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Ofensiva de LLA para bajar tasas municipales: cuáles son los proyectos para Bahía

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“En Bahía Blanca acompañamos la iniciativa provincial de La Libertad Avanza que tiene como objetivo reducir trámites y tasas municipales”, afirmó esta mañana el concejal de ese espacio, Mauro Reyes.

La propuesta de LLA es bajar la carga fiscal en 116 distritos bonaerenses, bajo la idea de que el presidente Javier Milei viene disminuyendo impuestos y que se requiere el acompañamiento de provincias y comunas para que todo redunde en el bolsillo de los contribuyentes.

Según Reyes, el bloque libertario local apuntará a dos temas. El primero es sobre la creación de un Régimen Simplificado para pequeños contribuyentes.

“El objetivo es que aquellas empresas pequeñas, emprendedores y trabajadores independientes abonen un solo tributo unificado y no varias tasas y contribuciones, eliminando trámites innecesarios, aumentando la eficiencia del Estado Municipal y bajando el costo que enfrenta cada contribuyente”, explicó a este diario.

El concejal y economista sostuvo que ese régimen ya se aplica en otros municipios Tres de Febrero “con éxitos y efectos positivos generales”.

El segundo ítem apunta a la reducción de la alícuota de la Tasa de Seguridad e Higiene en el rubro “Venta al por menor en hipermercados” del 27‰ al 9,6‰ (debe leerse “por mil”, no por ciento) sobre los ingresos brutos devengados.

“Esta reducción tiene como objetivo una menor carga para los contribuyentes que tendrá sin dudas un impacto directo disminuyendo el precio final al consumidor en Hipermercados”, dijo el edil.

La semana pasada, el diputado nacional y titular de LLA en la Provincia, Sebastián Pareja, declaró que “los bonaerenses pagan cada vez más tasas pero reciben servicios deficientes, infraestructura deteriorada y escasa eficiencia en la gestión”

“Es hora de golpear las puertas de las intendencias para que bajen los impuestos”, afirmó Pareja.

Fuente: La Nueva.

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Preso del tironeo interno, Milei implosiona con la crisis de Adorni

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Manuel Adorni intenta revertir un concepto básico del derecho, aquel que sostiene que nadie puede alegar su propia torpeza. El jefe de Gabinete lo hizo. Confesó un delito, sigue en su cargo y contagió a Javier Milei, todavía aferrado a creerle. Si mantenerlo en el cargo era hasta hace unos meses la consecuencia de una cerrada defensa presidencial, ahora pasó a ser para Milei un acto de autodefensa. El paso del tiempo de un escándalo que nunca dejó de crecer pone al Presidente en su propia trampa: si lo echa, le habrá entregado un trofeo a sus aliados díscolos y a la oposición. Si lo mantiene, como es su decisión, pagará el costo político de ver nuevamente empantanada la gestión.

Son horas decisivas para el Gobierno. La posibilidad de que Adorni pida licencia está hoy en el menú de opciones. “O se aleja o se lo lleva puesto el Congreso”, admite una voz oficialista de las más conocedoras del ruido que está expandiéndose en el parlamento.

La autoemboscada presidencial parece no encontrar piso y el cerrado respaldo que le sigue dando Milei a Adorni ya se comió buena parte de la confianza del PRO, el principal sostén político de la Casa Rosada. Esta vez no fue un tuit aislado y de arrebato de Mauricio Macri, como aquel posterior a la última cena en Olivos, sino dos pronunciamientos directamente definidos por la mesa ejecutiva del partido. La integran el ex presidente, el jefe de bloque, Cristian Ritondo, y los tres gobernadores del espacio, Rogelio Frigerio, Ignacio Torres y Jorge Macri. “Presidente: los que estamos apoyando al cambio queremos que usted defienda el cambio y no a Adorni”, escribieron para pedir que lo eche. Para la crisis de identidad del PRO también son horas decisivas. En menos de un día las principales referencias del partido terminaron de acordar, después de ásperas discusiones, ese pronunciamiento final, que había sido precedido por un mensaje anterior en el que suavizaba las posturas.

Lo que está perdiendo Milei es mucho más que popularidad. Lo que está en juego es su propia autoridad presidencial, la idea de liderazgo y conducción política. Parte de ese rol lo delegó en su hermana, Karina Milei, y en su asesor, Santiago Caputo. No hay toma de decisiones. No se va Adorni, pero tampoco se va Patricia Bullrich, su jefa de bloque en el Senado, la única dirigente que le pone freno, cuidando su propio electorado. No parece casual que la senadora haya hecho todo lo posible para no cumplir la orden de Milei de quitar el pliego de la jueza María Verónica Michelli y siga ahí, sin atisbo de que el Presidente le pida que dé un paso al costado. Todo lo contrario. La empoderó. El ruido político al interior del bloque es ensordecedor.

El Gabinete pasó a ser un grupo de simuladores, en el que nadie se atreve a hablar. La reunión de mesa política del jueves pasado fue una teatralización con actores mudos. Fueron dos horas de reunión sobre los pasos a seguir con los proyectos de ley que dan vuelta en el Congreso. Cuando todo llegaba a su fin, Bullrich volvió a patear el hormiguero. “Acá hay algo de lo que hay que hablar”, lanzó. Nadie dijo nada. Karina Milei ni la miraba. Patricia arrancó con su queja, la misma que hace en público. Insistió en marcarle a Adorni que su insistencia en mantenerse en el cargo le hace daño al proyecto. Habló de “nuestro” proyecto, algo que la ubica dentro del círculo libertario. Ella entiende que es parte de una coalición, algo que ni Milei ni Karina asumen, y por eso cree que está obligada a diferenciarse.

“Tratame mejor”, le pidió Adorni y le insistió a todos que cualquier queja la manifiesten en privado. Bullrich no se la aguantó. “La defensa del proyecto se hace en público; si no, no tiene sentido y quedamos todos comprometidos”. En ese ida y vuelta pocos emitieron algún sonido. Diego Santilli, otro integrante de un gobierno coalicional, miraba para otro lado. Quiere llevarse bien con Karina y ser gobernador de la provincia de Buenos Aires. El único que se sumó a Bullrich fue Santiago Caputo. “Patricia tiene razón. Lo que dijiste ahora lo podrías haber dicho hace 90 días”, lo cuestionó, ya de mala gana.

Todo terminó peor que cuando empezó. El encuentro había arrancado con Bullrich en público cuestionando éticamente el dibujo de Adorni. El viernes a la noche, quienes vieron a la senadora, cuentan que no podía creer lo que estaba leyendo en los portales de noticias: que la mujer de Adorni, Betina Angeletti, ni siquiera había presentado la declaración jurada reservada. Todo el esquema de rectificaciones es tan deficitario que el jefe de Gabinete hasta puso que se postuló al cargo electivo de “Secretario de Comunicación y Medios”. También tendrá que acomodar sus números ante la Cámara Electoral, a la que le mintió cuando presentó su declaración en el momento de ser candidato a legislador porteño.

La soledad del despoder

Sin espacio para creatividades, Adorni está sólo en la estrategia. Los autores de la reversión cripto son él y sus abogados del estudio Ledesma. No tiene al lado un especialista en comunicación de crisis que acote el riesgo. Es evidente. Caputo no está en su mesa. Nadie siquiera buscó los archivos en los que insistentemente, para la época en la que dijo haberse hecho millonario, hablaba con un desconocimiento enorme del mundo de las criptomonedas. De coartada la explicación no tiene nada.

Una salida para el Gobierno sería licenciarlo. “O tomás la decisión vos o la toma la oposición”, reclaman las pocas voces que intentan una diagonal. Es lo que le recomiendan a Adorni desde hace semanas las escasas personas que están a su lado. Él tiene miedo. Cree que fuera de la protección de Karina y Javier Milei la Justicia se lo llevará puesto. Hay quienes le dicen que es al revés: que por estar al frente del Gabinete los factores de poder lo usa como símbolo de presión a la Casa Rosada.

La crisis ya dejó de ser de Adorni. Es de Milei. El último estudio de Management & Fit muestra que ante la pregunta de por qué el Presidente no le suelta la mano, un 42,1% considera que el jefe de Gabinete posee información sobre irregularidades de la gestión. No es sólo que lo salpica, lo embarra por completo. Sólo a modo de comparación, esta consultora hizo la misma pregunta en plena crisis de José Luis Espert, el año pasado. Entonces, el porcentaje que creía que Milei estaba involucrado y por eso lo protegía llegaba al 33%. Al final lo echó. ¿Qué se juega acá para que eso no ocurra? Se juega Karina. Es quien decide. Por eso el caso ya empezó a reconfigurar el modo de ejercer el poder del Presidente, en el que se impone la desventaja de no tomar decisiones a tiempo. O lo peor. De no tomarlas. Lo mismo hace con la interna. La deja correr. Lo mismo hace con Patricia Bullrich. La deja diferenciarse. Si se trata de una estrategia, el costo puede ser alto. Después del experimento de Alberto Fernández, la pregunta corrosiva es si la sociedad soporta un presidente que va perdiendo autoridad. ¿Cualquier decisión que tome ahora Milei lo lleva a que el PRO se convierta en la Cristina de Alberto? Cualquier decisión que tome, por tardía, ya es negativa. La jerarquía está en crisis. También sucedió con el funeral del Indio Solari. Milei no habló, no emitió sonido. Ni se animó a pelearse, como hubiese hecho en otro momento de hegemonía política.

Arremetida parlamentaria: ¿guiño, guiño?

Esta semana será clave para la suerte política de Adorni. La oposición en el Senado incluyó un proyecto para interpelarlo y aplicarle moción de censura. La sesión la convocó el oficialismo. Si los libertarios desean salvar a Adorni deberían levantarla, para no arriesgar. No pasó. Bullrich ya envió el temario a tratar y se convocó a labor parlamentaria. “No estoy juntando votos”, anticipa una espada legislativa del peronismo para sostener que cuando el tema se imponga, cada uno pagará el costo político de sostenerlo. Necesitan dos tercios para avanzar. “Con Kueider se logró”, recuerdan quienes guardan esperanzas. Bullrich teme lo peor. Y cómo va a votar ella llegado el momento. ¿Otra abstención? Al bloque oficialista, por sí solo, no le alcanza para bloquear. Son varios los senadores que están llamando a Bullrich para decirle que una cosa es acompañar proyectos de gestión y otra defender a Adorni. “Si no renuncia y se pide la interpelación lo vamos a tener que votar”, avisan los aliados, en tándem con el segundo comunicado del PRO. Lo que sucedió el viernes pareció bastante un nado sincronizado, en el que los aliados presionan para forzar la salida. La pregunta que queda flotando es cuán coordinada estuvo la inclusión del proyecto por parte del peronismo con la sesión ya convocada por Bullrich. También jugó fuerte la vicepresidenta Victoria Villarruel, que apuró, vía pedido formal del jefe de la bancada macrista, Martín Goerling Lara, la fecha para el informe de gestión de Adorni. Quería que fuera ahora. El jefe de Gabinete, acorralado por la presión, pretendía patearlo un mes. Bullrich finalmente terció y consiguió poner fecha para el 2 de julio. La idea que circula en los círculos de poder libertario es que no lo van a echar. Bullrich insiste en que el Gobierno no puede perder la decisión política.

Si no es en el Senado, podrá ser en Diputados. La Cámara baja pidió sesión especial, pero para la otra semana. Intentan llegar con el número. Hoy están más cerca, pero aun no llegan a los 129 que necesitan para abrir el debate. El devenir del escándalo hará lo suyo. Cuentan a favor con el contundente pronunciamiento de Juan Schiaretti. Son seis diputados y una senadora. “Manuel Adorni no puede seguir siendo Jefe de Gabinete de Ministros. El Gobierno nacional no puede seguir sosteniendo la mentira ni un día más. Adorni ocupa uno de los cargos más altos de la República Argentina con rango constitucional. Adorni le mintió al pueblo argentino y mintió ante el Congreso de la Nación. El país necesita funcionarios que digan la verdad y no ejerzan el poder para beneficio propio. Basta de encubrir y avalar mentiras”, escribió en redes sociales. En el bloque de Provincias Unidas, donde conviven distintas tribus, sorprendió el silencio de Maximiliano Pullaro. El 20 deberá ser anfitrión del Presidente cuando viaje a Rosario para el acto central por el Día de la Bandera. No aportó a la presión. La jefa del bloque, que responde al gobernador, Gisela Scaglia, no estará en el país para ese momento. Tiene un viaje programado. En la oposición creen que Pullaro no va a tener margen para no enviar a José Nuñez a la sesión. En el peronismo sospechan del acuerdo al que llegó con Nación por el flujo de la caja de jubilaciones. El otro que se comprometió a jugar es el jujeño Carlos Sadir, con el apoyo del diputado Carlos Rizzotti.

El PRO tiene decidido no dar quórum. Su apuesta es ejercer presión pública para que Adorni renuncie de manera anticipada. Están en duda Oscar Zago y Eduardo Falcone, del MID. Dicen que interpelar sí, echarlo no. Lourdes Arrieta pactó con Martín Menem, según anticipan en el bloque de UP, con lo cual ya no participa de las movidas opositoras. Podría darse un picadito de opciones. Algunos tucumanos y catamarqueños dispuestos a dar quórum, sumado a alguna voluntad más de Innovación Federal. Todo dependerá del desarrollo de los acontecimientos en torno a Adorni. Es prematuro pensar que el jefe de Gabinete caiga por acción parlamentaria solamente. Para empezar, lo que se votará, si la oposición consigue el número, es el emplazamiento a la comisión para dictaminar la interpelación. Una moción de censura necesita la aprobación de la mitad más uno de las dos cámaras. Es un camino largo. Pero la enmarañada justificación de Adorni acelera los tiempos para su (mala) suerte.

Tribunal social

En la opinión pública, el caso está cerrado. No es el tribunal mediático del que él habló, es el tribunal social. La última encuesta de la universidad de San Andrés que se conoció el mismo día en que volvió a estallar el escándalo consolida la debacle. La imagen negativa de Adorni alcanza el 72%, consolidándose como el funcionario con peor imagen de todo el gabinete. En contraposición, Patricia Bullrich es la dirigente con mayor imagen positiva en el ecosistema político con 38%, seguida por Milei, con 33%, que cae 2 puntos respecto a la medición anterior. Mientras el Presidente cae, la senadora sube, y sube a partir de marzo, cuando empezó a diferenciarse. Desde esa debilidad es que Milei la sostiene. Hay otro dato que aporta Management & Fiti. El 63% que votó a Bullrich en primera vuelta de 2023 quiere que Adorni se vaya. Ella se muestra empoderada, gane o pierda en su cruzada.

La pérdida de popularidad del Gobierno que comenzó en diciembre e implosiona entre marzo y abril arrastró a todo el oficialismo. En la oposición, Cristina Kirchner mantiene un 32%, Axel Kicillof un 31% y Myriam Bregman un 30% de imagen positiva.

Regenerar expectativas

El problema de Milei va mucho más allá de Adorni. El funcionario canaliza un malestar que ya estaba erosionando la popularidad del Presidente que llegó a su pico en noviembre, pos elecciones de medio término, pero que lo hizo perder desde entonces 10 puntos de imagen. La mayoría de los analistas consideran prematuro sostener que cortó la caída, una meseta del último mes que para consolidarse tendría que mantenerse así al menos hasta agosto.

La economía serrucho muestra señales de consolidación. Mientras baja el riesgo país y la inflación se desacelera, el Gobierno se topa con otras realidades. En marzo volvió a caer el empleo registrado. En la comparación contra noviembre de 2023 la caída en el sector formal alcanza a 314.461 trabajadores, según los datos de esta semana del sistema integrado previsional argentino (SIPA). Esta última caída, en el análisis del economista Luis Campos, deja al Gobierno cerca de igualar la crisis de 2018/19. La industria en marzo perdió 5.043 trabajadores en el mes y casi 80.000 contra noviembre de 2023. El comercio volvió a caer y tocó el mínimo en dos años. El agro, la minería y el petróleo apenas sumaron 1305 nuevos puestos de trabajo. Abril no viene bien. La Encuesta de Indicadores Laborales volvió a mostrar un retroceso y las suspensiones siguen en los valores más elevados del último año y medio, con la reforma laboral en funcionamiento.

Los datos industriales y de la construcción siguen siendo malos. Cayeron 2,1% y 4,0% mensual desestacionalizado en abril, confirmando la K, que tiene a energía y minería hacia arriba y el resto hacia abajo. El dato de la economía en abril que se conocerá el 29 de junio, seguramente dará una nueva contracción. La producción industrial PyME se contrajo un 9,2% interanual y un 1,7% respecto al trimestre anterior, según el último Informe Coyuntural del Observatorio PyME que alerta de que los indicadores predictivos tocan mínimos. La actividad se desplomó a 34 puntos por la baja producción y la caída de la demanda y el Índice de Confianza Empresarial cayó a 40 puntos, su valor más bajo desde el tercer trimestre de 2023. El informe remarca el impacto en el empleo. Se registró una baja del 1,4% respecto al trimestre anterior y una preocupante reducción del 5% en la comparación interanual. Además, puntualiza que la caída de ventas al mercado interno afecta al 83% de las firmas, pero el dato más alarmante está en la cadena de pagos: el retraso en el cobro a clientes sufrió un salto drástico, escalando del 35% al 60% en este trimestre. La apuesta es que las rescaten los sectores en crecimiento. Un 26% de las PyME ya se vincula con los sectores clave de Oil & Gas y Minería, viéndolos como los grandes dinamizadores del futuro, pronostican en la entidad.

El Gobierno se enfrenta a una dinámica lenta. Según la consultora económica 1816 el mercado cree que la inflación seguirá cayendo en los próximos meses, pero tardará un buen tiempo en alejarse de la zona de 1,5% mensual. Además, en su último informe apunta que la decisión del Banco Central de dejar correr el tipo de cambio a casi 1450 la semana pasada “podría reforzar la idea de que el equipo económico no está dispuesto a usarlo el como ancla nominal a toda costa (a menos que decida llevarlo gradualmente de nuevo a 1400). “Si los agentes económicos perciben que el Gobierno no está tan dispuesto a apreciar el tipo de cambio real, la inercia inflacionaria podría persistir bien entrado el segundo semestre”, concluyen.

Sin un shock económico que revierta el malestar doméstico, lo que está en crisis es el eje central de Milei: su personalidad temeraria, de liderazgo forzado, incluso en temas económicos. La dimensión memética que tomó el caso Adorni se amalgama peligrosamente con resultados económicos que no llegan a todos.

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Círculo rojo: Milei se aferra a su programa económico mientras lo arrolla la realidad política

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La semana anterior, en un almuerzo reservado en Entre Ríos con el gobernador Rogelio Frigerio, Mauricio Macri había deslizado que no entendía por qué, con la macro y las cuentas públicas ordenadas, el riesgo país no bajaba a los niveles de su presidencia. Una semana después de esa inquietud privada del ex presidente, Standard and Poor’s (S&P) mejoró la calificación crediticia del país, las acciones argentinas se dispararon un 18% y el riesgo país alcanzó los 433 puntos básicos, el mínimo desde mayo del 2018. Antes de que asumiera Javier Milei, en noviembre del 2023, ese índice indispensable para el acceso a los mercados internacionales había llegado a 2.415.

No fue, sin embargo, la única noticia sobresaliente de la última semana. El jueves, en plena inauguración de la Copa del Mundo, el INDEC oficializó el índice de precios de mayo en torno al 2,1%, el más bajo en ocho meses -incluso por debajo de lo que estipulaban algunas consultoras privadas-, y se volvió a confirmar una desaceleración inflacionaria: el de junio podría ubicarse por debajo del 2%.

Luis Caputo“Toto”, uno de los poquísimos funcionarios que se atrevió esta semana a destacar una serie de buenas noticias, ponderó en sus redes las exportaciones mineras del primer cuatrimestre -“récord histórico”, anunció-, y hasta se animó a chicanear cómo los medios no resaltaban con mayor énfasis la caída en la pobreza infantil, la más baja desde el 2018. Quienes lo frecuentan aseguran que el ministro de Economía ya tiene en su cabeza el calendario electoral del próximo año: tal vez por eso se dedique semanalmente a subir al ring a Axel Kicillof, y quizá en esa lógica se inscriba la decisión de habilitar -y reconocer- una recomposición salarial de los sueldos universitarios, firmada a mediados de semana mientras se espera que resuelva la Justicia, y otorgarle tarifa cero en el transporte público a los discapacitados.

Milei se aferra a esos datos de la economía para el diseño de un programa económico audaz y ambicioso, con un fuerte sesgo ideológico y ejecutado por Caputo y su equipo, que se complementa con una batería de desregulaciones desplegadas por Federico Sturzenegger y una serie de iniciativas repletas de polémica que llevan en simultáneo el sello de Santiago Caputo, vinculadas con las nuevas tecnologías, la inteligencia artificial y el manejo de los datos: hay que mirar al asesor estrella del presidente para entender el desembarco en el país de Peter Thiel, cofundador de PayPal y director de Palantir, que se instaló en una casona de Barrio Parque, en la ciudad de Buenos Aires. A principios de mes, el Presidente levantó un enorme revuelo tras la publicación de un artículo en el reconocido diario británico Financial Times en el que defendió la modificación de la Ley de Sociedades, y promovió la creación de un régimen jurídico sin regulación para el despliegue de la inteligencia artificial, según los especialistas, una iniciativa muy polémica con la que Argentina cedería su soberanía de datos.

La semana pasada, en paralelo al debate por el régimen del Súper Rigi enviado por el Ejecutivo que contempla enormes beneficios fiscales e impositivos similares al RIGI pero para inversiones en IA, biotecnología o infraestructura digital, cuestionados por la oposición, en Diputados se empezó a discutir la Ley de Lobby impulsada por la Casa Rosada. Todo tiene que ver con todo: el jueves, 190 organizaciones, entre ellas el CELS y Poder Ciudadano, que expusieron en el Parlamento, alertaron por la amenaza a la participación ciudadana y el control del Estado a la sociedad civil. De aprobarse el proyecto, del que fuentes oficiales adjudicaron un creciente atención por parte del asesor presidencial, se equipararía el cabildeo de una empresa detrás de un determinado interés al de cualquier tipo de organización que promueva o represente intereses colectivos o sociales. Con ese criterio, Juan Carlos Blumberg habría sido un lobista y sus movimientos se habrían monitoreado oficialmente en el 2004 cuando reclamó y consiguió penas más duras por parte del Congreso tras el secuestro y asesinato de su hijo Axel.

La consultora 1816 publicó recientemente un informe en el que destaca que en el primer cuatrimestre del año la energía y la minería generaron casi la misma cantidad de divisas que el agro, una oferta neta de alrededor de USD8.150 millones según el Banco Central. Exultante, en un canal de streaming, el ministro Sturzenegger llegó a decir exageradamente en la semana que en los próximos años Neuquén va a recibir una migración interna excepcional que calculó en torno al millón y medio de personas, y menos de un millón para provincias como San Juan por la proliferación de proyectos mineros y del oil & gas, los sectores más beneficiados por las políticas fiscales del gobierno. Existe, en ese sentido, un grupo de empresarios volcados a la compra de activos y empresas del rubro: “La Argentina está barata”, repiten.

Milei defiende ese modelo a larguísimo plazo, convencido de lo que publicó el BCRA en un informe presentado por su vicepresidente, Vladimir Werning, que abundó en que habrá indefectiblemente un proceso de derrame desde sectores “naturalmente ganadores”, como los mencionados, hacia los más rezagados. “El eslabonamiento con otros sectores contribuirá a la creación de oportunidades de empleo”, destacó.

Hasta ahora, ese proceso teórico de derrame no se cristalizó en los datos, más bien lo contrario. Fue el economista Ricardo Arriazu, muy escuchado por el círculo rojo, el que lo puso en palabras: “Nunca vi un sistema en el que sobran divisas y falta empleo”, diagnosticó. “Es así, nunca vimos algo parecido”, reconoció a esta sección un empresario del sector energético que en los últimos meses adquirió activos de empresas locales pero que acaba de echar 150 empleados.

El Gobierno va en una locomotora a 200 kilómetros por hora, y no tiene previsto frenar. El problema es como anexar algún vagón a ese tren y que no sea solo una locomotora de los sectores más favorecidos por este modelo”, describió el director de un think tank que aboga por políticas públicas, y que trabaja en un estudio, pedido por una multinacional, para entender cuánto trabajo local va a demandar en un rubro específico el boom del petróleo.

El último informe publicado por el CEPA corrobora, y agrava, los dichos de Arriazu: en los últimos 10 meses se perdieron 112.034 empleos registrados del sector privado y el crecimiento de febrero, de 1.702 puestos formales, quedó opacado por la caída de marzo, cuando se destruyeron 7.603 empleos registrados. Entre noviembre del 2023 y marzo de este año, ya se perdieron 216.643 empleos formales, y proliferaron, por el contrario, los cuentapropistas. Según el INDEC, en abril volvió a caer la industria en un 2,1% respecto al mes anterior, y 2,8% en la variación interanual. Según el Instituto de Estadísticas y Censos porteño, los locales comerciales desocupados o sin actividad llegaron a su nivel más alto de los últimos cuatro años por la caída de las ventas y el precio de los alquileres.

La caída en la actividad, que contrasta con esos sectores dorados que dinamizan la economía libertaria, son un motor de la generación de divisas pero tienen baja incidencia en la creación de empleo genuino, ofrece una realidad que preocupa puertas adentro del Gobierno. Y contrasta con el diseño del programa que Milei defiende a rajatabla, más allá de las urgencias cotidianas.

Sin embargo, dentro de esas urgencias hay una que se adueñó de la agenda pública, que opacó las buenas noticias de la última semana y que corroen a diario, desde hace tres meses, la credibilidad del relato oficial. Una crisis política que, junto a la feroz interna palaciega entre Karina Milei y Caputo, y las irreverencias de Patricia Bullrich, tornaron irrespirable el aire del proyecto libertario: la permanencia de Manuel Adorni como jefe de Gabinete.

Todos contra Milei. “Fingir demencia mientras podamos, ese es el plan”, sintetizó una fuente oficial el viernes, 36 horas después de la paupérrima justificación del ministro coordinador en la entrevista del miércoles por la noche en la que intentó justificar su incremento patrimonial con el supuesto ahorro, en negro, de USD506.000 en criptomonedas, y la adhesión junto a su mujer, Bettina Angeletti, al Régimen Simplificado de Ganancias, previsto en la Ley de Inocencia Fiscal.

La explicación descolocó al Gabinete: están hartos de suspender notas, cancelar apariciones y que los anuncios que en otro contexto ayudarían a retomar la agenda pública no puedan ser capitalizados.

El inicio de la Copa del Mundo no disimuló ni un poco el escándalo. Si hasta ahora Adorni se había popularizado negativamente por la instalación de una cascada, la asociación de su figura con un pendrive con cientos de miles de dólares en criptomonedas terminó por convertirlo en un meme. Pero a diferencia de su anterior presentación, cuando se peleó con los periodistas o, peor aún, cuando arrastró al Presidente, su hermana Karina y todo el Gabinete al Congreso para su primera exposición en Diputados, a fines de abril, en la que negó cualquier tipo de “ocultación” en sus declaraciones juradas, esta vez no hubo ni un solo apoyo de peso. Nadie quiere quedar asociado a él. Apenas un posteo del funcionario Santiago Oria, que no tiene peso en la estructura interna, y un tímido reposteo por parte de Milei. Fin.

Desde ese momento, los pedidos internos y externos, públicos y privados, por parte de funcionarios, dirigentes, aliados, empresarios y legisladores opositores para que Adorni deje su cargo se volvieron incesantes.

No sorprendió, en esa lista, un nuevo desmarque por parte de la jefa del bloque de LLA en el Senado, que calificó como una “omisión ética” y no un “error”, como planteó el jefe de Gabinete, el ahorro en negro. Hace rato que Bullrich decidió diferenciarse del resto de los principales dirigentes libertarios y, en especial, de los hermanos Milei, en la postura pública en torno al ministro coordinador. La sorpresa, por el contrario, llegó de manos de Macri y del PRO, que en menos de 24 horas publicó dos comunicados en redes: en el segundo, el del viernes, le pidió directamente al “presidente” que “defienda al cambio y no a Adorni”.

La presión cada vez más fuerte del partido amarillo tiene doble lectura: no dejar que Bullrich se apropie sola de los votos del electorado de centroderecha que está espantado de Adorni y del estilo de liderazgo de Milei -a propósito, ¿es cierto que la senadora le escribió a Macri a su celular y el ex presidente no le respondió?-, y evitar que se llegue al Congreso con los pedidos de mociones de censura que se acumularon esta semana para correr de su cargo al jefe de ministros, una herramienta contemplada en el artículo 101 de la Constitución que el PRO no tiene previsto forzar.

“No tenemos posición tomada respecto de qué hacer, lo vamos a decidir en el transcurso del fin de semana con el radicalismo, que a su vez tiene que consultar con sus gobernadores”, explicaron ayer cerca de Cristian Ritondo. Completaron: “Si fuera por Mauricio… pero no quiere aparecer con el kirchnerismo llevándose puesto a un funcionario de Milei”.

Fuentes parlamentarias vinculadas con los gobernadores resaltaron que, al menos hasta el viernes, todavía eran pesimistas en torno a conseguir el quórum para habilitar una sesión que habilite un camino para destituir al jefe de Gabinete.

En las últimas horas, la pregunta más instalada puertas adentro del Gobierno, también del sistema político, ya no era hasta cuándo el Presidente y su hermana tendrían previsto sostener a Adorni, sino el por qué de esa decisión. Son cada vez más las voces que dan cuenta de que el Presidente quedó, tras la inesperada justificación de Adorni sobre su fortuna, más aislado en esa determinación. Algo similar ocurrió el año pasado, con José Luis Espert, cuya renuncia como cabeza de lista era solicitada por todos. En este caso, en especial, tras la aparición de dos videos, uno del 2020 y otro del 2022, en los que el propio jefe de Gabinete reconoció, en charlas virtuales, su inexperiencia en el negocio de las criptomonedas con las que, según él, amasó más de USD 500.000 entre el 2014 y el 2018. Nadie resiste el archivo.

En ese contexto, el equipo legal del funcionario privilegió la causa por la que está imputado en Comodoro Py, por enriquecimiento ilícito, un delito complejo en el que se invierte la carga de la prueba, es decir, el investigado debe demostrar que se enriqueció de manera lícita. No pareciera ser el caso de Adorni. Por el contrario, el ministro optó por reconocer públicamente que no había declarado durante años esa supuesta fortuna en criptomonedas para tratar de canjear el delito por el que se lo investiga por el de evasión, y que la causa se traslade a Penal y Económico, un fuero con otra dinámica incluso hasta por el detalle de la presencia física y permanente de los medios de comunicación, que tienen base en Comodoro Py 2002, y el perfil de los jueces que tramitan los expedientes.

El jueves, tras la reunión de la mesa política que expuso las diferencias entre Bullrich y Adorni, fue la hermana del Presidente la que difundió la imagen del encuentro. Todas las veces anteriores había sido, en general, el jefe de ministros el encargado de publicar la imagen, e incluso era él quién solía ponerse en el centro de la escena. Esta vez se ubicó a un costado. En el medio, la jefa del bloque oficialista en el Senado soplaba una vela por su cumpleaños, mientras la Secretaria General sonreía y le dedicaba palabras de agasajo por la ocasión.

Una verdadera puesta en escena si se tiene en cuenta la desconfianza que existe entre ambas: las dos saben que se necesitan, pero también son conscientes de que la traición está a la vuelta de la esquina.

Anoche, la hermanísima era, hasta el cierre de esta nota, una de las invitadas principales al festejo que Bullrich había organizado en un salón cerca del Congreso. “El Jefe” había confirmado su asistencia. Fingir demencia. De eso se trata.

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Antes de su nuevo viaje a Estados Unidos, Milei volará a Madrid y se reunirá con empresarios

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Antes de su viaje a Estados Unidos previsto para el 4 de julio, donde participará en la celebración del gobierno de Donald Trump de un nuevo aniversario de la Independencia de ese país, el presidente Javier Milei tiene confirmada una apretada agenda internacional que arrancará el miércoles 24 de junio en Madrid.

La primera parada es la capital española, donde Milei permanecerá hasta el sábado 27 de junio. La agenda incluye una conferencia y un encuentro con empresarios en la CEU Universidad San Pablo, institución privada y católica que, según trascendió, también prepara la entrega de una medalla al mandatario. Será el sexto viaje del presidente a España desde que asumió en diciembre de 2023. En visitas anteriores se reunió con el líder de VoxSantiago Abascal, y con la presidenta de la Comunidad de MadridIsabel Díaz Ayuso, aunque nunca tuvo encuentros con el jefe de Gobierno Pedro Sánchez ni con el rey Felipe VI. La última presencia del mandatario en suelo español fue en el Madrid Economic Forum, un foro liberal promovido por Víctor Domínguez, conocido como Wall Street Wolverine.

El viaje a España se producirá el mismo día de la sesión en la Cámara de Diputados en la que la oposición busca aprobar una moción de censura contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni.

De regreso de Madrid, Milei deberá estar el 30 de junio en Asunción para la cumbre de presidentes del Mercosur, la primera tras la entrada en vigor provisional del acuerdo de libre comercio con la Unión Europea el 1 de mayo. Ese acuerdo fue firmado en la capital paraguaya el 17 de enero junto a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y al presidente del Consejo Europeo, António Costa. En esa reunión, el presidente de ParaguaySantiago Peña, traspasará la presidencia pro témpore del bloque al presidente de UruguayYamandú Orsi. El formato final del encuentro aún no está definido y tampoco se conoce qué mandatarios confirmarán su presencia, aunque Milei ya expresó su intención de asistir.

Cerrada la escala en Asunción, el presidente emprenderá rápidamente un nuevo viaje al exterior: Nueva York será la primera parada confirmada en territorio estadounidense, adonde llegará el 4 de julio, día en que ese país celebra su independencia. Desde la Casa Rosada no descartaron que luego se traslade a otras ciudades. Con este viaje, Milei acumulará 18 desplazamientos a territorio estadounidense desde que asumió la presidencia.

La presencia del mandatario en los actos del 4 de julio no responde a una conmemoración ordinaria: Donald Trump busca dar relieve a los 250 años de la adopción de la Declaración de Independencia de 1776, y funcionarios de la Casa Blanca impulsan incluso la emisión de un billete de 250 dólares con el retrato del actual presidente estadounidense. Según el entorno presidencial, la agenda en suelo norteamericano —que se extenderá hasta el 7 de julio— se enfocará en consolidar el alineamiento político con Trump y en atraer inversiones. Milei no tiene previsto asistir a partidos del Mundial 2026, pese a que su estadía coincidirá con el torneo que se disputa en Estados Unidos, Canadá y México.

La relación bilateral entre Buenos Aires y Washington se despliega en múltiples planos. A fines de abril, Milei participó del ejercicio naval Passex 2026 frente a la costa de Mar del Plata y visitó el portaaviones de propulsión nuclear estadounidense USS Nimitz. En marzo, el titular de la Secretaría de Inteligencia de Estado, Cristian Auguadra, estuvo en la sede central de la CIA en Langley con su director John Ratcliffe. El presidente también recibió en Casa Rosada a integrantes del Comité de Asignaciones Presupuestarias de la Cámara de Representantes de Estados Unidos y al embajador Peter Lamelas, en una delegación encabezada por el congresista Mario Díaz-Balart.

La última visita de Milei a ese país fue a comienzos de mayo, cuando disertó en la 29ª Conferencia Global del Instituto Milken, acompañado por el ministro de Economía Luis Caputo y el canciller Pablo Quirno. Tras la gira de julio, el canciller viajará el 25 de junio a Nueva York para comparecer ante el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas y defender la posición argentina sobre las islas Malvinas. El presidente, a su vez, prepara su participación en la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre y trabaja junto con Federico Pinedo en su presentación para la cumbre del G20, que este año se realizará en Mar-a-Lago.

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