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Política Nacional

Efecto PASO: el dolár supera los 60 pesos en algunos lugares

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El shock político por la contundente derrota del oficialismo a manos de la fórmula que encabezan Alberto Fernández y Cristina Kirchner se traslada a los precios de los distintos segmentos del mercado de cambios y financieros.

En bancos privados se vende en un rango de 60 a 65 pesos, con alza del 30 por ciento. Se trata del salto de precios más abrupto desde el 36% que subió el dólar el 17 de diciembre de 2015, cuando la administración de Mauricio Macri levantó los controles de cambio, conocidos como “cepo”.

En la rueda mayorista la primera operación se pactó a 59 pesos, para superar holgadamente el “techo” teórico de la banda establecida por el Banco Central de 51,448 pesos.

Fuente: Infobae

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El guiño de Cristina Kirchner a Uñac, las dudas en el PJ sobre las PASO y el mensaje de Kicillof al interior

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En el peronismo las proyecciones sobre la continuidad de las PASO están divididas. Cada vez hay más dirigentes que creen que el Gobierno logrará tumbarlas y complicarle así el camino de la organización electoral a la oposición. El viaje a París de Javier Milei con 13 gobernadores, donde el Jefe de Gabinete, Diego Santilli, avanzó en las negociaciones por la reforma política, puede convertirse en una parada clave para el objetivo de la Casa Rosada.

Tal como relató Infobae ayer, el oficialismo cree tener los votos para suspender las elecciones primarias. Para lograrlo tendrá que jugar fuerte en el toma y daca, y acordar no competir en algunas provincias, o hacerlo con candidatos de bajo perfil, frente a algunos mandatarios que están dispuestos a apoyar. En Balcarce 50 hace tiempo que ven como un movimiento clave quitar las PASO y minar el campo electoral de la oposición.

Si la herramienta electoral queda sin efecto en lo que resta del semestre, el PJ entrará en una etapa donde la presión sobre la cúpula de dirigentes nacionales se multiplicará. Las caras más visibles del espacio tendrán que resolver cómo ordenar a tantas tribus que subsisten en el justicialismo y afrontarán un debate espeso, en el medio de las divisiones internas que sacuden al esquema político.

La viabilidad de la interna es un tema que da vueltas por varias oficinas peronistas. ¿Es posible ordenar una competencia a nivel nacional? ¿Cómo se financiaría esa elección? ¿Qué injerencia podría tener el gobierno nacional? ¿Están todos los sectores dispuestos a acompañar a un eventual ganador? ¿Cómo puede el peronismo dar una imagen de confianza frente a un electorado hastiado de la política y los políticos?

Hay diferentes análisis a la orden del día dentro del ecosistema justicialista. Algunos consideran que la eventual ausencia de las PASO podría generar una fractura expuesta de la fuerza política. Es un porcentaje menor el que lo sostiene. La gran mayoría advierte que, aunque quede un tendal de heridos en el camino, el peronismo tendrá la suficiente capacidad como para organizarse antes de que se venzan los plazos electorales. “De alguna forma nos vamos a poner de acuerdo”, suele decir un dirigente de larga trayectoria en el kirchnerismo.

Si las PASO se eliminan, empezará a crecer, lentamente, la idea de un candidato de consenso. Si bien no es la opción que más validada está dentro del peronismo, una posible caída de la herramienta electoral obligará al espacio político a considerar, con mayor detenimiento, otras opciones. Entre ellas lograr un acuerdo de unidad en la cúpula pero, a diferencia de las últimas elecciones, donde la mesa en el que se decida sea más horizontal y poblada.

En gran parte del peronismo quieren suprimir la posibilidad de que el próximo candidato sea señalado a dedo. Pero ya no alcanza con ponerle un freno al dedo de Cristina Kirchner, tampoco ven sustentable que ese consenso tenga el aval Sergio Massa. Si hay acuerdo, tiene que ser con más actores en la mesa. No solo porque el poder está mucho más subdividido que seis años atrás, sino también porque el próximo candidato, si no es electo por competencia, debería ser legitimado por una mayoría.

En ese camino hacia hacia la decisión final está Sergio Uñac, que el jueves ofició de anfitrión de Máximo Kirchner y un grupo de legisladores que son, en su mayoría, parte del kirchnerismo. En San Juan estuvieron Juliana Di Tullio, Paula Penacca, Sergio Berni, Víctor Santa María y José Glinski, entre otros. Todos dirigentes que reivindican la conducción de Cristina Kirchner y consideran que, el peronismo en su conjunto, debería pelear por la posibilidad de que la ex presidenta tenga chances de competir el año que viene.

La bandera discursiva de “Cristina presidenta” fue levantada por Máximo Kirchner durante varios de los actos que tuvieron lugar en la extensa jornada sanjuanina. Pero, en esta oportunidad, hubo una acotación particular. “Nuestra candidata es Cristina, pero eso no quita que un sanjuanino quiera caminar el país. Néstor empezó a caminar para el 2007 y fue en el 2003. Después está la vida, la historia, y las hendijas de la historia”, aseguró el líder de La Cámpora al diario El Tiempo de San Juan.

La presencia de Kirchner y una delegación de legisladores del mundo K fue un claro guiño de CFK al ex gobernador de San Juan, que es uno de los precandidatos que tiene el peronismo para el 2027. El senador viene recorriendo el país con una propuesta más terrenal y artesanal, y con un discurso muy anclado en las economías regionales y la necesidad de que la mirada del interior tenga mayor protagonismo en la primera línea de decisiones de la fuerza política.

En el universo justicialista algunos interpretaron ese guiño como una forma de profundizar las diferencias con Kicillof en el camino del proceso electoral. Nadie es capaz de asegurar que Uñac puede terminar siendo el candidato avalado por la ex presidenta, pero después de la jornada del jueves el caudal de especulaciones se multiplicó y se diversificó por las entrañas del armado político.

Kirchner viene sumando varias actividades en el interior del país y está construyendo un perfil nacional. Es una forma de mimetizar el proyecto histórico encarnado por CFK con su figura. Una continuidad. El cristinismo debe estar preparado por si al final del camino el peronismo en vez de confluir, termina explotando. Máximo Kirchner es la expresión genuina del poder político y territorial de la ex presidenta, aunque el carácter transitivo tenga sus limitaciones.

En la otra vereda peronista, Axel Kicillof sigue trabajando en armar, de abajo para arriba, una castillo de voluntades en distintas provincias. Muchas veces por los márgenes de la dirigencia principal, pero siempre convencido de que en el momento de las determinaciones, lo poco o mucho que haya juntado, será superior a lo que puedan poner sobre la mesa otros precandidatos.

Esta semana envió un mensaje a una nueva filial del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) en Mendoza, donde volvió a hacer hincapié en que la discusión electoral del año que viene atraviesa los provincialismos y las rencillas internas. “El problema que tiene el país es nacional, no va a tener una solución provincial”, precisó en un mensaje destinado al local abierto en Guaymallén.

“Sé que es difícil y arduo en muchos lugares. Hay que dar las batallas que haya que dar. Hay que abrir los brazos y salir a militar”, agregó en el final de ese mensaje, aceptando las limitaciones de la edificación. Kicillof es consciente que armar un esquema propio en el interior, sobre todo en una provincia como Mendoza, donde hay un marcado perfil anti kirchnerista del electorado, es una tarea muy compleja. Pero apuesta a un camino donde lo único que sirve es sumar, sin contar la cantidad o la injerencia real de lo que se sume.

El Gobernador quiere demostrar que no se va a encerrar en un armado bonaerense, sino que va a avanzar en la construcción nacional que, a medida que pasen las semanas, tomará mayor velocidad. Y, además, quiere dejar flotando la idea de que tiene que haber una articulación nacional que permita llegar al poder real de la Casa Rosada para que haya, posteriormente, un cambio en las provincias.

Hace ya tiempo que Kicillof fue elegido como el principal rival del gobierno de Milei. Tanto el Presidente como el ministro de Economía, Luis Caputo, lo traen a colación cada semana con el fin de polarizar al máximo los modelos económicos y políticos. Es, en palabras del principal funcionario económico del Gobierno, el “anticristo”. Toda una definición que marca una jugada electoral de fondo. La exploración de lo que llaman el “riesgo kuka”, como un escudo de defensa ante los indicadores negativos de la economía argentina.

En Balcarce 50 están convencidos que enaltecer a Kicillof es el mejor movimiento para contrarrestar el avance de la oposición hacia las elecciones. El Gobernador, en tanto, se posiciona como la cara más visible del antimileismo y trata, entre tantas presiones y críticas, de mantener a flote su proyecto político sin entre en las guerrillas del submundo justicialista. Una pelea por la subsistencia.

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Sigue la motosierra: el Gobierno prepara un decreto con un plan de retiros voluntarios para empleados públicos

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En cuestión de días, el Gobierno publicará un decreto que efectivizará un plan de retiros voluntarios para el personal civil de planta permanente, el cual abarcará tanto a los empleados públicos que integran la administración pública nacional centralizada y los organismos desconcentrados.

El objetivo de la medida no es otro que el de continuar reduciendo el número de trabajadores que trabajan en el Poder Ejecutivo y sus dependencias. Una estimación realizada por el propio gobierno arrojó que la actual gestión libertaria redujo en 74.332 personas la dotación entre noviembre de 2023 y agosto de 2026, una baja de 21,6% que incluyó a la administración pública y a las empresas estatales. El Gobierno estimó que la disminución representó un ahorro superior a USD 2.500 millones desde el inicio de la gestión.

Dos funcionarios del Gobierno confirmaron a Infobae que el decreto se publicará en cuestión de días y que ya terminó de confeccionarse y que las inscripciones para los retiros voluntarios arrancarán en noviembre. “Se va a comunicar en breve para que los que estén interesados puedan ir asesorándose”, afirmaron. La información fue revelada primero por la periodista Florencia Donovan de La Nación.

La medida fue trabajada por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado que lidera Federico Sturzenegger, ya que es el área competente para la aplicación de medidas vinculadas a las reformas de la dotación estatal. Más específicamente, esas cuestiones competen al Secretario de Transformación del Estado y Función Pública, Maximiliano Fariña, que tiene a su cargo a la subsecretaria de Modernización del Empleo Público, Rosana Reggi, y el subsecretario de Reforma Estatal, Alejandro Tamer.

En el Gobierno esperan que la convocatoria sea amplia y que se anoten, de mínima, más de 1.000 personas. Explican que habrá tres grupos en particular a los que se les orientará el retiro:

  1. Empleados que están en edad para jubilarse y que tengan los años de aportes
  2. Empleados en edad para jubilarse pero a pocos años de cumplir con los aportes necesarios
  3. Empleados más jóvenes pero que quieren irse de la función pública

“A los primeros les permitiríamos iniciar los trámites y facilitar el proceso. A los segundos les puede llegar a servir porque con ese dinero se paga la moratoria y después se jubila. Y quienes todavía no tienen la edad para jubilarse pero se quiere ir, seguramente le sirva llevarse la plata. Para cada uno de estos grupos, el dinero que se va a llevar es diferente, por supuesto”, explica una fuente que vio el decreto.

Milei defendió su política de recorte en la dotación pública una semana atrás durante una entrevista con Bloomberg en Nueva York. Consultado por el aumento de la desocupación, el Presidente se defendió diciendo que “la economía argentina ha generado 520.000 puestos de trabajo y, si uno suma que además echó a 80 mil del sector público, la expansión es de 600 mil”.

Consultado por Infobae, el secretario general de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), Rodolfo Aguiar, expresó el rechazo sindical que produce la inminente medida: “Para nosotros no existe el retiro voluntario. Se tratan de despidos encubiertos. Son medidas que buscan seguir el achique del Estado y la disminución de la planta del Estado. Desde ATE rechazamos y en el caso de que esto avance y se instrumente de manera generalizada, se alentará a los trabajadores para que no adhieran a cualquier régimen. No descartamos que en la asamblea se apliquen medidas de fuerza para repeler esta posibilidad”.

Asimismo, puntualizó que ya hubo aproximaciones para que se hiciera en organismos como el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), en la Administración de Parques Nacionales (APN), o en el PAMI. Ya se implementaron esquemas similares en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) o en la Administración Nacional de Seguridad Social (ANSES). “No están en condiciones de hacerlo en la administración pública porque depende en cada caso de los convenios colectivos sectoriales y de la Ley de Contrato de Trabajo, así como también la Ley de Empleo Público que rige en cada uno de los organismos”, agregó.

Cabe hacer la distinción. Al menos por lo que se comunicó por vías oficiales -pero de manera informal-, la medida no sería para los organismos descentralizados pero sí para los organismos desconcentrados. Estas últimas son dependencias públicas que pertenecen a la administración central, pero que no tienen personalidad jurídica propia, un aspecto determinante que los diferencia de los primeros.

El programa de retiros voluntarios del INTA ofreció el pago equivalente a 1,5 salarios por cada año de servicio, con topes diferenciados según la edad del trabajador. El INTA contaba a principios de año con 5.750 trabajadores activos y el objetivo oficial era reducir la dotación a un promedio de 4.500 empleados, lo que implicaba una meta de 1.200 desvinculaciones, equivalentes a una baja de alrededor del 21% de la planta. El plazo debió extenderse porque las adhesiones no avanzaban al ritmo esperado y, finalmente, el programa cerró con 905 agentes adheridos, el 75,4% de la meta prevista y el 15,7% de la dotación total. De ese total, 377 ya recibieron la aprobación de su retiro, mientras que otros casos quedaron sujetos a un análisis particular del Consejo Directivo.

Los números del recorte estatal

La revisión de estructuras, los retiros voluntarios y la reorganización del gabinete modificaron el mapa laboral del sector público. Entre julio y agosto de 2026, 1.446 personas dejaron de trabajar para el Gobierno nacional, una contracción mensual de 0,5%.

La dotación estatal total pasó de 343.357 trabajadores en noviembre de 2023 a 269.025 en agosto de 2026. La administración pública nacional concentró 51.218 de esas desvinculaciones, al descender de 233.098 a 181.880 personas, equivalente a una merma de 22%.

Las empresas y sociedades del Estado redujeron su personal de 110.259 a 87.145 trabajadores. Ese bloque perdió 23.114 puestos, un 21% de su planta inicial.

La administración centralizada, integrada por los ministerios, la Presidencia y la Jefatura de Gabinete, registró el recorte proporcional más alto dentro de la administración nacional. Su dotación cayó de 55.858 a 37.543 personas, con 18.315 empleados menos y una reducción de 32,8%.

La administración descentralizada perdió la mayor cantidad de personas en términos absolutos: pasó de 136.763 a 109.988 trabajadores, una baja de 26.775 puestos. La administración desconcentrada se redujo de 24.932 a 21.123 personas, mientras que otros entes descendieron de 15.545 a 13.226.

La reducción más pronunciada en términos porcentuales ocurrió en Télam, reconvertida en Agencia de Publicidad del Estado, cuya planta pasó de 810 a 167 trabajadores: una caída de 79,4%. Educar bajó de 446 a 167 empleados, Contenidos Públicos de 234 a 103 y Casa de Moneda de 1.411 a 694.

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Causa Malvinas: el Gobierno rechazó las críticas de Reino Unido y desafía a las autoridades británicas a dirimir el caso Sea Lion en la justicia internacional

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Javier Milei

La Argentina rechazó hoy que el Reino Unido califique como un intento de “socavar” derechos su decisión de recurrir al arbitraje internacional bajo la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), y defendió el uso de los mecanismos legales previstos en el tratado para proteger sus derechos soberanos sobre los recursos naturales en disputa en torno a las Islas Malvinas.

A través de un comunicado, difundido este jueves, la Cancillería respondió a las críticas del gobierno británico sobre la legitimidad del proceso arbitral impulsado por Buenos Aires, en el marco del conflicto por el proyecto de extracción petrolera Sea Lion, en la Cuenca Norte de las Malvinas, descontento que la subsecretaria parlamentaria Uma Kumaran le trasladó a la embajadora argentina, Mariana Plaza, este miércoles.

Según el gobierno argentino, someter una controversia a un tribunal internacional imparcial “es el acto más responsable que puede realizar un Estado”, y remarcó la importancia de que los países comprometidos con el estado de derecho resuelvan sus diferencias “no mediante acciones unilaterales, sino ante jueces que aplican el derecho que ambas partes aceptaron libremente”.

Ambos países son Estados partes en la CONVEMAR. Al ratificarla -recordó la Cancillería- ambos asumieron las obligaciones establecidas en la Parte XV de la Convención, que regula los mecanismos de solución de controversias. Bajo esa norma, cuando las preferencias de foro de las partes no coinciden —Argentina eligió el Tribunal Internacional del Derecho del Mar (TIDM) con sede en Hamburgo y el Reino Unido optó por la Corte Internacional de Justicia— el caso se dirige, por defecto, a un tribunal arbitral de cinco miembros conforme al Anexo VII del tratado.

En sus redes sociales, Kumaran caracterizó el recurso argentino como “el último intento de socavar los derechos y los medios de vida del pueblo de las Malvinas”. La Cancillería rechazó esa descripción de plano: “Nada más alejado de la realidad”, se sostuvo en el texto.

El foco de la disputa es el proyecto Sea Lion, que las empresas Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum planean desarrollar a unos 220 kilómetros (137 millas) al norte del archipiélago, en la Cuenca Malvinas Norte, con reservas estimadas de 1.700 millones de barriles y producción prevista para 2028.

El eje del comunicado fue una inversión del argumento británico. Si Londres sostiene que sus actividades hidrocarburíferas en el área se realizan “en plena conformidad con el derecho internacional, incluida la Convemar”, entonces un tribunal internacional es precisamente el ámbito para demostrarlo, razonó la Cancillería. “Si el Reino Unido está realmente convencido de ello, nada tiene que temer de un tribunal”, señaló el texto. La Argentina, agregó, “ha puesto su caso en manos de jueces independientes, tal como la Convención faculta a hacerlo”.

El procedimiento judicial fue anunciado por Milei el pasado 28 de septiembre. El canciller Pablo Quirno notificó formalmente a Londres ese mismo día, y la Argentina otorgó al Reino Unido dos semanas para detener las actividades vinculadas a Sea Lion; de no hacerlo, Buenos Aires solicitará medidas provisionales ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar (TIDM), con sede en Hamburgo.

Más allá de la disputa, Quirno aclaró que el objetivo del arbitraje es acotado: frenar la extracción unilateral de hidrocarburos en el área, no resolver la disputa de soberanía territorial. “Es la primera vez que Argentina somete a un tribunal internacional la causa Malvinas en cuanto a la explotación de hidrocarburos”, afirmó el canciller.

El comunicado también cuestionó la invocación británica del principio de libre determinación de los pueblos para fundamentar sus posiciones. Argentina señaló que las Naciones Unidas no han aplicado ese principio a los actuales habitantes de las islas en el contexto de la disputa de soberanía, y que el propio ordenamiento jurídico argentino reconoce el compromiso de respetar el modo de vida de los isleños, consagrado en la Disposición Transitoria Primera de la Constitución Nacional.

En materia de antecedentes normativos, el texto citó la Resolución 2065 (XX) de la Asamblea General, que instó a ambos gobiernos a proseguir las negociaciones para encontrar una solución pacífica, y la Resolución 31/49, que pidió a las partes abstenerse de introducir modificaciones unilaterales en la situación mientras ese proceso permanezca abierto. “La exploración y explotación unilateral de recursos naturales no renovables en el área en disputa constituye precisamente una modificación unilateral de ese tipo”, sostuvo la Cancillería.

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