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Vecinos del barrio Misiones denuncian que ABSA lleva “años sin atender reclamos”

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Vecinos del barrio Misiones aseguran estar cansados de hacer reclamos a ABSA por desbordes cloacales en el sector que inunda de olor toda la zona.

La problemática lleva años y por eso dijeron a Frente a Cano que ya no saben que hacer para que la prestataria responda.

El problema principal radica en la esquina de Montevideo y French en donde funciona una empresa. Sostienen que sale agua podrida y que “de a ratos parece que se arreglara mágicamente ya que nunca hubo una respuesta formal ni vinieron operarios a ver”.

Como si fuera poco, el líquido que es expulsado corre hacia calle Brickman y afecta también a otros comercios del lugar

Vecinos del barrio Misiones aseguran estar cansados de hacer reclamos a ABSA por desbordes cloacales en el sector que inunda de olor toda la zona.

“Es una mierda la situación, nada arreglaron; qué sucedió para que un tiempo no rebalse la boca de registro lo sabrán ellos (por ABSA)”, deslizó Ricardo, quien ya se ha comunicado con esta redacción en otras oportunidades por el mismo tema.

El hecho es que muchas casas también se vieron perjudicadas porque la basura alrededor del desagüe hace que se tapen las cañerías y que no desagoten los baños, por lo que terminan inundadas con aguas servidas.

Fuente: Frente al Cano.

 

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Javier Milei encabezó una reunión de Gabinete con foco en la gestión y sin menciones a la interna

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En un intento por neutralizar la interna que atraviesa a su gobierno, el presidente Javier Milei encabezó esta mañana una nueva reunión de Gabinete con el equipo casi completo luego de conseguir la foto de unidad en el Te Deum que se celebró en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires. Según pudo reconstruir Infobae, durante el intercambio en el Salón Eva Perón no hubo mención a la tensión abierta entre el asesor presidencial, Santiago Caputo, y el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, en redes sociales que marcó la última semana.

“No hubo ninguna mención al tema”, sostuvo una fuente asistente. Al menos dos asistentes aseguran que tampoco hubo referencias a las disparidades existentes entre la senadora Patricia Bullrich y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, investigado por presunto enriquecimiento ilícito como ocurrió en la última edición.

Lo cierto es que el mandatario, que considera que la exhibición de las diferencias son un error que deben resolverse puertas adentro, resolvió convocar a una nueva reunión tras el cruce de Santiago Caputo contra el alfil que responde a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.

El intercambio duró poco más de una hora y lo tuvo Milei como principal expositor. Un funcionario precisó que la reunión fue de carácter “teórico”, y que durante su alocución, el Presidente abrió la reunión con su visión sobre la coyuntura y la marcha de la economía. Además, manifestó optimismo por los últimos datos de actividad registrados durante los meses de abril y mayo.

Por último, trazó un diagnóstico de crecimiento y expansión de la economía y habilitó una instancia de intercambio entre los ministros que expusieron los hitos de sus carteras. Luego de conversar acerca de “cómo tomar decisiones”, el ministro coordinador estuvo a cargo del cierre.

Si bien en esta oportunidad la reunión se dio con el equipo completo, a excepción de los ministros Sandra Pettovello (Capital Humano), quien cumple agenda en Roma, y Luis Caputo (Economía), que informó un cuadro gripal, desde la cúpula de la administración libertaria garantizan que habrá futuras reuniones exclusivas con la plana del Poder Ejecutivo. De esta forma, cuando el temario no requiera la presencia de los alfiles legislativos, Martín Menem y Patricia Bullrich podrían quedar afuera, tal y como anticipó este medio.

Antes y después de la reunión, el Presidente dedicó varios minutos a saludar a las personas que se conglomeraron en Plaza de Mayo con motivo del acto patrio. En la previa se mostró en el balcón ubicado en el primer piso de Casa Rosada junto a su equipo completo, y luego caminó hasta la reja que separa la explanada de acceso.

En agenda, la mesa política se dará cita este martes a las 11 en las oficinas del Ministerio del Interior. Varios de los miembros del círculo esperan poder discutir sobre las tensiones que atraviesan al oficialismo durante esa reunión.

Tras los reclamos de los propios, que piden que intervenga en la disputa abierta entre las tribus en pugna, el Presidente accionó como estila y sin tomar postura, se mostró acompañado por la plana completa. Incluso, por estas horas, se dedica a compartir en su cuenta de X imágenes en las que se lo ve en el balcón presidencial escoltado por Santiago Caputo y Karina Milei, el habitual Triángulo de Hierro.

El libertario cumple con todos y reparte gestos. Al término del breve acto que celebró el oficialismo a las puertas del Cabildo de Mayo, Milei abrazó a Martín Menem después de entonar el himno interpretado por la Fanfarría Militar “Alto Perú” en uno de sus laterales. Poco más tarde y desde el balcón de Casa Rosada, hizo lo propio con el asesor presidencial.

Algo similar ocurrió con Bullrich, excluida de la delegación oficialista que se trasladó a pie por la calle Rivadavia hasta la Catedral. Tampoco fue invitada al escenario en el Cabildo que incluyó al jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri. Sin embargo, poco más tarde, por orden directa de Milei, la legisladora se mostró a los abrazos con el mandatario ante las cámaras. Desde el entorno de Bullrich minimizaron el impacto al precisar que la senadora no se dio cuenta de la situación debido a que se quedó saludando a las personas apostadas en el vallado.

Ante las disputas abiertas, el Presidente vuelve a recurrir a los gestos políticos para encapsular las diferencias internas y preservar el equilibrio entre las tribus libertarias. El tiempo dirá si la postura es sostenible y si el esquema de poder construido alrededor de su figura resiste.

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La reedición del triángulo de hierro: la sugestiva foto con la que Milei volvió a fortalecer su núcleo de poder

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La imagen fue demasiado precisa para ser casual, involuntaria. Javier Milei salió al balcón de la Casa Rosada junto a Karina Milei y Santiago Caputo en el cierre de una jornada cargada de simbolismo político y religioso por el 25 de Mayo, pero la escena tuvo una dimensión más profunda que una postal institucional: funcionó como una demostración pública de poder y, sobre todo, como un mensaje interno después de semanas de tensión expuesta dentro del oficialismo.

La foto reeditó de manera explícita el “triángulo de hierro” sobre el que Milei construyó su llegada y su ejercicio del poder: él, su hermana y el asesor presidencial que se consolidó como uno de los principales arquitectos políticos y comunicacionales del Gobierno. Esa estructura, en los últimos meses, mostró fisuras por la consolidación del armado territorial de Karina Milei, el crecimiento partidario de La Libertad Avanza y la confrontación, primero soterrada y después pública, con el dispositivo político de Santiago Caputo.

En el 25 de Mayo, Javier Milei exhibió una señal de orden interno: incorporó a Santiago Caputo a la caminata oficial hacia la Catedral Metropolitana para el Tedeum y luego apareció con él y con Karina Milei en el balcón de la Casa Rosada. En paralelo, la vicepresidenta Victoria Villarruel quedó afuera del esquema protocolar y político de la jornada.

Pero la señal no empezó en el balcón.

Comenzó varias horas antes, cuando Milei tomó una decisión política cargada de intención: incorporar a Santiago Caputo a la caminata oficial desde la Casa Rosada hasta la Catedral Metropolitana para participar del Tedeum.

El dato no fue menor. En los dos 25 de Mayo anteriores encabezados por Milei como presidente, Caputo no integró esa recorrida ceremonial. Esta vez sí, y ocurrió en medio del momento más delicado de la interna libertaria.

La decisión tuvo todavía más peso político porque el sistema de invitaciones y la organización protocolar de la Presidencia dependen directamente de Karina Milei, la otra terminal de poder involucrada de manera indirecta en las tensiones de las últimas semanas.

Por eso, dentro del oficialismo, la presencia de Caputo en la caminata se interpretó como una validación presidencial explícita. Milei no solo defendió públicamente a su asesor: también decidió exhibirlo dentro del núcleo ceremonial del poder presidencial en la fecha patria más relevante del calendario político.

Y hubo otro dato igual de elocuente: en paralelo a la incorporación de Caputo, la Secretaría General de la Presidencia dejó afuera del dispositivo protocolar a la vicepresidenta Victoria Villarruel, que no participó de la caminata oficial ni del esquema político organizado alrededor del Presidente durante la jornada patria.

La exclusión de Villarruel volvió a mostrar que la relación entre ambos continúa fracturada y reforzó el valor político de la presencia de Caputo. Mientras la vicepresidenta permanecía marginada del círculo presidencial, el asesor al que sectores del karinismo venían cuestionando reapareció integrado en el corazón de la escena institucional.

Fue un acto político calculado y a la vista de todos. Y la foto del balcón funcionó como el cierre visual de esa secuencia.

El episodio que dejó la interna expuesta

La crisis interna terminó de explotar con el episodio de la cuenta “PeriodistaRufus”, desde donde se difundieron mensajes que agitaron la interna libertaria y golpearon, en particular, al universo político ligado a Santiago Caputo. El episodio generó una situación incómoda para el oficialismo porque el propio Martín Menem —uno de los principales alfiles políticos de Karina Milei— reconoció en un grupo interno que una persona de su equipo había compartido contenido vinculado a esa cuenta.

El episodio dejó al descubierto algo que en la Casa Rosada venían intentando mantener encapsulado: la existencia de dos sistemas de poder dentro del oficialismo.

Por un lado, el esquema político y territorial articulado por Karina Milei junto a Menem y los armadores provinciales de La Libertad Avanza: un dispositivo concentrado en el partido, la expansión nacional del oficialismo y la construcción electoral del mileísmo.

Por el otro, el universo de Santiago Caputo: estrategia presidencial, narrativa política, control comunicacional, arquitectura de poder e influencia sobre el ecosistema digital libertario.

Las tensiones entre ambos sectores no eran nuevas. Pero hasta entonces habían logrado mantenerse lejos de la superficie pública. La crisis “Rufus” modificó ese equilibrio: por primera vez, la interna salió del subsuelo y empezó a discutirse abiertamente dentro y fuera del Gobierno.

En ese contexto, Milei decidió intervenir personalmente.

Santiago es como un hermano para mí. Y Martín Menem lleva adelante una tarea como presidente de la Cámara de Diputados enorme, fenomenal, extraordinaria”, dijo el Presidente días atrás, cuando habló públicamente por primera vez sobre la crisis interna.

Después agregó una frase que funcionó casi como una definición sobre el funcionamiento interno del oficialismo: “Lo que yo entiendo es que el periodismo llama internas a discrepancias en la forma que puede pensar una persona y otra. Si todos pensáramos igual, significa que no está pensando nadie”.

La intervención presidencial tuvo una lógica clara: evitar una ruptura.

Milei no negó por completo las tensiones, pero rechazó la idea de una fractura definitiva. Validó de forma simultánea a Caputo y a Menem, y dejó en claro que no estaba dispuesto a desprenderse de ninguno de los dos polos de poder que sostienen hoy el funcionamiento político de su administración.

Gestos de contención y reordenamiento del oficialismo

En paralelo, el Presidente desplegó otros movimientos para descomprimir el escenario interno. Uno de ellos fue la reunión que mantuvo en la Quinta de Olivos con Agustín Romo, uno de los dirigentes más representativos del ecosistema digital libertario y una figura con llegada directa al universo político ligado a Santiago Caputo.

El encuentro fue leído dentro del oficialismo como otro gesto de contención presidencial. Milei buscó ordenar un esquema que en las últimas semanas había mostrado señales de descoordinación y agresividad interna, en particular en redes sociales, donde la disputa entre distintos sectores libertarios dejó de ser subterránea y se transformó en una pelea visible.

La preocupación en la Casa Rosada no pasa solo por la existencia de diferencias políticas: todos los gobiernos las tienen. El problema aparece cuando esas diferencias empiezan a erosionar el principal activo simbólico del mileísmo: la idea de cohesión absoluta alrededor del Presidente.

Milei construyó buena parte de su liderazgo sobre una lógica de verticalidad, centralización y lealtad total. La irrupción pública de la pelea perforó parcialmente ese esquema y mostró algo inusual en el universo libertario: dirigentes y sectores oficialistas que disputan poder de manera pública.

La escena del balcón terminó por cristalizar esa necesidad de recomposición.

En la lógica del mileísmo, las imágenes no son solo imágenes. Funcionan como mensajes de autoridad, señales internas y demostraciones de alineamiento político. Mucho más en un gobierno hiperpersonalista, donde la cercanía física con el Presidente se transformó en un indicador concreto de influencia.

Por eso la reconstrucción visual del “triángulo de hierro” tuvo tanta repercusión dentro del oficialismo.

No fue una foto espontánea. Fue una demostración de equilibrio.

La exhibición del “triángulo de hierro”

Milei decidió volver a exhibirse de manera simultánea con Karina Milei y Santiago Caputo después de semanas de desgaste interno, operaciones cruzadas y versiones sobre desplazamientos o reconfiguraciones dentro del poder libertario.

La secuencia completa adquirió un valor político evidente: primero, el Presidente intervino públicamente para bajar la tensión; después, definió a Caputo como “un hermano”; más tarde, lo incorporó a una ceremonia de la que no había participado en años anteriores; y finalmente apareció junto a él y Karina Milei en el balcón de la Casa Rosada.

Todo eso ocurrió en menos de dos semanas.

La pregunta que empezó a circular en la Casa Rosada durante los últimos días fue hasta dónde estaba dispuesto a llegar Milei para contener una interna que empezaba a generar preocupación incluso dentro del propio oficialismo.

Detrás de la pelea visible aparece una discusión más profunda: cómo se organiza el poder libertario en una etapa distinta de la gestión.

El gobierno de Milei nació como una estructura reducida, centralizada y personalista. Pero la consolidación de La Libertad Avanza como fuerza nacional empezó a producir algo inevitable en cualquier proceso de acumulación política: competencia interna por influencia, territorialidad y cercanía presidencial.

Karina Milei administra el armado político, la expansión territorial y la verticalidad partidaria. Es la jefa política del oficialismo y la principal administradora de los accesos al Presidente.

Caputo ocupa otro lugar: es el estratega presidencial, el diseñador narrativo del Gobierno y el principal intérprete político de Milei. No tiene estructura partidaria propia ni volumen territorial, pero concentra influencia sobre la comunicación, el discurso presidencial y buena parte de la toma de decisiones más sensible de la Casa Rosada.

Ambos cumplen funciones distintas, pero complementarias.

Y Milei parece haber llegado a una conclusión: necesita a los dos.

Por eso evitó elegir entre uno u otro. Hizo lo contrario: los volvió a mostrar juntos.

Mientras tanto, Villarruel volvió a quedar afuera de la escena principal del poder libertario, en una postal que también funcionó como mensaje político hacia el interior del oficialismo: el núcleo de confianza presidencial sigue siendo reducido y el acceso a ese círculo depende exclusivamente de Javier Milei.

La foto del balcón terminó por ser mucho más que una escena protocolar del 25 de Mayo. Fue la representación visual de una decisión política: preservar el delicado equilibrio interno del poder libertario y reconstruir públicamente el núcleo original de conducción del Gobierno después de la mayor crisis interna que atravesó hasta ahora el “triángulo de hierro”.

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El mensaje de Karina Milei, la invitación a Santiago Caputo y el gesto con Bullrich: lo que no se vio del Tedeum

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Tras una semana compleja, el presidente Javier Milei parece haber sorteado sin grandes dificultades el desafío de obtener una nueva foto de unidad del Gabinete en medio de las tensiones internas abiertas. Lo hizo con motivo del Tedeum del 25 de mayo que registró pocas ausencias y congregó a todas las tribus que convergen en la administración libertaria.

De espaldas a la disputa virtual abierta entre el asesor presidencial, Santiago Caputo, y los primos Eduardo y Martín Menem, el pasado viernes, el Presidente resolvió convocar al consultor para que asistiera y formara parte de la delegación. Esta vez, Caputo integró la columna de representantes del Ejecutivo que se trasladó a pie desde Casa Rosada hasta la Catedral Metropolitana para asistir a la homilía del arzobispo Jorge Ignacio García Cuerva.

De esta forma, el libertario recorrió la calle Rivadavia con Bartolomé Abdala y Martín Menem a su lado, y frenó su marcha para acariciar un caballo blanco de uno de los Granaderos ubicados en el cordón de seguridad del perímetro. Tras semanas de tensión, Milei se mostró rodeado por la plana casi completa de funcionarios, legisladores y secretarios; incluido el propio Santiago Caputo, que caminó junto a la secretaria de Legal y Técnica, María Ibarzabal Murphy.

Minutos antes de las 10, Milei fue recibido por el rector de la Catedral, Alejandro Russo, y luego por García Cuerva en la nave central de la Catedral. En la puerta, aprovechó para arrodillarse y persignarse antes de ingresar.

Llamó la atención la llegada de Patricia Bullrich (relegada de la delegación de Gobierno) unos 20 minutos antes de que iniciara la oración, y su ubicación en uno de los últimos bancos del ala derecha. Momentos antes había hecho lo propio el embajador de Estados Unidos, Peter Lemalas.

En la previa a la ceremonia, el Presidente se tomó algunos minutos para saludar con un abrazo a su exministra. Por su parte, y en otra demostración de poder, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, que llegó acompañada por el jefe de Gabinete, Manuel AdorniMartín Menem, y los ministros Diego Santilli (Interior) y Pablo Quirno (Relaciones Exteriores), se ubicó en el primer banco, secundada por los dos primeros a los lados.

Completaron la lista de asistentes los ministros Alejandra Monteoliva (Seguridad), Carlos Presti (Defensa), Mario Lugones (Salud), Federico Sturzenegger (Desregulación del Estado) y Juan Bautista Mahiques (Justicia). Solo se ausentaron los ministros Luis Caputo (Economía), quien cursa un cuadro gripal, y Sandra Pettovello (Capital Humano), de viaje en Roma. También la vicepresidenta Victoria Villarruel, de nulo vínculo con la Casa Rosada, a la que la Secretaria General de la Presidencia optó por no invitar.

Tras la oración, la legisladora se acercó al Cabildo una vez que la mayoría de los funcionarios ya se encontraba adentro. Después de una breve recorrida, el Presidente entonó las estrofas del himno interpretado por la Fanfarria Militar “Alto Perú” y saludó solo al jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, y a Martín Menem, apostados a los lados antes de retirarse.

Debajo del escenario, Bullrich fue premiada por uno de los asistentes que se atrevió a proyectarla como futura mandataria rumbo a las presidenciales de 2027. “Pato presidenta”, gritó uno de los que se acercó a escuchar al Gabinete entonar las estrofas del himno nacional argentino. Bullrich se limitó a sonreír.

A diferencia de lo acontecido hace un año atrás, y en un nuevo gesto por recuperar el vínculo, el jefe de Estado se esforzó por saludar a Jorge Macri al ingreso del Tedeum, pero también tras el cierre del acto frente a Plaza de Mayo. Lo hizo con efusividad -registrado por el cineasta presidencial, Santiago Oria- e incluso lo invitó a subir al escenario que ubicaron frente al Cabildo.

Afuera de la Catedral, alrededor de mil personas que se acercaron al extenso vallado a seguir la ceremonia, cuestionaban la falta de pantallas que transmitieran la oración como ocurría en ediciones anteriores.

Terminada la ceremonia frente al Cabildo y luego de una homilía que incluyó cuestionamientos al uso de las redes sociales y un pedido para reencauzar el diálogo, la comitiva regresó a pie a Casa Rosada por el pasillo formado por la extensa fila de uniformados compuesta por efectivos de gendarmería, Granaderos a Caballo, la Marina y los Patricios.

Primero lo hicieron los funcionarios y por último el mandatario, con Karina Milei que se tomó el tiempo de saludar a los presentes. “Gracias gente, Gracias por aguantar”, se la escuchó decir a la funcionaria.

Sorprendió además el amigable cruce que se dio entre Santiago Caputo y Eduardo “Lule” Menem, quienes se saludaron y se mostraron conversando entre risas a la altura de la calle Mitre. Algunos pasos por detrás, Manuel Adorni seguía de cerca la escena.

Una vez en Casa Rosada, el mandatario salió al balcón acompañado por la plana completa de colaboradores entre los que destacó Bullrich. Desde Plaza de Mayo, los presentes corearon cánticos de respaldo y pidieron por su reelección. Luego, se dieron cita alrededor de una hora y media en el Salón Eva Perón.

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