirvieron para bancar los tiros opositores”, afirman.

En ese sector impulsan la opción de las colectoras bajo el razonamiento de que los inversores pueden saber con antelación de que un gobernador pueda jugar bajo la lista de Milei: “No se tiene en cuenta que la gran mayoría no tiene un espacio nacional competitivo. Les sirve estar abajo nuestro para ganar sus provincias”.

La necesidad de acordar con gobernadores es una de las pocas decisiones políticas que al día de hoy tiene un consenso absoluto de todos los sectores del oficialismo. Es algo que el año pasado proponía el ala de Santiago Caputo, desde donde siguen insistiendo que la forma en la cual se operó electoralmente el año pasado fue incorrecta.

“Lo que nosotros sostuvimos es que tener legisladores provinciales y concejales no tenía que ver con lo que era lo mejor para la Presidencia de Milei. En esta no lo pueden hacer porque ahora se pone en juego la reelección de Milei. No creo que lo hagan por convicción, sino por necesidad. Lo relevante es que estamos trabajando casi en la misma línea y que se entró en la senda de los acuerdos”, marca un exponente de ese ala.

En ese sector agregan que, a su parecer, el no-acuerdo con ciertos sectores políticos fue el causante de que “se convalidaran en el Congreso leyes que trajeran el déficit fiscal y que tensionaron el programa económico, lo cual trajo unos pésimos primeros meses del año”.

El Gobierno quiere negociar acuerdos electorales con cerca de 10 gobernadores. Esto no implica que LLA no vaya a competir en esos distritos, sino que habrá un esquema de competencia ordenado. “No podés desperfilar la marca. Vamos a competir en todas salvo en aquellas donde ya acordamos el año pasado”, marcan estrategas electorales. Estas son, por caso, ChacoEntre RíosMendoza y San Luis.

Quienes están afuera de esa mesa electoral del karinismo opinan que para fin de año La Libertad Avanza no va a sumar muchas provincias: “Les propongo fijarse con cuántos gobernadores nos vamos a quedar cuando termine el año próximo. Muy posiblemente con ninguno. A lo sumo uno o unos pocos. Lo que te demuestra es que fue totalmente al pedo. Lo que tenías que hacer era priorizar las listas nacionales”.

Lo cierto es que falta mucho y son elucubraciones que se hacen sin un calendario electoral claro, tanto a nivel nacional o provincial. Pero los acuerdos con gobernadores fueron uno de los principales puntos que se hablaron en la mesa política realizada el miércoles en Casa Rosada. Fue novedosa la inclusión del secretario de Comunicación y Medios de la Nación Fabián Fernández, quien vendría a ocupar uno de los roles que antes tenía Adorni en calidad de principal vocero del Gobierno.

Otro comentario al margen. Hay funcionarios que volvieron a hablar con el ex jefe de Gabinete. Lo notaron más relajado. “Se está desintoxicando después de todas estas semanas”, marcó una de las personas que conversó con él. El ritmo de la investigación se agotó con el pasar de las semanas y en el Gobierno esperan que la baja de la atención mediática tenga como correlato un estancamiento en la causa.

Respondiendo tanto al Presidente como a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, Fernández es quien se está ocupando de volver a tejer los vínculos entre la Casa Rosada y los medios, mientras que el flamante vocero presidencial Adrián Ravier es quien se dedica exclusivamente al on the record. Es decir, a las declaraciones públicas en representación de Javier Milei.

Fue el mismo Milei quien lo erigió como su vocero y quien dispuso que dependa de su área. Si bien responde directamente al Presidente, quien lo arropó y le diagrama su estrategia comunicacional es el área del asesor presidencial Santiago Caputo. Casualidad o no, ambos caminaron juntos rumbo a la Catedral Metropolitana el jueves por la mañana en el Tedeum que ofició monseñor Jorge García Cuerva. “A Karina no le gustó no haber podido elegirlo”, dicen fuentes palaciegas.

Por el contrario, sí eligió incluir al presidente provisional del SenadoBartolomé Abdala, entre los principales dirigentes del oficialismo en la cumbre de legisladores nacionales en Casa Rosada. Es también una forma de decir que tiene sus hombres en el Senado además de a Patricia Bullrich, a quien el parte del círculo karinista le intervino las negociaciones con algunos de los senadores a través del diálogo directo con gobernadores que realizan Diego Santilli y Lule Menem. “A Bartolo [Abdala] ya lo mostró alguna vez como el que firma y lidera el Senado porque ‘Victoria es mala’”, afirma un importante senador.

Victoria es Villarruel, quien en privado no oculta sus intenciones de competir el año próximo. Tal vez no para un cargo nacional. ¿Quién podría negar que ha llegado a aspirar a ser Gobernadora o Jefa de Gobierno porteño?

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El giro forzado de Milei hacia los moderados: el Gobierno busca al tercio que puede definir la reelección

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La Libertad Avanza está trabajando para cumplir un objetivo claro: aceitar los engranajes políticos que se necesiten para conseguir la reelección de Javier Milei en 2027. Así, en tono imperativo y con conceptos que no dejan lugar a ninguna duda, se lo hace saber a todo el ecosistema violeta la comandante en Jefe de este operativo: Karina es la encargada de manejar los hilos de un desafío que, lo sabe perfectamente, no estará exento de turbulencias. Así, codo a codo con la Hermanísima, se lo traslada también a su equipo chico un Diego Santilli que se muestra incansable desde que alcanzó el rol de coordinador ministerial. Y así, aunque jure que no tiene un hambre desmedido de poder, lo desliza el propio Presidente a los dirigentes que lo visitan en la Quinta de Olivos: la explicación que repite en la intimidad es que cuatro años no alcanzan para imponer las reformas estructurales que hay en carpeta. Sin embargo, a 944 días de iniciada la gestión y a 477 de las elecciones nacionales, el oficialismo se enfrenta a una encrucijada: con el núcleo duro no alcanza. ¿Y entonces?

“Puteamos a los moderados durante casi tres años, pero ahora los necesitamos. Aunque los ninguneamos siempre que pudimos, cada vez que se acerca una elección todos salimos desesperados a buscarlos”. La frase, que en los pasillos de la Casa Rosada no se escucha como una autocrítica solemne ni como una confesión dolorosa sino más bien como una verdad incuestionable, sale de la boca de un funcionario de primera categoría que tiene buen vínculo con todas las terminales libertarias y pocas ganas de sobreactuar corrección política. El hombre fuerza un silencio reflexivo que no deja hueco para la repregunta, toma un sorbo de café negro y completa con una sonrisa apenas resignada:

Son aburridos de tan ñoños institucionalistas, no militan, no gritan, no te defienden en las redes, no van a un acto a cantar contra la casta y encima te exigen resultados. Pero te pueden hacer ganar en las urnas.

El mandatario que hizo de la confrontación una identidad, del insulto una herramienta, de la batalla cultural una religión y del desprecio por los “tibios” casi una marca de agua de su liderazgo empezó a ensayar en las últimas semanas un movimiento distinto: hablarle a ese tercio de la sociedad que no se reconoce del todo ni en el mileísmo más puro ni en el antimileísmo más intenso. “No lo podemos decir con esas palabras porque admitirlo tan directamente sería dinamitar una parte de nuestra propia épica”, analiza otro integrante de LLA con oficina en Balcarce 50. Le cuesta decirlo de forma concreta, pero finalmente sucumbe ante la insistencia: pragmático cuando quiere o cuando lo necesita, el espacio gobernante está intentando seducir a los que antes ridiculizaba.

Desde ya, según indican desde el corazón de la renovada Mesa Política, no se trata de una conversión espiritual ni de un brote repentino de ternura republicana; es “rosca pura y dura”, entendida esta vez no como pecado sino como “mecanismo de supervivencia”. Lejos quedó la etapa en la que Milei se definía ante el Congreso como alguien que no había llegado para negociar “nada” ni para entrar en el “toma y daca” de los líderes tradicionales.

Este giro hacia el centro tiene postales visibles. En primer lugar, la llegada de Diego Santilli a la silla eléctrica que representa la Jefatura de Gabinete dejó una imagen inicial descriptiva de los tiempos que empiezan a correr: a su jura asistieron 13 gobernadores. “En lo que va de gestión nunca se había visto a tantos mandatarios provinciales sentados en el Salón Blanco de la Rosada para aplaudir a un funcionario nacional”, se agrandan a su lado. Es que “El Colo” no llegó para incendiar puentes: llegó, precisamente, porque algunos puentes ya estaban convertidos en ceniza y las provincias necesitaban a alguien menos tóxico que Manuel Adorni y que no se espantara ante el concepto “acuerdo”. “Diego vino a pacificar. Habrá que ver si lo dejan”, resume alguien que lo conoce bien y que todavía mira con desconfianza la transición entre la nueva etapa dialoguista y los reflejos más duros de la familia presidencial.

La otra señal evidente del cambio que se está produciendo entre los libertarios fue la llegada de Adrián Ravier a la vocería presidencial y el regreso de las conferencias con idas y vueltas en tono respetuoso con los periodistas acreditados. Después del naufragio comunicacional de su antecesor, el portavoz asumió una tarea tan delicada como ingrata: reconstruir un vínculo con la prensa que para el Gobierno siempre fue sinónimo de territorio enemigo. A propósito del pampeano, la orden que bajó junto a Fabián Fernández fue clara: la idea es aglutinar las novedades de las distintas carteras, establecer prioridades a la hora de difundirlas y habilitar a distintas voces para que después amplíen los detalles finos. Si bien estas decisiones parecen obviedades para cualquier especialista en la materia, en esos despachos las obviedades institucionales se viven como audacias revolucionarias.

Un dato extra, cero promocionado pero nada menor: con la llegada de Santilli y Ravier, las decenas de colaboradores que respondían directamente a Adorni desaparecieron casi por completo del palacio gubernamental. “Los deportamos a otro edificio en el microcentro”, conceden, misteriosos.

El clima político renovado se verificó también en algunos gestos presidenciales. En Tucumán, durante la vigilia del Día de la Independencia, Javier Milei habló ante primeros mandatarios provinciales que escucharon un tono menos volcánico y que incluso se sorprendieron cuando recibieron algunos elogios durante un discurso que buscó mostrar gobernabilidad y no la construcción de la vieja epopeya de combate. Otro fruto de esos ejercicios de moderación se vio también en “El Jardín de la República” ante un hecho que podría haber provocado gestos de disgusto indisimulables: la ubicación de Victoria Villarruel en la línea visual presidencial. Aun así, no hubo pataleos ante las cámaras ni reclamos al anfitrión Osvaldo Jaldo.

Algo parecido ocurrió en el Tedeum porteño cuando el Presidente dejó pasar sin reacción visible pasajes de la homilía de Jorge García Cuerva que en otro momento hubieran encendido una catarata de tuits, reposteos, insultos, teorías conspirativas y nombres propios. El arzobispo habló de la pobreza, de “la crueldad hacia los más débiles”, de “la descalificación al otro” y de las “cuevas de corrupción”. Y el libertario escuchó como si no tuviera motivos para sentirse aludido o, al menos, como si hubiera decidido que no le convenía demostrarlo. Más todavía: Milei tuvo un gesto afectuoso con Jorge Macri, su esposa y su bebé, 14 meses después de haberle negado abiertamente el saludo al jefe de Gobierno porteño en ese mismo lugar.

¿Por qué todo esto sucede ahora? La respuesta aparece en las encuestas, en los focus groups y en la intuición básica de cualquier dirigente que no confunda redes sociales con país real. Un reciente estudio de la consultora QSocial Big Data le da contexto a esta decisión no tan sorpresiva: traza una Argentina partida en tres tercios ideológicos. De esta manera, se dibuja un bloque liberal/conservador del 36% de la población, base sólida del oficialismo; un bloque progresista/estatista del 34%, piso estable de la oposición; y un segmento mixto del 30% que no termina de sentirse representado por ningún espacio y que puede inclinar la balanza en la próxima contienda electoral.

Ese último tercio no se levanta pensando en Friedrich Hayek ni se acuesta leyendo a Ernesto Laclau. Quiere orden, seguridad, propiedad privada y previsibilidad, pero no necesariamente compra el paquete completo de la desregulación extrema, el Estado mínimo, la apertura indiscriminada de importaciones o las batallas culturales permanentes. Según el informe, el 61% de los encuestados respalda mantener el equilibrio fiscal, aunque en paralelo el 55% se opone a la reforma laboral y el 54% rechaza las privatizaciones. Hay otras conclusiones llamativas: el 63% reclama endurecer penas para delincuentes, pero el 69% rechaza revisar la ley de aborto legal y el 67% defiende la educación sexual estatal. No es un electorado contradictorio: es un electorado argentino.

Lucas Klobovs, investigador del reporte, define a ese 30% como un conjunto de “huérfanos” que no encuentran dirigente ni espacio que los exprese de manera nítida. De hecho, el 54% no se identifica con ningún político y se divide en partes iguales respecto de la aprobación y la desaprobación del experimento Milei. Para completar el panorama, casi la mitad de ese universo no votó o votó en blanco en las últimas elecciones de 2025. “Ahí está el botín”, se relamen en los pasillos del poder.

La mirada de Klobovs es incómoda para los libertarios más puros: a ese público no se lo conquista con batalla cultural sino con gestión pragmática. Si el Gobierno resuelve problemas de la vida cotidiana, puede ganarse su corazón. Si modera formas, evita peleas innecesarias y ordena su mensaje alrededor de la economía real, deja de espantarlo. ¿Se trata de un viraje honesto y espontáneo? “No creo que sea genuino, pero es una estrategia política válida”, describe el politólogo. En otras palabras: Milei no se volvió moderado; está intentando actuar como si pudiera serlo.

Eso sí: hay dos buenas noticias para los violetas. Una: el equilibrio fiscal cuenta con un sólido 61% de apoyo para ser mantenido dirija quien dirija los destinos del país. Y dos: los conservadores argentinos presentan una altísima coherencia interna; el 87% aprueba la gestión de Milei y el 84% votó a La Libertad Avanza en las legislativas.

Entonces, ¿hay que dejar a un lado la “batalla cultural” desde acá hasta el 31 de octubre de 2027? Las consultoras Alaska, de Juan Courel, y TresPuntoZero, de Shila Vilker, vienen midiendo periódicamente el termómetro social de conceptos centrales para Milei. Ahí hay algunas pistas de lectura. Para empezar, apenas un 3% de los consultados considera que el Gobierno debe priorizar ese tipo de discusiones. Y emerge un reclamo concretísimo: el 61% plantea que debe enfocarse en resolver los temas económicos. El mensaje es bastante poco sofisticado: menos guerra simbólica, más bolsillo.

Los datos muestran cansancio social. Sobre el Estado, un 70% cree que debe tener un rol activo y una amplia mayoría del 72% rechaza suspender la obra pública. Para un gobierno que quiso hacer de la motosierra una pedagogía moral, son números con gusto a cachetazo. El hastío con el discurso libertario aparece asimismo en materias como los derechos humanos (casi el 62% pide sostener las políticas de Memoria, Verdad y Justicia, cuando en diciembre de 2023 era el 48,7%), la legalización del aborto (el respaldo a volver a prohibirlo cayó del 42% al 36%) y el feminismo (la postura contra el movimiento perdió 10 puntos).

Shila Vilker aporta una clave para entender la actualidad: la adhesión a La Libertad Avanza tiene ADN diverso. Por eso Milei despliega gestos duales. “No abandonó completamente la narrativa antipolítica y, al mismo tiempo, da señales al sector moderado, jerarquizando figuras asociadas al diálogo. El consenso tranquiliza y facilita la administración del poder en el día a día mientras que la posición rupturista permite mantener viva la ilusión de un cambio”, sintetiza la especialista. Y recuerda el abrazo entre Milei, Santilli y Adorni: “El Presidente acepta lo nuevo, forzado por las circunstancias, pero no termina de soltar aquello que lo llevó al poder”.

El inconveniente para el oficialismo, sostiene Vilker, es que las razones de las fugas en el apoyo a los libertarios son tan diversas como los apoyos. La desilusión se explica, sobre todo, por las dificultades económicas cotidianas, pero los escándalos de corrupción impactan en otro perfil de votantes: los que no necesariamente se volvieron kirchneristas, pero empezaron a mirar con fastidio que la promesa de lucha contra la casta terminó en expedientes como $Libra o ANDIS, o en declaraciones juradas imposibles de explicar como la del ex jefe de gabinete.

Con este telón de fondo, el desembarco de Diego Santilli se comprende mejor que nunca: llega con la promesa de cerrar grietas internas y recuperar una capacidad de diálogo que se había extraviado en las profundidades de la grieta. “¡Qué se le va a hacer! Tuvieron que apelar a los políticos profesionales para pegar los vidrios rotos. Fue error de ellos, que eran nuevos en esto y así no les quedó ni uno en pie que pueda defender el relato original”, se ufanan en el sector que, con mucho hermetismo, viene pidiendo racionalidad hace rato.

En pos del triunfo electoral que reclaman los Milei, el frente decisivo estará en el Congreso. Por eso, el dúo Karina-Santilli y sus principales espadas en la Rosada harán todo lo posible para legislar la reforma política que pretende eliminar las PASO y quitarle de esa forma una herramienta trascendental a la oposición a la hora de buscar reorganización y cohesión interna. Hasta acá, tanto Martín Menem en Diputados pero especialmente Patricia Bullrich en el Senado advierten que los números no están y no pueden asegurar ni el apoyo de los dialoguistas. “Con plata, obras, pliegos de jueces y garantías de listas propias fuertes los vamos a convencer”, dice, sin metáforas, una persona que forma parte de las negociaciones con las provincias.

Las contradicciones de esta flamante etapa, por supuesto, están a la orden del día. Milei necesita mostrarse más moderado para seducir al 30% huérfano, pero al mismo tiempo necesita sostener una maquinaria política diseñada por Karina con lógica de control absoluto; necesita diálogo con gobernadores, pero también quiere reglas electorales que reduzcan la autonomía de los aliados; necesita bajar el volumen de la batalla cultural, pero no puede abandonar del todo el combustible simbólico que enamora a su núcleo duro. “Y todo eso no sirve de nada si la economía no empieza a mostrar resultados en la vida cotidiana”, suma un ministro.

La “micro”, como reza la visión compartida en todo el Círculo Rojo, sigue siendo el paredón contra el que chocan todas las narrativas. Apenas una foto: el último relevamiento de AtlasIntel, prestigiosa empresa internacional de inteligencia de datos y estudios de mercado, mostró que cerca del 62% de los argentinos considera que su bolsillo está mal. Eso explica por qué buena parte del gabinete quedó desconcertado cuando, en la reunión ministerial de este 9 de julio encabezada por el mismísimo Milei, el mandatario les habló largo y tendido de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central.

“Todo bien con la estrategia electoral y la repentina moderación, pero tenemos que concentrarnos en tirarle un centro a la gente de a pie. Hacer lo que estamos haciendo ayuda. No alcanza”, se despachó uno de los asistentes al cónclave en medio del feriado patrio. Como era de esperar, ninguno de los presentes se animó a interrumpir al Presidente para decirle que, afuera de ese salón en el primer piso de Casa Rosada, hay una sociedad que no discute encajes, pasivos remunerados ni arquitectura monetaria: discute cómo llegar viva al próximo resumen de la tarjeta.

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Se demora el arranque de un motor clave de la economía y complica la recuperación del consumo

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El crédito en pesos al sector privado mostró un comportamiento errático en los últimos meses y ese freno condiciona la posibilidad de un repunte sostenido de la economía y del consumo de las familias. En un contexto de morosidad en niveles récord, las consultoras proyectan un tenue crecimiento del financiamiento en moneda local para el segundo semestre del año.

La caída en la demanda y la oferta de préstamos reflejó, desde mediados de 2025 hasta la actualidad, el impacto simultáneo de la aceleración inflacionaria, la pérdida de poder adquisitivo de los salarios y la suba de las tasas de interés, tanto para individuos como para empresas.

La mora bancaria se multiplicó casi por cuatro en el último año y el 12,7% de los créditos tomados por las familias se encontraba en situación irregular para fines de mayo, último dato oficial disponible. La situación se complejiza por el deterioro de la capacidad de pago de los hogares, que limita la fuerza de cualquier recuperación y profundiza un círculo vicioso que restringe el acceso a financiarse.

A partir de junio de 2025, el costo del dinero para los particulares subió en paralelo a la inflación que, aunque comenzó a moderarse en el segundo trimestre de 2026, todavía erosiona los presupuestos familiares. Los bancos se muestran cautos a la hora de otorgar nuevos créditos, frente al aumento de los incumplimientos.

El resultado de este proceso es la caída sostenida en los principales indicadores de crédito al consumo: tanto los préstamos personales como las líneas de tarjetas registran caídas interanuales y una contracción acumulada en los últimos ocho meses. Las entidades financieras priorizan la recuperación de la cartera en mora y exigen condiciones más estrictas para aprobar nuevas operaciones, lo que restringe aún más el acceso al financiamiento para las familias.

La elevada morosidad, que alcanzó en mayo su nivel más alto en casi 25 años, obliga a los bancos a mantener tasas activas elevadas para compensar el mayor riesgo de incobrabilidad. Este escenario refuerza la tendencia contractiva del crédito al consumo y dificulta la salida del estancamiento, incluso en un contexto donde el Banco Central de la República Argentina (BCRA) registra mejora en la liquidez y baja de la tasa de inflación esperada.

Según Invecq Consultores, la fuerte expansión del crédito entre comienzos de 2024 y mediados de 2025 resultó clave para explicar el rebote económico, especialmente en los sectores ligados al consumo interno. Ese ciclo se interrumpió abruptamente a partir del desarme de las LEFI y la tensión preelectoral de julio de 2025, que incrementó la volatilidad de las tasas de interés y, junto con el endurecimiento de los encajes, impulsó un salto en las tasas activas. El crédito pasó de crecer a un ritmo del 6% mensual en términos reales a quedar prácticamente estancado, alternando meses de leve crecimiento con otros de contracción.

Las entidades financieras priorizan la recuperación de la cartera en mora y exigen condiciones más estrictas para aprobar nuevas operaciones

Según ese análisis, el proceso de normalización de encajes encarado por el BCRA entre febrero y abril de 2026 ayudó a reducir la volatilidad y permitió que algunas tasas pasivas bajaran del 50% al 20% de tasa nominal anual (TNA). Sin embargo, las tasas activas en préstamos personales y tarjetas de crédito -que representan cerca de la mitad del stock de crédito en pesos- permanecen en torno al 65% y 85% (TNA), respectivamente, frente a una inflación esperada inferior al 30% interanual.

Este aumento del spread entre tasas pasivas y activas responde, principalmente, al fuerte salto de la morosidad. “En bancos, la mora pasó de 2,7% en enero de 2025 a 12,1% en abril de 2026 según el BCRA; en mayo volvió a subir levemente”, detalló la consultora.

Un informe de Qualy muestra que el financiamiento bancario total a las familias se ubicó en $43,1 billones al cierre de junio, reflejando una caída mensual del 1,9% y un retroceso interanual del 4,4 por ciento. Al comparar el desempeño actual con agosto de 2025, el ajuste en el crédito al consumo alcanza el 8,8%, con una baja más pronunciada en tarjetas de crédito (11%) y en préstamos personales (6,2 por ciento).

Según esta consultora, “esta persistente retracción refleja no solo el encarecimiento del costo financiero y la cautela de las entidades bancarias, sino fundamentalmente la falta de tracción de la demanda ante presupuestos familiares deprimidos y erosión en la capacidad de repago”.

Además, la firma advierte que la restricción presupuestaria obliga a las familias a priorizar gastos esenciales y postergar el cumplimiento de obligaciones financieras, lo que acelera el incumplimiento de pagos y dispara la morosidad por encima de los registros observados en años previos.

La restricción presupuestaria obliga a las familias a priorizar gastos esenciales y postergar el cumplimiento de obligaciones financieras (Qualy)

Un informe de Economic GPS de PWC resalta que “la mora en la cartera de préstamos al sector privado alcanzó un pico en el primer cuatrimestre de 2026”. Bajo esta perspectiva, una vez tocado el máximo, la convergencia al promedio de largo plazo (2,7%) puede demorar entre siete y doce meses.

Mientras tanto, los bancos mantienen criterios restrictivos de otorgamiento que limitan la expansión crediticia en el corto plazo. En junio, el stock de préstamos en pesos y dólares al sector privado se ubicó en el 12,3% del Producto Bruto Interno (PBI). El dinamismo, según PWC, se concentra en el segmento en moneda extranjera, mientras que el desafío sigue siendo que el de pesos logre acoplarse a esa tendencia.

First Capital Group reveló que en junio el crédito en pesos al sector privado volvió a crecer en términos reales tras cinco meses de retroceso, impulsado por operaciones comerciales. Según Guillermo Barbero, socio de la consultora, “luego de cinco meses de retroceso, por fin alcanzamos un mes con variación positiva en términos reales; si bien el incremento anual es modesto, se produce al sexto mes un cambio en la tendencia. Nuevamente fueron las operaciones comerciales las que superaron la barrera de la inflación y compensaron el magro desempeño de las carteras asociadas con los particulares”.

El saldo de préstamos personales ascendió a $21,2 billones, con un alza nominal del 0,9% mensual y del 30% anual. Sin embargo, el ajuste por inflación arroja una baja del 1% en el mes y del 2,9% anual, acumulando nueve meses consecutivos de retroceso real. “El nivel de tasas es todavía muy alto en relación a la inflación esperada, esto pone freno a la demanda de nuevas operaciones. Por otra parte, la irregularidad de la cartera ha restringido mucho la oferta por parte de las entidades financieras; en la actualidad se encuentran más abocadas a recuperar los ratios de mora antes de avanzar comercialmente”, explicó Barbero.

Los acuerdos paritarios cerrados sobre la base de registros inflacionarios más altos comenzarían a generar ganancias reales de poder adquisitivo (PWC)

El contexto salarial podría modificar parcialmente el escenario en el segundo semestre. Según PWC, “los salarios nominales se negocian con referencia a la inflación pasada. En un contexto donde la inflación desacelera, los acuerdos paritarios cerrados sobre la base de registros inflacionarios más altos comenzarían a generar ganancias reales de poder adquisitivo”. Si ese proceso se sostiene, existe la expectativa de que aumente la demanda de pesos y, con ella, la de financiamiento, lo que aliviaría las tensiones sobre la deuda de corto plazo y favorecería la estabilidad del sistema.

En el Informe de Estabilidad Financiera del Banco Central, se proyecta que la intermediación financiera en pesos retomará su senda de crecimiento en los próximos meses, acompañada por una mejora en la actividad económica y baja en las expectativas de inflación.

Invecq advierte que, aunque el ritmo de incumplimientos comenzó a moderarse, los actuales niveles de tasas de interés hacen poco probable un repunte fuerte del consumo interno, aun si el crédito inicia una recuperación gradual.

Aunque el ritmo de incumplimientos comenzó a moderarse, los actuales niveles de tasas de interés hacen poco probable un repunte fuerte del consumo interno (Invecq)

La evolución de la morosidad, el repunte del salario real y la respuesta de las entidades bancarias seguirán siendo determinantes para definir el margen de recuperación del financiamiento al sector privado y su potencial para impulsar la economía en la segunda mitad del año.

En este escenario, el acceso al crédito seguirá condicionado por la capacidad de pago de los hogares y la estabilidad de los ingresos.

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