Desde las primeras horas de este viernes, la parroquia de San Cayetano volvió a recibir a cientos de vecinos que, como ocurre cada 7 de agosto, se acercaron para rendir homenaje al patrono del pan y del trabajo.
Aunque la mañana comenzó con bajas temperaturas, la jornada representa una cita ineludible con la fe en la capilla ubicada en Alberti al 400, esquina Panamá. Algunos llegaron para pedir, otros para agradecer y la mayoría lo hizo por ambas razones.
“Venimos todos los siete y especialmente el 7 de agosto. Más que nada vengo a agradecer y también a pedir, no solamente para mí, sino para todos”, contó una de las fieles, que recorrió varios kilómetros para llegar al templo.
La situación económica fue una de las preocupaciones más repetidas entre quienes participaron de la celebración. “Como la mayoría, no estamos bien. Por eso venimos a ver a San Cayetano, que siempre nos ayuda”, resumió, en diálogo con Panorama, por LU2.
Daniel, vecino de White, relató que hace doce años mantiene la tradición de visitar al santo junto con su familia.
“Venimos a pedir salud. Después de todo lo que pasó en White, con las inundaciones y todo eso, queremos que mejore un poquito todo”, expresó.
El hombre trabaja por cuenta propia y aseguró que la realidad económica también golpea a los pequeños comerciantes.
“Tengo un negocio. La gente va, pero consume mucho menos. Hoy por hoy tratamos de sobrevivir, no de vivir”, afirmó.
Como cada año, en los alrededores de la parroquia también se instalaron puestos con velas, espigas y artículos religiosos. Rosa, una de las vendedoras tradicionales del lugar, lleva más de tres décadas participando de la celebración.
“Tenemos mucho frío, pero también esperanzas. Hace más de 30 años que vengo todos los 7 de agosto. Este año se me hizo difícil por un problema de salud, pero no quería faltar”, contó.
Según explicó, más allá de las dificultades económicas, la devoción se mantiene.
“El año pasado también estaba complicado y la gente compró. San Cayetano es especial. Muchos vienen a pedir, pero también muchos vienen a agradecer. Y yo también agradezco, porque desde que empecé a venir me ha ayudado mucho”, señaló.
Rosa también percibe el ánimo de quienes se acercan al santuario. “La gente dice que está todo mal, muy flojo, pero conmigo siempre son muy cariñosos. Después de tantos años me hice de muchos amigos”, destacó.
La celebración también moviliza a los más jóvenes. Alumnos de la Escuela San Cayetano y miembros del grupo “Buscando Sonrisas” colaboraron desde temprano con la organización, el armado del predio y la venta de artículos de santería para recaudar fondos.
“Es re lindo ayudar”, contó una de las estudiantes, que llegó cerca de las 8 de la mañana y ya encontró movimiento en el lugar. “Había gente desde temprano y es un día largo. Hay actividad hasta la tarde y muchos se quedan incluso más tiempo”.
En un contexto económico complejo, el Día de San Cayetano volvió a reunir en Bahía Blanca historias atravesadas por la incertidumbre, pero también por la fe. Entre velas encendidas, espigas y oraciones, el mensaje que más se repitió fue el mismo: pedir trabajo, salud y la esperanza de que los tiempos puedan mejorar.
Las misas (en Panamá y Alberti) tendrán lugar en los siguientes horarios: 9:00, 15:00 (procesión y misa principal), 18:00 y 20:00.
Fuente: La Nueva.