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Política Nacional

Massa dio sus 10 razones para votar a Alberto Fernández

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El dirigente del Frente Renovador (FR) y precandidato a diputado por el Frente de Todos, Sergio Massa, publicó en sus redes las “Diez razones para votar a Alberto Fernández” en las próximas elecciones presidenciales. El exintendente de Tigre enumeró varios conceptos sobre la “capacidad” que observa en el exjefe de gabinete y ahora aliado electoral “para construir los consensos que contribuyan a superar la grieta”. 

El próximo gobierno tendrá una tarea difícil y va a necesitar grandes consensos“, señaló el referente del Frente Renovador, al señalar en Twitter que Alberto Fernández era la persona indicada para construir esos acuerdos. Sin embargo, no hizo ninguna mención a la candidata a vicepresidenta, Cristina Kirchner.

El postulante a diputado señaló que Fernández tiene “la capacidad” de construir los acuerdos que permitan “superar la grieta que intenta imponer el Gobierno”, y que comparte con él la “experiencia, un sentido crítico y la autonomía” necesaria para aprender de “los errores del pasado y el doloroso fracaso del presente”.

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La CGT lanzará un INDEC propio para medir la inflación, el empleo y los precios: qué se propone y con quién se asociará

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La CGT atraviesa todavía una etapa de desconcierto tras no haber podido frenar la reforma laboral (pese a que logró salvar “la caja” que representan las cuotas solidarias) y trata de reperfilar sus próximos pasos para no quedar tan a la retaguardia de la realidad socioeconómica de la Argentina de Javier Milei.

Por lo pronto, su impugnación judicial a la nueva ley laboral fue rechazada por un juzgado del fuero Contencioso Administrativo y tampoco prosperó su apelación: la Sala IV de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal confirmó el rechazo a la cautelar pedida por la CGT.

Esta semana, la CGT presentó un amparo ante el fuero laboral con la intención de que declare la invalidez de 64 artículos vinculados con el derecho colectivo (como la reglamentación del derecho de huelga en los servicios esenciales, que la Justicia suspendió cuando figuraba en el DNU 70) por considerar que “vulneran derechos humanos fundamentales reconocidos por la Constitución Nacional y por tratados internacionales que tienen jerarquía constitucional”.

Su única alegría en ese rubro fue cuando un juez de primera instancia frenó este martes el traspaso de la Justicia Nacional del Trabajo a la órbita de la Ciudad de Buenos Aires. Pero la medida cautelar responde a una demanda de la Unión de Empleados de la Justicia de la Nación (UEJN) contra el Estado y no de la CGT.

Por eso en las últimas semanas los líderes cegetistas están buscando reorientar su estrategia con decisiones que les permitan dejar atrás el frustrado (por ahora) objetivo de invalidar la reforma laboral.

La idea que lanzarán en forma inminente es el lanzamiento de un observatorio de estadísticas socioeconómicas y laborales, una suerte de INDEC propio desde donde tratarán con números “confiables” para confrontar con las cifras que elaboran en el Estado. Para eso se firmará un convenio con la UBA, que aportará la metodología y los expertos técnicos que, junto con los asesores cegetistas, elaborarán todos los meses un índice de inflación alternativo y datos sobre empleo y precios de la canasta básica, entre otros.

Será una forma de salir hacia arriba de un laberinto en el que quedó atrapado por su pelea contra la reforma laboral, que tuvo un final amargo (al menos hasta ahora).

Con esos números en mano, la CGT procurará reunirse con empresarios para armar una estrategia conjunta “en defensa de la producción nacional y de las fuentes de trabajo”, con la clara conciencia de que la economía de Milei provoca crujidos en el sector empleador.

A la vez, los sindicalistas están convencidos de que contar con estadísticas propias también los ayudará a negociar con mejores fundamentos un período de las paritarias que se perfila áspero porque la pauta del Gobierno es que se cierren acuerdos por debajo de la inflación (2%) y con vigencia mayor a la trimestral.

Algunos dirigentes de la CGT están preocupados por los indicios de crisis económica y, al mismo tiempo, porque está perdiendo la iniciativa en manos del ala dura agrupada en el Frente de Sindicatos Unidos (FRESU), donde están la UOM, Aceiteros, ATE, Pilotos y las dos CTA, que le disputan a la dirigencia cegetista la presencia en los conflictos laborales y el control de la calle.

Todavía no se desperezó la otra vertiente dura del gremialismo que está en la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), que lidera Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento), aunque es cierto que perdió poder de fuego cuando tomó distancia de la entidad su anterior titular, Sergio Sasia, que dirige la Unión Ferroviaria, el gremio más numeroso del sector.

Hay sindicalistas muy desconcertados por un fenómeno que están detectando en sus bases: trabajadores suspendidos o despedidos como consecuencia del plan económico de los libertarios, según aseguran, están más enojados con el pasado (léase gobierno de Alberto Fernández) que con el presente (Javier Milei).

Eso, más el miedo a perder el trabajo, son dos de los factores clave que explican por qué la conflictividad sindical no crece en forma proporcional a los problemas que tienen muchas empresas para sobrevivir en un contexto de fuerte caída de la producción y del consumo.

Aun así, en la CGT crece la sensación (o el deseo) de que la luna de miel de una parte del electorado con Milei no se extenderá demasiado: el aumento de la desocupación al 7,5%, que se conoció esta semana (y que refleja lo sucedido en el cuarto trimestre de 2025) es un dato que prende las alarmas porque los expertos estiman que esa cifra creció en los primeros 3 meses de este año.

Gran parte del apoyo que tenía Carlos Menem en la sociedad durante su gobierno se diluyó cuando se dispararon los números del desempleo: llegó a su máximo nivel en mayo de 1995, con el 18,4%.

Los líderes sindicales se preparan para resistir, aunque son conscientes de que, en el fondo, la salida es política: por eso ya se aceleraron los aprestos para definir candidaturas presidenciales competitivas en 2027 que puedan impedir la reelección de Milei.

Aun así, el estigma de la división permanente persigue al gremialismo peronista: hoy, una parte importante de la dirigencia apoya sin fisuras el proyecto de Axel Kicillof para la Casa Rosada, pero otro bloque, donde hay algunas figuras de la CGT, está decidido a apostar a la figura de un “outsider” como el pastor evangélico Dante Gebel.

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Milei, el caso Adorni y la economía: tono de batalla recargado, pero esta vez defensivo

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Desde Hungría, recién llegado para asistir a una nueva cita internacional de la derecha, Javier Milei tuiteó rápidamente para celebrar los datos del PBI 2025. Pero el mensaje, de hecho, tuvo más sentido político que económico: se anotó en la lógica de la batalla discursiva, en una sucesión de días difíciles y tensos para el oficialismo, en primer lugar por el impacto y las estribaciones del caso de Manuel Adorni. El Presidente aprovechó el informe del INDEC para repetir lo que había hecho en Tucumán, apenas unas horas antes de embarcarse hacia Budapest: rearmar el enemigo político/empresario/mediático frente a un cuadro que no pinta a su gusto. No pareció un gesto a la ofensiva, sino un giro defensivo.

Por supuesto, Luis Caputo se mostró en primera línea para festejar y exponer la lectura del Gobierno. Sin matices, porque domina la disputa que, en el imaginario del poder, debería “marcar agenda”. No siempre ocurre. Y en este caso, además, como si no existiera contexto ni diferentes elementos para un análisis más o menos razonable. El registro del INDEC dice que la economía creció 4,4% el año pasado. El desagregado del último trimestre expone trazos similares a relevamientos previos, no sólo públicos: aumento significativo de rubros como la intermediación financiera, la actividad agropecuaria y la minería; y números negativos en industria manufacturera y comercio. Nada monocolor.

La mirada de economistas, consultores y políticos -pocos- que siguen el tema con atención considera toda la película del año pasado, el cierre del último trimestre en relación a los previos y lo que estaría registrando el arranque del 2026. En esa línea, hay que esperar un nuevo aporte del INDEC: el jueves próximo será difundido el EMAE de enero. Se verá entonces si confirma o va a contramano de algunas estimaciones a la baja para este período.

En cualquier caso, la reacción del Gobierno expone la necesidad de recuperar el centro político. Las preocupaciones son alimentadas por diferentes datos de la economía diaria –inflación, consumo, empleo, morosidad en créditos y tarjetas– y la repercusión prolongada de temas que exponen al jefe de Gabinete y, en otra escala, del caso $LIBRA. A eso se añaden números de encuestas y la recrudecida interna violeta. La disputa doméstica -que trepa en intensidad por la ofensiva de Karina Milei sobre espacios de Santiago Caputo– tiene trascendencia pública y genera recelos entre socios y aliados del oficialismo.

En ese contexto, los últimos mensajes del Presidente incluyen y trascienden su concepción básica. Resulta claro que la “construcción del enemigo” -y su sostenimiento- constituye un elemento central de la lógica mileista. Expone o refleja una ideología que supera la división tradicional entre derecha e izquierda. Es un terreno en el que Milei se siente cómodo. Eso es sabido. En cambio, lo más reciente es el sentido defensivo o, si se prefiere, la intención de revertir la situación que enfrenta Olivos, especialmente en las últimas dos semanas.

Según la mirada de algunos analistas -y también de acuerdo con relevamientos de redes sociales- la sucesión de noticias vinculadas al jefe de Gabinete habrían sacudido al oficialismo más que la escalada del caso $LIBRA. No tendría relación directa con la dimensión de cada tema, sino más bien con la “simplicidad” de los capítulos de Adorni y el contraste con el discurso violeta sobre la “casta”, que lo ha tenido siempre como expositor destacado.

El ruido inicial tuvo que ver con la inclusión de la esposa del funcionario en el vuelo a Nueva York. El impacto terminó opacando la actividad apuntada a promover inversiones. Casi en paralelo, se agregaron informaciones e imágenes sobre el viaje de Adorni y su familiab a Punta del Este: los gastos y pagos por los pasajes y otros elementos aumentan el foco sobre el tema, ya en terreno judicial. Y finalmente, apareció la denuncia sobre la propiedad en un country de Exaltación de la Cruz, algo conocido por los vecinos desde hace tiempo y que ahora trepó a la categoría de estado público.

El Gobierno y el oficialismo en general exponen nerviosismo -o incomodidad, según el término utilizado para morigerar el impacto- y cierta contradicción. A veces, asoma la esperanza en que los temas se desgasten y pierdan atracción con el paso del tiempo. Eso se expresa en silencios y esfuerzos por cambiar el eje del temario público. Y en otros momentos, vuelve el tono de batalla, con dos sentidos visibles: tratar todo como una conspiración o jugada para esmerilar al Gobierno, y adjudicar lo que ocurre al “enemigo” ya diseñado.

Milei habló en Tucumán de una “carnicería mediática” -se entiende que por el caso Adorni y el criptogate- y puso en la mira otra vez a políticos opositores, empresarios ya descalificados y periodistas. En su mensaje a raíz del informe sobre la actividad económica, dio una vuelta parecida: habló de “operetas”, de “ensobrados”, de “políticos chorros” y de “empresaurios”.

El punto para el Gobierno es qué efecto real tiene la reiteración de esa línea discursiva. Difícil de medir, aunque algunos sondeos registran una pérdida de adhesión en lo que se denomina “voto blando”. En otras palabras: malestar en una franja que acompañó a Milei pero no de manera incondicional, como ocurre con el “núcleo duro” de LLA, que se mantiene. Son trazos que no tienen traducción mecánica en sentido electoral, ni mejoran necesariamente la situación de la fragmentada oposición. Eso anima al círculo violeta, aunque no resuelva la cuestión.

El último informe de la Universidad Di Tella sobre el Indice de Confianza del Consumidor enciende algunas luces amarillas, por lo que dice y porque es valorado en medios políticos y empresariales. Anota en marzo una caída de 5,3% frente a febrero, que ya había retrocedido, y un 4,7 en la comparación interanual. El registro es menor y hasta positivo en algunas provincias, pero por encima del promedio se destaca especialmente el GBA.

Eso explica en parte una inquietud que supera las líneas del oficialismo. Y que no parece decrecer por simple efecto del discurso.

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Tras su viaje a Tucumán, Milei llegó a Hungría para participar de un foro de ultraderecha y reunirse con Orbán

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El Presidente Javier Milei volvió a viajar al exterior, en este caso con destino a Hungría, donde aterrizó este viernes pasadas las 16. El jefe de Estado voló acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y del ministro de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno.

Milei mantendrá un encuentro a solas con Orbán, durante su viaje a Budapest para participar de la CPAC. En el Ejecutivo confirman que la reunión está prevista, pero faltan terminar de definir detalles de la agenda oficial.

La decisión forma parte de la estrategia internacional del presidente de profundizar vínculos con referentes de la nueva derecha global. El viaje coincide con una nueva edición de la CPAC local, que se realizará este sábado.

En la Casa Rosada explican que el encuentro apunta a reforzar la alianza geopolítica entre la Argentina y Hungría, en una relación que el oficialismo busca leer en clave ideológica, pero también de posicionamiento internacional. En el entorno del jefe de Estado destacan la sintonía personal con Orbán y remarcan que el cara a cara servirá para darle volumen político a un vínculo que hasta ahora se había expresado sobre todo en gestos públicos.

La relación entre Milei y Orbán tuvo una señal visible semanas atrás, cuando ambos participaron del encuentro inaugural del Consejo de la Paz en Washington. En Balcarce 50 toman esa postal como antecedente directo del acercamiento actual y como un indicio de una relación política que el oficialismo busca consolidar en esta nueva escala del primer mandatario.

La CPAC de Hungría se presenta como la quinta edición del foro en ese país y funciona como una cumbre de dirigentes conservadores de alcance global. Orbán tendrá un rol central como anfitrión, en un evento que el oficialismo argentino lee como una vidriera para profundizar contactos con aliados ideológicos y reforzar el perfil internacional de Milei.

El viaje se suma a una secuencia intensa de actividad exterior del Presidente. Hungría es una nueva escala después de sus recientes pasos por Estados Unidos y España, en una agenda que el oficialismo usa para fortalecer la proyección internacional del mandatario y su inserción en espacios alineados con el trumpismo y las derechas europeas.

El primer ministro húngaro es uno de los principales aliados de Donald Trump en Europa y una figura de peso dentro del universo conservador continental. En ese marco, la reunión buscada por Milei funciona como una señal de alineamiento.

Fuente: TN

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