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Milei avanzará con privatizaciones y se mostró trabajando para “achicar el Estado”

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El presidente electo, Javier Milei, este lunes su intención de avanzar con “privatizaciones” de empresas del Estado, entre ellas YPF, y se mostró esta mañana en una foto junto a la diputada nacional electa Diana Mondino y Nicolás Posse trabajando en el Hotel Libertador para “achicar el Estado y eliminar impuestos”.

En declaraciones periodísticas realizadas a primera hora de la mañana, el mandatario electo aseguró que su gestión avanzará con “un ajuste fiscal” y señaló que “no lo pagarán los argentinos de bien sino los políticos”.

En tanto, cerca de las 10, Mondino publicó en la red social X (antes Twitter) una foto en la que se encontraba sentada en una mesa mesa junto a Milei y Nicolás Posse, a la que acompañó con la frase “trabajando para achicar el Estado y eliminar impuestos”.

En las entrevistas que brindó a radio Continental, Rivadavia y Mitre, Milei ratificó que impulsará la privatización de empresas estatales, entre las que mencionó a YPF, a la Televisión Pública, a Radio Nacional y a Télam.

Puntualmente sobre YPF, Milei dijo que la primera tarea será “recomponerla”.

“Tanto Enarsa como YPF tienen que tener un rol en la transición para, mientras se racionalizan y se las pone en valor, se puedan vender de una manera muy muy beneficiosa para los argentinos”, aseveró.

Además, anunció que implementará una política aérea de “cielos abiertos” para generar una competencia entre empresas de aviación por las rutas nacionales e internacionales.

Milei, además, aseguró que entregará “a sus empleados” la administración de la compañía Aerolíneas Argentinas.

“Nuestra idea es entregársela a los empleados y que ellos mismos hagan la depuración y comiencen a competir en una política de cielos abiertos”, expresó el electo presidente. Y agregó: “El personal de Aerolíneas es un personal muy calificado, el problema radica en la contaminación política”.

Fuente: Telam.

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Lula da Silva se sacó una foto con un cartel de “Cristina libre” en Brasil y le envió un mensaje a la expresidenta: “Que no afloje”

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El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se sacó este sábado un cartel con la leyenda “Cristina libre” y le envió a la expresidenta argentina, detenida con prisión domiciliaria en su departamento de la Ciudad de Buenos Aires, un mensaje de aliento: “Que no afloje y a seguir luchando”.

Así lo difundió el equipo de comunicación de Cristina Kirchner, con un video que muestra el momento en que Lula abraza a Oscar Parrilli a la salida de un evento en San Salvador de Bahía.

El exsecretario General de la Presidencia argentino encabezó la delegación nacional que participó de un encuentro para conmemorar los 46 años de la fundación del Partido de los Trabajadores (PT) donde estuvo Lula. Los otros dirigentes nacionales fueron el excanciller Felipe Solá y el parlamentario del Merosur y santacruceño Franco Metaza.

“El Presidente Lula da Silva, envió cariños a la ex mandataria de Argentina Cristina Kirchner, “Que no afloje y a seguir luchando” fueron sus deseos para la ex mandataria”, dice un comunicado enviado por el área de prensa de La Cámpora.

Oscar Parrilli, en tanto, agradeció a Lula la visita que realizó a la Argentina y especialmente Cristina Kirchner meses atrás. El presidente de Brasil estuvo en el departamento de San José 1111 en julio pasado.

En los mensajes que cada uno difundió tras aquel encuentro, que se extendió durante casi una hora, la expresidenta destacó el peso político de la visita, mientras Lula enfatizó su compromiso personal con ella y la instó a sostener “la lucha por la justicia” al compartir que Cristina Kirchner es una presa política.

“Hoy recibimos al compañero Lula en mi casa, donde estoy bajo detención domiciliaria por decisión de un Poder Judicial que hace tiempo dejó de disimular su subordinación política”, escribió CFK en un posteo en la red social X tras la visita de Lula.

La expresidenta comparó su caso con la causa judicial que enfrentó el mandatario brasileño en su país años antes. “Lula también fue perseguido, también le hicieron lawfare hasta meterlo preso, también intentaron callarlo. No pudieron. Volvió con el voto del pueblo brasileño y la frente en alto”, escribió Cristina y concluyó que la visita de Lula “fue mucho más que un gesto personal: fue un acto político de solidaridad”.

Lula, en tanto, también escribió en la ex Twitter y relató: “Hoy visité a mi colega y expresidenta Cristina Kirchner en su residencia de Buenos Aires. Me alegró mucho volver a verla y encontrarla tan bien, con fuerza y ​​espíritu de lucha”.

“Tengo una larga amistad con Cristina que va mucho más allá de una relación institucional. Es un cariño y afecto compartidos por amigos, colegas en el ámbito político y quienes comparten los ideales de justicia social y la lucha contra la desigualdad”, agregó el presidente de Brasil, quien destacó de CFK la “firmeza que ha caracterizado su vida y su carrera política”.

“Pude sentir el apoyo popular que ha recibido en las calles, y sé muy bien lo importante que es este reconocimiento en los momentos más difíciles. Espero que estés bien y que continúes tu lucha por la justicia”, cerró el pernambucano en referencia a una visita que no había estado en la agenda oficial.

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Reforma laboral y cuentas que no cierran: la mala racha de recaudación borró el debate de fondo

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Nadie, ni el Gobierno, ni las provincias ni los legisladores, discute en estas horas los temas gravitantes de la reforma laboral. El proyecto llegaría al recinto del Senado en apenas cinco días, el miércoles, según la cita impulsada por oficialistas, socios y dialoguistas. Eso mismo supone un acuerdo sobre buena parte del texto -con cambios poco difundidos- y la advertencia, al mismo tiempo, sobre la tensión final en torno del artículo tributario, es decir, el que proyecta una caída de fondos para las provincias. Resultado: una mezcla de confianza por la sanción en general e incertidumbre puntual, alimentada por la mala racha de la recaudación, que lleva seis meses y complica, bastante, los números nacionales y de cada distrito. De las cuestiones de fondo se habla poco y nada.

El cruce de especulaciones y suspicacias sobre la propuesta de rebaja en Ganancias para empresas es tal que van de la mano las alternativas -que las hay en conversaciones entre gobernadores y con operadores violetas- y la posibilidad de una caída de este tema. La ley es un objetivo de máxima para Olivos: la aprobación sería un mensaje fuerte por su sentido político antes que por los efectos prácticos, a medir en el tiempo. El interrogante es hasta qué punto podría llegar esa necesidad. ¿Soportaría Javier Milei un final que pueda ser interpretado como una cesión a los jefes provinciales?

El ejemplo más cercano es la sanción del Presupuesto 2026. El Gobierno celebró públicamente como un éxito el trámite de aprobación sobre el final de diciembre, en pleno vértigo de las Fiestas. Pero hacia adentro, lamentó dejar en el camino el capítulo que incluía el fin de las leyes de emergencia en el área de discapacidad y de financiamiento universitario. Ahora, hay quienes sostienen que Milei no aceptaría ceder con la baja de Ganancias para empresas incorporada al proyecto de reforma laboral.

Visto desde ese punto de vista, se trataría de una lectura sobre el mensaje político antes que tributario al mundo de las empresas. Entre los gobernadores, y en algunos contactos con Diego Santilli -dicen que también con Santiago Caputo-, se plantearon diversas salidas: postergar la aplicación de la baja de Ganancias, escalonarla o sujetarla a una mejora de ingresos que, según el Gobierno, provocaría la misma ley. Después, creció la sospecha de que tal vez Economía preferiría que directamente se caiga ese renglón del proyecto. Parece ilógico, pero para quienes siguen de cerca los números no lo sería.

La recaudación viene cayendo de manera significativa y sostenida desde hace seis meses, por diversos factores, entre ellos el retroceso o el freno del consumo, según el rubro y cada mes. El declive en términos reales arrancó en agosto, con un registro negativo de más de 2 puntos porcentuales, y superó en enero los 7 puntos. Eso impacta directamente en la relación con las provincias. Las transferencias generales disminuyeron sensiblemente en el primer mes de este año y medida sólo la coparticipación, osciló en los 8 puntos.
Los números, incuestionables hasta para la Oficina de Respuesta Oficial, exponen sobre qué tablero se mueve este aspecto de la reforma laboral. Y, según jefes provinciales de buen diálogo con el Gobierno, podría generar una especie de doble señal oficialista: por un lado, la necesidad de sostener el discurso de no admitir cambios sustanciales para coronar su iniciativa en el Senado; y por el otro, una realidad que deja márgenes reducidos para sacrificar recaudación.

A eso se añade un ingrediente político, sobre todo de manejo comunicacional. La decisión de avanzar con la iniciativa sin mucho debate dejó fuera de la agenda pública los puntos de la reforma que hacen a los cambios laborales. Y los avances con otros espacios en ese terreno terminaron de consagrar como tema fundamental el artículo tributario, es decir, los tironeos con las provincias. La resolución de este renglón podría opacar la lectura sobre los puntos centrales de la ley y, en caso de ceder, hasta dejaría un regusto amargo para Olivos.

El texto original incluyó algunos planteos polémicos o de previsible reclamo judicial de los jefes sindicales. Se verá en el recinto si los cambios acordados por el oficialismo en las tratativas con la oposición dialoguista -con Patricia Bullrich negociando aspectos no monetarios del dictamen de comisión- moderaron o no algunos de aspectos más cuestionables.

Según trascendió, habría algunas pinceladas para diferenciar el tratamiento entre pymes y grandes empresas. Un caso sería el del fondo para indemnizaciones que, de hecho, recortaría aportes patronales destinados al sistema previsional para derivarlos al FAL. Existen otros puntos que los jefes sindicales cuestionan y que, según advirtieron, podrían terminar con presentaciones judiciales. La señal política, medida en términos de nivel de consenso, también terminaría siendo un mensaje, en la perspectiva de demandas que podrían abrir el camino a la Corte Suprema.

El oficialismo apuntó, con sentido común, a las necesidades de asimilar en la ley los cambios producidos en el mundo del trabajo. También, manejó el discurso que pega sobre el desprestigio gremial -ganado con creces por buena parte de la dirigencia- aunque, en rigor, no se hable seriamente de una nueva ley sindical que es la que podría contribuir a modificar ese cuadro.

Como sea, en el recinto del Senado terminarán de conocerse los alcances de los artículos que exponen los trazos centrales de la reforma: convenios, banco de horas, vacaciones, servicios esenciales, entre otros títulos. Por el momento, está dicho, todo eclipsado por la pulseada de fondos con las provincias.

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Las delicadas negociaciones en el Congreso reavivaron luchas de poder que el Gobierno busca aplacar

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El gobierno nacional, ante la ausencia de adversarios externos, parece buscar conflictos puertas adentro. Las tensiones que atraviesan el ala sur y el ala norte de la Casa Rosada se replican en otros despachos oficiales, y el triángulo de hierro a menudo muestra fisuras.

En los últimos días resurgió una nueva etapa de desconfianza. Una interna palaciega vinculada tanto al futuro como al pasado, más que al presente.

Durante el reciente encuentro de la mesa política del Gobierno, realizado el miércoles pasado en la Casa Rosada, comenzó a evidenciarse una situación que se gestaba en el interior y ya había sido tema central en conversaciones privadas. La relación entre los principales referentes del oficialismo en el Congreso de la Nación, el diputado y presidente de la Cámara Baja Martín Menem y la senadora Patricia Bullrich, figura destacada de la Cámara Alta, atraviesa un momento tenso.

Menem mantiene un alineamiento con la Secretaría General de la Presidencia, encabezada por Karina Milei, mientras que Bullrich cuenta con un fuerte respaldo del Presidente Milei, aunque desarrolla su propio espacio. Esta última situación reaviva las tensiones.

“Cuando Patricia hablaba, Martín hacía gestos y no ocultaba su malestar”, señaló una fuente que participó del encuentro y que observó sorprendido esos movimientos. “El mundo de Karina no le tiene toda la confianza a Patricia porque tiene juego propio”, agregó en referencia a la hermana del Presidente. “Con la reforma, ella —por la ex ministra— se anota un gol importante y la idea es que vuele, pero no tan alto”, explicó la misma fuente.

Cercanos a la senadora reconocen la existencia de esos recelos, vinculados a su autonomía, aunque minimizan el conflicto asegurando que Bullrich mantiene un buen trato con la Secretaría General de la Presidencia. Sostienen que esa interna es alimentada por antiguos aliados del PRO.

“Con Karina te diría que hay menos problemas que con Santiago y él es más cercano a los amarillos, es el que tiene mejor diálogo ahí”, dijo a Infobae la misma fuente bullrichista.

Y agregó: “Hay muchos que quedaron dolidos porque Patricia no solo se fue del PRO y se afilió a La Libertad Avanza, sino que se llevó legisladores de los bloques amarillos a los violetas, entonces en el macrismo persiste el recelo”.

En un clima de desconfianza, ayer algunos diputados manifestaron su malestar por los cambios que Bullrich afirma que se introducirán en el proyecto y que permanecen “bajo cuatro llaves”. Algunos legisladores expresaron preocupación por no saber con qué se encontrarán ni si tendrán posibilidades en la Cámara Baja. “Ese secretismo complica todo”.

Desde el despacho del presidente de Diputados también relativizaron el conflicto y aseguraron que “no hay problemas, se trabaja muy bien”. Además, subrayaron que la directiva de la Casa Rosada es “evitar” cualquier tipo de internas palaciegas.

En los pasillos del poder sorprende la cantidad de disputas internas que enfrenta hoy el Gobierno, atribuidas a la falta de confrontación externa —la oposición— y a la propia dinámica de búsqueda de poder de cada sector. En público hay fotos conjuntas, sonrisas y abrazos, pero en la intimidad de los despachos esas muestras de cordialidad desaparecen.

Quizás tenga razón un hombre de confianza de Patricia Bullrich quien, frente a esta nueva interna, señaló: “No entienden nada, vamos a meter un golazo ahora, en febrero, y todo pasa. En abril estamos todos durmiendo la siesta y no pasa nada en el Congreso”.

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