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Un día con Diego Santilli: viaje al corazón del poder kirchnerista

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Diego Santilli acelera el paso cuando irrumpe en la peatonal de San Justo. En el corazón de La Matanza, sede central del kirchnerismo, sus asistentes esquivan transeúntes y le recuerdan que Horacio Rodríguez Larreta lo espera a una cuadra, en el cruce de Ignacio Arieta y Perú. “¿Qué pasa? ¿Está ansioso, ‘el pelado’?”, les devuelve el precandidato. Lo siguen a toda marcha Alejandro Finocchiaro, Jorge Lampa y Héctor “Toty” Flores, anfitriones de la incursión por el bastión peronista de Fernando Espinoza. Apenas Santilli se estrecha en un abrazo con Larreta, su jefe político, una melodía interrumpe en escena y sorprende a los visitantes porteños. En los parlantes de una casa de cambio resuenan a todo volumen las estrofas de la marcha “Los muchachos peronistas”, insignia del PJ. Es la primera señal de que están pisando territorio enemigo.

Apalancado por el jefe porteño, Santilli se alista para la interna con Facundo Manes, su rival en las PASO. Hace semanas encabeza un raid diario por los distritos más poblados del conurbano, donde se define la elección, e intercala visitas relámpago, durante los fines de semana, al interior de la provincia. En el territorio, sin el traje de vice porteño ni el control de la botonera de seguridad de la Capital, se aferra a mostrar “cercanía” con los vecinos mientras exhibe sus credenciales de “gestión” porteña. Lleva consigo los principales mandamientos proselitistas del larretismo para su primera experiencia de campaña en Buenos Aires, epicentro de batalla electoral con el kirchnerismo.

Con una personalidad histriónica y un lenguaje llano, el emisario de Larreta apela a constantes metáforas y chicanas futboleras para reconquistar a los bonaerenses que quedaron desencantados con Mauricio Macri y María Eugenia Vidal. Si bien cuenta con el respaldo de la maquinaria electoral de la Ciudad y de referentes nacionales de JxC, como Larreta, Patricia Bullrich o Elisa Carrió, el exvice porteño prefiere llegar al test de las primarias de punto, y no de banca: “Me gusta jugar de visitante. ¡Nosotros somos Chacarita!”, alecciona a sus armadores.

En el ritmo frenético de la campaña, a Santilli le cuesta conciliar el sueño. “Otra vez no pude dormir, che. Es una herencia familiar”, dice mientras se acomoda en el asiento acompañante de la camioneta de “Jorgito”, como llama a Jorge Lampa, alfil de Pro en La Matanza y gerente de “El Palacio de la Papa frita”, un clásico de la avenida Corrientes. Al volante, el gastronómico oficiará de guía durante la travesía proselitista en el distrito más populoso de la provincia. Desde que empezó a recorrer, Santilli ya estuvo en el principal bastión peronista unas once veces. Allí, Alberto Fernández y Cristina Kirchner le sacaron una ventaja abrumadora de cuarenta puntos a Macri en 2019. La diferencia fue de unos 324 mil votos.

Faltan minutos para las nueve de la mañana y Santilli se prepara para una “prueba de fuego”: después de una reunión con vecinos en Ramos Mejía, tendrá que caminar por la peatonal de San Justo, a metros del Palacio Municipal, y hará su debut como candidato en Laferrere, un territorio hostil para el macrismo.

Todos los días, antes de acostarse, Santilli recibe en su teléfono una hoja de ruta para la jornada siguiente. confecciona la agenda su jefe de campaña, Jorge Grindetti, con la asistencia de Federico Suárez, encargado del discurso de Santilli, y Federico Di Benedetto, estratega de comunicación de Larreta. El esquema está preconfigurado : los lunes, martes y miércoles “peinan” los centros urbanos del conurbano. Y el jueves y el sábado organizan viajes al interior de la provincia, donde Juntos por el Cambio tiene mejor imagen.

Mientras la camioneta avanza por la avenida General Paz, Santilli observa por la ventanilla el paisaje del ecosistema político al que aspira gobernar. Debe probarse en un escenario donde permanece latente el malestar por la gestión económica de Macri y en el que, por el “aparato” de contención en el conurbano, Cristina conserva “25 puntos” de base. Pero sus referentes territoriales advierten un cambio en el reclamo que brota de los sectores más postergados: “La gente está pidiendo trabajo, no planes”, sintetiza Lampa. Santilli nota un creciente clamor ciudadano por la inseguridad y el avance del narcotráfico. Santilli nota un creciente clamor ciudadano por la inseguridad y el avance del narcotráfico: “Hay barrios donde los vecinos no pueden caminar después de las cuatro de la tarde por miedo a los narcos”, lanza. Después de bordear el Hospital Posadas, arroja un diagnóstico contra el FDT: ve un gobierno “ausente”, sin sentido común y “lejos de la sociedad”. Y machaca: “Esto es educación, salud y seguridad”.

Inmerso en la realidad social bonaerense, se enoja cuando Sebastián, uno de sus asesores, le recuerda que Manes lo presiona con debatir antes de las PASO. “Es increíble. Los periodistas corren atrás de [Victoria] Tolosa Paz y el kirchnerismo no debatió en su puta vida”, exclama, con el dedo índice levantado. Y recuerda que el último debate en Buenos Aires fue entre Antonio Cafiero y Juan Manuel Casella en 1987. “No les damos pelota, hay que estar en la calle”, completa.

Después de la polémica por el pedido de Manes (“Espero que no usen los impuestos porteños”), Santilli reconoce que hacer campaña en Buenos Aires es “carísimo”. Pero se jacta de haber apostado por invertir en las reuniones “bimodales” con vecinos: “Hicimos cero actos, que es lo más costoso”. Ante sus colaboradores, se queja de que en las rutas de la costa atlántica vio más carteles de Florencio Randazzo o de Manes que de él. De todos modos, luce entusiasmado con su nivel de conocimiento. Admite que la pandemia fue clave para tener visibilidad y que las recorridas con “H”, como llama, a veces, al jefe porteño, le suman músculo: “Nos ven como una dupla”, cuenta.

Al llegar al club Bet Am del Oeste, Santilli se disgusta con Lampa cuando ve a decenas de personas agolpadas, en fila frente a la puerta: “Jorge, nos van a matar [por la pandemia]. Esto no es un estadio”. En la esquina de Laprida y Saavedra lo esperan integrantes de su equipo de comunicación y alfiles locales. Le recomiendan saludar a los que se anotaron y no podrán ingresar al salón por falta de espacio. Rosario, una señora mayor, lo intercepta y le pide seguridad. “Dame tu dirección y yo te voy a visitar”, le promete. De repente, uno de sus asistentes pasa corriendo con una planilla para anotar los datos de los vecinos. “Yo te fiscalizo en dos escuelas”, le enrostra una mujer para ver si logra que la dejen entrar. Mientras se saca selfies para calmar los ánimos, Santilli se disculpa: “No hay más lugar adentro. Anótense en la lista y nos tomamos un café en Rocky”. Antes de ingresar, Santilli gira y le dice a este cronista: “Y eso que estos no son militantes nuestros, eh”. Los encuentros “bimodales” con vecinos, todo un sello larretista, se convocan a través de un call center, mails o redes sociales.

Cuando ingresa al salón, Santilli se pone el traje de showman. Como un conductor televisivo, les da la palabra a los asistentes que participan del encuentro vía Zoom y anota sus nombres y preguntas en una planilla. “La Ciudad no es la NASA. Se necesita decisión política”, les dice. Santilli busca empatizar: se golpea el pecho al escuchar a una docente, asiente con la cabeza cuando brotan las críticas a los jueces por la “puerta giratoria” y no se fastidia cuando lo interpelan. “¿Qué pasó con Vidal?”, le reprochan. Cecilia, sentada en la primera fila, lanza: “¿Cómo hacemos para que cumplan las promesas? Después de la campaña desaparecen”. Desde un costado, un hombre le pide impulsar un proyecto para dividir La Matanza, mientras despotrica contra el PJ: “Nosotros nos sentimos la Cataluña de La Matanza. Yo sé que vos venís del peronismo, pero sos otra cosa”, le dice y levanta una ola de carcajadas. Santilli se encoge de hombros, sonríe y suelta: “Hace 17 años que estoy en Pro”.

Después de cerrar una charla con una arenga, Santilli se saca fotos y recibe hojas con propuestas y hasta un curriculum vitae. Dos de sus asistentes lo ayudan a salir del salón y se sube a la camioneta. Apenas Lampa arranca el motor rumbo a San Justo, donde lo espera Larreta, Santilli se da vuelta y exclama ante la mirada de Finocchiaro: “Ni uno me dijo por qué crucé la General Paz”. Sus armadores hacen un balance de la tertulia y lo felicitan por la performance. Él no oculta el entusiasmo y admite que salió con una “leve sensación de esperanza”. “Yo soy un mestizo. En el conurbano me dicen peronista y en el interior me asocian con Pro”, reflexiona. Finocchiaro lo celebra: “Está bueno porque podés jugar con las dos cosas”. Sebastián, su asesor, los interrumpe para decir que Larreta ya lo está esperando en la peatonal de San Justo. “El Pelado está cerca del café Tokio”, lo notifica. Finocchiaro le avisa: “Colo, mirá que acá nos pueden mandar a alguien para que te diga ‘gorila’ o ‘chorro”. Envalentonado, Santilli no se inquieta: “Ale, me chupa un huevo”. Cuando se baja de la camioneta, un joven lo intercepta y lo chicanea por la eliminación de River de la Copa Libertadores. “¿Cómo caí? Qué boludo”, se autoreprocha. Mientras cruza la plaza frente al palacio municipal, Santilli lee en voz alta el mensaje ploteado en un patrullero: “’La Matanza avanza’. ¿Será verdad?”, suelta con una mueca socarrona.

Ya en la peatonal, Santilli saluda a los militantes de Juntos, que lo esperan con pecheras en las mesas. Una mujer lo increpa mientras lo filma con su celular: “Qué van a pelear por los salarios del personal de salud, caradura”, le dice, mientras el exvice jefe porteño entra a un local. Ya con Larreta, que llega rodeado de asistentes, se sacan fotos con Flores y Finocchiaro. “Hay buena onda de la gente”, evalúa el alcalde, quien mira las legislativas como un globo de ensayo de su proyecto presidencial para 2023. “Ni loco vamos a aflojar”, exclama Larreta al despedirse de una vecina. Después entran a otros dos negocios, guiados por sus colaboradores, para charlar con los encargados. Antes de que lleguen Larreta y Santilli, Silvia, a cargo de eventos y organización, sondea con referentes de Pro a los comerciantes del lugar para coordinar la visita del candidato. La escena se repite al mediodía frente a la estación de tren de Laferrere, en la esquina de Avenida Luro y Piedrabuena. “Acá el paisaje es otro”, soplan los armadores de Santilli. En medio de un hormiguero de personas y un caos de tránsito por las obras para construir una peatonal, Santilli se baja de la camioneta que traslada a Larreta para recorrer juntos la zona. Los esperan el diputado nacional Hernán Berisso (Pro) y Flores, alfil de Carrió. Un puñado de asistentes, con cámaras de filmación en mano, los persiguen por la vereda. Son imágenes, “enlatados”, como dicen en la jerga de la comunicación de la campaña, que minutos después se difundirán entre los medios. “¿Diego, viste lo que es caminar por Laferrere?”, le dice “Toty”. Larreta se muestra involucrado con la travesía. Se saca selfies y pide el voto para su candidato: “Bancame a Santilli en la provincia, eh”, le responde a un vecino. La comitiva avanza y se escuchan algunas críticas: “Juira, Santilli”, grita un joven. Otro hombre se enfada con el tumulto: “¡Cómo aparecen ahora los políticos en campaña!”. “Respeto, por favor”, reclama una militante de Pro.

A bordo de nuevo de la camioneta de Lampa, Finocchiaro se envalentona por el termómetro de la recorrida en Laferrere y motiva a Santilli: “Gran prueba pasaste. No se escuchó ni una puteada”.

Faltan minutos para las 16 y Santilli está demorado. En el barrio Santa Rita, en González Catán, lo esperan Bullrich y Pichetto, sus laderos para la actividad vespertina. Cuando la titular de Pro lo divisa, rompe el silencio: “¿Este no se animó a meter el auto?”. “Prefiero caminar, Patri”, le dice el candidato. En el barrio, le explican dos vecinos a Santilli, hay dos canillas con agua potable para unas 60 familias. Después de la foto y el video para redes, Rosa les pide a Santilli y Bullrich que la acompañen hasta la casa, ubicada a tres cuadras. “Acá llueve y se inunda todo”, les suplica. Sentado en un banco, un joven mira al candidato, lo llama y le dice: “Te vi anoche con [Claudio] Rígoli en Canal 9”. Santilli lo festeja como un gol. “La esperanza está en ustedes”, le contesta. “Me mató con esa frase. Yo voy a ser diputado y lo único que puedo hacer en el Congreso es pelearme”, se lamenta cuando abandonan lugar.

Cuando cae la tarde, Santilli, Bullrich y Pichetto ingresan a la casa de Nelly, madre de dos víctimas de inseguridad. Le prometen mover contactos en la Justicia para acelerar los tiempos del juicio y activar al Ministerio de Seguridad porteño para encontrar a uno de los prófugos por el crimen de Alejandro, policía acribillado frente a la mujer en Navidad.

Concluida la charla, Santilli y sus laderos atienden a los medios locales. Parece desplomado después de escuchar el relato de la mujer y sus colaboradores le hablan para levantarle el ánimo: antes de que anochezca necesitan una foto con los militantes de Pro y candidatos locales: “Esta es la parte bizarra de la campaña. Lo otro es lo normal”, bromea Santilli. Cuando llegan a la estación San Justo, recupera el ímpetu. Lo esperan con carteles y banderas de Pro y argentinas: “Sí, se puede”, le gritan. Él salta al ritmo de Sergio Denis. Se da un baño de militancia. Después de la seguidilla de selfies, y de grabar un video para Tik Tok, lanza la última gracia: “Yo no soy un robot como Horacio. Vengo y me pongo a bailar y saltar”.

(La Nación)

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La construcción de un nuevo armado opositor abre un gran interrogante sobre el lugar que ocupará Cristina Kirchner

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“Su detención, su sustracción de la vida social y política de la gente resiente aquello que no acompaña este tipo de políticas que lleva a cabo el actual Presidente. Restringen sus visitas de manera salvaje. El drama es que al recibir menos personas, hablas con menos gente. Pero ella se informa y mira todo”. Así explicó Máximo Kirchner, durante una entrevista con Futurock, el momento que vive su madre, quien cumple condena en su prisión domiciliaria de San José 1111.

Internamente, en el kirchnerismo aceptan que las restricciones impuestas por la justicia federal, limitan mucho el accionar político de Cristina Kirchner. La rosca. Tiene la posibilidad de ver a cuatro personas por semana repartidas en un total de seis horas en la misma cantidad de tiempo. Las trabas no solo son un freno para su accionar en el mundo donde siempre se movió, sino que también han pegado en su estado de ánimo.

Según algunos dirigentes que la visitaron o hablaron con ella en la última semana, el ánimo de la ex presidenta no es el mejor. El encierro empieza a pasar factura. Su invisibilidad mediática y en las redes parece ser solo temporal. O, tal vez, sea parte de una nueva etapa. Lo cierto es que en paralelo, CFK sigue activa y pendiente de que su base de poder se sostenga, y que el peronismo pueda tener una oferta electoral compacta el año que viene.

En los últimos días empezó a tomar estado público las conversaciones que la dirigencia opositora mantiene activas para poder construir un frente anti Milei el año que viene. Un esquema amplio, que rompa barreras internas en el peronismo, y que alcance a otros sectores donde flotan dirigentes con pasado en el PRO o presente en la UCR.

Cristina Kirchner está al tanto de esas conversaciones y quiere que se expandan. Por eso le pidió a Miguel Pichetto, con el que se reunión una semana atrás, que se concentren en trabajar en acuerdos parlamentarios, en un año que será muy difícil para el peronismo, golpeado por el recambio de cámaras tras la derrota electoral del año pasado.

La ex presidenta hace tiempo que viene planteando la necesidad de abrir canales de diálogos nuevos dentro del Congreso. Por eso hubo algunos contactos informales con el peronismo cordobés, a través de Ignacio García Aresca, el hombre de confianza del gobernador de Córdoba Martín Llaryora, y también acuerdos tácticos con sectores del radicalismo más duros. Consensos que se visibilizaron cuando votaron en conjunto la emergencia en discapacidad y el presupuesto de las universidades públicas.

En ese camino de diálogos cruzados que hay en el terreno opositor, uno de los temas centrales, que aún no tiene respuestas, es determinar cuál es el lugar que ocupará Cristina Kirchner en el próximo armando opositor. Existe cierto consenso de que no hay margen para armar un frente nacional sin incluir al kirchnerismo. En todo caso, lo que está en discusión es qué lugar ocupará la fuerza política que lidera la ex mandataria.

“La quieren fuera de la cancha porque, a pesar de la demonización que se hizo sobre ella, sigue teniendo uno de los caudales electorales más altos del país. Hay dirigentes que no hablan de esto y forman parte de normalizar la proscripción. Creo que la política tiene que terminar con la hipocresía”, dijo en las últimas horas la camporista Mayra Mendoza.

La intendente de Quilmes en uso de licencia y actual legisladora provincial estuvo presente en una marcha que se realizó en Río de Janeiro por el Día de la Mujer. “Frenar a Milei es recuperar la democracia y, necesitamos a Cristina en libertad para recuperar el país de la destrucción”, aseguró en uno de los actos.

Después, en una entrevista con la AM530 reiteró el pedido de una forma más concreta: “Para poder frenar a Milei, Cristina tiene que estar en libertad y el peronismo tiene que tomar conciencia de eso”. La Cámpora es la única agrupación política que mantiene arriba la bandera de “Cristina Libre” y que forcejea con otros sectores del peronismo para poner la consigna en la agenda central de la fuerza política.

El mensaje de Mendoza, en el que plantea que hay dirigentes que no se refieren al tema, y a los que trata de hipócritas, tiene un destinatario directo: Axel Kicillof. Al gobernador bonaerense no le perdonan su alejamiento de Cristina Kirchner y la ausencia en su discurso de un pedido concreto por la libertad de la ex presidenta.

En la misma sintonía que la dirigente de Quilmes, pero en referencia a la interna del peronismo en la provincia de Buenos Aires, se expresó Máximo Kirchner. “Hay un momento en que las cosas deben resolverse. Uno no puede vivir en un estado de asamblea permanente, juntando 80 personas para decidir todo. Tiene que agarrar y decidir. Porque para eso también te votan. La laxitud de los tiempos, poco tiene que ver con las urgencias y necesidades de la gente”, afirmó.

El mensaje, que también está dirigido a Axel Kicillof, tuvo un agregado: “No me vengan con la cantinela que pusimos palos en la rueda porque eso es una mentira de prinpio a fin”. Los cuestionamientos tienen que ver con las decisiones que ha tomado el Gobernador respecto a la gestión política, pero también respecto a su posicionamiento sobre el rol, la conducción y la detención de CFK.

Es justamente el lugar que va a ocupar la ex Jefa de Estado en el esquema político que viene, uno de los debates que empezaron a darse en el peronismo y sus aliados o aquellos que quieren serlo. Por fuera del esquema kirchnerista hay una idea cada vez más clara y tiene que ver con que la propuesta electoral no tiene que tener a CFK en un lugar preponderante, pero la debe contener.

El gran problema para ese sector es que cómo lograr que eso ocurra. Hay, a priori, dos maneras. Una es en base a un acuerdo, en el que la ex presidenta acepte tener un rol público menos preponderante que los que ha tenido históricamente. Otra es que se acuerden reglas de juego básicas, que haya una competencia, a través de una PASO, y que la corriente peronista que no tiene sintonía fino con el mundo K, logre ganar esa disputa.

En los hechos, ningún dirigente indentificado con el anti kirchnerismo, como Martín Llaryora, Maximiliano Pullaro o Nacho Torres van a querer sumarse a una propuesta donde el cristinismo tenga preponderancia. Entonces, la hipótesis que algunos dirigentes peronistas manejan, es que la negociación con esos sectores sea para lograr un acuerdo tácito de no agresión y no competencia. No juegues conmigo, pero tampoco me pongas un contrincante. Abstención. De eso se trata.

La potencia electoral que CFK aún conserva es la que le permite tener un lugar de importancia dentro del círculo de negociaciones. Entre los sectores menos kirchneristas que quieren ser parte de la coalición creen que la ex presidenta tiene que correrse del lugar central que tuvo siempre, para que ese movimiento sea la forma de levantar la barrera y aglutinar a distintos dirigentes que pueden darle volumen a una coalición opositora.

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Javier Milei confirmó su participación en el Foro Económico de Madrid y suma un nuevo viaje a España

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Desde Nueva York, el presidente Javier Milei confirmó su participación en el Foro Económico de Madrid que se celebrará el próximo sábado 16 de marzo en el Palacio de Vistalegre, y suma un nuevo destino a su itinerario en el exterior. A través de su cuenta de X, el mandatario anticipó que cerrará el evento económico y empresarial que contará con la exposición de dieciséis oradores.

En el edificio multiuso, pensado originalmente como plaza de toros, el libertario estará a cargo de la ponencia de cierre de la jornada liberal que iniciará a las 8 de la mañana y culminará doce horas más tarde con una cena cerrada. Antecederán al Presidente 13 paneles que abarcarán distintas temáticas que girarán en torno a las críticas de la izquierdael rol del periodismo y los medios de comunicación, la función empresarial, los nuevos modelos educativos, el avance desregulatorioemprendimientosviolencia iliberal de género, entre otros aspectos.

Asimismo, habrá una mesa dedicada exclusivamente a analizar las claves y el programa económico de la administración libertaria, que se titula “La Argentina de Milei”, a cargo del doctor en Economía, Juan Ramón Rallo, y del economista Eduardo Garzón.

“Nos vemos en el MEF. VLLC”, confirmó esta mañana a través de su cuenta de X el líder libertario tras compartir un video de la organización que anuncia su participación. En la página web, lo presentan como “el evento económico y empresarial más influyente de España”, cuyas entradas oscilan entre los 49 euros, la estándar, y alcanzan los 2500 con cubierto en la cena VIP incluido.

No es la primera participación del mandatario en el evento. En la edición del 2025, que data de principios de junio, polemizó contra su par de España, Pedro Sánchez, y le declaró la “muerte” al socialismo. En esta oportunidad, volverá a ser el único político activo entre las ponencias a cargo de periodistas, economistas, empresarios y referentes de la escena española.

“Contra los socialistas de mierda, siempre voy a estar de su lado”, vociferó ante el auditorio colmado, luego de su particular ingreso caracterizado con gritos y saltos, y agregó: “Después de tantos logros, ha comenzado el momento del crecimiento. Hoy Argentina ha entrado en el sendero que, si sigue abrazando las ideas de la libertad, en 40 años será la primera potencia mundial sin lugar a dudas”.

Según supo Infobae, el viaje está sujeto al estado de situación del mundo marcado por la escalada bélica en Medio Oriente, tras la avanzada de Estados Unidos a Irán. Con la agenda aún en pleno diseño, la hasta entonces delegación que lo acompañaría estará compuesta por el ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, Pablo Quirno, y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.

Se trata de una nueva visita a España, la primera de este 2026, y tendrá lugar a posteriori de su viaje a Estados Unidos, donde permanecerá hasta el próximo miércoles 11 de marzo. Desde Miami, como primera parada, el libertario estuvo presente en la reunión con jefes de Estado regionales que dio forma a la alianza Escudo de las Américas y actualmente se encuentra en Nueva York, con motivo de la Argentina Week que se celebra del 9 al 12 del mes.

Programado para el jueves 12 de marzo, tiene en agenda un viaje exprés a Chile para dar asistencia a la ceremonia de traspaso de mando que protagonizará el recién electo José Antonio Kast, quien visitó la Argentina el día después de haberse impuesto en el balotaje del país vecino. Fuentes oficiales confirmaron a este medio que el Presidente retornará al país para luego emprender la partida rumbo a Madrid.

Como contó este medio, la idea en mente de Javier Milei es poder concretar hacia finales de abril una nueva visita a Israel, otro de los países con los que mantiene afinada sintonía junto con Estados Unidos, pese a la situación que atraviesa Medio Oriente. El líder libertario fue invitado por el primer ministro, Benjamin Netanyahu, con motivo de los actos por el Día de la Independencia de ese país (Yom Ha’atzmaut, en hebreo).

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Cancillería informó que más de 100 argentinos regresan al país tras el conflicto en Medio Oriente

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El canciller Pablo Quirno informó este lunes que 97 argentinos regresan al país desde Emiratos Árabes Unidos tras la escalada en el conflicto en Medio Oriente producto de los enfrentamientos entre Estados Unidos e Israel con el régimen iraní. Justamente, es el tercer vuelo que vuelve desde la zona en conflicto y ya son más de 300 las personas evacuadas.

La noticia la dio a conocer el ministro de Relaciones Exteriores a través de su cuenta de X, en la que señaló: “En el día de hoy, otros 97 ciudadanos argentinos afectados por la situación imperante en Medio Oriente han podido salir de los Emiratos Árabes Unidos, a través de vuelos programados por @emirates gracias a las gestiones de @Cancilleria_Ar y de nuestra Embajada en EAU”.

“Agradecemos también la colaboración de la Embajada de EAU en la Argentina en estas gestiones. Además, gracias a gestiones de nuestras Embajadas en Etiopía y en EAU, 10 argentinos -entre otros- estarán regresando al país mañana desde Dubai a través de vuelo de @flyethiopian con escala en Addis Abeba”, añadió el ministro.

En tanto, completó el mensaje: “El cronograma especial de vuelos previstos desde EAU y otros países de Medio Oriente permanece operativo y seguimos trabajando para que nuestros ciudadanos puedan regresar a la Argentina de la manera más rápida y segura posible”.

Así, ya son más de 300 argentinos los que regresan al país en los últimos días desde que se desató el conflicto. Todo comenzó tras un ataque de Estados Unidos e Israel que terminó con la muerte del ayatolá Ali Khamenei. Esto derivó en una respuesta por parte de las fuerzas de Irán que atacaron los estados árabes aliados con los norteamericanos.

La crisis en Medio Oriente forzó el cierre casi total del tráfico aéreo. La mayoría de los ciudadanos argentinos varados se encuentra en Israel y Qatar, además de EAU. En total, 630 argentinos solicitaron asistencia en toda la zona de conflicto.

En ese marco, cientos de personas quedaron varadas en algunas de las principales ciudades del mundo árabe como DubaiAbu Dabi o Kuwait. Desde Cancillería afirmaron el último domingo que de los 416 argentinos identificados en Emiratos Árabes Unidos, casi el 60% logró retornar gracias a vuelos coordinados por la Cancillería. El resto aún espera una solución, mientras las autoridades mantienen abiertas las gestiones para facilitar la repatriación ante el cierre parcial del espacio aéreo y la alta demanda.

“De los 416 ciudadanos argentinos en Emiratos Árabes Unidos afectados por el conflicto en Medio Oriente, y gracias a gestiones realizadas por @Cancilleria_Ar, nuestra Embajada y nuestro Consulado ante sus autoridades y aerolíneas, ya han podido salir de EAU 248 ciudadanos. Hay más vuelos programados para los próximos días. Seguimos trabajando con nuestros ciudadanos en los diferentes países para lograr su retorno al país de la manera más rápida y segura posible”, posteó Quirno ayer por la mañana en su cuenta de X.

La repatriación se organiza bajo “esquema de priorización”, dando preferencia a menores de edad y personas con problemas de salud, ya que el espacio aéreo se abre de forma esporádica y con reducida disponibilidad. El canciller Quirno explicó que solo un pequeño porcentaje de vuelos operan con normalidad, lo que provoca demoras y cancelaciones frecuentes.

Hasta el viernes, testimonios recogidos por Infobae en Vivo, como el de Virginia Luca, describieron situaciones de incertidumbre. Luca, varada en Sharjah, contó que la embajada sugirió a quienes no tienen pasaje directo a Argentina trasladarse a Omán o Arabia Saudita, pero las autoridades locales ordenaron que no se muevan.

La Cancillería mantiene habilitados los canales de comunicación y continúa las gestiones para asegurar que los argentinos afectados puedan regresar, en medio de una coyuntura marcada por la incertidumbre regional.

En un primer momento, algunos argentinos que permanecen en los Emiratos Árabes Unidos recibieron la sugerencia de la embajada de considerar traslados hacia Omán o Arabia Saudita ante la falta de vuelos directos a Argentina, pero las autoridades locales emitieron la orden de que no se movilicen hasta nuevo aviso, lo que suma dificultades logísticas al operativo de repatriación.

La interrupción del tráfico aéreo en varios países de Medio Oriente provocó la cancelación de miles de vuelos y afectó a ciudadanos de distintas nacionalidades, según datos de la consultora Cirium, que reportó la suspensión de más del 40% de las operaciones previstas en la región solamente entre el sábado y el lunes pasados, en las primeras horas del conflicto bélico.

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