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Política Nacional

La calificadora Standard & Poor’s declaró a la Argentina en “default selectivo”

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La calificadora de riesgo estadounidense Standard & Poor’s volvió a bajar la nota de la Argentina y la ubicó en “default selectivo”.

“Tras la incapacidad de continuar colocando títulos de corto plazo con el sector privado, el gobierno argentino extendió unilateralmente el vencimiento de todos los documentos a corto plazo”, dijo la agencia sobre la medida anunciada por el Gobierno ayer. “Eso es default según nuestros criterios”, detallaron.

El “default selectivo”, en concreto, es por no pagar las deudas en tiempo y forma. “Es selectivo porque no es sobre toda la deuda argentina, es de letras puntuales, Letes y Lecaps, y de manera unilateral. Se deja de pagar una letra en los términos en los que estaba pautado, en realidad. No se cumplen las condiciones de emisión. Para el resto podría haber canje voluntario y no sería default. Es una pena la forma en la que está terminado este Gobierno con todo lo que costó salir“, expresó el analista Christian Buteler.

El viernes 16 de este mes, luego de las PASO, Argentina ya había sido degradada por dos de las tres compañías de calificación más importantes. Fitch Ratings recortó entonces la calificación de Argentina como emisor a largo plazo en tres niveles a CCC desde B, con lo que el país  quedó a la par con Zambia y República del Congo. S&P, en tanto, bajó la calificación soberana de B a B- y le dio una perspectiva negativa.

Fuente: infobae

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En el Gobierno niegan que EEUU haya transmitido preocupación por las causas que involucran a Manuel Adorni

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En la Casa Rosada negaron o relativizaron, según el sector, los trascendidos que circularon desde ayer sobre la preocupación de Washington por la situación política doméstica. En particular, las versiones respecto de un interés o inquietud especial por el caso que investiga el patrimonio de Manuel Adorni, el jefe de Gabinete que estuvo durante esta mañana dos horas con el primer mandatario en la Residencia Presidencial.

La información no llegó a ser una preocupación vital, pero sí causó escozor en Balcarce 50, donde defienden a rajatabla al jefe de Gabinete. Es la línea que marcó el Presidente en repetidas ocasiones durante los últimos dos meses, y que ratificó el viernes pasado en más reciente reunión de Gabinete, frente a todos sus ministros.

Milei valora sobremanera la relación con EEUU y una de sus principales aspiraciones es transmitir confianza al gobierno de Donald Trump. En el marco de la visita de Santiago Caputo como enviado especial para aceitar los lazos la Casa Blanca, en Gobierno aseguraron que el asesor presidencial no recibió tales demostraciones de inquietud durante su encuentro con Michel Jensen, asesor de Seguridad Nacional de Donald Trump para América Latina, ni en sus otras conversaciones.

En cambio, deslizaron muy ampliamente, los temas fueron “la profundización de la relación sistémica entre Argentina y USA”, y “la situación actual del gobierno” en la visita que propició la administración republicana. Según aseguraron, recibieron las versiones como parte de un ataque -no dijeron si opositor o interno- y se ocuparon de marcar que de sus filas “no salió nada” en términos de información. “Sería irresponsable contar cualquier tipo de detalle al respecto de la reunión”, sostuvieron. Y agregaron: “Hablaron de temas de gestión y de asuntos vinculados a la política internacional”.

Un importante miembro del Gobierno agregó, directamente, que es “falso” que haya habido alguna consulta en particular por Adorni de parte de la administración republicana. “Aunque fuese cierto, no podríamos decirlo jamás, sería poco serio”, insistieron. Como publicó Infobae, la Casa Blanca le planteó a Santiago Caputo su inquietud por la ofensiva de China para acceder a los recursos estratégicos de la Argentina.

En el entorno de Karina Milei evitaron comentar. “No vamos a hablar sobre supuestos”, estatuyeron. Y en la Cancillería que conduce Pablo Quirno eligieron el silencio absoluto. El ministro del Exterior había estado por la mañana junto al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en Olivos con Presidente, cuando Santiago Caputo aún no había regresado de su viaje.

El Gobierno quiere que empiecen a discutirse temas de gestión, en lugar de que la agenda pública funcione en modo defensivo por las revelaciones sobre Adorni. Esto, sin soltarle la mano al funcionario, devenido amigo además de colaborador de los hermanos Milei. De hecho, el Presidente les dijo en la reunión de Gabinete a sus ministros, frente a Adorni, que no iba a lanzar fuera del Gobierno a Adorni incluso si eso significara la posibilidad de perder la elección en 2027.

Días antes, el contratista de Adorni había declarado que le había pagado 245.000 dólares en efectivo, en negro y sin recibos por la renovación de su casa de Exaltación de la Cruz, había aportado un listado de todos los trabajos que se hicieron en la vivienda, y dejó fotos y videos del antes y después.

En la Casa Rosada, con todo, dicen que este tipo de revelaciones y el hecho de que Adorni se encuentre en el foco de la conversación pública están muy por fuera de las inquietudes de los norteamericanos. “Son cosas mínimas, que pasan por fuera del radar para ellos. Sí, quieren la reelección de Javier, pero eso va a pasar por otro lado”, dijo un funcionario.

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La semana clave que enfrentará Manuel Adorni y el intento del Gobierno para recuperar la agenda pública

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Manuel Adorni

Hasta el cierre de esta edición, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, no tenía nuevas actividades en carpeta para los próximos días, pero esta semana podría enfrentar la etapa más difícil desde que comenzó la polémica por su patrimonio, cuando la oposición intente en el Congreso avanzar con los pedidos de interpelación, justo cuando crecen los conflictos en el interior del Gobierno y los Estados Unidos muestra su preocupación por el futuro de la administración libertaria.

El juez Ariel Lijo, que tiene en su poder la causa por presunto enriquecimiento ilícito contra el funcionario, autorizó recientemente más medidas de prueba, por lo que la investigación sigue a un ritmo acelerado.

A pesar de la velocidad con la que se está manejando el epediente, no hay indicios que hagan suponer que el magistrado vaya a llamarlo a declarar en el corto plazo, lo que implicaría que tenga que presentarse en los tribunales federales para explicar los gastos que hizo desde que ingresó a la actividad pública, que incluyen viajes al exterior y compras de propiedades.

De todas formas, si eso ocurriese, aunque no es nada habitual, no sería la primera vez que acontece algo así: en noviembre del 2015, poco antes de que dejara el cargo, Aníbal Fernández, que ocupaba el mismo rol que Adorni ahora, fue citado por el juez Claudio Bonadio (fallecido unos años más tarde) para ser indagado por los supuestos sobreprecios en la licitación del plan Qunita, hecho por el que después fue sobreseído.

La situación judicial del ex vocero generó algunas demoras en la gestión y en la aprobación de las reformas, además de cruces tanto con referentes del propio oficialismo como de los partidos aliados, lo que es mirado por atención también en Washington.

La semana pasada, el asesor presidencial, Santiago Caputo, viajó a la capital norteamericana para asistir a un evento del Departamento de Estado, que quería conocer de primera mano lo que está sucediendo en Buenos Aires.

Donald Trump le preocupa la gobernabilidad con la que cuenta Milei para llevar adelante el tramo final de su primer mandato y teme que pase algo similar al 2019, cuando Mauricio Macri no pudo reelegir y regresó el peronismo.

Ante el vicesecretario de Estado, Christopher Landau, el consultor político bucó llevar tranquilidad y les aclaró que, incluso si ese escenario se llega a dar, las medidas que ya tomó el Poder Ejecutivo son tan complejas que al eventual sucesor del libertario le llevará mucho tiempo retrotraerlas.

Si bien en algunos medios se insinuó con que los funcionarios republicanos le habrían sugerido plantearle al Presidente argentino la salida de su jefe de Gabinete, esta versión es desmentida por todos los sectores de Casa Rosada.

“Yo no creo que haya sucedido algo así, me sorprendería mucho, no es el estilo de los estadounidenses pedir algo por el estilo”, remarcó una de las personas del círculo más íntimo del ministro coordinador.

En tanto, por el lado de Caputo, coincidieron en que ese rumor es “totalmente falso”, aunque reconcieron que hubo una intención de Landau de entender el contexto en el que se encuentra Milei: “Pero esa parte es más de rutina. Las reuniones eran por el interés geopolítico en infraestructura crítica, minerales, energía, etc.”, aclararon.

Durante esta semana, en tanto, la oposición intentará en la Cámara de Diputados avanzar con alguno de los proyectos que ingresaron meses atrás para convocar a Adorni a una interpelación por este caso e, incluso, tratar una moción de censura.

La sesión originalmente iba a realizarse el jueves pasado, pero ante la falta de quórum, los bloques que la impulsaban decidieron postergarlo hasta este miércoles y debatir también varias iniciativas que reclama el peronismo.

Ese mismo día, La Libertad Avanza pretende que se vote en el recinto “Hojarasca” y la reforma del régimen de subsidios al gas natural en zonas frías, pero sorpresivamente dejó fuera del temario la adhesión al Tratado de Patentes (PCT, por sus siglas en inglés).

Aunque ese acuerdo internacional, que también le interesa a los Estados Unidos, ya obtuvo dictamen, durante su discusión en comisiones se optó por dejar “en reserva” el capítulo 2, ante las quejas de las farmacéuticas locales.

Ese apartado establece que una patente registrada tiene vigencia por 20 años en todos los países que estén dentro del PCT, lo cual complicaba la actividad de varias empresas de medicamentos.

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Milei-Macri, del abrazo al ninguneo: la trama detrás de los movimientos de un PRO incómodo

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20 de noviembre de 2023. Javier Milei y Mauricio Macri se funden en un efusivo abrazo ante la sonrisa indisimulable de una Patricia Bullrich que ya piensa en pintarse de violeta aunque todavía es la ex candidata de Juntos por el Cambio para ocupar el máximo cargo ejecutivo del país. “Supo escuchar la voz de los jóvenes y el hartazgo de millones de personas postergadas y empobrecidas”, arenga el líder amarillo. Todo es algarabía ante el hombre que venció a Sergio Massa y al siempre poderoso aparato peronista.

29 de julio de 2024. El fraude de Nicolás Maduro en Venezuela todavía flota en el aire cuando Javier Milei palmea la espalda de Mauricio Macri y lo acompaña a la intimidad de la Quinta de Olivos para degustar las milanesas que ya elogiaron en reuniones anteriores. La vibra ya no es la misma: el ex mandatario no lo dice, pero sigue enojado por el destrato que sintió durante la firma del Pacto de Mayo en Tucumán: “Quince horas de vuelo desde Europa para dejarlo expuesto en un acto a la intemperie y sin siquiera una foto”, es la queja de sus colaboradores. Pero la charla es amena y los mano a mano, sin la presencia de Karina, fluyen y funcionan.

31 de octubre de 2025. El intercambio de ideas entre Milei y Macri se corta de repente y la tensión interrumpe la cena. El fundador del PRO no puede creer lo que escucha: Guillermo Francos afuera y Manuel Adorni premiado como nuevo jefe de Gabinete. No hay nada más que hablar. Y, ya en el auto de regreso a su vivienda en Acassuso, es el propio expresidente el que tipea las palabras que encienden la mecha: “La salida de un hombre con capacidad y equilibrio”, “reemplazado por otro sin experiencia”, “decisión desacertada”, “falta de resolución de las conocidas disputas internas del gobierno”, son apenas un puñado de las frases que se difunden en el ámbito político a la velocidad de la luz.

27 de abril de 2026. Milei contrasta los números de su gestión con los que logró el espacio amarillo entre 2015 y 2019: según el inquilino del Sillón de Rivadavia, todos los guarismos son mejores en la actualidad y no antes. Mauricio Macri esconde su perplejidad apurando un pan que hay sobre la mesa, único alimento disponible mientras se extiende un largo discurso en la cena anual de la Fundación Libertad. Los que están cerca le explican la situación: “A Javier le molesta el ruido de los cubiertos, así que van a servir la comida más tarde”. El liberal libertario divisa a su ex compañero de tertulias entre las primeras filas del evento, pero después de los aplausos finales se retira de Parque Norte por una puerta trasera y sin saludar a nadie.

15 de mayo de 2026. Desde el escenario del Club Centro Galicia de Vicente López, Macri agita a su tropa después de una semana en la que su propio avispero terminó más inquieto que nunca. Los comunicados del PRO con diferencias sobre los movimientos de La Libertad Avanza (“acompañar el cambio no es aplaudir todo”) y con sentencias elocuentes (“el próximo paso son más rutas, más hospitales, mejor educación”) activaron suspicacias internas y externas. “Este es un partido que, aunque convenga callar, dice lo que piensa”, dice ahora ante casi mil dirigentes y militantes. “¡Mauricio Presidente!”, se animan entre las butacas. Pero el hombre no los deja seguir: “No hablemos de elecciones. No es momento”.

Pasaron novecientos días desde el inicio del cálido vínculo Milei/Macri en 2023 hasta la frialdad reinante entre los dos en este 2026. “907 y contando, para ser exactos. No parece tanto, ¿no?”, pregunta de forma retórica un funcionario que trabajó con los dos. Y se responde solo: “Es muchísimo para los tiempos y ritmos de la política”. En efecto, de los elogios mutuos de antaño al nulo vínculo de hoy las coincidencias ideológicas mutaron en desencuentros permanentes. Ahí radica la explicación profunda, según la visión de esa misma persona, de por qué “Mauricio ya no habla con Javier, pero volvió a hablarle al famoso Círculo Rojo”. Y eso, analiza, incomoda a todos: al mandamás libertario, porque no quiere tutores; a Karina, porque no quiere socios; a Patricia Bullrich, porque siempre juega su campeonato individual; a Diego Santilli y Cristian Ritondo, porque negocian acuerdos territoriales con LLA; a los gobernadores del PRO, porque necesitan plata, obras y vínculo con la Nación; y al propio partido que gobernó el país, porque todavía no sabe si están viviendo un relanzamiento o administrando la flaqueza de sus músculos.

Aunque con matices y disidencias internas, en el riñón de Macri afirman que quiere fortalecer el espacio que comanda. En esa línea, como admiten una decena de sus miembros consultados por Infobae, intenta destacar sus atributos justo cuando la gestión mileísta empieza a mostrar límites en su praxis, problemas de convivencia y desgaste social.

Hábil a la hora de tensar sin romper, Macri dosifica e intercala respaldos y reclamos a veces con la sutileza de un bisturí y en otras ocasiones con la brutalidad de una motosierra. Y si bien su teléfono nunca dejó de sonar, viene sorprendido con la cantidad de empresarios que volvieron a pedirle encuentros privados; la reunión con el magnate Paolo Rocca del Grupo Techint, cuyos detalles dejaron trascender adrede, sirvió para decirle a los que manejan los hilos económicos de Argentina que en principio no está en sus planes ser candidato pero sí construir un espacio distinto al que eligió la población en el último balotaje. Sin embargo, jura que aún no ve en el horizonte de la centroderecha un perfil de dirigente que lo entusiasme del todo.

“Es tan consciente de su bajo piso de imagen como de la volatilidad de este momento y que su figura crece a la par de la caída de Milei”, razonan los que lo tratan seguido y siguen la evolución de las mediciones de opinión pública. Esos mismos laderos lo ven bancando el rumbo macroeconómico y renegando por el estancamiento de la actividad. Y lo escuchan despotricar que el caso Manuel Adorni, con las novedades a cuentagotas en el expediente que investiga presunto enriquecimiento ilícito, es el símbolo de todos los males que aquejan a los libertarios. ¿Riesgo kuka o tiros pegados en el pie? En sus oficinas dibujan muecas de ironía.

Envalentonado, fue el mismo ex número uno de Boca el que pensó, corrigió y dio el OK para publicar la primera parte de una serie de comunicados que tomaron por sorpresa a propios y ajenos. Es que los textos, que bajo el título “Manifiesto Próximo Paso” levantan el tono hacia la administración libertaria, no fueron coordinados con la mesa ejecutiva del partido, ni con los gobernadores e intendentes propios, ni con los principales alfiles del Congreso. Jorge Macri, Rogelio Frigerio, Ignacio Torres, Guillermo Montenegro, Cristian Ritondo y hasta el ministro del Interior Diego Santilli, entre muchísimos otros, se enteraron cuando el posteo ya daba vuelta en las redes sociales. “Salimos con un planteo que tiene adjetivos muy duros que parecen ser más el resumen del humor de Mauricio que una estrategia de largo plazo. Esa nunca es una buena jugada. Y la cosa se pone peor si los que toman esa decisión tampoco tienen tan claro su compromiso de jugar en 2027”, se enoja uno de los ignorados. Otro suelta la lengua: “El movimiento cayó como el culo y nos dejó incómodos. Nadie está de acuerdo con el tono ni con el contenido. Si seguimos así vamos a ser un partido cada vez más chico y con menos representación”. Y uno más: “No tenemos en claro si esto es una manera de instalarlo para las elecciones generales. Pero la verdad es que la aventura de Macri presidente es una fantasía de los cuatro o cinco tipos que lo rodean. Es todo falopa porque sólo lo apoya su núcleo duro, duro, duro”.

Pese a estos pensamientos, persiste entre una parte de la dirigencia de Propuesta Republicana un malestar, en ocasiones traducido en bronca, por la falta de gratitud del ecosistema liberal para los que se sienten garantes de la gobernabilidad: citan, por ejemplo, los reiterados esfuerzos del bloque amarillo para acompañar iniciativas de LLA y hasta el apoyo que mostraron incluso en el bloqueo de los pedidos de interpelaciones al jefe de Gabinete. Con todo, Santilli desde la Rosada y Ritondo desde Diputados buscan achicar las rispideces para, con especial atención en la provincia de Buenos Aires, abrir la puerta a posibles acuerdos y alianzas para enfrentar al Partido Justicialista.

Conscientes del ruido, cerca del titular del PRO no niegan la desavenencias pero le bajan la importancia a la necesidad de un debate interno: “¿Qué partido político consensúa todo con cada uno de sus miembros? ¿El kirchnerismo coordina con los mandatarios provinciales? ¿Y los violetas? La queja por no avisar con anticipación es un berrinche del ego de los dirigentes”. Y reafirman la que definen como la “intención” del máximo líder del espacio: “¿No se puede ser alternativa sin ser oposición? Mauricio quiere que haya la mayor cantidad de candidatos del PRO a lo largo y a lo ancho de todo el país. Así que no lloren: está trabajando para eso”. Como corolario, ponen sobre la mesa el último estudio de las consultoras TresPuntoZero y La Sastrería: por fuera de la alta desaprobación actual del oficialismo (66%), el informe indica que apenas el 17,6% de los encuestados se identifica políticamente con La Libertad Avanza, guarismo que en diciembre de 2025 superaba el 30%.

Mauricio Macri no tiene pensado aflojar con su mini-gira pre Mundial: sus próximas paradas serán Mendoza, Entre Ríos y Santa Fe. Y habrá más, en otros puntos del país que supo gobernar durante cuatro años.

En ese tablero de tiranteces, Patricia Bullrich ocupa un casillero aparte tanto para el actual como para el expresidente. La senadora construyó un estatuto de excepción dentro del equipo: agenda sin coordinación con la vocería oficial, declaraciones que no pasan por ningún filtro previo y silencios calculados. Una escena desconocida para la mayoría: hace unos días la dirigente pasó a saludar fugazmente a algunos periodistas que criticaban a Milei durante una reunión especial de la comisión de Libertad de Expresión del Senado.

“El Jefe” le tolera la autonomía a regañadientes porque evalúa que tiene ya demasiados frentes abiertos como para sumar uno nuevo. Pero esa paciencia forzada tiene límites: en la última reunión de gabinete, Milei le pidió a los gritos que no lo interrumpiera y, al menos por ahora, las quejas públicas de la ex titular de la cartera de Seguridad sobre el patrimonio de Adorni y los pataleos en privado sobre el rumbo económico tienen en la Casa Rosada la misma recepción que un mensaje de voz sin escuchar. En paralelo, sospechan: ¿se les está escapando algo ahora que la vieron saludando ante las cámaras al mismísimo Macri? En la mesa chica de “Pato” sostienen que, “si hubiera algo raro”, el macrista Fernando de Andreis no la hubiera criticado como la criticó esta misma semana.

En la Quinta de Olivos, los hermanos Milei se mofan de los movimientos del que antes llamaban cariñosamente “el presi”. Están enojados y no tienen problema en admitirlo más con gestos que con palabras. De hecho, en los despachos oficiales aseguran que “el destrato y la ausencia de saludo de Javier hacia Mauricio” fue una decisión que corrió por cuenta del propio mandatario. Pero agregan un dato no revelado hasta el momento: que fue Karina la que le pidió expresamente a los organizadores de la gala de la Fundación Libertad que no acomodaran a Macri en la misma mesa que ellos. Detalles que dicen todo.

Más allá de estos desplantes, en el mundillo libertario reina la indiferencia y una actitud burlona ante cada movimiento de sus aliados naturales. Sin ir más lejos, después de los comunicados del PRO un ministro compartió en un chat interno un posteo en X del usuario @GorilaNoZurdos que reza: “Milei terminó los piquetes, Macri no. Milei bajó la inflación, Macri no. Milei eliminó ministerios, Macri no. Milei consiguió superávit, Macri no. Milei hizo las reformas, Macri no. Milei bajó el gasto, Macri no. Milei bajó la pobreza, Macri no. Milei cortó curros, Macri no. Milei sacó el cepo, Macri lo puso”.

El remate del mensaje es más hiriente aún y despertó reacciones con corazones y risas en ese grupo de WhatsApp selecto: “Es indiscutible: Milei hizo lo que Macri no supo, no pudo o no quiso hacer”.

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