Sin primarias, cada tribu queda sola frente al armado de LLA; extirpar del menú esa posibilidad le complica la vida a los que hoy tienen que reconstruirse frente a Milei. Por eso, sectores tan disímiles como el amarillo, el radicalismo o el peronismo están en alerta y expectantes. Saben que tendrán que afrontar un argumento que gana popularidad: el factor económico; no por nada el ministro del Interior prometió ahorrar “más de 200 millones de dólares para los argentinos”.
Ante este panorama, no fueron pocos los gobernadores que le prestaron especial atención al artículo 25 del proyecto, que modifica el Código Electoral Nacional: además de agregar un casillero específico que habilita la posibilidad de votar la lista completa en la Boleta Única de Papel, permite también que en contiendas nacionales simultáneas con provinciales se incluyan los cargos locales en la parte inferior. O sea, les ofrece a los caciques del interior la chance de pegar la cara de Milei con la suya. Un señuelo evidente que demuestra, una vez más, que el diablo está en los detalles. Y que Karina Milei, que se cargó al hombro este asunto, quiere evitar que se produzca una suerte de “Desdoblapalooza”: un festival de desdoblamientos de elecciones locales, una práctica que se volvió cada vez más frecuente y extendida. ¿Es posible obligar a todos a sufragar en una fecha única? En la intimidad del poder lo soñaron, pero terminaron admitiendo que “es más difícil que reformar la Constitución”.
La trampa de unir el fin de las PASO con Ficha Limpia ya está tendida. El problema es que esa trampa puede volverse en contra de la propia gestión libertaria. Es lo que interpreta Pablo Salinas, otro politólogo especializado en asuntos electorales: “Sacar las primarias parece bueno en la superficie para el oficialismo, pero a la vez se está desprendiendo de una variable relevante para alcanzar acuerdos con otros colores. Evidentemente se sienten poderosos y creen que no tienen que hacer alianzas con nadie para imponerse en 2027″.
El resultado previsible, si las negociaciones no se mueven mucho del punto de partida, es una media sanción fragmentada: la aprobación de alguno de los tres ejes, con los otros dos rechazados o vaciados de contenido. Un escenario que no sería un fracaso total pero tampoco la reforma que prometió Milei.
No es la primera vez que LLA llega a este punto con las manos semi vacías y mucho trabajo por delante: de hecho, este es el tercer intento de empujar una reforma electoral desde diciembre de 2023. El primero se dio durante la discusión de la Ley Bases original, aunque el tema quedó afuera por ser demasiado sensible para abordarlo en aquel entonces. El segundo fue en el marco de las extraordinarias que se iniciaron a finales de 2024, pero finalmente lo único que prosperó fue la suspensión, por única vez, de las internas de las legislativas 2025.
Algunas perlitas de la propuesta actual. Por un lado, habrá que tener presencia en 10 provincias -y ya no 5- para ser partido nacional, y llegar al 3% del padrón -y ya no al 2%- en una de dos elecciones consecutivas para no perder la personería. Si se aplican las nuevas reglas, contabilizó Facundo Cruz, quedarían vivos apenas 19 de los 45 partidos nacionales (el 42%) y 130 partidos distritales de los 714 con reconocimiento vigente (18%). Todos los que quieran sobrevivir van a tener que salir a buscar más avales que los que hoy tienen.
Por el otro lado, el equipo libertario pretende “depurar el régimen de sellos de goma, para terminar con una industria de partidos que cobran del Estado sin representar a nadie”. Curioso: ellos mismos aprovecharon ese sistema cuando La Libertad Avanza aún no existía como tal y tuvo que apelar a la ayuda de Unite por la Libertad y la Dignidad, Partido Demócrata, Partido FE, Movimiento de Integración y Desarrollo o Unión Celeste y Blanco, entre muchos otros. “Usaron la escalera para subir a la cima y ahora la patean para que no la pise nadie más”, se queja un apoderado que trabajó en la campaña para Milei presidente.
Hay otra excentricidad: el texto final de la reforma agregó en su artículo 46 una prohibición para contratar “servicios de personas extranjeras”. “Es la cláusula anti Antoni Gutiérrez Rubí y Jaime Durán Barba, una venganza personal de El Javo”, se ríe un importante miembro de la mesa chica violeta, haciendo referencia al encono que Milei tiene contra asesores como el español y el peruano.
La oposición ya empezó a moverse. El peronismo activó la construcción de un polo de convergencia en el Congreso para resistir la eliminación de las primarias. En el kirchnerismo, el kicillofismo, el massismo y el graboisismo hay consenso para votar en contra. Las sorpresas pueden venir por el lado de los gobernadores que formalmente son del PJ pero que en los hechos articulan con los libertarios.
Por las dudas, el amplio espectro del justicialismo ya se pone en posición de emergencia. El ex gobernador de San Juan Sergio Uñac, que viene construyendo su precandidatura con perfil bajo, pero con reuniones permanentes, no se cansa de repetir su plan: propone que si las PASO se caen haya una interna abierta dividida en cuatro regiones, al estilo Estados Unidos. ¿El beneficio? Ganar volumen y agenda con su propio proceso de selección de candidatos. ¿La contra? Que la no obligatoriedad del proceso le reste fuerza específica a la convocatoria: es decir, que vaya poca gente a votar. En paralelo, Emilio Monzó fustiga teléfonos y visita oficinas variopintas en modo “rosca transversal”: junta voluntades en todas las terminales para estar preparados sea cual sea el escenario en 2027.
En el oficialismo asumen que el texto final se va negociar en la previa del Mundial, que arranca el 11 de junio, pero que difícilmente haya sanción definitiva antes de que termine la competencia. Ansiosos, abstenerse: en el interín habrá un mes y medio de fútbol que pondrá en pausa todo debate político profundo.
Pase lo que pase desde acá hasta el final de la Copa del Mundo, Javier y Karina Milei harán lo imposible por agarrar de nuevo el volante, cambiar el eje de discusión y dejar atrás los escándalos que se acumularon alrededor de Manuel Adorni. Escoltado por el primer mandatario, que siempre se mostró dispuesto a abrazarse a las granadas, el jefe de gabinete enfrentará este miércoles su primer informe de gestión en una cámara de Diputados ávida de acceder a pormenores de su patrimonio. En su despacho juran que, por fin, podrá explicar todo. Que la donación de un familiar dejará en claro que no hubo enriquecimiento ilícito. Y que el expediente que manejan con llamativa celeridad el fiscal Gerardo Pollicita y el juez Ariel Lijo pronto seguirá los pasos de la causa vinculada al viaje de Bettina Angeletti en el ARG 01 que acaban de archivar Alejandra Mangano y Daniel Rafecas. Difícilmente, reconocen con tristeza, pueda volver a cancherear con “la casta” delante de los micrófonos de la sala de periodistas de la Rosada, hoy vacía por la polémica decisión gubernamental -sin antecedentes en democracia- de suspender el libre acceso de todos los acreditados.
Si sobrevive a la exposición pública en el palacio legislativo, Adorni y los ministros deberán apelar a la creatividad para retomar el control de la agenda. Sobre todo porque los 90 proyectos de Ley que Milei prometió en la apertura de sesiones del 1 de marzo todavía brillan por su ausencia. “Es preferible que no haya sesiones a que nos expongamos y nos comamos una piña. Si hay temas que acompañen los aliados, juguemos. Si no, preferible quedarse en casa”, piden cerca de Martín Menem.
El primer gobierno liberal libertario de la historia argentina termina el cuarto mes del año con menos oxígeno político que en el pasado reciente y con aliados calculadores que miran el tablero electoral antes de mover cualquier ficha. En ese contexto, el devenir de la reforma servirá para medir el estado real del poder de los Milei a un año de las elecciones generales.
En el inicio de esta semana, el arzobispo de Buenos Aires Jorge García Cuerva le pidió a los políticos argentinos que fueran capaces de sentarse en el mismo banco de una iglesia. Lo que se viene en el Congreso será una suerte de versión laica de ese desafío: La Libertad Avanza necesita que algunos de los que se fueron de Luján sin cruzar mirada vuelvan a las mesas de diálogo y validen al menos parte de sus ideas para 2027. El problema es que en política, a diferencia de en la fe, los milagros se consiguen voto a voto. Y, por ahora, el libro está abierto en la página de los incrédulos.