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Los salones de fiestas y servicios de eventos continúan habilitados para trabajar

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Marcelo Garabano, Director de empresa “Márquez Garabano”, habló con CNN Radio Bahía Blanca sobre la nueva habilitación para seguir trabajando en eventos.

“Hemos tenido un buen acompañamiento de la municipalidad”, destacó.

Además mencionó que se encuentran en condiciones de seguir trabajando con normalidad en los salones de eventos que estén habilitados.

Garabano sostuvo que su trabajo se puede realizar “Siempre respetando el horario y los protocolos que fueron aprobados”.

 

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Julián Kanarek, asesor del ex presidente “Pepe” Mujica: “La democracia es muchísimo más profunda que un reel de Tik Tok”

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La inmediatez de las redes, las pantallas y la ansiedad cotidiana está modificando la forma en que se vota. “No estamos tolerando lo que elegimos nosotros mismos”, afirma Julián Kavanek, el consultor político uruguayo nacido en Bruselas y uno de los asesores comunicacional de la presidencia del ex presidente José “Pepe” Mujica. El autor de Omitir Intro, vincula en su último libro de investigación la cultura digital con el deterioro de los tiempos de la política y con una ciudadanía cada vez menos dispuesta a esperar resultados durante un mandato completo. También advierte: “Las pantallas generan no solo la adicción del momento, sino la ansiedad de perderse algo importante. Y dormimos con el celular al lado y lo miramos. Y eso tiene trastornos en el sueño, en el descanso, en la capacidad de reflexión”.

En “Omitir Intro, pantallas, dopamina y aceleración democrática” el autor, que lleva décadas trabajando para presidentes, partidos y gobiernos en América Latina, Centro América y África, sostiene: “No estamos tolerando lo que elegimos nosotros mismos.” Para llegar a esa conclusión estudió trabajos científicos de neurociencia, se apoyó en Jonathan Haidt, el psicólogo social estadounidense profesor de Liderazgo Ético en la Universidad de Nueva York y su investigación sobre la generación ansiosa, y en Nicholas Carr sobre la superficialidad con la que procesamos información y en Anna Lembke sobre la dopamina y las adicciones. “Lo que hice fue completar ese cuadro con la pieza que faltaba: qué le está haciendo todo esto a la política” explica el creador de la película de José “Pepe” Mujica, el ex presidente de Uruguay que dirigió Emir Kusturica.

También sostiene que este cambio ya tiene expresiones concretas: “En los últimos diez años, Perú tuvo diez mandatarios y, de las últimas 23 elecciones en América Latina, 18 fueron ganadas por oposiciones”. Y agrega: “En Estados Unidos por primera vez en cien años un oficialismo no logró reelegirse dos períodos consecutivos: Donald Trump (republicano), Joe Biden (domócrata) y Donald Trump.

De visita en la Argentina, el consultor político sostiene que la reducción de las “lunas de miel” de los gobiernos resume esa transformación. Donde antes se hablaba de 100 días de tolerancia, “ahora ese margen puede durar 30, 15 o incluso tres, en una lógica atravesada por el mismo consumo veloz que lleva a descartar un contenido en segundos”.

—¿Estamos todo el tiempo omitiendo la intro?

—Estamos todo el tiempo omitiendo la intro. La intro de las películas, la intro de las series. Estamos cambiando de pantallas, estamos scrolleando. En algún momento el libro se iba a llamar “Scrollear la democracia”, pero “Omitir Intro” lo condensaba de mejor manera. Estamos todo el tiempo omitiendo algo para que venga lo siguiente, y eso para mí es un signo de época.

—¿Y qué omitimos de la política?

—La reflexión, el tiempo para pensar en profundidad. Omitimos que no hay soluciones complejas en tiempos mágicos. Las formas en las que se producen contenidos audiovisuales no pueden forjar las expectativas en las que queremos que se cambien los países. La democracia es muchísimo más profunda que un reel de Tik Tok. Tenemos que entender que hay un tiempo para la reflexión, un tiempo para la elaboración de políticas públicas y un tiempo para la ejecución. Y todo eso lleva a cambios que son profundos. No los va a hacer en tres segundos. La inteligencia artificial omite, incluso implícitamente, lo que nosotros hoy explícitamente queremos omitir. Omite los momentos de pensamiento. La inteligencia artificial trajo una promesa, que es la tercerización de nuestra capacidad hasta de pensar, de buscar respuestas, a interrogantes de la vida real, como Google pero de modo más profundo y funcional. Y no estamos scrolleando. Solo estamos preguntando y ya nos están respondiendo de manera mágica, sin fricción y en milésimas de segundo.

—¿La inmediatez en la cual vivimos cambia la forma en que votamos?

—Sí, creo que es lo que atraviesa el libro. Es una búsqueda de encontrar cómo las lógicas sociales que vamos generando en nuestro transcurso a través de las redes, las pantallas, las ansiedades, tienen un correlato en nuestra forma de hacer política. Y nuestra forma de hacer política es la forma en la que exigimos a los gobiernos, la forma en la que toleramos el tiempo que están en el ejercicio del poder y la forma en la que votamos. Así como somos muy ansiosos para ver un contenido en las redes sociales, que solo puedo tolerarlo tres segundos, somos ansiosos en la forma en la que elegimos a un gobierno y lo toleramos en el poder.

—¿Y eso es exclusivamente por la cultura de los tres segundos de Tik Tok?

—No podemos decir que la política sola no tiene que ver en algo que va generando cada vez más ansiedad. Pero la cultura de la dopamina, que se ve acelerada con el uso de las pantallas, tiene muchísimo que ver con cómo interactuamos con muchos aspectos de nuestras vidas. Y sin duda la política también. Si no toleramos un contenido tres segundos, si no estamos dispuestos a llevar adelante una conversación de largo plazo, si no podemos ver la introducción de una serie, ¿por qué habríamos de tolerar a un gobierno durante cuatro años? Eso es lo que le pasa a Perú: en los últimos diez años tuvo diez mandatarios.

La lógica de las plataformas acelera la impaciencia política

El título del libro remite al botón de Netflix que permite saltear la introducción de una serie. Julián Kanarek, como en todo su libro, lo explica con datos: “En el año 2017 y luego de estudiar el comportamiento de miles de usuarios que intentaban adelantar la visualización para saltearse la introducción a sus series en cada uno de los capítulos, Netflix introdujo el botón ‘omitir intro’. Este botón, que se presiona más de 136 millones de veces por día, ha ahorrado a los usuarios más de 195 años de tiempo de visualizaciones por día según los datos oficiales de 2023 de Netflix”.

Para el autor, ese gesto cotidiano revela un fenómeno más amplio: cientos de millones de personas usan a diario dispositivos diseñados para aumentar la velocidad de sus ansiedades como consumidores audiovisuales.

Esa exposición, dice, ocurre en un entorno saturado por más de siete mil estímulos comunicacionales diarios. El efecto es doble: por un lado, una “censura por exceso”, en la que las personas terminan eligiendo de modo poco consciente a qué se exponen; por otro, “una preferencia por diseños pensados para ahorrar tiempo”.

Trasladado a la política, ese ecosistema altera la relación entre ciudadanía y poder. Si una persona no tolera tres segundos de un contenido, no sostiene una conversación larga o no mira la introducción de una serie, la pregunta que organiza el libro es por qué habría de tolerar a un gobierno durante cuatro años.

El momento del voto, afirma Kanarek, es el punto en el que confluyen todos los dispositivos destinados a influir sobre la mente al tomar decisiones. En campaña, agrega, la política dispone de más recursos y utiliza aprendizajes de la neurociencia y de la exposición mediática para intervenir sobre votantes que ya llegan cargados de ansiedad y de expectativas desmesuradas.

—¿Cómo influyen las plataformas en el momento específico del voto?

—El voto es el momento cúlmine en el que todos los dispositivos diseñados para influir en la mente de las personas a la hora de tomar una decisión se ponen en juego. La política tiene más plata para erogar durante las campañas. Entonces ahí se utilizan todos los aprendizajes que la neurociencia y la exposición a los medios nos vienen dando. Y como somos seres más ansiosos, lo que queremos es satisfacer una necesidad que no sabemos muy bien qué es. No sabemos si es este gobierno o el próximo o el que viene después. Sabemos que no es lo que está ahí, porque como no es perfecto o como no cumple con las expectativas que forjó durante la campaña, porque también sucede una suerte de inflación de promesas, hace que con tal de llegar al poder los políticos digan cosas que después no pueden cumplir. Si me prometiste que podías cambiar absolutamente todo, a los diez días de no ver ese cambio mágico, ya no te apruebo más. De las últimas veintitrés elecciones en Latinoamérica, dieciocho las ganaron las oposiciones. Y esto no es solo en América Latina: por primera vez en cien años, en Estados Unidos un oficialismo no se reeligió por tres períodos consecutivos.

—Es en ese punto que en su libro menciona el ciclo Trump-Biden-Trump.

—Trump va a haber gobernado ocho años, pero no consecutivos. Es un sistema de los Estados Unidos está diseñado para la reelección. Biden no pudo estar ocho años y no pudo terminar su segunda campaña por consecuencias conductuales parecidas a estas. Si no podés demostrar que estás adaptado a estos tiempos comunicacionales, te cambiamos incluso durante la campaña. Empezaste la campaña presidencial siendo presidente y candidato. Terminaste siendo expresidente y habiendo perdido las elecciones.

—¿Cuánto influyeron las redes en los triunfos de líderes como Nayib Bukele en El Salvador o Javier Milei en Argentina?

Las redes premian por diseño las publicaciones que generan más fricción, porque las que generan más fricción generan más discusión. Y cuanto más discusión generan, más posibilidades de que se vean esas publicaciones para los otros usuarios de manera orgánica. Eso tiende a premiar una forma discursiva que es la de la disrupción constante y la de ir subiendo el tono pase lo que pase. Estos personajes hacen que el resto de la política no encuentre las maneras de no concentrar discursivamente alrededor del provocador inicial. Alguien provoca, concentra la atención de todos, y todos están todo el tiempo hablando de lo que impuso en la agenda quien provocó al inicio. Nadie puede insertar un tema alternativo que sea ningunearme.

—Y muchas veces esos temas están basados en algo falso.

—Muchas veces, porque con tal de llegar a la disrupción del momento, hay algún tipo de información que no es necesariamente real. Y los políticos se van acostumbrando a que decir algo que falsea la realidad no necesariamente está mal. ¿Por qué? Porque también estamos expuestos a pseudo-acontecimientos comunicacionales diarios que se tapan con el próximo. La profundidad y la verdad de ese hecho tienden a ser algo que se puede evitar o falsear y que no es tan grave, porque al otro día vamos a estar hablando de otra cosa.

—En el libro cita a la académica Sarah Waters, quien sostiene que plataformas como Facebook y X son agentes activos de desinformación cuya fuerza destructiva supera sus aportes a la democracia. ¿Comparte esa visión?

—No hay que ser tecnofóbico. Creo que hay que adoptar la tecnología para poder acercarse más a la gente cada vez que uno no puede hacer territorio. Pero está comprobado por investigaciones judiciales alrededor del mundo que el aporte a la democracia de los diseños algorítmicos de las redes ha sido bastante más negativo que positivo. Concentran la información alrededor de nodos que pueden desinformar, no se hacen cargo y no hay regulaciones que les digan que tienen que levantar algo porque es mentira. Quien tiene ahora algo de regulación hacia ese lugar es la Unión Europea. Las redes llegaron a bajarles las cuentas a Donald Trump cuando dijo que le habían robado las elecciones mientras era presidente. Es una paradoja enorme: la persona con más poder en el mundo denuncia que le robaron unas elecciones sin pruebas, y las redes le cierran las cuentas porque estaba mintiendo. Pero esos mismos dueños de las tecnológicas estaban parados detrás de Trump cuando asumió en su segundo mandato y eliminaron todos los filtros de desinformación que los habían llevado a bajarle las cuentas.

“Lo digital es lo político”

—Usted sostiene en su profunda investigación que “en el siglo XXI lo digital es lo político”. ¿Qué quiere decir con eso?

—La política hoy atraviesa todas sus discusiones en el universo digital. Los políticos han encontrado que pueden ser emisores no mediados a través de sus cuentas. Un presidente hace cuarenta años no podía llegar a la población si no era a través de medios tradicionales que llevaran su mensaje narrado por periodistas. Hoy hay campañas activas para que no se apruebe la labor periodística, porque lo digital logró que todos puedan ser emisores y que haya una apariencia de información en un montón de plataformas. Regular lo digital también es tener una postura sobre cómo queremos que se den las discusiones democráticas y cómo administramos la información que fluye por las venas de la sociedad.

—El presidente Javier Milei llegó a decir que la sociedad no odia lo suficiente al periodismo. ¿Qué dice eso de este momento?

Ahí es donde lo digital es político, porque lo digital le permite a él decir eso sin estar mediado por el periodismo. Hace cuarenta años necesitaba al periodismo para que ese mensaje llegara a la sociedad. Hoy utiliza el universo digital y las plataformas para promover el odio explícitamente. Imaginémonos si ese odio fuera ante un segmento de la población que no se llamara periodismo. Los discursos de odio también están fagocitados por las redes.

—¿Por qué los outsiders tienen tanta ventaja en este ecosistema?

—La política en América Latina y en el mundo está tendiendo a tener discusiones que no tienen que ver con el día a día de las personas. Los outsiders tienen la ventaja de venir de afuera de la política, y eso les permite presentarse como más cercanos a las personas: encontrar una forma de vinculación temática, emocional, pero también factual. La vinculación emocional es con la indignación, con la rabia, con el enojo por tantos años de promesas incumplidas. Esa indignación hace que ya probamos con A, con B, con C, ahora vamos con D. Y el D me hace correr las barreras de lo políticamente aceptable para ir hacia el E.

—¿Siempre se va hacia algo más radical cuando hay frustración?

—No necesariamente se está yendo siempre hacia el radicalismo, sino hacia algo distinto. En Brasil tenemos un ejemplo: se llegó a Bolsonaro y se vuelve a Lula. Es volver a un presidente que ya fue dos veces presidente. Pensemos en Chile, donde ningún oficialismo repite desde que Lagos le entregó su primera presidencia a Bachelet. Después Bachelet a Piñera, Piñera a Bachelet, Bachelet a Piñera, Piñera a Boric y Boric a Kast. Es izquierda, derecha, izquierda, derecha. Y las últimas dos versiones son versiones que se desgranan de la izquierda y la derecha más tradicional de Chile. Lo que hay es una ausencia de continuismo. Si no me das lo que yo creo que tendrías que haber dado, estoy dispuesto a cambiarte, sea quien sea quien viene después.

—Cuando se llega al poder con ese manual de la oposición, ¿qué pasa?

—El manual de comunicación se vuelve obsoleto si no tienen un enemigo útil. Entonces la utilización del enemigo para moldear el discurso se vuelve necesaria. Todo el tiempo lo que están haciendo es enfrentarse a alguien: puede ser un sector de la sociedad, quienes estaban antes en el gobierno, la historia de los gobiernos anteriores encapsulados en términos como “casta”, “medios”, “políticos tradicionales”. Como la administración del poder tiende a ser ineficiente en términos de lo que prometiste, es más fácil rivalizar y polarizar diciendo que los que tienen la culpa, incluso de que vos no puedas cumplir tus promesas, siguen siendo los que venías señalando históricamente como ineficientes.

“La política ha renunciado a la coherencia”

—Usted fue asesor del presidente Pepe Mujica, un político que ni siquiera tenía redes sociales ¿Cómo hizo para trabajar con el? ¿Cuál fue tu desafío?

—Mujica tenía una capacidad de disrupción que es lo que las redes premian hoy. Disrumpía por ser distinto a la norma actual. Y la norma actual es que no tenemos tiempo para escuchar discursos profundos y más largos. Él rompía con eso, pero no por una cuestión de comunicación, sino por una convicción que va en contra de la época, porque decía cosas que además podía sostener con la coherencia. La política ha renunciado tanto a la coherencia que esa cuestión de “yo no necesito mucho para vivir”, y que la gente viera que él realmente vivía como decía que vivía, le daba una posibilidad de que cada vez que abordaba alguna temática fuera auténtico y resultara sincero para la ciudadanía. Un presidente de un país pequeño, sin redes, que dice cosas que las redes están dispuestas a escuchar porque no van en correlación con lo que circula por ahí. Quizá lo que Mujica hacía mejor era estimular todo el tiempo a los jóvenes a que pensaran en una mirada crítica de lo que tenían alrededor.

—Si mal no recuerdo Mujica hablaba del tiempo ganado para la familia.

—La película tiene es un poco de eso, es decir, bueno, una historia de vida que te hace ser un interlocutor que quiso ir por lo más extremo y después cambió las formas para llegar al mismo fin. Y ese mismo fin te permite a vos decir las cosas y estimularte a que dejes un poco la inmediatez o las políticas del consumo, porque hablaba mucho del tiempo. El tiempo que utilizamos para producir bienes, se lo quitamos a nuestra familia, eso es lo que decía Pepe Mujica.

—En el libro usted habla de inteligencia artificial y sostiene algo que es terrible, que la IA terciariza nuestras capacidades de pensar.

—Claro, cognitivamente está demostrado que nos volvemos más vagos. La utilización de la inteligencia artificial la vamos adoptando en tiempos prolongados. ¿Por qué? Porque piensa otro por nosotros y nosotros digerimos. Hay varios experimentos sociales que se han hecho con poblaciones testigos de dos partes, una haciendo una investigación de estudio con altos usuarios de inteligencia artificial y otra sin altos usuarios de inteligencia artificial, y los niveles de comprensión y retención de la información a largo plazo son muchísimo más bajos en quienes utilizan la inteligencia artificial de manera masiva a quienes no la utilizan. Por eso, por ejemplo, hay países como Suecia o China que están fomentando militantemente la vuelta a la lectura en papel.

—Hablando de China, Tik Tok es una plataforma china ¿Esa plataforma es un peligro para la democracia?

—Tik Tok tiene el algoritmo más refinado de todos los que existen en las redes sociales, porque en muy pocos segundos se da cuenta de lo que a vos te gusta sin que tengas que dejar rastro, sin un like, sin absolutamente nada. Pero TikTok como tal no funciona en ChinaComo la conocemos nosotros, en China no funciona. Es un producto de exportación. El problema ahí es más geopolítico que de daño a la democracia: estos datos que las tecnológicas buscan todo el tiempo, no quiero que estén en manos de China. Ahora, no les importó tanto en algunos momentos el daño que estaba haciendo en la psicología y en la mente de los jóvenes redes como Facebook, Snapchat e Instagram. Se dispararon los números de autolesiones, de depresión, de trastornos de la ansiedad. Todo eso luego de 2010, en lo que Jonathan Haidt —psicólogo conductual— identifica como la creación de la “generación ansiosa”: la generación que pasó de tener infancias basadas en el juego a infancias basadas en el teléfono. Esos jóvenes que en 2010 eran niños, hoy son votantes.

La inteligencia artificial y la exigencia de respuestas instantáneas

—En “Omitir Intro” usted, como ya hablamos, aborda en profundidad el tema de la inteligencia artificial.

—Hoy solo el 11% de la población mundial utiliza la inteligencia artificial, pero se va a masificar. Si nosotros ya estamos descontentos con la política porque creemos que tiene soluciones tardías a problemas reales, ¿cómo vamos a evaluar los tiempos y las soluciones de la política si nos acostumbramos a pedirle a una inteligencia artificial que nos dé una respuesta a preguntas complejas en milésimas de segundo y esas respuestas tienen la sensación de ser perfectas? Si estamos todo el día interactuando con un chatbot que no discute con nosotros, que tiende a darnos las respuestas que nos gustan, que es privado y además pseudoperfecto e instantáneo, ¿cómo después vamos a salir al mundo a tolerar que el gobierno de mi localidad no limpie la basura en la primera hora en la que eso está sucio? La inteligencia artificial terciariza nuestras capacidades de pensar. Cognitivamente está demostrado que nos volvemos más vagos en tanto la utilizamos de manera prolongada. Piensa otro por nosotros y nosotros digerimos. Por eso hay países como Suecia que invirtieron 120 millones de dólares en sacar pantallas de las aulas y volver al libro en formato papel, o China que instaló más de tres mil bibliotecas en distintos lugares del país, sobre todo en zonas rurales. China es el país que más invierte en inteligencia artificial del mundo, pero sabe que necesita que su gente vuelva a leer en papel.

La entrevista de más de una hora concluye con una idea que da sentido al título del libro: hoy se está “omitiendo la intro” de la política. Lo que se omite, dice el especialista, es la reflexión, el tiempo de elaboración de políticas públicas y la comprensión de que los cambios profundos no ocurren en tres segundos, ni en un reel, ni en una respuesta automática producida sin fricción y en milésimas de segundo.

—¿Y qué pasa cuando ese cerebro sobreestimulado por los tres segundos llega a la urna?

—Nos vinculamos con la política de una manera emocional, siempre fue así. Lo que cambió es qué predomina la emoción. Y no es la esperanza ni la empatía. La emoción más preponderante en las campañas hoy es el odio, el irrespeto, el desafío al poder. Votamos mucho más en contraposición a algo que a favor de otra cosa. Sé lo que no quiero. Hay toda una parte de las campañas que sucede por abajo, en TikTok,en Instagram, en comunidades que se comportan de manera tribal y no dialogan entre sí. Así aparecen presidentes que nadie vio venir”.

—Una conexión directa con el algoritmo, como surge de su investigación “Omitir Intro”.

—Está comprobado que los contenidos negativos concentran mucho más interacción que los positivos. Cuando criticás algo tenés muchas más posibilidades de atraer atención que cuando proponés y por eso los oficialismos están en un problema.

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Círculo rojo: ni el Mundial corre el eje del escándalo Adorni y el Gobierno define qué quiere hacer en el Congreso

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Manuel Adorni

NTMAP: No Todo Marcha Acorde al Plan. Todas las ideas pergeñadas para disuadir a la opinión pública y suavizar la agenda política y mediática del escándalo que salpica a Manuel Adorni, y mantiene encorsetado al Gobierno, fallaron. Ni el inicio de la Copa del Mundo, ni el debut de la Argentina y Lionel Messi en su sexto Mundial, con tres goles a los 38 años y una actuación memorable, alcanzaron para correr el eje. Tampoco el revuelo por las desafortunadas informaciones en torno a la intimidad del capitán argentino que el Gobierno intentó capitalizar, sin éxito. La resignación es total puertas adentro: nada alcanza mientras Javier Milei sostenga al jefe de Gabinete en su cargo.

Está por verse cuál será el impacto del anuncio de este viernes del diputado Adrián Ravier como nuevo vocero de la Presidencia, una iniciativa con doble objetivo: el reconocimiento de que Adorni ya no está en condiciones de comunicar ningún logro y la necesidad de intentar instalar en la agenda pública algunos hitos del programa económico y financiero, un rubro en el que Ravier se mueve con comodidad. Luis Caputo“Toto”, se cansó en los últimos meses de bufar en privado contra las internas y las turbulencias políticas que, según él, golpean su programa: “Sin eso, la Argentina volaría”, le escucharon decir algunos amigos.

Dicen que Karina Milei le pidió “tiempo” a Patricia Bullrich en una de las últimas charlas privadas en la que la senadora insistió, por enésima vez, en que la permanencia de Adorni en el Gabinete se tornaba insostenible. El viernes, la ex ministra reunió, como todas las semanas, a su equipo de colaboradores. La notaron cansada, desgastada, como el resto de los legisladores y el Gabinete que, con excepción de Milei, creen que el ministro coordinador debe dar un paso al costado para darle el cierre definitivo a un escándalo que ya lleva más de tres meses al tope de la taquilla y opaca cualquier iniciativa. “El Congreso que conocimos durante el verano se acabó, está cerrado”, le planteó senadora a la cúpula del Ejecutivo.

Bullrich hace equilibrio entre su rol como jefa del bloque oficialista en el Senado y figura de un sector del electorado de la centroderecha que está espantado con el insólito crecimiento patrimonial del jefe de Gabinete que suma capítulos inéditos todas las semanas, alimentada, para colmo, por un grupo de empresarios del círculo rojo que empezó hace algunos meses a fantasear y trabajar en el nacimiento de un proyecto bautizado por algunos como “mileísmo sin Milei”. En ese plan, que incluye desde Mauricio Macri hasta al banquero Jorge Brito -el propio expresidente le reconoció a amigos que no lo descarta como una opción-, están embarcados sectores potentes del establishment que apoyan los trazos gruesos del modelo libertario pero están desencantados con el liderazgo del presidente. Se menciona entre uno de los principales mecenas de la ex ministra de Seguridad al integrante de una familia empresaria que en el último año avanzó con firmeza en la compra de varios activos, en particular del sector energético, muy vinculada a un sector del gobierno.

Milei, y en particular Adorni, creyeron que el maridaje entre el inicio de la Copa del Mundo, la performance de la Argentina y su justificación patrimonial alcanzaría para modificar la discusión pública y cambiar el eje político, pero sucedió más bien lo contrario. La explicación de un supuesto atesoramiento en negro de poco más de USD 500.000 dólares entre el 2014 y el 2018 en criptomonedas, rápidamente desmentido por el propio funcionario en charlas virtuales entre el 2020 y el 2022, enfureció al Gabinete, no convenció a la Justicia y complicó los planes el gobierno en el Congreso: todas las iniciativas quedaron opacadas, y la actividad legislativa paralizada, por la lluvia de pedidos de interpelación y mociones de censura contra el ministro coordinador.
En ese contexto, los roles parlamentarios del PRO y de Bullrich quedaron en el centro de la escena. En las últimas horas, Cristian Ritondo, jefe del bloque de los 12 diputados del PRO, les transmitió a Diego Santilli y a Gabriel Bornoroni –Martín Menem volvió de un conveniente viaje por Israel hacia el final de la semana- que la mejor salida para la crisis Adorni consistía en dar quórum este martes, habilitar la sesión especial pedida por el peronismo, Provincias Unidas, la Coalición Cívica y otros bloques y enviar a comisiones la interpelación del jefe de Gabinete. Es decir, ganar al menos una semana más. “Nosotros queremos sesionar el miércoles, y para sesionar el miércoles habría que sesionar el martes, y no vemos eso con malos ojos, todo lo contrario, que se emplace a las comisiones para que se traten los dictámenes. Así se destraba el funcionamiento del Congreso”, explicó ayer un diputado que responde a Macri y que es muy crítico del ministro coordinador. “Después, lo relevante es lo que haga la Justicia, o que Milei lo eche (a Adorni) o que él mismo renuncie”, agregó.

En esas conversaciones privadas, según fuentes oficiales, Ritondo ratificó la posición del bloque, y avisó: “No nos pueden pedir más que a Patricia”. La alusión remite a la reunión de labor parlamentaria del miércoles del Senado, en la que la senadora aplazó el debate sobre Adorni una semana pero con aval al pedido del bloque K, en cabeza de José Mayans, que resolvió avanzar con la interpelación y una posible moción de censura con mayoría absoluta -37 senadores- y no dos tercios, tal como se requiere para un proyecto sin dictamen. Bullrich quiere modificar este martes esa acta acordada a mediados de semana.

La mancha del escándalo Adorni que se esparce y corroe la actividad legislativa atenta, según las espadas legislativas de LLA, contra la agenda del Ejecutivo. La Ley de Lobby, que busca regular el cabildeo con la creación de un polémico registro cuestionado por decenas de ONGs y la oposición, parece haber quedado archivada. El debate convocado por el oficialismo para este miércoles para tratar de darle media sanción al Súper RIGI también está en suspenso: dependerá de la decisión política que tome la Casa Rosada respecto al jefe de Gabinete por las sesiones pedidas para el martes en la Cámara baja y el jueves en el Senado. El futuro de ese proyecto, sin embargo, no es solo una incógnita por la crisis en torno al ministro coordinador, sino también por la resistencia de algunos sectores. Existe, en ese sentido, un grupo de empresarios de peso del rubro de la metalurgia que ya han pedido reuniones con diputados y senadores para convencerlos de modificiar ese eventual régimen para favorecer a la industria local. Lo mismo sucede con la Ley de Propiedad Privada, impulsada por Federico Sturzenegger, que está atada en el Senado a la suerte del ahora ex vocero presidencial.

En medio de ese vendaval, el Ejecutivo activó una ronda de diálogos con los gobernadores, en algunos casos con el incentivo de una serie de adelantos financieros como los publicados esta semana en el Boletín Oficial para Entre Ríos, Santa Fe y Jujuy por $400.000 millones. En paralelo, el ministro del Interior inició con los jefes provinciales conversaciones simultáneas para intentar convencerlos de eliminar, o suspender, las primarias, un capítulo contemplado dentro de la reforma electoral, también aplazada para después del Mundial y contaminada por el escándalo que tiene al ministro coordinador investigado por la Justicia. El Gobierno aún no tiene los votos, por eso ya se habla de una iniciativa intermedia: primarias no obligatorias.

Desde Olivos, Milei no comparte el diagnóstico de casi toda la dirigencia libertaria: a cada sugerencia sobre la posibilidad de correr a su jefe de Gabinete respondió irascible, en algunos casos con exabruptos. No quiere entregarle la cabeza al sistema político, mucho menos al periodismo, más allá de que el caso Adorni resolvió, salvo escasísimas excepciones, la grieta impuesta por el Presidente entre el 95% odiado y el 5% de los periodistas afines. Milei no opera bajo la lógica tradicional: se deja llevar, en buena medida, por relaciones y afinidades personales. Bajo esa premisa intentó sostener el año pasado a José Luis Espert, y echó, en el primer semestre del 2024, a Nicolás Posse, al que le había encargado el diseño y el control de la gestión. Por esa decisión alcanzó una marca histórica: fue el presidente que más rápido removió a un ministro coordinador desde la reforma constitucional del ‘94.

El sostenimiento de Adorni corroe no solo la actividad del Congreso si no también el resto de la gestión. El viernes, Santiago Caputo se hizo eco de ese reproche que atraviesa al círculo rojo: en su cuenta de X, irónico, escribió “el gobierno ‘sin gestión’ logró la privatización más compleja de la Argentina” en alusión a la licitación de la Vía Troncal Navegable, cuyo proceso concluyó en favor de Jan de Nul-Servimagnus. Inversores locales, pero también del exterior, esperan ahora por la licitación del Belgrano Cargas, muy demorada, a cargo de Alejandro Núñez, un funcionario muy cercano a Francisco Caputo, hermano del consultor, y a integrantes del grupo Neuss. Esa privatización es muy relevante para el negocio de la minería, uno de los mayores dinamizadores de la actividad económica.

El impacto sobre la gestión tiene también su correlato en la publicidad de las iniciativas libertarias, lo que hace aún más desafiante el trabajo del nuevo vocero. En las últimas semanas, funcionarios y legisladores de LLA cancelaron notas por temor a que cualquier aparición quede circunscripta al escándalo Adorni“Tenemos cerrado el espacio aéreo (de los medios)”, bromeó, resignado, un legislador. La imposición se esparce a todos los ámbitos. Por ejemplo, la ciudad de Buenos Aires.

El jefe de Gobierno, Jorge Macri, capitalizó unilateralmente la sanción del endurecimiento de las penas para los “trapitos”, un proyecto que el PRO había congelado en la Legislatura y que se revitalizó por impulso del bloque porteño de La Libertad Avanza. Ni un solo referente libertario de la capital se atrevió a ir a los medios para apropiarse de la iniciativa por temor al efecto Adorni.

El affaire en torno al jefe de Gabinete tiene su propio capítulo en la ciudad de Buenos Aires. La semana pasada, en TN, el nuevo vocero presidencial se refirió al futuro político de su antecesor. “No podemos responder por él, él tiene que responder. Hay posibles contradicciones que él tiene que explicar mejor, sin dudas su capital político personal, de ese eventual jefe de Gobierno que pudo ser, hoy está más dañado, o habrá que ver cómo le impacta a él en su situación personal para su carrera política”, resaltó Ravier.

La caída de Adorni, los trascendidos cerca de Bullrich de su supuesta aversión a encabezar un proyecto porteño y el “efecto derrame” en la economía promocionado por el gobierno que todavía no tiene anclaje con la realidad, reanimaron al jefe de Gobierno: en el PRO de la capital están convencidos de que LLA no va a tener más alternativa que acordar con ellos el próximo año.

Pero antes que eso, la familia Macri deberá ordenarse internamente: la relación históricamente compleja entre Jorge y Mauricio Macri está peor que nunca. Una muestra de ese quiebre -¿pasajero?- es que, según testigos, el jefe de Gobierno ya no oculta su fastidio con su primo. Esa rotura es bien conocido por Daniel Angelici, “El Tano”, que hace malabares entre ambos.

La resolución de ese conflicto familiar puede tener injerencia directa en la estrategia del PRO en el 2027. ¿Existen mensajes encriptados entre el ex presidente y Horacio Rodríguez Larreta? Esas versiones son alimentadas por la cotidianeidad entre el legislador y Fernando de Andreis, mano derecha de Macri: sus hijos comparten actividad escolar. La relación entre Jorge Macri y su antecesor también está cada vez peor: ni siquiera se saludaron por sus recientes paternidades.

Ese escenario incierto dentro del PRO arroja aún más inquietudes en virtud de los planes del ex presidente. De viaje en Estados Unidos, abocado a la Copa del Mundo, en su entorno dicen que le escapa a una respuesta sobre una eventual candidatura en el 2027, aunque admiten que de haber agua en la piscina estaría dispuesto a calzarse el traje de baño y tirarse de cabeza. También dicen que su hija Antonia no quiere saber nada con esa posibilidad.

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Milei y el daño infinito de Adorni: vocero nuevo, foto gastada

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En una especie de tardío intento de control de daños, Javier Milei resolvió que Manuel Adorni mantenga el cargo de jefe de Gabinete, pero sin el arrastre como vocero presidencial. Se supone que la designación de Adrián Ravier como portavoz busca oxigenar la comunicación oficial y alejarla del caso que daña al Gobierno desde hace más de tres meses, en continuado. Ese objetivo, sin embargo, debe convivir con el sostenimiento del funcionario investigado por su vertiginoso crecimiento patrimonial. Este sábadola foto de apoyo -un recurso gastado- será en Rosario, mientras persisten versiones sobre un recambio final. Todos los movimientos de Olivos, aunque asomen contradictorios, están marcados por el mismo trazo.

El cambio de vocero fue anunciado por el propio Adorni al final de un encuentro en Olivos. El trascendido sobre la reunión, que se extendió varias horas, repitió la letra del gesto de respaldo, esta vez frenteal virtual plazo que se había dado el Senado para tratar la interpelación al funcionario. El recorte de una de sus funciones anotó el dato nuevo, aunque reiterado como objetivo: correrlo del foco de atención político y público. Nada sencillo después de intentos fallidos.

Por lo pronto, la designación de Ravier alimentó esa consideración -es decir, restarle visibilidad a Adorni y a su caso– y también otra especulación, casi una esperanza para algunos funcionarios: que esta sea la última línea de sostén al jefe de los ministros. En segundo plano aparecieron otras lecturas, vinculadas a la interna en el círculo de Olivos, es decir, entre Karina Milei y Santiago Caputo. En general, tal vez por la gravedad del cuadro, las reacciones posteriores al anuncio sobre el cambio de vocero evitaron ese costado de la historia.

Ravier tiene relación con el Presidente desde mucho antes de llegar a ser diputado violeta por La Pampa. Compartieron el llano, no sin disgustos, que en las redes fueron rápidamente recordados: mensajes con descalificaciones como las que Milei suele utilizar, ahora contra opositores, periodistas o economistas críticos. El legislador llega al Gobierno para ocupar parte del lugar de Adorni, pieza de Karina Milei. Y tiene vínculos con el espacio de Santiago Caputo. Pero lo dicho: por ahorano tendría relación con los equilibrios o desequilibrios internos.

Antes que nada, la decisión de contar con nuevo vocero busca encarar de otro modo el camino transitado sin éxito desde mediados de marzo: “mostrar gestión”. En sus primeras declaraciones luego del anuncio, Ravier dijo que su objetivo será “comunicar los logros del Gobierno”. Eso está asociado, como concepto, a la visión libertaria sobre el efecto Adorni, entre quienes lo respaldan cerradamente -y más bien atribuyen todo a un motor externo, mediático- y los que preferirían su alejamiento. Creen que opaca o directamente oculta datos positivos de gestión. Sólo esos.

De hecho, Luis Caputo quedó expuesto casi como solitario “vocero” en ese terreno, con acompañamiento de alguna franja de tuiteros violetas. Esas andanadas exponen de algún modo enojos y lamentos por el efecto del caso Adorni, junto a datos del mundo financiero, superávit o desaceleración inflacionaria. Por supuesto, la realidad es bastante más matizada: esos números conviven con informes estadísticos sobre la persistente caída del consumo o la crisis en diferentes rubros de la industria.

Como sea, la incorporación de Ravier llega en el umbral del nuevo gesto de apoyo a Adorni decidido por Olivos. Se trata, otra vez, de una escenificación del respaldo de los ministros y otros funcionarios, convocados especialmente para ir a Rosario, al igual que los jefes legislativos, entre ellos Patricia Bullrich. En cambio, la presencia de Victoria Villarruel necesitó de una diagonal en las invitaciones, por vía provincial. De todos modos, el tema del quiebre entre la vicepresidente y Olivos aparece un escalón por debajo de la tensión mayor de estos días.

Si no hay cambios, será la segunda vez consecutiva en que una celebración patria pierde el sentido propio y queda subordinada al juego doméstico del Gobierno. Antes había sido el 25 de Mayo, de manera visible en el Tedeum y las posteriores imágenes que buscó asegurarse Olivos. También entonces eran postales de respaldo al jefe de Gabinete.

No termina allí la serie. La agenda de los días que vienen expone hasta qué punto el caso Adorni tiñe el terreno político. La mira estará puesta en el Congreso, en una semana marcada además por una nueva gira presidencial.

Diputados enfrenta una doble prueba. Para el martes, está convocada una sesión especial que fue motorizada por la oposición para tratar de iniciar el trámite de la interpelación. Existen dudas sobre el número para lograr quórum. Y eso en buena medida depende hasta ahora de cómo juegan dialoguistas y aliados -amarillos, radicales, provinciales-, en parte por la expectativa que generó el Senado y también de acuerdo con lo que empujen los gobernadores, siempre con negociaciones abiertas por cuestiones de fondos.

A la par, el oficialismo tiene que resolver si realmente sostiene el llamado a la sesión del miércoles, para tratar proyectos que se vienen demorando: la ampliación del RIGI y el aval al acuerdo con holdouts. El compromiso de legisladores para garantizar número suficiente también depende del clima político más amplio y no sólo del repetido objetivo del oficialismo, necesitado de mostrar resultados.

En el Senado, el cuadro es más denso, porque puso a prueba la relación entre LLA y bloques que suelen acompañar sus iniciativas, muchas veces con cambios en los proyectos y en función de tratos más amplios con jefes provinciales. La semana pasada, Bullrich cerró un entendimiento con los jefes de otros espacios en base a dos putos: levantar la sesión programada para tratar el postergado proyecto sobre propiedad privada y fijar el jueves próximo para ir al recinto con el pedido de interpelación a Adorni como primer punto.

Pero antes, el martes, habrá que ver si el mileismo logra frenar por unas semanas la carga sobre el jefe de Gabinete. Se trata de una vuelta de tuerca sobre las mayorías necesarias para tratar ya el tema o tener que pasar antes por comisión. En otras palabras, ganar tiempo. Pero ocurre que, más allá de la tensión que genera esa jugada -y de las negociaciones “reservadas” con aliados-, Adorni debería ir al Senado a principios de julio para dar su informe, muy demorado.

Por supuesto, la repercusión y la persistencia del caso no depende exclusivamente de lo que haga Olivos y de lo que suceda en el Congreso. Las novedades en el frente judicial parecen inagotables. Y nada indica que la sucesión sea cerrada por el penoso capítulo de la compra de colchones y artículos de blanquería, en efectivo y a nombre de una empleada de la Casa Rosada. Más bien, al contrario.

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