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Ramiro Marra aclaró que una posible dolarización no puede ser inmediata

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El candidato a Jefe de Gobierno por La Libertad Avanza, Ramiro Marra, señaló en las últimas horas que llevará tiempo cumplir con la promesa de campaña que propuso Javier Milei de cara a las Elecciones 2023 de una dolarización de la economía.

“Las propuestas de gestión, hay que entender que no pasan por arte de magia”, dijo Marra en declaraciones a la agencia de noticias Reuters, y agregó que quien gane las elecciones del 22 de octubre -o más probablemente un balotaje en noviembre- enfrentará “meses difíciles”.

También dijo que la dolarización tardaría entre nueve meses y dos años en hacerse realidad, mientras que se negó a dar un plazo para eliminar los impuestos a las exportaciones de granos, el principal motor económico del país, aunque dijo que hacerlo era “nuestro objetivo”.

“Creemos que hay que sacarle el pie de encima al sector agrícola”, dijo, citando “ineficiencias a través de crear impuestos directos, indirectos” sobre el sector e indicó como inspiración el modelo chileno de mayor libertad de mercado.

En la misma línea se expresó en declaraciones a LN+, en donde señaló que en La Libertad Avanza no creen que sea “la dolarización y nada más”, sino que aclaró: “Es la dolarización y un montón de cosas más que hay que hacer, tiene que venir de la mano de otras reformas. Eso genera título y discusión, pero es más profundo”, cerró.

Fuente: Ámbito

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Fuerte caída en las expectativas económicas: 6 de cada 10 argentinos cree que su situación empeorará en los próximos meses

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La última encuesta realizada por Opina Argentina reveló que el pesimismo sobre el futuro económico alcanzó en agosto su nivel más alto desde el final del gobierno Alberto Fernández. Según el Informe de Expectativas Económicas, el 60% de los consultados considera que su situación personal empeorará en los próximos meses. Este dato representa un salto de 7 puntos porcentuales respecto al mes anterior y consolida una tendencia que se agravó de forma sostenida durante el año.

El informe, elaborado sobre una muestra de 1507 casos encuestados de forma online en todo el país entre el 7 y el 11 de agosto, revela que el malhumor social vinculado al rumbo de la economía dejó de ser una percepción coyuntural para convertirse en un “rasgo estructural de la opinión pública”.

En esa línea, para los consultados la estabilización de los indicadores macroeconómicos no se tradujo en una mejora del bolsillo de las familias, y esa brecha entre los datos “macro” y la experiencia cotidiana es la que domina el estado de ánimo de la población.

El deterioro de las perspectivas a futuro convive con una microeconomía bajo presión. Casi la mitad (48%) de los encuestados afirmó no llegar a fin de mes, mientras que apenas el 18% declaró haber podido ahorrar durante el último mes. El 32% restante llegó a cubrir sus gastos básicos, pero sin margen para el ahorro. Esa restricción se traduce directamente en las decisiones de consumo: el 62% de los consultados señaló que no es un buen momento para comprar electrodomésticos, y el 75% indicó que no realizó ningún gasto en salidas de esparcimiento —cine, teatro, cenas— durante el último mes.

Este último dato incluye a 6 de cada 10 votantes de Javier Milei y Patricia Bullrich en las elecciones de 2023, lo que marca un debilitamiento de la base social que sostuvo las expectativas iniciales del programa económico del gobierno. La tolerancia al ajuste fiscal, que funcionó como un colchón político para la administración libertaria, muestra señales de agotamiento.

Por otro lado, la desocupación se afianzó como el principal problema que los ciudadanos esperan que el gobierno resuelva: el 36% la ubicó en el primer lugar de su lista de preocupaciones. Le siguen la corrupción (32%), la inflación (11%) y la inseguridad (9%), en ese orden. Además, el 64% de los encuestados declaró sentir temor a que algún integrante de su familia pierda el empleo en los próximos meses.

En materia de precios, la confianza en el proceso de desinflación también se debilitó. El 55% de los consultados cree que la dinámica inflacionaria se acelerará en los próximos meses, frente a sólo el 22% que estima que los precios bajarán. Apenas el 34% considera que el Gobierno está resolviendo el problema de la inflación, mientras que el 63% cree que no lo está solucionando. En cuanto al dólar, el 57% prevé que su cotización subirá y el 32% confía en que seguirá igual.

El sondeo también relevó otros datos de la vida cotidiana como la percepción de la calidad de los alimentos que se consumen en los hogares: el 54% de los encuestados indicó que empeoró en el último mes.

La atribución de responsabilidades políticas acompaña el deterioro del humor social. El 63% de los encuestados señala al gobierno de Milei como el principal responsable de la crisis económica actual, contra un 35% que apunta al gobierno anterior de Alberto Fernández, Cristina Fernández de Kirchner y Sergio Massa. Esa proporción viene creciendo de forma ininterrumpida desde diciembre de 2023, cuando la relación era prácticamente inversa.

El rechazo a las iniciativas legislativas del Poder Ejecutivo completa el cuadro. Alrededor del 60% de los encuestados expresó una opinión negativa sobre los tres proyectos de ley enviados recientemente al Congreso: la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, la Ley de Inocencia Fiscal y el llamado Super RIGI —Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias—. En los tres casos, el rechazo superó el 58%.

El nivel de pesimismo registrado en agosto de 2026 empata con el que se medía al cierre de la presidencia de Fernández, un período que la opinión pública asocia con una de las etapas de mayor deterioro económico reciente. Que ese umbral vuelva a alcanzarse en el tercer año de la actual gestión representa una luz de alerta para la Casa Rosada de cara a las elecciones de 2027.

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Atrapado en la ortodoxia de Milei, el Gobierno intenta recuperar el control político

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El Gobierno hará otro intento esta semana por mostrar control político para apaciguar la incertidumbre económica. Volverá a convocar al PRO, ya apuró acuerdos con los gobernadores aliados que empezaron a tomar distancia de la Casa Rosada, y espera darle media sanción a dos iniciativas claves para la agenda de Javier Milei, como son la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y el nuevo marco legal para el proyecto de inocencia fiscal. La mesa política va perdiendo la paciencia pero activó todos los canales posibles para cerrar el frente interno y apaciguar el escenario de tensión económica. No hay plan B. Milei no sólo ratificó el rumbo. Avisó que no habrá cambios. Tampoco tiene con qué. Quedó atrapado en su propio dogma.

Van a ser dos o tres meses complicados”, anticipó Luis Caputo al Gabinete, ante la ansiedad de sus colegas por los resultados que no llegan. Habló de su preocupación por el corto plazo y su expectativa por el largo plazo, según relató un integrante de la mesa política. Patricia Bullrich pidió públicamente mayor velocidad. Reconoció que hay familias, pymes y empresas ajenas a la supuesta bonanza del modelo. La semana cerró con el riesgo país por encima de los 500 puntos, una peligrosa suba de tasas en el contexto de endeudamiento récord, y una menor compra de dólares por parte del Banco Central. La obsesión de Milei y Caputo es mantener el dólar en $1500, el camino que, creen, les allanará la reelección.

El mercado comienza a dudar. La consultora 1816 planteó esta semana un duro pronóstico. Comparó la situación actual con el estrés del año pasado aunque en “dosis pequeñas” y reflejó que la suba de tasas pareció ser un movimiento arriesgado en función de que hay 5,9 millones de individuos en mora. “Sí a 14 meses de la elección el Gobierno está dispuesto a que las tasas se muevan tanto en tan pocos días para mantener un nivel de spot, es natural hacerse la idea de que a medida que nos acerquemos a los comicios podamos vivir episodios de estrés mucho mayores”, planteó.

Los datos de empleo tampoco acompañaron al Gobierno a pesar de la encendida defensa de sí mismo que hizo Milei en su discurso ante el Council of the Americas y ante la Bolsa de Comercio de Rosario. En ambos se mostró más pendiente de confirmar su tesis, propia de un paper académico, que en analizar los datos comprobados. El trabajo registrado en el sector privado encadenó 12 meses de caída consecutiva. A eso se sumó que los salarios reales del sector privado cayeron 1,6% mensual y se ubican 2% por debajo de noviembre de 2023. “El costo de mantener el techo de $1500 es alto, lo que lleva a preguntarse cuánto tiempo quisiera el Gobierno sostener ese nivel (no tenemos respuesta)”, apuntó 1816 y vaticinó que el equipo económico apuesta todo a que “se genere oferta con nuevos créditos en dólares”. Mala idea. En su último informe, la calificadora Moody’s consideró que esa medida incrementa la exposición del sistema bancario local a riesgos crediticios asociados al tipo de cambio. Ya se habían mostrado en contra economistas de miradas cercanas al oficialismo.

En junio la actividad económica subió 0,8% respecto del -0,6% de mayo. La consultora Suramericana hizo el ejercicio de congelar este crecimiento. “Tendría un piso garantizado del 1,2%. Así, la actividad necesitará de un decisivo impulso en el segundo semestre del año para alcanzar el reciente pronóstico del FMI de un crecimiento del 3,5% durante 2026”, plantearon en el último informe semanal.

Dudas en el PRO

Caputo admitió internamente que se crecerá menos y más lento. Pidió confianza a la mesa política, cada vez más ampliada. Ya sumaron a los encuentros a Federico Sturzenegger después de la derrota por la ley de tierras. El funcionario fue ratificado en público esta semana por el Presidente. Este martes se sumará Sandra Pettovello, ministra de Capital Humano. Básicamente, una reunión de Gabinete. Según relata un integrante del oficialismo que participa de esos encuentros, el ministro de Economía insiste en que debe estar ordenada la política para evitar sobresaltos.

El jefe de Gabinete, Diego Santilli, tiene previsto volver a convocar al PRO a la segunda ronda de encuentros. Hay malestar. La desconfianza nunca se aplacó, pero llamó la atención en el macrismo que el mismo Caputo que pide orden político salió a hacer campaña en territorio porteño. Estuvo de recorrida en Lucciano’s, en el barrio de Las Cañitas, con Pilar Ramírez, la delegada de Karina Milei en la política de la ciudad.

Otro factor que generó ruido fue la presencia de la propia Secretaria General en la fábrica de muebles Fontenla, en Villa Riachuelo. Las recorridas porteñas se mantendrán y ampliarán a otros ministros. Karina no está dispuesta a bajarse de la pelea en CABA por un diálogo con Macri, transmiten sus allegados. En este contexto de creciente recelo, el jefe del bloque de PRO en el Senado, Martín Goerling Lara, cercano a Mauricio Macri, dijo que era “escéptico a cualquier tipo de acuerdo” y lo argumentó por “toda la experiencia que hemos tenido con esta gente”, en relación a las idas y vueltas con los libertarios. Es el mismo concepto que usa Macri. “Mi provincia está muy mal. La economía diaria está muy mal, el consumo está muy mal, se cierran fábricas, se cierran negocios”, se quejó el senador y habló de que está “complicada la calle”. Cerca de Cristian Ritondo, el principal impulsor de un acuerdo, insisten en remarcar que el diálogo está encaminado y que a contramano de lo que deja trascender el círculo más cercano a Macri, razonan que si los mandó a reunirse es porque quiere acordar. Por ahora la bienvenida al segundo encuentro no parece ser un agasajo cálido por parte de Karina Milei.

Sorpresa por los discursos

Hay ministros incómodos. La presentación de Milei en público dejó perpleja a buena parte del Gabinete. “Faltan explicaciones”, reclamó una voz potente dentro del elenco oficial sobre la promesa de los mejores 18 meses. Es lo que dice en público Bullrich, que esta semana volvió a marcar sus diferencias. Lo seguirá haciendo. En su intimidad habla de “sacudir el tablero” para evitar que el Gobierno termine como el de Macri. Ella le cuenta a los suyos que no lo va a permitir. Si es necesario, jugará.

Son pocos los funcionarios que vieron a Milei en los diez días que pasó en Olivos. El Presidente no va a la Casa Rosada. No lo hizo en todo este mes. Sí chatea con la mayoría de los ministros. Esta semana la comunicación oficial llegó al extremo de prometer que habría algún tipo de mención a la situación de las personas en mora y terminó finalmente con Milei diciendo que los argentinos se endeudaron para comprar televisores para ver el Mundial. En febrero pasado, la mora con las fintech ya alcanzaba al 26,2%, con financieras no bancarias llegaba a 34,1% y con los bancos era de 11,2%, un deterioro que comenzó en agosto del año pasado. Justo en junio, cuando comenzó el Mundial, el crecimiento de la tasa de morosidad se detuvo, según los datos del Banco Central. Lo llamativo de la afirmación presidencial es que si se compara la venta de televisores con otros mundiales, este fue el año de peor desempeño. Para Rusia 2018 se vendieron en los seis meses previos 1.539.972 televisores. Para Qatar 2022, 1.173.713 y para el de este año fueron 1.048.540, según la encuesta de Ventas de Electrodomésticos y Artículos para el Hogar (EAH) del INDEC, que incluye ventas en salón y ventas online.

Hay una desconexión al interior del oficialismo. Mientras Bullrich reclama en público resultados, Milei se abraza a su credo. En paralelo, fue notable que el Gobierno hiciera esfuerzos por despegarse del ex asesor Fernando Cerimedo, acusado en Bolivia por el intento de femicidio a su ex pareja, y el propio Milei se tirara arriba de la granada al repostear teorías conspirativas sobre presuntos autoatentados y saliera en defensa de su ex colaborador.

Entre los funcionarios hay dudas respecto del plan. Las voces que piden cambios sostienen que el margen que tienen es mínimo. El modelo los ató de pies y manos. Ahora sí que no hay plata para reactivar la obra pública. El ajuste está al límite. En julio, la jubilación mínima cayó un 0,3% por el congelamiento del bono, según el análisis de CP Consultora, de Federico Pastrana. Respecto a noviembre de 2023, la jubilación mínima, que cubre a más del 60% de los jubilados, está 9,7% abajo. Lo mismo pasa con la Asignación Universal por Hijo (AUH), que se mantuvo estancada en julio, mientras que la Tarjeta Alimentar continuó congelada en el monto nominal de $72.250, lo que representa una reducción real del 2,2%. “Contando ambas políticas, la transferencia a una familia de un hijo sumó $220.327. Sumando ambos ingresos, estos se redujeron un 0,7% en términos reales”, señala el informe.

Activar la política

Para pasar el momento, el Gobierno activará esta semana el Congreso. Será la sesión de “La capital nacional de…”. Martín Menem incluyó en el temario un rosario de declaraciones de interés que van desde la provincia de Santa Cruz como la capital nacional de la natación de aguas frías o la localidad de Caá Catí, en Corrientes, como capital nacional de la producción bubalina. La Casa Rosada espera conseguir la media sanción a la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y el proyecto de inocencia fiscal. Negoció quitar a los funcionarios de ese beneficio ante la derrota anterior en el Senado. Además, sumó la creación de juzgados federales, en otro intento por hacerse de votos aliados. Incluyó en el temario la creación de dos nuevas salas para la cámara de apelaciones de Tucumán y otra para Mar del Plata.

La novedad del Congreso de esta semana será también la creación de un nuevo bloque, que presidirá el ex gobernador de Misiones, Oscar Herrera Ahuad, un desprendimiento de Innovación Federal, que tendrá a los diputados de esa provincia, que son 4 y a los 3 de Salta. En la presentación, que se hará antes de la sesión, estará el actual mandatario misionero, Hugo Passalacqua, que toma las riendas políticas del espacio. Posiblemente también esté el salteño Gustavo Sáenz. “Vamos a negociar ley por ley. Dejamos de discutir ATN, describe el sentido del nuevo espacio uno de sus integrantes. Es la consumación de la pelea con Carlos Rovira, el dirigente que marcaba el paso en la relación con la Casa Rosada. En el temario de la sesión del miércoles se incluyó un proyecto presentado apenas asumió por Herrera Ahuad para bajar el IVA a la fécula de mandioca. El Gobierno empieza a estar atento a ciertos gestos que antes directamente desdeñaba.

La mesa política todavía no consigue los votos para aprobar la eliminación de las PASO. No está lejos, pero antes tiene que cerrar acuerdos con el PRO y la UCR si quiere avanzar. No hay posibilidades de que en Misiones, como en Tucumán, haya un entendimiento electoral. Passalacqua, por caso, trabaja en su propio armado provincial. Como anticipo, esta semana se reunió con el llamado peronismo fiscal, el espacio que armaron Victoria Tolosa Paz, Guillermo Michel y Juan Manuel Olmos. “Si viene Kicillof se va a reunir con Kicillof, él tiene que armar su partido”, refuerzan cerca del mandatario. También se reunió con Caputo y Santilli para firmar el nuevo régimen de zona cálida. Es la carta que encontró el Gobierno para compensar los votos que no tendrá de los patagónicos por zona fría. “Ese tema está verde”, aclara una fuente del Senado. Ni siquiera tiene dictamen, a pesar de que cuenta con la media sanción de Diputados.

La mayoría automática de gobernadores se terminó. A medida que avanza el año electoral el acompañamiento a la Casa Rosada en iniciativas antipáticas se esfumará. Con las elecciones desdobladas, son pocos los temas nacionales que logran penetrar las campañas provinciales. Uno de ellos es la eliminación de las PASO, en las que hay consenso social, y de ahí podrían aparecer los votos que necesita el Gobierno. El plan colectoras quedó enterrado con la baja en la imagen presidencial.

Aferrados al antikirchnerismo

El otro dogma al que se aferra el Gobierno es al de captar al antikirchnerismo. En los despachos oficiales reconocen la caída en las encuestas. Están esperando las últimas mediciones. Ubican a Milei con entre 35 y 40 por ciento de apoyo, incluso más cercano al valor más bajo. Pero se aferran a un dato que les hacen llegar las encuestadoras que miden para el oficialismo. Que del 60 por ciento que no lo acompaña, el 70 por ciento no vota kirchnerismo. “Si recuperamos una parte de ese votante, que es la de Juntos por el Cambio, podemos reelegir”, sostiene un funcionario.

Para la Casa Rosada, el mejor candidato opositor es Axel Kicillof, que a pesar de su distanciamiento con Cristina Kirchner suele ser visto como un representante de ese espectro ideológico. El gobernador bonaerense intenta romper ese sesgo. El jueves se reunió con empresarios en el marco del Council of the Americas. Fue un encuentro reservado en el Hotel Alvear organizado por Susan Segal, que supo tener buenos vínculos con Cristina. Le hicieron dos preguntas. Una de ellas fue por la controversia por las cifras de pobreza. La otra, por su candidatura presidencial. Sobre la primera se extendió a hablar de la economía y dio un diagnóstico catastrófico. Sobre la segunda, dijo que estaba trabajando en la construcción política, en una clara admisión de su intención de competir. Cerca de Kicillof contaron que como se les terminó el tiempo, pidieron verlo en otro momento en La Plata. Había representantes de mineras, consultoras y empresas de tecnología.

El peronismo en su conjunto trabaja en la idea de sostener las primarias como objetivo central. Más allá de alguna iniciativa propia para paliar la crisis de endeudamiento, la oposición se muestra cauta. Sería también como resolverle el problema al Gobierno. Lo que se vendrá es un consenso para prorrogar las emergencias que vencen a fin de año, leyes que el Gobierno nunca cumplió, como discapacidad. Por ahora, el Gobierno gana la pulseada parlamentaria con su propia agenda, más moderada por el clima social adverso a pesar del credo de Milei.

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Círculo rojo: el campo minado por el que avanza Milei y las inquietudes en torno a la visita de León XIV

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Javier Milei

Este martes, el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Marcelo Colombo, tiene agendada una reunión en el Vaticano para ultimar los detalles de la visita de León XIV, al que le preparan un raid vertiginoso de 72 horas en la Argentina. Colombo llegará a ese encuentro con una carpeta ancha con información sobre la “realidad argentina” para darle en mano al Papa, que tiene datos precisos sobre el país y que, además, será visitado por dos de los jefes de la CGT en el marco de una delegación internacional que estará en la Santa Sede el mes próximo.

El martes, la Iglesia argentina debería terminar por informar en Roma qué lugares y actividades tendría León XIV entre la capital, Buenos Aires y Córdoba, una agenda apretada de USD10 millones diarios y una delegación de 85 funcionarios vaticanos que la Santa Sede empezará a confirmar en las próximas semanas cuando una nueva avanzada proveniente de la capital italiana llegue a nuestro país. Esa compleja logística -el Papa tiene previsto recorrer todos los tramos por tierra en la capital y la provincia de Buenos Aires- se comenzó a analizar a mediados de semana en el encuentro que Karina Milei encabezó en Casa Rosada con autoridades de la CEA, una cumbre en la que la hermana del presidente casi no habló -apenas lo hizo-, pero a los funcionarios e invitados les alcanzó para darse cuenta de que el poder real del gobierno pasa exclusivamente por ella. “Todo está concentrado en su figura”, reconoció un secretario de Estado que participó del encuentro. En ella y en Mara Gorini, la sombra de la secretaria general, una funcionaria que ostenta un dominio total sobre buena parte del gabinete y que, según las fuentes, tendrá un papel fundamental en la transmisión de la visita papal.

Javier Milei podrá jactarse, con razón, por ser el primer presidente desde Ricardo Alfonsín en recibir a un jefe del Estado vaticano. Pero puertas adentro del Gobierno existe cierta inquietud por el contenido del mensaje con el que arribará a la Argentina León XIV, que sigue la línea pastoral de Francisco, con fuerte impronta en lo social y, por ejemplo, un rechazo a los conflictos bélicos, en particular a los enfrentamientos en Medio Oriente y al “genocidio” que Jorge Bergoglio puntualizó en reiteradas oportunidades en la Franja de Gaza, atacada sistemáticamente por el estado de Israel, una operación alentada por Milei desde que llegó a la Presidencia.

Para el Gobierno, la visita papal es toda una prueba de fuego. Fuentes oficiales y de la Iglesia resaltaron que el Ejecutivo aconsejó o propició la idea de que las acciones y eventos del Papa tuvieran aforo limitado. No prosperó. Habrá, por caso, una gran celebración en el monumento a los españoles, sobre la avenida Libertador, como parte de los actos que contemplarán además una visita a la Casa Rosada para entrevistarse con el Presidente, un homenaje a Francisco en la catedral metropolitana, un evento en la UCA, un encuentro con funcionarios y embajadores en el Palacio Libertad, una misa multitudinaria presuntamente en el estadio de River Plate, la celebración en la basílica de Luján y la visita a Córdoba, y está bajo análisis una actividad en la cárcel de Devoto, en la capital. Pero una de las paradas que incluyó la CEA, y que sería ratificada próximamente por la Santa Sede -ya hubo una primera avanzada semanas atrás de funcionarios vaticanos y de seguridad del Ejecutivo local- podría agregarle a la gira un plus de incomodidad para el gobierno: la visita de León XIV al Cottolengo Don Orione, una institución que trabaja por la inclusión social de unas 400 personas con discapacidad en Claypole, en territorio bonaerense. Meses atrás, la Conferencia Episcopal reclamó al Gobierno por el atraso en los fondos para esa obra; se abrió entonces una mesa en el Ministerio de Salud y tras varias reuniones se destrabaron las deudas hasta que se regularizaron los pagos, con atrasos en torno a los 60 días, “lo normal para el Estado”. Esa acción descomprimió el reclamo de la Iglesia. ¿Pudo haber tenido que ver la resolución con la posible visita papal? Que el Vaticano haya avanzado en la selección de ese proyecto inclusivo en Almirante Brown ya es toda una señal en sí misma.

Los cuestionamientos públicos de la Iglesia por la situación social, y la posibilidad de que el Papa, más allá de su misión pastoral, se haga eco de esa agenda vinculada con la Doctrina Social es una opción que inquieta al Ejecutivo. A principios de mes, en la homilía por San Cayetano, el arzobispo de la ciudad de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, que participó de la reunión de la semana pasada en Casa Rosada, aludió al pensamiento que el Papa citó en la exhortación apostólica Dilexi Te, centrada en el cuidado de la Iglesia a los pobres, que había empezado a preparar Francisco. Allí, León XIV cuestiona las “ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados”. En San Cayetano, García Cuerva advirtió que “la libertad económica no puede ser absoluta”, y abundó: “No queremos resignarnos a que el trabajo sea una mercancía ni a que haya que tener dos o más empleos para llegar a fin de mes”.

“Los Papas, en general, suelen ser buenos invitados”, reflexionó un vaticanólogo. Recuerda, por ejemplo, el viaje de Francisco a Bangladesh del 2017, en plena crisis humanitaria por los cientos de miles de refugiados Rohingya de Myanmar que el pontífice evitó mencionar en su discurso oficial con el nombre de esa etnia, como un gesto al gobierno local.

El Presidente, aseguran, siente fastidio con la Iglesia argentina porque considera que debería tener más apoyo por algunos de los lineamientos que pregona en su batalla cultural, como su rechazo al aborto. Desde que asumió, por caso, no recibió ni una sola vez de manera oficial a la cúpula de la Conferencia Episcopal, ni siquiera para el tradicional saludo de fin de año. Por el contrario, sí trabó una alianza muy cercana con los evangélicos nucleados en ACIERA.

Esa fricción, azuzada por el modelo económico libertario, se hizo palpable desde la asunción de Milei, más allá de los lazos que existen entre la Iglesia y algunos sectores del Gobierno. Reconocen, incluso, el trabajo de Sandra Pettovello, que cortó la intermediación de los planes sociales y reforzó las asignaciones, una medida popular que impactó de manera directa en las organizaciones barriales. Aunque destacan, sin embargo, que esa política pública desconcentró y desarmó la red comunitaria de muchas de esas organizaciones; en paralelo, el narcotráfico hizo desastres en ese tejido social. Hay curas en el territorio que admiten que deben tener autorización de esas bandas criminales para permear con actividades en algunos barrios del Gran Buenos Aires.

A propósito, ¿existen fricciones, detrás de la organización de la visita del Papa entre el ministerio de Capital Humano y la Cancillería? ¿Qué rol tiene Agustín Caulo, el secretario de Culto, que responde a Santiago Caputo?

¿Cambio de clima? Milei se encamina a la visita papal de noviembre en un campo minado con varios frentes abiertos, que abarca a empresarios, periodistas, sindicalistas y hasta a un sector de los aliados que empezaron a percibir un cambio de clima en el Gobierno y en la relación con un sector de la sociedad. El Presidente se muestra irascible con ese posicionamiento del círculo rojo. Esa irascibilidad lo lleva a recluirse en Olivos: recién la última semana reapareció públicamente tras varios días aislado en la quinta presidencial, lo que alimentó su particular estilo de conducción de la gestión. Hay funcionarios con los que apenas interactúa, y a muchos ni siquiera los conoce. Esa escisión de la gestión, sumada a la internas palaciegas, obturan o paralizan sectores de la administración.

Primero en su disertación en el hotel Alvear, y después en Rosario, en la noche del viernes, Milei hizo gala de esa irritabilidad, de mal humor por los análisis que el periodismo y los economistas realizan sobre los datos de la macro, en particular por los niveles récord de morosidad. El informe de agosto de la Secretaría de Defensa al Consumidor de la CGT concluyó que un 58,7% de la población adulta -19.4 millones de argentinos y argentinas- está endeudada, y que 4.7 millones están en mora. El viernes, en Rosario, el Presidente dijo que su gobierno no tiene nada que ver con esa situación.

Para el Gobierno es un problema porque esa faceta disruptiva e histriónica que desplegó Milei en sus primeros años de gestión, y que le valió un reconocimiento de buena parte de la sociedad, empieza a erosionar su imagen. Los resultados de una serie de estudios focales encargados por el círculo rojo empresarial y político arrojaron que uno de los reclamos es por mayor “empatía” por parte de Milei.

Ese presumible cambio en el humor social permea al establishment empresarial, político y sindical, que, por fuera de La Libertad Avanza, sondean la posible oferta electoral de cara al 2027. Los tiempos parecieran haberse acelerado: el famoso “reloj de arena”, una metáfora que Cristina Kirchner utilizó en sus redes, en marzo del 2025, para señalar el comienzo de una fase crítica de la gestión. El apuro o no en la definición de la oferta electoral es un debate que atraviesa al peronismo. Tras su visita a Chaco, a mediados de semana, Axel Kicillof contaría luego en charlas privadas que en varios tramos de esa gira le pidieron que se lanzara formalmente como candidato.

Esa urgencia también está presente en sectores del sindicalismo. Gerardo Martínez y Cristian Jerónimo, dos de los jefes de la CGT, almorzaron esta semana con Emilio Monzó y Nicolás Massot junto a otros sindicalistas de gremios más modestos para tantear la seriedad del proyecto en torno al banquero Jorge Brito, que coquetea con una postulación por dentro o fuera del peronismo. Tanto Martínez como Jerónimo aspiran a moldear una central obrera más vinculada al nuevo mercado del trabajo, y con menos tufillo K. Otros grupos, encabezados por el aeronavegante Juan Pablo Brey, aún auspician al pastor Dante Gebel, que prepara dos estadios en la capital para fin de año.

El círculo rojo empresario, por fuera de los sectores dinamizadores del crecimiento económico, también monitorea con creciente inquietud el proyecto de reelección presidencial. En su presentación del jueves, en el Council of the Americas, el mandatario apenas fue aplaudido. El diario Clarín consignó, por ejemplo, que Martín Rappalini, jefe de la UIA, siguió el discurso desde el bar del hotel. Algunos de los asistentes notaron además que el Presidente tuvo poco eco de aplausos cuando agradeció al “Coloso” Federico Sturzenegger. Luis Caputo“Toto”, no estaba en primera fila porque había acusado unas líneas de fiebre. Zafó del aplauso: en Economía dicen que el ministro enfureció con su colega por el paro de los prácticos navales que paralizó el comercio marítimo a principios de mes tras la oficialización del decreto 690 que desregula el servicio de practicaje. ¿Hay también discrepancias por el proyecto de reforma de la carta orgánica del Banco Central que empezará a discutirse esta semana en el Congreso?

Entre los gobernadores empezaron, en simultáneo, a suscitarse movimientos que pararon antenas de la Casa Rosada. El más significativo fue el de Hugo Passalacqua, de Misiones, que terminó con el dominio de décadas de Carlos Rovira: el ex hombre fuerte de esa provincia, que parecía invencible, volvió de un viaje por París y se dio cuenta de que el actual gobernador lo había vaciado de poder. Passalacqua recibió el miércoles a una delegación de dirigentes del peronismo, a los que les dijo que no apoyaría las listas colectoras que en algún momento propuso el oficialismo como moneda de cambio para suspender las primarias. Cerca de Diego Santilli subrayaron que los votos para avanzar en esa dirección están en suspenso, pero que confían en obtenerlos en algún momento. A la par del misionero sorprendió Gustavo Sáenz, de Salta, que en una entrevista con Infobae al Mediodía resaltó, con un parafraseo alfonsinista, que con el “equilibrio fiscal no se come, no se cura ni se educa”, y dijo que no es lo mismo “equilibrio fiscal que equilibrio social”. Horas después, anunciaron ambos que conformarán esta semana un nuevo bloque en Diputados.

Todos esos movimientos, y otros más subterráneos, encuentran al gobierno desmembrado entre sus diferentes tribus internas. Dicen que Caputo, el consultor estrella del presidente, está “más tranquilo”: hay quienes interpretan esa definición como la decisión del estratega de empezar a “soltar” de a poco el proyecto y enfocarse en sus intereses, que son muchos, y variados, en torno a la administración libertaria. En su entorno mostraron alguna preocupación por algunas cuestiones, como la investigación por el fentanilo contaminado y las implicancias que podría tener ese expediente en la cúpula de Salud. Rodrigo Lugones, hijo del ministro, estuvo la semana pasada en el país.

Patricia Bullrich, en tanto, refuerza su agenda: este viernes volvió a machacar con la necesidad de apuntalar el crecimiento económico a los sectores a los que no llega el “derrame”, en disonancia con el discurso oficial. Mientras tanto, el jefe de Gabinete avanza sobre diversas áreas bajo el paraguas de Karina Milei, a cargo de la estrategia política: la hermanísima se debate entre el violeta y un posible acuerdo con el PRO amarillo. Esa negociación todavía es incipiente: por eso ella habilitó recorridas por la capital.

Cuántos de todos esos movimientos cuentan con el aval o el conocimiento del presidente sigue siendo una verdadera incógnita. Milei le dedica una cantidad considerable de horas diarias a las redes sociales, a pesar de que la intensidad del relato libertario bajó notoriamente en X, en parte porque Las Fuerzas del Cielo mermaron su apoyo al gobierno en esa red social.

El presidente elige sus peleas personales, sus propias batallas. Esta semana, por ejemplo, reposteó mensajes de foristas en los que se ponía en duda la participación de Fernando Cerimedo en el intento de feminicidio contra Nadia Beller en Bolivia mientras todo el universo digital libertario se desmarcaba del polémico consultor que fue fundamental en la campaña del 2023. Ayer, en Radio Mitre, dijo que ya no formaba parte de su equipo. El viernes, por decisión de la justicia boliviana, Cerimedo fue enviado a una prisión del altiplano. Antes, dejaron trascender que se había desprendido de las acciones que todavía retenía en La Derecha Diario -en su creación, en el 2021, Juan Pablo Carreira, funcionario cercano a Caputo, fue parte de la sociedad madre, Madero Media Group- en favor del español Javier Negre, un lobista con influencias en sectores de la derecha regional e incluso con muy buena llegada al partido republicano de Estados Unidos: fuentes bolivianas aseguraron que alguna vez se jactó en Mar-a-Lago de su llegada al gobierno de Rodrigo Paz. La salida de José Luis Lupo del Ministerio de la Presidencia de Bolivia, de principios de mes, habría tenido que ver con esa injerencia de Negre y Cerimedo.

En octubre, un mes antes de las elecciones de medio término norteamericanas y de la visita papal a nuestro país, Milei llegará a Estados Unidos para participar de una “gala hispana” organizada por Latino Wall Street, una plataforma ligada a La Derecha Diario.

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