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Política Nacional

Gollan aseguró que habrá una fuerte inversión en el sistema sanitario más allá de la pandemia

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El ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, Daniel Gollan, afirmó que el Gobierno bonaerense seguirá haciendo importantes inversiones en el sistema sanitario más allá de la pandemia de coronavirus.

“Hemos fortalecido una situación que era crítica y pensamos en una gran inversión en salud”, dijo tras la inauguración de la ampliación de un centro sanitario en Villa Gesell.

En declaraciones a Radio Provincia, Gollan se refirió al tema de la juventud y el coronavirus y puntualizó que “la gente va entendiendo, como dijo el gobernador (Axel Kicillof) no nos tenemos que enfrentar con los jóvenes. Hay que dialogar con ellos y darles un lugar de participación, porque cuando un joven entiende la dinámica se suma a colaborar con el cuidado del conjunto de la comunidad”.

Expresó que “volvimos a una senda donde hay que trabajar mucho, con una inversión maravillosa que se ha hecho en este hospital nuevo de Villa Gesell. Hemos fortalecido el sistema de servicios críticos. Vendrá una gran inversión en salud fuera de lo que es estrictamente la pandemia”.

Indicó que “la inversión en el componente tecnológico que nos facilita los procesos, no reemplaza al ser humano ni al trabajador o trabajadora de la salud, como nos quiso hacer creer un desvariado que gobernó 4 años diciendo que un robot nos iba a atender en el futuro”.

Gollan añadió que “cuando termine la gestión vamos a haber mejorado el sistema sanitario, la articulación con los municipios, resolver problemas crónicos como emergencias y derivaciones. Ya no habrá más problemas de derivación de terapia intensiva”.

El ministro recalcó que “hace falta redistribuir los recursos para que a cada vecino o vecina les quede cerca una posibilidad de atención sanitaria gratuita y de calidad”.

Fuente: Télam.

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La Justicia levantó el secreto fiscal ante ARBA de Adorni y su esposa

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Manuel Adorni

Luego que se conociese que la declaración del contratista que aseguró que Manuel Adorni gastó unos 245.000 dólares en refaccionar su casa de country, el juez federal, Ariel Lijo, dispuso el levantamiento del secreto fiscal ante ARBA del jefe de Gabinete y su esposa, Bettina Angeletti, en la causa por enriquecimiento ilícito.

La medida fue a pedido del fiscal federal, Gerardo Pollicita, y está vinculada con los pagos para la compra y las remodelaciones en la casa ubicada en el country Indio Cuá, en el partido bonaerense de Exaltación de la Cruz. Con esta medida se busca obtener la documentación fiscal de las propiedades del matrimonio en la provincia de Buenos Aires, como esta propiedad.

La compra de esa casa se concretó por un valor de 120.000 dólares.De esa cifra 100.000 dólares fueron producto de un préstamo en efectivo que por intermedio de la escribana Adriana Nechevenko, concedieron Graciela Molina y su hija Victoria Cancio. Sobre ese valor, Manuel Adorni y su esposa, Bettina Angeletti sumaron 20.000 dólares.

Sin embargo, la declaración testimonial del contratista Matías Tabar generó más polémica al caso ya que detalló que las refacciones que demandaron diez meses de obra, tuvieron un costo de 245.000 dólares que el funcionario nacional “abonó en efectivo y sin ninguna factura”.

Frente a esto, el juez Lijo resolvió levantar el secreto fiscal en la agencia de recaudación bonaerense para constatar los pagos realizados por la pareja para adquirir una vivienda en el country de Exaltación de la Cruz, así como con el abono de tasas e impuestosasociados a esa propiedad.

La decisión judicial involucra, además, al departamento heredado en La Plata, actualmente habitado por la madre de Adorni, sobre el que también se dispuso el levantamiento del secreto fiscal. Y deberán consignar información en relación a un tercer inmueble ligado a su esposa, ubicado en el municipio de Morón.

Fuente: Agencia DIB

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Detrás del ruido de las internas, el PJ empieza a encontrar puntos de acuerdo para el armado de una alianza

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A pesar del ruido de las internas, los sinsabores de las acusaciones cruzadas y la tensión permanente por las disputas de poder, en el peronismo empiezan a existir puntos de coincidencias que tienen el aval de la mayoría. Hay, claro está, disidencias de sectores porque la unanimidad es una utopía. Mucho más en un armado político sin un jefe que conduzca a todos, ni una causa que los aglutine, como suele ser el poder de gobernar.

En el camino de la reconstrucción, empiezan a aparecer puntos de contacto que traspasan la afinidad ideológica y que están vinculados a una agenda política y económica. A lo que el peronismo debería discutir lo suficientemente bien para forjar un nuevo programa y tener un plan de acción armado por si lograra ganar las elecciones.

Una de las primeras coincidencias tiene que ver con la necesidad de renegociar la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y lograr un “acuerdo razonable” en base a un plan económico que tenga como base levantar al castigado sector productivo e industrial del país. No hay grandes corrientes internas que hablen de un default. Sí, en cambio, hay una mayoría que advierte la necesidad de una negociación más puntillosa y extrema, que, probablemente, dilate un acuerdo.

“¿Estamos todos de acuerdo en que pagar hay que pagar, no? No podemos llevar a un país a un default porque eso es un problema. Lo que hay que hacer es sentarse y ver cuánto estaba el Fondo habilitado a prestarle a la Argentina en parámetros técnicos. Son entre 20 y 22 mil millones de dólares. El resto no fue un préstamo técnico, fue un préstamo político. Discutámoslo políticamente”, sostuvo el entrerriano Guillermo Michel, durante una entrevista con la AM 530.

En ese sentido, remarcó: “¿Cómo hacemos? Asignemos una porción del superávit comercial a un fondo y que con eso se le vaya pagando al FMI en 20, 30 o 40 años. Paguémoslos pero de acuerdo a nuestras posibilidades. Lo que corresponde a la parte política del crédito, la vamos a pagar pero de acuerdo a lo que vaya teniendo Argentina por sus exportaciones”.

La postura de Michel, uno de los principales impulsores del PJ Federal, tiene coincidencias con la de Máximo Kirchner, aunque expresada en otros términos. “La propuesta debe tener una base sólida y estar vinculada a qué vamos a hacer con el endeudamiento externo. ¿Los vencimientos que tiene Argentina por delante se pueden hacer con la sociedad en esta situación o peor? Nosotros creemos que no”, expresó Kirchner, algunos días atrás, en una entrevista con Ar12.

El líder de La Cámpora sentó su postura y explicó: “Creemos que hay que charlar con los acreedores argentinos y empezar a cambiar esto. No puede ser la realidad de la gente una variable que no se tenga en cuenta a la hora de negociar con quienes han endeudado el país y han prestado. El FMI prestó de manera irresponsable y sin tener en cuenta la capacidad de repago de la Argentina”. El discurso es el mismo, pero expresado por dos perfiles distintos.

Máximo Kirchner expresa la idea del kirchnerismo y Guillermo Michel la del peronismo federal. Una coincidencia entre varias divergencias. Después empiezan a tallar los modos, las formas de negociar, la capacidad de generar consensos hacia adentro del peronismo para sostener una postura uniforme. Las diferencias ideológicas y sobre cómo gestionar el poder, están a la vista. Por eso construyen una alternativa por caminos separados. Sin embargo, empiezan a aparecer puntos de unidad.

Más atrás en el tiempo, pero con una línea similar, Axel Kicillof planteó la necesidad de renegociar el acuerdo con el FMI frente a lo que consideró que es una deuda “impagable”. “El FMI tiene que comprender que dio créditos de manera irresponsable y que fueron usados de manera más irresponsable aún. Romper con el Fondo no tiene fundamentos. Es un poco infantil plantearlo así. Tienen que hacer una autocritica y proponer soluciones. Se tienen que sentar a hablar qué hacer con una deuda que es impagable. Hay que tener una discusión madura con el Fondo”. La idea es la misma. Hay que negociar, no hay que romper, pero hay que poner sobre la mesa nuevas condiciones.

La crisis de confianza es un tema recurrente en el peronismo. Y uno de los motivos por los que gran parte de la dirigencia manda señales para aplacar la interna bonaerense con impacto nacional. Porque la base para recuperar la confianza es ordenar el espacio desde la identidad política y delinear un nuevo plan económico, donde haya algunos ejes en los que la mayoría coincida: orden fiscal, superávit e inflación controlada. En los tres puntos el consenso es amplio.

“Cuando ganamos los activos se van a pique y cuando perdemos rebotan hasta la estratosfera. ¿No vamos a tomar nota de eso? Eso quiere decir que tenemos un problema de confianza. Tenemos un problema reputacional en cuestiones económicas. En cuestiones de brechas, de tipo de cambio, de riesgo país, de un imaginario de déficit”, planteó Juan Manuel Olmos en Cenital.

En el streaming de Infobae, Miguel Pichetto, que se acercó al esquema principal del justicialismo, consideró que “tiene que haber un programa para transmitirle a la sociedad” y que hay que buscar “convencerla frente a la decepción”. “El período de (Alberto) Fernández requiere de una autocrítica. Qué pasó y por qué el peronismo perdió la confianza de la gente”, sostuvo.

Ambos mensajes van a un mismo lugar. La necesidad de generar confianza con un programa sólido y en el que una amplia mayoría de la coalición en construcción se muestre de acuerdo. Para eso es determinante disminuir la confrontación interna y empezar a hablar de posturas y propuestas concretas. Por eso Máximo Kirchner expuso lo que muchos creen dentro del peronismo sobre que no se debe armar un frente anti Milei, sino discutir las bases del plan y la articulación de las distintas vertientes en una gestión. La clave es no volver a construir el Frente de Todos.

En la entrevista con este medio, Pichetto dijo también que el peronismo “tiene que generar un hombre de sistema”, en referencia a un candidato que provenga de la política. Esa mirada coincide con la que tienen, por ejemplo, Axel Kicillof y Sergio Massa, quienes creen que el tiempo que viene no es para un outsider, sino para un líder que tenga recorrido y consenso político para enfrentar un eventual postmileísmo.

En uno de los puntos donde hay más acuerdo es en las PASO. El PJ Federal es uno de los principales impulsores de realizar una elección primaria en el peronismo. Claro que para eso es necesario que el gobierno de Milei no logre derogarlas. A priori, parece ser una tarea difícil para la Casa Rosada, que no tiene consenso entre sus aliados más directos. Una diagonal posible es buscar un acuerdo para que las elecciones no sean obligatorias, sino opcionales.

Sergio Uñac, que ya declaró su voluntad de ser candidato a presidente, hace varias semanas que insiste en la necesidad de una interna. Cree que el peronismo debe organizar una elección partidaria, dividida por regionales y abierta a todos los votantes. Sin embargo, avala también la idea de las PASO, en el caso de que la oposición logre sostenerla en el Congreso.

Axel Kicillof, al igual que la mayoría de los gobernadores de Fuerza Patria, están de acuerdo con conservar las PASO. El mandatario bonaerense, que es el candidato más firme que tiene el peronismo en esta instancia, está dispuesto a competir. Tiene en claro que si figura no ordena a todos. Incluso, cree que una elección primaria puede servir para ampliar la coalición y abrirle la puerta a sectores que en la actualidad de aglutinan en Provincias Unidas.

Involuntariamente, Kicillof también es protagonista de otra de las coincidencias que vienen creciendo dentro del peronismo. Una gran parte de la dirigencia cree necesario que tanto él como Cristina Kirchner resuelvan la conflictividad en la que subsiste el PJ Bonaerense desde hace más de dos años. Algunos creen que el Gobernador sentarse a hablar con la ex presidenta en San José 1111 y ordenar la interna con un acuerdo. Otros consideran que debe romper ese vínculo político en forma terminante.

Pichetto dijo algunas horas atrás que sería “importante” que “Kicillof la vaya a ver” a Cristina Kirchner porque en política “es importante lo humano”. Planteó en otros términos lo que La Cámpora le pide al gobernador bonaerense hace tiempo. Lo cierto es que tanto el diputado nacional como los dirigentes de la agrupación ultra K son actores que están, por diferentes circunstancias, en la vereda opuesta al economista.

La aceptación de que la discusión es plenamente horizontal, más allá de los jefes que tiene cada tribu, es también un punto de encuentro. No hay ni un líder, ni un nombre propio, ni un futuro candidato que alinee la mayor parte del peronismo. No hay síntesis y no hay legitimidad sobre ninguna figura, lo suficientemente contundente para consolidar la punta de un proyecto político.

Hay coincidencias que se van transformando en pequeñas paredes de una nueva alianza. El peronismo avanza en una discusión integral, detrás del ruido de las diferencias.

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Sin los votos asegurados, el oficialismo y los dialoguistas buscan destrabar la agenda de leyes en el Senado

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Con el regreso desde Chile de la jefa libertaria en la Cámara alta, Patricia Bullrich, el oficialismo senatorial se reunirá esta tarde -15- con la oposición dialoguista para intentar destrabar algunas de las leyes que envió la Casa Rosada y que, hasta las últimas horas, continúan sin las firmas necesarias para avanzar con dictámenes de mayoría.

Tras el cónclave, los legisladores mantendrán otro convite junto a la vicepresidenta -a cargo del Ejecutivo por el viaje de Javier Milei– y titular de Cuerpo, Victoria Villarruel, para actualizarla un poco -aunque sea- sobre el estado de la agenda que piensan entre las principales fuerzas -sin contar al kirchnerismo- y vislumbrar, en caso de haber algún entendimiento, la posibilidad de sesionar la semana próxima -jueves 14- o la siguiente, que sería con temas sin conflicto y ya despachados.

El primer texto a definir es el relacionado con el blindaje a la “propiedad privada”. Fue defendido por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, y criticado por otros tantos disertantes invitados por la oposición. Como contó Infobae días atrás, el capítulo que quiere borrar la mayoría de los dialoguistas apunta es el referido al Registro Nacional de Barrios Populares (ReNaBaP).

Durante la era Cambiemos, la regularización de barrios populares fue promocionada por la exministra macrista Carolina Stanley y referentes piqueteros, como el actual diputado cristinista Juan Grabois. Fue votada con amplísimo apoyo de los espacios políticos de esa época y operadores de distintas esferas suelen vanagloriarla como el ejemplo de “consenso”.

No piensa igual el Gobierno que, a través de Sturzenegger, señaló: “En 10 años se ha resuelto el 0,08% de los casos sobre la superficie total. Necesitaríamos 12.500 años para terminar el proceso. Ley que fracasó en su objetivo”. Detrás de todo esto se asoman millonadas. No obstante, como está planteado el articulado, no tendrá luz verde y se acumulan sugerencias parar borrar, de un plumazo, el capítulo entero.

La segunda espina a quitar es la de venta de tierras a extranjeros. La bandeja de opciones incluye límites vía porcentaje, cifra o, como deslizan desde algunos pícaros despachos, que cada provincia tenga la libertad de decidir sobre ello. Algo parecido a la reciente sancionada ley de glaciares. Los votos mandan y los aliados ya no huelen el mismo perfume que post elecciones de octubre pasado. La Casa Rosada tendrá la última palabra. Mismo caso para planteos sobre desalojos exprés, otro ítem delicado para el sector más zigzagueante de la corrección política.

Otro proyecto por ahora frenado es la reforma política. Allí, el Gobierno desea dinamitar las PASO e incluyó la normativa de Ficha Limpia que hicieron caer, hace casi un año, los misioneros renovadores Carlos Arce y Elizabeth Rojas Decut, siempre bajo las estrictas directivas del inoxidable mandamás provincial y exgobernador Carlos Rovira.

En tanto, en cuanto a la ley de salud mental, se habla de una lista cercana a 60 expositores que aterrizarían a partir de las próximas semanas. Ni una palabra se menciona sobre la iniciativa de discapacidad y, mucho menos, sobre la norma -vetada e insistida luego con dos tercios- que el Ejecutivo continúa sin cumplir.

Para la jornada de hoy se estima, de no repetir cancelaciones sorpresivas, la conformación de tres bicamerales: Mixta Revisora de Cuentas, a las 11.30; y Control de los Fondos de La Seguridad Social, desde las 16. Media hora más tarde será el turno de la Permanente de La Defensoría del Pueblo, que sigue sin resolver al sucesor de Eduardo MondinoFue el último Defensor del Pueblo votado con dos tercios por Diputados y el Senado. Es un cargo que precisa mayoría especial en el Congreso. Dejó el sitial en 2009 y, desde entonces, no se arribó a un reemplazo.

 

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