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El Gobierno no descarta la posibilidad de incorporar temas a los puntos del Pacto de Mayo

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Javier Milei

A doce días de la fecha prevista para la firma Pacto de Mayo, el Gobierno nacional, en plena negociación por la media sanción en la Cámara de Senadores de la Ley Bases, se muestra abierto a ampliar el temario de los diez puntos contemplados en el acuerdo.

A pesar de que el vocero presidencial, Manuel Adorni, en sus conferencias de prensa señaló que el Pacto de Mayo incluiría “los diez puntos de mayor sentido que en común puede tener un pacto de esas características” y dijo que se presentaría sin modificaciones, la realidad es dinámica.

“Estamos abiertos a escuchar. Es posible conversar”, aseguró una alta fuente del entorno del mandatario ante la chance de ampliar los diez puntos anunciados por Milei durante su discurso en la apertura de la Asamblea Legislativa el pasado 1° de marzo.

En más de una oportunidad, los gobernadores sugirieron temas a ser incorporados y reclamaron no limitar el acuerdo a cuestiones fiscales, con la intención de sumar temas a consensuar.

El rechazo del oficialismo bajo justificaciones elegantes, no se hizo esperar: “Adhieren o no, pero los puntos son esos diez”, sostenía. Lo cierto es que la negociación abierta por los apoyos al nuevo proyecto de ley en el Senado posibilitó la chance de ampliar el horizonte del pacto.

El tema que mayor receptividad generó fue la posibilidad de incluir los debates en materia educativa, impulsada por el radicalismo, al punteo que la administración libertaria espera firmar junto a la mayor cantidad de representantes de las distintas provincias en el Palacio de la Legislatura de la provincia de Córdoba.

Tras la masiva movilización en defensa de la educación, la primera de semejante magnitud en reclamo por mayor presupuesto, el Gobierno tomó nota y concluyó en que se trata de un tema que preocupa y ocupa a los argentinos.

Tanto es así que el ministro del Interior, Guillermo Francos, anticipó que se debate la adhesión del tema: “En principio, la idea al pacto tenía que ver con la propuesta económica, con un compromiso hacia el crecimiento. Hay otros temas de interés, la educación es uno de ellos, estamos analizando de qué manera tener en cuenta este tema tan importante”, expresó el funcionario.

El pedido de los gobernadores y el diseño del Pacto Federal

Son varios los mandatarios provinciales que elevaron sus propuestas a ser tenidas en cuenta por la administración libertaria. “Será interesante lo que va a pasar previo al Pacto de Mayo, las provincias vamos a tener nuestro Pacto Federal. Estamos terminando la redacción de los puntos y habrá una presentación formal para toda la Argentina contando cuáles son esos puntos y por qué hacemos especial hincapié en el federalismo fiscal”, indicó el joven gobernador del PRO sobre los ítems que consensuó con Maximiliano Pullaro y con su par de Santiago del Estero, Gerardo Zamora.

Por su parte, el santafesino sostuvo sus intenciones de “acompañar el Pacto de Mayo”, pero alertó que “no solo tiene que ser un debate fiscal sino, principalmente, que apueste a discutir el sistema productivo”. “Y ahí metemos el federalismo, la Hidrovía, recursos en infraestructuras, rutas, energía eléctrica y gas y la conectividad para darle potencia a nuestra industria, la reducción de impuestos y de retenciones que, lamentablemente, frenan la inversión productiva del campo y de la industria; el sistema educativo y el financiamiento de la universidad”, enumeró además.

Fuente: Noticias Argentinas.

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La indefinición sobre Adorni agrava la parálisis de La Libertad Avanza y erosiona su agenda en el Congreso

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La paralización es total. La falta de definición sobre el futuro de Manuel Adorni y su continuidad o no como Jefe de Gabinete dejó a los bloques parlamentarios de La Libertad Avanza en un estado de parálisis total y sin una brújula que les permita entender el camino a seguir.

En el Senado de la Nación el oficialismo llegó a un acuerdo con la oposición y logró postergar una semana la sesión. A cambio, no va a discutir el tratamiento y habilitaría los dos tercios para tratar sobre tablas el llamado a interpelación al funcionario nacional investigado por enriquecimiento ilícito.

La intención del bloque que conduce Patricia Bullrich —no sin cierta tensión con algunos de los propios, como Nadia Márquez— es avanzar con un temario propio que incluye pliegos de Cancillería y del Poder Judicial. Además, buscará darle media sanción al proyecto de ley de inviolabilidad de la propiedad privada, la ley Hojarasca y varios convenios internacionales.

“Si no avanzamos hacia algún lado con Adorni no podemos avanzar con ningún otro tema. Está todo frenado”, reconoció un senador libertario. “Estamos esperando directrices de la Casa Rosada”, agregó.

Este punto es fundamental para entender el estado de situación de los legisladores libertarios. A los bloques en varias oportunidades les explicaron que su rol es el de acompañar los proyectos del Ejecutivo -tanto en Diputados como en el Senado- y seguir a rajatabla la estrategia que surja del interior de Balcarce 50.

“Vamos a ver en estos días, estamos viendo si vamos solo con holdouts o sumamos otros temas”, dijo una alta fuente libertaria de Diputados.

La espera tiene que ver con que la mesa política no se reúne hasta la semana siguiente y en el Congreso aguardan definiciones de ese encuentro. Con Martín Menem ya de regreso de su viaje por Israel desde este jueves, están todos los miembros de ese gabinete político que conforman junto a Lule Menem, Manuel Adorni, Patricia Bullrich, Ignacio Devitt y Karina Milei.

“Si abrís el recinto, te meten piñas por todos lados. En el Senado ya saben que Adorni va a una interpelación porque así lo acordaron. Acá —en Diputados— tenemos una luz porque hay un debate respecto a la forma en que se tiene que hacer el trámite parlamentario”, explicó un diputado libertario.

“Pero de todas formas sabemos que el final es el mismo. Además, a esto se le suma que hay sectores del karinismo que no lo defienden. No es lo mismo el posicionamiento de Lemoine que el de Pilar Ramírez o el propio Menem, por ejemplo. Lilia lo defiende, Pilar lo destroza y Menem hace silencio”, agregó ese legislador, que suele participar de los encuentros libertarios.

El debate al que hace referencia tiene que ver con cómo será el trámite parlamentario por el pedido de interpelación al jefe de Gabinete. Mientras el mundo libertario entiende que debe ir a las comisiones, lograr dictamen y volver al recinto para aprobar el pedido, en la oposición señalan que el mismo día que se abra el recinto se vote la interpelación.

“La próxima semana debemos abrir el recinto, reunir a 129 diputados y votar su interpelación con moción de censura y obligar a que Adorni venga al recinto a dar explicaciones sobre su patrimonio, que hasta hoy no ha podido justificar frente a millones de argentinos. No hace falta ni comisiones ni dictámenes, hay que reunir el quorum y votar la interpelación. Luego de ella, se votará si conserva la confianza política necesaria para seguir ocupando el cargo”, dijo Maximiliano Ferraro de la Coalición Cívica.

“Todo lo que no se logre antes de mitad de año se comenzará a complicar. Las provincias van a adelantar sus elecciones y sus legisladores van a empezar a jugar otro juego. Todo será más difícil”.

En ese contexto, el escenario parlamentario que los estrategas de La Libertad Avanza se habían imaginado meses atrás empieza a diluirse. En esos despachos la preocupación crece porque entienden que, tras el receso, las dificultades para avanzar con un temario legislativo se multiplicarán.

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Karina Milei replantea la estrategia electoral de 2027, pero ya se agita la interna con Santiago Caputo

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No hay actividad que los “Caputo boys” y los Menem realicen sin recibir un dardo a distancia desde el campamento rival. Y esas disputas que enfrentan a Santiago Caputo y Karina Milei, para sorpresa de nadie, amenazan con reflejarse también en el diseño estratégico de La Libertad Avanza en las elecciones del año que viene.

Para empezar, ambas facciones libertarias dan por sentado que el armado en el interior va a quedar en sus respectivas manos y que el grupo rival tendrá un papel secundario.

En la -aún tranquila- tienda de campaña de la hermana de Javier Milei aseguran que Caputo aportará, pero no “decidirá”. Y ya esbozan algunos lineamientos centrales. Dicen que planean diseñar una estrategia “provincia por provincia”. Es decir, que se van a correr de la competencia en algunas donde arreglen con el gobernador; que van a armar una oposición a los líderes locales en otras, y van que a “ir a pelear donde tengan que pelear”. El diseño, en todo caso, dejará de ser arrasador y pasará a ser “quirúrgico”.

La prioridad del karinismo será la batalla por la reelección de Milei, dicen. Por lo que todos los acuerdos, disputas y corrimientos se diseñarán en base a la pelea nacional. Y cada paso, aseguraron, será 100 por 100 racional.

Un visitante asiduo del despacho de Santiago Caputo se indignó: “Nos copian hasta los memes, ¿no nos van a copiar la estrategia? Siempre se cobran nuestras ideas“. Es que el año pasado, Caputo abogaba por que se aplicara exactamente esa lógica al despliegue libertario, pero Karina Milei estaba decidida a ganar terreno prácticamente en todos los distritos, decidida a “pintar de violeta todo el país”, como se decía en los despachos afines. Inclusive, en los bastiones de los aliados ex JxC y peronistas amigables, lo cual terminó provocando la serie de interminables cimbronazos del segundo semestre para el oficialismo en minoría en el Congreso.

Más allá de las nuevas coincidencias, se vislumbran serias discusiones internas. “El quilombo no va a ser estratégico, sino sobre quién hace en cada provincia, y qué hace”, dijeron desde un despacho violeta equidistante.

Los Menem aseguran que Santiago Caputo condiciona la interna y pega en las provincias. Los hombres de Caputo dicen que los Menem están decididos a contradecir las recomendaciones del consultor aunque sepan que son correctas. Y ejemplifican con el derrotero de debacle y subidón de 2025, cuando perdieron las elecciones en varias provincias que habían desdoblado y el riesgo pais de disparó del orden de los 500 puntos a los 1000. “Santiago tuvo que ir a ganar un swap con Estados Unidos, sino la historia era otra y lo de octubre (por el triunfo en PBA) no existía”, cuentan la historia de las últimas elecciones de Milei en la tropa digital.

Por lo pronto, en Salta, donde tiene mayor influencia Emilia Orozco (una referente de Alfredo Olmedo 100 por 100), los Menem la castigan porque, dicen, “se corta sola” y relega diputados. En Jujuy hay tensiones entre el diputado Manuel Quintar (menemista puro que se ganó una mayor cercanía con Milei, insólitamente, gracias al escándalo que generó su Tesla) y Ezequiel Atauche, uno de los pocos senadores identificados directamente las Fuerzas del Cielo, que se disputan el liderazgo del partido. En Santa Cruz, Patricia Bullrich y Santiago Caputo quieren a Natalia Gadano, pero los Menem tienen a Jairo Guzmán. Y en CABA, los karinistas quieren que Patricia Bullrich juege fuerte, pero el sector caputista no descartan negociar con Jorge Macri.

En otros lugares parece imponerse la paz. En Neuquén hay coincidencias en la necesidad de estar bien con el gobernador, Rolando Figueroa, y respaldar a Nadia Márquez. Mientras que en Mendoza todos parecen respaldar la idea de respetar al radical Alfredo Cornejo, aunque los Menem coquetean con la línea de levantar a Luis Petri.

Mientras que en La Pampa, Adrián Ravier, recién nombrado vocero presidencial por Milei, es un hombre de consenso. “Ahí no hay problemas, es de Faro y Lule lo quiere”, deslizó un dirigente violeta que intenta mantenerse neutral.

En realidad, el viernes, los alicaídos caputistas sintieron que se habían anotado un poroto con la designación de Ravier, miembro de la Fundación Faro que conduce Caputo. Pero terminaron masticando bronca cuando desde el sector karinista dejaron entrever que lo habían seleccionado más bien para posicionarlo como candidato a gobernador de La Pampa en 2027. “Javier lo eligió porque es un pibe sano, fresco (en el contexto del caso Adorni). Pero operaron que llega a ser vocero para ganar la gobernación, o sea, un cargo en el Estado. Todo para pretender que es de ellos. No entienden el daño que hacen con esa narrativa”, se quejó un cielista.

Por lo pronto, en las Fuerzas del Cielo descuentan sin ninguna duda que, como el año pasado y en el 23, quien se encargará de las encuestas y la investigación será MOVE, la consultora de Caputo. “Lule lo llama a Tomás Vidal (socio de Caputo) una vez por día diciéndole, ¿podemos hacer una encuesta? Hay una relación aceitada ahí, de siempre”, dicen. Tanto la campaña como la distribución de pauta estarán en manos de Caputo, agregan.

Un armador del interior incluso aventuró que el motivo por el cual Karina Milei no aprieta más el acelerador contra Santiago Caputo es la necesidad de su expertise técnica. “¿A quién les va a convenir poner a hacer campaña, al gordo Oría o al Gordo Dan?“, comparó un funcionario.

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Julián Kanarek, asesor del ex presidente “Pepe” Mujica: “La democracia es muchísimo más profunda que un reel de Tik Tok”

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La inmediatez de las redes, las pantallas y la ansiedad cotidiana está modificando la forma en que se vota. “No estamos tolerando lo que elegimos nosotros mismos”, afirma Julián Kavanek, el consultor político uruguayo nacido en Bruselas y uno de los asesores comunicacional de la presidencia del ex presidente José “Pepe” Mujica. El autor de Omitir Intro, vincula en su último libro de investigación la cultura digital con el deterioro de los tiempos de la política y con una ciudadanía cada vez menos dispuesta a esperar resultados durante un mandato completo. También advierte: “Las pantallas generan no solo la adicción del momento, sino la ansiedad de perderse algo importante. Y dormimos con el celular al lado y lo miramos. Y eso tiene trastornos en el sueño, en el descanso, en la capacidad de reflexión”.

En “Omitir Intro, pantallas, dopamina y aceleración democrática” el autor, que lleva décadas trabajando para presidentes, partidos y gobiernos en América Latina, Centro América y África, sostiene: “No estamos tolerando lo que elegimos nosotros mismos.” Para llegar a esa conclusión estudió trabajos científicos de neurociencia, se apoyó en Jonathan Haidt, el psicólogo social estadounidense profesor de Liderazgo Ético en la Universidad de Nueva York y su investigación sobre la generación ansiosa, y en Nicholas Carr sobre la superficialidad con la que procesamos información y en Anna Lembke sobre la dopamina y las adicciones. “Lo que hice fue completar ese cuadro con la pieza que faltaba: qué le está haciendo todo esto a la política” explica el creador de la película de José “Pepe” Mujica, el ex presidente de Uruguay que dirigió Emir Kusturica.

También sostiene que este cambio ya tiene expresiones concretas: “En los últimos diez años, Perú tuvo diez mandatarios y, de las últimas 23 elecciones en América Latina, 18 fueron ganadas por oposiciones”. Y agrega: “En Estados Unidos por primera vez en cien años un oficialismo no logró reelegirse dos períodos consecutivos: Donald Trump (republicano), Joe Biden (domócrata) y Donald Trump.

De visita en la Argentina, el consultor político sostiene que la reducción de las “lunas de miel” de los gobiernos resume esa transformación. Donde antes se hablaba de 100 días de tolerancia, “ahora ese margen puede durar 30, 15 o incluso tres, en una lógica atravesada por el mismo consumo veloz que lleva a descartar un contenido en segundos”.

—¿Estamos todo el tiempo omitiendo la intro?

—Estamos todo el tiempo omitiendo la intro. La intro de las películas, la intro de las series. Estamos cambiando de pantallas, estamos scrolleando. En algún momento el libro se iba a llamar “Scrollear la democracia”, pero “Omitir Intro” lo condensaba de mejor manera. Estamos todo el tiempo omitiendo algo para que venga lo siguiente, y eso para mí es un signo de época.

—¿Y qué omitimos de la política?

—La reflexión, el tiempo para pensar en profundidad. Omitimos que no hay soluciones complejas en tiempos mágicos. Las formas en las que se producen contenidos audiovisuales no pueden forjar las expectativas en las que queremos que se cambien los países. La democracia es muchísimo más profunda que un reel de Tik Tok. Tenemos que entender que hay un tiempo para la reflexión, un tiempo para la elaboración de políticas públicas y un tiempo para la ejecución. Y todo eso lleva a cambios que son profundos. No los va a hacer en tres segundos. La inteligencia artificial omite, incluso implícitamente, lo que nosotros hoy explícitamente queremos omitir. Omite los momentos de pensamiento. La inteligencia artificial trajo una promesa, que es la tercerización de nuestra capacidad hasta de pensar, de buscar respuestas, a interrogantes de la vida real, como Google pero de modo más profundo y funcional. Y no estamos scrolleando. Solo estamos preguntando y ya nos están respondiendo de manera mágica, sin fricción y en milésimas de segundo.

—¿La inmediatez en la cual vivimos cambia la forma en que votamos?

—Sí, creo que es lo que atraviesa el libro. Es una búsqueda de encontrar cómo las lógicas sociales que vamos generando en nuestro transcurso a través de las redes, las pantallas, las ansiedades, tienen un correlato en nuestra forma de hacer política. Y nuestra forma de hacer política es la forma en la que exigimos a los gobiernos, la forma en la que toleramos el tiempo que están en el ejercicio del poder y la forma en la que votamos. Así como somos muy ansiosos para ver un contenido en las redes sociales, que solo puedo tolerarlo tres segundos, somos ansiosos en la forma en la que elegimos a un gobierno y lo toleramos en el poder.

—¿Y eso es exclusivamente por la cultura de los tres segundos de Tik Tok?

—No podemos decir que la política sola no tiene que ver en algo que va generando cada vez más ansiedad. Pero la cultura de la dopamina, que se ve acelerada con el uso de las pantallas, tiene muchísimo que ver con cómo interactuamos con muchos aspectos de nuestras vidas. Y sin duda la política también. Si no toleramos un contenido tres segundos, si no estamos dispuestos a llevar adelante una conversación de largo plazo, si no podemos ver la introducción de una serie, ¿por qué habríamos de tolerar a un gobierno durante cuatro años? Eso es lo que le pasa a Perú: en los últimos diez años tuvo diez mandatarios.

La lógica de las plataformas acelera la impaciencia política

El título del libro remite al botón de Netflix que permite saltear la introducción de una serie. Julián Kanarek, como en todo su libro, lo explica con datos: “En el año 2017 y luego de estudiar el comportamiento de miles de usuarios que intentaban adelantar la visualización para saltearse la introducción a sus series en cada uno de los capítulos, Netflix introdujo el botón ‘omitir intro’. Este botón, que se presiona más de 136 millones de veces por día, ha ahorrado a los usuarios más de 195 años de tiempo de visualizaciones por día según los datos oficiales de 2023 de Netflix”.

Para el autor, ese gesto cotidiano revela un fenómeno más amplio: cientos de millones de personas usan a diario dispositivos diseñados para aumentar la velocidad de sus ansiedades como consumidores audiovisuales.

Esa exposición, dice, ocurre en un entorno saturado por más de siete mil estímulos comunicacionales diarios. El efecto es doble: por un lado, una “censura por exceso”, en la que las personas terminan eligiendo de modo poco consciente a qué se exponen; por otro, “una preferencia por diseños pensados para ahorrar tiempo”.

Trasladado a la política, ese ecosistema altera la relación entre ciudadanía y poder. Si una persona no tolera tres segundos de un contenido, no sostiene una conversación larga o no mira la introducción de una serie, la pregunta que organiza el libro es por qué habría de tolerar a un gobierno durante cuatro años.

El momento del voto, afirma Kanarek, es el punto en el que confluyen todos los dispositivos destinados a influir sobre la mente al tomar decisiones. En campaña, agrega, la política dispone de más recursos y utiliza aprendizajes de la neurociencia y de la exposición mediática para intervenir sobre votantes que ya llegan cargados de ansiedad y de expectativas desmesuradas.

—¿Cómo influyen las plataformas en el momento específico del voto?

—El voto es el momento cúlmine en el que todos los dispositivos diseñados para influir en la mente de las personas a la hora de tomar una decisión se ponen en juego. La política tiene más plata para erogar durante las campañas. Entonces ahí se utilizan todos los aprendizajes que la neurociencia y la exposición a los medios nos vienen dando. Y como somos seres más ansiosos, lo que queremos es satisfacer una necesidad que no sabemos muy bien qué es. No sabemos si es este gobierno o el próximo o el que viene después. Sabemos que no es lo que está ahí, porque como no es perfecto o como no cumple con las expectativas que forjó durante la campaña, porque también sucede una suerte de inflación de promesas, hace que con tal de llegar al poder los políticos digan cosas que después no pueden cumplir. Si me prometiste que podías cambiar absolutamente todo, a los diez días de no ver ese cambio mágico, ya no te apruebo más. De las últimas veintitrés elecciones en Latinoamérica, dieciocho las ganaron las oposiciones. Y esto no es solo en América Latina: por primera vez en cien años, en Estados Unidos un oficialismo no se reeligió por tres períodos consecutivos.

—Es en ese punto que en su libro menciona el ciclo Trump-Biden-Trump.

—Trump va a haber gobernado ocho años, pero no consecutivos. Es un sistema de los Estados Unidos está diseñado para la reelección. Biden no pudo estar ocho años y no pudo terminar su segunda campaña por consecuencias conductuales parecidas a estas. Si no podés demostrar que estás adaptado a estos tiempos comunicacionales, te cambiamos incluso durante la campaña. Empezaste la campaña presidencial siendo presidente y candidato. Terminaste siendo expresidente y habiendo perdido las elecciones.

—¿Cuánto influyeron las redes en los triunfos de líderes como Nayib Bukele en El Salvador o Javier Milei en Argentina?

Las redes premian por diseño las publicaciones que generan más fricción, porque las que generan más fricción generan más discusión. Y cuanto más discusión generan, más posibilidades de que se vean esas publicaciones para los otros usuarios de manera orgánica. Eso tiende a premiar una forma discursiva que es la de la disrupción constante y la de ir subiendo el tono pase lo que pase. Estos personajes hacen que el resto de la política no encuentre las maneras de no concentrar discursivamente alrededor del provocador inicial. Alguien provoca, concentra la atención de todos, y todos están todo el tiempo hablando de lo que impuso en la agenda quien provocó al inicio. Nadie puede insertar un tema alternativo que sea ningunearme.

—Y muchas veces esos temas están basados en algo falso.

—Muchas veces, porque con tal de llegar a la disrupción del momento, hay algún tipo de información que no es necesariamente real. Y los políticos se van acostumbrando a que decir algo que falsea la realidad no necesariamente está mal. ¿Por qué? Porque también estamos expuestos a pseudo-acontecimientos comunicacionales diarios que se tapan con el próximo. La profundidad y la verdad de ese hecho tienden a ser algo que se puede evitar o falsear y que no es tan grave, porque al otro día vamos a estar hablando de otra cosa.

—En el libro cita a la académica Sarah Waters, quien sostiene que plataformas como Facebook y X son agentes activos de desinformación cuya fuerza destructiva supera sus aportes a la democracia. ¿Comparte esa visión?

—No hay que ser tecnofóbico. Creo que hay que adoptar la tecnología para poder acercarse más a la gente cada vez que uno no puede hacer territorio. Pero está comprobado por investigaciones judiciales alrededor del mundo que el aporte a la democracia de los diseños algorítmicos de las redes ha sido bastante más negativo que positivo. Concentran la información alrededor de nodos que pueden desinformar, no se hacen cargo y no hay regulaciones que les digan que tienen que levantar algo porque es mentira. Quien tiene ahora algo de regulación hacia ese lugar es la Unión Europea. Las redes llegaron a bajarles las cuentas a Donald Trump cuando dijo que le habían robado las elecciones mientras era presidente. Es una paradoja enorme: la persona con más poder en el mundo denuncia que le robaron unas elecciones sin pruebas, y las redes le cierran las cuentas porque estaba mintiendo. Pero esos mismos dueños de las tecnológicas estaban parados detrás de Trump cuando asumió en su segundo mandato y eliminaron todos los filtros de desinformación que los habían llevado a bajarle las cuentas.

“Lo digital es lo político”

—Usted sostiene en su profunda investigación que “en el siglo XXI lo digital es lo político”. ¿Qué quiere decir con eso?

—La política hoy atraviesa todas sus discusiones en el universo digital. Los políticos han encontrado que pueden ser emisores no mediados a través de sus cuentas. Un presidente hace cuarenta años no podía llegar a la población si no era a través de medios tradicionales que llevaran su mensaje narrado por periodistas. Hoy hay campañas activas para que no se apruebe la labor periodística, porque lo digital logró que todos puedan ser emisores y que haya una apariencia de información en un montón de plataformas. Regular lo digital también es tener una postura sobre cómo queremos que se den las discusiones democráticas y cómo administramos la información que fluye por las venas de la sociedad.

—El presidente Javier Milei llegó a decir que la sociedad no odia lo suficiente al periodismo. ¿Qué dice eso de este momento?

Ahí es donde lo digital es político, porque lo digital le permite a él decir eso sin estar mediado por el periodismo. Hace cuarenta años necesitaba al periodismo para que ese mensaje llegara a la sociedad. Hoy utiliza el universo digital y las plataformas para promover el odio explícitamente. Imaginémonos si ese odio fuera ante un segmento de la población que no se llamara periodismo. Los discursos de odio también están fagocitados por las redes.

—¿Por qué los outsiders tienen tanta ventaja en este ecosistema?

—La política en América Latina y en el mundo está tendiendo a tener discusiones que no tienen que ver con el día a día de las personas. Los outsiders tienen la ventaja de venir de afuera de la política, y eso les permite presentarse como más cercanos a las personas: encontrar una forma de vinculación temática, emocional, pero también factual. La vinculación emocional es con la indignación, con la rabia, con el enojo por tantos años de promesas incumplidas. Esa indignación hace que ya probamos con A, con B, con C, ahora vamos con D. Y el D me hace correr las barreras de lo políticamente aceptable para ir hacia el E.

—¿Siempre se va hacia algo más radical cuando hay frustración?

—No necesariamente se está yendo siempre hacia el radicalismo, sino hacia algo distinto. En Brasil tenemos un ejemplo: se llegó a Bolsonaro y se vuelve a Lula. Es volver a un presidente que ya fue dos veces presidente. Pensemos en Chile, donde ningún oficialismo repite desde que Lagos le entregó su primera presidencia a Bachelet. Después Bachelet a Piñera, Piñera a Bachelet, Bachelet a Piñera, Piñera a Boric y Boric a Kast. Es izquierda, derecha, izquierda, derecha. Y las últimas dos versiones son versiones que se desgranan de la izquierda y la derecha más tradicional de Chile. Lo que hay es una ausencia de continuismo. Si no me das lo que yo creo que tendrías que haber dado, estoy dispuesto a cambiarte, sea quien sea quien viene después.

—Cuando se llega al poder con ese manual de la oposición, ¿qué pasa?

—El manual de comunicación se vuelve obsoleto si no tienen un enemigo útil. Entonces la utilización del enemigo para moldear el discurso se vuelve necesaria. Todo el tiempo lo que están haciendo es enfrentarse a alguien: puede ser un sector de la sociedad, quienes estaban antes en el gobierno, la historia de los gobiernos anteriores encapsulados en términos como “casta”, “medios”, “políticos tradicionales”. Como la administración del poder tiende a ser ineficiente en términos de lo que prometiste, es más fácil rivalizar y polarizar diciendo que los que tienen la culpa, incluso de que vos no puedas cumplir tus promesas, siguen siendo los que venías señalando históricamente como ineficientes.

“La política ha renunciado a la coherencia”

—Usted fue asesor del presidente Pepe Mujica, un político que ni siquiera tenía redes sociales ¿Cómo hizo para trabajar con el? ¿Cuál fue tu desafío?

—Mujica tenía una capacidad de disrupción que es lo que las redes premian hoy. Disrumpía por ser distinto a la norma actual. Y la norma actual es que no tenemos tiempo para escuchar discursos profundos y más largos. Él rompía con eso, pero no por una cuestión de comunicación, sino por una convicción que va en contra de la época, porque decía cosas que además podía sostener con la coherencia. La política ha renunciado tanto a la coherencia que esa cuestión de “yo no necesito mucho para vivir”, y que la gente viera que él realmente vivía como decía que vivía, le daba una posibilidad de que cada vez que abordaba alguna temática fuera auténtico y resultara sincero para la ciudadanía. Un presidente de un país pequeño, sin redes, que dice cosas que las redes están dispuestas a escuchar porque no van en correlación con lo que circula por ahí. Quizá lo que Mujica hacía mejor era estimular todo el tiempo a los jóvenes a que pensaran en una mirada crítica de lo que tenían alrededor.

—Si mal no recuerdo Mujica hablaba del tiempo ganado para la familia.

—La película tiene es un poco de eso, es decir, bueno, una historia de vida que te hace ser un interlocutor que quiso ir por lo más extremo y después cambió las formas para llegar al mismo fin. Y ese mismo fin te permite a vos decir las cosas y estimularte a que dejes un poco la inmediatez o las políticas del consumo, porque hablaba mucho del tiempo. El tiempo que utilizamos para producir bienes, se lo quitamos a nuestra familia, eso es lo que decía Pepe Mujica.

—En el libro usted habla de inteligencia artificial y sostiene algo que es terrible, que la IA terciariza nuestras capacidades de pensar.

—Claro, cognitivamente está demostrado que nos volvemos más vagos. La utilización de la inteligencia artificial la vamos adoptando en tiempos prolongados. ¿Por qué? Porque piensa otro por nosotros y nosotros digerimos. Hay varios experimentos sociales que se han hecho con poblaciones testigos de dos partes, una haciendo una investigación de estudio con altos usuarios de inteligencia artificial y otra sin altos usuarios de inteligencia artificial, y los niveles de comprensión y retención de la información a largo plazo son muchísimo más bajos en quienes utilizan la inteligencia artificial de manera masiva a quienes no la utilizan. Por eso, por ejemplo, hay países como Suecia o China que están fomentando militantemente la vuelta a la lectura en papel.

—Hablando de China, Tik Tok es una plataforma china ¿Esa plataforma es un peligro para la democracia?

—Tik Tok tiene el algoritmo más refinado de todos los que existen en las redes sociales, porque en muy pocos segundos se da cuenta de lo que a vos te gusta sin que tengas que dejar rastro, sin un like, sin absolutamente nada. Pero TikTok como tal no funciona en ChinaComo la conocemos nosotros, en China no funciona. Es un producto de exportación. El problema ahí es más geopolítico que de daño a la democracia: estos datos que las tecnológicas buscan todo el tiempo, no quiero que estén en manos de China. Ahora, no les importó tanto en algunos momentos el daño que estaba haciendo en la psicología y en la mente de los jóvenes redes como Facebook, Snapchat e Instagram. Se dispararon los números de autolesiones, de depresión, de trastornos de la ansiedad. Todo eso luego de 2010, en lo que Jonathan Haidt —psicólogo conductual— identifica como la creación de la “generación ansiosa”: la generación que pasó de tener infancias basadas en el juego a infancias basadas en el teléfono. Esos jóvenes que en 2010 eran niños, hoy son votantes.

La inteligencia artificial y la exigencia de respuestas instantáneas

—En “Omitir Intro” usted, como ya hablamos, aborda en profundidad el tema de la inteligencia artificial.

—Hoy solo el 11% de la población mundial utiliza la inteligencia artificial, pero se va a masificar. Si nosotros ya estamos descontentos con la política porque creemos que tiene soluciones tardías a problemas reales, ¿cómo vamos a evaluar los tiempos y las soluciones de la política si nos acostumbramos a pedirle a una inteligencia artificial que nos dé una respuesta a preguntas complejas en milésimas de segundo y esas respuestas tienen la sensación de ser perfectas? Si estamos todo el día interactuando con un chatbot que no discute con nosotros, que tiende a darnos las respuestas que nos gustan, que es privado y además pseudoperfecto e instantáneo, ¿cómo después vamos a salir al mundo a tolerar que el gobierno de mi localidad no limpie la basura en la primera hora en la que eso está sucio? La inteligencia artificial terciariza nuestras capacidades de pensar. Cognitivamente está demostrado que nos volvemos más vagos en tanto la utilizamos de manera prolongada. Piensa otro por nosotros y nosotros digerimos. Por eso hay países como Suecia que invirtieron 120 millones de dólares en sacar pantallas de las aulas y volver al libro en formato papel, o China que instaló más de tres mil bibliotecas en distintos lugares del país, sobre todo en zonas rurales. China es el país que más invierte en inteligencia artificial del mundo, pero sabe que necesita que su gente vuelva a leer en papel.

La entrevista de más de una hora concluye con una idea que da sentido al título del libro: hoy se está “omitiendo la intro” de la política. Lo que se omite, dice el especialista, es la reflexión, el tiempo de elaboración de políticas públicas y la comprensión de que los cambios profundos no ocurren en tres segundos, ni en un reel, ni en una respuesta automática producida sin fricción y en milésimas de segundo.

—¿Y qué pasa cuando ese cerebro sobreestimulado por los tres segundos llega a la urna?

—Nos vinculamos con la política de una manera emocional, siempre fue así. Lo que cambió es qué predomina la emoción. Y no es la esperanza ni la empatía. La emoción más preponderante en las campañas hoy es el odio, el irrespeto, el desafío al poder. Votamos mucho más en contraposición a algo que a favor de otra cosa. Sé lo que no quiero. Hay toda una parte de las campañas que sucede por abajo, en TikTok,en Instagram, en comunidades que se comportan de manera tribal y no dialogan entre sí. Así aparecen presidentes que nadie vio venir”.

—Una conexión directa con el algoritmo, como surge de su investigación “Omitir Intro”.

—Está comprobado que los contenidos negativos concentran mucho más interacción que los positivos. Cuando criticás algo tenés muchas más posibilidades de atraer atención que cuando proponés y por eso los oficialismos están en un problema.

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