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Entre intendentes y funcionarios, el peronismo empieza a mostrar posibles candidatos para la gobernación bonaerense

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No solo el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, empezó a transitar el recorrido hacia la elección del 2027 dentro del peronismo. Por ahora, el mandatario bonaerense lo circunscribe más a la cuestión discursiva y a conversaciones informales con gobernadores del peronismo que a gestos más concretos, como visitas por fuera de su provincia. Pero en el territorio bonaerense y en el marco de su sucesión —ya que no tendrá otra reelección— también empiezan los movimientos. Distintos dirigentes muestran intenciones de estar en la discusión de una candidatura a la gobernación en 2027.

En las últimas semanas, quien empezó a moverse es el intendente de La Plata, Julio Alak. El jefe comunal de la capital provincial sonó como posible titular del PJ bonaerense en el marco de un acuerdo entre Kicillof y el kirchnerismo. De haberse dado esa instancia, el mandatario platense contaría con la estructura del Partido Justicialista casi a su disposición. Sin embargo, la conducción del peronismo terminó en manos del propio Kicillof, en un acuerdo entre el MDF y el kirchnerismo. Pero Alak no se quedó quieto.

Días atrás recibió en su distrito al intendente de Esteban Echevarría, Fernando Gray. En la lógica política del peronismo no se trata de un intendente más, sino que fue el primer dirigente en oponerse a la conducción de Máximo Kirchner al frente del PJ bonaerense en 2021. Desde ahí tomó distancia del eje intendentista y en los últimos años mostró una postura crítica a La Cámpora, pero sin sumarse al esquema del MDF. “Me alegra profundamente ver cómo en estos pocos meses la capital bonaerense ha ordenado profundamente su gestión y proyecta un amplio programa estratégico de gobierno”, lo elogió Gray, tras la reunión que mantuvieron en La Plata. Además, lo describió como “un gran amigo”. En paralelo al despliegue propio que pueda empezar a hacer, Alak también busca solidificar lo que es el MDF.

Esta semana y luego de haberse juntado con un dirigente del peronismo refractario a la figura de Kirchner, el intendente de La Plata se reunió con un jefe comunal de La Cámpora. Fue público el acuerdo que selló con el intendente de Lanús, Julián Álvarez. De una punta a la otra. “Con el joven y brillante intendente de Lanús, Julián Álvarez, firmamos un convenio de cooperación y asistencia técnica entre los municipios de Lanús y La Plata para promover la cultura, la educación y el turismo”, mostró en sus redes el intendente platense que transita por su cuarto período al frente del ejecutivo local. Ambos compartieron funciones en el Ministerio de Justicia durante la presidencia de Cristina Kirchner.

Otra dirigente que empezó a moverse más allá de su propio cargo es la diputada e intendenta en uso de licencia de Quilmes, Mayra Mendoza. La quilmeña es una de las apuestas del kirchnerismo y de las principales voces de Cristina Kirchner en la provincia de Buenos Aires. Mantiene sus diferencias con el gobernador bonaerense en lo que se refiere a la estrategia y conducción política del peronismo. Si bien en la apertura de sesiones bonaerenses coincidió en el diagnóstico hecho por Kicillof —en cuanto al impacto del recorte de fondos de parte de la administración de Javier Milei— también se diferenció del mandatario provincial por no haber hecho mención a la detención de la expresidenta Cristina Kirchner ni reclamar por su libertad. “Nos sumamos al reclamo por los fondos que el gobierno de Javier Milei le debe a nuestra provincia y los exigimos en cada momento que tenemos oportunidad; entendemos que hay obras como las hidráulicas de los arroyos San Francisco y Las Piedras en Quilmes, que corresponden a la PBA y no se están haciendo, por esta asfixia nacional”, fue parte de lo que dijo tras la apertura de sesiones. La gestión de las obras hidráulicas de los arroyos que atraviesan Quilmes será parte de su agenda como diputada. Esta semana participó de un encuentro organizado por la Red Mercociudades y CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, en la ciudad de Niteroi, Brasil. El objetivo fue buscar crédito internacional para el desarrollo de esas obras que también tienen impacto en los municipios de Almirante Brown, Presidente Perón, Florencio Varela y Avellaneda.

Pero Mendoza, además, es parte activa de la campaña #CristinaLibre con la que el kirchnerismo busca sostener en agenda el pedido de libertad para la expresidenta que transita su prisión domiciliaria en San José 1111 en el marco de la causa Vialidad; una condena que además alcanza la inhabilitación perpetua para el ejercicio de la función pública. Esta semana que estuvo en Brasil también planteó esa agenda. Compartió reuniones en la sede del Partido de los Trabajadores (PT) con la Secretaria de Mujeres del PT, Catarina Farías y la Secretaria estadual del combate contra el racismo del PT, Rose Cipriano. Allí, en el partido cuyo líder es el presidente brasilero, Luiz Inácio Lula Da Silva, llevó el pedido por la libertad de CFK.

En proyección hacia 2027, la quilmeña está empezando a recorrer municipios. La semana que inicia tiene previstas tres recorridas: una por La Matanza y otras dos por distritos de la Segunda sección electoral. Además, participará de algunas aperturas de sesiones en diferentes concejos deliberantes.

El ministro de Infraestructura bonaerense, Gabriel Katopodis, es otro de los que, producto de su función, desde hace tiempo recorre toda la provincia. Combina la gestión de la obra pública bonaerense con la articulación política. Desde su rol tiene llegada a todos los intendentes —del peronismo y la oposición— y además es un de los negociadores políticos de Kicillof en algunas ocasiones como sucedió con la integración del consejo del Partido Justicialista bonaerense.

Solo en las últimas semanas, el ministro estuvo en La Plata, Tapalqué, Bahía Blanca, Azul y Campana recorriendo obras y firmando acuerdos para nuevos procesos. Cuenta con el respaldo de un grupo de intendentes del interior y del conurbano. Además, es uno de los que tiene a su cargo la expansión del MDF por fuera de la Provincia. Encabezó la lista de Fuerza Patria por la Primera sección electoral en las elecciones provinciales del año pasado, pero Kicillof definió que no asumiera su banca de senador provincial y que siguiera en su cargo ministerial. Algunas voces dentro del peronismo advierten que, de haberse quedado en la Cámara alta, el gobernador no hubiera resignado la vicepresidencia I del Senado que quedó en manos del intendente en uso de licencia de José C. Paz, Mario Ishii.

Por el sector de Cristina, además de Mayra Mendoza, la intandenta de Moreno, Mariel Fernández, es otra de las dirigentes con aspiraciones de gobernación a partir de 2027 en Buenos Aires. “Yo me animo a todo. Es la voluntad de militante de transformar las cosas”, dijo a finales del año pasado durante una entrevista con el streaming Uno Tres Cinco, al ser consultada sobre la posibilidad de buscar una candidatura provincial en las próximas elecciones.

“Creo realmente en la política como un instrumento de transformación. Y si lo puedo hacer en la provincia de Buenos Aires como lo hice Moreno, ¿por qué no? Con otra lógica, construyendo con otros, entendiendo un vínculo del Estado y la comunidad. No se pueden pensar las políticas de Estado desvinculadas de la comunidad. Eso tiene que poder cambiarse justamente porque es la esencia del peronismo”, agregó.

Fernández empezó a moverse. Primero en la discusión del PJ bonaerense. Quiso ir por la presidencia, pero cuando se definió que sería Kicillof dio un paso al costado. Sin embargo, las pintadas en algunos puntos del conurbano ya empezaron con la frase: “Se viene Mariel”. Con la estructura del Movimiento Evita y una relación de cercanía con Cristina Kirchner, buscará ser parte de las conversaciones. Durante el feriado de carnaval llevó a las murgas de Moreno a la puerta del domicilio de la expresidenta en el barrio de Constitución. Este verano, también desplegó su campaña de instalación en la costa atlántica.

En el peronismo, la discusión por la sucesión de Kicillof -que en diciembre del 2027 terminará su segundo mandato consecutivo como gobernador y no podrá ser reelecto- está atravesada por varios factores. Primero, si seguirá vigente la ley que limita las reelecciones indefinidas. De ser así, serán 82 los jefes comunales sin chances de ir por otro mandato. En el sistema político reconocen que se generará “un cuello de botella” entre los intendentes. Si hay modificaciones a la normativa, la cuestión podría descomprimirse.

Por otro lado, también empezó a correr la idea de que el gobernador podría sostener el desdoblamiento electoral en 2027. En La Plata aseguran que mientras las PASO sigan vigentes, la estrategia varía. Sin embargo, no descartan que pueda repetirse un desdoblamiento.

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El trabajo silencioso de Bullrich, los plazos electorales que evalúa y el conflicto que evita Javier Milei

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Desde hace algunos meses, cada vez que Patricia Bullrich marcó una diferencia con el resto de la cúpula de La Libertad Avanza o insinuó tener ambiciones de competir por la Presidencia, en el Gobierno, e incluso el propio Javier Milei, buscaron minimizar la situación, negar cualquier tipo de tensión y enfocarse en solucionar el conflicto y fortalecer el vínculo con una de las figuras más fuertes que tiene el oficialismo actualmente, aunque en privado esos gestos molestan y crece la desconfianza.

A mediados de este año, especialmente luego de la salida de Manuel Adorni del Gabinete, a la senadora se la comenzó a mencionar como la posible candidata en la ciudad de Buenos Aires, pero con el tiempo empezó a circular nuevamente la versión de que sería la compañera de fórmula del jefe de Estado el año que viene.

“Sin comentarios”, le responde ella a su círculo íntimo cada vez que le consultan si le entusiasma esa idea de estar en la boleta como aspirante a vice, lo cual la mantendría dentro de la Cámara alta que ya conoce, aunque con un rol más importante.

El objetivo de la dirigente es claro: quiere llegar a lo más alto del Poder Ejecutivo para continuar con el proceso de apertura económica, ordenamiento de la macro y reformas que comenzó Milei, aunque evita especificar a partir de cuándo.

“Nunca pensé que tuviera aspiraciones presidenciales inmediatas. Ella dijo ‘en el 2031′, fue muy clara. No sé por qué lo distorsionan tanto”, sostuvo a Infobae una persona de extrema confianza del líder libertario.

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Economía y ley de Tierras: el Gobierno, frente a los daños por sus propios giros y un discurso sin límites

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Mensajes en las redes, un nuevo viaje internacional, platea de empresarios: todo vale para exponer un discurso que oscila entre el reciclado de promesas de bienestar y un discurso sin límites que atribuye a la acción de enemigos los datos de la economía que deshacen pronósticos anteriores. En proceso acelerado de campaña, con indisimulables internas que juegan en contra, Javier Milei marca los picos de la línea libertaria, que difunden -y en algunos casos amplifican- funcionarios, legisladores y tuiteros. El discurso incluye ya sin vueltas un corrimiento de plazos para las promesas económicas, acompañado por una profundización del relato sobre intentos desestabilizadores -sin soporte, algo agravado porque es dicho desde el máximo escalón del Gobierno- y algunos giros que también enredan al oficialismo.

En ese último sentido, el más reciente sacudón fue producido por una inesperada decisión de la Corte Suprema de Justicia que, al rechazar un amparo de ex combatientes de Malvinas -ingrediente significativo en el actual contexto-, dejó vigente el artículo del decreto presidencial que permite la venta de tierras a extranjeros sin límite alguno. El cambio de clima político/social explica en buena medida el impacto. Pasaron casi tres años desde la presentación de aquél recurso y más de dos desde la primera resolución judicial favorable. Otros momentos. En todo caso, ese artículo en particular no asomaba como el principal foco de tensión por el famoso DNU 70.

El punto es que en los últimos meses, especialmente después de la bandera por Malvinas en el Mundial, la cuestión de la soberanía fue creciendo en el temario público. Existen consideraciones diferentes entre consultores sobre la intensidad del hecho, pero está claro que todo vuelve a ir de la mano con las prevenciones sobre su uso político. Y el agregado significativo es que en el caso del mileismo, no representa una línea sino un giro. También, en las consideraciones más amplias sobre la cuestión de la soberanía.

La movida en este terreno fue atribuida por entero a Santiago Caputo, que, en lo personal, habría recuperado terreno doméstico frente a Karina Milei. La primera señal estuvo alimentada por el imaginario -más amplio que lo estrictamente futbolero, pero asociado a la huella mundialista- sobre una enorme y organizada campaña antiargentina. El Gobierno había quedado descolocado frente a la repercusión del episodio del “trapo” con la leyenda por Malvinas que bajó de una tribuna y terminó desplegado por jugadores de la Selección.

El Presidente avanzó entonces en la nueva línea. Se hizo cargo personalmente de potenciar el tema: llegó a acusar directamente a Brasil y apuntó con menos intensidad a México. En el primer caso, fue otra señal de su apuesta directa en la campaña brasileña: este domingo se enfrentan en primera vuelta Lula da Silva y Flávio Bolsonaro.

Como sea, y por variados intereses propios -no sólo la apuesta regional alineada con Donald Trump-, el oficialismo colaboró con el clima que se venía insinuando. Curioso, tal vez no lo advirtió cuando, a contramano, se cerró en la intención de avanzar sin cambios con el proyecto original de la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, que incluía entre otros puntos sensibles la venta de tierras a personas y capitales extranjeros. Hizo más que ruido y afectó las alianzas en el Congreso. Finalmente, el Gobierno debió aceptar en el Senado la poda de ese capítulo -también de Manejo del Fuego- para aprobar la iniciativa. El debate había quedado dominado por la ley de Tierras.

Por entonces, y en medio de los cruces con los críticos del proyecto -no sólo opositores duros, sino una amplia gama de espacios no libertarios-, Pablo Quirno dejó una frase con posterior eco político: dijo que el concepto de soberanía territorial era “anticuado”. Resultó un punto de arrastre para el canciller por la sucesión cronológica de los hechos: aquella votación del Senado fue el 7 de agosto y menos de un mes después, el 3 de septiembre, Milei realizaba la cadena nacional por Malvinas.

Está claro que todos tomaron nota de lo ocurrido en el terreno legislativo y, además, el recorrido violeta siguió adelante. Esa combinación de política y clima más amplio alimenta ahora el oleaje generado por la referida decisión de la Corte, al punto que el propio tribunal decidió difundir una comunicado –algo inusual– para explicar que no se pronunció sobre la cuestión de fondo. Dijo que rechazó el amparo por una cuestión de legitimidad de los impulsores -con criterio restrictivo, según sus críticos- y que siguen abiertas instancias judiciales, además del camino legislativo.

El segundo síntoma lo constituye la incomodidad del Gobierno, que queda otra vez frente a un tema que ya le produjo costos y enfrenta una inesperada alteración de sus planes legislativos. La oposición volvió a apuntar contra el DNU y decidió impulsar una sesión especial en Diputados para mediados de este mes. La suerte de esa movida es un interrogante. Pero alcanza para que el oficialismo analice alternativas. Necesita sumar aliados y provinciales detrás de alguna propuesta que deje de lado el artículo 154 de aquel decreto presidencial. Por ahora, ideas variadas: impulsar una nueva ley, retomar el texto de propiedad privada con cambios, incluir el tema en el texto de la ley por Malvinas.

Los tiempos corren y en el plano judicial, para salvar el límite marcado por la Corte, asoman posibles jugadores legítimos. Puede ser alguna provincia en manos de gobernadores que no suelen responder a Olivos. Y también, legisladores. Por lo pronto, ya lo hicieron Miguel Angel Pichetto y Nicolás Massot, que dejaron planteada la intención de recurrir directamente a la Corte si se demora la primera instancia judicial.

No es este el único que coloca a la gestión libertaria frente a contradicciones en su propio discurso. Es notable en materia económica. Y lo exponen Milei y Luis Caputo, protagonistas centrales de esta especie de costo autoprovocado en materia narrativa. El Presidente viene utilizando hasta escenarios internacionales para tratar de sostener el viraje en sus pronósticos, considerados al menos inoportunos en filas propias.

El ejemplo más notorio tiene que ver con la evolución de la economía, que alguna vez el Presidente graficó con una frase soez sobre la velocidad del crecimiento. Y que el ministro definió, en abril, como el inicio de los “mejores” dieciocho meses de la economía. Cambiaron los tiempos y también las condiciones que demandaría ese vuelco. Primero desde Nueva York y esta semana desde París, Milei ató todo al resultado de los comicios del año que viene. “Si somos reeelectos, el 2028 será el mejor año económico de la historia argentina”, dijo.

Pero no sólo eso. En la mirada de Olivos, los problemas tienen origen ajeno. Y los cambios de proyecciones -por ejemplo, la inflación con un cero adelante- son atribuidos a movimientos desestabilizadores. Milei repitió en estos días que enfrentó siete intentos de golpe, cuarenta proyectos en contra del equilibrio fiscal y hasta apuestas de algunos operadores de los mercados. Agregó otro ingrediente: “Gente haciendo actos terroristas en la calle”. Eso último, asociado a sus dichos sobre la expulsión o freno unos treinta mil “terroristas” que pretendían ingresar al país.

Está claro que ese cuadro carece de datos que lo sostengan. Asoma como parte de la acelerada carrera electoral, jugada desde el primer día a la polarización extrema con el kirchnerismo: una batalla que no deje espacio para ninguna propuesta diferente. Es una estrategia básica, con pinceladas cada vez más visibles de lo que suele calificarse como “campaña del miedo”.

“El kirchnerismo es el infierno y Kicillof es el anticristo”, llegó a anatematizar Luis Caputo. ¿Suma o resta con ese tipo de declaraciones? La respuesta asoma en el doble ensayo de hacer campaña en esos términos y transmitir un mensaje de otro tono al mundo empresarial. Resulta difícil el intento de hacer equilibrio entre alarmar sobre riesgos ciertos de un triunfo opositor y, al mismo tiempo, negar esa posibilidad para no generar un efecto contractivo.

Ese es un riesgo. Y en cualquier caso, efecto directo de los giros y desmesuras del discurso. No se trata sólo de una cuestión de estilo.

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Con los números ajustados para el quórum, la oposición apela a la presión social para derogar el DNU 70

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“Dependemos del clima social para empujar a algunos bloques”. A dos semanas de la sesión especial en la que se tratará la derogación del mega DNU 70, la emergencia en discapacidad y los proyectos sobre mora y endeudamiento, la oposición todavía está lejos de tener el quórum garantizado y varios bloques provinciales especulan con su silencio.

Al igual que sucederá con otros debates clave, como la eliminación de las PASO y el Presupuesto 2027, los gobernadores -especialmente los del norte- tendrán la palabra final. Pero muchos de ellos estuvieron recorriendo París junto al presidente Milei y en las filas del oficialismo reina el optimismo.

“No tienen los números, de ninguna forma”, calculan los libertarios. La convocatoria estuvo respaldada por Unión por la Patria (92), un sector de Provincias Unidas (8), el Frente de Izquierda (4), Primero San Luis (2), la Coalición Cívica (2), Encuentro Federal (2), Defendamos Córdoba (1) y Coherencia (1). Una base de 112 a la cual los más optimistas suman tres diputados misioneros de Argentina Federal y otros cinco cordobeses de Provincias Unidas que responden al gobernador Martín Llaryora. “Están complicados para no dar quórum porque la senadora Vigo -del mismo espacio- estuvo muy activa con el tema de la venta de tierras y en Córdoba la movilización fue tremenda”, señalaron.

Por su parte, el oficialismo también ronda las 120 voluntades: La Libertad Avanza (95), PRO (12), UCR (6), MID (2), Producción y Trabajo (2), Por Santa Cruz (1), La Neuquinidad (1) y Adelante Buenos Aires (1).

Ante este panorama, los votos definitorios serán los de Independencia (3), que responden directamente al gobernador de Tucumán Osvaldo Jaldo, Elijo Catamarca (3), con terminal en Raúl Jalil, y Argentina Federal (5), donde pisa fuerte el salteño Gustavo Sáenz. Por eso en la oposición observaron con preocupación el clima amistoso y las selfies que Jaldo y Sáenz se tomaron con Milei y Luis Caputo en París, durante la Argentina Week. “¿Vos pensas que los que están en Francia con Milei van a volver para ir en contra del Gobierno?”, planteó un diputado que ponía en duda que la oposición llegue al quórum.

Si bien los libertarios aclaran que la estrategia parlamentaria se terminará de definir el próximo martes en la reunión de la Mesa Política, entre las opciones disponibles se destacan volver a incluir un capítulo de Tierras en la ley de Propiedad Privada que tuvo media sanción del Senado o presentar un texto aparte que se trataría en una eventual sesión el 21 de octubre, junto a los proyectos de endeudamiento y discapacidad.

El oficialismo consiguió quedarse con los dictámenes de mayoría tanto en endeudamiento como en discapacidad y con algunas concesiones podría asegurarse una mayoría en ambos temas, esto también serviría para desinflar la sesión opositora.

De hecho, entre los bloques que apoyaron con disidencias la propuesta de LLA en Discapacidad no ocultaban su enojo con la oposición más dura por haber mezclado los temas en una misma sesión. “Están usando una causa noble para asegurarse el quórum”, lamentaron.

Por otro lado, los libertarios consideran que la discusión sobre la venta de tierras a extranjeros perderá intensidad a raíz de una novedad anunciada por el Gobierno desde Francia.

Según explicaron, el Programa de Ciudadanía por Inversión de Argentina, a través del cual los extranjeros que acrediten haber realizado inversiones relevantes en el país podrán solicitar la ciudadanía argentina, hace que la ley de tierras “no tenga sentido”.

Esta iniciativa, presentada por Luis Caputo y Diego Santilli durante un encuentro de Argentina Week, habilitará trámites desde el cuarto trimestre de 2026 y destinará los recursos recaudados a reforzar la posición fiscal y financiera nacional. Quienes completen el trámite también obtendrán el pasaporte argentino.

Los solicitantes podrán optar entre realizar un aporte directo, no reembolsable, al Tesoro Nacional de USD 350.000 o suscribir un título público a tasa cero creado específicamente para el programa por USD 800.000.

“Con esta medida cualquier extranjero podría tener nuestra ciudadanía y comprar tierra de manera ilimitada. Además le significará un problema a los argentinos que viajen a Europa. La Unión Europea ya había advertido que de suceder esto, impondría un visado a los argentinos, porque nacionalidades que hoy no pueden entrar sin visa a Europa, lo podrían hacer comprando nuestra ciudadanía”, publicó en sus redes sociales la diputada peronista Florencia Carignano, ex directora nacional de Migraciones.

A partir de este martes, el oficialismo comenzará a mostrar sus cartas y la oposición enfrentará el desafío de mantener el tema candente en la opinión pública para fomentar la movilización social.

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