En medio del clima de tensión reciente por las medidas que tomó el Gobierno para reforzar el reclamo de soberanía sobre las islas Malvinas, el presidente Javier Milei viajará el lunes a la noche rumbo a Nueva York para participar de una nueva Asamblea General de las Naciones Unidas, en una visita que estará atravesada también por la posibilidad de mantener una bilateral con su par de los Estados Unidos, Donald Trump.
Milei tendrá otra participación internacional, el plano que más cómodo le sienta, mientras, como en otras oportunidades, el clima local está convulsionado. En este caso no solo por los índices económicos y sociales que aún no repuntan y preocupan a la Casa Rosada, sino también con tensiones internas en el Gabinete por el Presupuesto, el vínculo con los aliados y la figura de Patricia Bullrich, que redobla la apuesta constantemente exponiendo las malas decisiones de la administración libertaria.
Por la mañana, el mandatario encabezará una nueva reunión de Gabinete en la Casa Rosada para conversar con sus ministros los ejes de la gestión durante la semana, en la que Diego Santilli asumirá el rol principal.
El líder libertario y su comitiva partirán a las 23:00 desde Aeroparque para llegar a la ciudad de Nueva York el martes a las 09:30 (hora de Buenos Aires, las 8:30 locales).
Por la tarde de ese mismo día, el Presidente disertará en la institución educativa Yeshiva Darchei Torah y recibirá el premio “Ohev Yisrael” por parte de las autoridades del lugar.
Posteriormente, tendrá dos encuentros: primero con Roberto Salinas, el titular de Mexico Business Forum y director de Atlas Network en América Latina, y después con el economista estadounidense Xavier Sala i Martín.
El miércoles, en tanto, la agenda comenzará con la participación de Milei en el Debate General de la 81° Asamblea General de las Naciones Unidas, el evento principal de todo el viaje.
Hasta el cierre de esta semana, el mandatario todavía estaba trabajando en el discurso que pronunciará ante el organismo internacional y no tenía definidos los principales conceptos que iba a abordar, aunque como en las anteriores oportunidades, se espera que mezcle el conflicto con el Reino Unido con pasajes sobre la economía y la geopolítica.
El año pasado, el líder libertario cuestionó el funcionamiento de la propia ONU y planteó que se había alejado de su mandato original, al argumentar que la institución debía volver a concentrarse en “preservar la paz y la seguridad” a nivel global, por lo que propuso la simplificación de normas, la evaluación de resultados y la protección de las libertades individuales y comerciales.
En el tramo dedicado a la política exterior argentina, Milei reiteró el reclamo de soberanía sobre las Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur, a las que definió como territorios “ilegalmente ocupados” por Gran Bretaña, y volvió a pedir la reanudación de las negociaciones bilaterales.
El contexto, sin embargo, cambió radicalmente. Hace tan solo unos días, el Poder Ejecutivo envió al Congreso el proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, que estabece un endurecimien to de las sanciones para las empresas que exploten recursos naturales en el archipiélago.
La iniciativa, además, plantea crear un Consejo de Seguridad Nacional, que será presidido por el jefe de Estado e integrará a funcionarios de las áreas de Defensa, Economía, Cancillería e inteligencia, con facultades para coordinar políticas y adoptar medidas ante amenazas externas, que incluso pueden llegar al uso de la fuerza en casos específicos y extremos.
En la Casa Rosada no habían terminado de definir los ejes del mensaje, aunque se espera que Malvinas ocupe un lugar relevante, como lo viene haciendo en cada uno de los comunicados oficiales durante estas semanas.
La redacción del discurso quedó en manos del asesor presidencial Santiago Caputo, que en los últimos días participó de las conversaciones internas sobre la estrategia que la Argentina adoptará frente al Reino Unido.
Milei viajará acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, y el canciller Pablo Quirno, quien tiene a su cargo las gestiones internacionales con Inglaterra y el contacto con las autoridades estadounidenses.
Luego de la ONU, el Presidente asistirá a la conferencia “Western Values, Economic Freedom & Strategic Security”, organizada por la Fundación Federalismo y Libertad, con el acompañamiento institucional del International Republican Institute (IRI).
A las 18:00 de la Argentina, tendrá una reunión con entre 12 y 15 importantes empresarios de distintos países, todos socios de Americas Society/Consejo de las Américas. Estará, de hecho, la máxima autoridad de ese organismo, Susan Segal, que tiene buena relación con el mandatario nacional.
Una hora y media más tarde Milei conversará con el Rabino Simón Jacobson, uno de los referentes del movimiento Jabad Lubavitch y que en el 2023 lo hizo llorar cuando, antes de asumir, le aseguró “que él podía ayudar a cambiar el mundo“ y que era “un líder espiritual”.
El jueves, en tanto, el jefe de Estado hablará en The Economic Club of New York, uno de los centros más prestigiosos en estudio de las cuestiones económicas, políticas y sociales.
A las 21:00 abordará el avión oficial que lo traerá de regreso a Buenos Aires, en donde tiene previsto aterrizar el viernes a las 08:30.
El viaje se da, además, en un contexto de fortalecimiento militar por parte de la Casa Rosada, que recientemente también dispuso el aumento de recursos para Defensa, anunció la construcción de una base naval integrada en Ushuaia y avanzó con denuncias contra compañías vinculadas a la explotación de hidrocarburos en el área en disputa.
Aunque todavía no está confirmado en la agenda, también aparece la posible reunión con Trump. La Cancillería trabaja con el protocolo de la Casa Blanca y el Departamento de Estado para intentar coordinar un encuentro formal entre ambos mandatarios, que podría realizarse el martes.
Un día después, el Presidente tiene previsto asistir a un evento organizado por la Fundación Federalismo y Libertad (FyL), con sede en Tucumán, y el International Republican Institute (IRI), de Washington y que tuvo a Marco Rubio en su board.
En uno de los auditorios de las oficinas centrales del Citibank, el argentino hablará ante empresarios de diferentes secores y algunos funcionarios norteamericanos que también se espera que asistan.
En tanto, Milei coincidirá con Trump en el cóctel protocolar que la administración republicana organizó para los jefes de Estado que asistan a la Asamblea General. Sin embargo, la intención argentina es conseguir una audiencia aparte para abordar la cuestión Malvinas y conocer con mayor precisión la posición de Washington.
El norteamericano declaró recientemente que está dispuesto a revisar la postura histórica de su país sobre la disputa y se mostró abierto a involucrarse ante un eventual conflicto. De todos modos, una mediación formal requeriría que el Reino Unido acepte una instancia de diálogo con la Argentina, una posibilidad que aparece lejana.
La Casa Rosada considera que el vínculo político entre Milei y Trump puede ser útil para fortalecer el reclamo, aunque también reconoce que la administración norteamericana deberá contemplar su relación estratégica con Londres. El discurso ante la ONU y la eventual reunión bilateral permitirán medir hasta dónde está dispuesto a llegar el respaldo de los Estados Unidos.