Destacado
Un día con Diego Santilli: viaje al corazón del poder kirchnerista
Publicado
5 años haceen
Diego Santilli acelera el paso cuando irrumpe en la peatonal de San Justo. En el corazón de La Matanza, sede central del kirchnerismo, sus asistentes esquivan transeúntes y le recuerdan que Horacio Rodríguez Larreta lo espera a una cuadra, en el cruce de Ignacio Arieta y Perú. “¿Qué pasa? ¿Está ansioso, ‘el pelado’?”, les devuelve el precandidato. Lo siguen a toda marcha Alejandro Finocchiaro, Jorge Lampa y Héctor “Toty” Flores, anfitriones de la incursión por el bastión peronista de Fernando Espinoza. Apenas Santilli se estrecha en un abrazo con Larreta, su jefe político, una melodía interrumpe en escena y sorprende a los visitantes porteños. En los parlantes de una casa de cambio resuenan a todo volumen las estrofas de la marcha “Los muchachos peronistas”, insignia del PJ. Es la primera señal de que están pisando territorio enemigo.
Apalancado por el jefe porteño, Santilli se alista para la interna con Facundo Manes, su rival en las PASO. Hace semanas encabeza un raid diario por los distritos más poblados del conurbano, donde se define la elección, e intercala visitas relámpago, durante los fines de semana, al interior de la provincia. En el territorio, sin el traje de vice porteño ni el control de la botonera de seguridad de la Capital, se aferra a mostrar “cercanía” con los vecinos mientras exhibe sus credenciales de “gestión” porteña. Lleva consigo los principales mandamientos proselitistas del larretismo para su primera experiencia de campaña en Buenos Aires, epicentro de batalla electoral con el kirchnerismo.
Con una personalidad histriónica y un lenguaje llano, el emisario de Larreta apela a constantes metáforas y chicanas futboleras para reconquistar a los bonaerenses que quedaron desencantados con Mauricio Macri y María Eugenia Vidal. Si bien cuenta con el respaldo de la maquinaria electoral de la Ciudad y de referentes nacionales de JxC, como Larreta, Patricia Bullrich o Elisa Carrió, el exvice porteño prefiere llegar al test de las primarias de punto, y no de banca: “Me gusta jugar de visitante. ¡Nosotros somos Chacarita!”, alecciona a sus armadores.
En el ritmo frenético de la campaña, a Santilli le cuesta conciliar el sueño. “Otra vez no pude dormir, che. Es una herencia familiar”, dice mientras se acomoda en el asiento acompañante de la camioneta de “Jorgito”, como llama a Jorge Lampa, alfil de Pro en La Matanza y gerente de “El Palacio de la Papa frita”, un clásico de la avenida Corrientes. Al volante, el gastronómico oficiará de guía durante la travesía proselitista en el distrito más populoso de la provincia. Desde que empezó a recorrer, Santilli ya estuvo en el principal bastión peronista unas once veces. Allí, Alberto Fernández y Cristina Kirchner le sacaron una ventaja abrumadora de cuarenta puntos a Macri en 2019. La diferencia fue de unos 324 mil votos.
Faltan minutos para las nueve de la mañana y Santilli se prepara para una “prueba de fuego”: después de una reunión con vecinos en Ramos Mejía, tendrá que caminar por la peatonal de San Justo, a metros del Palacio Municipal, y hará su debut como candidato en Laferrere, un territorio hostil para el macrismo.
Todos los días, antes de acostarse, Santilli recibe en su teléfono una hoja de ruta para la jornada siguiente. confecciona la agenda su jefe de campaña, Jorge Grindetti, con la asistencia de Federico Suárez, encargado del discurso de Santilli, y Federico Di Benedetto, estratega de comunicación de Larreta. El esquema está preconfigurado : los lunes, martes y miércoles “peinan” los centros urbanos del conurbano. Y el jueves y el sábado organizan viajes al interior de la provincia, donde Juntos por el Cambio tiene mejor imagen.
Mientras la camioneta avanza por la avenida General Paz, Santilli observa por la ventanilla el paisaje del ecosistema político al que aspira gobernar. Debe probarse en un escenario donde permanece latente el malestar por la gestión económica de Macri y en el que, por el “aparato” de contención en el conurbano, Cristina conserva “25 puntos” de base. Pero sus referentes territoriales advierten un cambio en el reclamo que brota de los sectores más postergados: “La gente está pidiendo trabajo, no planes”, sintetiza Lampa. Santilli nota un creciente clamor ciudadano por la inseguridad y el avance del narcotráfico. Santilli nota un creciente clamor ciudadano por la inseguridad y el avance del narcotráfico: “Hay barrios donde los vecinos no pueden caminar después de las cuatro de la tarde por miedo a los narcos”, lanza. Después de bordear el Hospital Posadas, arroja un diagnóstico contra el FDT: ve un gobierno “ausente”, sin sentido común y “lejos de la sociedad”. Y machaca: “Esto es educación, salud y seguridad”.
Inmerso en la realidad social bonaerense, se enoja cuando Sebastián, uno de sus asesores, le recuerda que Manes lo presiona con debatir antes de las PASO. “Es increíble. Los periodistas corren atrás de [Victoria] Tolosa Paz y el kirchnerismo no debatió en su puta vida”, exclama, con el dedo índice levantado. Y recuerda que el último debate en Buenos Aires fue entre Antonio Cafiero y Juan Manuel Casella en 1987. “No les damos pelota, hay que estar en la calle”, completa.
Después de la polémica por el pedido de Manes (“Espero que no usen los impuestos porteños”), Santilli reconoce que hacer campaña en Buenos Aires es “carísimo”. Pero se jacta de haber apostado por invertir en las reuniones “bimodales” con vecinos: “Hicimos cero actos, que es lo más costoso”. Ante sus colaboradores, se queja de que en las rutas de la costa atlántica vio más carteles de Florencio Randazzo o de Manes que de él. De todos modos, luce entusiasmado con su nivel de conocimiento. Admite que la pandemia fue clave para tener visibilidad y que las recorridas con “H”, como llama, a veces, al jefe porteño, le suman músculo: “Nos ven como una dupla”, cuenta.
Al llegar al club Bet Am del Oeste, Santilli se disgusta con Lampa cuando ve a decenas de personas agolpadas, en fila frente a la puerta: “Jorge, nos van a matar [por la pandemia]. Esto no es un estadio”. En la esquina de Laprida y Saavedra lo esperan integrantes de su equipo de comunicación y alfiles locales. Le recomiendan saludar a los que se anotaron y no podrán ingresar al salón por falta de espacio. Rosario, una señora mayor, lo intercepta y le pide seguridad. “Dame tu dirección y yo te voy a visitar”, le promete. De repente, uno de sus asistentes pasa corriendo con una planilla para anotar los datos de los vecinos. “Yo te fiscalizo en dos escuelas”, le enrostra una mujer para ver si logra que la dejen entrar. Mientras se saca selfies para calmar los ánimos, Santilli se disculpa: “No hay más lugar adentro. Anótense en la lista y nos tomamos un café en Rocky”. Antes de ingresar, Santilli gira y le dice a este cronista: “Y eso que estos no son militantes nuestros, eh”. Los encuentros “bimodales” con vecinos, todo un sello larretista, se convocan a través de un call center, mails o redes sociales.
Cuando ingresa al salón, Santilli se pone el traje de showman. Como un conductor televisivo, les da la palabra a los asistentes que participan del encuentro vía Zoom y anota sus nombres y preguntas en una planilla. “La Ciudad no es la NASA. Se necesita decisión política”, les dice. Santilli busca empatizar: se golpea el pecho al escuchar a una docente, asiente con la cabeza cuando brotan las críticas a los jueces por la “puerta giratoria” y no se fastidia cuando lo interpelan. “¿Qué pasó con Vidal?”, le reprochan. Cecilia, sentada en la primera fila, lanza: “¿Cómo hacemos para que cumplan las promesas? Después de la campaña desaparecen”. Desde un costado, un hombre le pide impulsar un proyecto para dividir La Matanza, mientras despotrica contra el PJ: “Nosotros nos sentimos la Cataluña de La Matanza. Yo sé que vos venís del peronismo, pero sos otra cosa”, le dice y levanta una ola de carcajadas. Santilli se encoge de hombros, sonríe y suelta: “Hace 17 años que estoy en Pro”.
Después de cerrar una charla con una arenga, Santilli se saca fotos y recibe hojas con propuestas y hasta un curriculum vitae. Dos de sus asistentes lo ayudan a salir del salón y se sube a la camioneta. Apenas Lampa arranca el motor rumbo a San Justo, donde lo espera Larreta, Santilli se da vuelta y exclama ante la mirada de Finocchiaro: “Ni uno me dijo por qué crucé la General Paz”. Sus armadores hacen un balance de la tertulia y lo felicitan por la performance. Él no oculta el entusiasmo y admite que salió con una “leve sensación de esperanza”. “Yo soy un mestizo. En el conurbano me dicen peronista y en el interior me asocian con Pro”, reflexiona. Finocchiaro lo celebra: “Está bueno porque podés jugar con las dos cosas”. Sebastián, su asesor, los interrumpe para decir que Larreta ya lo está esperando en la peatonal de San Justo. “El Pelado está cerca del café Tokio”, lo notifica. Finocchiaro le avisa: “Colo, mirá que acá nos pueden mandar a alguien para que te diga ‘gorila’ o ‘chorro”. Envalentonado, Santilli no se inquieta: “Ale, me chupa un huevo”. Cuando se baja de la camioneta, un joven lo intercepta y lo chicanea por la eliminación de River de la Copa Libertadores. “¿Cómo caí? Qué boludo”, se autoreprocha. Mientras cruza la plaza frente al palacio municipal, Santilli lee en voz alta el mensaje ploteado en un patrullero: “’La Matanza avanza’. ¿Será verdad?”, suelta con una mueca socarrona.
Ya en la peatonal, Santilli saluda a los militantes de Juntos, que lo esperan con pecheras en las mesas. Una mujer lo increpa mientras lo filma con su celular: “Qué van a pelear por los salarios del personal de salud, caradura”, le dice, mientras el exvice jefe porteño entra a un local. Ya con Larreta, que llega rodeado de asistentes, se sacan fotos con Flores y Finocchiaro. “Hay buena onda de la gente”, evalúa el alcalde, quien mira las legislativas como un globo de ensayo de su proyecto presidencial para 2023. “Ni loco vamos a aflojar”, exclama Larreta al despedirse de una vecina. Después entran a otros dos negocios, guiados por sus colaboradores, para charlar con los encargados. Antes de que lleguen Larreta y Santilli, Silvia, a cargo de eventos y organización, sondea con referentes de Pro a los comerciantes del lugar para coordinar la visita del candidato. La escena se repite al mediodía frente a la estación de tren de Laferrere, en la esquina de Avenida Luro y Piedrabuena. “Acá el paisaje es otro”, soplan los armadores de Santilli. En medio de un hormiguero de personas y un caos de tránsito por las obras para construir una peatonal, Santilli se baja de la camioneta que traslada a Larreta para recorrer juntos la zona. Los esperan el diputado nacional Hernán Berisso (Pro) y Flores, alfil de Carrió. Un puñado de asistentes, con cámaras de filmación en mano, los persiguen por la vereda. Son imágenes, “enlatados”, como dicen en la jerga de la comunicación de la campaña, que minutos después se difundirán entre los medios. “¿Diego, viste lo que es caminar por Laferrere?”, le dice “Toty”. Larreta se muestra involucrado con la travesía. Se saca selfies y pide el voto para su candidato: “Bancame a Santilli en la provincia, eh”, le responde a un vecino. La comitiva avanza y se escuchan algunas críticas: “Juira, Santilli”, grita un joven. Otro hombre se enfada con el tumulto: “¡Cómo aparecen ahora los políticos en campaña!”. “Respeto, por favor”, reclama una militante de Pro.
A bordo de nuevo de la camioneta de Lampa, Finocchiaro se envalentona por el termómetro de la recorrida en Laferrere y motiva a Santilli: “Gran prueba pasaste. No se escuchó ni una puteada”.
Faltan minutos para las 16 y Santilli está demorado. En el barrio Santa Rita, en González Catán, lo esperan Bullrich y Pichetto, sus laderos para la actividad vespertina. Cuando la titular de Pro lo divisa, rompe el silencio: “¿Este no se animó a meter el auto?”. “Prefiero caminar, Patri”, le dice el candidato. En el barrio, le explican dos vecinos a Santilli, hay dos canillas con agua potable para unas 60 familias. Después de la foto y el video para redes, Rosa les pide a Santilli y Bullrich que la acompañen hasta la casa, ubicada a tres cuadras. “Acá llueve y se inunda todo”, les suplica. Sentado en un banco, un joven mira al candidato, lo llama y le dice: “Te vi anoche con [Claudio] Rígoli en Canal 9”. Santilli lo festeja como un gol. “La esperanza está en ustedes”, le contesta. “Me mató con esa frase. Yo voy a ser diputado y lo único que puedo hacer en el Congreso es pelearme”, se lamenta cuando abandonan lugar.
Cuando cae la tarde, Santilli, Bullrich y Pichetto ingresan a la casa de Nelly, madre de dos víctimas de inseguridad. Le prometen mover contactos en la Justicia para acelerar los tiempos del juicio y activar al Ministerio de Seguridad porteño para encontrar a uno de los prófugos por el crimen de Alejandro, policía acribillado frente a la mujer en Navidad.
Concluida la charla, Santilli y sus laderos atienden a los medios locales. Parece desplomado después de escuchar el relato de la mujer y sus colaboradores le hablan para levantarle el ánimo: antes de que anochezca necesitan una foto con los militantes de Pro y candidatos locales: “Esta es la parte bizarra de la campaña. Lo otro es lo normal”, bromea Santilli. Cuando llegan a la estación San Justo, recupera el ímpetu. Lo esperan con carteles y banderas de Pro y argentinas: “Sí, se puede”, le gritan. Él salta al ritmo de Sergio Denis. Se da un baño de militancia. Después de la seguidilla de selfies, y de grabar un video para Tik Tok, lanza la última gracia: “Yo no soy un robot como Horacio. Vengo y me pongo a bailar y saltar”.
(La Nación)
Te podría gustar
Destacado
Pese a las dichos contra el aborto, el Gobierno por ahora descarta avanzar en la derogación de la ley
Publicado
2 minutos haceen
24 agosto, 2026Por
Mayra Pastor
En los últimos días, el Gobierno volvió a la carga contra la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), en el plano discursivo, aunque en Casa Rosada aseguran que no figura entre los planes avanzar con su derogación. “No está en la agenda. No tiene nada que ver una cosa con la otra”, expresó una fuente de Casa Rosada ante Infobae.
En el oficialismo consideran que no están dados “los consensos” en la sociedad para intentar avanzar contra la ley, sancionada en 2020, por lo que las posiciones expresadas hasta ahora se limitan a comentarios de distintos funcionarios.
Durante su participación en el Council de las Américas, el presidente Javier Milei vinculó la militancia feminista y la legalización del aborto con la baja natalidad en el país luego de sostener que eso trae consecuencias económicas y afecta el sistema de pensiones. “Estamos pagando muy caro la locura de los pañuelitos verdes. Argentina no llega a la tasa de crecimiento de población y natalidad que permite la reposición. Esa pasión por asesinar niños en el vientre de la madre nos está costando en términos de crecimiento y materia previsional”, planteó el mandatario.
No obstante, desde la administración libertaria buscaron bajarle el tono a sus dichos y aseguraron a Infobae que se trató de un comentario utilizado por el libertario para “explicar” las “inconsistencias” del sistema previsional. “El Presidente cree que la legalización del aborto es uno de los factores, pero no intentó instalar el tema ni mucho menos. Fue solo un comentario desde el utilitarismo económico y tiene solo esa intención”, aclaró un funcionario ante este medio.
Pese a que no hay datos que permitan establecer una relación entre la caída de la natalidad y la ley, el mandatario ya había vinculado ambos temas meses atrás, cuando expresó: “En términos de abortos, la Argentina hizo un desastre para que vos tengas semejante caída en la tasa de reproducción”. Además, acusó de “genocida” a una periodista por respaldar la normativa vigente desde 2021.
Lo cierto es que los dichos de Milei se suman a una serie de expresiones en la misma sintonía. El primero en retomar el tema fue el canciller Pablo Quirno, quien durante el anuncio de la visita del papa León XIV, prevista para los primeros días de noviembre, aseguró que la administración libertaria es defensora “de la vida”.
En paralelo, la Argentina adhirió al Consenso de Ginebra sobre la Promoción de la Salud de la Mujer y el Fortalecimiento de la Familia, que reabre el debate sobre los fundamentos bioéticos y jurídicos de la Ley 27.610. El accionar diplomático del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto generó el rechazo de la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, que lo calificó como un “posicionamiento ideológico” de la administración libertaria.
En la misma línea, a través de su cuenta de X, el secretario de Culto, Agustín Caulo, expresó: “Que hayamos rechazado el aborto y que tengamos un presidente provida como Javier Milei tiene que servir para darnos fuerzas. Por los niños por nacer y por las mujeres argentinas: la vida va a triunfar! Nunca nos tenemos que resignar a tener una ley tan inhumana”.
Aunque la postura resulta clara, en el oficialismo sostienen que no figura en la hoja de ruta legislativa ninguna iniciativa en ese sentido.
Asimismo, cuando en 2024, algunos legisladores de La Libertad Avanza encabezados por la diputada Rocío Bonacci presentaron un proyecto para derogar la ley de aborto, el Poder Ejecutivo tomó rápida distancia del tema. “No ha sido una decisión del Presidente y no ha sido impulsado de ninguna manera por el Poder Ejecutivo”, supo aclarar en ese entonces el exvocero Manuel Adorni.
A principios de este año, diputados violetas firmaron un acta de compromiso para insistir con la derogación de la normativa, en el marco del Día del Niño por Nacer. “Es un compromiso que tenemos, que va más allá de cualquier otra cosa. Antes de ser diputados, antes de ser políticos, antes de pertenecer a un espacio político, en mi lugar primero soy cristiano, soy hijo, soy padre, tengo un compromiso. Entonces necesitamos trabajar juntos para que esto se haga realidad”, señaló el diputado Santiago Pauli.
Sin embargo, mientras sobrevuelan los cuestionamientos contra la Ley 27.610, el Ejecutivo diferencia las expresiones de una eventual determinación. Por ahora, aseguran que la derogación de la normativa no forma parte de la agenda, aunque el debate vuelve a ganar espacio dentro del oficialismo.
Destacado
Fuerte caída en las expectativas económicas: 6 de cada 10 argentinos cree que su situación empeorará en los próximos meses
Publicado
9 minutos haceen
24 agosto, 2026Por
Mayra Pastor
La última encuesta realizada por Opina Argentina reveló que el pesimismo sobre el futuro económico alcanzó en agosto su nivel más alto desde el final del gobierno Alberto Fernández. Según el Informe de Expectativas Económicas, el 60% de los consultados considera que su situación personal empeorará en los próximos meses. Este dato representa un salto de 7 puntos porcentuales respecto al mes anterior y consolida una tendencia que se agravó de forma sostenida durante el año.
El informe, elaborado sobre una muestra de 1507 casos encuestados de forma online en todo el país entre el 7 y el 11 de agosto, revela que el malhumor social vinculado al rumbo de la economía dejó de ser una percepción coyuntural para convertirse en un “rasgo estructural de la opinión pública”.

En esa línea, para los consultados la estabilización de los indicadores macroeconómicos no se tradujo en una mejora del bolsillo de las familias, y esa brecha entre los datos “macro” y la experiencia cotidiana es la que domina el estado de ánimo de la población.
El deterioro de las perspectivas a futuro convive con una microeconomía bajo presión. Casi la mitad (48%) de los encuestados afirmó no llegar a fin de mes, mientras que apenas el 18% declaró haber podido ahorrar durante el último mes. El 32% restante llegó a cubrir sus gastos básicos, pero sin margen para el ahorro. Esa restricción se traduce directamente en las decisiones de consumo: el 62% de los consultados señaló que no es un buen momento para comprar electrodomésticos, y el 75% indicó que no realizó ningún gasto en salidas de esparcimiento —cine, teatro, cenas— durante el último mes.

Este último dato incluye a 6 de cada 10 votantes de Javier Milei y Patricia Bullrich en las elecciones de 2023, lo que marca un debilitamiento de la base social que sostuvo las expectativas iniciales del programa económico del gobierno. La tolerancia al ajuste fiscal, que funcionó como un colchón político para la administración libertaria, muestra señales de agotamiento.
Por otro lado, la desocupación se afianzó como el principal problema que los ciudadanos esperan que el gobierno resuelva: el 36% la ubicó en el primer lugar de su lista de preocupaciones. Le siguen la corrupción (32%), la inflación (11%) y la inseguridad (9%), en ese orden. Además, el 64% de los encuestados declaró sentir temor a que algún integrante de su familia pierda el empleo en los próximos meses.

En materia de precios, la confianza en el proceso de desinflación también se debilitó. El 55% de los consultados cree que la dinámica inflacionaria se acelerará en los próximos meses, frente a sólo el 22% que estima que los precios bajarán. Apenas el 34% considera que el Gobierno está resolviendo el problema de la inflación, mientras que el 63% cree que no lo está solucionando. En cuanto al dólar, el 57% prevé que su cotización subirá y el 32% confía en que seguirá igual.
El sondeo también relevó otros datos de la vida cotidiana como la percepción de la calidad de los alimentos que se consumen en los hogares: el 54% de los encuestados indicó que empeoró en el último mes.

La atribución de responsabilidades políticas acompaña el deterioro del humor social. El 63% de los encuestados señala al gobierno de Milei como el principal responsable de la crisis económica actual, contra un 35% que apunta al gobierno anterior de Alberto Fernández, Cristina Fernández de Kirchner y Sergio Massa. Esa proporción viene creciendo de forma ininterrumpida desde diciembre de 2023, cuando la relación era prácticamente inversa.
El rechazo a las iniciativas legislativas del Poder Ejecutivo completa el cuadro. Alrededor del 60% de los encuestados expresó una opinión negativa sobre los tres proyectos de ley enviados recientemente al Congreso: la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, la Ley de Inocencia Fiscal y el llamado Super RIGI —Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias—. En los tres casos, el rechazo superó el 58%.

El nivel de pesimismo registrado en agosto de 2026 empata con el que se medía al cierre de la presidencia de Fernández, un período que la opinión pública asocia con una de las etapas de mayor deterioro económico reciente. Que ese umbral vuelva a alcanzarse en el tercer año de la actual gestión representa una luz de alerta para la Casa Rosada de cara a las elecciones de 2027.
Destacado
Atrapado en la ortodoxia de Milei, el Gobierno intenta recuperar el control político
Publicado
23 horas haceen
23 agosto, 2026Por
Mayra Pastor
El Gobierno hará otro intento esta semana por mostrar control político para apaciguar la incertidumbre económica. Volverá a convocar al PRO, ya apuró acuerdos con los gobernadores aliados que empezaron a tomar distancia de la Casa Rosada, y espera darle media sanción a dos iniciativas claves para la agenda de Javier Milei, como son la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y el nuevo marco legal para el proyecto de inocencia fiscal. La mesa política va perdiendo la paciencia pero activó todos los canales posibles para cerrar el frente interno y apaciguar el escenario de tensión económica. No hay plan B. Milei no sólo ratificó el rumbo. Avisó que no habrá cambios. Tampoco tiene con qué. Quedó atrapado en su propio dogma.
“Van a ser dos o tres meses complicados”, anticipó Luis Caputo al Gabinete, ante la ansiedad de sus colegas por los resultados que no llegan. Habló de su preocupación por el corto plazo y su expectativa por el largo plazo, según relató un integrante de la mesa política. Patricia Bullrich pidió públicamente mayor velocidad. Reconoció que hay familias, pymes y empresas ajenas a la supuesta bonanza del modelo. La semana cerró con el riesgo país por encima de los 500 puntos, una peligrosa suba de tasas en el contexto de endeudamiento récord, y una menor compra de dólares por parte del Banco Central. La obsesión de Milei y Caputo es mantener el dólar en $1500, el camino que, creen, les allanará la reelección.
El mercado comienza a dudar. La consultora 1816 planteó esta semana un duro pronóstico. Comparó la situación actual con el estrés del año pasado aunque en “dosis pequeñas” y reflejó que la suba de tasas pareció ser un movimiento arriesgado en función de que hay 5,9 millones de individuos en mora. “Sí a 14 meses de la elección el Gobierno está dispuesto a que las tasas se muevan tanto en tan pocos días para mantener un nivel de spot, es natural hacerse la idea de que a medida que nos acerquemos a los comicios podamos vivir episodios de estrés mucho mayores”, planteó.
Los datos de empleo tampoco acompañaron al Gobierno a pesar de la encendida defensa de sí mismo que hizo Milei en su discurso ante el Council of the Americas y ante la Bolsa de Comercio de Rosario. En ambos se mostró más pendiente de confirmar su tesis, propia de un paper académico, que en analizar los datos comprobados. El trabajo registrado en el sector privado encadenó 12 meses de caída consecutiva. A eso se sumó que los salarios reales del sector privado cayeron 1,6% mensual y se ubican 2% por debajo de noviembre de 2023. “El costo de mantener el techo de $1500 es alto, lo que lleva a preguntarse cuánto tiempo quisiera el Gobierno sostener ese nivel (no tenemos respuesta)”, apuntó 1816 y vaticinó que el equipo económico apuesta todo a que “se genere oferta con nuevos créditos en dólares”. Mala idea. En su último informe, la calificadora Moody’s consideró que esa medida incrementa la exposición del sistema bancario local a riesgos crediticios asociados al tipo de cambio. Ya se habían mostrado en contra economistas de miradas cercanas al oficialismo.
En junio la actividad económica subió 0,8% respecto del -0,6% de mayo. La consultora Suramericana hizo el ejercicio de congelar este crecimiento. “Tendría un piso garantizado del 1,2%. Así, la actividad necesitará de un decisivo impulso en el segundo semestre del año para alcanzar el reciente pronóstico del FMI de un crecimiento del 3,5% durante 2026”, plantearon en el último informe semanal.
Dudas en el PRO
Caputo admitió internamente que se crecerá menos y más lento. Pidió confianza a la mesa política, cada vez más ampliada. Ya sumaron a los encuentros a Federico Sturzenegger después de la derrota por la ley de tierras. El funcionario fue ratificado en público esta semana por el Presidente. Este martes se sumará Sandra Pettovello, ministra de Capital Humano. Básicamente, una reunión de Gabinete. Según relata un integrante del oficialismo que participa de esos encuentros, el ministro de Economía insiste en que debe estar ordenada la política para evitar sobresaltos.
El jefe de Gabinete, Diego Santilli, tiene previsto volver a convocar al PRO a la segunda ronda de encuentros. Hay malestar. La desconfianza nunca se aplacó, pero llamó la atención en el macrismo que el mismo Caputo que pide orden político salió a hacer campaña en territorio porteño. Estuvo de recorrida en Lucciano’s, en el barrio de Las Cañitas, con Pilar Ramírez, la delegada de Karina Milei en la política de la ciudad.
Otro factor que generó ruido fue la presencia de la propia Secretaria General en la fábrica de muebles Fontenla, en Villa Riachuelo. Las recorridas porteñas se mantendrán y ampliarán a otros ministros. Karina no está dispuesta a bajarse de la pelea en CABA por un diálogo con Macri, transmiten sus allegados. En este contexto de creciente recelo, el jefe del bloque de PRO en el Senado, Martín Goerling Lara, cercano a Mauricio Macri, dijo que era “escéptico a cualquier tipo de acuerdo” y lo argumentó por “toda la experiencia que hemos tenido con esta gente”, en relación a las idas y vueltas con los libertarios. Es el mismo concepto que usa Macri. “Mi provincia está muy mal. La economía diaria está muy mal, el consumo está muy mal, se cierran fábricas, se cierran negocios”, se quejó el senador y habló de que está “complicada la calle”. Cerca de Cristian Ritondo, el principal impulsor de un acuerdo, insisten en remarcar que el diálogo está encaminado y que a contramano de lo que deja trascender el círculo más cercano a Macri, razonan que si los mandó a reunirse es porque quiere acordar. Por ahora la bienvenida al segundo encuentro no parece ser un agasajo cálido por parte de Karina Milei.
Sorpresa por los discursos
Hay ministros incómodos. La presentación de Milei en público dejó perpleja a buena parte del Gabinete. “Faltan explicaciones”, reclamó una voz potente dentro del elenco oficial sobre la promesa de los mejores 18 meses. Es lo que dice en público Bullrich, que esta semana volvió a marcar sus diferencias. Lo seguirá haciendo. En su intimidad habla de “sacudir el tablero” para evitar que el Gobierno termine como el de Macri. Ella le cuenta a los suyos que no lo va a permitir. Si es necesario, jugará.
Son pocos los funcionarios que vieron a Milei en los diez días que pasó en Olivos. El Presidente no va a la Casa Rosada. No lo hizo en todo este mes. Sí chatea con la mayoría de los ministros. Esta semana la comunicación oficial llegó al extremo de prometer que habría algún tipo de mención a la situación de las personas en mora y terminó finalmente con Milei diciendo que los argentinos se endeudaron para comprar televisores para ver el Mundial. En febrero pasado, la mora con las fintech ya alcanzaba al 26,2%, con financieras no bancarias llegaba a 34,1% y con los bancos era de 11,2%, un deterioro que comenzó en agosto del año pasado. Justo en junio, cuando comenzó el Mundial, el crecimiento de la tasa de morosidad se detuvo, según los datos del Banco Central. Lo llamativo de la afirmación presidencial es que si se compara la venta de televisores con otros mundiales, este fue el año de peor desempeño. Para Rusia 2018 se vendieron en los seis meses previos 1.539.972 televisores. Para Qatar 2022, 1.173.713 y para el de este año fueron 1.048.540, según la encuesta de Ventas de Electrodomésticos y Artículos para el Hogar (EAH) del INDEC, que incluye ventas en salón y ventas online.
Hay una desconexión al interior del oficialismo. Mientras Bullrich reclama en público resultados, Milei se abraza a su credo. En paralelo, fue notable que el Gobierno hiciera esfuerzos por despegarse del ex asesor Fernando Cerimedo, acusado en Bolivia por el intento de femicidio a su ex pareja, y el propio Milei se tirara arriba de la granada al repostear teorías conspirativas sobre presuntos autoatentados y saliera en defensa de su ex colaborador.
Entre los funcionarios hay dudas respecto del plan. Las voces que piden cambios sostienen que el margen que tienen es mínimo. El modelo los ató de pies y manos. Ahora sí que no hay plata para reactivar la obra pública. El ajuste está al límite. En julio, la jubilación mínima cayó un 0,3% por el congelamiento del bono, según el análisis de CP Consultora, de Federico Pastrana. Respecto a noviembre de 2023, la jubilación mínima, que cubre a más del 60% de los jubilados, está 9,7% abajo. Lo mismo pasa con la Asignación Universal por Hijo (AUH), que se mantuvo estancada en julio, mientras que la Tarjeta Alimentar continuó congelada en el monto nominal de $72.250, lo que representa una reducción real del 2,2%. “Contando ambas políticas, la transferencia a una familia de un hijo sumó $220.327. Sumando ambos ingresos, estos se redujeron un 0,7% en términos reales”, señala el informe.
Activar la política
Para pasar el momento, el Gobierno activará esta semana el Congreso. Será la sesión de “La capital nacional de…”. Martín Menem incluyó en el temario un rosario de declaraciones de interés que van desde la provincia de Santa Cruz como la capital nacional de la natación de aguas frías o la localidad de Caá Catí, en Corrientes, como capital nacional de la producción bubalina. La Casa Rosada espera conseguir la media sanción a la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y el proyecto de inocencia fiscal. Negoció quitar a los funcionarios de ese beneficio ante la derrota anterior en el Senado. Además, sumó la creación de juzgados federales, en otro intento por hacerse de votos aliados. Incluyó en el temario la creación de dos nuevas salas para la cámara de apelaciones de Tucumán y otra para Mar del Plata.
La novedad del Congreso de esta semana será también la creación de un nuevo bloque, que presidirá el ex gobernador de Misiones, Oscar Herrera Ahuad, un desprendimiento de Innovación Federal, que tendrá a los diputados de esa provincia, que son 4 y a los 3 de Salta. En la presentación, que se hará antes de la sesión, estará el actual mandatario misionero, Hugo Passalacqua, que toma las riendas políticas del espacio. Posiblemente también esté el salteño Gustavo Sáenz. “Vamos a negociar ley por ley. Dejamos de discutir ATN”, describe el sentido del nuevo espacio uno de sus integrantes. Es la consumación de la pelea con Carlos Rovira, el dirigente que marcaba el paso en la relación con la Casa Rosada. En el temario de la sesión del miércoles se incluyó un proyecto presentado apenas asumió por Herrera Ahuad para bajar el IVA a la fécula de mandioca. El Gobierno empieza a estar atento a ciertos gestos que antes directamente desdeñaba.
La mesa política todavía no consigue los votos para aprobar la eliminación de las PASO. No está lejos, pero antes tiene que cerrar acuerdos con el PRO y la UCR si quiere avanzar. No hay posibilidades de que en Misiones, como en Tucumán, haya un entendimiento electoral. Passalacqua, por caso, trabaja en su propio armado provincial. Como anticipo, esta semana se reunió con el llamado peronismo fiscal, el espacio que armaron Victoria Tolosa Paz, Guillermo Michel y Juan Manuel Olmos. “Si viene Kicillof se va a reunir con Kicillof, él tiene que armar su partido”, refuerzan cerca del mandatario. También se reunió con Caputo y Santilli para firmar el nuevo régimen de zona cálida. Es la carta que encontró el Gobierno para compensar los votos que no tendrá de los patagónicos por zona fría. “Ese tema está verde”, aclara una fuente del Senado. Ni siquiera tiene dictamen, a pesar de que cuenta con la media sanción de Diputados.
La mayoría automática de gobernadores se terminó. A medida que avanza el año electoral el acompañamiento a la Casa Rosada en iniciativas antipáticas se esfumará. Con las elecciones desdobladas, son pocos los temas nacionales que logran penetrar las campañas provinciales. Uno de ellos es la eliminación de las PASO, en las que hay consenso social, y de ahí podrían aparecer los votos que necesita el Gobierno. El plan colectoras quedó enterrado con la baja en la imagen presidencial.
Aferrados al antikirchnerismo
El otro dogma al que se aferra el Gobierno es al de captar al antikirchnerismo. En los despachos oficiales reconocen la caída en las encuestas. Están esperando las últimas mediciones. Ubican a Milei con entre 35 y 40 por ciento de apoyo, incluso más cercano al valor más bajo. Pero se aferran a un dato que les hacen llegar las encuestadoras que miden para el oficialismo. Que del 60 por ciento que no lo acompaña, el 70 por ciento no vota kirchnerismo. “Si recuperamos una parte de ese votante, que es la de Juntos por el Cambio, podemos reelegir”, sostiene un funcionario.
Para la Casa Rosada, el mejor candidato opositor es Axel Kicillof, que a pesar de su distanciamiento con Cristina Kirchner suele ser visto como un representante de ese espectro ideológico. El gobernador bonaerense intenta romper ese sesgo. El jueves se reunió con empresarios en el marco del Council of the Americas. Fue un encuentro reservado en el Hotel Alvear organizado por Susan Segal, que supo tener buenos vínculos con Cristina. Le hicieron dos preguntas. Una de ellas fue por la controversia por las cifras de pobreza. La otra, por su candidatura presidencial. Sobre la primera se extendió a hablar de la economía y dio un diagnóstico catastrófico. Sobre la segunda, dijo que estaba trabajando en la construcción política, en una clara admisión de su intención de competir. Cerca de Kicillof contaron que como se les terminó el tiempo, pidieron verlo en otro momento en La Plata. Había representantes de mineras, consultoras y empresas de tecnología.
El peronismo en su conjunto trabaja en la idea de sostener las primarias como objetivo central. Más allá de alguna iniciativa propia para paliar la crisis de endeudamiento, la oposición se muestra cauta. Sería también como resolverle el problema al Gobierno. Lo que se vendrá es un consenso para prorrogar las emergencias que vencen a fin de año, leyes que el Gobierno nunca cumplió, como discapacidad. Por ahora, el Gobierno gana la pulseada parlamentaria con su propia agenda, más moderada por el clima social adverso a pesar del credo de Milei.







Trending
-
Política Bahía7 años hace
Meneses: “Somos el gobierno que más obras ha hecho”
-
Destacado3 años hace
“Nos robaron hasta el 25 de mayo”, sostuvo Uset y apuntó contra el Gobierno Nacional
-
Destacado3 años haceEl Liberalismo se alista con presencia plena en los 22 distritos de la sección
-
General6 años hacePor dónde y qué días pasan los camiones recolectores de basura
-
Destacado3 años haceEl gobernador se reunió con Osvaldo Barcelona, presidente de Metrogas
-
General6 años hace
Envían al Concejo Deliberante un proyecto para liberar la primera hora de parquímetro
-
Destacado3 años hace
Javier Milei confirmó quien será su compañera de fórmula: “Es brillante”
-
Política Bahía6 años hace
Sistema de Estacionamiento Medido y Pago
