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Un vuelo de Aerolíneas Argentinas arriba con más vacunas

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Un nuevo vuelo de Aerolíneas Argentinas llega este martes desde Rusia con un nuevo cargamento de vacunas Sputnik V.

El décimo vuelo de Aerolíneas Argentinas que viajó a Rusia para traer un nuevo cargamento de vacunas Sputnik V contra el coronavirus ya se encuentra de regreso a la Argentina y se estima que aterrizará en el aeropuerto de Ezeiza este martes 30 de marzo después de las 15.

De esta manera, las vacunas que lleguen en este avión se sumarán a las 3.669.000 que vinieron a la Argentina a bordo de estos vuelos especiales de la aerolínea nacional.

Bajo el número de vuelo AR1067, el Airbus 330-200, matrícula LV-GIF, el avión despegó a las 22,38, hora de Argentina -las 04,38 local-, desde el Aeropuerto Internacional de Sheremétievo, luego de haber permanecido durante cinco horas en el aeropuerto para concretar la carga de las vacunas.

El vuelo había aterrizado en la capital rusa a las 17,42 de Argentina -las 23,42 local-, tras más de 15 horas de vuelo.

“El esfuerzo logístico que se realiza para sacar los vuelos en cuestión de horas se puede hacer porque hay una línea aérea puesta al servicio de los argentinos. Cada avión que llega con vacunas permite darle continuidad al plan de vacunación trazado por el Gobierno nacional”, señaló el presidente de Aerolíneas Argentinas, Pablo Ceriani.

El vuelo se realiza en forma directa, sin escalas, en la aeronave que fue especialmente reformada para el transporte de carga y se encuentra al mando de 10 tripulantes, entre pilotos y copilotos, a los que se suman personal técnico, de mantenimiento y tripulantes de cabinas, hasta totalizar una dotación de 20 personas.

El último viernes, bajo el número de vuelo AR1065, llegaron al país 370.000 nuevas dosis de Sputnik V.

Desde fines de diciembre, Aerolíneas Argentinas se encuentra realizando operaciones de vuelo especiales con el objetivo de traer vacunas al país: en los 9 vuelos completados hacia y desde la Federación Rusa se trajeron 3.669.000 dosis de Sputnik V. Además, se realizó un vuelo a Beijing, República Popular China, en el cual vinieron 908.000 dosis de la vacuna producida por Sinopharm.

Hasta el momento, la cantidad de vacunas que llegaron al país en vuelos de Aerolíneas Argentinas es de 4.577.000.

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Alcances del armado anti Milei: el gesto que esperan de CFK, ansiedad por Kicillof y la necesidad de una PASO

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“Cuando no hay candidatos, hay bandas. Y eso es lo que está pasando. Nos estamos moviendo, hablando, escuchando y analizando”. Con esa frase simple, pero contundente, un dirigente peronista de largo recorrido en el Estado definió el momento que se está viviendo en el arco opositor, especialmente en el peronismo, donde están intentando encontrar el camino que los lleve a un armado electoral sólido el año que viene.

La referencia a la falta de un candidato tiene que ver con que hay muchos dirigentes de las provincias que no reconocen en Axel Kicillof a su candidato presidencial. Hay varios motivos para sostener esa postura. El principal es que el gobernador bonaerense demora su salida al interior del país para posicionarse, definitivamente, como la principal opción opositora para enfrentar a Javier Milei.

Ese no es el único motivo. Hay varios gobernadores, legisladores e intendentes a los que cuesta ver en Kicillof a una figura que pueda representar un proyecto político que, en el imaginario colectivo, no esté asociado a la figura de Cristina Kirchner y al pasado del kirchnerismo al mando del poder del Estado. “Si no arranca ahora y no habla de futuro, va a ser muy difícil que pueda instalarse”, analizó un jefe comunal bonaerense, que juega dentro del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), que lidera el propio Gobernador.

Existe cada vez más presión interna dentro de la agrupación política para que Kicillof acelere en la construcción de su armado y tome la delantera en el posicionamiento como figura presidenciable. Hay intendentes que esperan ese movimiento desde fines del año pasado y que empezaron a convertir esa ansiedad en resignación. “Si esto sigue así, nos empezamos a refugiar en los distritos y a ordenar los municipios para la elecciones locales. Algún día van a avanzar y nos van a llamar”, se sinceró uno de los pesos pesados que conduce un municipio grande del conurbano bonaerense.

En La Plata creen que el mandatario bonaerense tiene mucha capacidad para crecer en el centro del país, donde el kirchnerismo tiene una fuerte resistencia. Y que para eso es clave mostrar una nueva identidad vinculada a los temas que son preocupaciones de ese sector del electorado. En definitiva, se trata de sumar a la agenda de futuro los intereses postergados del interior y convertirlos en un eje de propuestas.

Tanto adentro como afuera del kicillofismo hay sectores que siguen creyendo en Kicillof como la apuesta principal para enfrentar a Milei, pero esperan una muestra de carácter contra el cristinismo superior a las que tuvo hasta ahora. Simbología más potente sobre su camino, sus límites, sus proyectos y sus decisiones. Piensen lo que piensen en todas las terminales opositoras, la realidad marca con claridad que el gobernador bonaerense es el único nombre propio que ha dado muestras de querer ser candidato a presidente.

Hace varias semanas que en las terminales políticas de la oposición visualizan la posibilidad de construir una coalición amplia que integre a distintos sectores que hoy caminan por separado. Desde el kirchnerismo al radicalismo más opositor a Milei, desde el peronismo federal al socialismo, pasando por los ex Cambiemos que no se convirtieron al liberalismo libertario.

Hay, en todos esos sectores, una vocación común: quieren armar un gran frente que compita con Javier Milei en un mano a mano. Polarización extremaSin terceras vías. Aquellos nombres propios que fueron parte de esos intentos en el pasado, hoy entienden que esa tercera posición puede mantener su postura pero bajo el mismo paraguas del kirchnerismo. Para no contribuir a un escenario opositor atomizado, deben ser parte de una gran interna e intentar imponer, a través de los votos, sus formas de llegar al objetivo central.

A esta altura del calendario ha quedado abolida la idea de un sector del peronismo de armar una propuesta electoral sin el kirchnerismo. Ese sueño de algunos anti K de edificar una propuesta sin la presencia de Cristina Kirchner y los suyos parece haber quedado sepultada en el pasado. Lo que está en discusión ahora es qué lugar debe y puede ocupar la ex presidenta y el sector más duro del mundo K en ese proyecto que se está conversando. Hay múltiples hipótesis pero una idea común: es con ellos adentro.

Una opción potable es armar una gran PASO opositora en la que se resuelvan las diferencias con los votos. Y que, los caídos en las urnas acompañen, voluntaria o involuntariamente, a los ganadores de la disputa. “En un escenario tan polarizado como el de la Argentina y como el que propone Milei, hay que ganarle a CFK, pero en una PASO, para después llegar a un mano a mano con el Gobierno”, proyectó un legislador del peronismo anti K.

La decisión tiene un argumento lógico que es central y que la sostiene. El kirchnerismo sigue teniendo una gran cantidad de votos en la provincia de Buenos Aires, especialmente en el conurbano bonaerense. Pensar un proyecto nacional sin ellos, como representantes de una parte importante del electorado bonaerense, tiene un futuro muy limitado y riesgoso. Sin unidad, el triunfo libertario es casi un hecho.

En ese sentido, existen coincidencias entre distintos actores sobre cómo afrontar la construcción de un esquema político con CFK. Empieza a crecer la idea de que el principal objetivo de la ex presidenta tiene que ser no obturar con su figura encandilante la ramificación de una eventual coalición. Eso es lo que esperan. En los hechos, eso implica mantener el perfil bajo, evitar la híperpresencialidad en la escena pública, y articular, desde su rol de líder de un sector importante del peronismo, el tejido de una red política que contenga la diversidad dirigencial e ideológica. Su tiempo en la primera plana pasó, pero la primera que lo tiene que admitir es ella. En esa idea está basada la hipótesis de varios dirigentes opositores.

“La Cámpora fantasea con que CFK es Lula (Da Silva) y que va a ser protagonista de un proceso similar. Pero eso no está pasando. Ahí está inscripta la preocupación permanente que tiene el cristinismo porque Axel hable de CFK”, reflexionó un legislador progresista que está inmerso en las conversaciones cruzadas que subsisten en el terreno de la oposición. La referencia está linkeada al enojo de Mayra Mendoza por la ausencia del reclamo de libertad por la líder peronista durante el discurso de Kicillof en la Legislatura bonaerense.

Las limitaciones que tiene Cristina Kirchner por su detención y su incapacidad de ser candidata, le crearon una barrera que no puede esquivar. Ni los mensajes en las redes sociales -donde lleva más de un mes sin escribir nada- ni sus salidas al balcón para abrazar a la militancia a la distancia y mantener su centralidad mediática, alcanzaron para sostenerla en el centro de la rosca política. Una conversación que no puede llevar a cabo con naturalidad después de la decisión judicial de limitar la cantidad de visitas que recibe en su casa.

Uno de los encuentros de más alto impacto que tuvo CFK en los últimos días fue con Miguel Pichetto. Esa reunión bien podría ser considera un hito dentro de las distintas charlas abiertas que hay entre nombres propios como Sergio Massa, Guillermo Michel, Victoria Tolosa Paz, Nicolás Massot, Emilio Monzó, Axel Kicillof, Ricardo Quintela o Guillermo Moreno, por citar solo algunos dirigentes que están activos y con los teléfonos abiertos.

Un paso previo a esa reunión fue la presentación de un proyecto de ley en la Cámara de Diputados para otorgar créditos que sirvan para el desendeudamiento de las familias argentinas, en un contexto de aumento en la tasa de morosidad. La iniciativa fue liderada por Michel, pero la clave estuvo en los legisladores que acompañaron con su firma ese trabajo que buscó ser una señal de articulación entre distintos sectores de la oposición que están dispuestos a trabajar juntos.

El proyecto fue firmado por la cordobesa Natalia de la Sota, el puntano Ernesto “Pipi” Alí, el mendocino Emir Félix, la entrerriana Marianela Marcley y el chubutense Juan Pablo Luque, más Pichetto, Massot y Tolosa Paz. Todos protagonistas de la negociaciones cruzadas, además de potenciales candidatos a gobernador en sus provincias. Es decir, nombres propios que van a intentar hacer pie en sus distritos y traccionar desde el territorio para una opción nacional.

Esa iniciativa fue cuestionada internamente por sectores del cristinismo a los que todavía les cuesta digerir que Pichetto haya sido el candidato a vicepresidente de Mauricio Macri en las elecciones del 2019. “Ahora que lo recibió Cristina, no dicen nada”, se quejó, con ironía, uno de los legisladores del interior que empuja el armado opositor.

La ampliación que está en el ideario de algunos de los protagonistas incluye nombres como el del radical bonaerense Pablo Juliano o el socialista santafesino Esteban Paulón. Incluye también a gobernadores peronistas del PJ como el catamarqueño Raúl Jalil o el tucumano Osvaldo Jaldo, hoy cercanos a Milei. “Ellos tienen entre 30 y 40 puntos en sus provincias y todos son del peronismo”, advirtió una figura legislativa que tiene diálogo fluido con los mandatarios peronistas. Los límites van a quedar definidos a medida que avance el proceso de formación de la coalición que planean. Pero en ese micromundo repiten a menudo: “No sobra nadie. Hay que ampliar”.

La primera barrera que tienen que sortear los representantes de la oposición es lograr que el Gobierno no consiga la mayoría para eliminar definitivamente las PASO, una decisión que está tomada en el seno del Poder Ejecutivo y que el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, deslizó días atrás en el streaming de Infobae.

Las PASO son la principal herramienta a conservar por parte del peronismo y los bloques más chicos de perfil opositor. Porque allí reside la posibilidad que las diferencias que no puede saldar la política, las salde la gente con el voto. Por ese mismo motivo, el Gobierno hará todo lo posible para derrumbarlas y complicar de esa forma el accionar futuro de sus opositores.

El diputado Pablo Juliano, que integra el bloque de Provincias Unidas, donde convergen el radicalismo más opositor a Milei, el peronismo cordobés y almas sueltas del mundo legislativo, dio una muestra de pragmatismo durante una entrevista con Eco Medios“La construcción es con todos. A los que les agarre urticaria por la procedencia partidaria, les digo que Milei decía que Patricia Bullrich era una tira bombas, asesina de bebés. Y ahora es la dueña del bloque de senadores del oficialismo”.

Esa definición feroz y memoriosa de Juliano es una señal de que hay límites que se pueden romper dentro de la conversación opositora y que el paso siguiente es encontrar el eje de cinco o seis temas centrales de política pública donde haya una visión similar, pese a que es probable que las diferencias estén apoyadas sobre la forma de cómo llegar a ejecutar esas políticas.

En el entramado opositor se activó la temporada de construcción electoral. Un trabajo que lleva tiempo y capacidad de maniobra. Un trabajo donde hacen falta artesanos del toma y daca. La mayoría cree que la edificación de la propuesta integral se acelerará después del Mundial de fútbol de mitad de año. Un hito deportivo que va separar el debate extenso que genera el inevitable cambio de ciclo de la oposición nacional.

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Milei, la mira en la reelección y la fórmula repetida de la batalla con el kirchnerismo

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Javier Milei eligió una frase directa para intentar darle sentido casi dramático al discurso y la puesta en escena del domingo pasado en el Congreso. “No me van a llevar puesto como a Macri”, dice. El mensaje ante los legisladores, en cadena nacional, había sido dominado por la andanada de frases duras contra el kirchnerismo, que aprovechó el momento para ser parte de un cruce tribunero. Y el remate llega ahora en modo de entrevista. Asoma como motor del objetivo reeleccionista, frente al fantasma K. Esa sería el contrapunto, básico.

Milei va dando giros sobre la fórmula repetida de sostener como “enemigo” al kirchnerismo, que, en rigor, expone una crisis profunda, la más grave de su existencia, porque está marcada por el distanciamiento de jefes provinciales del PJ que se acomodan a la época y un quiebre en el núcleo K. Eso mismo hace evidente el esfuerzo por oxigenar a CFK -y según el momento y las encuestas, a Axel Kicillof-, a modo de alternativa amenazante. Va a contramano de la imagen que dejó el Congreso en sesiones extraordinarias, un mes en que el oficialismo logró sancionar proyectos y dejó aislada a la oposición más dura.

La frase referida a Mauricio Macri resultó la más destacada del adelanto de una nueva entrevista con Luis Majul. Y la referencia tiene, tal vez como reflejo y no tanto como giro estudiado, al menos dos sentidos claros. Por un lado, lleva implícita la intención -muy clara en las redes- de descalificar la “moderación” de la experiencia macrista, entendida como elemento determinante de su desgaste y la posterior derrota electoral en 2019, es decir, sin reelección. Y, por el otro, busca otorgarle al kirchnerismo capacidad actual para bloquear o golpear la gestión nacional.

Esta vuelta dramática también podría estar desvistiendo la percepción de la fatiga del discurso contra el kirchnerismo como eje central. Como sea, resulta evidente el intento de alimentar el imaginario sobre un recargado poder de daño del kirchnerismo, una capacidad que afortunadamente también parece disminuida como parte del deterioro político que arrastra después de la penosa gestión de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner.

Sin embargo, frases como esta última de Milei o la resumida como “riesgo kuka” no dejan de lado el señalamiento de las causas de ese desgaste kirchnerista —desde la corrupción a las consecuencias económicas de su gestión—, pero privilegian el recurso del temor. Y con ese fin, el kirchnerismo no puede ser entendido como un fenómeno en retroceso y, menos, como pasado.

El discurso mileista reduce lo que antes definía como “casta” al peronismo/K. Está dicho: los éxitos legislativos conseguidos en la última etapa por el oficialismo fueron fruto de tratativas con socios y aliados, y fundamentalmente, con gobernadores de diferente origen político. En esas negociaciones, se destacaron los jefes provinciales del PJ que, a la vez, lastimaron al kirchnerismo en el Congreso. También operaron de manera decisiva ex integrantes de JxC y espacios provinciales.

Milei cuidó ese frente al inaugurar las sesiones ordinarias. La dureza y hasta los insultos contra la ex presidente y todo el arco K fue dominante. Taparon un hueco discursivo si se compara con otros momentos violetas. No hubo alusiones a “la” política en general y menos descalificaciones a los legisladores. Al mismo tiempo, la andanada contra el kirchnerismo resultó útil para sostener el tono de confrontación, ruidoso pero limitado.

Sólo quedó como elemento nuevo la pelea con sectores de la industria y con un par de empresarios en particular, algo que reaparece en algún tramo de la entrevista referida. Y eso tiene relación directa con elementos preocupantes de la economía —no solo los cierres de empresas—, que también alimenta la necesidad de sumar blancos y descargar responsabilidades.

Es una cuestión política. Y resulta clara la intención de eludir cuestiones de fondo: desde comportamientos de algunos empresarios —posiciones dominantes de mercado, cartelización, por ejemplo— hasta el sentido y los alcances de la apertura económica. De hecho, no están en el debate cuestiones como la defensa del consumidor ni una razonable aplicación de medidas antidumping.

Algunas de las alarmas en este terreno aparecen en apartados cualitativos de muchas encuestas, incluidas las que consume el círculo más próximo a Milei. Pasado el último capítulo de los comicios —es decir, ya fuera de los efectos de campaña y las inseguridades de los períodos electorales—, se afirman temas de origen económico —inflación, empleo, ingresos— en el listado de preocupaciones.

La mayor preocupación tiene que ver con los precios. Esta semana será difundido el IPC de febrero. El registro viene en ascenso: arrancó en mayo con una persistente suba y desde septiembre no baja de los dos puntos porcentuales. En enero, marcó 2,9%, una décima por encima de diciembre. Según relevamientos de consultoras privadas y versiones de funcionarios, febrero giraría en torno de esas cifras. El número oficial será publicado el jueves por el INDEC, afectado en términos de imagen por la cancelada puesta en marcha de un nuevo índice de precios.

Como contexto, se añade la tensión con sectores industriales y la difusión de datos en ese terreno. El último: el Índice de Producción Industrial Manufacturero. En enero, registró una mejora de 3,1% respecto de diciembre, pero en un proceso más amplio de siete meses de caída. En este caso, la baja interanual fue de 3,2%.

Fuera de agenda y con sorpresa adicional por el protagonista, fue repuesto además en estas horas el tema del estancamiento o el descenso de las cifras de trabajadores formales registrados. Alfredo Cornejo, aliado del Gobierno, intentó destacar el tercer lugar de Mendoza en un ranking basado en información del sistema integrado previsional. El punto es que el número provincial es negativo —un retroceso del 0,6%— en una tabla que ilustra que solo dos provincias —Neuquén y Río Negro— cuentan con crecimiento de empleo formal y los otros 22 distritos están en rojo.

Son renglones impensados en el temario, que no siempre maneja Olivos. El foco del oficialismo está puesto en otro lado. “Pido que sigamos trabajando. Tenemos que ir por la reelección de Javier Milei”, arengó Karina Milei, apenas pasadas las elecciones de octubre. Fue un llamado con mensaje también territorial: lo dijo ante legisladores y dirigentes libertarios de la provincia de Buenos Aires. Combina ambición y necesidad en la segunda mitad del mandato presidencial.

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El peronismo busca una tregua y negocia las principales comisiones en la Legislatura bonaerense

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Tras la apertura de sesiones legislativas que encabezó esta semana que finaliza el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, la Legislatura aceleró la negociación y distribución de las comisiones. Una instancia que está cerrándose, sobre todo en la Cámara de Diputados provincial, donde hay especial interés por algunas comisiones de relieve como la de Presupuesto, Asuntos Constitucionales y Justicia o Legislación General; básicamente porque por allí pasan la mayoría de los proyectos de ley de peso, tanto del Ejecutivo como los generados propiamente por los integrantes del recinto legislativo provincial.

En las próximas horas se terminará de definir el esquema. Lo comunicará el presidente de la Cámara Baja, Alejandro Dichiara. En el marco de las conversaciones se llegó a un esquema que buscó evitar el quiebre del bloque del peronismo, un espacio que convive con sus diferencias desde hace tiempo. Así fue que el cristinismo, el Movimiento Derecho al Futuro que representa a Axel Kicillof y el Frente Renovador de Sergio Massa, tendrán el control de las tres comisiones de mayor impacto.

Pese al recambio de legisladores y la llegada de dirigentes de peso dentro del universo peronista bonaerense como la intendenta en uso de licencia de Quilmes, Mayra Mendoza o de Almirante Brown, Mariano Cascallares, la mayoría de los nombres se repetirán.

El MDF, el espacio de Kicillof, controlará la comisión de Asuntos Constitucionales y Justicia. Es otro de los ámbitos de relevancia por donde pasan proyectos con cierto impacto político. Hasta fines del año pasado estaba presidida por la diputada Susana González, que responde al intendente de Ensenada, Mario Secco. Pero González venció mandato y pasó a presidir el consorcio del Puerto La Plata. Sin embargo, el sector del gobernador se quedaría con el control de esa comisión y será para la diputada por la Octava Sección Electoral, Lucía Iáñez. La legisladora es cercana al intendente de La Plata, Julio Alak y de estrecha relación con el círculo íntimo de Kicillof.
Finalmente, el Frente Renovador de Sergio Massa retendrá la comisión de Legislación General con la presidencia a cargo de Rubén Eslaiman, una de las voces legislativas en el ámbito bonaerense del ex ministro de Economía. El otro es el actual vicepresidente de la Cámara Baja, Alexis Guerrera. Eslaiman seguiría al mando de Legislación General.

Se espera que el lunes se oficialice cómo queda la nómina de comisiones, que también deberá tener una correlación de las fuerzas políticas. Esto sugiere que La Libertad Avanza quedará al mando de varias comisiones, ya que en la Cámara Baja provincial tiene un bloque de 20 diputados, mientras que Fuerza Patria cuenta con un total de 38 bancas.

En el Senado, otro pedido a Magario

En la Cámara Alta provincial, la negociación por las comisiones también se activará. Luego de lo que fue la compleja designación de autoridades, que finiquitó con la elección del intendente de José C. Paz en uso de licencia Mario Ishii como vicepresidente I del Senado, a contramano de los deseos del propio Kicillof, que buscaba para ese lugar ubicar a la senadora del MDF, Ayelán Durán, lo que sigue son las comisiones.

La Cámpora tenía hasta diciembre la presidencia de la poderosa Asuntos Constitucionales y Acuerdos bajo la figura de Emmanuel González Santalla. Se trata de un ámbito clave para el nombramiento de jueces. Y más con la especulación dando vuelta de que este 2026 el mandatario elevará pliego para ocupar vacancias en la Suprema Corte bonaerense, que funciona con tres de sus siete miembros.

En las últimas horas a la vicegobernadora y presidenta del Senado, Verónica Magario, le hicieron un pedido desde el cristinismo: la creación de una nueva comisión. La senadora por Nuevo Encuentro, Mónica Macha, elevó un pedido para activar la Comisión de Mujeres y Diversidades.

La solicitud hacia Magario no es nueva. Ya había sido presentada, sin éxito, por la senadora camporista Amira Curi. En esta oportunidad, la legisladora de La Matanza acompañó el pedido de Macha; iniciativa que también lleva las firmas de las senadoras cristinistas María Inés LauriniEvelyn DíazSabrina BastidaMaría Rosa Martínez y Laura Clark.

Técnicamente, el proyecto promueve la modificación del artículo 154 del reglamento del Senado. Con la incorporación de esta comisión, el Senado bonaerense pasaría a contar con 28 comisiones permanentes. El texto indica que la nueva comisión tendrá competencia para dictaminar sobre iniciativas referidas a igualdad de oportunidades y trato, así como garantizar el acceso y reconocimiento de derechos para mujeres y diversidades. Hoy, todo se canaliza por la Comisión de Igualdad Real de Oportunidades y Discapacidad.

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