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Punta Colorada: ese enigma que quieren posicionarlo como (falsa) alternativa al megaproyecto de GNL

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Para los bahienses el nombre de Punta Colorada ha cobrado una dimensión nunca sospechada. Y es que la localidad rionegrina se ha transformado en una especie de antagonista en esta historia que debería tener como cierre a nuestra ciudad siendo el lógico destino del megaproyecto de GNL

De acuerdo con los últimos datos disponibles, la localidad de Punta Colorada tiene apenas 4 habitantes. La información surge del censo nacional 2010, que marca un descenso poblacional del 66,6% considerando las 12 personas que habitaban allí según el censo 2001.

Por razones difíciles de conocer, no existen precisiones sobre la evolución demográfica en 2022, ya que la información oficial solo brinda como cifra más aproximada la cantidad de gente que habita en el departamento de San Antonio, donde Punta Colorada está inserta. En toda esa zona, indica el último censo, hay 35.800 habitantes.

Ubicada sobre el Golfo San Matías, a poca distancia del límite con Chubut, los mejores momentos de la diminuta Punta Colorada se vivieron el siglo pasado con el auge de su puerto mineralero, por donde salía la producción de la cercana localidad de Sierra Grande.

Sin embargo, todo ese movimiento es pasado ya que la mina fue clausurada en 1992 por el gobierno de Carlos Menem y, aunque luego la operatoria fue adquirida por la empresa china Metallurgical Corporation of China, las tareas se suspendieron en 2017, más allá de que la firma asiática mantiene derechos sobre los yacimientos de hierro.

Desde entonces, en el muelle y sus cercanías dominan la quietud y el silencio, así como la expectativa de que algún super proyecto minero o energético impida que se convierta en un pueblo totalmente olvidado.

Hoy, el nombre de Punta Colorada vuelve a tomar relevancia porque se convirtió, pese a sus limitadísimas infraestructuras portuaria y urbana, en la principal competidora de Bahía Blanca para alojar el megaproyecto de GNL que emprenderá la petrolera argentina YPF junto a la malaya Petronas.

Se trata de una inversión estimada en 50 mil millones de dólares, que comprende la construcción de 3 gasoductos similares al Néstor Kirchner para exportar el gas de Vaca Muerta, primero a través de factorías flotantes (buques regasificadores) y, luego, mediante una planta en tierra que demandará la mayor parte de los recursos, así como generará miles de puestos de trabajo.

La opción de Punta Colorada que manejan las actuales autoridades de YPF es una alternativa cuanto menos curiosa, ya que padece numerosas desventajas respecto de Bahía, por no decir todas.

Por solo mencionar un punto básico, el puerto de Ingeniero White cuenta con larga experiencia en el manejo de hidrocarburos: el ejemplo más conocido son los buques regasificadores que amarraron en sus costas durante los últimos años.

YPF-Petronas estiman que para la próxima década, a partir de esta planta de GNL, el país podría exportar 30 mil millones de dólares adicionales, una suma inestimable si se considera que en un año muy bueno de cosechas y precios internacionales favorables nuestro país vende, como tope, por 80 mil millones. De hecho 2023, un año bajo en materia de comercio exterior, el volumen total exportado fue de 66.788 millones de dólares.

Con estos números queda claro por qué esta inversión es clave para el futuro económico del país y también se pone de relieve que sería inexplicable elegir un lugar que obligaría a perder demasiado tiempo en innumerables construcciones complementarias.

 

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Kicillof esquiva los ataques del Gobierno y La Cámpora y le da fuerza a su perfil electoral en el interior

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Axel Kicillof avanza, con decisión y sin mirar demasiado a los costados, en la construcción de su proyecto electoral. Aunque no lo nombre de esa forma. Aunque en su entorno aseguren que este no es un año de candidaturas, sino de construcción de un esquema político alternativo a Javier Milei. El gobernador bonaerense se mueve como un candidato nacional. Por fuera de los márgenes de la provincia de Buenos Aires.

Ayer por la tarde protagonizó una serie de actividades en Corrientes, lugar donde el armado político del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) está a cargo de Alberto Descalzo, el ex intendente de Ituzaingó, que desde hace unos días está a cargo de Provincia Seguros. El dirigente histórico del peronismo bonaerense hace varias se ha convertido en el nexo con un sector del peronismo correntino.

Kicillof se reunió con intendentes locales, dirigentes sindicales y referentes territoriales. Pero el momento más simbólico fue su encuentro con el gobernador local, Juan Pablo Valdés, que es parte de la Unión Cívica Radical (UCR) y que tiene un alto grado de aprobación en la conducción de su provincia.

Es, en este tiempo de recorridas por el interior, el primer mandatario no peronista con el que se junta. Ya lo había hecho con Gustavo Melella en Tierra del Fuego y con Gildo Insfrán en Formosa, además de su cercanía con el riojano Ricardo Quintela, con el que estuvo en el sur el 2 de abril. Pero Valdés está fuera del circuito justicialista. Es un mandatario que apoyó la participación de Provincias Unidas en las últimas elecciones.

En el kicillofismo creen que una verdadera apertura del peronismo se daría si se explora un acuerdo con ese espacio donde milita el peronismo cordobés, una parte del radicalismo, los sectores más blandos del PRO y una porción del socialismo. Por eso la visita tiene un marco político trascendente, más allá de las formalidades en las que ambos gobernadores tienen que plantear la visita.

En Corrientes aseguran que el encuentro fue enteramente formal e institucional. Pero no se quedan en la definición fría del protocolo. Desde el entorno de Valdés le remarcaron a Infobae que la gobernación bonaerense “ha sido muy solidaria con Corrientes en momentos difíciles como los grandes incendios”, en los que la gestión de Kicillof proveyó helicópteros, camionetas, ambulancias y personal para combatir la situación extrema.

“Hay buena sintonía y colaboración”, explicaron a este medio desde el litoral. En lo formal, se suscribieron convenios destinados a fortalecer la cooperación entre ambas provincias en materia productiva y de integración comercial. “Con Corrientes compartimos problemas y dificultades, pero también la solidaridad y la voluntad de utilizar todas nuestras capacidades para cooperar y salir adelante”, aseguró Kicillof en la rueda de prensa que brindó junto a Valdés.

No es la primera vez que el mandatario bonaerense tiene acercamientos institucionales y políticos con gobernadores de una posición política contraria a la que representa. En mayo del 2024 firmó convenios con el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, para fortalecer el trabajo en la lucha contra el narcotráfico, y con el mandatario de Chubut, Ignacio Torres, para fortalecer el sistema sanitario de la provincia patagónica.

En un par de semanas atrás visitó Córdoba para presentar su libro “De Smith a Keynes”, al igual que en Corrientes, y participar del congreso nacional del gremio de Sanidad, que conduce Héctor Daer, uno de los sindicalistas enrolados en el proyecto kicillofista. Ahí no hubo encuentro con el gobernador Martín Llaryora, pero si una comunicación previa. Los une una buena relación, que se sostiene con diálogos relativamente frecuentes. Hay veces que las fotos restan más de lo que suman, pero no describen a la perfección la realidad de los vínculos políticos.

Kicillof mantiene el ritmo en su armado territorial, que es la base de su futura candidatura presidencial. Y lo hace en el medio de una ola de cuestionamientos que salen desde el interior del peronismo, especialmente de La Cámpora, del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y desde la gestión libertaria. Le llueven las críticas pero se inclina al silencio y prefiere no responder.

Ayer, durante un acto con la Policía porteña, el Jefe de Gobierno, Jorge Macri, cuestionó la gestión en seguridad de su par. “Si del otro lado de la General Paz reina el caos y el desorden, nosotros vamos a ser un muro contra la barbarie y el desgobierno del gobernador Kicillof. Vamos a defender nuestro estilo de vida: es con ley y es con orden”, sostuvo.

También el martes, pero durante un evento organizado por la Cámara de Comercio, Industria y Servicios Argentino Brasileña, el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, aseguró: “Puede haber un shock externo o una invasión extraterrestre, pero Kicillof no va a ser presidente nunca en su vida”.

Por último, también ayer, Máximo Kirchner apuntó contra el gobernador bonaerense sin nombrarlo. “Macri sabe que sus chances, al igual que las de Milei, crecen con Ella fuera de juego. En nuestro espacio también hay favorecidos. Por eso no piden por su libertad. Por eso critican cuando nosotros lo hacemos y se inventan argumentos de escasa creatividad, pero de gran miserabilidad, para justificar su comportamiento”, escribió en sus redes sociales. El economista fue uno de los principales destinatarios.

Kicillof esquiva todas las críticas que le llueven. Por la gestión, por la política, por lo que dijo o por lo que no dijo. Está parado en el centro de la escena política como el principal dirigente opositor con chances de ser candidato a presidente. Ese lugar que ocupa le ha traído tantos enemigos como aliados sea posible. Afuera y adentro de la línea que divide al peronismo del resto de la política.

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El Gobierno se inclina por no darle una PASO al PRO más allá de lo que ocurra con el debate en el Congreso

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La discusión por el futuro de las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) recién está comenzando en el Congreso, pero en el Gobierno ya anticipan que, independientemente del resultado de ese debate, La Libertad Avanza tiene decidido competir en soledad en el 2027 y no aceptaría una interna con el PRO, que busca mantener viva esta herramienta, mientras Mauricio Macri intenta recuperar a sus votantes.

La denominada reforma política, la cual contempla varios cambios sobre el sistema democrático actual, se convirtió en prioridad para el oficialismo, a pesar de que no cuenta con el respaldo del resto de los bloques tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado, lo que dificulta su tratamiento.

Las autoridades nacionales quieren que esta iniciativa se convierta en ley en los próximos días y, preferentemente, antes de que inicie el Mundial de Fútbol, por lo que comenzaron con las negociaciones para lograrlo.

Si bien en el último tiempo los libertarios se mostraron abiertos a consensuar modificaciones en el proyecto, la idea sigue siendo que las primarias se eliminen definitivamente y no que se vuelvan a suspender o se conviertan en optativas, como reclaman incluso sus aliados.

Uno de los funcionarios que está detrás de esa meta es el ministro del Interior, Diego Santilli, quien viene conversando con diferentes gobernadores sobre este tema, por el momento sin demasiado éxito.

De hecho, el martes pasando, antes de ingresar a la reunión del Consejo Federal de Inversiones (CFI), donde se encontró con varios mandatarios provinciales, atendió a la prensa y defendió la eliminación de las PASO.

El “Colo”, que a pesar de formar parte del Gabinete nunca se fue del PRO, remarcó que “la gente no quiere votar tantas veces” y que este sistema le cuesta al Estado alrededor de 250 millones de dólares.

Esta misma posición tiene el resto de la mesa política, integrada además por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el asesor presidencial, Santiago Caputo; el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem; la jefa de bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich; el ministro de Economía, Luis Caputo; el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt, y el subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo “Lule” Menem.

Tenemos que hacerles entender a los gobernadores que las primarias son muy caras y que, además, no sirven para nada. Tampoco tiene sentido hacerlas optativas, porque el gasto seguiría estando igual, y es plata que sale del impuesto de los argentinos”, criticó un miembro de ese grupo.

En este sentido, el referente del oficialismo también apuntó contra el macrismo por no apoyar la iniciativa y adelantó que, si finalmente las PASO se mantienen, el Gobierno tampoco estaría dispuesto a someterse a una interna entre los dos espacios.

“Es lo que ellos tienen en mente, pero nosotros vamos a ir solos, con candidatos propios en todo el país. Si en algún lugar se llega a un acuerdo será en el marco de una alianza común, pero con una sola lista”, advierten en Balcarce 50.

En el entorno de Macri, en tanto, explican que el ex mandatario solamente está intentando “fortalecer al PRO para llegar fuertes a las elecciones del 2027″, pero que todavía no tiene definido si va a competir, y menos si pedirá hacerlo dentro de un frente con La Libertad Avanza.

“Que piensen lo que quieran en la Casa Rosada, están en su derecho. Pero, ¿una interna de qué? ¿Con quién? ¿Para qué? Son preguntas que todavía no tienen respuestas”, manifestó una persona cercana al ex jefe de Estado.

En diálogo con este medio, otro de los integrantes de la mesa política subrayó que aún “no se empezó a analizar este tema” en el interior del Ejecutivo, pero relativizó el peso que pueden llegar a tener los aliados.

“Por como yo lo veo, el PRO hoy puede tener 5 o 6 puntos que, si queremos ganar en primera vuelta, los vamos a necesitar, eso está claro. Ahora, ese es el escenario actual. Mientras más se acerquen las elecciones, más va a jugar el voto útil y ahí esos 5 puntos pueden terminar siendo dos, porque una parte del electorado va a optar por la boleta que le pueda ganar al kirchnerismo”, argumentó.

Tal como precisó Infobae, quienes llevan adelante la estrategia electoral en la Casa Rosada, con Karina Milei a la cabeza, ya están pensando qué hacer de cara al 2027, aunque el plan no será muy diferente al de las veces anteriores: presentarse solos en varios distritos y tener acuerdos específicos únicamente en distritos en los que el partido esté más débil.

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La tensión con Bullrich cumple un mes en ascenso y desarma otro intento oficialista para recrear expectativas

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En apenas un mes, Patricia Bullrich marcó posiciones en un par de temas realmente sensibles, y suficientes para marcar un pico en la interna libertaria. Primero fue la carga directa sobre Manuel Adorni frente a la investigación por el patrimonio del funcionario y, ahora, el rechazo a la increíble -también, tosca– movida del Gobierno para frenar el pliego de una jueza por su parentesco con un periodista. La decisión de la ex ministra no sólo sacudió el frente doméstico, sino que además desarmó un nuevo intento oficialista para recrear expectativa política después de meses desgastantes.

El Gobierno se vio envuelto así en otra historia autogenerada y de impacto creciente con el correr de los días. Quedó a la vista de todos que el único argumento para frenar el pliego de María Verónica Michelli es su condición de cuñada del reconocido periodista Hugo Alconada Mon. Y a la vez, resultó evidente el desmanejo del Ejecutivo: el listado de pliegos fue revisado por Juan Bautista Mahiques y su equipo. El ministro responde a Karina Milei, que ordenó la marcha atrás con el tema, al punto de generar malestar en el propio bloque violeta y fastidio entre socios y aliados, que decidieron no desandar el camino.

La decisión de la jefa del bloque de senadores de LLA provocó dos reacciones visibles, además de variadas especulaciones sobre su alcance y las motivaciones. La primera fue expuesta por una foto de Bullrich con Karina Milei, un recurso repetido para dar imagen componedora. Y la segunda fue una señal de Javier Milei, que retuiteó un mensaje de mínima parcial y, como tal, forzado sobre el mecanismo y las atribuciones presidenciales para la designación de jueces, que no es lo que está en discusión. Dio la impresión de desconocer todo el proceso y las facultades del Poder Legislativo.

Precisamente, el modo de manejarse del mileismo generó un costo adicional en el Senado. Allí, el oficialismo debió ceder en la pretensión de máxima -el retiro sin vueltas del pliego- y poner en marcha el procedimiento para resolver la cuestión en el recinto. En principio, en la reunión de jefes de bloques realizada este miércoles, se dio margen para que LLA revisara “una falla reglamentaria”, referencia medida de un conocedor del Senado sobre la maniobra para frenar el dictamen favorable a Michelli. Ese dictamen lleva las firmas necesarias, pero era “pisado” por el titular de la Comisión de Acuerdos, Juan Carlos Pagotto, alineado con Karina Milei.

Los pasos formales serían completados este jueves. Existe el compromiso de darle curso al pedido de retiro del pliego, no a su análisis. Y el desenlace quedaría pendiente para la próxima sesión de la Cámara alta, prevista en principio para mediados de la semana que viene. Podrían ser tratados entonces el pedido del Gobierno y el dictamen, que cuenta con nueve firmas de distinto color: PRO, UCR, provinciales. Eso mismo marca al menos el clima previo. Los representantes de esos espacios fueron adelantando que sostendrán el apoyo. Se suma la posición de Bullrich y alguna otra fisura explícita en LLA. Y en el peronismo/kirchnerismo, al menos los más “pragmáticos” acompañarían el ascenso de la candidata al Tribunal Oral Federal número 3 de La Plata.

Más allá de las especulaciones sobre el final en el Senado, quedó expuesto un nuevo desgaste político para el Gobierno. El caso, por lo demás, tiene una derivación judicial por discriminación. Y alimenta además otras internas. La de mayor arrastre y sin retorno anotó otro capítulo: Victoria Villarruel recibió a Michelli en su despacho y desde su entorno lo difundieron como un gesto de respeto a los procedimientos legales. Una manera de descalificar la intención de Olivos.

Menos ruidosos, desde otros despachos de LLA y más aún, de sus socios, se dejaba trascender el malestar por el manejo del Ejecutivo. Los señalamientos apuntaban básicamente al Ministerio de Justicia, en la órbita de la secretaría General desde la salida de Mariano Cúneo Libarona y el desplazamiento de Sebastián Amerio, que responde a Santiago Caputo y fue designado entonces en la procuración del Tesoro. Otro condimento por la interna en continuado entre Karina Milei y el asesor presidencial.

Bullrich, en cambio, expuso antes que nada su juego propio, es decir, no atada en términos de verticalidad al círculo de Olivos. Ya lo había transmitido a principios de mayo, cuando reclamó públicamente que Adorni presentara de inmediato su declaración jurada, una manera de instarlo a cerrar el tema de algún modo. Eso provocó una respuesta inmediata de Milei, que afirmó que el jefe de Gabinete no demoraría la presentación, y una muy dura reunión de la primera línea de gobierno.

La defensa cerrada del funcionario se mantuvo, aunque con recelos y miradas críticas pero reservadas en el oficialismo. Y Bullrich agregó una movida más para fijar posición -es decir, trabajar su imagen de diferenciación- al presentar su propia declaración jurada, mucho antes de que venzan los plazos formales, ya extendidos.

El rechazó al intento de frenar el pliego de Michelli marcó otro paso significativo en la misma línea. Y anota un mes de tensión creciente entre Bullrich y Olivos. Por supuesto, eso alimenta los recelos en el “mileismo” sobre el futuro electoral de la ex ministra, cuyos voceros niegan cualquier punto de coincidencia con los movimientos de Mauricio Macri y dejan abiertas las puertas a todas las especulaciones sobre el 2027.

De todos modos, en sentido concreto, la actitud pública de Bullrich pegó de manera directa sobre los renovados intentos del Gobierno para modificar la atención política y dar batalla en el terreno de las expectativas. Sus declaraciones -acompañada por la divulgación del ofrecimiento de la renuncia a la conducción del bloque – relegaron los gestos del Presidente y de Luis Caputo en encuentros empresariales, tendientes a mostrarse a la ofensiva y a ratificar la elección del kirchnerismo como contrincante.

El pliego de Michelli se transformó en título nacional y copó por momentos el temario del Congreso, cuando también en ese terreno el oficialismo busca reafirmar su iniciativa. De momento, también desplazó al caso Adorni. El jefe de Gabinete dejó trascender que finalmente presentaría su declaración jurada a mediados de este mes. Sería en el arranque del Mundial. De todos modos, incluso en el oficialismo existen dudas en cuanto a su efecto para cerrar el tema.

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