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Los cuatro diputados nacionales que “bajan” a competir como candidatos a legisladores porteños

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Las elecciones legislativas porteñas del 18 de mayo tendrán un atractivo particular que parte de la decisión de la mayoría de las fuerzas políticas de sacar a la cancha a nombres rutilantes como cabezas de lista.

El desdoblamiento y la anticipación de la campaña en la Ciudad obligó a los espacios políticos a jugar más fuerte de lo habitual para comicios meramente locales, ya que un buen resultado en un distrito clave permitirá empezar el calendario electoral con el pie derecho.

Si las elecciones hubieran sido concurrentes con las nacionales, de nada habría servido “gastar” esos comodines en elecciones locales, con la consecuencia de que les tocará asumir cargos en una “liga menor” como es la Legislatura porteña.

Pero más allá del factor calendario, hay sectores que se juegan partidos aparte, como el desafío que tiene el PRO de extender la hegemonía en el distrito que lo vio nacer y que se encuentra bajo amenaza después de 18 años de poder ininterrumpido.

La Libertad Avanza busca arrebatarle al PRO su último bastión, y por eso ambos espacios prefirieron ir divididos y medir fuerzas entre sí, aunque esa decisión pueda costar la derrota a manos del radical kirchnerista Leandro Santoro.

La elección definitiva, sostienen, es la del 2027, cuando el propio sistema electoral, que prevé un balotaje, favorecerá la unidad de acción contra el kirchnerismo porteño.

Pero este 2025 todavía es propicio para que cada espacio pueda especular para mostrar cuánto vale por separado.

El regreso de Horacio Rodríguez Larreta, que armó un movimiento propio fuera del PRO con la aspiración nostálgica de recuperar la gloria perdida, también se inscribe en esta lógica.

Y lo mismo cabe decirse de Ramiro Marra, que tras ser eyectado de La Libertad Avanza busca reinventarse echando mano al viejo sello de la UCEDÉ, con el objetivo de disputarle electorado a quienes lo despreciaron.

Dentro de este fenómeno de sobredimensionamiento de la importancia de la elección porteña, con los partidos políticos poniendo toda la carne al asador, se puede identificar un dato política de singular relieve: habrán cuatro diputados nacionales que serán cabezas de lista de alianzas competitivas.

La primera, ya mencionada al pasar, es la de Leandro Santoro, quien encabezará la lista “Es Ahora Buenos Aires” con el apoyo del PJ porteño.

Politólogo de 49 años, desarrolló su militancia territorial en el barrio donde pasó toda su vida, Boedo.

Es diputado nacional desde el 2021 y en diciembre vence su mandato, pero antes ya había tenido una primera experiencia en la Legislatura entre el 2017 y el año en que juró por su banca en el Congreso nacional.

Santoro fundó y lideró la agrupación juvenil “Los Irrompibles” vinculada al ala progresista del radicalismo.

Fue parte del Movimiento Nacional Alfonsinista, y sigue reivindicando esa tradición militante, pero a partir del 2015 se acercó al kirchnerismo, integrándose como candidato a vicejefe de Gobierno en la fórmula que encabezaba Mariano Recalde.

Su ascenso en la política porteña determinó que en el 2023 pasara a liderar como candidato a jefe de Gobierno de Unión por la Patria: hizo una buena elección pero se bajó del balotaje porque las encuestas ya lo daban como ganador holgado a Jorge Macri.

A fuerza de buenos rendimientos electorales, presencia mediática y reconocimiento vecinal, Santoro logró consolidarse como la principal referencia que tiene el progresismo en la Ciudad de Buenos Aires, tomando el lugar que su momento supo hegemonizar Aníbal Ibarra durante varios años hasta que cayó en desgracia por la masacre de Cromañón.

Articulando un lenguaje de estirpe socialdemócrata, bastante alejado de la retórica peronista clásica, Santoro busca seguir ampliando su convocatoria para llegar a nuevos segmentos de la población.

Otra diputada nacional que dejará su banca en el Congreso nacional después de una década (2015-2025) para saltar a la Legislatura es Silvia Lospennato, que fue elegida para encabezar la lista de “Buenos Aires Primero”, el frente electoral que lidera el PRO en la Ciudad.

Vecina de Villa Urquiza de 47 años, también es politóloga y con los años se convirtió en una de las principales espadas del macrismo en la Cámara de Diputados.

Su figura cobró mucha notoriedad a partir del 2018 cuando enarboló el pañuelo verde se embanderó detrás del proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo.

También es una entusiasta defensora de la ley de Ficha Limpia y después de muchos años de insistencia logró que Diputados le diera media sanción a la iniciativa en base a un proyecto de su autoría.

La actual vicepresidenta segunda de la Cámara baja tiene mandato hasta diciembre del 2027 en el Congreso nacional en representación a la provincia de Buenos Aires, pero aceptó el pedido de su partido para cruzar la General Paz para encabezar la boleta ante las negativas previas de María Eugenia Vidal y Fernán Quirós.

La responsabilidad de vender y defender la marca PRO en la Ciudad le cae de golpe y sin preaviso, y antes de estampar la firma en la lista de candidatos Lospennato tuvo que cumplir con el paso formal de renunciar al Consejo del partido amarillo de la provincia de Buenos Aires.

De todos modos, ésta no será su primera experiencia en el ámbito de la Ciudad: en su curriculum vitae se destacan antecedentes importantes como titular de la Unidad de Proyectos Especiales Cuenca La Matanza-Richuelo (2011-2014) y subsecretaria de Gobierno porteño (2014).

Inesperadamente, Lospennato tiene la posibilidad de reinventarse como figura prominente del PRO capitalino.

A la diputada nacional le cayó del cielo una oportunidad de oro, aunque la movida es arriesgada: la diputada deja atrás una zona de confort, un hábitat al que supo sacarle provecho y en el que goza de pleno reconocimiento, incluso del oficialismo libertario al que le salvó las papas del fuego en más de una ocasión.

Si le va bien en las elecciones porteñas y logra rescatar a su partido del desastre que muchos de los rivales le vaticinan, podrá proyectarse hacia el 2027 desde un lugar de fortaleza política.

Con la designación de Lospennato, el PRO eligió disputar a fondo el electorado más centrista-republicano al que apunta Rodríguez Larreta, y también el radicalismo con la candidatura de la ex presidenta de la FUBA y dirigente de la Franja Morada Lucille Levy, sumado a la propuesta de la Coalición Cívica con Paula Oliveto a la cabeza.

Ésta última también es diputada nacional y será cabeza de otra lista que competirá en las elecciones del 18 de mayo.

A los 52 años, después de dos mandatos completos en la Cámara baja (2017-2025), a la abogada oriunda de Mataderos le toca la difícil tarea de representar a la Coalición Cívica en las urnas porteñas, encabezando la lista “Es Con Vos”.

Al igual que Santoro, Oliveto ya tuvo una experiencia como legisladora porteña antes de llegar al Congreso, entre el 2013 y el 2017. 

Actualmente es la presidenta de la CC-ARI de la Ciudad de Buenos Aires, y tiene toda la confianza de Elisa Carrió para ocupar una banca en la próxima composición de la Legislatura.

La cuarta y última diputada nacional que pronto recalará en la Legislatura porteña en caso de alcanzar un piso suficiente de votos en Vanina Biasi, del Frente de Izquierda.

Con 51 años, es referente del Partido Obrero, con participación en el movimiento de mujeres, y asumió su función en el Congreso en junio del año pasado en reemplazo de Myriam Bregman, en el marco del mecanismo de rotación de bancas con el que funciona el Frente de Izquierda.

Además, Biasi es trabajadora no docente de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires y fue candidata a jefa de Gobierno porteño en el 2023 por el Frente de Izquierda.

Al margen de estos cuatro diputados nacionales, hay otros cinco dirigentes que en el pasado reciente cumplieron mandato en la Cámara baja y fueron incluidos en las listas de candidatos a legisladores porteños.

Se trata de Hernán Lombardi (PRO – Buenos Aires Primero), Laura Alonso (PRO – Buenos Aires Primero), Waldo Wolff (PRO – Buenos Aires Primero), Victoria Morales Gorleri (PRO – Buenos Aires Primero), y Fernando Sánchez (CC – Es Con Vos).

En la lista de candidatos que encabezará Rodríguez Larreta también aparece otro nombre conocido del Congreso nacional, aunque en este caso de la Cámara alta: hablamos de la senadora nacional Guadalupe Tagliaferri, que firmó segunda en la nómina.

Y hay un ex senador nacional que encabeza la lista de “Seamos Libres”, un desprendimiento de Unión por la Patria que es apoyado por el Movimiento Evita y un sector importante de la CGT: se trata de Juan Manuel Abal Medina.

El ex jefe de Gabinete de Cristina Kirchner esperó hasta último momento un llamado del sector que impulsa a Santoro para explorar un acuerdo de unidad.

Abal Medina estaba dispuesto a bajar su lista si desde el sector del PJ porteño integraban a algún dirigente de su espacio en algún lugar expectable de la nómina de candidatos de “Es Ahora Buenos Aires”, pero la comunicación nunca llegó y por eso inscribió su propio frente electoral.

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El Gobierno evalúa gestos para las provincias de cara al 2027 y creen que podría haber más alianzas

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El presidente Javier Milei debe hablar el 1 de marzo para dar las perspectivas de lo que será su administración este 2026, así como la dinámica legislativa que buscará imprimir. El oficialismo de La Libertad Avanza comenzó a ganar mayor peso político con el crecimiento de sus bloques en ambas cámaras, pero todavía no tiene un nivel de independencia que le permita movilizar sus proyectos de manera automática.

“Todo depende de cómo nos llevemos con la oposición dialoguista y, en particular, con las provincias”, sintetiza un importante miembro de la Casa Rosada. Es decir, la ambición reformista del Gobierno está condicionada a cuántos incentivos tengan para colaborar los espacios opositores. Cuando se mira con esa óptica, 2027 está mucho más cerca de lo que se piensa.

Milei hará énfasis este domingo en la necesidad de ampliar el espíritu reformista a los fines de dar la batalla cultural que permita “sepultar” el modelo anterior. En su entorno coinciden, pero, tal y como adelantó Infobaemarcan que la cantidad de proyectos que podrán impulsar son menores a lo que se espera.

Y es que varios gobernadores están mirando hasta cuándo más apoyar al oficialismo. “Esto es fácil. Va a ser más fácil dar el número y ser laxos en nuestros apoyos en la medida que La Libertad Avanza no avance con el armado en nuestros distritos”, dicen cerca de un jefe provincial que coquetea con el Gobierno.

Este medio recabó opiniones de tres importantes integrantes del Gobierno. En todas parece haber la noción de que, con las cartas que se tienen ahora, debe haber un mayor espacio para la negociación política con los gobernadores de cara al año próximo.

El año pasado había dos grandes posturas. Por un lado, el sector ligado a Santiago Caputo consideraba que debía haber más consensos con los oficialismos provinciales: La Libertad Avanza perdía posibles escaños en ese trade, pero ganaba fidelidad de parte de un gobernador. La lectura del campamento Menem y del karinismo puro era de más intransigencia: apostar por candidatos puros que sean 100 por ciento fieles en ambas cámaras del Congreso.

Ambos parecen estar dispuestos a ser más concesivos de cara al año próximo. Así, La Libertad Avanza tendría intenciones de hacer más alianzas con provincias de las que hizo en 2025.

En ese entonces, la conducción nacional del partido convalidó solo tres coaliciones electorales con gobernadores: en Chaco, con Leandro Zdero; en Entre Ríos, con Rogelio Frigerio; y en Mendoza con Alfredo Cornejo. También hubo un pacto de caballeros en San Luis con Claudio Poggi, que no compitió con su sello en las nacionales a cambio de que LLA no se presentara en sus elecciones locales, donde el gobernador ganó por amplísimo margen.

“Hay gobernadores que nos están dando los gestos correctos. Por ahora no tenemos los incentivos para competir contra ellos. Si muestran colaboración podemos aliarnos”, afirmó una fuente inobjetable.

Tal y como le gusta decir al Presidente, las sesiones extraordinarias fueron el principio de revelación de las alianzas que pudo tejer para impulsar sus principales reformas. El salteño Gustavo Sáenz, el tucumano Osvaldo Jaldo y el catamarqueño Raúl Jalil fueron los principales partícipes de la colaboración hacia el oficialismo: “sus legisladores apoyaron casi todas las reformas del Gobierno y, además, les dieron las órdenes a sus respectivos senadores para que abandonaran el bloque Convicción Federal para disminuir el poder del interbloque de Unión por la Patria”.

Esa sucesión de gestos cayó muy bien en la Casa Rosada: no sería raro que, de continuar este ida y vuelta entre Nación y provincias aliadas, más de un referente provincial de La Libertad Avanza pueda tener que esperar cuatro años más para aspirar a la gobernación. Aun así, queda mucho camino por recorrer.

Los libertarios también agradecieron los comportamientos del cacique misionero Carlos Rovira, jefe político del gobernador Hugo Passalacqua, que siempre se ha mostrado pragmático en su colaboración con los libertarios. El santacruceño Claudio Vidal ayudó en la reforma laboral, aunque eso no implica que en La Libertad Avanza sientan la necesidad de soltar el pie del acelerador y no armarle en su distrito. Lo mismo sucede con el cordobés Martín Llaryora y el santafesino Maximiliano Pullaro: pese a que en las últimas semanas se generaron espacios de colaboración, el oficialismo les va a competir en 2027.

Pese a esto, quienes han negociado con varios de estos jefes provinciales han notado que, en los últimos días, han crecido las demandas de parte de estos legisladores. Es por eso que varios consideran que el vínculo podría ser insostenible a partir del segundo semestre.

Una importante voz de la Casa Rosada no se resigna y piensa que hay algún gobernador con margen para afiliarse a La Libertad Avanza. De no poder hacerse, continuarán dialogando como se hacía hasta ahora. “El consenso es un medio para lograr un fin y no un fin en sí mismo. No tiene un valor per se. Y el fin es hacer de Argentina el país más libre del mundo. Si sirve para eso, son bienvenidos, y si no, estarán enfrente”, afirman.

Muy cerca del Presidente creen que el año próximo puede darse un excelente resultado siempre y cuando la economía muestre signos de recuperación y la oposición esté dispersa. En un escenario optimista, creen que pueden ganar en 16 provincias. El calendario electoral sigue sin definirse y en una gran cantidad de casos podría adelantarse para cuidar el pago propio.

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El Senado aprobó el Régimen Penal Juvenil y la edad de imputabilidad bajará a 14 años

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El Senado de la Nación convirtió en ley el proyecto impulsado por el Ministerio de Seguridad durante la gestión de Patricia Bullrich, quien celebró la sanción como un logro propio. El eje principal de la norma es la baja de la edad punible para el sistema penal argentino.

Con 44 votos afirmativos, 27 negativos y una abstención, la ley que ya había sido aprobada por Diputados ahora aguarda la reglamentación y publicación en el Boletín Oficial.

“El Estado no va a seguir mirando para otro lado. ¿Quieren que los ciudadanos que no cometen delitos sean de segunda? No importa la edad de los delincuentes, importa el delito”, comenzó Patricia Bullrich.

Y agregó: “Este modelo se agotó, nosotros venimos a plantear algo moral y jurídicamente distinto, una teoría que deja de poner en la indefensión total a las familias que enterraban a sus hijos. Cuando el delito no tiene consecuencias, la ley pierde autoridad, y eso es lo que pasaba antes”.

“Vinimos a poner orden y no nos da vergüenza. Si las hizo, las paga, por eso ordenamos las calles y hacemos cumplir la ley. Proteger a los adolescentes, reparar a las víctimas. Queremos una sociedad con menos delincuentes y menos presos. Hoy votamos justicia, responsabilidad, hoy votamos contra los kirchneristas de batallón militante. Estamos cambiando la historia de la Argentina”, cerró la senadora.

Luego pidió un minuto de silencio por las víctimas e hizo parar a todo el bloque. El peronismo observó y Villarruel aclaró que ella no podía definir eso. Finalmente, todos se pusieron de pie y se hizo silencio.

El peronismo se opuso desde el inicio y, además de advertir que la ley se concentra en lo punitivo y no en la protección de las infancias, remarcó que los fondos presupuestados resultan insuficientes.

Según la norma, el presupuesto para un sistema que reduce la edad de 16 a 14 años destina $23.700 millones a las provincias.

Datos del Servicio Penitenciario Federal indican que el costo del metro cuadrado es de 3,2 millones de pesos. Con el presupuesto previsto se podrían construir 7.400 metros cuadrados. Dividido por los 24 distritos, cada provincia recibiría 308 metros cuadrados.

Frente a esos números, Jorge Capitanich del PJ señaló: “Si no contamos con el presupuesto necesario, estas quedan en letra muerta y constituyen una frustración colectiva”.

La respuesta llegó desde el bloque libertario, algunos con mayor énfasis, como Luis Juez, quien acusó al peronismo de “mentiroso. Solo con una fuerte cuota de ignorancia se puede opinar como opinan”.

“Si la discusión es la plata, que la pongan las provincias. Se la gastan en cualquier cosa, en publicidad. A pocos metros de acá hay familiares que vienen a buscar justicia, no venganza”, agregó el cordobés que ahora integra LLA.

Parte de la postura peronista se reflejó en la intervención de la senadora Lucía Corpacci. El bloque estaba molesto porque había acordado con los libertarios no habilitar la presencia de familiares en las gradas. Sin embargo, el oficialismo permitió el ingreso de varios que se ubicaron en los palcos del primer piso.

“Somos legisladores, no estamos para responder el enojo, estamos para dictar leyes que hagan la vida mejor y construyan una sociedad mejor. Debemos actuar con racionalidad y humanidad. Esta ley no es la solución de nada”, sostuvo Corpacci.

Gerardo Zamora, de Santiago del Estero, recorrió diferentes artículos para argumentar la inconstitucionalidad de la norma. El ex gobernador advirtió que el proyecto generará “litigiosidad”. “En defensa del federalismo, mi voto y el de mi bloque es negativo”.

El cierre del kirchnerismo estuvo a cargo del senador Martín Soria, quien señaló: “A pesar de las correcciones, este proyecto de Régimen Penal Juvenil sigue siendo muy malo, contiene errores graves y peligrosos. No va a solucionar lo que ustedes creen que van a solucionar. Esta ley es peor que el decreto de Videla porque viola el principio de culpabilidad disminuida”.

Qué dice el proyecto

La ley crea un sistema penal juvenil especializado para adolescentes de 14 a 18 años, con el objetivo de garantizar procesos judiciales adecuados a la edad. El texto establece la presunción favorable a la minoría de edad y que los menores de 18 años no compartan ámbitos judiciales ni penitenciarios con adultos.

El régimen introduce principios como legalidad, proporcionalidad y excepcionalidad de la privación de libertad, y prioriza la resocialización de los jóvenes. El sistema prevé que los adolescentes cuenten con garantías judiciales desde el inicio y que las causas se tramiten en órganos y centros especializados. Se contempla la rápida intervención judicial y el derecho de los adolescentes a ser escuchados y que su familia participe activamente en el proceso.

El capítulo dedicado a las víctimas otorga un rol central a quienes resulten damnificados por delitos juveniles. El proyecto garantiza asistencia jurídica y psicológica inmediata, la posibilidad de intervenir en audiencias y oponerse a decisiones del Ministerio Público Fiscal, y la participación en instancias restaurativas como la mediación penal juvenil.

El sistema de sanciones prevé un esquema progresivo y diversificado, que incluye medidas educativas, tareas comunitarias, monitoreo electrónico y reparación del daño, además de restricciones de circulación. La privación de libertad solo se aplicará en delitos graves, con límites estrictos de tiempo y separación permanente de los jóvenes respecto de los adultos.

En la etapa de ejecución de sanciones, el proyecto incorpora la figura del supervisor judicial especializado, responsable de acompañar y monitorear el proceso de reinserción. La libertad condicional solo podrá otorgarse con aval del Ministerio Público Fiscal y bajo condiciones precisas. También se incluyen respuestas específicas para problemáticas de salud mental y consumo problemático, con intervención de equipos interdisciplinarios.

La propuesta detalla estándares de alojamiento que prohíben la convivencia de adolescentes con adultos y garantizan acceso a educación, cultura, recreación y atención espiritual. Se prevé diferenciación por edad y situación procesal dentro de los centros, así como capacitación del personal a cargo.

En los casos de menores inimputables, el texto dispone intervención judicial para investigar el hecho y aplicar medidas curativas o protectoras, siempre bajo la órbita de la justicia civil. Además, se estipula la especialización obligatoria de jueces, fiscales y defensores en materia penal juvenil.

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Arde el PJ: la alianza Pichetto-Moreno, la batalla ganada por los Kirchner y la avanzada de Kicillof en CABA

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“El peronismo tiene que perdonarse. Mirar el pasado y reflexionar que cualquier gobierno peronista es mucho mejor que este gobierno que nos está gobernando a los argentinos y nos está mandando a la miseria. Dejar de hablar del pasado, de los errores que hemos cometido, y empezar a mirar el presente y el futuro, y la necesidad de construir una propuesta junto al centro nacional para ganar las elecciones”.

El mensaje pertenece a Miguel Ángel Pichetto, el actual diputado nacional que forma parte de Provincias Unidas, donde convergen el peronismo cordobés y un sector del radicalismo. Un espacio con el que una parte del peronismo cree que se debe forjar una alianza electoral. El rionegrino fue un estandarte histórico del peronismo en el Senado y terminó protagonizando una disruptiva candidatura presidencial junto a Mauricio Macri. En los últimos meses volvió a mimetizarse con las bases del justicialismo, anudado a la figura de Guillermo Moreno.

El legislador y el ex secretario de Comercio hace tiempo que tienen sintonía fina. Si bien conviven con aspiraciones propias de cara al 2027, el objetivo central de sus apariciones políticas en conjunto tiene que ver con la necesidad de dinamizar la discusión del peronismo, inmerso en una tediosa disputa en la provincia de Buenos Aires, y atestado de dirigentes que quieren construir un proyecto nuevo pero no se mueven demasiado para impulsarlo.

Pichetto y Moreno trabajan en tándem para movilizar la construcción de una propuesta nueva justicialista. Claro está que ellos, como figuras, no expresan lo nuevo. Lo que hacen es empujar ese debate desde una terminal del peronismo. Levantan la mano, proponen que la discusión se expanda, reclaman que haya más compromisos de todos los sectores y advierten sobre la necesidad de levantar un esquema político más amplio para enfrentar a Milei. Para eso, creen, hay que saber perdonar. Menos acusaciones de traición y más abrazos de perdón. Como Cristina Kirchner y Sergio Massa hicieron en el 2019, antes de la creación del Frente de Todos.

El martes pasado Pichetto visitó a Cristina Kirchner. Fue un encuentro cálido en el que empezaron a saldar algunas heridas del pasado. Llevaban mucho tiempo sin verse. El rionegrino fue jefe de la bancada peronista en el Senado durante los dos primeros gobiernos kirchneristas. Un leal consciente de que la verticalidad del peronismo condiciona cualquier postura personal. Un crítico de las ideas más progresistas del kirchnerismo, que quiere trabajar de articulador de voluntades. Un rol que siempre le quedó cómodo.

“Ahora viene la etapa más fácil que es elegir un candidato. Solo nos falta que nos pongamos de acuerdo en elegir el hombre o la mujer que sea capaz de entender que es un proyecto colectivo, que tiene doctrina, que tiene un plan de gobierno. Tenemos que hacerlo entre todos”, dijo Moreno en el plenario que protagonizaron en el centro porteño. El ex secretario de Comercio asegura que el eje de la construcción tiene que ser “la producción y el trabajo”. Y es con todos adentro

Moreno asoció a Pichetto a la tarea de “volver a las bases peronistas”, como suele decir en sus actos. Ambos tienen una posición distante del armado de Axel Kicillof que, hasta ahora, es el principal precandidato que tiene el peronismo y el único que se mueve, decididamente, en esa dirección. El Gobernador tiene la intención de correrse de la interna bonaerense, pero los tironeos constantes con el cristinismo se lo impiden. Él también, por acción u omisión, a veces quiere jugar ese juego.

En las primeras horas del viernes Kicillof perdió una de las tantas batallas que dio contra La Cámpora. El sector de Cristina Kirchner se quedó con la vicepresidencia primera del Senado bonaerense. Pudo imponer al intendente, en uso de licencia, y actual senador por la primera sección electoral, Mario Ishii. Era un lugar que el kicillofismo no estaba dispuesto a negociar y que, después de una semana de conversaciones, terminó perdiendo.

El Gobernador quería que ese lugar fuera para la senadora de Bahía Blanca Ayelén Durán, pero no lo logró. Entendía que la línea sucesoria tenía que quedar en su poder. Sobre todo pensando en una eventual licencia si llega a ser candidato a presidente. Pero el cristinismo se plantó, peleó hasta el final, y le bloqueó esa posibilidad. “Cristina le dio la línea de sucesión a Macri y a Milei cuando fueron presidentes. Y ahora La Cámpora se la arrebató a Axel”, se quejó un dirigente de primera línea del kicillofismo. La diferencias son muchas. En lo máximo y en lo mínimo.

El esquema político del Gobernador jugó a fondo como sucedió en las discusiones por el PJ y el desdoblamiento. Pero esta vez se chocó con la derrota. O, visto desde otra óptica, con el triunfo de los Kirchner. El resultado abrió una hilera de reproches y acusaciones. En el kicillofismo aseguran que el cristinismo “rompió el acuerdo” de los lugares, ya que el vicepresidente primero anterior, Néstor Vivona, hombre de Leonardo Nardini, había tenido el aval de Kicillof. En el toma y daca, en La Plata dejan entrever que en esta vuelta no hubo una devolución de gentilezas.

“Hay un sector minoritario del MDF que siempre está buscando la ruptura e invalidando todo tipo de acuerdo. Siempre hablan de ganadores y perdedores”, indicaron en el entorno de la ex presidenta de la Nación. Los apuntados tienen nombre y apellido: Carlos Bianco y Andrés “Cuervo” Larroque. En el sector de CFK hay un enojo profundo con el Jefe de Gabinete bonaerense. Nunca lo quisieron demasiado, pero desde que aseguró que había que cumplir con los pedidos de Kicillof “sin chistar”, directamente pasó al grupo de los peores enemigos internos.

En paralelo a las batallas con el camporismo, Kicillof sigue sumando ladrillos a su construcción presidencial. Este sábado un conjunto de agrupaciones que están dentro del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) realizarán un primer plenario en el barrio porteño de Flores, con el objetivo de centralizar y consolidar el armado del Gobernador en la Ciudad de Buenos Aires.

En la articulación de ese esquema político, que derivará en la presentación del MDF porteño en un lapso breve, está el ministro de Producción bonaerense, Augusto Costa, amigo y hombre de extrema confianza de Kicillof. Costa creó una agrupación llamada Kilómetro 0 que, junto a Primero la Patria, liderada por el “Cuervo” Larroque, trabajan en la construcción del kicillofismo en la capital.

La idea que tienen es que para la presentación del MDF, Kicillof haga su desembarco oficial como precandidato presidencial en CABA. Ese cúmulo de agrupaciones tienen un plan paralelo e institucional. Quieren ganar terreno dentro del PJ Porteño para poder competir en las próximas elecciones, que se realizarán este año. “Hay que fortalecer las bases de quién va a ser el próximo presidente de la Argentina”, fue la sentencia anímica de una de las armadoras del esquema territorial en suelo porteño. La tribu axelista está decidida a avanzar con mayor decisión en el 2026.

El peronismo está en movimiento. Hay algunos acercamientos, unas cuantas grietas, divisiones marcadas y varios dirigentes que tratan de gestionar un debate interno que dé lugar a una nueva propuesta electoral. Sumas y restas. Casi todo el tiempo. Cuentas que se dan en un año donde el peronismo tiene que encontrar un camino que los lleve a mimetizarse, nuevamente, con las mayorías. Ese gran amor que tuvo varias separaciones en los últimos diez años.

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