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La campaña arrancó en la playa: los planes de Alberto Fernández y Scioli, las intrigas de la UCR y el avance de Larreta y Macri

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La dirigencia política puso primera a la campaña electoral en la Costa Atlántica, donde el presidente Alberto Fernández dio un primer paso para tallar en la interna del Frente de Todos con la mira en la provincia de Buenos Aires, mientras Daniel Scioli ensaya para una candidatura y Gerardo Morales intenta contener una rebelión en la UCR a la vez que tiende puentes con Horacio Rodríguez Larreta.

El escenario elegido fueron las ciudades de Mar del Plata y Pinamar. Casi toda la plana mayor del Frente de Todos y de Juntos por el Cambio desembarcó allí durante el fin de semana y hubo dos fotos de alto impacto político de cara a la elecciones 2023: la de Fernández con 17 intendentes bonaerenses y la de Rodríguez Larreta con Morales, titular de la UCR.

La cumbre que organizó Fernández en la residencia presidencial de Chapadmalal tuvo dos dimensiones: la búsqueda de apoyo para el juicio político a la Corte Suprema al que varios gobernadores peronistas le sacaron el cuerpo y tratar de hacerse un lugar en el armado electoral de la Provincia, clave para las presidenciales pero también para la interna del Frente de Todos.

El territorio bonaerense es prioridad para la vicepresidenta Cristina Kirchner y su hijo, Máximo Kirchner, presidente del PJ provincial. La relación entre ellos y el jefe de Estado sigue rota y, en ese contexto, la cumbre de Chapadmalal constituyó un primer paso de Fernández hacia su declarado objetivo de que “todos tengan un lugar” en la construcción electoral del oficialismo y que no haya un único “dueño de la decisión”.

Por esa razón, el dato central del encuentro en la localidad vecina de Mar del Plata no fue tanto la concurrencia de ese grupo de intendentes que, según evaluaron fuentes oficialistas consultadas por iProfesional, en su mayoría mantienen cierta distancia del kirchnerismo duro, sino la del gobernador bonaerense, Axel Kicillof, cuyos intereses podrían empezar a confluir con los del Presidente.

Campaña en la playa: ¿señal de Kicillof en la cumbre de Alberto Fernández?
Si bien Kicillof es una figura identificada con el kirchnerismo, por estos días se mueve en una sintonía distinta que la de La Cámpora. Como contó iProfesional, un sector del peronismo bonaerense agita la posibilidad de que se lance a la carrera presidencial, pero el gobernador está decidido a resistir y pelear por su reelección en la Provincia.

En esa puja, Kicillof presta atención a la alianza que mantiene Máximo Kirchner con el jefe de Gabinete bonaerense e intendente de Lomas de Zamora en uso de licencia, Martín Insaurralde, dirigente de diálogo fluido con la vicepresidenta que se prepara para lanzarse como candidato a gobernador y disputarle al ex ministro de Economía su lugar en La Plata.

Si bien esa interna está controlada y apaciguada por el momento, hay una posible bifurcación en el horizonte de Kicillof y de Máximo Kirchner que podría ser funcional a la estrategia de Alberto Fernández de lograr una gran primaria (PASO) en el Frente de Todos para que compitan todos los que quieran.

La asistencia de Kicillof al encuentro de intendentes con Fernández sirvió también como una más de las señales que viene dando hacia adentro del oficialismo sobre su decisión de quedarse en la Provincia para buscar otros cuatro años de mandato. A ello se suma que el Presidente y el gobernador ya tienen un tema que los hermana: la pelea por retener los fondos coparticipables que la Nación le recortó a la Ciudad de Buenos Aires para destinarlos a la Provincia.

En la cumbre de Chapadmalal no se conversó sobre la interna que se empieza a perfilar en el territorio bonaerense, según pudo averiguar iProfesional, sino que se habló de la situación general de la Provincia de cara a las elecciones. No obstante, todos los presentes sabían que hay un tema importante a resolver para marzo o abril.

El regreso de Scioli: ¿candidato de unidad?
En el encuentro que organizó Alberto Fernández también se destacó la presencia de Scioli, quien había llegado días antes a Mar del Plata para realizar una recorrida por la popular playa Bristol, donde saludó y se sacó fotos con los turistas. La lectura electoral sobre ese movimiento fue casi inmediata.

Como había adelantado iProfesional, el actual embajador en Brasil no descarta ser candidato a presidente una vez más. Su visita a Mar del Plata constituyó un primer ensayo y algunas de las encuestas que se publicaron en los últimos días ya empezaron a medirlo.

“Daniel siempre está ahí por su nivel de conocimiento y su trabajo. Puede llegar a ser candidato, porque todos lo conocen y han trabajado con él”, destacaron fuentes de su entorno a este medio. En efecto, el ex gobernador bonaerense habla seguido con Fernández, quien le elogia su “lealtad”, y nunca rompió su relación con Cristina Kirchner, que lo impulsó en las presidenciales de 2015.

Mientras Fernández le baja el tono a su proyecto de reelección pero lo mantiene latente para sostener la pulseada con el kirchnerismo y la vicepresidenta evalúa opciones para retener alguna cuota de poder después de diciembre, en el Frente de Todos hay quienes estiman que Scioli podría ser un candidato de unidad si el ministro de Economía, Sergio Massa, mantiene su decisión de no competir.

Las intrigas de la UCR empezaron en Mar del Plata: ¿rebelión contra Morales?
La foto que el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, compartió con los radicales Gerardo Morales y Martín Lousteau en Mar del Plata alimentó la posibilidad de que Juntos por el Cambio tome el camino de las “fórmulas cruzadas” entre el PRO y la UCR, algo que se evalúa hace varios meses.

No obstante, también agitó las aguas en el partido radical, donde varios dirigentes de peso empiezan a cuestionar el estilo de conducción de Morales. “Hay una disconformidad general, que se va a notar en la cumbre que convocó Gerardo en Mar del Plata”, señaló a iProfesional un operador de la UCR.

En efecto, a esa reunión convocada para este lunes adelantaron su ausencia los gobernadores Gustavo Valdés (Corrientes) y Omar Suárez (Mendoza), además del ex presidente del partido Alfredo Cornejo. En algunos sectores del partido le critican a Morales haber ido “demasiado rápido al pie de Larreta”, según supo este medio.

Esa es la lectura que algunos popes del radicalismo hicieron sobre el encuentro que mantuvo el presidente del partido con Rodríguez Larreta, en el que conversaron junto a Diego Santilli, Lousteau y los referentes económicos Hernán Lacunza (del larretismo) y Eduardo Levy Yeyati (del radicalismo) sobre un futuro plan económico, de acuerdo a lo informado oficialmente.

No es, sin embargo, la única crítica interna que le hacen a Morales. Según las fuentes consultadas, empezaron a generar malestar en las filas radicales “las formas de Gerardo, como eso de proponer públicamente a Manes una interna cerrada por la candidatura presidencial del partido”. Creen que con ese tipo de acciones pueden “aniquilar” la unidad que la UCR logró construir en el último tiempo.

Macri también va a Mar del Plata: ¿volverá a verse con Larreta?
La campaña playera no será ajena al ex presidente Mauricio Macri, que también estará en Mar del Plata el próximo 12 de enero para presentar su libro “Para qué”, uno de los elementos con los que logró volver a gravitar en la interna de Juntos por el Cambio y empezar a tallar en la pulseada que se libra en el PRO, entre Larreta y la titular de partido, Patricia Bullrich.

La presentación se dividirá en dos, una será en el salón de eventos La Normandina y la otra en el hotel Costa Galana. Además de las definiciones que el ex presidente deje durante el evento, la expectativa del PRO está puesta en las presencias de otros dirigentes de la alianza opositora, donde se multiplican los candidatos y se complejiza el camino a las PASO.

Rodríguez Larreta, en principio, no tiene en su agenda asistir al evento, según pudo averiguar iProfesional. No se descarta que eso cambie con el correr de los días, pero lo cierto es que la relación con el ex presidente atraviesa un momento muy particular.

La semana pasada se encontraron en Cumelén. Fue poco lo que trascendió de esa reunión, pero se sabe que están sondeando la posibilidad de un entendimiento para la campaña electoral dado que Macri mantiene el suspenso sobre una eventual candidatura presidencial y Rodríguez Larreta advierte que no se bajará de la suya, sin importar lo que haga el ex presidente.

Cerca de Patricia Bullrich por el momento no confirmaron si asistirá al evento de Macri, pero la ex ministra de Seguridad tiene una mayor cercanía discursiva e ideológica con el ex presidente y busca su apoyo para la campaña, aunque tampoco ella está dispuesta a salirse de la carrera presidencial.

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Cristina Kirchner sostiene su objetivo central: disputa por el liderazgo en el PJ y ser candidata a presidente

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La última estrategia judicial de Cristina Kirchner tiene un objetivo de fondo bien marcado: quedar habilitada para poder decidir ser candidata a presidenta el año que viene. Es una opción que parece lejana y complicada. Por momentos, imposible. Pero es una jugada que le devuelve centralidad política y abre un interrogante sobre su futuro electoral y el del peronismo.

La defensa judicial de la ex presidenta, que ahora integran los abogados Carlos Alberto Beraldi, el brasileño Rafael Valim y el español Javier Borrego, anunció este miércoles que recurrió al Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas para cuestionar la condena que recibió en la causa Vialidad, lo que implica el comienzo de una nueva etapa en la estrategia judicial luego de haber agotado las instancias de apelaciones en la Argentina.

Los pronunciamientos del órgano internacional no son vinculantes, pero pueden generar presión sobre el sistema político e institucional de la Argentina, en el caso de la revisión de la sentencia sea favorable a la cautelar presentada por los abogados de la ex jefa de Estado. CFK está condenada a seis años de prisión y está inhabilitada de por vida para ejercer cargos públicos.

En la carta que ayer publicó, la ex presidenta aseguró que “la proscripción perpetua es, en realidad, la pena principal” y que “la privación de la libertad por seis años es sólo la accesoria”, dejando en claro que la limitación para competir es en la que se encuadran, en su mirada y la de la fuerza política que conduce, las acusaciones de proscripción.

Cristina Kirchner tiene intenciones de ser candidata. Las tuvo en el 2025, cuando aseguró que iba a competir por una banca en la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires, por la tercera sección electoral, y las mantiene después de estar un año encerrada en el departamento de San José 1111. Si existe la posibilidad real de que pueda competir, es muy probable que lo haga. Pero falta mucho. Hay un camino judicial y político por recorrer.

Con la nueva estrategia, el cristinismo busca poner en “una situación de igualdad” a la ex presidenta dentro del escenario electoral del 2027. Igualdad para competir y para ser una opción. Esa idea que subsiste desde hace tiempo en el sector más duro del kirchnerismo, está entrelazada con el mensaje público que sostiene Máximo Kirchner cada vez que repite: “Nuestra candidata es Cristina”.

En el entorno de CFK aclaran que el principal objetivo que buscan no es lograr una candidatura, sino tirar abajo lo que consideran que es una proscripción y el aval de la ONU sobre la mirada de que el proceso judicial en el que fue investigada y condenada está completamente viciado.

“Se trata de reparar el funcionamiento del sistema democrático. Romper la proscripción. Es mucho más que una candidatura”, aclaró a Infobae un importante dirigente del cristinismo que, al mismo tiempo, reconoció que, al final del camino, ese sector espera que Cristina Kirchner pueda ser candidata a la presidencia.

La flamante estrategia judicial le da a los dirigentes del cristinismo un nuevo argumento para mantener viva la campaña virtual de CFK 2027. Porque solo si queda habilitada por la justicia argentina, en el caso de que la Corte Suprema revea su postura debido al pronunciamiento de la ONU, podrá cambiar su situación judicial y tener la posibilidad de competir el año que viene. Mientras tanto, su candidatura no está atada a la realidad posible.

El cristinismo va a hacer todo lo posible para visibilizar la causa y para mantener la centralidad de CFK en el escenario político. Tal como hasta ahora, pero con la nueva etapa del proceso judicial latente, lo que le dará otro ímpetu al reclamo y a la proyección de su rol electoral.

En una entrevista brindada a La NaciónTeresa García, que es una de las voces más insistentes respecto a la situación judicial y política de la ex mandataria, sostuvo que el Partido Justicialista (PJ) trabaja tres ejes para que CFK pueda ser candidata el año que viene. El eje territorial, haciendo actividades semanales en la puerta de San José 1111; el eje judicial, enfocado en la defensa en el ámbito nacional; y el eje internacional, donde acaba de arrancar una nueva estrategia para buscar su libertad.

Dentro del peronismo hay cautela sobre los pasos que siguió Cristina Kirchner. Nadie quiere entrar en un ida y vuelta de declaraciones frente a las diferencias que pueden surgir. Incluso, desde la gobernación bonaerense avalaron la presentación en la ONU y aseguraron que la condena es “una aberración jurídica”. Es decir, no se generaron grietas inmediatas, aunque hacia el interior de la fuerza una gran cantidad de dirigentes no comparta que la ex presidenta es la mejor opción para enfrentar a Javier Milei el año que viene.

Cristina Kirchner movió su ficha en el tablero político. Hace todo lo que puede desde el encierro para seguir siendo protagonista, para seguir sumando fuerza pese a las limitaciones judiciales que trastocaron el futuro de su esquema político de poder.

“Nosotros estamos dispuestos a venir a ofrecer un proyecto de país. Nuestra insistencia, que a veces pone nerviosos a muchas personas, es la candidatura de Cristina. Entendemos que es la persona más capacitada para hacerlo. La proscripción que sufre individualmente, la sufren masivamente grandes porciones de la sociedad que la quieren votar”, sostuvo Máximo Kirchner ayer en AM 530.

Las palabras del líder de La Cámpora marcan el sentimiento del cristinismo y la mirada estratégica que tienen hacia adelante. Una mirada donde CFK es la solución a los problemas que tiene la Argentina y donde nadie, dentro del peronismo, tiene el caudal electoral que ella aún mantiene. Esa mirada es la que una parte del peronismo pone en jaque y la que estará latente a lo largo del proceso electoral 2027.

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Patricia Bullrich habló de una eventual candidatura para jefa de Gobierno en la Ciudad: “Me tengo una fe bárbara”

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A meses de que comience el año electoral, la senadora nacional Patricia Bullrich aseguró que no tenía en mente ser candidata, pero que no descartaría la posibilidad de competir por la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en representación de La Libertad Avanza (LLA)“Yo puedo ser candidata y me tengo una fe bárbara“, sostuvo.

Luego de que la dirigente se negara a futurizar sobre su carrera política al expresar: “No me gusta estar pensando en lo que voy a hacer en un año cuando hace seis meses fui elegida senadora”; tampoco se cerró a la posibilidad. “Donde yo haga falta, voy a estar“, afirmó.

Tal como lo había indicado en la previa a las elecciones legislativas 2025, Bullrich recordó que “hay un DT y es el presidente”, en referencia a que solo podría participar de la contienda electoral si Javier Milei se lo pidiera. Más allá del armado electoral, aseguró: “Me gustaría que este proyecto de país se profundice, no se corte y que llegue a cada argentino“.

De hecho, durante una entrevista para TN, la senadora se mostró más interesada en lograr que el oficialismo forme nuevas alianzas electorales. “Mi convicción, y la he planteado, es que hay que hacer un acuerdo con el PRO, el radicalismo y con ciertos partidos“, señaló al agregar que debería pactarse que la fuerza política que actualmente gobierne en los territorios acordados se mantenga al frente.

Bajo este contexto, fue consultada sobre la situación en la Ciudad de Buenos Aires y una eventual alianza LLA-PRO. Por este motivo, planteó que “la ciudad hay que manejarla y cambiarla profundamente”. Aunque mencionó que el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, había hecho algunos cambios, consideró que era necesario darle a los porteños un alivio fiscal.

Al considerar que la actual gestión le faltaría un poco de la impronta libertaria, insistió: “Puede ser en coalición, puede ser el mismo Jorge Macri con ministros que tengan esta idea, no es imposible que sea yo”. Y profundizó: “Yo puedo ser candidata y me tengo una fe bárbara. Estoy probada en gestiones complejas y la Ciudad no es tan compleja como arreglar la seguridad de un país”.

De la misma manera, Bullrich se permitió rivalizar con el jefe de Gobierno porteño al haber hecho mención al fin de los piquetes en la Capital Federal. “No quiero competir con Jorge Macri sobre quién sacó los piquetes, pero es evidente quién sacó los piquetes”, ironizó.

A pesar de esto, la ex ministra de Seguridad Nacional sostuvo que lo ideal sería cerrar un acuerdo con el PRO y, tras ser consultada sobre el rol de Mauricio Macri, aseguró que será necesario hablarlo con el presidente del espacio para poder extender la coalición hacia otros territorios.

Después de que dejara entrever que ya hubo una reunión del jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, con los presidentes del bloque del PRO, Martín Goerling y Cristian Ritondo, la senadora recalcó que “el PRO y el radicalismo tienen que estar adentro”.

Por otro lado, habló sobre las intenciones del oficialismo de eliminar las Elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), tras destacar que la medida permitiría “más gobierno y menos elecciones”. Aunque recordó que ella había logrado ganar las PASO en las presidenciales de 2023, criticó que se dio “una elección horrible de tres vueltas”.

“Eso hay que corregirlo”, apuntó al indicar que “cuando hay un solo candidato se termina generando un sistema interminable” y señaló que “si es una elección de dos mundos, las PASO no van a tener mucha importancia”, al hacer referencia a una eventual competencia entre LLA y sus aliados contra el bloque que podría representar al peronismo.

Por último, la senadora se refirió a la presentación de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner a la Organización de Naciones Unidas (ONU), con la intención de que se revise su condena resultante de la causa Vialidad. “Es algo que esperábamos todos, que intentara ir a una instancia supranacional para superar lo que dice nuestro sistema jurídico”, cuestionó.

“En todas las instancias se la condenó, cosa que creo que ningún tribunal internacional puede eludir una unanimidad tan importante de los tribunales argentinos”, planteó la dirigente libertaria al asegurar que la estrategia “tiene una cara que intenta ser jurídica, pero sobre todo tiene una cara política”.

En este sentido, Bullrich consideró que la ex vicepresidente buscaría tomar como precedente el caso del presidente brasileño Lula da Silva. Asimismo, evaluó que habría buscado generar un conflicto en el peronismo y volver a centrarse como una figura en la escena política. “Ya nos habíamos olvidado de San José al 1111; es una jugada para estar en la escena política”, sentenció.

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El Gobierno desescala el conflicto, pero en Brasil esperan la autorización de Lula para que vuelva el embajador

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El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva podría iniciar desde este miércoles una desescalada del conflicto diplomático con la Argentina, con la confirmación informal de que el embajador Julio Bitelli, llamado a consultas en Brasilia tras los ataques del presidente Javier Milei contra el mandatario brasileño, regresará a Buenos Aires. Aunque no lo dicen de manera oficial, fuentes diplomáticas sugirieron que el retorno se producirá, aunque sin precisar fechas, dando a entender que esto se producirá con mayor celeridad o no dependiendo de las señales de moderación que brinden desde el lado argentino.

La decisión toma forma en el marco de una segunda reunión entre Bitelli y el canciller Mauro Vieira, prevista para este miércoles. La primera había tenido lugar el domingo por la tarde, horas después de que Milei calificara a Lula de “ladrón” y “presidiario” durante la Convención Nacional del Partido Liberal (PL) en São Paulo, donde participó como invitado estelar y respaldó la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro para las elecciones del 4 de octubre.

A través de un comunicado, el canciller Vieira calificó los dichos del mandatario argentino de “provocación sin precedentes” y, además de convocar a Bitelli, citó al embajador argentino Daniel Raimondi a dar explicaciones.

El encuentro de este miércoles tenía un propósito diferente al del domingo: el gobierno brasileño quería evaluar las reacciones registradas en Argentina tras la convocatoria del embajador a consultas, así como las acciones posteriores de Milei. La percepción en Brasilia es que el llamado a consultas generó una fuerte ola de apoyo a Brasil dentro de Argentina, con muestras de solidaridad de parlamentarios y sectores de la sociedad civil. Según pudo saber Infobae, desde Itamaraty se comunicaron con algunos referentes que escribieron notas formales a la Cancillería de ese país para agradecer el gesto.

Sospechamos que va volver, aunque no tenemos confirmado cuándo”, respondieron desde Brasil a este medio, sin ofrecer plazos concretos, pero confirmando que hay una intención manifiesta de hacer una desescalada del conflicto. La sensación que prevalece en el gobierno brasileño es que, si Argentina mantiene la moderación, el retorno de Bitelli a sus oficinas podría producirse antes de lo previsto al inicio de la crisis.

Aun así, desde una oficina diplomática avisan: “La decisión depende del Presidente Lula”. La aceleración de ese regreso podría darse si Milei ofrece un gesto concreto de reconciliación. Si no, en Brasil no descartan que la vuelta del embajador pueda materializarse después de los comicios presidenciales, ya que el presidente argentino ha realizado demostraciones políticas antes de los comicios y que podría hacerlo después.

El primer gesto concreto del lado argentino llegó de la mano del canciller Pablo Quirno, quien este miércoles descartó en declaraciones radiales cualquier posibilidad de ruptura de relaciones diplomáticas con Brasil. “No hay ninguna chance de que de nuestro lado las relaciones se rompan”, afirmó Quirno en declaraciones a Radio Mitre, en un tono marcadamente distinto al de los días previos. El jefe de la diplomacia argentina también tendió un puente con el representante brasileño: “Tenemos la más alta estima por el embajador Bitelli, y de alguna manera esperamos que luego de estas consultas retorne al país lo antes posible para seguir desarrollando la extensa agenda bilateral que tenemos”. Estas declaraciones configuraron un gesto que habría sido determinante en la decisión diplomática para que Bitelli vuelva al país.

El domingo, un día después de su discurso en São Paulo, Milei volvió a cargar contra el gobierno brasileño: afirmó en Radio Mitre que Brasil era responsable “del 25 por ciento de la campaña antiargentina” desplegada en redes sociales durante el Mundial de fútbol en Estados Unidos. Pese a ello, en el entorno del Presidente reconocen que ya no hay incentivos para seguir escalando la situación diplomática.

El vocero presidencial Adrián Ravier había sido el primer funcionario argentino en dar señales de querer descomprimir la tensión. “No es la intención que esto afecte las relaciones comerciales entre dos pueblos hermanos que coexisten y de hecho se tienen como socios comerciales principales”, afirmó el portavoz durante una conferencia de prensa en la Casa Rosada el martes. Ravier justificó los dichos de Milei como diferencias “ideológicas” y “políticas”, y aseguró que Argentina “nunca ha llevado esas diferencias al plano diplomático”.

La respuesta del lado brasileño no se limitó a los canales formales. El ministro de Hacienda Dario Durigan calificó a Milei de “payaso”, el vicepresidente Gerardo Alckmin tildó sus dichos de “lamentables” y advirtió que esa “grosera actitud” perjudica a la Argentina. El propio Lula optó por la ironía cuando la prensa le preguntó por los insultos del mandatario argentino: “¿Quién es ese tipo?”, respondió ante las cámaras en las puertas de Itamaraty. El partido oficialista PT, a su vez, presentó una demanda judicial para investigar el financiamiento del viaje de Milei a São Paulo, aunque la Casa Rosada sostuvo que se trató de un viaje de carácter “oficial”.

En paralelo al conflicto diplomático, Milei y Quirno viajaron a Lima para asistir a la jura de Keiko Fujimori como nueva presidenta de Perú. Allí, la comitiva argentina y el canciller brasileño Vieira coincidieron en el Congreso peruano, aunque no hubo contacto público entre ambas delegaciones registrado por las cámaras oficiales.

Las fuentes diplomáticas brasileñas consultadas por Infobae señalaron que, si bien Brasil no tiene intenciones de romper el vínculo con Argentina, la reconstrucción del diálogo no se producirá en el corto plazo. “Se nota el esfuerzo. Pero se insiste en una equivalencia de actitudes que no corresponde a la realidad. Necesitamos identificar a las personas dentro del gobierno para reconstruir la relación en el mediano plazo. Antes de octubre no va a pasar, pero después es indispensable”, afirmó una fuente diplomática brasileña a este medio.

Uno de los factores que complica la reconstrucción del vínculo es la ausencia de interlocutores confiables dentro del gobierno argentino. Hasta el año pasado, Brasil contaba con múltiples canales al interior del Ejecutivo: Guillermo FrancosPatricia Bullrich y Daniel Scioli —exembajador en Brasil durante la presidencia de Alberto Fernández— oficiaban como puentes. Los cambios en el gabinete hacia finales de 2025 dejaron sin funcionarios con experiencia y trayectoria en la relación bilateral.

El trasfondo del conflicto es más profundo que el episodio reciente. La tensión entre ambos mandatarios se remonta a 2023, cuando Lula manifestó abiertamente su preferencia política en la campaña presidencial argentina, con apoyo explícito a Sergio Massa. Esa intervención consolidó un antagonismo personal que se proyecta también sobre las elecciones brasileñas del 4 de octubre, en las que Lula buscará la reelección frente a Flávio Bolsonaro. Desde ambos equipos reconocen que, con los dos presidentes en campaña y con diferencias ideológicas irreconciliables, cualquier chispazo puede volver a encender la hoguera.

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