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Milei avanzará con privatizaciones y se mostró trabajando para “achicar el Estado”

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El presidente electo, Javier Milei, este lunes su intención de avanzar con “privatizaciones” de empresas del Estado, entre ellas YPF, y se mostró esta mañana en una foto junto a la diputada nacional electa Diana Mondino y Nicolás Posse trabajando en el Hotel Libertador para “achicar el Estado y eliminar impuestos”.

En declaraciones periodísticas realizadas a primera hora de la mañana, el mandatario electo aseguró que su gestión avanzará con “un ajuste fiscal” y señaló que “no lo pagarán los argentinos de bien sino los políticos”.

En tanto, cerca de las 10, Mondino publicó en la red social X (antes Twitter) una foto en la que se encontraba sentada en una mesa mesa junto a Milei y Nicolás Posse, a la que acompañó con la frase “trabajando para achicar el Estado y eliminar impuestos”.

En las entrevistas que brindó a radio Continental, Rivadavia y Mitre, Milei ratificó que impulsará la privatización de empresas estatales, entre las que mencionó a YPF, a la Televisión Pública, a Radio Nacional y a Télam.

Puntualmente sobre YPF, Milei dijo que la primera tarea será “recomponerla”.

“Tanto Enarsa como YPF tienen que tener un rol en la transición para, mientras se racionalizan y se las pone en valor, se puedan vender de una manera muy muy beneficiosa para los argentinos”, aseveró.

Además, anunció que implementará una política aérea de “cielos abiertos” para generar una competencia entre empresas de aviación por las rutas nacionales e internacionales.

Milei, además, aseguró que entregará “a sus empleados” la administración de la compañía Aerolíneas Argentinas.

“Nuestra idea es entregársela a los empleados y que ellos mismos hagan la depuración y comiencen a competir en una política de cielos abiertos”, expresó el electo presidente. Y agregó: “El personal de Aerolíneas es un personal muy calificado, el problema radica en la contaminación política”.

Fuente: Telam.

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En un fuerte discurso, Javier Milei apoyó la candidatura de Flávio Bolsonaro: “No hay otro capaz de terminar con el Riesgo Lula”

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Javier Milei dio este sábado su apoyo rotundo a la candidatura presidencial del senador Flávio Bolsonaro en Brasil, quien esta tarde fue presentado como el postulante del Partido Liberal, el principal espacio que competirá en las elecciones del 4 de octubre contra el presidente Lula da Silva, que busca su cuarto mandato.

El mandatario argentino participó de la Convención Nacional del Partido Liberal (PL) y realizó un fuerte discurso con ataques directos contra su par brasileño. “Ladrón”, “presidiario” y “totalitario” fueron algunos de los términos que utilizó para aludir a él de manera indirecta. En el Palacio do Planalto -la sede del Poder Ejecutivo de Brasil- avisaban en la previa que iban a estar atentos a esta alocución y que esperaban que el libertario no cruzara una línea roja: la de realizar ataques personales contra su presidente.

Pese a la advertencia, Milei no se guardó nada. “Si en Argentina tenemos como factor económico lo que llamábamos el Riesgo Kuka, acá en Brasil hoy tienen el Riesgo Lula y se refleja claramente en el mercado accionario. ¿Por qué se ve amenazado? Porque hay alguien que está dispuesto a hacerle frente y convertirse en la voz de esa mayoría silenciosa que ya sufrió abusos. Hablo de Flávio Bolsonaro. Confiamos en tí para lograr parar a la basura socialista“, asestó.

Para enfatizar la importancia de los comicios en Brasil, Milei pidió luchar contra el socialismo porque “esa vía es siempre y en todo lugar el camino al totalitarismo”. Uno de los segmentos más fuertes del discurso fue cuando habló sobre la decisión judicial del juez Alexandre de Moraes, que le impidió poder pasar por Brasilia a visitar al expresidente: “Para colmo, la basura calva no me permitió ver a mi amigo, injustamente encarcelado”.

“Brasil va camino a una crisis de deuda derivada de que Lula no hizo el ajuste fiscal que la situación demandaba y ahora la está empeorando para tener chances para ganar. Es decir, el despilfarro, tarde o temprano, se paga y esperemos que lo pague aquel que lo causó perdiendo en las urnas en octubre”, marcó, en otra de las partes en las que criticó la gestión del líder del Partido de los Trabajadores (PT).

Milei fue la última persona en hablar antes de que lo hiciera el mismo Bolsonaro, que en un momento de la alocución sacó unas tijeras en tamaño grande, una reversión brasileña de la motosierra que el libertario utilizó en la campaña del 2023. “Prepárense para una gran batalla. Vamos para adelante, Flávio, hagan Brasil grande nuevamente”, concluyó el Presidente.

La agenda de Milei en San Pablo

Milei y Bolsonaro se encontraron esta mañana horas antes de que se realizara la Convención Nacional del Partido Liberal, que consagró al senador como el candidato presidencial para las elecciones del 4 de octubre. Ambos dirigentes mantuvieron un diálogo que fue publicado por el brasileño en sus redes sociales.

Vinimos a acompañar la ola azul. Espero que terminemos de pintar el mapa como corresponde de una vez”, le dijo el libertario al dirigente del PL, quien le respondió: “Vamos a combatir el terrorismo juntos”.

La visita llega en un momento adverso para el candidato que Milei apoya: una encuesta de Genial/Quaest indica que 55% de los votantes cree que Lula será reelegido, contra 25% que apuesta por una victoria de Flávio Bolsonaro. Entre los independientes, la diferencia también es amplia: 52% ve ganador al actual presidente y 14% al senador.

El cronograma de actividades comenzó este sábado a las 9 con un encuentro entre el gobernador del estado de San Pablo, Tarcísio Gomes de Freitas, que lo recibió en el Palacio dos Bandeirantes -la sede del Ejecutivo paulista- con una alfombra azul. Esta alude a la “ola azul” de administraciones de derecha que están surgiendo en América Latina y es una reversión de la alfombra roja, color que es considerado asimilable al comunismo, según indicaron medios locales.

En esa ceremonia, Milei fue condecorado con la Orden de Ipiranga en el grado de Gran Cruz, la distinción más importante que puede hacer el Estado de San Pablo.

Esto dio lugar a una reunión posterior en la que estuvieron la primera dama del Estado de San Pablo, Cristiane Freitas; el senador por Río de Janeiro, Flávio Bolsonaro; el intendente de la ciudad de San Pablo, Ricardo Nunes; y el jefe de la Asesoría Internacional del Estado, Samo Tosatti. Por el lado de la delegación argentina participaron junto a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el canciller, Pablo Quirno, quienes también formaron parte de la reunión, además del cónsul general en San Pablo, Luis María Kreckler.

Más tarde se trasladó al Mercado Livre Arena Pacaembú para intervenir en la Convención Nacional del Partido Liberal (PL), el encuentro que consagró al senador como principal candidato opositor para las elecciones de octubre. El acto tuvo múltiples alusiones a la “ola azul” conservadora en Latinoamérica. En uno de los segmentos, el hermano de Flávio, Eduardo Bolsonaro, apareció en un video en el que citó a Milei dijo que la derecha “barrera” la región.

La reacción en Brasil

La visita provocó malestar en el Palacio do Planalto, la sede del Ejecutivo brasileño. “El Presidente va a llegar a Brasil en un momento muy duro para el candidato que apoya”, dijeron fuentes brasileñas a este medio.

En el entorno de Lula sostienen que las actitudes de Milei en los últimos años empujaron a la relación bilateral a uno de sus puntos más bajos. Desde que ambos coinciden como presidentes, no mantuvieron reuniones mano a mano fuera de instancias formales del G20 o el Mercosur.

En el oficialismo brasileño interpretan el respaldo explícito del libertario al principal adversario de Lula como una injerencia en la política interna del país. Aun así, toleran esas demostraciones porque consideran que los niveles de adhesión de Lula siguen por encima de los de Bolsonaro.

Una fuente del Poder Ejecutivo brasileño fijó además una única línea roja: que Milei avance con ataques personales contra Lula. Hasta hoy, eso no había ocurrido.

El escenario que encontró Milei en Brasil es el de una campaña cuesta arriba para Flávio Bolsonaro. Thomas Traumann escribió en O Globo que Bolsonaro desaprovechó el Mundial para ordenar sus conflictos internos con Michelle Bolsonaro, Tarcísio de Freitas y Nikolas Ferreira, además de no ofrecer una explicación convincente sobre los más de 65 millones de reales que recibió del banquero Daniel Vorcaro, un episodio que golpeó la campaña.

Las encuestas publicadas por medios brasileños ubican a Lula al frente en casi todos los escenarios de segunda vuelta. Un sondeo de AtlasIntel/Bloomberg del 1 de julio mostró una ventaja de 48,8% para Lula contra 42,3% para Flávio.

Al mismo tiempo, el Partido de los Trabajadores trabaja para aislar al Partido Liberal de eventuales aliados. Operadores de ese espacio conversaron con dirigentes de Republicanos, União Brasil y PP para alejarlos de un acuerdo formal con el PL, y ya obtuvieron un primer resultado: el PP le comunicó a Flávio que se mantendrá neutral.

El valor de esos partidos está en el tiempo de publicidad televisiva. En 2022, la coalición de Jair Bolsonaro incluía a PL, PP y Republicanos, una combinación que le daba una presencia dominante en los medios.

Las negociaciones del PT comenzaron hace unos dos meses con la participación de Edinho Silva y luego avanzaron con el ministro de Relaciones Institucionales, José Guimarães. El objetivo es sellar un pacto de no agresión que permita a los partidos de centro conservar margen de maniobra ante un eventual cuarto mandato de Lula sin integrarse formalmente al oficialismo.

El escándalo conocido como “Dark Horse” y la caída de Flávio en los sondeos aceleraron ese distanciamiento. União Brasil y Republicanos cuestionaron errores de la precampaña y el aislamiento del candidato del PL, mientras que Republicanos, presidido por el diputado Marcos Pereira, todavía no definió su postura y tiene plazo hasta el 1 de agosto, aunque su ala del nordeste rechaza una alianza por temor a perder votos en estados de tradición lulista.

Milei, que conoce a Flávio Bolsonaro desde hace años, llegó a San Pablo con la intención de darle respaldo internacional en uno de los tramos más delicados de su candidatura. El viaje es, además, el primero de una secuencia más amplia: la próxima semana irá a Bogotá para la asunción de Abelardo de la Espriella, luego hará escala en Lima para la asunción de Keiko Fujimori como presidenta electa de Perú, y también se evalúa una reunión privada con el presidente de Ecuador, Daniel Noboa.

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Política y economía: el repetido imaginario del “derrame” y el arrastre del Congreso

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El INDEC divulgó esta semana una serie de datos relevantes sobre actividad económica, ingresos y consumo. Son registros que no deberían ser leídos linealmente, pero que exponen su sentido inquietante para el Gobierno, más allá del discurso. En todo caso, el impacto puede ser advertido en el mensaje informal del oficialismo. “La macro todavía no se siente en la micro”, es una de las fórmulas elegidas a modo de reconocimiento parcial de esa realidad. Una manera de decir que los números “grandes” de la economía están bien encaminados, pero no mejoran el bolsillo de la gente. Aún si el primero de esos términos fuera tomado como cierto en toda su dimensión, sería un modo de recrear la idea del efecto “derrame”, parte central de un imaginario repetido no sólo en el mundo de la economía.

El tema no asoma en estos días como debate de fondo, que tiene archivo de sobra. El punto, ahora, es lo que estaría exponiendo más como necesidad que como concepto cuando la política va entrando de manera visible en el camino electoral. El plan reeleccionista de Javier Milei es la expresión más nítida del oficialismo -ayudado además por el fragmentado panorama opositor- y eso aumenta la demanda sobre la economía, a la par de las negociaciones con gobernadores y espacios dialoguistas para anotar resultados legislativos.

Las estadísticas oficiales conocidas esta semana alimentan esa visión macro-micro en las filas políticas del oficialismo, un modo de asimilar que la economía no “sube” al menos en la velocidad pronosticada por alguna frase presidencial. Los informes del INDEC incluyeron el siempre matizado EMAE -el Estimador Mensual de Actividad Económica-, la marcha de los salarios y cifras de consumo. Todo, sobre mayo. Algunos trabajos privados añadieron pinceladas sobre junio.

El EMAE exhibió la afirmación de ciertas tendencias más a allá de que el promedio resulte positivo o negativo. En mayo, expuso una variación interanual del 0,2% y una caída del 0,5% respecto del mes anterior. Y repitió una foto que ya es película: marcó crecimiento de rubros como la actividad minera (15,6%) y mostró datos para abajo en renglones de mayor ocupación de mano de obra, empezando por la industria (-5,6%) y el comercio (-4,3%).

Por supuesto, Economía buscó hacer una lectura descargada de contradicciones y más bien por la positiva. Frente a las vueltas para interpretar números, entre economistas suelen repetir con acidez que toda estadística puede ser apretada hasta que “confiese” lo que uno quiere. Pero el punto, en lo que hace a la inquietud que se advierte incluso en el oficialismo, es que no se trata de un único registro.

La relación entre evolución de ingresos y marcha de los precios también da para abordajes variados, aunque en ningún caso para interpretaciones cerradas sobre recomposición sostenida, como se difunde desde la vocería presidencial y desde Economía. El informe del INDEC señala que el promedio salarial de mayo anotó un 2,2%, es decir, una décima por encima del índice de precios del mismo mes. Aún tomando ese índice global, el mes a mes muestra que en enero y febrero perdió frente al IPC, en marzo empató y en abril y mayo superó a la inflación. Eso, sin contar pérdidas anteriores.

Existen además por lo menos dos elementos a tener en cuenta. El primero: ese índice total de salarios incluye trabajo registrado (privado y público) e informal, en base a la encuesta del organismo. Y lo que en general mejora el número es el empleo en negro. El segundo: el sector registrado mostró en mayo una variación del 1,8%, por debajo del 2,1% de inflación del mismo mes. En enero, febrero y marzo había ocurrido lo mismo. Y en abril superó al IPC, algo que no marcó un giro de tendencia.

En paralelo, corren los informes oficiales sobre consumo. En mayo, tanto los supermercados como los mayoristas mostraron mejoras respecto del mes anterior (0,9% y 2,3%, en ese orden), pero con resultados negativos en la medición interanual y en el acumulado del año, en torno a los 3 puntos.

Hay dudas entre los privados sobre lo que sigue. Por lo pronto, según Scentia, fue anotada en junio una caída en el consumo masivo. Y los datos que trascienden sobre actividad económica no parecen diferentes respecto de la estadística oficial de los meses previos.

Está claro que estos números no saldan por sí solos el contrapunto entre macro y micro, tomado como visión libertaria. Con todo, alcanza para registrar un fenómeno habitual en la medida que se abre el tiempo electoral: el aumento de la demanda política en el interior de los oficialismos. Y a la vez, para evitar expectativas restringidas a la economía, exige protagonismo político.

En eso está el oficialismo, tratando de revertir un cuadro particular. La necesidad de recuperar agenda fue de la mano con el largo deterioro provocado por el caso Adorni, que posiblemente en agosto anote un nuevo capítulo judicial. El Mundial corrió el foco de la política en general y el fin del clima futbolero excluyente vuelve sobre el mismo escenario.

Es llamativo y podría decirse que con los mismos reflejos, el oficialismo retomó la rutina con una nueva foto de “unidad”. El martes, reunió a su “mesa política” y la postal difundida de inmediato mostró sonrisas generalizadas, con Karina Milei, Santiago Caputo y Eduardo “Lule” Menem compartiendo el centro. El recurso, gastado, exhibe en espejo que las disputas domésticas siguen siendo un problema grave, lejos de ser superado o contenido.

Las tensiones surgen a veces de manera sorpresiva. La última fue protagonizada por Adrián Ravier, que produjo fuerte malestar en Economía con sus afirmaciones sobre una posible anotación del dólar entre 1.700 y 1.800 pesos en los próximos meses. Tocó un tema sensible, que no está fuera del radar del mundo económico, pero que no tiene lugar en el discurso del Gobierno.

En la mezcla de política y economía, las conversaciones para tratar proyectos del Ejecutivo en agosto vuelven a anotar a Luis Caputo en lugar destacado. Las tratativas a cargo de Diego Santilli -bajo la mirada de Karina Milei- siguen girando en torno de la reforma electoral -con la eliminación de las PASO a la cabeza- y van añadiendo temas, entre ellos el segundo capítulo de Inocencia Fiscal, reclamado especialmente por Economía. La semana que viene va a agregar la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central.

Del mismo modo, operan las idas y vueltas para definir el juego entre la elección nacional y los comicios provinciales. El Gobierno deja trascender listas de provincias con posibles acuerdos entre LLA y los jefes provinciales -básicamente, con la idea de trabajar por la reelección presidencial y las reelecciones locales-, pero a veces modifica ese listado o hace menos llano el terreno. Es parte de la lógica para no “regalar” nada, al menos antes de tiempo. La contracara son los recelos provinciales. Y por eso mismo, parte de lo que se negocia es medido en moneda contante. Lo exponen algunos registros sobre fondos discrecionales o atención de demandas específicas, como las vinculadas a cajas jubilatorias.

El Congreso, en tanto, transita días de vacaciones de invierno. El listado del oficialismo es extenso, sobre todo en el Senado: la postergada inviolabilidad de la propiedad privada, ley Hojarasca, RIGI II, régimen de zonas frías y, por supuesto, reforma electoral. El Gobierno prefirió enviar Inocencia Fiscal II a Diputados, con menos carga previa. De todos modos, realimentó versiones sobre la tensión con Patricia Bullrich. Otra vez, las internas y el arrastre de temas en el Congreso. Todo, camino a ser un clásico violeta.

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El Gobierno se mueve sin lograr avances y Karina Milei gana protagonismo para ordenar al partido rumbo a 2027

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El Gobierno se mueve. Casi en un intento por contrarrestar el desencuentro tras la Selección contra España en el Mundial 2026, activó una intensa agenda de actividades que incluyó reuniones internas, definiciones legislativas y hasta el contacto con gobernadores. Si bien la actividad política se intensificó, aún no logra traducir ese movimiento en avances concretos.

La dinámica de la semana que pasó desnudó la necesidad del presidente Javier Milei de avanzar con las reformas que diseñó para el segundo tramo de la gestión, donde cobran especial relevancia la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, cuyos cambios presentará por cadena nacional a su regreso del viaje a Perú, previsto para el 28 de julio.

Completan la lista las leyes de Inviolabilidad de la Propiedad Privada y de Inocencia Fiscal IIun paquete de proyectos económicos que apuesta a complementar el proceso de desregulación. Y, en particular, la reforma electoral, tan necesaria rumbo a 2027, pero que tantos dolores de cabeza le genera al oficialismo.

“Es un Gobierno con la libido puesta en las reformas. El segundo semestre estará marcado por una lógica legislativa, y en ese plano, están primero las reformas y después las fotos, a diferencia de otros”, resumió ante Infobae un integrante de la mesa política.

El pasado martes, la mesa política se reunió para ajustar las clavijas y ordenar las diferencias existentes entre el equipo encargado de impulsar los proyectos en el Congreso. Sinceradas las partes, la senadora Patricia Bullrich limó asperezas con el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, y acordó la versión número 16 de la letra de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada que intentarán discutir el próximo 6 de agosto en el Senado.

Tras tres intentos fallidos, el receso invernal, que culminará la primera semana de agosto, le otorgó margen de tiempo al oficialismo para intentar reunir los apoyos necesarios para convencer a los gobernadores de respaldar el proyecto y empezar a consolidar “el año más reformista de la historia”, que prometió el libertario.

En Casa Rosada atribuyen la nueva dinámica a los efectos de lo que denominan como “el reseteo” del Gabinete, a raíz del desembarco de Diego Santilli al frente de la coordinación de los ministerios y la designación de Adrián Ravier en la Vocería y de Fabián Fernández en la Secretaría de Comunicación.

En ese escenario, aún detectan resabios de la quietud derivada del caso Adorni, que sumergió a la administración libertaria en un período de inacción, pero prometen acelerar la dinámica de cara a los próximos días. “Venimos de una parálisis de la gestión, pero tenemos una agenda ambiciosa de reformas con el Presidente a la cabeza. A eso se le suma las definiciones político electorales que se vienen y el desafío de amalgamar los intereses del partido con la política de cara a los aliados”, prometió una fuente del campamento karinista.

Hasta ahora, el oficialismo tiene pendiente el tratamiento final de los proyectos con media sanción de Zonas Frías, Super RIGI y la Ley de Hojarasca; el debate por la reforma electoral; y la discusión de nuevos proyectos, como Inocencia Fiscal II y los cambios en la Ley de Salud Mental, además de la postergada Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. A eso se suman la propuesta final para modificar la Carta Orgánica del Banco Central y algunos pliegos judiciales pendientes.

“Algunos proyectos habían quedado trabados en Senado por el tema de Manuel (Adorni), en principio, y producto de algunos viajes de los aliados en la última sesión, pero creemos que en el arranque post receso retomamos la dinámica más fluida”, argumentó un alfil legislativo ante Infobae.

Con la salida de Manuel Adorni, investigado por presunto enriquecimiento ilícito, los cambios en el equipo de Gobierno permitieron oxigenar la dinámica y le imprimieron una dimensión política que la administración libertaria tanto había denostado durante la primera etapa de la gestión. “Retomamos la actividad de gestión y la conversación política a diferencia del equipo anterior que mantenía una mirada más técnica”, sintetizó una fuente de Casa Rosada.

Tras la renuncia de su ladero, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, ganó centralidad en la gestión cotidiana en permanente coordinación con el presidente Javier Milei, que prefiere pasar sus jornadas en la quinta de Olivos. “Karina abre y cierra Casa Rosada”, exageró una vez el mandatario para graficar la tarea de la funcionaria.

El pasado miércoles, activa y secundada por Santilli y un nutrido grupo de legisladores santafesinos de La Libertad Avanza, entre los que estaba la karinista Romina Diez, encabezó la firma del traspaso de obras con el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, uno de los aliados más difíciles de encuadrar, cuyo vínculo parece haber repuntado en las últimas semanas.

En Balcarce 50 desmienten que Karina Milei haya tomado la decisión política de levantar el perfil, pese a que por primera vez se distribuyó un material audiovisual en el que se la ve en el centro de escena, y atribuyen su presencia en las actividades de gestión a su rol interno. “Estamos creciendo. No es que ella levante el perfil, es que es la que decide políticamente todos los movimientos”, sintetizó un miembro del reducido círculo que rodea al mandatario.

A la activa participación de Karina Milei, quien hasta entonces se movía por las sombras, y que encontró voz pública en Fabián Fernández, se sumó el impulso del “Día de la Unidad”, una idea que algunos le adjudican al cineasta Santiago Oria, aunque él la desmiente, y que busca bajar un mensaje ordenador a la interna de cara a la pelea por la reelección de Milei en 2027.

Como continuidad de un mensaje en X que la titular de La Libertad Avanza publicó en 2025, en el que habilitó acuerdos con sectores aliados para las elecciones legislativas bonaerenses, el oficialismo apuesta a ordenar a propios y socios de cara al objetivo de retener el poder por otros cuatro años.

“Bajó línea el Presidente del partido y marcó valores, disciplina, lealtad, unidad y que tenemos que apuntar todos para el mismo lado. Quedó marcado ese día: es una bajada de línea y un mensaje para que se dejen de joder los rebeldes”, afirmó un alfil violeta. “Acá el único que puede ganar y seguir teniendo éxitos es Javier Milei. Todos deberíamos encolumnarnos detrás suyo”, coincidieron desde Casa Rosada.

No obstante, hay quienes detectan un cálculo político detrás de la exposición de la secretaria general de la Presidencia, que -según precisan- busca mostrarse como conductora para atribuirse la iniciativa de eventuales acuerdos amplios con gobernadores de cara a 2027. Una idea que abrió debates internos en el espacio en las elecciones legislativas de 2025.

Lo cierto es que Javier Milei resolvió que, al menos, el período electoral será con todos adentro. Bajo esa premisa es que Karina Milei se esfuerza en retomar el vínculo con Patricia Bullrich, a quien, sostienen desde su entorno, respeta políticamente, aunque el vínculo se resintió a raíz del caso Adorni, y también con el asesor presidencial Santiago Caputo, al que le reconoce la capacidad de “decodificar la narrativa libertaria”.

El tiempo dirá cuánto durarán los esfuerzos por sostener una unidad todavía frágil, aunque el verdadero desafío será convertir el movimiento en resultados: si el Gobierno logra anotarse los hitos legislativos que busca y relanzar la gestión, podrá convertir ese proceso en su principal campaña rumbo a 2027. Pero, como advirtió Borges, el porvenir es tan irrevocable como el rígido ayer.

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