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El deshielo subterráneo de la interna del Gobierno y los 153 pliegos de jueces federales que se preparan para marzo

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“Nada es más perturbador que los movimientos incesantes de lo que parece inmóvil”, escribió cuatro décadas atrás el filósofo francés Gilles Deleuze en su obra El Pliegue. Después de lo que fueron las elecciones legislativas del año pasado, la cúpula del Gobierno quedó exhausta de las operaciones y contraoperaciones sufridas producto de las disputas de poder. Con mayor o menor informalidad, entre diferentes sectores se arribó al consenso de que se había configurado un nuevo equilibrio con la salida y entrada de nuevos funcionarios: ya no ameritaba seguir disputando espacios, o al menos no por el momento. Una tregua temporal que ahora comenzó a tener movimientos subterráneos.

Había asuntos más urgentes por resolver. En particular, aquellos que hacen al núcleo y a la base de sustentación del Gobierno: los económicos. Al Fondo Monetario Internacional (FMI) se le había garantizado un Presupuesto aprobado por el Congreso para el 2026; a los mercados, la salida de las reformas de segunda generación como la laboral y la tributaria. La dinámica de funcionamiento de la mesa política se reordenó y logró un esquema más fluido: la Ley de Leyes pudo sancionarse antes de ese fin de año y al menos tres importantes funcionarios de la Casa Rosada ratificaron ante Infobae que no hay forma de que no salga la Modernización Laboral.

Mientras se tejen las estrategias políticas para poder conseguir los votos para este último proyecto, en estos primeros días del año ya comenzaron a verse estos incipientes movimientos que coquetean con el quiebre de esta “tregua temporal”. No se revelan porque nadie quiere sacar los pies del plato y quedar expuesto.

Diría que prestes mucha atención a lo que pueda llegar a pasar a partir de marzo”, dijo una fuente inobjetable a Infobae. Es una fecha que meses atrás también habían arrojado una voz del karinismo. Esto respondería a que para entonces ya habrá terminado el período de sesiones extraordinarias, en donde se supone que se tratan asuntos de especial importancia para el presidente Javier Milei.

¿Qué pasará a partir de ese mes? Una fuente que mira las internas desde afuera sugiere que podrían volver las disputas por cargos. “Puede ser una carnicería”, marca. Otros funcionarios que consultó este medio relativizan la cuestión y señalan que podrían ser provocaciones para que otros sectores respondan.

Lo cierto es que tampoco hay demasiados sitios vacantes. Milei está en uno de los momentos de mayor confianza en la marcha de la gestión. En el ámbito ministerial, todos los que están son inamovibles.

El Ministerio de Justicia es donde siempre se puso en duda la continuidad de su titular, Mariano Cúneo Libarona. “Javier le pide que siga expresamente”, indicó una fuente que conoce muy bien lo que sucede adentro. Otras marcan lo opuesto. En octubre pasado, el ministro le confesó a Infobae que estaba planeando irse definitivamente de la gestión luego de las elecciones. Un llamado de los hermanos Milei lo convenció de quedarse al menos por un tiempo más. Luego verían.

Quien comanda las gestiones políticas del ministerio no es Cúneo, sino el secretario de Justicia, Sebastián Amerio, quien responde directamente al asesor presidencial Santiago Caputo. La estructura de su área tiene injerencia en todos los aspectos relevantes del ministerio. Incluso en el último tiempo comenzaron a tener una injerencia casi total en la Secretaría de Derechos Humanos, que antes comandaba Alberto Baños, alguien ligado al actual ministro.

Habrá novedades al respecto en el corto plazo. El Gobierno tiene previsto avanzar con el envío de 153 vacantes de jueces federales para el inicio de las sesiones ordinarias de marzo. También tienen planeado que se envíen los pliegos de 37 fiscales y 45 defensores públicos. Los negociadores políticos de La Libertad Avanza dicen que hablarán con “senadores serios que quieran realmente colaborar en cubrir las vacancias”. A priori, pareciera que la puerta estaría cerrada para unas tratativas mano a mano con el kirchnerismo.

La cobertura de las vacancias es la principal demanda que baja desde el Poder Judicial. Incluso desde la Corte Suprema de Justicia de la Nación. El Gobierno no tiene previsto avanzar con esas negociaciones el mes próximo, pero sí que estas sean los próximos lugares que se discutirán al terminar las votaciones por los jueces federales. “Todo está sujeto a cambios y es cuestión de que el Presidente decida cuándo, cómo y quiénes”, avisa una alta fuente del Gobierno.

Va a quedar para más adelante la disputa por quién será el candidato de la Casa Rosada para ingresar a la Procuración General de la Nación, cargo que hoy en día tiene interinamente Eduardo Casal. Pese a que consideran deseable que no exista un interinato, creen que esa área funciona con relativa normalidad y que hay asuntos más urgentes. Además, dado que el Sistema Acusatorio empodera a los fiscales por sobre los jueces, el poder político de este cargo sumó muchísima más trascendencia en el último año. Aún hay una gran deuda pendiente: que el Código Procesal Penal Federal logre prosperar en Comodoro Py.

Una parte del karinismo mira el Ministerio de Justicia con especial interés. Consideran que podrían haber movilizado con mayor rapidez las candidaturas de los jueces y que, a sus ojos, “no cumplieron con las expectativas”. Aunque hay quienes candidatean al apoderado nacional de La Libertad Avanza, Santiago Viola, marcan que lo que debe suceder es que crezcan la cantidad de interlocutores con la Justicia. El sector de Santiago Caputo no contestó a las consultas de Infobae.

El interés del sector ligado a Karina Milei sobre el ámbito judicial pudo verse con la designación del diputado nacional de La Libertad Avanza por Córdoba, Gonzalo Roca, en el Consejo de la Magistratura. En diciembre, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, convalidó los nombramientos de los tres integrantes por la Cámara Baja a la Auditoría General de la Nación (AGN). Faltan los tres que son votados en el Senado. En teoría, están planeando comenzar negociaciones a partir del próximo mes. El puesto que corresponde a LLA le debería corresponder a alguien de Patricia Bullrich por ser del Senado, explicó una fuente calificada.

En el plano de la gestión, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, va a retomar las reuniones mano a mano con cada uno de los ministros. “Quiere resetear el seguimiento de la agenda ministerial después del receso de las vacaciones”, indicaron desde su entorno.

El viernes trascendió que Karina Milei le solicitó quedarse en Buenos Aires y no viajar porque necesitaba una persona “de confianza” en la gestión. En una primera lectura, se atribuyó esto a la desconfianza que genera en el Ejecutivo que la vicepresidenta Victoria Villarruel se convierta en jefa de Estado producto del viaje del Presidente a Davos. Otros le dieron una segunda lectura e interpretaron que el funcionario estaba tratando de demostrar poder. “Acá tiene el poder el que tiene el aval de Karina”, indica una fuente presidencial.

En las oficinas de Las Fuerzas del Cielo guardan un prudente silencio en los últimos días y buscan atenerse a la gestión. El Salón Martín Fierro de la Casa Rosada recibió en los últimos días a diferentes ministros, al embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas, y hasta al presidente de YPF, Horacio Marín. En rigor, el equipo del asesor también mantiene un seguimiento de gestión mucho más fuerte de lo que suelen dejar trascender.

Caputo está particularmente involucrado en todo lo referido a la situación exterior. Está compenetrado con el caso Venezuela y trabaja con el Presidente al respecto de las alianzas regionales que puede llegar a tener con su bloque derechista. El discurso de 25 páginas que Milei estaría moldeando para Davos podría dar algunas pistas sobre qué se imagina en términos de alianzas geopolíticas bajo esta reconfiguración global. “Queremos educar al soberano”, dicen en el caputismo.

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Los aliados presionan a Bullrich por Ficha Limpia en el Senado y se le suma otro problema sin resolución

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La jefa libertaria en el Senado, Patricia Bullrich, festejó días atrás el arribo a los 70 años con salud -lo más importante-, pero sin un control del recinto que terminó de perder la semana pasada y luego de una caótica sesión que llevó a pensar, entre líneas, la incongruencia entre operar una eventual candidatura y no poder ordenar, ni siquiera, a su propio bloque. Mientras transcurren los meses y la Casa Rosada ve el freno de leyes que desea, y cómo los dialoguistas le despluman las iniciativas a la ex ministra de Seguridad, el vaso de Ficha Limpia se llenó y está a dos gotas de rebalsar, con legisladores que comenzaron a hartarse de las volteretas de la porteña y actuarían en los próximos días.

Semanas atrás, Coto señaló delante de senadores -cotejable con la versión taquigráfica de ese encuentro-, en la primera reunión para analizar la reforma política, que no había “ninguna intención de tratar todo junto”. No fue lo que planteó la porteña el martes: reconoció que no convoca a la comisión porque “no están los votos” para la ley completa, algo que ya se sabía. El problema de la mentira que saltó en esa cumbre es que el titular del PRO, Martín Goerling (Misiones) ya pule un borrador de dictamen junto a la filo radical Edith Terenzi (Chubut) y, ni bien se abra una oportunidad, propondrían a quienes integran Asuntos Constitucionales que firmen un despacho. Engloba recomendaciones de otros legisladores que empujan articulados parecidos sobre Ficha Limpia.
La senda de esta novela parece más despejada este año, salvo para la “casta”. El Gobierno libertario dice odiarla aunque, cada vez que puede, parece ser funcional a ella. Meses atrás, Infobae contó que, en esta ocasión, la mayoría absoluta de 37 ya estaría asegurada, en base a quienes ya la votaron y quienes representan bancadas que defienden Ficha Limpia. Por eso hay que prestar atención al llamado de atención de Goerling, que semanas atrás recibió de Mauricio Macri una sugerencia clara para acelerar la iniciativa. Anteayer, el misionero participó de un evento en su provincia junto a Gastón Marra, principal impulsor del proyecto en representación de movimientos ciudadanos.
El inconveniente para Bullrich es que, de no haber novedades, dialoguistas ya analizan realizar una reunión similar en la propia Cámara alta y dejar expuesta la negativa -ahora, reconocida– de la porteña y los hermanos Milei para no tratar Ficha Limpia -si es que no se vota en conjunto con la reforma política-, que es el máximo aspiracional del kirchnerismo. Cuando se cayó la ley, en mayo de 2025, el interbloque lo celebró como un gol en un mundial. Ese día también voló la témpera justicialista que algunos intentan usar para venderse como alejados del kirchnerismo. Son los más peligrosos y los primeros que, después, agachan la cabeza. La foto de la reciente conferencia de prensa para criticar la “injusta condena” contra la ex presidenta es una muestra de ello. Otros, más pícaros, juegan a diferenciarse y llevan y traen información.
Lo que demuestra todo esto es que la brújula del peronismo está rota desde mucho tiempo y no hay nadie que quiera, busque o desee de verdad el único insumo vital para el peronismo: el poder. Encima, en Diputados y el Senado votan de manera diferenciada como si fuese algo habitual y rutinario. La distancia entre los representantes y la militancia se encuentra más abultada que nunca y sólo sobreviven aduladores, un puñado de operadores y los otrora poderosos gobernadores, una “liga” más pintada que nunca. Bajo todo esto, celebran que los libertarios dilaten el tratamiento de Ficha Limpia, enviada a siesta. La última de Bullrich: avaló que Asuntos Constitucionales trabaje la semana próxima -miércoles- para la ley “Hojarasca” y un convenio de “Creación del Parque interjurisdiccional marino Monte León”. Silencio y zigzagueo sobre lo otro. Pretende, al día siguiente, que los “friendly” vayan al recinto y le den los votos para el proyecto de propiedad privada, que será más fileteado y desagradará al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger.

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El escándalo Adorni desató una crisis en el Congreso y complica la agenda legislativa de Milei

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Manuel Adorni

En los pasillos del Congreso no se habla de otra cosa. El escándalo que desató la declaración jurada de Manuel Adorni tensionó al máximo la relación de los libertarios y sumó nuevos obstáculos a una agenda legislativa que ya venía complicada para el Gobierno.

Mientras la oposición junta votos para avanzar con una interpelación y amenaza incluso con una moción de censura para remover al jefe de Gabinete, el oficialismo busca esquivar las esquirlas y sumar apoyos para conseguir alguna victoria legislativa antes de que termine el Mundial. Se mantienen firmes en su intención de sesionar el 24 de junio, para darle media sanción al Super RIGI y para aprobar definitivamente el pago a los holdouts.

El enojo de los aliados se palpa en el aire, a través de comunicados públicos y trascendidos en off dejaron en claro que esperan que Adorni dé un paso al costado para evitar situaciones incómodas en el recinto.

El partido de Macri adelantó que no aportará votos para una interpelación en el Congreso, pero no dejó margen de dudas. “Presidente: los que estamos apoyando al cambio queremos que usted defienda el cambio y no a Adorni”, le recriminaron a través de la cuenta oficial del PRO. Tampoco quieren verse obligados a sostener a un “cadáver político” y quedar expuestos ante la opinión pública.

En la misma sintonía se encuentran la UCR y el MID. Los radicales plantearon que “la ejemplaridad en la función pública no es una opción, es una obligación indelegable”, pero tampoco se mostraron dispuestos a jugar a fondo con la interpelación.

La agenda de Milei en el Congreso ya venía complicada. De todos los proyectos que envió en los últimos meses más de la mitad se encuentran empantanados, principalmente en el Senado, donde se ha generado un verdadero cuello de botella.

La reforma política (eliminación de las PASO) sigue sin conseguir el visto bueno de los aliados del PRO, la UCR y de varios gobernadores. También perdieron impulso la reforma del régimen de Zonas Frías ante los temores de las provincias del norte de que el Gobierno no cumpla sus promesas y la ley Hojarasca. Por su parte, la tan comentada nueva ley de sociedades ni siquiera comenzó a discutirse de forma seria al igual que el flamante proyecto de ludopatía.

En tanto, la reforma de la ley de etiquetado frontal comenzó a discutirse pero no tiene fecha para ir al recinto y el Tratado de Patentes quedó en stand by a la espera de señales concretas del gobierno de Trump respecto de la política de aranceles.

A pesar de todo, los libertarios convocaron a dos plenarios de comisión para la semana que viene con el objetivo de dictaminar el Super RIGI y el pago a los Holdouts. La idea es ir al recinto el 24 de junio, antes de que se termine el Mundial, que podría marcar un momento bisagra en la relación con los gobernadores.

En la bancada libertaria se muestran confiados en que conseguirán los votos para aprobar el nuevo régimen de grandes inversiones y destacan que las reuniones del ministro del Interior Diego Santilli con media docena de mandatarios fueron positivas.

En cambio, no son tan optimistas con la nueva ley de Lobby. En la última sesión informativa todas las Asociaciones Civiles, Sindicatos y Cámaras empresarias que participaron de la reunión informativa criticaron la redacción. Los libertarios adelantaron que aceptarán cambios pero no estaban seguros de lograr un consenso amplio.

De todas formas, las novedades del caso Adorni seguirán marcando el pulso de la agenda, porque incluso los aliados más cercanos reconocieron que en caso de que sea procesado por la Justicia será difícil frenar una interpelación.

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Unidad del Peronismo: señales de distensión, la advertencia de Máximo y la condición de Kicillof

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Quienes rodean y conocen muy bien a Axel Kicillof dicen que el Gobernador atiende el teléfono siempre. Siempre es siempre. También cuando en la pantalla aparece el apellido Kirchner, sea cual sea el nombre que lo acompañe. Y dicen también que hacen falta menos intermediarios y más voluntad constructiva entorno al diálogo. Si hay intenciones de hablar y priorizar los acuerdos por sobre las rencillas del pasado, la posibilidad de llegar a un punto medio caerá por su propio peso.

Las chances de que haya un diálogo que destrabe la interna de los últimos años está latente. Sobre todo por la necesidad imperiosa de buscar un acuerdo amplio que contenga a las distintas vertientes del peronismo y que anule los túneles por donde se mandan misiles llenos de palabras. Hoy parece una utopía, pero en todo el kirchnerismo, y en el peronismo en su máxima expresión, saben que es una realidad inevitable.

Kicillof está dispuesto a hablar con el que haya que hablar para buscar acuerdos que beneficien a la fuerza política en su conjunto. “Si la propuesta de diálogo es constructiva, Axel va a estar, porque en el peronismo no sobra nadie”, le afirmó a Infobae un funcionario de primera línea del gobierno provincial. De esos que se sientan en la mesa chica donde se toman las decisiones más importantes.

El mensaje, en ese sentido, es similar al que Máximo Kirchner mandó el viernes desde Paraná, Entre Ríos, en su segunda salida en el año por fuera de los límites bonaerenses. “El peronismo no está en condiciones de excluir a nadie. Sí de dar todos los debates y discusiones internas”, sostuvo. La propuesta es concreta. Hay que hablar, pero esa conversación no será un camino de rosas.

Pero la cuestión de fondo es el para qué. El motivo por el que van a intentar dejar la desconfianza de lado para poder articular un plan común. El Gobernador ata su voluntad de reunirse a temas que valgan la pena para el conjunto. “Si la reunión es para hablar de temas que tengan que ver con el futuro del espacio, Axel va sin problemas. Pero si es para decirle que todos los males del peronismo son culpa de él, no”, sentenció el mismo funcionario.

El Gobernador tiene sobre la mesa un puñado de temas que necesitan del consenso de los principales sectores del justicialismo. Entre ellos figura la re reelección de los intendentes bonaerenses; el regreso de las PASO a la provincia, luego de la suspensión del año pasado; y la ingeniería para sumar nuevos aliados al frente electoral.

El peronismo debe empezar a puntear el mapa de acuerdos electorales en el segundo semestre del año. Porque es un trabajo que lleva tiempo. Algunos de los dirigentes que lo hicieron durante el 2018 y 2019, para armar el Frente de Todos, advierten que esa construcción de hormiga necesita meses, viajes, llamados, acuerdos y puntos de encuentro respecto a los beneficios y los perjuicios que cada uno pone en juego.

Es por eso que si la interna entre Kicillof y los Kirchner sigue envolviendo cualquier discusión que atraviese al peronismo, se convierte en una traba que anula el armado de un nuevo dispositivo electoral potente. En ese sentido, el diálogo operativo que hubo entre el Gobernador y el líder de La Cámpora para organizar el funeral del Indio Solari, generó esperanza dentro del universo del PJ, donde esperan que se empiece a aceitar la conversación entre las partes.

En el cristinismo ya han dado algunas señales claras de querer retornar a una etapa de diálogo. Advierten que hubo intentos de algunos dirigentes que juegan de intermediadores que no prosperaron. En el entorno de Kicillof consideran que no es así, que no hubo un llamado concreto y que solo algunos allegados dejaron saber que existía una voluntad.

No parece haber trabas mayúsculas para que se coordine una reunión donde el diálogo por el bien común de la mayoría pase por encima de las diferencias y los enojos que van a seguir vigente en el tiempo. En definitiva, si hay algo por lo que el peronismo se caracterizó en su historia es por el pragmatismo y la flexibilidad de sus dirigentes. No es una distancia insalvable.

Uno de los temas que divide las posturas entre ambas partes es la reivindicación al rol de Cristina Kirchner y la defensa permanente de su situación judicial. En el cristinismo le pasan factura al Gobernador por no tener en el vértice de su agenda el pedido de libertad de la ex presidenta de la Nación. Kicillof sostiene su postura de defensa pero para el sector de CFK es poco. Creen que no se juega lo suficiente por su mentora política. La historia sin fin.

En los últimos días dentro del justicialismo empezó a haber un giro respecto a la consigna para defender a la ex mandataria. Son varios los que creen que hay que pasar de “Cristina libre” a “Cristina inocente”. Cambiar el reclamo y mantenerlo en el tiempo. El sector más cercano a ella presiona para que el pedido sea permanente y en todas las tribus del peronismo. En el sector más alejado entienden que lo mejor es que cada uno le hable al público que crea conveniente y la fuerza no se desgaste con tantos reproches cruzados.

En el caso de la primer consigna, algunos dirigentes entienden que, de cara a la sociedad, el peronismo queda como un espacio que quiere la libertad de una de sus líderes a cualquier costo. Lo que hay que mantener, entonces, es la idea de que el proceso penal estuvo viciado, que existe una persecución política y que sus condiciones de detención son peores que la de los presos condenados por crímenes de lesa humanidad.

En los hechos, la situación de CFK es un tema que nadie puede esquivar en el peronismo y que trae muchos cruces internos. Ningún sector tiene la fuerza suficiente para imponerle al otro los parámetros del reclamo y la hoja de ruta que deben llevar adelante. La discusión de la renovación y la reorganización aún no ha tomado el volumen suficiente para pasar por encima de ese debate que proponen en el mundo K. Algunos creen que ese tiempo llegará antes de que culmine el año. Porque la unidad del peronismo para enfrentar las elecciones, con los lugares en juego que hay en los entramados de poder, es más importante que las posturas de las líneas internas.

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