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“Gestión bochornosa”: Liberman destrozó la tarea de la saliente Gonard en el HCD
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1 año haceen
El economista Oscar Liberman celebró este martes la asunción del concejal Mauro Reyes como presidente del Concejo Deliberante al señalar que “habla a las claras de un acto de justicia” al estar “desactivando una gestión bochornosa”.
El excandidato a intendente por La Libertad Avanza planteó ante la prensa que con la nueva autoridad “podemos salir de algo que ha sido bochornoso desde el punto de vista de la gestión, de repartos de dinero, cargos y todo lo que vinimos a cambiar”.
“Siempre bregamos porque nuestra fuerza tenga una representación legítima. Hoy logramos consolidar que Mauro Reyes sea el presidente, que puede encarnar lo que nosotros representamos”, remarcó.
E insistió en que “hoy estamos viendo cómo desactivamos una gestión bochornosa. El hecho de que haya consenso con distintos bloques habla de poner al Concejo Deliberante donde tiene que estar, trabajando para la gente”.
Este martes el legislativo local decidió por 14 votos contra 7 remover a la ahora expresidente del recinto, María Teresa Gonard, y en su reemplazo asumió Reyes, alineado al economista.
El flamante titular afirmó apenas asumido que la suya “va a ser una presidencia de puertas abiertas para trabajar siempre en pro del bienestar de los bahienses”.
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Círculo rojo: Milei encerrado en su sistema de toma de decisiones y los intereses cruzados en la casa matriz del PRO
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2 min haceen
24 mayo, 2026Por
Mayra Pastor
Según Javier Milei, todo se reduce a una conspiración en su contra: la investigación sobre el crecimiento patrimonial aún inexplicado de Manuel Adorni, el posicionamiento de Mauricio Macri, los números sobre la lenta y heterogénea recuperación de la actividad económica, las declaraciones de los consultores no alineados con el discurso oficial, los rechazos en el Congreso y las editoriales de los periodistas. También la guerra feroz y a cielo abierto entre Karina Milei, los primos Martín y Eduardo Menem, “Lule”, y Santiago Caputo y Las Fuerzas del Cielo, la agrupación que creció gracias a los beneficios del consultor estrella del presidente, que esta semana alcanzó su máximo nivel de tensión por una disputa intrascendente en redes sociales que blanqueó por qué esa pelea no tiene retorno.
Pero la puja en torno a una cuenta atribuida al presidente de la Cámara baja, que alimentó el último capítulo de la interna, el más dañino, en una de las semanas con mejores noticias para el gobierno de los últimos meses -un par de victorias en Diputados, la publicación del EMAE con un crecimiento interanual en 14 de 15 sectores de la economía, el envío de una batería de proyectos al Parlamento y el casi seguro anuncio de la visita del Papa León XIV al país para noviembre próximo-, expuso además a un presidente incapaz de resolver una disputa entre sus dos principales colaboradores. La pregunta ya no es quién le miente a Milei, como deslizó públicamente el militante Daniel Parisini -una semana atrás se abrazó con el mandatario en los estudios del streaming Carajo-, si no quién cuida al Presidente.
El sistema de toma de decisiones de Milei arrastra desde hace tiempo serias deficiencias, y la guerra declarada de esta última semana terminó por desnudar esas falencias. El Presidente eligió la confabulación -dijo que la exposición del contenido de la cuenta Periodista Rufus con críticas durísimas sobre la gestión y, en particular, sobre Las Fuerzas del Cielo, había sido “algo prefabricado para generar un problema”– y la revalorización de la figura de Caputo -“es como un hermano para mí”, aseguró- para ocultar que no puede resolver la puja interna ni reconfigurar el triángulo de poder que diseñó a mediados del 2024 cuando echó a Nicolás Posse.
“Al menos se blanqueó la interna, ahora ya es un tema de ellos. Javier demostró que no puede hacer nada”, opinó un altísimo dirigente libertario que accede a la intimidad de los hermanos Milei y que sigue con preocupación la pelea, como el resto del gabinete. Este lunes volverán a verse las caras, tras el Tedeum en la Catedral.
Milei reformuló su esquema de toma de decisiones en mayo del 2024, cinco meses después de asumir, con la salida de Posse, que había desplegado un control casi total sobre la gestión. Hasta ese momento, Karina Milei se reservó para sí la estrategia política, la construcción de la estructura partidaria y la llave para acceder a la intimidad presidencial; Santiago Caputo, la comunicación y algunas gestiones especiales. Cuando salió eyectado Posse –¿intentó, sin éxito, volver a acercarse en los últimos tiempos a sus anteriores empleadores?-, el Presidente tuvo que reestructurar de urgencia la administración: con su hermana dedicada al partido, y ante la escasez de recursos humanos, delegó en su consultor principal buena parte de la gestión y, en especial, áreas muy sensibles de la administración, como ARCA, la SIDE, transporte y el control sobre empresas del Estado. Caputo se convirtió, durante todo el 2024 y parte del 2025, en un asesor todoterreno, concentró poder real, y se erigió, junto a un grupo selecto de colaboradores, como el interlocutor más sólido con el sindicalismo, el establishment empresario, los medios y el Congreso. También con la Justicia. Ese sistema colapsó el año pasado, en las elecciones de octubre, con el triunfo soberbio de La Libertad Avanza y el empoderamiento de la hermanísima, que se vio amenazada por el avance del consultor.
Fue en ese momento que Karina Milei ideó la contraofensiva, consolidó su relación con los Menem y decidió contrarrestar a su rival interno, primero en la estrategia política y el vínculo con el Congreso, después en el avance sobre la relación con la Justicia y más tarde en la supervisión de los gastos y el funcionamiento de la SIDE, con la jefatura de la comisión bicameral de fiscalización de ese organismo, ahora en manos de Sebastián Pareja. Antes de eso, obturó los intentos de Caputo de reservarse para su sector el Ministerio del Interior y la Jefatura de Gabinete con la elección de Diego Santilli y Adorni, en este último caso, un experimento a todas luces fallido.
A Milei, esa guerra entre su hermana de sangre y su hermano de la vida lo sensibiliza: se dispara su propio índice de irascibilidad. Múltiples versiones dan cuenta de que, frente a la primera contraofensiva de su hermana, en Justicia –una jugada que dinamitó el statu quo del Poder Judicial y habilitó a un rediseño de los sectores en pugna con epicentro en la Corte Suprema y en Comodoro Py-, el Presidente volvió a reunirse con mayor frecuencia con su consultor estrella, y que incluso se declaró, puertas adentro, imposibilitado de frenar cualquier movimiento de su hermana.
Los motivos detrás de la incapacidad de Milei de frenar la sangría interna son múltiples, de acuerdo a las fuentes. Por fuera del costado emocional, el más recurrente es que necesita sí o sí de sus dos principales colaboradores. En el caso de Caputo pesan además, según las fuentes, los contactos que construyó con la administración republicana, y la capilaridad en un buen número de áreas de la gestión doméstica que incluyen, a las mencionadas, desde YPF y Salud a dependencias de Economía en las que ejerce una enorme influencia su hermano Francisco. Y licitaciones híper sensibles como la demoradísima del Belgrano Cargas o la hidrovía del río Paraná-Uruguay, la más importante de esta gestión. El reciente viaje a Washington estuvo teñido, como se contó en esta sección, con ese proceso: enviados de la administración norteamericana ya habían viajado al país el mes pasado, alertados por una posible injerencia china con una de las empresas oferentes.
Pero por fuera de esa interna descarnada que, contrario a lo que declaró Martín Menem, por ahora no se resolvió “en el vestuario”, Milei blanqueó con el tiempo un estilo de liderazgo muy particular, alejado de cualquier lógica conocida hasta el momento, atravesado por vaivenes emocionales y el contenido de sus relaciones personales. Ayer se confirmó, por ejemplo, que no se invitó a Victoria Villarruel al tedeum de este lunes. Milei privilegia afinidades a cualquier protocolo político e institucional. Existe un patrón común: no hay lugar para el disenso y, mejor aún, si se incluye una mimetización con el estilo presidencial. No importa si hay inexperiencia entre la dirigencia libertaria, o racionalidad. En una columna reciente publicada en el The New York Times, la abogada y periodista Amanda Taub analizó la influencia de lo que definió como “empleados mediocres” en los nuevos liderazgos globales y en procesos de pauperización de las democracias actuales. “Resulta que los aspirantes a autoritarios no necesitan dotar a sus regímenes de verdaderos creyentes ideológicos, ofrecer incentivos extremos ni imponer castigos draconianos para hacerse con el poder. Simplemente tienen que averiguar cómo captar a su mano de obra ideal: los frustrados y los mediocres”.
El Presidente, para colmo, evita involucrarse en áreas de la gestión que no le interesan. Alguna vez, en Olivos, frente a un grupo de interlocutores reconoció que, por fuera de las redes, solo le dedica tiempo a la economía, a la seguridad -en especial cuando Patricia Bullrich controlaba el ministerio- y a que Sandra Pettovello tenga todas las herramientas disponibles para llevar adelante la administración de Capital Humano. Es llamativo: hay rubros muy delicados por los que ni siquiera se interesa, como la SIDE. Es más: ni siquiera conoce al jefe de los espías, tampoco le llegan los reportes diarios. Está enfocado en la economía, que el jefe de Estado está seguro de que empezará a mostrar mejoras sostenidas en la diaria en los próximos meses. También su ministro de Economía, que, sin embargo, en la semana, en una entrevista televisiva, lanzó una frase muy sugestiva que pasó desapercibida: “Tenemos que recaudar más, seguir generando superávit vía ajuste ya es muy difícil”, dijo. Traducido: ya tiene escaso margen para la motosierra. En abril, las partidas no indexadas dentro del gasto primario del Estado alcanzó el 30%, el nivel más bajo desde el 2008, según publicó el viernes la consultora Empiria, de Hernán Lacunza y Nicolás Gadano.
El affaire Santiago Caputo-Martín Menem expuso también un proceso de devaluación de la palabra presidencial. El último indicio había tenido lugar más de dos semanas atrás, cuando Bullrich pidió públicamente que Adorni presentara de manera urgente su declaración jurada. Fue el 6 de mayo por la tarde. Esa noche, desde el avión, de regreso de Estados Unidos, Milei pidió salir por televisión para explicar que, efectivamente, su jefe de Gabinete cumpliría “inmediatamente” con aquello que horas antes había spoileado la ex ministra de Seguridad.
Hasta ayer, sábado 23, no hubo novedades en la Oficina Anticorrupción. Durante la semana, su hermano Francisco, denunciado en la Justicia, tuvo que rectificar su propia declaración jurada. Pero pasó algo aún peor: Bullrich presentó su rendición patrimonial, una manera poco elegante de volver a diferenciarse del jefe de Gabinete.
Intereses cruzados en la casa matriz. En tándem, un grupo de dirigentes cercanos a la jefa del bloque de LLA en el Senado también se presentó en la OA para declarar los bienes y el patrimonio correspondientes al 2025, y el jueves, el subsecretario de Intervención Federal del ministerio de Seguridad, Federico Angelini, del PRO, referenciado en la ex ministra, presentó su renuncia al cargo.
Los movimientos de Bullrich de los últimos meses, y la crisis en el sistema de toma de decisiones y, con ello, el quiebre con un sector del establishment, hicieron que el círculo rojo empezara a mirar a la senadora con mayor interés de cara al 2027. “Si dependiera de ella, en su escala de prioridades, primero es presidenta, después vicepresidente y si no, se queda como senadora”, resaltó un dirigente cercano. Dicen, en su entorno, que no quiere ser jefa de Gobierno porteño, y que esa posibilidad no figura hoy entre sus prioridades, más allá de que en las últimas semanas volvió a recorrer la capital e incluso se mostró con Karina Milei en una reunión partidaria. “Te das cuenta que a Patricia no le interesa la ciudad, es forzado”, se sinceró un legislador que participó de aquel encuentro.
Colaboradores de la ex ministra explicaron, sin embargo, que es difícil pronosticar una aventura presidencial por fuera del proyecto libertario. Sin embargo, esta semana corrieron versiones de un posible operativo clamor, posterior al Mundial, encabezado por legisladores, y hasta se mencionó a la posibilidad de algunos gobernadores que podrían empezar a insinuar un experimento con la senadora a la cabeza. Alimentó esas suspicacias el lanzamiento de fines del mes pasado del Partido Popular Federalista -con alcance nacional- en la capital, en un restorán del centro, en manos de Pedro Braillard Poccard, vicegobernador correntino, como plataforma ofrecida a Bullrich, que tiene una relación muy fluida con la familia Valdés, en especial con el ex gobernador. “Partidos sobran, pero no es el momento”, abundaron desde el bullrichismo.
Lo cierto es que el escándalo alrededor del patrimonio de Adorni, que ya había puesto reparos durante la campaña del año pasado cuando aún no habían estallados las denuncias judiciales y todavía gozaba de cierta popularidad, complicó los planes porteños de La Libertad Avanza en un distrito, como la capital, decisivo para la alianza con el PRO, en el que se negocian múltiples intereses cruzados.
Es que es la primera vez en 20 años, desde que Mauricio Macri desembarcó en la ciudad de Buenos Aires hasta convertirla en la casa matriz del PRO, que ese partido que hegemonizó el territorio por dos décadas tiene chances reales de perderlo. Esa desesperación hizo que el año pasado el jefe de Gobierno, Jorge Macri, adelantara el calendario y llevara al PRO a una derrota categórica que implosionó el vínculo entre los primos que ya de por sí históricamente fue oscilante. Esa decisión tuvo el sello del catalán Antoni Gutiérrez-Rubi, cuyo contrato fue rescindido insólitamente por redes sociales tras el tropiezo electoral de mayo el 2025: la estrategia ahora está centralizada en Facundo Calegari, con muy buen contacto con el expresidente, tanto que alguna vez intentó un acercamiento entre el jefe del PRO y Santiago Caputo, al que también conoce muy bien.
En un sector del círculo rojo, y en sectores cercanos al expresidente, azuzan una posible candidatura presidencial de Macri en el 2027 que, para él mismo, tiene un solo objetivo: generar el mayor músculo político para llegar a una eventual mesa de negociaciones con el gobierno en la que pueda resguardar a la capital, el distrito que le dio sustento político y económico en estas dos décadas a la maquinaria del PRO y que lo catapultó a la Presidencia. Para Macri, retener la ciudad es una obsesión que lo desvela.
Una mejora en la percepción de la gestión y mayor debilidad por parte de La Libertad Avanza fueron las razones que llevaron al jefe de Gobierno a pensar en que los hermanos Milei podrían necesitar un acuerdo con él y su primo el próximo año. Por eso el alcalde derechizó su discurso -los estudios focales pedían mayor “nitidez”-, en paralelo a un mayor orden en su administración que fue posible, en buena medida, gracias a la intervención de Daniel Angelici, “El Tano”, desde hace meses el hombre más influyente de la gestión local, desde el Ejecutivo y la Legislatura al Poder Judicial, con relación directa con los principales actores del ecosistema porteño: desde los Macri, Juan Manuel Olmos y Víctor Santa María a Horacio Rodríguez Larreta, los jefes del radicalismo, dirigentes y operadores de LLA y hasta Nicolás Caputo, que en su momento impulsó al expulsado Carlos Frugoni, con un paso por la administración de la capital. A propósito, el vínculo entre “Nicky” y el expresidente sigue mucho más frío que en los mejores años de Macri. Angelici trabaja para la reelección del jefe de Gobierno, aunque fuentes cercanas no descartan una apertura a negociaciones amplificadas.
En La Libertad Avanza juran que, por ahora, la hermana del Presidente niega de cuajo un posible acuerdo con el PRO como sí propicia, por ejemplo, Bullrich. Es más: en una reunión reciente con militantes digitales en Olivos, el propio Presidente ratificó que no quiere un acuerdo en la capital. Recomiendan seguir, por caso, a la diputada Lilia Lemoine, que es la voz de Milei, que le dedica cada tanto posteos muy duros al jefe de Gobierno. “Si la economía mejora y el presidente hace campaña, al que pongas va a ganar”, aventuró un referente libertario. A pesar de que la constitución porteña exige el 50 más 1 de los votos para sortear la segunda vuelta.
En ese contexto, Jorge Macri se reserva la potestad de fijar el calendario electoral. En usinas de la política porteña comenzó a circular últimamente que el jefe de Gobierno podría inclinarse por impulsar un cronograma concurrente o, en todo caso, ensayar un “súper domingo” junto a varios distritos controlados por gobernadores de la zona media como Córdoba o Santa Fe si, llegado el caso, se avanza en un experimento de centro como en su momento fue la experiencia de Juntos por el Cambio. Es parte de una serie de conversaciones que el expresidente Macri empezó a tener con algunos jefes provinciales como Martín Llaryora, a pesar de que varios de ellos aún no le confían al jefe del PRO.
El peronismo sigue con especial atención esos movimientos. Análogamente a la construcción de una alternativa nacional, todavía muy incipiente por fuera del proyecto de Axel Kicillof, en la capital se propiciaron en los últimos tiempos ámbitos de debate cruzados e hipótesis pre-electorales entre las que se incorporó a la figura de Rodríguez Larreta, decidido a intentar volver a la Jefatura de Gobierno. Es tal el nivel de confusión que generó la experiencia libertaria y el desorden de las ofertas opositoras que recientemente hasta se llegó a discutir la posibilidad de sumar al ex jefe de Gobierno a una alternativa nacional más amplia del peronismo. Se trata, en definitiva, de los deseos de un sector del establishment que empuja a figuras como el banquero Jorge Brito. Existen, en paralelo, conversaciones entre Rodríguez Larreta y Sergio Massa, viejos amigos.
El ex jefe de Gobierno necesita llegar a fin de año con una intención de voto por encima de los 15 puntos para meterse en la conversación y conformar una alianza con otros actores del centro hacia la izquierda si es que el PRO termina concentrado desde el centro hacia bien la derecha. El legisaldor abrió, en medio, una ronda de diálogos con el peronismo, en particular con Olmos, que se posicionó como una figura central en el PJ. Se especula, en esa línea, con el balotaje como objetivo, y conformar para eso una coalición más amplia que apunte a derrotar a la centroderecha. ¿Puede el peronismo ir en la capital detrás de la figura del ex jefe de Gobierno, o volverá a apostar por un dirigente propio como en estos años? ¿Es negocio pactar con Rodríguez Larreta? Y si lo es, ¿para quién? Hoy suena a una quimera, en especial cuando faltan definir una serie de cuestiones antes de fin de año, con foco en el mes de noviembre: mientras todo el sistema político esté atento a las elecciones intermedias de Estados Unidos, cuyo resultado puede tener una incidencia directa en el último tramo de la gestión de Milei, deberá definirse la renovación del PJ de la capital -si es que no se prorroga la conducción actual- y a los nuevos integrantes del Consejo de la Magistratura nacional. Dos instancias en las que el peronismo porteño tendrá que decidir si hay acuerdo o si, por el contrario, se abre el escenario para una disputa con el kirchnerismo. Es clave, en ese sentido, el rol de Olmos, de Mariano Recalde y de Paula Penacca, cada vez más cercana a Máximo Kirchner, el jefe de La Cámpora que sigue enfrascado en su pelea con Kicillof. El gobernador está cansado de las internas, pero no va a responder públicamente, a pesar de la insistencia de un sector y de las ofertas que le acercaron algunos consultores para cambiar de estrategia. En la provincia de Buenos Aires dejó de reunirse la mesa política que aglutinaba a todos los sectores del peronismo por la fricción entre las facciones. Habrá que ver si sucede algo similar a principios de semana, pero en La Libertad Avanza.
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Rebelión en la galaxia libertaria: Milei avanza sobre el caos interno
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15 min haceen
24 mayo, 2026Por
Mayra Pastor
Manuel Adorni intentó mediar. A pesar de su debilidad interna, se juntó con Santiago Caputo y le preguntó por qué salía tan fuerte contra Martín Menem. “Porque esta vez tengo las pruebas”, le contestó el asesor. Fue el lunes. Al otro día se involucró el propio Javier Milei, que salió a exculpar al presidente de la Cámara de Diputados de estar detrás de una cuenta fake para dañar al Gobierno. Lejos de alinearse, Caputo mandó a su tropa a decir que le mentían al Presidente, una desautorización al propio Milei que hizo escalar la pelea hasta límites sin fronteras.
Mañana los ministros se verán las caras en el tedeum, que se espera áspero para la Casa Rosada, y la reunión de gabinete posterior que, al final, volverá a ser ampliada, con la idea de dejar atrás la guerra interna. Una fiesta de interpretaciones para el marciano citado por Milei si llegara a aparecer por la galaxia libertaria en plena rebelión.
En ese escenario de oposición ausente y enemigos internos, Milei avanza en la administración de su propio caos, intenta surfear la debilidad en acuerdo con los gobernadores y ciertos datos económicos que le devuelven una foto en sepia de la recuperación que tanto espera. Por ahora parecen ser instantáneas. El crecimiento intermensual que mostró la economía en marzo, de 3,5%, se vería interrumpido en abril. “Se viene el serruchito”, anticipan cerca del palacio de Hacienda sobre la base de algunos datos negativos.
La consultora PxQ, de Emmanuel Álvarez Agis, muestra varios rubros en retroceso. Molienda de oleaginosas y soja dan 8,1 y 8,8% abajo, la liquidación del agro muestra una caída del 15% y los despachos de cemento, 7,6% de retroceso. En patentamiento de autos la baja es de 7,2% y de motos, más moderada, en 0,2%. Equilibra también expone datos similares y anticipa una caída de 1,0% interanual y 1,5% desestacionalizada. De todas maneras, proyecta para 2026 una suba del 2% promedio anual.
El serrucho resurge sin nafta en la motosierra. Lo advirtió Luis Caputo al confesar que debe concentrarse en la recaudación porque ya no tiene más margen para el ajuste. Analistas del mercado tomaron la declaración como un desafío al propio Milei, que al otro día se despachó con una baja de retenciones en su discurso en la Bolsa de Cereales, de manera sorpresiva con la idea de recuperar la iniciativa política en medio de los escándalos permanentes en los que navegan los libertarios.
En círculos económicos cercanos al oficialismo explican que la referencia del titular del Palacio de Hacienda se inscribe en una imposibilidad política de avanzar con otros recortes, como una reforma previsional. No la pueden hacer. No es viable políticamente. Ese será el gran eje de debate si Milei logra reelegir. Si se mantiene en el cargo más allá de 2027 la reforma previsional y los regímenes jubilatorios especiales serán lo primero a tocar. Por ahora no están dadas las condiciones para avanzar. También lo pide el Fondo Monetario Internacional. No por nada sigue demorada y sin fecha de presentación la reglamentación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL) que reduciría en un 0,4% del PBI la recaudación de contribuciones de la seguridad social. Con la baja muy gradual de retenciones, la alternativa de recaudar más sería vía privatizaciones, pero entre los economistas hay consenso en que solo tapa uno o dos meses. Para más no alcanza. La otra posibilidad sería subir retenciones al petróleo, algo que ya hizo con el convencional en marzo, cuando estalló la guerra en Irán.
“Lo que no se puede perder es el superávit, que ya está finito”, dicen en la Casa Rosada para explicar las palabras de Caputo. “Sin eso nadie más te cree”, agregan.
El 2027 es un año de fuertes vencimientos de deuda. Son cerca de US$31.000 millones. Por los niveles de riesgo país actual, el mercado descuenta que el Gobierno va a pagar. La gran duda es de dónde va a salir la plata. Con cepo que permanecerá para las empresas, según anunció esta semana el presidente del Banco Central, Santiago Bausilli, es difícil que el riesgo país baje más para permitirle a Caputo salir al mercado internacional. Esa inestabilidad va a acompañar de manera permanente al Gobierno hasta las elecciones. El “somos nosotros o el caos” que aplicó el año pasado podría ser riesgoso pasados ya cuatro años de gestión.
A pesar del dato positivo de marzo y el récord de exportaciones, la semana termina con números poco alentadores sobre el consumo masivo. La calle sigue gélida. Según el Indec, las ventas en supermercados cayeron 5,1% interanual en marzo, autoservicios mayoristas disminuyeron 7,2% interanual y 1,4% respecto de febrero y en los centros de compras las ventas bajaron 13,3% interanual y solo subieron 1,5% con respecto al mes previo. La baja de precios por la competencia que habilitó la importación tampoco se tradujo en una mejora en las ventas de electrodomésticos y artículos para el hogar que a precios corrientes en el primer trimestre bajaron 12,4% respecto a 2025. Los datos oficiales que Milei quiere que lea el marciano que citó esta semana indican también una pérdida sustancial de confianza empresarial. Según el Indec, dato oficial, ese índice bajó 4,4%.
Los gobernadores están
El escenario de vaivenes económicos lo encuentra a Milei mejor posicionado desde la política. Si algo demostró esta semana es que la Casa Rosada está logrando consolidar el acuerdo con los gobernadores peronistas no kirchneristas. Ya no hay plata. Las planillas de flujos provinciales incluso dejaron de publicarse el 13 de mayo. Esa fue la última actualización. Si hubo fondos extras se conocerán más adelante. Pero el pacto es político-electoral. Los gobernadores necesitan que el Gobierno no les plante candidatos en sus distritos. Y como la mayoría desdobla las elecciones, hay provincias en las que en febrero ya comienzan con el cierre de listas. Ese es el acuerdo detrás del quórum garantizado y las votaciones favorables que se termina llevando el oficialismo en el Congreso, como la media sanción al nuevo régimen de zona fría. Ahora le queda el paso por el Senado.
Esta semana arrancará el debate en comisión para llevarlo a sesión los primeros días de junio. “Va a salir arañando”, pronostican fuentes oficiales, pero se muestran confiados en que podrán darle sanción definitiva. En Diputados terminó aprobado con 132 a favor, 105 rechazos y 4 abstenciones. Aportaron a ese número Gustavo Sáenz (Salta), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Hugo Passalaqcua (Misiones), los tres gobernadores dispuestos a sostener a Milei. Esta vez se desmarcó Raúl Jalil (Catamarca). Y se sumaron Ignacio Torres (Chubut), Marcelo Orrego (San Juan), Rolando Figueroa (Neuquén), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Carlos Sadir (Jujuy), Alfredo Cornejo (Mendoza), Juan Pablo Valdés (Corrientes) y Leandro Zdero (Chaco). Todos hacen el doble juego. Algunos dan quórum, otros garantizan votos. El desbande de Provincias Unidas, el otro espacio provincial, aportó también a la matemática oficial.
La aprobación fue acompañada con la promesa de Caputo de una compensación por zona cálida sobre la tarifa eléctrica en provincias de altas temperaturas. No quedó escrito en el proyecto de ley. Es una hoja que se distribuyó entre los diputados, escrita en word, que se titula “Resolución Bonificaciones y Bloques adicionales de verano y primavera para zonas bioambientales Ia, Ib y IIb (Muy cálidas y Cálidas)”. Tiene un costo aproximado anual de entre US$ 71 y 95 millones.
El debate dejó posicionados a los gobernadores Martín Llaryora, de Córdoba y Maximiliano Pullaro, de Santa Fe, a la cabeza de los reclamos contra la medida. Sobre todo el cordobés, que aprovechó un tema sensible para su distrito, que se verá fuertemente afectado por el recorte de subsidios. Es una diferenciación bien personal. No está para forzar el emplazamiento a comisión para debatir la interpelación a Adorni, por ejemplo, pero en esta iniciativa hizo punta. Las encuestas que circulan en el llaryorismo muestran una merma en la intención de voto a Milei en la provincia. Compiten por electorados similares y cualquier tema que lo diferencie será su bandera. Al gobierno nacional no le interesa acordar, ante las chances reales de poder hacer pie en el distrito.
Llaryora, que tiene diálogo con Axel Kicillof, hasta se imagina una gran primaria de todo el arco opositor, con el bonaerense incluido. “Sólo hasta ahí”, dicen quienes lo frecuentan, quitando toda posibilidad de sumarse a un frente que incluya al kirchnerismo duro. Pero su interés está puesto en la reelección y que el schiarettismo no le juegue en contra. Una encuesta de Delfos de abril pasado que el gobernador compartió con Kicillof ya mostraba cierta “fatiga” en el clima social y un “descreimiento” sobre el gobierno nacional con una imagen presidencial con 26% de positiva, 9,5% de irregular y 64,1% de negativa. En Santa Fe, Pullaro enfrenta un escenario menos adverso pero su vice y jefa del bloque de PU, Gisela Scaglia, votó en contra de la medida. Lo anticipó recién el martes previo a la sesión, por Whatsapp, al resto de la bancada. Antes había anunciado que iba a votar a favor.
Reseteo
El jueves apareció nuevamente el Milei presidente. Abandonó el panelismo en el que se había enfrascado la semana anterior, volvió a ponerse el traje y salió a recuperar la agenda con el anuncio de la baja de retenciones. En el mercado alertan sobre una jugada al filo. Sucede que la disminución de la alícuota para la soja comenzará recién en enero del año que viene y bajará mes a mes. “Se viene la fiesta del silobolsa”, alertaban en el campo. En pleno año electoral, no aparecen demasiados incentivos para vender antes de llegar al valor más bajo.
En su discurso, Milei se defendió y volvió a pedir tiempo. “Le ganamos 13 votaciones a los kukas. Vaya que es gestión eso. ¿Saben lo que es meterles un 13 a 0?”, se ufanó. “Y después dicen que no hay gestión, qué quieren que hagamos”, insistió, tratando nuevamente de bajar los decibeles de la pelea interna. “El equipo de gobierno es uno, son Gardel con guitarra eléctrica”, los ensalzó. Dijo además que el cambio “no es instantáneo” ni “hay atajos”. “En la hoja es fácil hacer las cuentas. Lleva tiempo, lleva laburo”, explicó.
El Presidente parece dispuesto a convivir con los escándalos permanentes. Adorni no logra salir del ostracismo político. No presentó su declaración jurada, como había prometido después de la apurada de Patricia Bullrich, y no lo hará en lo inmediato. Posiblemente, confiesan en su entorno, los papeles recién lleguen con el Mundial. Quienes están cerca del jefe de Gabinete ya empezaron a recomendarle que dé un paso al costado. Adorni no lo hace. Cree que en el llano será más difícil frenar la avanzada judicial. “Es al revés, cuando no sea más funcionario, nadie se acuerda más de él”, explican quienes lo conocen.
Le juega a favor que el peronismo es un limbo sin liderazgo, donde conviven sectores mayoritarios que no tienen ganas de forzar un quórum para echarlo. En la oposición planean un nueva convocatoria tras el fracaso de esta semana, pero todavía está lejos de concretarse.
Hoy el mayor obstáculo discursivo que se le presenta a Milei es Mauricio Macri, que revivió el proyecto de presentar un candidato del PRO en las próximas elecciones. En los hechos, su partido colabora en cada cruzada del Gobierno, pero en las palabras, el ex presidente representa a un adversario. En la Casa Rosada sostienen que lo hace solamente para forzar un acuerdo en la Ciudad y desestiman cualquier posibilidad de que termine como candidato. Con Victoria Villarruel dispuesta a jugar, el voto de derecha se dispersa. Fue llamativo el cierre de la presentación de Macri en Mendoza el viernes por la noche. “El PRO tiene que estar listo (…) es difícil desarmar tanta perversión, tanta oscuridad, que es en lo que se está convirtiendo el Gobierno hoy pero también necesitamos una agenda de construir, y cuando llegue ese momento todos ustedes tienen que estar listos”.
El otro problema es Patricia Bullrich. Karina Milei está muy molesta. “Nosotros salimos a poner la cara por ella cuando le voló la cabeza a un fotógrafo”, le recuerdan, ante la cerrada defensa que hizo la Casa Rosada y Adorni en particular de la represión que hirió duramente a Pablo Grillo. Difícil que el tedeum de mañana y la reunión de gabinete logren ordenar el descontrol interno.
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La era que se termina en el Gobierno y la advertencia de un sector si no cesa la interna: “Algo va a pasar”
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27 min haceen
24 mayo, 2026Por
Mayra Pastor
No es nuevo que el Gobierno esté sumido en internas irremediables que abarcan a más de un sector del oficialismo. Las disputas cruzadas entre varios de los integrantes de la mesa política existen desde hace meses. El quiebre en los vínculos internos es tal que los actores tienen más incentivos para exponerlos en el plano público que para procesarlos en privado. La convivencia interna llegó a un punto de saturación total, así como las desconfianzas mutuas.
Más que repasar lo que sucedió en la última semana, parece más preciso entender qué puede acontecer hacia adelante. Es lo que buscaba comprender un funcionario de altísimo rango que hablaba con Infobae el último viernes. “¿Cuál es tu lectura final del impacto de todo?“, preguntaba. La incertidumbre pesa hasta en las personas que hablan todos los días con el Presidente y, se supone, están encargados de conocerlo al dedillo.
La historia no se repite de manera exacta, pero muchas veces rima. Las organizaciones políticas funcionan bajo un orden que permite que la toma de decisiones fluya. Y el dato político de esta última semana es que, más que nunca, parece haber un esquema desgastado en el mismo gobierno.
Hay tres fases claramente identificables a lo largo de la presidencia Milei. La primera se dio al comienzo del Gobierno, cuando Nicolás Posse ofició como un controller absoluto de la gestión. Todo debía tener un doble chequeo y todo pasaba por su Jefatura de Gabinete. Aquello ralentizó la dinámica del Gobierno en pleno comienzo del gobierno, una fase más que convulsa. Esto determinó su partida en mayo de 2024.
La segunda vino con el ascenso de Guillermo Francos para que oficie como un verdadero coordinador de los ministerios. En paralelo a ese movimiento se constituyó el Triángulo de Hierro: Javier Milei siguió interesado particularmente en los temas económicos, Karina Milei se encargó principalmente del partido nacional y Santiago Caputo tomó el poder político (informal) al interior del Ejecutivo.
Esto entró en crisis con el comienzo de la temporada electoral. El caputismo marcó que la estrategia partidaria tenía serios efectos en la política ejecutiva, debido a que estaba en juego la futura relación con los aliados en el Congreso. Lo partidario no podía pensarse con una lógica escindida de la administración del Gobierno: ambas debían coordinarse, pero las dos alas tenían diferentes concepciones de qué debía hacerse.
Fue en ese momento que el karinismo decidió empezar a plantar bandera en diferentes partes del Ejecutivo. Así, Guillermo Francos quedó en el medio de una disputa en la que terminó siendo el único fusible. Con su renuncia, ascendió Karina a través de la colocación de Manuel Adorni y se creó la denominada Mesa Política, donde se licuaba el poder decisorio del caputismo a una mesa con más integrantes. Es la era que podría estar terminando y la que, mientras tanto, el Gobierno atraviesa un período de transición.
Una señal de crisis de esta lógica es que no se pudieron reunir esta semana producto de la metralla ao vivo que se estaba generando entre Santiago Caputo y los primos Menem; así como la disputa (más silenciosa, pero igual de conocida) entre Manuel Adorni y Patricia Bullrich. Claro está que si alguien se pelea con una persona del karinismo, termina enfrentándose de manera indirecta con Karina Milei. En el bingo de las internas posibles que se podían dar, el cartón está casi lleno. Una dinámica prácticamente imposible.
¿La crisis en la mesa política puede dar lugar a otra dinámica? No parece avizorarse algo en el horizonte, aunque, tal y como adelantó Infobae, en el karinismo hay intención de armar una mesa de reuniones con funcionarios del Poder Ejecutivo. Menos claro está si prosperará esta idea, porque eso implicaría que se marginen a Martín Menem y a Santiago Caputo, quien no tiene un cargo formal.
Tres miembros de alta relevancia en el Gobierno que hablaron con el Presidente por estos días, todos de distintas huestes, confesaron que Milei no tiene intenciones de avanzar con cambios en la dinámica interna. Al día de hoy, es el principal mediador de todas las partes. Aun así, es muy probable que exista un mensaje duro puertas adentro en la reunión de Gabinete posterior al tedeum.
Más allá de Milei, las posiciones sobre cómo se debe proceder son diversas. “Esto no puede seguir así, se tiene que solucionar”, dice un integrante de la mesa chica presidencial, que agrega: “Que muera alguien o empecemos a tirar todos para el mismo lado”. La textual deja a entrever un futuro fatalista o uno en lo que no sucede nada. Esto último es lo que cree la mayoría. El razonamiento es simple: Milei ya sentó su posición defendiendo a Menem en público y tratando a Santiago Caputo como un hermano.
Puertas adentro, Las Fuerzas del Cielo confiesan que no van a seguir ocultando lo que les parezca mal. Saben que en el último año perdieron influencia en el armado de las listas y que en el plano de la gestión el karinismo tuvo una fuerte avanzada. Esto hace que se sientan más livianos para poder apuntar contra aquellos que no se alineen con la narrativa libertaria, de la cual se sienten guardianes. Es decir, sienten que ya no tienen nada más que perder.
Su razonamiento para reaccionar de la manera en la que lo hicieron en la última semana es el siguiente: “Milei confía en Santiago y no lo echará porque tiene una simbiosis con él que no tiene prácticamente con nadie”. Es por ese motivo que Karina no podría pedir echarlo sin tener un motivo aparente. “Los Menem y su entorno tienen que encontrar una excusa para ensuciarlo. Y con la cuenta demostramos que no actuan en el vacío”, marcan.
La tensión llega hasta asuntos tan inmateriales como el orgullo de un grupo: “No es solo eso. Nos boludearon con el armado de las listas, con las decisiones en el Gobierno y además nos cancherean. ¿Te pensás que nos vamos a quedar callados? Nos tratan de traidores por putear a un ladrón de la Segunda Sección Electoral de la Provincia y ellos le faltan el respeto a Santiago, que es una de las personas más fieles al Presidente. No vamos a frenar un carajo“, explica una fuente en reserva.
En el santiaguismo se prendieron las alarmas luego de que el karinismo los desplazara del Ministerio de Justicia. El asesor presidencial venía perdiendo influencia política con los anteriores movimientos que habían ocurrido. Si seguía manteniendo una actitud pasiva, esto podría haber significado que desplazar a los “cielistas” de las diferentes áreas del Ejecutivo no tenía mucha complejidad. Con lo que hizo en estos días, Santiago está vendiendo caro su desplazamiento del Gobierno, si es que existe un interés concreto de hacerlo por parte del sector de la hermana presidencial.
Un integrante del círculo karinista opina sobre qué debería pasar con el asesor: “Lo que queremos es que no se metan en la política. Cada vez que ellos se metieron se mandaron cagadas”. Afirman que no tienen intenciones de pedir su remoción, pero ven con inquietud que las huestes digitales cielistas no hayan levantado el pie del acelerador. Afirman que si aquello sigue así “algo va a pasar” y que “se acelerará con lo que tenga que suceder”.
“El pibe [en referencia a Santiago] hizo de una cuenta anónima de 70 seguidores una cuestión de Estado. Tiene una tropa de usuarios que, varios de ellos, insultan la forma de conducción de Karina, que es la hermana del Presidente. Me suena a que fue un manotazo de ahogado. Esta semana podríamos haber mostrado los datos económicos y se estuvo hablando de esta pelotudez. No lo están cuidando al Presidente”, explica una persona de extrema confianza de Karina.
Lo curioso es que de ambos lados dicen que el Presidente está de su lado.
En el santiaguismo afirman que Milei sabe que la cuenta anónima es de Menem pero que lo defendió para evitar que haya reclamos del karinismo. A su vez, marcan que tomó la versión que le contó Santiago Oría (de que había sido algo “prefabricado”) porque quiso apegarse a algo que cortara de cuajo la versión de una conspiración.
En tanto, desde las filas del karinismo aseguran que Milei está furioso porque las cuentas digitales no cesan con el internismo en público. ¿Será verdad que dio un sugerente like en X que avalaría esta posición? Quienes se rodean con Karina dicen que su sector siempre terminó prevalenciendo. “Puede tardar más o menos; pero es como se están dando las cosas”, señalan.
Lo más probable es que la incomodidad entre ambos sectores se mantenga y que no se diagrame otro esquema político en el corto plazo. Los rumores que circulan sobre posibles cambios hablan de una renovación de la lógica política para cuando se realice el Mundial. Antes de eso, Adorni presentará su declaración jurada en la primera semana de junio. Es algo que ya lo sabe la plana mayor del oficialismo.
En el Gobierno hubo sectores que buscaron fomentar que el jefe de Gabinete se irá después de ese suceso, pero por los contactos que pudo hacer Infobae, son especulaciones o expresiones de deseo que no tienen un correlato en lo que piensan sus principales sostenes en el Gobierno.
La postura mayoritaria adentro de la Casa Rosada es que las internas afectan muy poco a la evolución de las variables económicas. Consideran que corren por dos andariveles diferentes, pero que la condición indispensable para que el proyecto libertario siga en pie es que el programa económico tenga sus anclas en buenas condiciones. “Afecta muy poco el ruido político, pero sí cuando eso te paraliza las negociaciones con la oposición”, afirma uno de los operadores libertarios.
Los ruidos en el Gobierno existen desde hace tiempo. Aun así, el oficialismo pudo sacar leyes en el Congreso. Esta semana hubo una sesión positiva en la Cámara de Diputados con tres medias sanciones. El problema es cuando no prosperan las negociaciones legislativas, ahí sí se habla de una preocupación sobre las capacidades del Poder Ejecutivo.
Hoy en día, el termómetro político no está en la Casa Rosada o en las reuniones del gabinete: está en si los ruidos son lo suficientemente grandes como para generar una parálisis en los diálogos con los gobernadores y los bloques legislativos. Los resultados se ven en el Congreso. No es casual que Milei haya dicho que quisieron “voltear” su gobierno cuando la oposición le sancionó o bloqueó leyes.
En ese sentido, en las últimas dos semanas se generó una profunda preocupación porque el Ministerio de Economía cortó importantes partidas que servían para negociar con las provincias. “Las herramientas que tiene para negociar el Colo [Santilli] son cada vez menos”, afirman. Los gobernadores aliados sostienen que siguen apoyando a la Casa Rosada en varias votaciones sensibles porque notan que hay una adhesión al rumbo oficial de parte de su electorado provincial. “Eso sí, en la medida que eso cambie, nos vamos a poner caros para ellos”, sentencian.







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