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¿Cómo funcionan los servicios mañana 1° de Mayo?

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Este 1° de mayo, feriado por conmemorarse el Día del Trabajador, los servicios en Bahía Blanca se brindarán de la siguiente manera:

✅ Transporte público de pasajeros
Las unidades circularán con cronograma de día domingo, desde las 7 y hasta la hora 20. Las frecuencias se pueden consultar en www.gpsbahia.com.ar/.

✅ Residuos domiciliarios
Hoy no habrá servicio nocturno y la actividad se reanudará el domingo a las 22.

✅ Hospital Municipal
Funcionará el servicio de emergencia durante toda la jornada y de 8 a 20 la Unidad de Atención Respiratoria Aguda (UARA) en Bravard 15.

✅ Cementerio
Habrá servicio de guardia de 7 a 13, la administración funcionará de 7 a 12 y el horario de visita será de 8 a 17.

✅ Mercado Municipal
Sus locales permanecerán cerrados.

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Milei cumple 1000 días de gobierno: expectativa por la economía, inquietud por las PASO y entusiasmo inesperado por Malvinas

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Javier Milei cumple este viernes 1000 días como Presidente de la Argentina. Llegó a la Casa Rosada el 10 de diciembre de 2023 como un outsider que prometía dinamitar el sistema político con una motosierra en la mano y encara el último tramo de su gestión convertido en el dueño de un gobierno que ya atravesó más victorias que las que esperaban los partidos tradicionales y más derrotas que las que hubieran preferido en el espacio violeta. En el medio, un ajuste económico de una intensidad pocas veces vista acompañado por reformas profundas que convivieron con escándalos resonantes y peleas internas interminables.

Milei sigue gobernando con varias de las certezas, obsesiones y enemigos con los que desembarcó en Balcarce 50 hace mil días, aunque ya no está parado en el mismo lugar. El personaje disruptivo que podía atribuir cada inconveniente a la herencia recibida ahora carga sobre sus espaldas casi tres años de mandato; el economista que explicaba que el superávit fiscal iba a abrir las puertas de una etapa de prosperidad enfrenta una sociedad que reconoce buena parte del ordenamiento macroeconómico, pero mantiene dolores evidentes en el poder adquisitivo y el consumo; el líder que venía a acabar con “la casta” necesitó de muchos de sus representantes para construir músculo y no quedar aislado.

“Gobernar viene siendo agotador para nosotros”, se sincera ante Infobae uno de los ministros más populares cuando se le pide una evaluación de lo transitado hasta acá. Y remata: “Yo me quedo con el hecho de que, aun con nuestros infinitos errores, en las legislativas de 2025 conseguimos una victoria que confirmó lo que seguimos sintiendo: que una porción importante de la población todavía estaba y está dispuesta a renovarnos el crédito”.

En 1000 días pasó de todo. El primer mandatario liberal libertario de la historia vernácula, que asumió con apenas 38 diputados y 7 senadores propios, trazó un panorama sombrío y sin metáforas cuando, de espaldas al Congreso, analizó lo que le había dejado el trío Alberto Fernández/Cristina Kirchner/Sergio Massa. Pese a estar en franca minoría, aprovechó el envión de las urnas, autorizó una brusca devaluación y se apuró en lanzar un DNU de dimensiones inéditas que fue la antesala de la aprobación en general de una primera y complejísima versión de la Ley Bases.

Como era de esperar, ahí llegó el baño de realidad: la discusión artículo por artículo hizo estallar el texto original y dio el pie ideal para los insultos a los “traidores”. Aprendizaje: hubo que negociar. Con el transcurrir de los meses se alcanzó el primer superávit financiero anual en más de una década gracias a medidas como el congelamiento de las transferencias a las provincias y la pulverización de la obra pública. La pobreza subió a 52,9% y terminó bajando con fuerza. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) inició una senda descendente y el cepo se flexibilizó, con un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) mediante.

Se firmó un Pacto de Mayo que no fue más que un compendio de buenas intenciones, se eyectaron funcionarios, se firmaron vetos, se intentó completar la Corte Suprema, se afrontaron marchas multitudinarias, se armaron guerras con el Círculo Rojo. Las redes sociales se convirtieron en una cloaca. Quedó tiempo también para el escándalo LIBRA, para el expediente ANDIS y para los problemas patrimoniales de Manuel Adorni, además de las batallas intestinas entre Karina Milei y Santiago Caputo, una relación destruida con Victoria Villarruel y el ocaso de la sociedad con Mauricio Macri.

Sin embargo, en La Libertad Avanza (LLA) no están demasiado interesados en mirar hacia atrás: mientras completa 32 meses de gestión, buena parte de sus movimientos empiezan a explicarse por los 415 días que todavía los separan de las elecciones generales del 24 de octubre de 2027.

Hay una diferencia evidente entre el Milei de hace algunas semanas y el que llega a su jornada número 1000: volvió a salir. Después de un período en el que se recluyó en la Quinta de Olivos y evitó pisar su despacho de la Rosada, el Presidente llenó otra vez su agenda de reuniones, actos y viajes tanto al interior como al exterior. Es un movimiento que entusiasma a los que reclamaban mayor presencia política, pero que también aumenta los riesgos de exposición de un hombre que, cuando se aleja de los discursos preparados, levanta la mirada de sus hojas impresas y se quita los anteojos de lectura, suele transformarse en el principal vocero, comentarista y, eventualmente, generador de problemas de su propia gestión.

“La foto todavía sigue siendo mala”, reconoció en una de sus últimas presentaciones antes de completar la idea a su manera: “La película es la mejor de la historia”. Desde los atriles, el mandatario no se cansa de repetir su guion las veces que sean necesarias para anclar expectativas y desalentar cualquier pedido de cambio que huela a “populismo”. En estas horas, jugó fuerte en términos dialécticos y llevó su lógica binaria hasta el terreno electoral: “Si no ganamos, es porque como sociedad estamos decidiendo suicidarnos”.

El razonamiento que circula en su entorno busca que los habitantes de Argentina midan la experiencia libertaria por las catástrofes que evitó. En ese punto se cierran las grietas. Santiago Caputo posteó que Milei “salvó a la república de una muerte segura”. Martín Menem fue menos lúgubre, pero fue por la misma línea: “Nunca se va a hablar de lo que no pasó. Fueron cinco salvadas del arquero en el minuto noventa”.

La renovada hiperactividad presidencial encontró una “causa sagrada” por la que, juran cerca suyo, siempre trabajó sigilosamente: la soberanía sobre Malvinas. Consciente de las controversias que generaron en el pasado sus apreciaciones positivas sobre la ex premier británica durante la guerra de 1982 (“me siento muy identificado, en términos históricos, básicamente con Churchill, con Reagan y con Margaret Thatcher”) o sus opiniones sobre la autodeterminación de los pueblos (“anhelamos que los malvinenses decidan algún día votarnos con los pies a nosotros”), Milei apareció en cadena nacional y anunció una batería de medidas para sancionar e impedir las exploraciones de petróleo en ese territorio: “La Argentina no se quedará de brazos cruzados”, sostuvo. “Hagamos nuestras armas a un lado y mostremos un frente unido como nación”, sorprendió, conciliador. Para marcar la importancia del mensaje, grabado tras el encuentro con José Antonio Kast en Chile, el espacio violeta decidió que todos los ministros estuvieran presentes.

La jugada tiene un trasfondo geopolítico que el Gobierno observa con atención. Antes que nada, se dio 72 horas después de que Donald Trump abriera una inesperada puerta al admitir que Estados Unidos podría rever su histórica posición de neutralidad en el conflicto diplomático con Inglaterra. Es que desde hace meses la administración norteamericana utiliza la relación con Londres y la cuestión del Atlántico Sur como una pieza clave dentro de sus presiones para que el Reino Unido eleve su gasto en defensa y acompañe con mayor firmeza operaciones y objetivos estratégicos de Washington. Nadie en la Cancillería argentina da todavía por hecho un giro de semejante dimensión, pero entienden que cualquier hendija que se abra en una posición enquistada desde hace décadas merece ser aprovechada. Así, en el día 1000, Milei encontró también una oportunidad para envolverse en la bandera que sus detractores tantas veces le reprocharon no abrazar con suficiente entusiasmo.

Más allá de las actividades públicas, el inquilino del Sillón de Rivadavia decidió “dinamizar” su gestión haciendo, siempre de la mano de su todopoderosa hermana Karina, algunos retoques en el funcionamiento interno. El más concreto: las flamantes reuniones de gabinete de los lunes. La intimidad de esos encuentros permite comprender los pliegues del líder que enamora y descoloca a más de un colaborador fiel. Los invitados dejan los celulares afuera del Salón Eva Perón de Balcarce 50 antes de ingresar a un lugar casi en penumbras y refrigerado a 16 grados. Los habitués aprendieron otra regla no escrita: “Hay que hacer pis antes para no perturbarlo”, se ríe, pero no exagera, alguien acostumbrado a luchar con su vejiga. Cuando se cierran las puertas y no vuela una mosca, llega el monólogo. El Presidente habla, desarrolla sus teorías, baja línea y recién después algunos funcionarios designados ponen en común la letra chica de algunas de sus misiones.

Sobre un escenario o en la cabecera de una larga mesa, Milei sigue sufriendo dolores de espalda y, para colmo, por razones jamás explicitadas, ya no cuenta con las visitas frecuentes a Olivos de la kinesióloga Leandra Protolongo: los registros oficiales contabilizaron 72 ingresos a la residencia de la provincia de Buenos Aires que se cortaron abruptamente este año. El círculo más cercano al primer mandatario jura que ningún sufrimiento parece reducir la voluntad presidencial de recuperar centralidad.

El último mitin ministerial incluyó un largo elogio a Federico Sturzenegger, que puso por escrito en un artículo publicado en La Nación la tesis que mejor representa el pensamiento actual de LLA: ante el ruido, describió, un gobernante debe mantenerse fiel al rumbo y a sus ideas incluso cuando la oposición intente construir la sensación de que las cosas funcionan mal. No significa, concedió, que todo esté bien: una sociedad es un caleidoscopio de realidades buenas y malas. Pero la conclusión es inequívoca. Los datos, y no el clima, tienen que ordenar las decisiones. Traducido al lenguaje menos elegante de la mesa política: nada de patear el equilibrio de las cuentas públicas, nada de “plan platita”, nada de abandonar el corazón del modelo para comprar unos cuantos puntos en las encuestas.

Un estudio nacional de Hugo Haime & Asociados recién terminado pone esa rigidez frente a un espejo incómodo. Apenas el 11% de los consultados quiere mantener el actual modelo económico exactamente como está y otro 22% pretende conservarlo con algunas modificaciones. Del otro lado, 23% pide cambiarlo manteniendo algunos elementos y 42% modificarlo por completo. En total, 65% reclama algún tipo de viraje frente a 34% que se inclina por sostener el esquema. La sutileza está en lo que ocurre cuando se pregunta qué debería sobrevivir: 55% menciona una inflación baja y controlada, 33% que no haya piquetes ni cortes, 32% el control de los planes sociales y 30% la estabilidad del dólar. Es decir: cambiar no necesariamente equivale a volver atrás.

El mismo relevamiento permite mirar la otra mitad de la ecuación. Ante la consulta sobre qué debería mejorar, 73% reclama más oportunidades laborales y 51% aumentos salariales y paritarias libres. Los bajos salarios aparecen, además, como el principal problema de la vida cotidiana para 45% de los encuestados. La aprobación del Presidente quedó en 33% contra una desaprobación del 64%, mientras que 40% considera que la sociedad está triste y desanimada y 38% la percibe con bronca. Hay un dato que sintetiza todavía mejor los desafíos que enfrenta Milei: solo el 34% cree que, pese a las dificultades, el esfuerzo realizado valió la pena.

La radiografía explica por qué el Gobierno insiste en que los próximos meses serán definitorios. En el Palacio de Hacienda sueñan con llegar al tramo decisivo de 2027 con registros mensuales de inflación cercanos a cero y con una mejora de la actividad, el crédito y los ingresos que permitan mostrar alivio sin necesidad de violentar el dogma fiscal. El economista Antonio Aracre hizo llegar en estas horas una estimación especialmente agradable para los oídos oficiales: calcula que el IPC de agosto podría ubicarse alrededor del 1,5%.

Un paréntesis sobre Luis Caputo. El ministro también completa en este inicio de septiembre 1000 días consecutivos al frente de Economía y ya ocupa un lugar poco habitual para una tarea que se realiza sobre una silla eléctrica. “Toto” ya se quedó con el sexto puesto de permanencia en su cartera: lo superan Domingo Cavallo, José Alfredo Martínez de Hoz, Juan Vital Sourrouille, Roberto Lavagna y Roque Fernández, pero dejó atrás a Nicolás Dujovne y Martín Guzmán.

La marca es todavía más llamativa porque Caputo maneja una economía en la que conviven relatos incompatibles. Un informe de la consultora One618 que circula por relevantes edificios empresariales calcula, a partir de los precios del Merval, los bonos y el tipo de cambio, una probabilidad implícita de continuidad libertaria cercana al 70%. El número parece formidable para un oficialismo golpeado en las encuestas, aunque la propia consultora considera que semejante optimismo es excesivo cuando todavía falta más de un año para elegir Presidente. La macro sigue importando, pero cada vez más en función de la política: si la recuperación no llega a los hogares antes de que lleguen las boletas, el mercado también tendrá que recalcular. El reporte describe también la famosa Argentina “a dos velocidades”: los sectores exportables empujan mientras los ligados a la demanda interna tienen serias dificultades.

La reciente pelea con la Unión Industrial Argentina (UIA) condensó ese conflicto. En el Día de la Industria, la entidad reclamó la reducción del costo argentino, la reconstrucción del crédito, inversión en infraestructura y herramientas para competir ante la apertura económica. Aunque el titular Martín Rapallini trató de ser ecuánime, el vicepresidente de la organización abandonó cualquier protocolo y acusó al oficialismo de no conocer la industria: Guillermo Moretti definió a Caputo como “un trader que no sabe lo que es un torno”. El ministro no se quedó callado y contestó que es injusto obligar a los argentinos a comprar bienes de menor calidad a precios dos, tres o hasta cuatro veces superiores a los internacionales. La tesis del Gobierno es que está cambiando la matriz productiva y que petróleo, gas, minería, agro y nuevas inversiones terminarán generando demanda para otras ramas. “Todo bien, pero necesitamos sobrevivir hasta que llegue ese futuro”, ironizan los industriales.

Por eso el equipo económico empezó a habilitar herramientas que buscan generar movimiento sin traicionar la ortodoxia. Entre las decisiones ya tomadas aparecen la utilización de recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad como fondeo de largo plazo para créditos hipotecarios, la flexibilización de préstamos en dólares para empresas y mecanismos del Banco Central destinados a mejorar el funcionamiento del crédito justo cuando la morosidad se transformó en una nueva preocupación social. “Ni de cerca es un cambio de modelo, eh”, se apuran en aclarar en Hacienda.

Ahora, los estrategas partidarios tienen que hacer el resto. “La economía ayudó mucho tiempo a la política; ahora la política tiene que ayudar a la economía”, es un concepto que Luis Caputo viene repitiendo entre los integrantes del Gobierno. Eso significa aprobar leyes, reducir incertidumbre y, especialmente, llegar a 2027 con las reglas electorales que la Casa Rosada considera más convenientes para sus propios intereses.

Patricia Bullrich quedó en el centro de esa responsabilidad: la senadora prometió que el próximo 15 de septiembre comenzará en el Senado la discusión de la reforma electoral. Spoiler: hacia afuera, los libertarios dirán que van a defender el paquete completo; en privado, dicen en voz muy baja que si para conseguir los votos necesarios tienen que dejar capítulos tirados en el camino, están dispuestos a hacerlo. La obsesión es eliminar o, lo que es más probable, volver a suspender las PASO. No saben todavía si les alcanza.

El proyecto, presentado el 22 de abril, tiene bastante más que lo que suele destacarse: por caso, un artículo fundamental introduce modificaciones en la Boleta Única de Papel para permitir, si las provincias adhieren y las elecciones son simultáneas, un casillero que facilite votar todas las categorías de un mismo espacio. En paralelo, cambia requisitos para la conformación y supervivencia de partidos políticos, amplía las posibilidades de financiamiento privado, elimina el actual reparto estatal de espacios publicitarios y deja sin recursos específicos la elección de representantes al Parlasur. Entre sus pliegues aparece una curiosidad poco difundida: la eliminación de la obligatoriedad del debate presidencial, incorporada al sistema argentino en 2016. El paquete se completa con el proyecto de Ficha Limpia.

En la mesa política desconfían de los gobernadores, de sus emisarios y hasta de afirmaciones hechas en encuentros privados porque las negociaciones entraron en una etapa en la que, según una persona involucrada, “nadie dice realmente lo que está pensando”. Los mandatarios provinciales saben que su voto vale cada vez más a medida que se acerca el calendario electoral y también que las primarias pueden ser una herramienta fundamental para ordenar coaliciones que hoy no tienen conducción clara.

La matemática federal vuelve todo más enrevesado. Milei necesita convencer a gobernadores cuyos números están cada día más comprometidos por el ajuste nacional. Según el último análisis de Politikón Chaco, de Alejandro Pegoraro, las transferencias no automáticas a las provincias totalizaron en agosto $68.288 millones y sufrieron una caída real interanual del 66,4%, el peor registro para ese mes desde al menos 2005. Como si esto fuera poco, no hubo un solo peso de Aportes del Tesoro Nacional, aunque el fondo recaudó durante ese período $107.987 millones. La paradoja es difícil de esconder: La Libertad Avanza necesita que los caciques del interior le presten votos mientras Economía les retacea plata.

Diego Santilli intenta hacer lo que mejor sabe: equilibrismo. Sus últimos movimientos se concentraron en aceitar conversaciones con los mandatarios de la región centro porque sabe que Córdoba, Santa Fe y otros distritos de peso reúnen millones de votos que podrían ser decisivos para la reelección. Javier y Karina Milei empezaron incluso a suavizar la voluntad de competir contra todos los oficialismos provinciales sin excepción. El pragmatismo le vuelve a ganar una pelea de puños a la pureza.

El Congreso, de todas maneras, se encarga de recordarles todas las semanas que los acuerdos son frágiles. En Diputados, la oposición mantiene para el 9 de septiembre una sesión especial con la que pretende discutir el crecimiento del endeudamiento familiar, la morosidad y distintos proyectos sobre tarjetas de crédito y asistencia a deudores, pese a que el oficialismo intentó desactivar la convocatoria fijando un cronograma de tratamiento. En el Senado, el Gobierno ni siquiera logró dictamen para su Súper RIGI pese a haber aceptado modificaciones: PRO, radicales y Provincias Unidas reclamaron nuevas condiciones para favorecer a proveedores locales. El bloque de aliados funciona, pero no siempre obedece.

Y mientras Milei polariza con el peronismo y sus múltiples tribus, sus equipos estudian también lo que ocurre bastante más cerca de su propio electorado. En Olivos reciben informes periódicos sobre dirigentes, empresarios, ex funcionarios y figuras que podrían intentar armar una opción por la centroderecha. Miden conocimiento, intención de voto y potencial de crecimiento. Por ahora ninguno genera pánico. Pero ninguno es ignorado.

En su rosca cotidiana, los movimientos del PRO forman parte de los análisis periódicos de la Mesa Política. Entre los nombres que empiezan a circular aparece Hernán Lacunza, que intenta delimitar un territorio propio: afinidades con La Libertad Avanza, sí; identidad compartida, no. Esta semana cuestionó en una entrevista en las mañanas de Infobae en vivo una contradicción que considera difícil de defender: que el Gobierno se niegue a auxiliar deudores porque podría premiar comportamientos irresponsables mientras habilita beneficios fiscales que alcanzan a personas que no cumplieron con todas sus obligaciones tributarias. Después del llamado de Karina Milei a Mauricio Macri se concretaron dos reuniones para recomponer puentes, aunque el vínculo sigue lleno de desconfianza.

QSocial encontró una explicación concreta de por qué el segmento amarillo merece la atención de los violetas. Según su último trabajo, tres de cada diez personas que votaron a Milei en la primera vuelta de 2023 hoy desaprueban su gestión. Ese universo representa aproximadamente el 12% del electorado argentino. La consultora los bautizó “arrepentidos libertarios” y encontró que la ruptura no se produjo esencialmente por las formas del Presidente: 89% sostiene que el esfuerzo del ajuste no valió la pena y 91% considera que la gestión perjudica a los sectores más vulnerables. Es decir: conocían al personaje cuando lo eligieron; lo que cuestionan son los resultados.

¿Adónde pueden ir esos votos? Es el dato que más preocupa. El arrepentimiento no migra en bloque hacia el peronismo: Sergio Massa registra una apertura potencial del 40% dentro de ese universo y Axel Kicillof del 35%; Mauricio Macri alcanza el 27%; y Patricia Bullrich, medida por el estudio como figura del centro, el 25%. El propio informe advierte que no se trata de intención de voto consolidada, sino de disposición a considerar esas alternativas. Alcanza, sin embargo, para entender por qué Milei monitorea tanto a los enemigos de enfrente como a los vecinos de al lado.

El Presidente observa semejantes movimientos con una combinación difícil de encasillar entre seguridad, obstinación y desapego. La reelección es el objetivo que ordena prácticamente todas las conversaciones de quienes lo rodean, aunque él insiste ante algunos interlocutores en una idea que desconcierta por igual a fanáticos y estrategas: no tiene ningún drama en perder.

Milei asegura en público y confirma en privado que, si la sociedad decide que su proyecto no merece continuidad, podrá volver sin traumas a una vida de conferencias internacionales y libros sobre economía. No lo plantea como pose estoica, sino casi como un plan B perfectamente aceptable. Por estos días, de hecho, reserva una porción llamativamente grande de su cabeza para su nuevo proyecto editorial, que bautizó “La moral como política de Estado”. No hay todavía una fecha firme ni una organización cerrada para presentarlo, pero fantasea con hacerlo en un microestadio y cerrar el evento con su banda de rock.

La contradicción ofrece una postal adecuada para el día 1000. Todo el Gobierno empieza a trabajar para que Javier Milei pueda quedarse en la Casa Rosada hasta diciembre de 2031. El líder libertario, mientras tanto, dice estar preparado para subirse a un avión y volver a cobrar en dólares por explicar sus ideas alrededor del mundo. Faltan 415 días para saber cuál de las dos agendas se impone.

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Universidades: tras el paro, los gremios se encaminan a una nueva marcha federal y definen medidas

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Tras rechazar el aumento del 3% que ofreció el gobierno nacional a los gremios universitarios, los docentes concretaron un paro de actividades el miércoles 2 de septiembre con gran acatamiento en todo el país y definirán nuevas medidas de fuerza, incluyendo la realización de una nueva Marcha Federal Universitaria.

La Federación Nacional de Docentes Universitarios (CONADU) definirá en las próximas horas nuevas acciones de protesta a concretarse la próxima semana y la construcción de una nueva Marcha Federal hacia fines de septiembre o comienzos de octubre. Los sindicatos de base realizarán este jueves y viernes asambleas y consultas para definir la continuidad del plan de lucha.

“De manera unánime, el Frente Sindical Universitario rechazó el vergonzoso aumento del 3% que ofreció el Gobierno nacional y llamó a un paro total de actividades para el miércoles 2 de septiembre”, plantearon los docentes tras la reunión paritaria con funcionarios del Ministerio de Capital Humano, realizada el 1º de septiembre.

Conflicto que se extiende

La reunión estuvo encabezada por el subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, quien expuso los lineamientos de la oferta oficial, que estipula un aumento del 3% en las remuneraciones correspondientes al mes de septiembre. Asimismo, ratificó la vigencia del incremento del 3% fijado para octubre, porcentaje acordado y comprometido formalmente en las mesas de negociación de junio pasado.

Clara Chevalier, secretaria General de CONADU, sostuvo que “no fue una oferta, fue una provocación”, y aseveró que asistieron a la convocatoria a paritarias “con la determinación de recuperar lo perdido”. Los gremios consideran que la deuda es del 31,2%, más agosto, más los salarios adeudados y el abordaje del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID). En esa línea, indicaron que “la única resolución del conflicto es con el cumplimiento irrestricto de la Ley de Financiamiento Universitario”.

La comitiva docente estuvo integrada por los representantes gremiales de las organizaciones Fagdut, UDA, Conadu, Conadu Histórica, Fedun, así como también por el presidente del CIN, Franco Bartolacci. Según el Gobierno, su “propuesta de recomposición salarial se inscribe en el marco del esfuerzo financiero continuo del Gobierno nacional para el sostenimiento del sistema de educación superior. Las partidas consolidadas para las universidades nacionales representan una de las mayores erogaciones directas del presupuesto nacional”. Por delante, la Subsecretaría de Políticas Universitarias promovió la reanudación de las negociaciones para el jueves 17.

En paralelo, el juez federal Martín Cormick le dio al Ejecutivo un plazo de tres días para presentar un informe que documente el grado de cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario, dieron cuenta desde los gremios.

Fuente: Agencia DIB

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Ráfagas de hasta 70 kilómetros por hora: alerta por vientos en Bahía y la zona

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El Servicio Meteorológico Nacional emitió un alerta amarillo por fuertes vientos para Bahía Blanca y gran parte del Sudoeste Bonaerense.

La advertencia rige desde la medianoche del viernes y el mediodía del sábado.

En ese período de tiempo, “el área será afectada por vientos del sector sur con velocidades entre 25 y 45 km/h, con ráfagas que podrían alcanzar los 70 km/h”.

El sector comprendido en el alerta incluye los distritos de Patagones, Villarino, Puan, Coronel Suárez, Saavedra, Coronel Pringles, Tornquist, Coronel Dorrego, Bahía Blanca, Coronel Rosales y Monte Hermoso.

También comprende los departamentos pampeanos de Hucal y Caleu Caleu, y en este rionegrino.

Por esta razón, desde el SMN se emitió una serie de recomendaciones, entre las que se encuentran evitar salir; retirar o asegurar objetos que puedan ser arrastrados por el viento, como macetas, sillas o toldos, y cerrar y alejarse de puertas y ventanas.

También se pide no refugiarse debajo de marquesinas, carteles publicitarios, árboles o postes, y tener precaución al conducir.

Fuente: Frente al cano.

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