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Política Nacional

Coronavirus: el gobierno extendió el programa ATP hasta fin de año

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Debido a la compleja situación que atraviesan las empresas por la pandemia del coronavirus COVID-19, el Gobierno extendió este martes la vigencia del Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP) establecido por el Decreto 332/20 y sus modificatorios, hasta el 31 de diciembre de 2020.

Lo hizo a través del decreto 823/2020 publicado en el Boletín Oficial, que indicó que “si bien se observa una recuperación de la actividad económica, la misma evidencia heterogeneidad sectorial y territorial”.

En consecuencia sostuvo que “resulta pertinente extender la temporalidad de la asistencia comprendida en el ATP para empleadores y empleadoras, y trabajadores y trabajadoras en relación de dependencia e independientes, adecuándolo a las necesidades imperantes en la actualidad y a los cambios que se han producido y se van produciendo en la realidad económica”.

El ATP se puso en marcha en marzo tras la declaración de Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) por la pandemia del coronavirus, y durante estos meses fue incorporando beneficios tanto para empleadores como a trabajadores.

Comprende la asignación compensatoria del salario; créditos a tasa cero para monotributistas y autónomos; préstamos a tasa subsidiada convertible y reintegro de los mismos; y un sistema integral de prestaciones por desempleo.

El programa de asistencia prevé que aquellos empleadores con una variación nominal negativa en su facturación interanual accedan al salario complementario, equivalente al 50% del salario neto.

Por su parte, las firmas que presenten una variación nominal positiva en su facturación de entre 0% y 40% podrán solicitar un crédito a tasa subsidiada, cuya tasa de interés será en todos los casos del 15%.

Ese crédito a pagar en cuotas a 12 meses tiene, además, un incentivo para las empresas ya que podrán transformar parte o todo el préstamos en subsidios del Estado en función de la creación de puestos de trabajo, a partir de parámetros de empleo interanuales.

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¿Vuelve JxC? Las conversaciones de Mauricio Macri con radicales y peronistas y los escenarios para el 2027

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En los últimos 37 días, Mauricio Macri se reunió con los gobernadores Leandro Zdero (Chaco), Juan Pablo Valdés (Corrientes), Alfredo Cornejo (Mendoza) y Martín Llaryora (Córdoba). Salvo el encuentro con el dirigente peronista, que tuvo lugar en CABA, el expresidente se trasladó a los territorios que hoy gobiernan los mandatarios radicales. En paralelo, durante un acto en la localidad bonaerense de Vicente López, se escuchó el pedido militante de “Mauricio Presidente”, pero el líder del PRO pidió calma.

¿Qué implican estos movimientos políticos? Cerca de Macri dejan trascender todo tipo de rumores: que busca “mostrarse vigente” y que puede hablar con todos salvo el kirchnerismo, “que es el enemigo”; que lo invitan y que genera expectativa en terceros por lo que que pueda aportarles; o que es un mensaje directo a los hermanos Javier y Karina Milei. “No jodan mucho, que si llega a medir, tiene con quienes armar y competirles o podría ser la tabla que te cruza del otro lado y evita el naufragio“, se entusiasmó un importante dirigente del PRO ante la consulta de Infobae.

Las definiciones en torno al 2027, insisten en la sede partidaria de Balcarce 412, serán a fin de año, después del Mundial de Fútbol y dependerán de la fortaleza o debilidad del gobierno en ese momento. ¿Vuelve Juntos por el Cambio, aggiornado a los nuevos tiempos? La reunión que mantuvo con Llaryora, que no se anunció y de la que no hubo foto de rigor, abre el interrogante sobre la posibilidad de incorporar la pata peronista. Quizá, la foto será post evento deportivo, cuando Macri visite al gobernador en Córdoba.

De todas formas, desde Provincias Unidas y desde el PRO son cautos: “Es muy apresurado” y “está todo muy verde”, señalaron a este medio sobre la posibilidad de reeditar la coalición electoral que llevó a Macri a la Presidencia en 2015. Sin embargo, las encuestas que muestra una caída en el apoyo a Javier Milei abre un mundo de posibilidades.

En el macrismo prevén un escenario en 2027 de alianzas por distrito. Una de las preocupaciones principales es la Ciudad de Buenos Aires y la necesidad de retener el poder que controla desde hace casi 20 años. Todos los escenarios para Jorge Macri están abiertos: desde un acuerdo con LLA hasta intentar una alianza multipartidaria que excluiría a Horacio Rodríguez Larreta. Sobre esto, un dirigente cercano al exjefe de Gobierno porteño aseguró a Infobae: “¿Por qué no acordaría o iría a una PASO con la parte racional del peronismo? Me escuchás hablar a mí y lo escuchás hablar a (Leandro) Santoro en muchísimos temas, y te digo que hay bastante coincidencia”.

En Mendoza, por ejemplo, los radicales no descartan un Juntos por el Cambio ampliado, pero con La Libertad Avanza adentro. Insisten en que la avenida del medio no es una opción para ganar elecciones. Pero agregan una condición más: con la crisis social y económica que al Presidente le provocó una pérdida de votantes, es imposible pensar a los libertarios liderando la coalición. Sería un panorama totalmente distinto al del año pasado, cuando los gobernadores estaban obligados a someterse a las condiciones de la hermanísima. De hecho, en esta provincia se envalentonan con mantener su hegemonía con la caída de Luis Petri de la lista de sucesores a Cornejo.

En la provincia de Buenos Aires, el PRO impulsa un escenario similar. Cristian Ritondo, titular bonaerense del partido y jefe del bloque en Diputados, ya se manifestó a favor de una candidatura del actual ministro del Interior, Diego Santilli, para suceder a Axel Kicillof. En sintonía, Pablo Petrecca, presidente de la bancada amarilla en el senado provincial, aseguró a Infobae: “Vengo planteando hace tiempo que para ganar la Provincia de Buenos Aires hay que armar algo similar a JxC, pero ampliado, con el PRO, la UCR, la Coalición Cívica, el vecinalismo, un sector del peronismo y LLA”.

Córdoba y Santa Fe

Hay versiones que aseguran que la reunión que mantuvo Macri con Llaryora la semana pasada estuvo protagonizada por algunos reproches. El encuentro forma parte de las conversaciones que mantiene en reserva con líderes y empresarios del círculo rojo, como el CEO del Grupo TechintPaolo Rocca.

En cuanto al gobernador cordobés, le habría recordado su negativa a incorporar a Juan Schiaretti a Juntos por el Cambio durante la campaña de 2023. En aquel entonces, el expresidente se había inclinado por Patricia Bullrich en la interna entre palomas y halcones. Rodríguez Larreta y Gerardo Morales insistían en la necesidad de ampliar el frente, pero no lo lograron.

Hoy hay otros intereses que unen a Llaryora con Macri. El PRO de Córdoba está prácticamente absorbido dentro del gobierno provincial y el resto – liderado por dirigentes referenciados con Bullrich que se quedaron con la presidencia del partido – trabaja en una alianza con La Libertad Avanza. El armado también cuenta con un sector de la UCR y el apoyo de Luis Juez, quienes respaldarían la candidatura de Gabriel Bornoroni. Algunos dicen que el peronismo local negocia con Macri el lanzamiento de su aliado Rodrigo de Loredo para dividir el voto opositor en la provincia mediterránea. Son solo rumores dentro de una larga lista de pases de factura y reproches de los ex Juntos por el Cambio de Córdoba.

Maximiliano Pullaro también se prepara para recibir a Macri en Santa Fe, a inicios de junio. En una de las provincias con fuerte presencia de los sectores productivos, la figura del expresidente es vista con buenos ojos. Además, recientemente el PRO local terminó de completar su incorporación a la coalición gobernante con el traspaso de Federico Angelini. El aliado de Bullrich tenía una fuerte interna con Gisela Scaglia, exgobernadora y diputada nacional.

Por otro lado, y como adelantó este medio, hubo una reunión de los mandatarios en el Comité Nacional que sirvió como una muestra de unidad tras varios periodos de internas y denuncias cruzadas. En ese encuentro se hizo un análisis detallado de cómo está el partido en todo el país con un objetivo claro: retener el poder en los territorios que hoy gobiernan y analizar alternativas para conquistar nuevos municipios y provincias.

Un candidato presidencial propio es una misión casi imposible para la UCR, pero la reunión del pasado jueves fue un paso importante para cerrar una de las tantas internas. Por primera vez hubo un mensaje unificado y ninguno de los presentes dejó trascender reproches o quejas por la conducción. Se llegó a una decisión clave que evitará rispideces: cada territorio sellará las alianzas que necesite para retener el poder. Atrás quedaron las peleas por acercamientos a los libertarios o las acusaciones por la kirchnerización de algunos referentes.

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Círculo rojo: Milei encerrado en su sistema de toma de decisiones y los intereses cruzados en la casa matriz del PRO

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Según Javier Milei, todo se reduce a una conspiración en su contra: la investigación sobre el crecimiento patrimonial aún inexplicado de Manuel Adorni, el posicionamiento de Mauricio Macri, los números sobre la lenta y heterogénea recuperación de la actividad económica, las declaraciones de los consultores no alineados con el discurso oficial, los rechazos en el Congreso y las editoriales de los periodistas. También la guerra feroz y a cielo abierto entre Karina Milei, los primos Martín y Eduardo Menem, “Lule”, y Santiago Caputo y Las Fuerzas del Cielo, la agrupación que creció gracias a los beneficios del consultor estrella del presidente, que esta semana alcanzó su máximo nivel de tensión por una disputa intrascendente en redes sociales que blanqueó por qué esa pelea no tiene retorno.

Pero la puja en torno a una cuenta atribuida al presidente de la Cámara baja, que alimentó el último capítulo de la interna, el más dañino, en una de las semanas con mejores noticias para el gobierno de los últimos meses -un par de victorias en Diputados, la publicación del EMAE con un crecimiento interanual en 14 de 15 sectores de la economía, el envío de una batería de proyectos al Parlamento y el casi seguro anuncio de la visita del Papa León XIV al país para noviembre próximo-, expuso además a un presidente incapaz de resolver una disputa entre sus dos principales colaboradores. La pregunta ya no es quién le miente a Milei, como deslizó públicamente el militante Daniel Parisini -una semana atrás se abrazó con el mandatario en los estudios del streaming Carajo-, si no quién cuida al Presidente.

El sistema de toma de decisiones de Milei arrastra desde hace tiempo serias deficiencias, y la guerra declarada de esta última semana terminó por desnudar esas falencias. El Presidente eligió la confabulación -dijo que la exposición del contenido de la cuenta Periodista Rufus con críticas durísimas sobre la gestión y, en particular, sobre Las Fuerzas del Cielo, había sido “algo prefabricado para generar un problema”– y la revalorización de la figura de Caputo -“es como un hermano para mí”, aseguró- para ocultar que no puede resolver la puja interna ni reconfigurar el triángulo de poder que diseñó a mediados del 2024 cuando echó a Nicolás Posse.

“Al menos se blanqueó la interna, ahora ya es un tema de ellos. Javier demostró que no puede hacer nada”, opinó un altísimo dirigente libertario que accede a la intimidad de los hermanos Milei y que sigue con preocupación la pelea, como el resto del gabinete. Este lunes volverán a verse las caras, tras el Tedeum en la Catedral.

Milei reformuló su esquema de toma de decisiones en mayo del 2024, cinco meses después de asumir, con la salida de Posse, que había desplegado un control casi total sobre la gestión. Hasta ese momento, Karina Milei se reservó para sí la estrategia política, la construcción de la estructura partidaria y la llave para acceder a la intimidad presidencial; Santiago Caputo, la comunicación y algunas gestiones especiales. Cuando salió eyectado Posse –¿intentó, sin éxito, volver a acercarse en los últimos tiempos a sus anteriores empleadores?-, el Presidente tuvo que reestructurar de urgencia la administración: con su hermana dedicada al partido, y ante la escasez de recursos humanos, delegó en su consultor principal buena parte de la gestión y, en especial, áreas muy sensibles de la administración, como ARCA, la SIDE, transporte y el control sobre empresas del Estado. Caputo se convirtió, durante todo el 2024 y parte del 2025, en un asesor todoterreno, concentró poder real, y se erigió, junto a un grupo selecto de colaboradores, como el interlocutor más sólido con el sindicalismo, el establishment empresario, los medios y el Congreso. También con la Justicia. Ese sistema colapsó el año pasado, en las elecciones de octubre, con el triunfo soberbio de La Libertad Avanza y el empoderamiento de la hermanísima, que se vio amenazada por el avance del consultor.

Fue en ese momento que Karina Milei ideó la contraofensiva, consolidó su relación con los Menem y decidió contrarrestar a su rival interno, primero en la estrategia política y el vínculo con el Congreso, después en el avance sobre la relación con la Justicia y más tarde en la supervisión de los gastos y el funcionamiento de la SIDE, con la jefatura de la comisión bicameral de fiscalización de ese organismo, ahora en manos de Sebastián Pareja. Antes de eso, obturó los intentos de Caputo de reservarse para su sector el Ministerio del Interior y la Jefatura de Gabinete con la elección de Diego Santilli Adorni, en este último caso, un experimento a todas luces fallido.

A Milei, esa guerra entre su hermana de sangre y su hermano de la vida lo sensibiliza: se dispara su propio índice de irascibilidad. Múltiples versiones dan cuenta de que, frente a la primera contraofensiva de su hermana, en Justicia –una jugada que dinamitó el statu quo del Poder Judicial y habilitó a un rediseño de los sectores en pugna con epicentro en la Corte Suprema y en Comodoro Py-, el Presidente volvió a reunirse con mayor frecuencia con su consultor estrella, y que incluso se declaró, puertas adentro, imposibilitado de frenar cualquier movimiento de su hermana.

Los motivos detrás de la incapacidad de Milei de frenar la sangría interna son múltiples, de acuerdo a las fuentes. Por fuera del costado emocional, el más recurrente es que necesita sí o sí de sus dos principales colaboradores. En el caso de Caputo pesan además, según las fuentes, los contactos que construyó con la administración republicana, y la capilaridad en un buen número de áreas de la gestión doméstica que incluyen, a las mencionadas, desde YPF y Salud a dependencias de Economía en las que ejerce una enorme influencia su hermano Francisco. Y licitaciones híper sensibles como la demoradísima del Belgrano Cargas o la hidrovía del río Paraná-Uruguay, la más importante de esta gestión. El reciente viaje a Washington estuvo teñido, como se contó en esta sección, con ese proceso: enviados de la administración norteamericana ya habían viajado al país el mes pasado, alertados por una posible injerencia china con una de las empresas oferentes.

Pero por fuera de esa interna descarnada que, contrario a lo que declaró Martín Menem, por ahora no se resolvió “en el vestuario”, Milei blanqueó con el tiempo un estilo de liderazgo muy particular, alejado de cualquier lógica conocida hasta el momento, atravesado por vaivenes emocionales y el contenido de sus relaciones personales. Ayer se confirmó, por ejemplo, que no se invitó a Victoria Villarruel al tedeum de este lunes. Milei privilegia afinidades a cualquier protocolo político e institucional. Existe un patrón común: no hay lugar para el disenso y, mejor aún, si se incluye una mimetización con el estilo presidencial. No importa si hay inexperiencia entre la dirigencia libertaria, o racionalidad. En una columna reciente publicada en el The New York Times, la abogada y periodista Amanda Taub analizó la influencia de lo que definió como “empleados mediocres” en los nuevos liderazgos globales y en procesos de pauperización de las democracias actuales. “Resulta que los aspirantes a autoritarios no necesitan dotar a sus regímenes de verdaderos creyentes ideológicos, ofrecer incentivos extremos ni imponer castigos draconianos para hacerse con el poder. Simplemente tienen que averiguar cómo captar a su mano de obra ideal: los frustrados y los mediocres”.

El Presidente, para colmo, evita involucrarse en áreas de la gestión que no le interesan. Alguna vez, en Olivos, frente a un grupo de interlocutores reconoció que, por fuera de las redes, solo le dedica tiempo a la economía, a la seguridad -en especial cuando Patricia Bullrich controlaba el ministerio- y a que Sandra Pettovello tenga todas las herramientas disponibles para llevar adelante la administración de Capital Humano. Es llamativo: hay rubros muy delicados por los que ni siquiera se interesa, como la SIDE. Es más: ni siquiera conoce al jefe de los espías, tampoco le llegan los reportes diarios. Está enfocado en la economía, que el jefe de Estado está seguro de que empezará a mostrar mejoras sostenidas en la diaria en los próximos meses. También su ministro de Economía, que, sin embargo, en la semana, en una entrevista televisiva, lanzó una frase muy sugestiva que pasó desapercibida: “Tenemos que recaudar más, seguir generando superávit vía ajuste ya es muy difícil”, dijo. Traducido: ya tiene escaso margen para la motosierra. En abril, las partidas no indexadas dentro del gasto primario del Estado alcanzó el 30%, el nivel más bajo desde el 2008, según publicó el viernes la consultora Empiria, de Hernán Lacunza y Nicolás Gadano.

El affaire Santiago Caputo-Martín Menem expuso también un proceso de devaluación de la palabra presidencial. El último indicio había tenido lugar más de dos semanas atrás, cuando Bullrich pidió públicamente que Adorni presentara de manera urgente su declaración jurada. Fue el 6 de mayo por la tarde. Esa noche, desde el avión, de regreso de Estados Unidos, Milei pidió salir por televisión para explicar que, efectivamente, su jefe de Gabinete cumpliría “inmediatamente” con aquello que horas antes había spoileado la ex ministra de Seguridad.

Hasta ayer, sábado 23, no hubo novedades en la Oficina Anticorrupción. Durante la semana, su hermano Francisco, denunciado en la Justicia, tuvo que rectificar su propia declaración jurada. Pero pasó algo aún peor: Bullrich presentó su rendición patrimonial, una manera poco elegante de volver a diferenciarse del jefe de Gabinete.

Intereses cruzados en la casa matriz. En tándem, un grupo de dirigentes cercanos a la jefa del bloque de LLA en el Senado también se presentó en la OA para declarar los bienes y el patrimonio correspondientes al 2025, y el jueves, el subsecretario de Intervención Federal del ministerio de Seguridad, Federico Angelini, del PRO, referenciado en la ex ministra, presentó su renuncia al cargo.

Los movimientos de Bullrich de los últimos meses, y la crisis en el sistema de toma de decisiones y, con ello, el quiebre con un sector del establishment, hicieron que el círculo rojo empezara a mirar a la senadora con mayor interés de cara al 2027. “Si dependiera de ella, en su escala de prioridades, primero es presidenta, después vicepresidente y si no, se queda como senadora”, resaltó un dirigente cercano. Dicen, en su entorno, que no quiere ser jefa de Gobierno porteño, y que esa posibilidad no figura hoy entre sus prioridades, más allá de que en las últimas semanas volvió a recorrer la capital e incluso se mostró con Karina Milei en una reunión partidaria. “Te das cuenta que a Patricia no le interesa la ciudad, es forzado”, se sinceró un legislador que participó de aquel encuentro.

Colaboradores de la ex ministra explicaron, sin embargo, que es difícil pronosticar una aventura presidencial por fuera del proyecto libertario. Sin embargo, esta semana corrieron versiones de un posible operativo clamor, posterior al Mundial, encabezado por legisladores, y hasta se mencionó a la posibilidad de algunos gobernadores que podrían empezar a insinuar un experimento con la senadora a la cabeza. Alimentó esas suspicacias el lanzamiento de fines del mes pasado del Partido Popular Federalista -con alcance nacional- en la capital, en un restorán del centro, en manos de Pedro Braillard Poccard, vicegobernador correntino, como plataforma ofrecida a Bullrich, que tiene una relación muy fluida con la familia Valdés, en especial con el ex gobernador. “Partidos sobran, pero no es el momento”, abundaron desde el bullrichismo.

Lo cierto es que el escándalo alrededor del patrimonio de Adorni, que ya había puesto reparos durante la campaña del año pasado cuando aún no habían estallados las denuncias judiciales y todavía gozaba de cierta popularidad, complicó los planes porteños de La Libertad Avanza en un distrito, como la capital, decisivo para la alianza con el PRO, en el que se negocian múltiples intereses cruzados.

Es que es la primera vez en 20 años, desde que Mauricio Macri desembarcó en la ciudad de Buenos Aires hasta convertirla en la casa matriz del PRO, que ese partido que hegemonizó el territorio por dos décadas tiene chances reales de perderlo. Esa desesperación hizo que el año pasado el jefe de Gobierno, Jorge Macri, adelantara el calendario y llevara al PRO a una derrota categórica que implosionó el vínculo entre los primos que ya de por sí históricamente fue oscilante. Esa decisión tuvo el sello del catalán Antoni Gutiérrez-Rubi, cuyo contrato fue rescindido insólitamente por redes sociales tras el tropiezo electoral de mayo el 2025: la estrategia ahora está centralizada en Facundo Calegari, con muy buen contacto con el expresidente, tanto que alguna vez intentó un acercamiento entre el jefe del PRO y Santiago Caputo, al que también conoce muy bien.

En un sector del círculo rojo, y en sectores cercanos al expresidente, azuzan una posible candidatura presidencial de Macri en el 2027 que, para él mismo, tiene un solo objetivo: generar el mayor músculo político para llegar a una eventual mesa de negociaciones con el gobierno en la que pueda resguardar a la capital, el distrito que le dio sustento político y económico en estas dos décadas a la maquinaria del PRO y que lo catapultó a la Presidencia. Para Macri, retener la ciudad es una obsesión que lo desvela.

Una mejora en la percepción de la gestión y mayor debilidad por parte de La Libertad Avanza fueron las razones que llevaron al jefe de Gobierno a pensar en que los hermanos Milei podrían necesitar un acuerdo con él y su primo el próximo año. Por eso el alcalde derechizó su discurso -los estudios focales pedían mayor “nitidez”-, en paralelo a un mayor orden en su administración que fue posible, en buena medida, gracias a la intervención de Daniel Angelici“El Tano”, desde hace meses el hombre más influyente de la gestión local, desde el Ejecutivo y la Legislatura al Poder Judicial, con relación directa con los principales actores del ecosistema porteño: desde los Macri, Juan Manuel Olmos y Víctor Santa María a Horacio Rodríguez Larreta, los jefes del radicalismo, dirigentes y operadores de LLA y hasta Nicolás Caputo, que en su momento impulsó al expulsado Carlos Frugoni, con un paso por la administración de la capital. A propósito, el vínculo entre “Nicky” y el expresidente sigue mucho más frío que en los mejores años de Macri. Angelici trabaja para la reelección del jefe de Gobierno, aunque fuentes cercanas no descartan una apertura a negociaciones amplificadas.

En La Libertad Avanza juran que, por ahora, la hermana del Presidente niega de cuajo un posible acuerdo con el PRO como sí propicia, por ejemplo, Bullrich. Es más: en una reunión reciente con militantes digitales en Olivos, el propio Presidente ratificó que no quiere un acuerdo en la capital. Recomiendan seguir, por caso, a la diputada Lilia Lemoine, que es la voz de Milei, que le dedica cada tanto posteos muy duros al jefe de Gobierno. “Si la economía mejora y el presidente hace campaña, al que pongas va a ganar”, aventuró un referente libertario. A pesar de que la constitución porteña exige el 50 más 1 de los votos para sortear la segunda vuelta.

En ese contexto, Jorge Macri se reserva la potestad de fijar el calendario electoral. En usinas de la política porteña comenzó a circular últimamente que el jefe de Gobierno podría inclinarse por impulsar un cronograma concurrente o, en todo caso, ensayar un “súper domingo” junto a varios distritos controlados por gobernadores de la zona media como Córdoba o Santa Fe si, llegado el caso, se avanza en un experimento de centro como en su momento fue la experiencia de Juntos por el Cambio. Es parte de una serie de conversaciones que el expresidente Macri empezó a tener con algunos jefes provinciales como Martín Llaryora, a pesar de que varios de ellos aún no le confían al jefe del PRO.

El peronismo sigue con especial atención esos movimientos. Análogamente a la construcción de una alternativa nacional, todavía muy incipiente por fuera del proyecto de Axel Kicillof, en la capital se propiciaron en los últimos tiempos ámbitos de debate cruzados e hipótesis pre-electorales entre las que se incorporó a la figura de Rodríguez Larreta, decidido a intentar volver a la Jefatura de Gobierno. Es tal el nivel de confusión que generó la experiencia libertaria y el desorden de las ofertas opositoras que recientemente hasta se llegó a discutir la posibilidad de sumar al ex jefe de Gobierno a una alternativa nacional más amplia del peronismo. Se trata, en definitiva, de los deseos de un sector del establishment que empuja a figuras como el banquero Jorge Brito. Existen, en paralelo, conversaciones entre Rodríguez Larreta y Sergio Massa, viejos amigos.

El ex jefe de Gobierno necesita llegar a fin de año con una intención de voto por encima de los 15 puntos para meterse en la conversación y conformar una alianza con otros actores del centro hacia la izquierda si es que el PRO termina concentrado desde el centro hacia bien la derecha. El legisaldor abrió, en medio, una ronda de diálogos con el peronismo, en particular con Olmos, que se posicionó como una figura central en el PJ. Se especula, en esa línea, con el balotaje como objetivo, y conformar para eso una coalición más amplia que apunte a derrotar a la centroderecha. ¿Puede el peronismo ir en la capital detrás de la figura del ex jefe de Gobierno, o volverá a apostar por un dirigente propio como en estos años? ¿Es negocio pactar con Rodríguez Larreta? Y si lo es, ¿para quién? Hoy suena a una quimera, en especial cuando faltan definir una serie de cuestiones antes de fin de año, con foco en el mes de noviembre: mientras todo el sistema político esté atento a las elecciones intermedias de Estados Unidos, cuyo resultado puede tener una incidencia directa en el último tramo de la gestión de Milei, deberá definirse la renovación del PJ de la capital -si es que no se prorroga la conducción actual- y a los nuevos integrantes del Consejo de la Magistratura nacional. Dos instancias en las que el peronismo porteño tendrá que decidir si hay acuerdo o si, por el contrario, se abre el escenario para una disputa con el kirchnerismo. Es clave, en ese sentido, el rol de Olmos, de Mariano Recalde y de Paula Penacca, cada vez más cercana a Máximo Kirchner, el jefe de La Cámpora que sigue enfrascado en su pelea con Kicillof. El gobernador está cansado de las internas, pero no va a responder públicamente, a pesar de la insistencia de un sector y de las ofertas que le acercaron algunos consultores para cambiar de estrategia. En la provincia de Buenos Aires dejó de reunirse la mesa política que aglutinaba a todos los sectores del peronismo por la fricción entre las facciones. Habrá que ver si sucede algo similar a principios de semana, pero en La Libertad Avanza.

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Rebelión en la galaxia libertaria: Milei avanza sobre el caos interno

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Manuel Adorni intentó mediar. A pesar de su debilidad interna, se juntó con Santiago Caputo y le preguntó por qué salía tan fuerte contra Martín Menem. “Porque esta vez tengo las pruebas”, le contestó el asesor. Fue el lunes. Al otro día se involucró el propio Javier Milei, que salió a exculpar al presidente de la Cámara de Diputados de estar detrás de una cuenta fake para dañar al Gobierno. Lejos de alinearse, Caputo mandó a su tropa a decir que le mentían al Presidente, una desautorización al propio Milei que hizo escalar la pelea hasta límites sin fronteras.

Mañana los ministros se verán las caras en el tedeum, que se espera áspero para la Casa Rosada, y la reunión de gabinete posterior que, al final, volverá a ser ampliada, con la idea de dejar atrás la guerra interna. Una fiesta de interpretaciones para el marciano citado por Milei si llegara a aparecer por la galaxia libertaria en plena rebelión.

En ese escenario de oposición ausente y enemigos internos, Milei avanza en la administración de su propio caos, intenta surfear la debilidad en acuerdo con los gobernadores y ciertos datos económicos que le devuelven una foto en sepia de la recuperación que tanto espera. Por ahora parecen ser instantáneas. El crecimiento intermensual que mostró la economía en marzo, de 3,5%, se vería interrumpido en abril. “Se viene el serruchito”, anticipan cerca del palacio de Hacienda sobre la base de algunos datos negativos.

La consultora PxQ, de Emmanuel Álvarez Agis, muestra varios rubros en retroceso. Molienda de oleaginosas y soja dan 8,1 y 8,8% abajo, la liquidación del agro muestra una caída del 15% y los despachos de cemento, 7,6% de retroceso. En patentamiento de autos la baja es de 7,2% y de motos, más moderada, en 0,2%. Equilibra también expone datos similares y anticipa una caída de 1,0% interanual y 1,5% desestacionalizada. De todas maneras, proyecta para 2026 una suba del 2% promedio anual.

El serrucho resurge sin nafta en la motosierra. Lo advirtió Luis Caputo al confesar que debe concentrarse en la recaudación porque ya no tiene más margen para el ajuste. Analistas del mercado tomaron la declaración como un desafío al propio Milei, que al otro día se despachó con una baja de retenciones en su discurso en la Bolsa de Cereales, de manera sorpresiva con la idea de recuperar la iniciativa política en medio de los escándalos permanentes en los que navegan los libertarios.

En círculos económicos cercanos al oficialismo explican que la referencia del titular del Palacio de Hacienda se inscribe en una imposibilidad política de avanzar con otros recortes, como una reforma previsional. No la pueden hacer. No es viable políticamente. Ese será el gran eje de debate si Milei logra reelegir. Si se mantiene en el cargo más allá de 2027 la reforma previsional y los regímenes jubilatorios especiales serán lo primero a tocar. Por ahora no están dadas las condiciones para avanzar. También lo pide el Fondo Monetario Internacional. No por nada sigue demorada y sin fecha de presentación la reglamentación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL) que reduciría en un 0,4% del PBI la recaudación de contribuciones de la seguridad social. Con la baja muy gradual de retenciones, la alternativa de recaudar más sería vía privatizaciones, pero entre los economistas hay consenso en que solo tapa uno o dos meses. Para más no alcanza. La otra posibilidad sería subir retenciones al petróleo, algo que ya hizo con el convencional en marzo, cuando estalló la guerra en Irán.

Lo que no se puede perder es el superávit, que ya está finito”, dicen en la Casa Rosada para explicar las palabras de Caputo. “Sin eso nadie más te cree”, agregan.

El 2027 es un año de fuertes vencimientos de deuda. Son cerca de US$31.000 millones. Por los niveles de riesgo país actual, el mercado descuenta que el Gobierno va a pagar. La gran duda es de dónde va a salir la plata. Con cepo que permanecerá para las empresas, según anunció esta semana el presidente del Banco Central, Santiago Bausilli, es difícil que el riesgo país baje más para permitirle a Caputo salir al mercado internacional. Esa inestabilidad va a acompañar de manera permanente al Gobierno hasta las elecciones. El “somos nosotros o el caos” que aplicó el año pasado podría ser riesgoso pasados ya cuatro años de gestión.

A pesar del dato positivo de marzo y el récord de exportaciones, la semana termina con números poco alentadores sobre el consumo masivo. La calle sigue gélida. Según el Indec, las ventas en supermercados cayeron 5,1% interanual en marzo, autoservicios mayoristas disminuyeron 7,2% interanual y 1,4% respecto de febrero y en los centros de compras las ventas bajaron 13,3% interanual y solo subieron 1,5% con respecto al mes previo. La baja de precios por la competencia que habilitó la importación tampoco se tradujo en una mejora en las ventas de electrodomésticos y artículos para el hogar que a precios corrientes en el primer trimestre bajaron 12,4% respecto a 2025. Los datos oficiales que Milei quiere que lea el marciano que citó esta semana indican también una pérdida sustancial de confianza empresarial. Según el Indec, dato oficial, ese índice bajó 4,4%.

Los gobernadores están

El escenario de vaivenes económicos lo encuentra a Milei mejor posicionado desde la política. Si algo demostró esta semana es que la Casa Rosada está logrando consolidar el acuerdo con los gobernadores peronistas no kirchneristas. Ya no hay plata. Las planillas de flujos provinciales incluso dejaron de publicarse el 13 de mayo. Esa fue la última actualización. Si hubo fondos extras se conocerán más adelante. Pero el pacto es político-electoral. Los gobernadores necesitan que el Gobierno no les plante candidatos en sus distritos. Y como la mayoría desdobla las elecciones, hay provincias en las que en febrero ya comienzan con el cierre de listas. Ese es el acuerdo detrás del quórum garantizado y las votaciones favorables que se termina llevando el oficialismo en el Congreso, como la media sanción al nuevo régimen de zona fría. Ahora le queda el paso por el Senado.

Esta semana arrancará el debate en comisión para llevarlo a sesión los primeros días de junio. “Va a salir arañando”, pronostican fuentes oficiales, pero se muestran confiados en que podrán darle sanción definitiva. En Diputados terminó aprobado con 132 a favor, 105 rechazos y 4 abstenciones. Aportaron a ese número Gustavo Sáenz (Salta), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Hugo Passalaqcua (Misiones), los tres gobernadores dispuestos a sostener a Milei. Esta vez se desmarcó Raúl Jalil (Catamarca). Y se sumaron Ignacio Torres (Chubut), Marcelo Orrego (San Juan), Rolando Figueroa (Neuquén), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Carlos Sadir (Jujuy), Alfredo Cornejo (Mendoza), Juan Pablo Valdés (Corrientes) y Leandro Zdero (Chaco). Todos hacen el doble juego. Algunos dan quórum, otros garantizan votos. El desbande de Provincias Unidas, el otro espacio provincial, aportó también a la matemática oficial.

La aprobación fue acompañada con la promesa de Caputo de una compensación por zona cálida sobre la tarifa eléctrica en provincias de altas temperaturas. No quedó escrito en el proyecto de ley. Es una hoja que se distribuyó entre los diputados, escrita en word, que se titula “Resolución Bonificaciones y Bloques adicionales de verano y primavera para zonas bioambientales Ia, Ib y IIb (Muy cálidas y Cálidas)”. Tiene un costo aproximado anual de entre US$ 71 y 95 millones.

El debate dejó posicionados a los gobernadores Martín Llaryora, de Córdoba y Maximiliano Pullaro, de Santa Fe, a la cabeza de los reclamos contra la medida. Sobre todo el cordobés, que aprovechó un tema sensible para su distrito, que se verá fuertemente afectado por el recorte de subsidios. Es una diferenciación bien personal. No está para forzar el emplazamiento a comisión para debatir la interpelación a Adorni, por ejemplo, pero en esta iniciativa hizo punta. Las encuestas que circulan en el llaryorismo muestran una merma en la intención de voto a Milei en la provincia. Compiten por electorados similares y cualquier tema que lo diferencie será su bandera. Al gobierno nacional no le interesa acordar, ante las chances reales de poder hacer pie en el distrito.

Llaryora, que tiene diálogo con Axel Kicillof, hasta se imagina una gran primaria de todo el arco opositor, con el bonaerense incluido. “Sólo hasta ahí”, dicen quienes lo frecuentan, quitando toda posibilidad de sumarse a un frente que incluya al kirchnerismo duro. Pero su interés está puesto en la reelección y que el schiarettismo no le juegue en contra. Una encuesta de Delfos de abril pasado que el gobernador compartió con Kicillof ya mostraba cierta “fatiga” en el clima social y un “descreimiento” sobre el gobierno nacional con una imagen presidencial con 26% de positiva, 9,5% de irregular y 64,1% de negativa. En Santa Fe, Pullaro enfrenta un escenario menos adverso pero su vice y jefa del bloque de PU, Gisela Scaglia, votó en contra de la medida. Lo anticipó recién el martes previo a la sesión, por Whatsapp, al resto de la bancada. Antes había anunciado que iba a votar a favor.

Reseteo

El jueves apareció nuevamente el Milei presidente. Abandonó el panelismo en el que se había enfrascado la semana anterior, volvió a ponerse el traje y salió a recuperar la agenda con el anuncio de la baja de retenciones. En el mercado alertan sobre una jugada al filo. Sucede que la disminución de la alícuota para la soja comenzará recién en enero del año que viene y bajará mes a mes. “Se viene la fiesta del silobolsa”, alertaban en el campo. En pleno año electoral, no aparecen demasiados incentivos para vender antes de llegar al valor más bajo.

En su discurso, Milei se defendió y volvió a pedir tiempo. “Le ganamos 13 votaciones a los kukas. Vaya que es gestión eso. ¿Saben lo que es meterles un 13 a 0?”, se ufanó. “Y después dicen que no hay gestión, qué quieren que hagamos”, insistió, tratando nuevamente de bajar los decibeles de la pelea interna. “El equipo de gobierno es uno, son Gardel con guitarra eléctrica”, los ensalzó. Dijo además que el cambio “no es instantáneo” ni “hay atajos”. “En la hoja es fácil hacer las cuentas. Lleva tiempo, lleva laburo”, explicó.

El Presidente parece dispuesto a convivir con los escándalos permanentes. Adorni no logra salir del ostracismo político. No presentó su declaración jurada, como había prometido después de la apurada de Patricia Bullrich, y no lo hará en lo inmediato. Posiblemente, confiesan en su entorno, los papeles recién lleguen con el Mundial. Quienes están cerca del jefe de Gabinete ya empezaron a recomendarle que dé un paso al costado. Adorni no lo hace. Cree que en el llano será más difícil frenar la avanzada judicial. “Es al revés, cuando no sea más funcionario, nadie se acuerda más de él”, explican quienes lo conocen.

Le juega a favor que el peronismo es un limbo sin liderazgo, donde conviven sectores mayoritarios que no tienen ganas de forzar un quórum para echarlo. En la oposición planean un nueva convocatoria tras el fracaso de esta semana, pero todavía está lejos de concretarse.

Hoy el mayor obstáculo discursivo que se le presenta a Milei es Mauricio Macri, que revivió el proyecto de presentar un candidato del PRO en las próximas elecciones. En los hechos, su partido colabora en cada cruzada del Gobierno, pero en las palabras, el ex presidente representa a un adversario. En la Casa Rosada sostienen que lo hace solamente para forzar un acuerdo en la Ciudad y desestiman cualquier posibilidad de que termine como candidato. Con Victoria Villarruel dispuesta a jugar, el voto de derecha se dispersa. Fue llamativo el cierre de la presentación de Macri en Mendoza el viernes por la noche. “El PRO tiene que estar listo (…) es difícil desarmar tanta perversión, tanta oscuridad, que es en lo que se está convirtiendo el Gobierno hoy pero también necesitamos una agenda de construir, y cuando llegue ese momento todos ustedes tienen que estar listos”.

El otro problema es Patricia Bullrich. Karina Milei está muy molesta. “Nosotros salimos a poner la cara por ella cuando le voló la cabeza a un fotógrafo”, le recuerdan, ante la cerrada defensa que hizo la Casa Rosada y Adorni en particular de la represión que hirió duramente a Pablo Grillo. Difícil que el tedeum de mañana y la reunión de gabinete logren ordenar el descontrol interno.

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