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Preludio de una nueva era en el Gobierno: las internas en el Gabinete y el “cóctel complicado” para el 2026

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“Hay asuntos pendientes que se van a resolver después de marzo”. Hacia finales de noviembre, una altísima fuente del entorno de Javier Milei había adelantado que iba a haber movimientos en el Gabinete una vez que finalizaran las sesiones extraordinarias. La idea era cerrar el período de negociaciones de las reformas de la manera más ordenada posible, pero que después se aplicaran algunas decisiones producto de rencores del pasado.

El recambio finalmente se produjo. Era un hecho que Mariano Cúneo Libarona se iba a ir, pero las dos incógnitas que había eran qué sector político iba a responder su reemplazante y, más importante aún, si el secretario de Justicia, Sebastián Amerio, iba a seguir en su cargo. Esto se resolvió las dos veces para el lado de Karina Milei, que por impulso del ala menemista consiguió designar como ministro a Juan Bautista Mahiques, un player con peso propio en la política judicial, y como secretario a Santiago Viola, el apoderado del partido nacional La Libertad Avanza.

Se trata de un cambio de magnitudes, ya que plasma las intenciones expansionistas de la hermana presidencial, particularmente en un rubro donde nadie en su entorno tenía algún tipo de ascendencia. Los karinistas recurrieron a los contactos que Viola tiene por pertenecer a la “familia judicial”: recomendó a Mahiques, con quien se conoce desde hace casi 20 años.

El flamante ministro no llega a su función como un hombre más. Tiene peso propio en los tribunales, más que cualquiera de los funcionarios que transitaron la gestión libertaria a lo largo de los últimos dos años. Los hermanos Milei le encomendaron como principal tarea llenar la mayor cantidad de vacantes de jueces y fiscales a lo largo del país. En la actualidad, hay 203 ternas de jueces que el Poder Ejecutivo tiene en su poder para remitir a la Comisión de Acuerdos del Senado. También hay 174 vacancias en fiscalías que deben resolverse con urgencia.

“Hacemos un mea culpa que deberíamos haber avanzado antes en ese asunto”, reconocieron en Casa Rosada. Mahiques ahora puede replicar lo que hacía cuando era subsecretario de Relaciones con el Poder Judicial de Mauricio Macri, avanzar con los pliegos judiciales. Y en el entorno de Karina ahora avisan que ese proceso estará mediado a través de Lule Menem, que tiene como presidente de la Comisión de Acuerdos al senador riojano Juan Carlos Pagotto.

La mayoría de concursos y candidaturas que existen en la actualidad no fueron iniciadas durante esta administración. Se trata de procesos largos e incluso algunos vienen desde el macrismo. Esto implica que, por el momento, Milei no tendrá la posibilidad de poner jueces de presunta tendencia libertaria. Esto no implica que sea algo desventajoso para el oficialismo: “Un juez probablemente no falle a favor tuyo porque le mandaste el pliego al Senado, pero sí se acuerde de vos y se comporte mejor ante alguna circunstancia. Eso no se olvida”, explica un importante operador judicial a Infobae.

Pasó desapercibido que con este arribo del karinismo a la política judicial, el vínculo con la Corte Suprema de Justicia de la Nación podría ser diferente. ¿O será mentira que el entorno de la hermana tiene mejor vínculo con un juez que, hasta hace dos años, no era el principal interlocutor con la cúpula presidencial?

Mahiques llegó el jueves a las instalaciones del Ministerio de Justicia junto a un grupo de casi 40 personas e inauguró su gestión pidiéndole renuncias a todos los funcionarios políticos y titulares de organismos que provenían de la era de Cúneo y Amerio. “Cada ministro llega con su gente de confianza”, marcó en declaraciones televisivas. En ciertas partes del Gobierno son más escépticos respecto a las intenciones con las que Mahiques arriba a la administración libertaria.

Hubo fuertes críticas puertas adentro por el desplazamiento de Daniel Vítolo de la Inspección General de Justicia (IGJ), ya que era uno de los principales alfiles de la Casa Rosada en su avance contra la Asociación del Fútbol Argentino. Para evitar suspicacias por su paso como vicerrector en la Universidad de la AFA, el nuevo ministro aclaró que en los próximos días deberían plasmarse las primeras designaciones de veedores en el ente futbolístico. Hay quienes dicen que mirarán de cerca esos movimientos.

Lo realmente llamativo es que el arribo de Mahiques y de Viola se hizo en particular silencio. Varios actores del Gabinete colaboraron para que sus colegas de otros sectores no se enteraran o, al menos, no tuvieran la información completa. Semanas antes de las elecciones, en el entorno de la hermana presidencial habían decidido que iban a incursionar en el Ministerio de Justicia. La cuestión es que no tenían a nadie de suficiente confianza como para reemplazar ese comando político. Fue por eso que Karina Milei le pidió a Mariano Cúneo Libarona que se quedara hasta marzo. Había que ganar tiempo.

Karina se reunió por primera vez con Mahiques el año pasado y volvió a repetir el encuentro más adelante. Lo estudió y lo consideró como el hombre que representará a los Milei con los altos mandos de la Justicia. Varios días antes del anuncio de su designación, Mariano Cúneo Libarona ya se había reunido con él para hacer la transición. “Ellos no saben lo que va a pasar”, marcaban cerca de la hermana por esos días. El parámetro de que estaban desconcertados es que afirmaban que una eventual candidatura de Mahiques no iba a pasar “los filtros de Karina” y que Milei iba a decidir el reemplazante a la vuelta de Estados Unidos.

Reflejo de que el anuncio se trabajó en silencio es que muchos se enteraron por teléfono ese mismo miércoles por la mañana. Amerio debió enterarse de que lo despedían de su cargo mientras presidía una reunión en el Consejo de la Magistratura. El Presidente, en conjunto con Karina y Mahiques, resolvió premiar ese desmanejo con la titularidad de la Procuración General del Tesoro.

Ahí volvió a surgir una otra puja: a Las Fuerzas del Cielo les parecía una idea razonable transferir ese organismo desde el Ministerio de Justicia hacia la Secretaría de Legal y Técnica de la Presidencia. Esta negociación fue el motivo por el cual, según cuentan dos fuentes interiorizadas en el asunto, la confirmación de que Amerio asumía ese nuevo rol no se hizo con rapidez. “No se logró, pero no tenemos problemas al respecto y por eso siguió todo igual”, marcaron desde el entorno del ex secretario.

A raíz de esta pequeña controversia, surgieron rumores sobre otra área que el karinismo estaría mirando con atención otro área para “sugerir” cambios en su manejo. Las intenciones son ciertas.

Cabe hacerse una pregunta hacia adelante: ¿cómo puede afectar esto la dinámica política del Gobierno? La mesa política había surgido el año pasado como un ámbito para manejar los asuntos de altísima sensibilidad estratégica de la Casa Rosada. Esta mostró éxitos palpables con los proyectos movilizados en los últimos tres meses. Todo alegría. A partir de este año comenzaron a sacarse fotos en más de una oportunidad como para comunicar sintonía entre sus pares. Eso puede ser normal o puede ser algo forzado. Por lo que se percibe. Esos retratos de camaradería parece que se teñirán en sepia.

Estaba claro que durante las sesiones extraordinarias se había forzado una suerte de tregua para que el oficialismo pudiera movilizar los proyectos libertarios. También estaba claro que esa tregua era provisoria. El Presidente detesta las operaciones internas. Sabe todo lo que sucede a su alrededor, pero a los ojos de varios de los integrantes del Gabinete parece no querer interceder para no contaminarse de las mismas. Sin esa intermediación, las confrontaciones parecen no tener un límite específico. “Es muy difícil pensar que esto no te degrade un proceso de consolidación política. Estuve en la presidencia de Mauricio [Macri] y no había operaciones ni internas tan duras como estas. El gobierno del Frente de Todos se pulverizó por estas cuestiones”, afirma, preocupado, un libertario que no integra ninguno de los dos campamentos más importantes.

La mesa política tiene como desafío seguir adelante pese a las desconfianzas que existen entre ellos. A modo de ejemplo, uno de sus integrantes cree que otro de ellos lo opera a través de la oposición. Otro que está fuertemente preocupado por el estricto rigor que dos de sus colegas le hacen sentir por todos sus movimientos. Esto entorpece la coordinación y la ejecución de los actores. Algo similar (y muy común en el último año) es lo que sucede con secretarios, subsecretarios y directores nacionales que no ejecutan tareas administrativas o burocráticas por miedo a sufrir represarlias.

Otro ejemplo. En el bullrichismo argumentan que desde que la ex ministra llegó al Senado son víctimas de operaciones que buscan empastar el vínculo entre la hermana presidencial y ella. Por otro lado, en el mismo bloque que preside la acusan de “haberse consumido todos los recursos [cargos para las autoridades del Senado, así como compromisos con aliados] durante las extraordinarias”. “Patricia empuja y en eso es la número uno. Pero siento que se gastó el sueldo en la primera semana del mes. Con los aliados y los propios”, afirma un importante senador libertario.

Está claro que los recelos internos también pueden recrudecer, en ciertos casos, cuando se mira el calendario electoral. ¿Será verdad que hay una figura de la mesa política que habló en reuniones privadas sobre sus intenciones de empezar a gestar una candidatura presidencial para 2031?

Parecen prioridades estériles en medio de ciertas luces amarillas o rojas que empieza a mostrar la economía. “Tenés caída en la recaudación [en el primer trimestre de 2026, los ingresos fiscales cayeron 8,7% en términos reales, según IARAF], en la coparticipación, en el consumo y en la actividad”, comenzó a enumerar un importante asesor del oficialismo.

Y agregó: “Veo un cóctel complicado para este año. Las provincias lo saben y por eso están negociando paritarias por debajo y se les vienen quilombos en ese sentido”. Se trata de un clima de época: no es menor que el otro día el gobernador Alfredo Cornejo haya festejado que Mendoza fue la tercera provincia con mejor variación de empleo privado registrado, un -0,6%.

“La interna no los va a ayudar. La gran ventaja de este año es que tenés un número muchísimo mayor de diputados y senadores. Pero hay una ventana para sacar reformas que pasó”, concluye. Este último punto comenzó a ser cada vez más evidente para ciertos legisladores nacionales del oficialismo. En la mesa política ven que este puede ser un año muy positivo si logran sacar tres o cuatro reformas estructurales de peso antes de fin de año.

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El trabajo silencioso de Bullrich, los plazos electorales que evalúa y el conflicto que evita Javier Milei

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Desde hace algunos meses, cada vez que Patricia Bullrich marcó una diferencia con el resto de la cúpula de La Libertad Avanza o insinuó tener ambiciones de competir por la Presidencia, en el Gobierno, e incluso el propio Javier Milei, buscaron minimizar la situación, negar cualquier tipo de tensión y enfocarse en solucionar el conflicto y fortalecer el vínculo con una de las figuras más fuertes que tiene el oficialismo actualmente, aunque en privado esos gestos molestan y crece la desconfianza.

A mediados de este año, especialmente luego de la salida de Manuel Adorni del Gabinete, a la senadora se la comenzó a mencionar como la posible candidata en la ciudad de Buenos Aires, pero con el tiempo empezó a circular nuevamente la versión de que sería la compañera de fórmula del jefe de Estado el año que viene.

“Sin comentarios”, le responde ella a su círculo íntimo cada vez que le consultan si le entusiasma esa idea de estar en la boleta como aspirante a vice, lo cual la mantendría dentro de la Cámara alta que ya conoce, aunque con un rol más importante.

El objetivo de la dirigente es claro: quiere llegar a lo más alto del Poder Ejecutivo para continuar con el proceso de apertura económica, ordenamiento de la macro y reformas que comenzó Milei, aunque evita especificar a partir de cuándo.

“Nunca pensé que tuviera aspiraciones presidenciales inmediatas. Ella dijo ‘en el 2031′, fue muy clara. No sé por qué lo distorsionan tanto”, sostuvo a Infobae una persona de extrema confianza del líder libertario.

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Economía y ley de Tierras: el Gobierno, frente a los daños por sus propios giros y un discurso sin límites

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Mensajes en las redes, un nuevo viaje internacional, platea de empresarios: todo vale para exponer un discurso que oscila entre el reciclado de promesas de bienestar y un discurso sin límites que atribuye a la acción de enemigos los datos de la economía que deshacen pronósticos anteriores. En proceso acelerado de campaña, con indisimulables internas que juegan en contra, Javier Milei marca los picos de la línea libertaria, que difunden -y en algunos casos amplifican- funcionarios, legisladores y tuiteros. El discurso incluye ya sin vueltas un corrimiento de plazos para las promesas económicas, acompañado por una profundización del relato sobre intentos desestabilizadores -sin soporte, algo agravado porque es dicho desde el máximo escalón del Gobierno- y algunos giros que también enredan al oficialismo.

En ese último sentido, el más reciente sacudón fue producido por una inesperada decisión de la Corte Suprema de Justicia que, al rechazar un amparo de ex combatientes de Malvinas -ingrediente significativo en el actual contexto-, dejó vigente el artículo del decreto presidencial que permite la venta de tierras a extranjeros sin límite alguno. El cambio de clima político/social explica en buena medida el impacto. Pasaron casi tres años desde la presentación de aquél recurso y más de dos desde la primera resolución judicial favorable. Otros momentos. En todo caso, ese artículo en particular no asomaba como el principal foco de tensión por el famoso DNU 70.

El punto es que en los últimos meses, especialmente después de la bandera por Malvinas en el Mundial, la cuestión de la soberanía fue creciendo en el temario público. Existen consideraciones diferentes entre consultores sobre la intensidad del hecho, pero está claro que todo vuelve a ir de la mano con las prevenciones sobre su uso político. Y el agregado significativo es que en el caso del mileismo, no representa una línea sino un giro. También, en las consideraciones más amplias sobre la cuestión de la soberanía.

La movida en este terreno fue atribuida por entero a Santiago Caputo, que, en lo personal, habría recuperado terreno doméstico frente a Karina Milei. La primera señal estuvo alimentada por el imaginario -más amplio que lo estrictamente futbolero, pero asociado a la huella mundialista- sobre una enorme y organizada campaña antiargentina. El Gobierno había quedado descolocado frente a la repercusión del episodio del “trapo” con la leyenda por Malvinas que bajó de una tribuna y terminó desplegado por jugadores de la Selección.

El Presidente avanzó entonces en la nueva línea. Se hizo cargo personalmente de potenciar el tema: llegó a acusar directamente a Brasil y apuntó con menos intensidad a México. En el primer caso, fue otra señal de su apuesta directa en la campaña brasileña: este domingo se enfrentan en primera vuelta Lula da Silva y Flávio Bolsonaro.

Como sea, y por variados intereses propios -no sólo la apuesta regional alineada con Donald Trump-, el oficialismo colaboró con el clima que se venía insinuando. Curioso, tal vez no lo advirtió cuando, a contramano, se cerró en la intención de avanzar sin cambios con el proyecto original de la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, que incluía entre otros puntos sensibles la venta de tierras a personas y capitales extranjeros. Hizo más que ruido y afectó las alianzas en el Congreso. Finalmente, el Gobierno debió aceptar en el Senado la poda de ese capítulo -también de Manejo del Fuego- para aprobar la iniciativa. El debate había quedado dominado por la ley de Tierras.

Por entonces, y en medio de los cruces con los críticos del proyecto -no sólo opositores duros, sino una amplia gama de espacios no libertarios-, Pablo Quirno dejó una frase con posterior eco político: dijo que el concepto de soberanía territorial era “anticuado”. Resultó un punto de arrastre para el canciller por la sucesión cronológica de los hechos: aquella votación del Senado fue el 7 de agosto y menos de un mes después, el 3 de septiembre, Milei realizaba la cadena nacional por Malvinas.

Está claro que todos tomaron nota de lo ocurrido en el terreno legislativo y, además, el recorrido violeta siguió adelante. Esa combinación de política y clima más amplio alimenta ahora el oleaje generado por la referida decisión de la Corte, al punto que el propio tribunal decidió difundir una comunicado –algo inusual– para explicar que no se pronunció sobre la cuestión de fondo. Dijo que rechazó el amparo por una cuestión de legitimidad de los impulsores -con criterio restrictivo, según sus críticos- y que siguen abiertas instancias judiciales, además del camino legislativo.

El segundo síntoma lo constituye la incomodidad del Gobierno, que queda otra vez frente a un tema que ya le produjo costos y enfrenta una inesperada alteración de sus planes legislativos. La oposición volvió a apuntar contra el DNU y decidió impulsar una sesión especial en Diputados para mediados de este mes. La suerte de esa movida es un interrogante. Pero alcanza para que el oficialismo analice alternativas. Necesita sumar aliados y provinciales detrás de alguna propuesta que deje de lado el artículo 154 de aquel decreto presidencial. Por ahora, ideas variadas: impulsar una nueva ley, retomar el texto de propiedad privada con cambios, incluir el tema en el texto de la ley por Malvinas.

Los tiempos corren y en el plano judicial, para salvar el límite marcado por la Corte, asoman posibles jugadores legítimos. Puede ser alguna provincia en manos de gobernadores que no suelen responder a Olivos. Y también, legisladores. Por lo pronto, ya lo hicieron Miguel Angel Pichetto y Nicolás Massot, que dejaron planteada la intención de recurrir directamente a la Corte si se demora la primera instancia judicial.

No es este el único que coloca a la gestión libertaria frente a contradicciones en su propio discurso. Es notable en materia económica. Y lo exponen Milei y Luis Caputo, protagonistas centrales de esta especie de costo autoprovocado en materia narrativa. El Presidente viene utilizando hasta escenarios internacionales para tratar de sostener el viraje en sus pronósticos, considerados al menos inoportunos en filas propias.

El ejemplo más notorio tiene que ver con la evolución de la economía, que alguna vez el Presidente graficó con una frase soez sobre la velocidad del crecimiento. Y que el ministro definió, en abril, como el inicio de los “mejores” dieciocho meses de la economía. Cambiaron los tiempos y también las condiciones que demandaría ese vuelco. Primero desde Nueva York y esta semana desde París, Milei ató todo al resultado de los comicios del año que viene. “Si somos reeelectos, el 2028 será el mejor año económico de la historia argentina”, dijo.

Pero no sólo eso. En la mirada de Olivos, los problemas tienen origen ajeno. Y los cambios de proyecciones -por ejemplo, la inflación con un cero adelante- son atribuidos a movimientos desestabilizadores. Milei repitió en estos días que enfrentó siete intentos de golpe, cuarenta proyectos en contra del equilibrio fiscal y hasta apuestas de algunos operadores de los mercados. Agregó otro ingrediente: “Gente haciendo actos terroristas en la calle”. Eso último, asociado a sus dichos sobre la expulsión o freno unos treinta mil “terroristas” que pretendían ingresar al país.

Está claro que ese cuadro carece de datos que lo sostengan. Asoma como parte de la acelerada carrera electoral, jugada desde el primer día a la polarización extrema con el kirchnerismo: una batalla que no deje espacio para ninguna propuesta diferente. Es una estrategia básica, con pinceladas cada vez más visibles de lo que suele calificarse como “campaña del miedo”.

“El kirchnerismo es el infierno y Kicillof es el anticristo”, llegó a anatematizar Luis Caputo. ¿Suma o resta con ese tipo de declaraciones? La respuesta asoma en el doble ensayo de hacer campaña en esos términos y transmitir un mensaje de otro tono al mundo empresarial. Resulta difícil el intento de hacer equilibrio entre alarmar sobre riesgos ciertos de un triunfo opositor y, al mismo tiempo, negar esa posibilidad para no generar un efecto contractivo.

Ese es un riesgo. Y en cualquier caso, efecto directo de los giros y desmesuras del discurso. No se trata sólo de una cuestión de estilo.

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Con los números ajustados para el quórum, la oposición apela a la presión social para derogar el DNU 70

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“Dependemos del clima social para empujar a algunos bloques”. A dos semanas de la sesión especial en la que se tratará la derogación del mega DNU 70, la emergencia en discapacidad y los proyectos sobre mora y endeudamiento, la oposición todavía está lejos de tener el quórum garantizado y varios bloques provinciales especulan con su silencio.

Al igual que sucederá con otros debates clave, como la eliminación de las PASO y el Presupuesto 2027, los gobernadores -especialmente los del norte- tendrán la palabra final. Pero muchos de ellos estuvieron recorriendo París junto al presidente Milei y en las filas del oficialismo reina el optimismo.

“No tienen los números, de ninguna forma”, calculan los libertarios. La convocatoria estuvo respaldada por Unión por la Patria (92), un sector de Provincias Unidas (8), el Frente de Izquierda (4), Primero San Luis (2), la Coalición Cívica (2), Encuentro Federal (2), Defendamos Córdoba (1) y Coherencia (1). Una base de 112 a la cual los más optimistas suman tres diputados misioneros de Argentina Federal y otros cinco cordobeses de Provincias Unidas que responden al gobernador Martín Llaryora. “Están complicados para no dar quórum porque la senadora Vigo -del mismo espacio- estuvo muy activa con el tema de la venta de tierras y en Córdoba la movilización fue tremenda”, señalaron.

Por su parte, el oficialismo también ronda las 120 voluntades: La Libertad Avanza (95), PRO (12), UCR (6), MID (2), Producción y Trabajo (2), Por Santa Cruz (1), La Neuquinidad (1) y Adelante Buenos Aires (1).

Ante este panorama, los votos definitorios serán los de Independencia (3), que responden directamente al gobernador de Tucumán Osvaldo Jaldo, Elijo Catamarca (3), con terminal en Raúl Jalil, y Argentina Federal (5), donde pisa fuerte el salteño Gustavo Sáenz. Por eso en la oposición observaron con preocupación el clima amistoso y las selfies que Jaldo y Sáenz se tomaron con Milei y Luis Caputo en París, durante la Argentina Week. “¿Vos pensas que los que están en Francia con Milei van a volver para ir en contra del Gobierno?”, planteó un diputado que ponía en duda que la oposición llegue al quórum.

Si bien los libertarios aclaran que la estrategia parlamentaria se terminará de definir el próximo martes en la reunión de la Mesa Política, entre las opciones disponibles se destacan volver a incluir un capítulo de Tierras en la ley de Propiedad Privada que tuvo media sanción del Senado o presentar un texto aparte que se trataría en una eventual sesión el 21 de octubre, junto a los proyectos de endeudamiento y discapacidad.

El oficialismo consiguió quedarse con los dictámenes de mayoría tanto en endeudamiento como en discapacidad y con algunas concesiones podría asegurarse una mayoría en ambos temas, esto también serviría para desinflar la sesión opositora.

De hecho, entre los bloques que apoyaron con disidencias la propuesta de LLA en Discapacidad no ocultaban su enojo con la oposición más dura por haber mezclado los temas en una misma sesión. “Están usando una causa noble para asegurarse el quórum”, lamentaron.

Por otro lado, los libertarios consideran que la discusión sobre la venta de tierras a extranjeros perderá intensidad a raíz de una novedad anunciada por el Gobierno desde Francia.

Según explicaron, el Programa de Ciudadanía por Inversión de Argentina, a través del cual los extranjeros que acrediten haber realizado inversiones relevantes en el país podrán solicitar la ciudadanía argentina, hace que la ley de tierras “no tenga sentido”.

Esta iniciativa, presentada por Luis Caputo y Diego Santilli durante un encuentro de Argentina Week, habilitará trámites desde el cuarto trimestre de 2026 y destinará los recursos recaudados a reforzar la posición fiscal y financiera nacional. Quienes completen el trámite también obtendrán el pasaporte argentino.

Los solicitantes podrán optar entre realizar un aporte directo, no reembolsable, al Tesoro Nacional de USD 350.000 o suscribir un título público a tasa cero creado específicamente para el programa por USD 800.000.

“Con esta medida cualquier extranjero podría tener nuestra ciudadanía y comprar tierra de manera ilimitada. Además le significará un problema a los argentinos que viajen a Europa. La Unión Europea ya había advertido que de suceder esto, impondría un visado a los argentinos, porque nacionalidades que hoy no pueden entrar sin visa a Europa, lo podrían hacer comprando nuestra ciudadanía”, publicó en sus redes sociales la diputada peronista Florencia Carignano, ex directora nacional de Migraciones.

A partir de este martes, el oficialismo comenzará a mostrar sus cartas y la oposición enfrentará el desafío de mantener el tema candente en la opinión pública para fomentar la movilización social.

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