Política Nacional
En septiembre siguió el declive interanual de la venta minorista: la caída fue de 14,5%
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7 años haceen
Las ventas minoristas durante septiembre cayeron 14,5% respecto a igual mes del año pasado, pero crecieron 2,1% en relación a agosto, según un relevamiento difundido hoy por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).
Las cifras de septiembre reflejan 12 meses de caídas interanuales consecutivas del indicador elaborado por la CAME, que destacó en su informe que algunos sectores registraron fuerte contracción de actividad como Alimentos y bebidas (-12,5%), el más importante de los observados ya que tiene un ponderación del 23,5% sobre el total analizado.
Las cifras de septiembre reflejan 12 meses de caídas interanuales consecutivas del indicador elaborado por la CAME, que destacó en su informe que algunos sectores registraron fuerte contracción de actividad como Alimentos y bebidas (-12,5%), el más importante de los observados ya que tiene un ponderación del 23,5% sobre el total analizado.
Otros rubros afectados fueron Electrodomésticos, electrónicos y celulares cuyas ventas cayeron 18,4%; Farmacia, perfumería y cosmética con una retracción de 13,7%; Indumentaria (-10%), Muebles, decoración y textiles para el hogar (-14%) y Calzado y marroquinería (-15,9%).
Fuente: El Día
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Milei cumple 1000 días de gobierno: expectativa por la economía, inquietud por las PASO y entusiasmo inesperado por Malvinas
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7 minutos haceen
4 septiembre, 2026Por
Mayra Pastor
Javier Milei cumple este viernes 1000 días como Presidente de la Argentina. Llegó a la Casa Rosada el 10 de diciembre de 2023 como un outsider que prometía dinamitar el sistema político con una motosierra en la mano y encara el último tramo de su gestión convertido en el dueño de un gobierno que ya atravesó más victorias que las que esperaban los partidos tradicionales y más derrotas que las que hubieran preferido en el espacio violeta. En el medio, un ajuste económico de una intensidad pocas veces vista acompañado por reformas profundas que convivieron con escándalos resonantes y peleas internas interminables.
Milei sigue gobernando con varias de las certezas, obsesiones y enemigos con los que desembarcó en Balcarce 50 hace mil días, aunque ya no está parado en el mismo lugar. El personaje disruptivo que podía atribuir cada inconveniente a la herencia recibida ahora carga sobre sus espaldas casi tres años de mandato; el economista que explicaba que el superávit fiscal iba a abrir las puertas de una etapa de prosperidad enfrenta una sociedad que reconoce buena parte del ordenamiento macroeconómico, pero mantiene dolores evidentes en el poder adquisitivo y el consumo; el líder que venía a acabar con “la casta” necesitó de muchos de sus representantes para construir músculo y no quedar aislado.
“Gobernar viene siendo agotador para nosotros”, se sincera ante Infobae uno de los ministros más populares cuando se le pide una evaluación de lo transitado hasta acá. Y remata: “Yo me quedo con el hecho de que, aun con nuestros infinitos errores, en las legislativas de 2025 conseguimos una victoria que confirmó lo que seguimos sintiendo: que una porción importante de la población todavía estaba y está dispuesta a renovarnos el crédito”.
En 1000 días pasó de todo. El primer mandatario liberal libertario de la historia vernácula, que asumió con apenas 38 diputados y 7 senadores propios, trazó un panorama sombrío y sin metáforas cuando, de espaldas al Congreso, analizó lo que le había dejado el trío Alberto Fernández/Cristina Kirchner/Sergio Massa. Pese a estar en franca minoría, aprovechó el envión de las urnas, autorizó una brusca devaluación y se apuró en lanzar un DNU de dimensiones inéditas que fue la antesala de la aprobación en general de una primera y complejísima versión de la Ley Bases.
Como era de esperar, ahí llegó el baño de realidad: la discusión artículo por artículo hizo estallar el texto original y dio el pie ideal para los insultos a los “traidores”. Aprendizaje: hubo que negociar. Con el transcurrir de los meses se alcanzó el primer superávit financiero anual en más de una década gracias a medidas como el congelamiento de las transferencias a las provincias y la pulverización de la obra pública. La pobreza subió a 52,9% y terminó bajando con fuerza. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) inició una senda descendente y el cepo se flexibilizó, con un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) mediante.
Se firmó un Pacto de Mayo que no fue más que un compendio de buenas intenciones, se eyectaron funcionarios, se firmaron vetos, se intentó completar la Corte Suprema, se afrontaron marchas multitudinarias, se armaron guerras con el Círculo Rojo. Las redes sociales se convirtieron en una cloaca. Quedó tiempo también para el escándalo LIBRA, para el expediente ANDIS y para los problemas patrimoniales de Manuel Adorni, además de las batallas intestinas entre Karina Milei y Santiago Caputo, una relación destruida con Victoria Villarruel y el ocaso de la sociedad con Mauricio Macri.
Sin embargo, en La Libertad Avanza (LLA) no están demasiado interesados en mirar hacia atrás: mientras completa 32 meses de gestión, buena parte de sus movimientos empiezan a explicarse por los 415 días que todavía los separan de las elecciones generales del 24 de octubre de 2027.
Hay una diferencia evidente entre el Milei de hace algunas semanas y el que llega a su jornada número 1000: volvió a salir. Después de un período en el que se recluyó en la Quinta de Olivos y evitó pisar su despacho de la Rosada, el Presidente llenó otra vez su agenda de reuniones, actos y viajes tanto al interior como al exterior. Es un movimiento que entusiasma a los que reclamaban mayor presencia política, pero que también aumenta los riesgos de exposición de un hombre que, cuando se aleja de los discursos preparados, levanta la mirada de sus hojas impresas y se quita los anteojos de lectura, suele transformarse en el principal vocero, comentarista y, eventualmente, generador de problemas de su propia gestión.
“La foto todavía sigue siendo mala”, reconoció en una de sus últimas presentaciones antes de completar la idea a su manera: “La película es la mejor de la historia”. Desde los atriles, el mandatario no se cansa de repetir su guion las veces que sean necesarias para anclar expectativas y desalentar cualquier pedido de cambio que huela a “populismo”. En estas horas, jugó fuerte en términos dialécticos y llevó su lógica binaria hasta el terreno electoral: “Si no ganamos, es porque como sociedad estamos decidiendo suicidarnos”.
El razonamiento que circula en su entorno busca que los habitantes de Argentina midan la experiencia libertaria por las catástrofes que evitó. En ese punto se cierran las grietas. Santiago Caputo posteó que Milei “salvó a la república de una muerte segura”. Martín Menem fue menos lúgubre, pero fue por la misma línea: “Nunca se va a hablar de lo que no pasó. Fueron cinco salvadas del arquero en el minuto noventa”.
La renovada hiperactividad presidencial encontró una “causa sagrada” por la que, juran cerca suyo, siempre trabajó sigilosamente: la soberanía sobre Malvinas. Consciente de las controversias que generaron en el pasado sus apreciaciones positivas sobre la ex premier británica durante la guerra de 1982 (“me siento muy identificado, en términos históricos, básicamente con Churchill, con Reagan y con Margaret Thatcher”) o sus opiniones sobre la autodeterminación de los pueblos (“anhelamos que los malvinenses decidan algún día votarnos con los pies a nosotros”), Milei apareció en cadena nacional y anunció una batería de medidas para sancionar e impedir las exploraciones de petróleo en ese territorio: “La Argentina no se quedará de brazos cruzados”, sostuvo. “Hagamos nuestras armas a un lado y mostremos un frente unido como nación”, sorprendió, conciliador. Para marcar la importancia del mensaje, grabado tras el encuentro con José Antonio Kast en Chile, el espacio violeta decidió que todos los ministros estuvieran presentes.
La jugada tiene un trasfondo geopolítico que el Gobierno observa con atención. Antes que nada, se dio 72 horas después de que Donald Trump abriera una inesperada puerta al admitir que Estados Unidos podría rever su histórica posición de neutralidad en el conflicto diplomático con Inglaterra. Es que desde hace meses la administración norteamericana utiliza la relación con Londres y la cuestión del Atlántico Sur como una pieza clave dentro de sus presiones para que el Reino Unido eleve su gasto en defensa y acompañe con mayor firmeza operaciones y objetivos estratégicos de Washington. Nadie en la Cancillería argentina da todavía por hecho un giro de semejante dimensión, pero entienden que cualquier hendija que se abra en una posición enquistada desde hace décadas merece ser aprovechada. Así, en el día 1000, Milei encontró también una oportunidad para envolverse en la bandera que sus detractores tantas veces le reprocharon no abrazar con suficiente entusiasmo.
Más allá de las actividades públicas, el inquilino del Sillón de Rivadavia decidió “dinamizar” su gestión haciendo, siempre de la mano de su todopoderosa hermana Karina, algunos retoques en el funcionamiento interno. El más concreto: las flamantes reuniones de gabinete de los lunes. La intimidad de esos encuentros permite comprender los pliegues del líder que enamora y descoloca a más de un colaborador fiel. Los invitados dejan los celulares afuera del Salón Eva Perón de Balcarce 50 antes de ingresar a un lugar casi en penumbras y refrigerado a 16 grados. Los habitués aprendieron otra regla no escrita: “Hay que hacer pis antes para no perturbarlo”, se ríe, pero no exagera, alguien acostumbrado a luchar con su vejiga. Cuando se cierran las puertas y no vuela una mosca, llega el monólogo. El Presidente habla, desarrolla sus teorías, baja línea y recién después algunos funcionarios designados ponen en común la letra chica de algunas de sus misiones.
Sobre un escenario o en la cabecera de una larga mesa, Milei sigue sufriendo dolores de espalda y, para colmo, por razones jamás explicitadas, ya no cuenta con las visitas frecuentes a Olivos de la kinesióloga Leandra Protolongo: los registros oficiales contabilizaron 72 ingresos a la residencia de la provincia de Buenos Aires que se cortaron abruptamente este año. El círculo más cercano al primer mandatario jura que ningún sufrimiento parece reducir la voluntad presidencial de recuperar centralidad.
El último mitin ministerial incluyó un largo elogio a Federico Sturzenegger, que puso por escrito en un artículo publicado en La Nación la tesis que mejor representa el pensamiento actual de LLA: ante el ruido, describió, un gobernante debe mantenerse fiel al rumbo y a sus ideas incluso cuando la oposición intente construir la sensación de que las cosas funcionan mal. No significa, concedió, que todo esté bien: una sociedad es un caleidoscopio de realidades buenas y malas. Pero la conclusión es inequívoca. Los datos, y no el clima, tienen que ordenar las decisiones. Traducido al lenguaje menos elegante de la mesa política: nada de patear el equilibrio de las cuentas públicas, nada de “plan platita”, nada de abandonar el corazón del modelo para comprar unos cuantos puntos en las encuestas.
Un estudio nacional de Hugo Haime & Asociados recién terminado pone esa rigidez frente a un espejo incómodo. Apenas el 11% de los consultados quiere mantener el actual modelo económico exactamente como está y otro 22% pretende conservarlo con algunas modificaciones. Del otro lado, 23% pide cambiarlo manteniendo algunos elementos y 42% modificarlo por completo. En total, 65% reclama algún tipo de viraje frente a 34% que se inclina por sostener el esquema. La sutileza está en lo que ocurre cuando se pregunta qué debería sobrevivir: 55% menciona una inflación baja y controlada, 33% que no haya piquetes ni cortes, 32% el control de los planes sociales y 30% la estabilidad del dólar. Es decir: cambiar no necesariamente equivale a volver atrás.
El mismo relevamiento permite mirar la otra mitad de la ecuación. Ante la consulta sobre qué debería mejorar, 73% reclama más oportunidades laborales y 51% aumentos salariales y paritarias libres. Los bajos salarios aparecen, además, como el principal problema de la vida cotidiana para 45% de los encuestados. La aprobación del Presidente quedó en 33% contra una desaprobación del 64%, mientras que 40% considera que la sociedad está triste y desanimada y 38% la percibe con bronca. Hay un dato que sintetiza todavía mejor los desafíos que enfrenta Milei: solo el 34% cree que, pese a las dificultades, el esfuerzo realizado valió la pena.
La radiografía explica por qué el Gobierno insiste en que los próximos meses serán definitorios. En el Palacio de Hacienda sueñan con llegar al tramo decisivo de 2027 con registros mensuales de inflación cercanos a cero y con una mejora de la actividad, el crédito y los ingresos que permitan mostrar alivio sin necesidad de violentar el dogma fiscal. El economista Antonio Aracre hizo llegar en estas horas una estimación especialmente agradable para los oídos oficiales: calcula que el IPC de agosto podría ubicarse alrededor del 1,5%.
Un paréntesis sobre Luis Caputo. El ministro también completa en este inicio de septiembre 1000 días consecutivos al frente de Economía y ya ocupa un lugar poco habitual para una tarea que se realiza sobre una silla eléctrica. “Toto” ya se quedó con el sexto puesto de permanencia en su cartera: lo superan Domingo Cavallo, José Alfredo Martínez de Hoz, Juan Vital Sourrouille, Roberto Lavagna y Roque Fernández, pero dejó atrás a Nicolás Dujovne y Martín Guzmán.
La marca es todavía más llamativa porque Caputo maneja una economía en la que conviven relatos incompatibles. Un informe de la consultora One618 que circula por relevantes edificios empresariales calcula, a partir de los precios del Merval, los bonos y el tipo de cambio, una probabilidad implícita de continuidad libertaria cercana al 70%. El número parece formidable para un oficialismo golpeado en las encuestas, aunque la propia consultora considera que semejante optimismo es excesivo cuando todavía falta más de un año para elegir Presidente. La macro sigue importando, pero cada vez más en función de la política: si la recuperación no llega a los hogares antes de que lleguen las boletas, el mercado también tendrá que recalcular. El reporte describe también la famosa Argentina “a dos velocidades”: los sectores exportables empujan mientras los ligados a la demanda interna tienen serias dificultades.
La reciente pelea con la Unión Industrial Argentina (UIA) condensó ese conflicto. En el Día de la Industria, la entidad reclamó la reducción del costo argentino, la reconstrucción del crédito, inversión en infraestructura y herramientas para competir ante la apertura económica. Aunque el titular Martín Rapallini trató de ser ecuánime, el vicepresidente de la organización abandonó cualquier protocolo y acusó al oficialismo de no conocer la industria: Guillermo Moretti definió a Caputo como “un trader que no sabe lo que es un torno”. El ministro no se quedó callado y contestó que es injusto obligar a los argentinos a comprar bienes de menor calidad a precios dos, tres o hasta cuatro veces superiores a los internacionales. La tesis del Gobierno es que está cambiando la matriz productiva y que petróleo, gas, minería, agro y nuevas inversiones terminarán generando demanda para otras ramas. “Todo bien, pero necesitamos sobrevivir hasta que llegue ese futuro”, ironizan los industriales.
Por eso el equipo económico empezó a habilitar herramientas que buscan generar movimiento sin traicionar la ortodoxia. Entre las decisiones ya tomadas aparecen la utilización de recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad como fondeo de largo plazo para créditos hipotecarios, la flexibilización de préstamos en dólares para empresas y mecanismos del Banco Central destinados a mejorar el funcionamiento del crédito justo cuando la morosidad se transformó en una nueva preocupación social. “Ni de cerca es un cambio de modelo, eh”, se apuran en aclarar en Hacienda.
Ahora, los estrategas partidarios tienen que hacer el resto. “La economía ayudó mucho tiempo a la política; ahora la política tiene que ayudar a la economía”, es un concepto que Luis Caputo viene repitiendo entre los integrantes del Gobierno. Eso significa aprobar leyes, reducir incertidumbre y, especialmente, llegar a 2027 con las reglas electorales que la Casa Rosada considera más convenientes para sus propios intereses.
Patricia Bullrich quedó en el centro de esa responsabilidad: la senadora prometió que el próximo 15 de septiembre comenzará en el Senado la discusión de la reforma electoral. Spoiler: hacia afuera, los libertarios dirán que van a defender el paquete completo; en privado, dicen en voz muy baja que si para conseguir los votos necesarios tienen que dejar capítulos tirados en el camino, están dispuestos a hacerlo. La obsesión es eliminar o, lo que es más probable, volver a suspender las PASO. No saben todavía si les alcanza.
El proyecto, presentado el 22 de abril, tiene bastante más que lo que suele destacarse: por caso, un artículo fundamental introduce modificaciones en la Boleta Única de Papel para permitir, si las provincias adhieren y las elecciones son simultáneas, un casillero que facilite votar todas las categorías de un mismo espacio. En paralelo, cambia requisitos para la conformación y supervivencia de partidos políticos, amplía las posibilidades de financiamiento privado, elimina el actual reparto estatal de espacios publicitarios y deja sin recursos específicos la elección de representantes al Parlasur. Entre sus pliegues aparece una curiosidad poco difundida: la eliminación de la obligatoriedad del debate presidencial, incorporada al sistema argentino en 2016. El paquete se completa con el proyecto de Ficha Limpia.
En la mesa política desconfían de los gobernadores, de sus emisarios y hasta de afirmaciones hechas en encuentros privados porque las negociaciones entraron en una etapa en la que, según una persona involucrada, “nadie dice realmente lo que está pensando”. Los mandatarios provinciales saben que su voto vale cada vez más a medida que se acerca el calendario electoral y también que las primarias pueden ser una herramienta fundamental para ordenar coaliciones que hoy no tienen conducción clara.
La matemática federal vuelve todo más enrevesado. Milei necesita convencer a gobernadores cuyos números están cada día más comprometidos por el ajuste nacional. Según el último análisis de Politikón Chaco, de Alejandro Pegoraro, las transferencias no automáticas a las provincias totalizaron en agosto $68.288 millones y sufrieron una caída real interanual del 66,4%, el peor registro para ese mes desde al menos 2005. Como si esto fuera poco, no hubo un solo peso de Aportes del Tesoro Nacional, aunque el fondo recaudó durante ese período $107.987 millones. La paradoja es difícil de esconder: La Libertad Avanza necesita que los caciques del interior le presten votos mientras Economía les retacea plata.
Diego Santilli intenta hacer lo que mejor sabe: equilibrismo. Sus últimos movimientos se concentraron en aceitar conversaciones con los mandatarios de la región centro porque sabe que Córdoba, Santa Fe y otros distritos de peso reúnen millones de votos que podrían ser decisivos para la reelección. Javier y Karina Milei empezaron incluso a suavizar la voluntad de competir contra todos los oficialismos provinciales sin excepción. El pragmatismo le vuelve a ganar una pelea de puños a la pureza.
El Congreso, de todas maneras, se encarga de recordarles todas las semanas que los acuerdos son frágiles. En Diputados, la oposición mantiene para el 9 de septiembre una sesión especial con la que pretende discutir el crecimiento del endeudamiento familiar, la morosidad y distintos proyectos sobre tarjetas de crédito y asistencia a deudores, pese a que el oficialismo intentó desactivar la convocatoria fijando un cronograma de tratamiento. En el Senado, el Gobierno ni siquiera logró dictamen para su Súper RIGI pese a haber aceptado modificaciones: PRO, radicales y Provincias Unidas reclamaron nuevas condiciones para favorecer a proveedores locales. El bloque de aliados funciona, pero no siempre obedece.
Y mientras Milei polariza con el peronismo y sus múltiples tribus, sus equipos estudian también lo que ocurre bastante más cerca de su propio electorado. En Olivos reciben informes periódicos sobre dirigentes, empresarios, ex funcionarios y figuras que podrían intentar armar una opción por la centroderecha. Miden conocimiento, intención de voto y potencial de crecimiento. Por ahora ninguno genera pánico. Pero ninguno es ignorado.
En su rosca cotidiana, los movimientos del PRO forman parte de los análisis periódicos de la Mesa Política. Entre los nombres que empiezan a circular aparece Hernán Lacunza, que intenta delimitar un territorio propio: afinidades con La Libertad Avanza, sí; identidad compartida, no. Esta semana cuestionó en una entrevista en las mañanas de Infobae en vivo una contradicción que considera difícil de defender: que el Gobierno se niegue a auxiliar deudores porque podría premiar comportamientos irresponsables mientras habilita beneficios fiscales que alcanzan a personas que no cumplieron con todas sus obligaciones tributarias. Después del llamado de Karina Milei a Mauricio Macri se concretaron dos reuniones para recomponer puentes, aunque el vínculo sigue lleno de desconfianza.
QSocial encontró una explicación concreta de por qué el segmento amarillo merece la atención de los violetas. Según su último trabajo, tres de cada diez personas que votaron a Milei en la primera vuelta de 2023 hoy desaprueban su gestión. Ese universo representa aproximadamente el 12% del electorado argentino. La consultora los bautizó “arrepentidos libertarios” y encontró que la ruptura no se produjo esencialmente por las formas del Presidente: 89% sostiene que el esfuerzo del ajuste no valió la pena y 91% considera que la gestión perjudica a los sectores más vulnerables. Es decir: conocían al personaje cuando lo eligieron; lo que cuestionan son los resultados.
¿Adónde pueden ir esos votos? Es el dato que más preocupa. El arrepentimiento no migra en bloque hacia el peronismo: Sergio Massa registra una apertura potencial del 40% dentro de ese universo y Axel Kicillof del 35%; Mauricio Macri alcanza el 27%; y Patricia Bullrich, medida por el estudio como figura del centro, el 25%. El propio informe advierte que no se trata de intención de voto consolidada, sino de disposición a considerar esas alternativas. Alcanza, sin embargo, para entender por qué Milei monitorea tanto a los enemigos de enfrente como a los vecinos de al lado.
El Presidente observa semejantes movimientos con una combinación difícil de encasillar entre seguridad, obstinación y desapego. La reelección es el objetivo que ordena prácticamente todas las conversaciones de quienes lo rodean, aunque él insiste ante algunos interlocutores en una idea que desconcierta por igual a fanáticos y estrategas: no tiene ningún drama en perder.
Milei asegura en público y confirma en privado que, si la sociedad decide que su proyecto no merece continuidad, podrá volver sin traumas a una vida de conferencias internacionales y libros sobre economía. No lo plantea como pose estoica, sino casi como un plan B perfectamente aceptable. Por estos días, de hecho, reserva una porción llamativamente grande de su cabeza para su nuevo proyecto editorial, que bautizó “La moral como política de Estado”. No hay todavía una fecha firme ni una organización cerrada para presentarlo, pero fantasea con hacerlo en un microestadio y cerrar el evento con su banda de rock.
La contradicción ofrece una postal adecuada para el día 1000. Todo el Gobierno empieza a trabajar para que Javier Milei pueda quedarse en la Casa Rosada hasta diciembre de 2031. El líder libertario, mientras tanto, dice estar preparado para subirse a un avión y volver a cobrar en dólares por explicar sus ideas alrededor del mundo. Faltan 415 días para saber cuál de las dos agendas se impone.
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La intimidad del Gobierno: los ministros piensan nuevas medidas y trucos bajo los dogmas de Milei
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23 horas haceen
3 septiembre, 2026Por
Mayra Pastor
“La economía no va a volar, ni va a caer. La situación económica va a ser esta que tenemos hasta las elecciones”. La frase de un importantísimo karinista es crucial para proyectar el año que separa a Javier Milei de los comicios presidenciales de 2027. El último tramo de su presidencia, reconocen en el corazón del Gobierno, seguirá signado por una economía desigual, donde el crecimiento macro no termina de derramar en el consumo y las actividades extractivistas pujantes conviven con grandes masas de ciudadanos que se ajustan el cinturón.
“Los mejores 18 meses de la historia”, que alguna vez proyectó Luis Caputo para esta etapa, comenzó a dar lugar a un diagnóstico más modesto en la intimidad de la Casa Rosada. “Tenemos que hacer lo mejor posible con lo que hay”, sintetizó un importante colaborador oficial.
Mientras reparte metáforas escatológicas a críticos y detractores, Milei reafirma que no dará ni un paso atrás. Pero los ministros y funcionarios comenzaron a mostrar mayores dosis de pragmatismo con medidas sutiles para recomponer ingresos e impulsar la actividad. El impacto de esas políticas por ahora es dudoso, pero al menos exhiben un Gobierno que reacciona.
¿Puede el equipo económico fondear créditos hipotecarios, fijar salarios mínimos, habilitar créditos en dólares a empresas o subsidiar la tarifa energética de las provincias del norte del país —como ocurrió en las últimas semanas— sin que el Presidente se dé cuenta? Imposible.
En el Gobierno explican que la gestión marcha en dos planos: el de la “batalla cultural” del Presidente y el de la gestión diaria, con cierta autonomía de algunos ministros —fundamentalmente, de Toto Caputo— que maniobran sin tocar el corazón del programa, que es el equilibrio fiscal y el estatismo mínimo. “Por un lado está el Milei dogmático contra el populismo, el Milei exacerbado de Davos. Y por otro lado está la realidad de las palancas del día a día. Hay cosas que a Javier le pasan más por el costado”, dijo un importante asesor de Balcarce 50.
Otro colaborador aseguró, en cambio, que el Presidente sigue de cerca las iniciativas. Apuntó, por ejemplo, que el fondeo de largo plazo a los bancos para que las entidades lanzaran créditos hipotecarios partió del jefe de Estado a partir de una idea que le acercó un banquero muy cercano a La Libertad Avanza (LLA).
Ayer, durante su discurso en el encuentro libertario “Vientos de Cambio: Avanza la Libertad en Argentina y las Américas”, Milei justificó la nueva faceta de “Estado presente” cuando reconoció los “tres canales” de su Gobierno: la “batalla cultural”, el “músculo político” y la gestión. “No vamos a flexibilizar nuestra política fiscal; y tampoco vamos a negociar la política monetaria”, reiteró. Ese es el rango en el que maniobran los ministros.
Un miembro de la mesa política confió a Infobae que se espera que en las próximas semanas haya nuevos anuncios para incentivar la actividad económica. Iniciativas estatales maquilladas de anarcocapitalismo. “Todavía quedan varias medidas en estudio sin tocar el equilibrio fiscal. Hay que dar más volumen al crédito a las empresas y mejorar ingresos para reactivar el consumo”, dijo el funcionario.
Trucos sin costo fiscal
Algunos de los recientes anuncios se demoraron por resistencias y trabas entre los propios ministerios. Durante varias semanas, la utilización de parte del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Anses para los créditos hipotecarios generó dudas en el equipo de la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, que controla el organismo previsional y debió ponerle su firma a la medida.
Históricamente, los gobiernos echaron mano de la caja del FGS, que sirve como una reserva de dinero para proteger las jubilaciones, para otros objetivos económicos y quedaron bajo la lupa judicial. “Por eso la invitamos a Sandra a la reunión de mesa política de la semana pasada. Lo conversamos y se destrabó”, contó un miembro de la mesa chica. El anuncio de los créditos hipotecarios se hizo al día siguiente de aquel encuentro.
La habilitación de créditos en dólares para empresas que no son exportadoras, en tanto, había suscitado ciertas dudas en el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger. Teniendo en cuenta su paso por la cartera de Domingo Cavallo durante la gestión de Fernando de la Rúa, el “coloso” puede dar testimonio de que en aquella época la proliferación de los créditos en dólares fue uno de los factores que agravó la crisis sistémica del 2001.
En uno y otro caso, finalmente primó el pragmatismo. En un Gobierno acostumbrado a que no hay plata, cualquier medida novedosa suena a osadía.
El otro truco sin costo fiscal al que está echando mano la Casa Rosada es el de instalar conversación. La cadena nacional por la cuestión Malvinas que encabezará Milei esta noche puede leerse en esa clave. El Gobierno había quedado descuadrado cuando no defendió la reivindicación de la soberanía de las islas durante el partido con Inglaterra. En la previa al encuentro deportivo, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, había pedido no exhibir el “mapita” de las islas. La historia, por todos conocida, terminó con la sábana que se hizo bandera.
Milei —que alguna vez dijo que anhelaba “que los malvinenses nos voten con los pies”— anunciará medidas diplomáticas para sintonizar con una causa que la sociedad ya demostró que le importa.
Detrás de la idea estuvo Santiago Caputo. Dejó su huella cuando tuiteó que la de Malvinas es “nuestra causa sagrada”, las palabras exactas que horas después utilizó el Presidente en una entrevista radial. El humor del estratega presidencial cambia de una semana a la otra: pasa de un faltazo en una reunión de gabinete a asomar como el artífice de una acción política concreta. El asesor se repliega cuando considera que el Gobierno comete errores no forzados y vuelve a involucrarse cuando las cosas se hacen a su modo.
Sus detractores internos que abrevan en el sector de Karina Milei lo definen así: “Cuando algo sale bien es gracias a Santiago. Cuando sale mal, es culpa del karinismo”.
En Diputados, Martín Menem también pone en juego su táctica. Su objetivo hoy es evitar que la oposición marque la agenda con las iniciativas por morosidad. El titular de la Cámara Baja quiere imponer los términos de la discusión y controlar los tiempos. Por eso se adelantó a convocar a las comisiones y fijó un cronograma de debate. La intención es vaciar la sesión del 9 de septiembre convocada por la oposición.
Menem busca instalar que el endeudamiento hoy no es un problema para no perder las riendas en el debate público como ocurrió en 2025 con discapacidad. “El problema es que casi no tenemos voceros para esto”, reconocen en el oficialismo. Parece difícil cuando se trata de un asunto que atraviesa la vida material de muchas familias.
La administración de la escasez
En la administración de la escasez hay temas que generan tirantez en todos los sentidos. El PAMI es uno. La obra social de los jubilados tiene en crisis a su conducción. Sonó fuerte la salida de su titular, Esteban Leguizamo -finalmente la salida no se concretó- y se fue el coordinador ejecutivo del organismo, Juan Cruz Montero. Además, se llegó a un nuevo punto límite con los prestadores: en los últimos días, varias clínicas de la provincia de Buenos Aires y de la Patagonia suspendieron la atención programada de los afiliados de PAMI en protesta por el retraso arancelario.
El PAMI está bajo la órbita del ministro de Salud, Mario Lugones, y bajo la tutela política de Santiago Caputo. En abril, ante la inminencia del colapso, Lugones había cancelado una deuda estimada en $500.000 millones a prestadores y médicos luego de que el Ministerio de Economía le liberara las transferencias. Pero la restricción presupuestaria continuó. “En Hacienda se paran sobre la caja hasta que la situación no da para más”, explicó un colaborador oficial. Y abundó: “El problema de fondo es simple: si la recaudación no repunta, no hay plata”.
A las tensiones diarias entre los ministerios de Salud y Economía se solapan las pujas políticas. Con oficinas en todo el país, el PAMI es habitualmente una potente herramienta de penetración territorial. Son cajas y ventanillas que sirven para apuntalar a LLA en los distritos, bajo el esquema de los Menem. Pero PAMI Central, que responde al tándem Lugones-Caputo, cortó de cuajo las compras por “vía de excepción” en las unidades de gestión local (UGL). “Ahora la caja se centraliza en Buenos Aires y ya no permite el juego de la política”, explicó un colaborador que sigue la dinámica muy de cerca.
Pese a la crisis, PAMI sigue siendo un resorte de poder voluminoso. Quizás por eso, Santiago Caputo le puso el cuerpo al asunto: ayer acompañó personalmente a la nueva coordinadora ejecutiva, Verónica Gabriela Pérez, para presentarla, piso por piso, ante los empleados del organismo. Con esos gestos, el asesor deja en claro que mantiene su injerencia en una porción de la administración pública.
Factor político – factor económico
La interna ya forma parte del paisaje del Gobierno y tiene consecuencias concretas en la toma de decisiones. El que mejor lo comprende es Diego Santilli, un político profesional. El jefe de Gabinete tiene la confianza tanto de los Caputo como de los Menem. Puede participar un día de una reunión entre el asesor presidencial y el ministro de Economía para afinar un anuncio y, al día siguiente, reunirse a solas con los riojanos.
Puertas adentro, hay un debate de fondo sobre el factor político y el devenir económico. Luis Caputo dijo días atrás, durante una recorrida con aires proselitistas en Capital Federal, que los acuerdos políticos “los define” Karina Milei. Pero el titular del Palacio de Hacienda quiere acelerar los pactos con los aliados para bajar la incertidumbre. El ala política, en cambio, advierte que no quiere entregar demasiado en las negociaciones, con gobernadores y aliados que miden constantemente las expectativas en el humor social y en los mercados.
La reforma política, que incluye la eliminación de las PASO, comenzará a discutirse en el Senado el 15 de este mes. Patricia Bullrich puso fecha aunque sabe que no es una iniciativa que se destrabe con muñeca parlamentaria. “No depende de la discusión en el Congreso. Depende de un acuerdo político más general”, señalan cerca de la senadora.
Cerca de Karina Milei, no obstante, dilatan los tiempos. “No tiene sentido cerrar pactos electorales ahora. En las provincias solo vamos a hacer alianzas con los gobernadores cuando haya riesgo de que gane el kirchnerismo”, advierten en esa tribu.
El consultor Federico Aurelio explicó esta semana en Infobae en Vivo que en 2027 tendrá un peso específico el voto por la certidumbre en el país, el sufragio “antisísmico”. Agregó que Milei tendrá mejores chances en un balotaje con un candidato K (o que represente a las recetas viejas), pero que sus posibilidades son prácticamente nulas si emerge un tercer espacio novedoso en la segunda vuelta.
“Una de las cosas que más trabajo demanda es convencer a la sociedad de ser libre”, dijo ayer Milei. El Presidente comienza a reconocer que su batalla cultural hoy no alcanza. Y que sus ideas se quedarán a mitad de camino si la sociedad no palpa resultados materiales. Todos están de acuerdo en que, sin estabilidad, no habrá segunda temporada para el mileísmo.
Destacado
Tras el revés con el Super RIGI en el Senado, crecen las dudas sobre la reforma política y para el Gobierno los aliados “se suben el precio”
Publicado
23 horas haceen
3 septiembre, 2026Por
Mayra Pastor
Luego del revés que representó ayer el pedido de revisión por parte de los aliados del Gobierno del aceitado proyecto de Super RIGI, en la Casa Rosada crecieron -aún más- las dudas sobre el éxito de la reforma política que buscan impulsar antes de diciembre y del inicio del año electoral.
Sin embargo, en Balcarce 50 se ilusionan con la posibilidad de que las fuerzas no peronistas y no kirchneristas sólo estén especulando para negociar mejor de cara al debate sobre la PASO.
El plenario de comisiones no logró firmar el dictamen para la iniciativa económica central para el equipo de Luis Caputo, ayer, por el rechazo de última hora de senadores del PRO, la UCR y el peronismo disidente. Y en La Libertad Avanza, donde lo que más les importa, incluso más que las inversiones, es la reforma política, creen que los bloques aliados “se quieren subir el precio” ante la necesidad oficialista de sacar del panorama a las PASO antes de que empiece a correr el 2027.
En especial cuando varias provincias ya tienen definido adelantar sus comicios y el calendario electoral podría empezar tan pronto como en febrero, si desdobla La Pampa. Mientras tanto, el peronismo no logra encauzar su interna, cosa que unas Primarias podrían facilitarle, a pesar de las intenciones de los libertarios.
El mileismo espera que la fecha para el debate en el recinto se prolongue, como máximo, a octubre, y aseguran que para ellos depende “únicamente” de cómo avance el trabajo en comisión que prevén para el 15 de septiembre. Descartan un debate caliente en pleno fin de año, con el calor, la eventual tensión social y la cercanía de las Fiestas. “Diciembre queda demasiado lejos y es demasiado complicado”, dicen en el Gobierno, que quiere apurar los tiempos a pesar del golpe que significó el revés con el Súper RIGI -en comisión- del Senado.
El Gobierno leyó el traspié legislativo con el proyecto para acelerar las inversiones como una señal de alarma que excede a la iniciativa en sí misma. Y en Balcarce 50 interpretaron la mala predisposición de los aliados de PRO y la UCR, a quienes necesitan para la reforma política, como un adelanto de lo que puede pasar con la eliminación de las PASO. Una muestra de que los socios o partidos “amigables” no están dispuestos a acompañar, al menos no sin condiciones, la agenda política electoral oficialista.
“Las dos cosas están atadas”, deslizó un funcionario nacional en referencia a la estrategia de los bloques aliados. Como reveló Infobae ayer, el Súper RIGI, que ya tenía media sanción de Diputados, no consiguió el dictamen que el oficialismo buscaba cerrar ayer en el plenario de las comisiones de Presupuesto y Hacienda, Economía Nacional y Legislación General.
Una oposición de último momento de senadores aliados —el radical Maximiliano Abad, el justicialista no kirchnerista Carlos Espínola y el jefe del PRO, Martín Goerling— frenó el trámite. Los tres, junto con la macrista Victoria Huala, exigen ampliar el criterio de “precio/calidad” para no favorecer siempre a la importación y que el valor de la oferta extranjera no supere en más de un 15% al de un proveedor local en igualdad de condiciones.
Alguna voz, puertas adentro del Gobierno, deslizó un diagnóstico autocrítico: “Fue un problema de Patricia”, dijeron, en alusión al rol de la presidenta del bloque violeta en la Cámara alta en las negociaciones con los opositores. Ayer, Bullrich se mostró de mal talante con el tropiezo: “Si tiene tanto problema, nos quedamos con el RIGI”, dijo.
La fecha para tratar la reforma de la PASO en el recinto todavía no está cerrada y en el oficialismo aclaran que depende exclusivamente de cómo avance el debate en comisión, hoy sin un cronograma firme.
En el Gobierno hablan de un “tire y afloje” con el PRO, y en ese sentido leyeron los dichos de Fernando de Andreis sobre que Mauricio Macri no descartaría ser candidato en 2027. Lo leen como parte de los tironeos de la negociación por un acuerdo en la Ciudad. Y si bien le restaron importancia, lo relacionaron con los apoyos que el PRO pueda dar en el Congreso a la reforma política. Ahí, dicen, se juega buena parte del respaldo real de Macri al oficialismo.







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