El gobierno de María Eugenia Vidal planteará a la Legislatura un nuevo esquema impositivo, que ingresará esta tarde junto al de Presupuesto de Gastos. Como en años anteriores, la idea, plasmada por el ministro Hernán Lacunza y su equipo, es disminuir “impuestos distorsivos que perjudican a la actividad económica y la generación de empleo”.

Habrá bajas en las alícuotas de Ingresos Brutos para la producción primaria la reducción será de 1,5 a 0,75 %, para la construcción de 3 a 2,5 %; para los servicios de 5 a 4,5 %; para transporte de 3 a 2 %; para las comunicaciones de 5 a 4 %; para los servicios inmobiliarios de 6 a 5 %; para la electricidad, gas y agua de 4 a 3,75 %.

Además se disminuye el impuesto a la venta de automotores 0KM, de 2.5 a 2.3 por ciento.

Desde el Gobierno consideraron que ese “esfuerzo fiscal” significará una transferencia del sector público al privado productivo de $10 mil millones.

Para el juego, Ingresos Brutos –que ya había sido elevado del 12 al 15 por ciento- tendrá adicionado un impuesto del 2% para los premios de máquinas tragamonedas. Además, se empezará a controlar el juego online, que hasta ahora permanecía sin gravámenes: pagará 15 por ciento. Según trascendió, se espera recaudar por esa vía unos 6 mil millones de pesos, que se destinarían a un “fondo social” para paliar los efectos de la crisis.

También habrá una “corrección” del valor fiscal de los inmuebles –rurales y urbanos- que se traducirá en un incremento homogéneo del 38 por ciento. En Gobierno creen que el sector rural no tienen de qué quejarse, ya que esa suba se compensa con la baja de Ingresos Brutos.

Además, se precisó que se seguirá eximiendo a los pequeños productores agropecuarios que tengan hasta 50 hectáreas y se actualizará el nivel de facturación anual que pasa de $3 millones a $4.8 millones, por lo que van a ser más los productores que tengan este beneficio.

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