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El Gobierno en su ring político: obsesionado por retomar la iniciativa, Milei pelea contra su propia crisis
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5 meses haceen
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Mayra Pastor
Javier Milei debate en redes sociales con ciudadanos que se quejan por no llegar a fin de mes. Manuel Adorni convoca a una conferencia de prensa para informar a la sociedad sobre su causa judicial, pero prefiere discutir con los periodistas; se enoja, no aclara y deja más dudas que certezas. Una enorme movilización popular, quizás la más nutrida de los últimos años, ignora el debate oficialista de relativizar los atroces crímenes de la dictadura al cumplirse 50 años del golpe de Estado. Como un boxeador desorientado que tira piñas al aire, el Gobierno no encuentra el foco para reorientar su propia crisis política.
Sólo el fallo favorable a la Argentina en el juicio que se seguía en Estados Unidos contra el país por la expropiación parcial de YPF trajo sobre el final de la semana algo de alivio para la Casa Rosada. No llegó a ser un contragolpe. Apenas un manotazo. El Gobierno hizo un esfuerzo lógico por capitalizar el resultado favorable, pero terminó enredado en su propia contradicción: festejar el resultado de una exitosa intervención estatal contra el sector privado. Una derrota de la batalla cultural. Milei se despidió de la cadena nacional del viernes a la noche con un “Viva la Patria” final, una frase más propia de Cristina Kirchner que de él.
La crisis política que desparrama en el Gobierno el caso Adorni terminó por generar solo hacia afuera cierta tregua en la interna oficialista. Quedó en evidencia en la puesta en escena del festejo por YPF. El Presidente se rodeó por Karina Milei y Adorni, pero al mismo tiempo subió a escena al equipo jurídico que responde a Santiago Caputo, robustecido en estas últimas 48 horas. Después de meses de derrotas de palacio, el asesor presidencial capitalizó el fallo norteamericano vía María Ibarzabal, la secretaria Legal y técnica, y Sebastián Amerio, el nuevo procurador del Tesoro. Desde ese sector hubo euforia con la noticia. Fue como un grito contenido. “Y eso que somos sólo 4”, graficaba un integrante de esa mesa chica caputista para bajar la espuma de la supuesta injerencia que podrían tener en el derrotero de traspiés del karinismo. “Santiago nunca haría nada contra el Presidente, fue el constructor de todo esto, el que dice eso no lo conoce”, lo destacan a su lado. Un detalle no menor es que el último verdugo de ese sector, el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, no participó de la cadena nacional. De su cartera depende administrativamente la tarea de los abogados del Estado, aunque jerárquicamente responda pura y exclusivamente al Presidente.
Del otro lado, el sector más cercano a Karina Milei no logra salir del encierro al que lo sometió el frente judicial de Adorni. Por las dudas, la secretaria general avanza. No quiere saber nada de su colega de gabinete y se molesta cuando le preguntan por Caputo. De hecho, no fue a la conferencia de prensa del miércoles en la que el jefe de Gabinete llevó a algunos ministros, entre ellos, al asesor. Más tarde volvió a dejar un mensaje de apoyo en sus redes ante las dudas que había generado su ausencia.
Concentrada en blindar al Presidente, esta semana dio un paso más en su avanzada y promovió a Lilia Lemoine para presidir la comisión de Juicio Político en la Cámara de Diputados. Lilia, “El jefecito”, tiene línea directa con la secretaria general y se convirtió en esta crisis en la única voz oficial de defensa pública de Adorni. Anulado el funcionario como vocero, el Gobierno explora alternativas. Esta semana, Karina se reunió en su despacho del primer piso (vale recordar, el del jefe de Gabinete) con Antonio Aracre, economista y una espada informal en la batalla mediática. No hubo ningún ofrecimiento, pero las especulaciones en torno a su rol crecieron a partir de la foto en la que se los ve juntos en la Casa Rosada. Karina tenía con él una relación vía whatsapp y finalmente se conocieron. Fue el miércoles, en plena crisis de comunicación de Adorni. También estaba Thor. Ambos son fanáticos de los perros.
Otro elegido por Karina es Sebastián Pareja, su alfil político en la provincia de Buenos Aires y hoy diputado nacional, que se hará cargo de la comisión bicameral de Inteligencia. Ese lugar se lo había autoreservado Cristina Ritondo. Ya le sacaron el sillón que el Pro pretendía en la Auditoría General de la Nación, de madrugada y en acuerdo con el kirchnerismo.
Sin agenda
El caso Adorni anuló la agenda del oficialismo en el Congreso. Martín Menem no quiere saber nada con abrir un debate en este contexto y por ahora sólo trabaja en terminar de conformar las comisiones. Hasta cumplió los pactos, dicen en el kirchnerismo, sobre el reparto de lugares y la proporcionalidad. Eso sí: este año se aseguró no dejar a la oposición a la cabeza de ninguna comisión que pudiera darle un sobresalto, como Salud o Discapacidad.
Menem pateó nuevamente el debate de la Ley de glaciares. En la semana del 7 u 8 de abril convocará a una audiencia a los gobernadores de las provincias cordilleranas para socializar el costo político de la modificación y es poco probable que abra el recinto una semana después por la ausencia de al menos 35 diputados que van a estar de viaje. Recién toda la actividad se concentrará más llegado el fin de mes. El 29 de abril será la sesión para el informe del jefe de gabinete, que anunció Adorni esta semana y que tendrá el acompañamiento del propio Milei, en un hecho sin precedentes. Será su primera exposición. “¿Llega?”, se preguntaban dos diputados, uno de extracción oficialista y un aliado. La velocidad con la que se expande el caso en los tribunales de Comodoro Py hace difícil pensar de acá a un mes. Ya quedó imputado en la causa que lleva adelante Ariel Lijo, que esta semana se unificó bajo su mando. La explosiva declaración de la secretaria del piloto y broker Agustón Issin, que vendió los pasajes a Marcelo Grandio, el amigo de Adorni y contratista en la tevé pública, hace prever que se le vienen días complicados. Mañana vence el plazo para que los diputados envíen sus preguntas por escrito y el foco estará puesto ahí.
Mientras va por la vía judicial, la oposición mira el escenario convulsionado y trabaja en unificar criterios para un pedido de sesión especial. La tienen difícil, pero el contexto adverso en el que se mueve el Gobierno podría abrirles alguna hendija. El temario iría desde el rechazo al DNU que modificó el área de Inteligencia, la reapertura de la comisión investigadora Libra a una solución para las familias sobreendeudadas. Recién arrancaron las conversaciones.
La estrategia del jefe de Gabinete seguirá siendo la de excusarse en su vida privada para no responder. Son tiempos no aptos para pacientes, pero en el despacho de Adorni esperan que recién en dos meses, cuando se presente la declaración jurada de bienes, el asunto quede resuelto. Hablan de una hipoteca como justificación patrimonial. Eso será el 30 de mayo. El miércoles próximo volverá a insistir con exponerse en conferencia en modo acá no pasó nada. Una simulación de normalidad. El martes, la izquierda prevé plantarle una clase pública en la puerta de una de sus nuevas viviendas, sobre la calle Miró, a la vuelta de la Facultad de Filosofía y Letras.
Sin reemplazo
Más allá de Adorni, el problema expone a Karina. Ella lo ubicó en el cargo para taponar el ascenso de Santiago Caputo, pero en rigor, el lugar le pertenece. Su jugada sobre el final del año pasado fue la toma del poder de todo el gabinete. Los hermanos Milei se movieron en las últimas horas sobre la lógica de que Adorni no tiene reemplazo. El nombre que suena con más fuerza es el del canciller, Pablo Quirno, pero no llega a ser una espada karinista pura. Sí lo son, en cambio, los Menem. Cerca de ellos sostienen que no está en los planes de nadie. Lule, dicen, no agarraría por la exposición que depara el cargo. Es verdad que fue jefe de Gabinete Juan Manzur, que jamás habló cuando ostentó ese cargo. Martín Menem, dicen en el palacio legislativo, tampoco tiene reemplazo al frente de Diputados. ¿Y Karina? Ella actúa como la jefa de gabinete, pero correría un alto riesgo. Una moción de censura, por ejemplo, sólo requiere una mayoría absoluta del Congreso que habilite su remoción. Por fuera del karinismo, Diego Santilli siempre suena como posibilidad, pero no deja de ser un extrapartidario. Su llegada a ese cargo podría ser leído como la vuelta de la política tradicional que ostentó Guillermo Francos. Demasiado macrista. No está en los planes de la secretaria general, que ya lo condicionó con la incorporación de la firma de Adorni en la supervisión y autorizaciones para las transferencias de fondos a provincias y erogaciones del Estado.
El contexto de sequía de bolsillo imposibilita que el Gobierno pueda encontrar un eje para salir de la crisis política. Los escándalos Adorni y Libra, que sigue creciendo, toma a Milei en un momento delicado en su valoración de gestión. Esta semana se conocieron nuevos resultados de sondeos de opinión adversos al oficialismo. La última encuesta de la universidad de San Andrés marcó un claro deterioro: solo el 33% de satisfacción, lo que representa una caída de 7 puntos respecto a noviembre de 2025. La baja se ve también en la aprobación presidencial, en 39%. No es un número de catástrofe si se lo compara con lo que tenía, por ejemplo, Alberto Fernández, en el mismo período, con solo 17%. El problema es la tendencia sostenida a la baja desde enero que el Gobierno no logra romper. Todas las encuestas marcan como principal preocupación los bajos salarios y la pérdida de empleo. Lo más preocupante: cambió sobre todo la expectativa de mejora económica.
El nuevo riesgo K: aviso del mercado
La economía sigue estando al tope de las preocupaciones. La actividad mostró un crecimiento a dos ritmos, con los sectores que más empleo generan en declive y sin recuperación. El Gobierno hizo retoques mínimos, como la baja de 5 puntos en los encajes bancarios que intenta una reactivación económica, a lo Ernesto Talvi, comentan en el mercado. Es que entre quienes siguen de cerca los movimientos de Luis Caputo ven algo de la influencia de su nuevo asesor en el rumbo económico, incluso recomendando moderar el objetivo de inflación cero en el corto plazo.
Esta semana, la consultora 1816 puso el foco en el riesgo K, pero no por el kirchnerismo, sino por ese crecimiento dispar de la economía, y puntualizó sobre los problemas que se le acumulan al equipo económico. “Es cierto que creció el desempleo en 2025 (primera vez en el siglo que sube con PBI al alza), viene bajando el salario real (el privado registrado de enero 2026 fue el más bajo en 18 meses) y se multiplicó la mora de hogares (de 2,5% en octubre 2024 a 10,6% en enero 2026, tomando entidades financieras), en un contexto en que industria y construcción siguen debajo de noviembre 2023”, detalla en su informe. Y se pregunta si ese riesgo K económico vuelve a traducirse en el mediano plazo en el riesgo K político. Por ahora, la consultora Opinaia, que suele medir para el Gobierno, refleja una caída para Milei, pero más moderada que el resto. Incluso destaca que tuvo momentos peores (septiembre 2025) del que se pudo recuperar. Hoy la imagen negativa la ubican en 52%, pero la tendencia también es a la baja estos últimos dos meses.
Lo que llamó la atención en 1816 es que en la última encuesta de Atlas Intel, que mide para Bloomberg, pone a Axel Kicillof con mejor imagen que el Presidente. El mercado empezó a hablar ayer con el resultado de las licitaciones de bonos, con vencimiento en octubre del año que viene y otro con un próximo gobierno. En la lectura del ministro de Economía, el riesgo Milei fijó una tasa de 5,02% mientras que a octubre de 2028, con otro gobierno, se va a 8,5%. Hay otra mirada: el mercado hoy no ve clara e indiscutida una reelección de Milei.
Modo panelista y batalla cultural
Sin adversarios políticos visibles, el Presidente volvió esta semana al modo panelista. Se trata de ganar discusiones, lanzar temas que prendan, con una dinámica en la que incluso puede caer en contradicciones. La falacia del hombre de paja, con discusiones forzadas, con tal de ganarlas. El riesgo es que esa estrategia no se traduce por ahora en un resultado favorable. Esa misma medición de Atlas Intel que se conoció esta semana pega de lleno en la batalla cultural. Más allá de que coincide en que la desaprobación a Milei cae a su mínimo histórico, en 36,4%, en su tercer mes consecutivo de caída, pone el foco en los debates que el Gobierno intenta instalar en la agenda pública. Los alineamientos internacionales del Presidente lo están haciendo perder apoyo social. Según ese estudio, 6 de cada 10 argentinos (64%) cree que las declaraciones de Milei cuando involucró a la Argentina en la guerra en Medio Oriente podrían tener un impacto muy negativo para el país. Solo el 6% las califica como muy positivas y el 57,5% rechaza totalmente la decisión de unirse al Board of Peace de Donald Trump.
El intento de reinstalar el debate sobre lo que el oficialismo llama “memoria completa” tampoco prendió. Más allá de la impactante manifestación popular en la Plaza de Mayo, en las redes el tema no tuvo el rebote esperado. Según el estudio de la consultora Ad Hoc, en 2025, el volumen de conceptos asociados a “verdad completa” fue de 193.000 menciones, mientras que este año apenas se estancó en 58.000. Es una baja de 69%.
Milei ni siquiera se prendió. Solo reposteó el video de la Casa Rosada en una semana en la que tuvo más de 1000 interacciones en redes. Uno de los testimonios elegidos, el de Miriam Fernández, hija de desaparecidos, no hizo más que reconfirmar los crímenes de la dictadura. Otra vez la contradicción del relato. Su apropiador, Armando Osvaldo Fernández Miranda, fue condenado a 15 años de prisión como coautor de los delitos de retención y ocultamiento de una menor de 10 años, alteración del estado civil de una menor y falsedad ideológica de documentos públicos destinados a acreditar la identidad. Ella es hija de Carlos Poblete y María del Carmen Moyano, nacida durante el cautiverio de su madre en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA). Se acreditó en el juicio que, transcurridos ocho días del parto, la niña fue arrancada de los brazos de su madre y entregada al matrimonio compuesto por el exoficial de inteligencia de la Policía de Mendoza y su esposa Iris Yolanda Luffi. La inscribieron como hija biológica, mientras que los excamaradas de Miranda, Abelardo Garay y Eduardo Smaha Borzuk -quien falleció antes del debate-, firmaron como testigos del nacimiento falsamente documentado mediante una partida de nacimiento con datos apócrifos, según el sitio fiscales.gob.ar. En la revisión de la condena, que determinó penas más elevadas aún, intervino Carlos Mahiques, el padre del ministro de Justicia de Milei. Y este es solo un caso de los que tiene Fernández Miranda. Ahí es, como con el caso YPF, donde el Gobierno no encuentra el eje para alzarse con el triunfo discursivo de su mentada batalla cultural.
Peronismo y dilemas
El peronismo, mientras tanto, ensaya la apertura. Eduardo Wado de Pedro recorrió La Rioja la semana pasada con el gobernador Ricardo Quintela. Se propone como armador en el deshilachado PJ, en representación de Cristina Kirchner. Sergio Uñac, ex gobernador de San Juan, salió a pedir por carta al partido la convocatoria a una interna abierta para fin de año para definir candidaturas ante la posibilidad de que se terminen eliminando las PASO. Fue en su momento una figura impulsada por el esquema cristinista. Sergio Massa reapareció en la marcha por el 24 de marzo y manda mensajes de que no competirá por la provincia de Buenos Aires. Cerca de Axel Kicillof siguen con atención los movimientos y mantienen diálogo con todos esos sectores, menos con Cristina.
Un trabajo de Sinopsis reconstruye los fundamentos de la motivación del voto a Milei. Del 40% de la última elección, hay un 12% que representa un votante cautivo, ese que no acepta una opción del pasado y elige al libertario porque no tiene adonde ir. Si no hay cambios notorios de mejora, Milei dependerá de que la sociedad repita ese mismo dilema a su favor.
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Atrapado en la ortodoxia de Milei, el Gobierno intenta recuperar el control político
Publicado
16 horas haceen
23 agosto, 2026Por
Mayra Pastor
El Gobierno hará otro intento esta semana por mostrar control político para apaciguar la incertidumbre económica. Volverá a convocar al PRO, ya apuró acuerdos con los gobernadores aliados que empezaron a tomar distancia de la Casa Rosada, y espera darle media sanción a dos iniciativas claves para la agenda de Javier Milei, como son la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y el nuevo marco legal para el proyecto de inocencia fiscal. La mesa política va perdiendo la paciencia pero activó todos los canales posibles para cerrar el frente interno y apaciguar el escenario de tensión económica. No hay plan B. Milei no sólo ratificó el rumbo. Avisó que no habrá cambios. Tampoco tiene con qué. Quedó atrapado en su propio dogma.
“Van a ser dos o tres meses complicados”, anticipó Luis Caputo al Gabinete, ante la ansiedad de sus colegas por los resultados que no llegan. Habló de su preocupación por el corto plazo y su expectativa por el largo plazo, según relató un integrante de la mesa política. Patricia Bullrich pidió públicamente mayor velocidad. Reconoció que hay familias, pymes y empresas ajenas a la supuesta bonanza del modelo. La semana cerró con el riesgo país por encima de los 500 puntos, una peligrosa suba de tasas en el contexto de endeudamiento récord, y una menor compra de dólares por parte del Banco Central. La obsesión de Milei y Caputo es mantener el dólar en $1500, el camino que, creen, les allanará la reelección.
El mercado comienza a dudar. La consultora 1816 planteó esta semana un duro pronóstico. Comparó la situación actual con el estrés del año pasado aunque en “dosis pequeñas” y reflejó que la suba de tasas pareció ser un movimiento arriesgado en función de que hay 5,9 millones de individuos en mora. “Sí a 14 meses de la elección el Gobierno está dispuesto a que las tasas se muevan tanto en tan pocos días para mantener un nivel de spot, es natural hacerse la idea de que a medida que nos acerquemos a los comicios podamos vivir episodios de estrés mucho mayores”, planteó.
Los datos de empleo tampoco acompañaron al Gobierno a pesar de la encendida defensa de sí mismo que hizo Milei en su discurso ante el Council of the Americas y ante la Bolsa de Comercio de Rosario. En ambos se mostró más pendiente de confirmar su tesis, propia de un paper académico, que en analizar los datos comprobados. El trabajo registrado en el sector privado encadenó 12 meses de caída consecutiva. A eso se sumó que los salarios reales del sector privado cayeron 1,6% mensual y se ubican 2% por debajo de noviembre de 2023. “El costo de mantener el techo de $1500 es alto, lo que lleva a preguntarse cuánto tiempo quisiera el Gobierno sostener ese nivel (no tenemos respuesta)”, apuntó 1816 y vaticinó que el equipo económico apuesta todo a que “se genere oferta con nuevos créditos en dólares”. Mala idea. En su último informe, la calificadora Moody’s consideró que esa medida incrementa la exposición del sistema bancario local a riesgos crediticios asociados al tipo de cambio. Ya se habían mostrado en contra economistas de miradas cercanas al oficialismo.
En junio la actividad económica subió 0,8% respecto del -0,6% de mayo. La consultora Suramericana hizo el ejercicio de congelar este crecimiento. “Tendría un piso garantizado del 1,2%. Así, la actividad necesitará de un decisivo impulso en el segundo semestre del año para alcanzar el reciente pronóstico del FMI de un crecimiento del 3,5% durante 2026”, plantearon en el último informe semanal.
Dudas en el PRO
Caputo admitió internamente que se crecerá menos y más lento. Pidió confianza a la mesa política, cada vez más ampliada. Ya sumaron a los encuentros a Federico Sturzenegger después de la derrota por la ley de tierras. El funcionario fue ratificado en público esta semana por el Presidente. Este martes se sumará Sandra Pettovello, ministra de Capital Humano. Básicamente, una reunión de Gabinete. Según relata un integrante del oficialismo que participa de esos encuentros, el ministro de Economía insiste en que debe estar ordenada la política para evitar sobresaltos.
El jefe de Gabinete, Diego Santilli, tiene previsto volver a convocar al PRO a la segunda ronda de encuentros. Hay malestar. La desconfianza nunca se aplacó, pero llamó la atención en el macrismo que el mismo Caputo que pide orden político salió a hacer campaña en territorio porteño. Estuvo de recorrida en Lucciano’s, en el barrio de Las Cañitas, con Pilar Ramírez, la delegada de Karina Milei en la política de la ciudad.
Otro factor que generó ruido fue la presencia de la propia Secretaria General en la fábrica de muebles Fontenla, en Villa Riachuelo. Las recorridas porteñas se mantendrán y ampliarán a otros ministros. Karina no está dispuesta a bajarse de la pelea en CABA por un diálogo con Macri, transmiten sus allegados. En este contexto de creciente recelo, el jefe del bloque de PRO en el Senado, Martín Goerling Lara, cercano a Mauricio Macri, dijo que era “escéptico a cualquier tipo de acuerdo” y lo argumentó por “toda la experiencia que hemos tenido con esta gente”, en relación a las idas y vueltas con los libertarios. Es el mismo concepto que usa Macri. “Mi provincia está muy mal. La economía diaria está muy mal, el consumo está muy mal, se cierran fábricas, se cierran negocios”, se quejó el senador y habló de que está “complicada la calle”. Cerca de Cristian Ritondo, el principal impulsor de un acuerdo, insisten en remarcar que el diálogo está encaminado y que a contramano de lo que deja trascender el círculo más cercano a Macri, razonan que si los mandó a reunirse es porque quiere acordar. Por ahora la bienvenida al segundo encuentro no parece ser un agasajo cálido por parte de Karina Milei.
Sorpresa por los discursos
Hay ministros incómodos. La presentación de Milei en público dejó perpleja a buena parte del Gabinete. “Faltan explicaciones”, reclamó una voz potente dentro del elenco oficial sobre la promesa de los mejores 18 meses. Es lo que dice en público Bullrich, que esta semana volvió a marcar sus diferencias. Lo seguirá haciendo. En su intimidad habla de “sacudir el tablero” para evitar que el Gobierno termine como el de Macri. Ella le cuenta a los suyos que no lo va a permitir. Si es necesario, jugará.
Son pocos los funcionarios que vieron a Milei en los diez días que pasó en Olivos. El Presidente no va a la Casa Rosada. No lo hizo en todo este mes. Sí chatea con la mayoría de los ministros. Esta semana la comunicación oficial llegó al extremo de prometer que habría algún tipo de mención a la situación de las personas en mora y terminó finalmente con Milei diciendo que los argentinos se endeudaron para comprar televisores para ver el Mundial. En febrero pasado, la mora con las fintech ya alcanzaba al 26,2%, con financieras no bancarias llegaba a 34,1% y con los bancos era de 11,2%, un deterioro que comenzó en agosto del año pasado. Justo en junio, cuando comenzó el Mundial, el crecimiento de la tasa de morosidad se detuvo, según los datos del Banco Central. Lo llamativo de la afirmación presidencial es que si se compara la venta de televisores con otros mundiales, este fue el año de peor desempeño. Para Rusia 2018 se vendieron en los seis meses previos 1.539.972 televisores. Para Qatar 2022, 1.173.713 y para el de este año fueron 1.048.540, según la encuesta de Ventas de Electrodomésticos y Artículos para el Hogar (EAH) del INDEC, que incluye ventas en salón y ventas online.
Hay una desconexión al interior del oficialismo. Mientras Bullrich reclama en público resultados, Milei se abraza a su credo. En paralelo, fue notable que el Gobierno hiciera esfuerzos por despegarse del ex asesor Fernando Cerimedo, acusado en Bolivia por el intento de femicidio a su ex pareja, y el propio Milei se tirara arriba de la granada al repostear teorías conspirativas sobre presuntos autoatentados y saliera en defensa de su ex colaborador.
Entre los funcionarios hay dudas respecto del plan. Las voces que piden cambios sostienen que el margen que tienen es mínimo. El modelo los ató de pies y manos. Ahora sí que no hay plata para reactivar la obra pública. El ajuste está al límite. En julio, la jubilación mínima cayó un 0,3% por el congelamiento del bono, según el análisis de CP Consultora, de Federico Pastrana. Respecto a noviembre de 2023, la jubilación mínima, que cubre a más del 60% de los jubilados, está 9,7% abajo. Lo mismo pasa con la Asignación Universal por Hijo (AUH), que se mantuvo estancada en julio, mientras que la Tarjeta Alimentar continuó congelada en el monto nominal de $72.250, lo que representa una reducción real del 2,2%. “Contando ambas políticas, la transferencia a una familia de un hijo sumó $220.327. Sumando ambos ingresos, estos se redujeron un 0,7% en términos reales”, señala el informe.
Activar la política
Para pasar el momento, el Gobierno activará esta semana el Congreso. Será la sesión de “La capital nacional de…”. Martín Menem incluyó en el temario un rosario de declaraciones de interés que van desde la provincia de Santa Cruz como la capital nacional de la natación de aguas frías o la localidad de Caá Catí, en Corrientes, como capital nacional de la producción bubalina. La Casa Rosada espera conseguir la media sanción a la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y el proyecto de inocencia fiscal. Negoció quitar a los funcionarios de ese beneficio ante la derrota anterior en el Senado. Además, sumó la creación de juzgados federales, en otro intento por hacerse de votos aliados. Incluyó en el temario la creación de dos nuevas salas para la cámara de apelaciones de Tucumán y otra para Mar del Plata.
La novedad del Congreso de esta semana será también la creación de un nuevo bloque, que presidirá el ex gobernador de Misiones, Oscar Herrera Ahuad, un desprendimiento de Innovación Federal, que tendrá a los diputados de esa provincia, que son 4 y a los 3 de Salta. En la presentación, que se hará antes de la sesión, estará el actual mandatario misionero, Hugo Passalacqua, que toma las riendas políticas del espacio. Posiblemente también esté el salteño Gustavo Sáenz. “Vamos a negociar ley por ley. Dejamos de discutir ATN”, describe el sentido del nuevo espacio uno de sus integrantes. Es la consumación de la pelea con Carlos Rovira, el dirigente que marcaba el paso en la relación con la Casa Rosada. En el temario de la sesión del miércoles se incluyó un proyecto presentado apenas asumió por Herrera Ahuad para bajar el IVA a la fécula de mandioca. El Gobierno empieza a estar atento a ciertos gestos que antes directamente desdeñaba.
La mesa política todavía no consigue los votos para aprobar la eliminación de las PASO. No está lejos, pero antes tiene que cerrar acuerdos con el PRO y la UCR si quiere avanzar. No hay posibilidades de que en Misiones, como en Tucumán, haya un entendimiento electoral. Passalacqua, por caso, trabaja en su propio armado provincial. Como anticipo, esta semana se reunió con el llamado peronismo fiscal, el espacio que armaron Victoria Tolosa Paz, Guillermo Michel y Juan Manuel Olmos. “Si viene Kicillof se va a reunir con Kicillof, él tiene que armar su partido”, refuerzan cerca del mandatario. También se reunió con Caputo y Santilli para firmar el nuevo régimen de zona cálida. Es la carta que encontró el Gobierno para compensar los votos que no tendrá de los patagónicos por zona fría. “Ese tema está verde”, aclara una fuente del Senado. Ni siquiera tiene dictamen, a pesar de que cuenta con la media sanción de Diputados.
La mayoría automática de gobernadores se terminó. A medida que avanza el año electoral el acompañamiento a la Casa Rosada en iniciativas antipáticas se esfumará. Con las elecciones desdobladas, son pocos los temas nacionales que logran penetrar las campañas provinciales. Uno de ellos es la eliminación de las PASO, en las que hay consenso social, y de ahí podrían aparecer los votos que necesita el Gobierno. El plan colectoras quedó enterrado con la baja en la imagen presidencial.
Aferrados al antikirchnerismo
El otro dogma al que se aferra el Gobierno es al de captar al antikirchnerismo. En los despachos oficiales reconocen la caída en las encuestas. Están esperando las últimas mediciones. Ubican a Milei con entre 35 y 40 por ciento de apoyo, incluso más cercano al valor más bajo. Pero se aferran a un dato que les hacen llegar las encuestadoras que miden para el oficialismo. Que del 60 por ciento que no lo acompaña, el 70 por ciento no vota kirchnerismo. “Si recuperamos una parte de ese votante, que es la de Juntos por el Cambio, podemos reelegir”, sostiene un funcionario.
Para la Casa Rosada, el mejor candidato opositor es Axel Kicillof, que a pesar de su distanciamiento con Cristina Kirchner suele ser visto como un representante de ese espectro ideológico. El gobernador bonaerense intenta romper ese sesgo. El jueves se reunió con empresarios en el marco del Council of the Americas. Fue un encuentro reservado en el Hotel Alvear organizado por Susan Segal, que supo tener buenos vínculos con Cristina. Le hicieron dos preguntas. Una de ellas fue por la controversia por las cifras de pobreza. La otra, por su candidatura presidencial. Sobre la primera se extendió a hablar de la economía y dio un diagnóstico catastrófico. Sobre la segunda, dijo que estaba trabajando en la construcción política, en una clara admisión de su intención de competir. Cerca de Kicillof contaron que como se les terminó el tiempo, pidieron verlo en otro momento en La Plata. Había representantes de mineras, consultoras y empresas de tecnología.
El peronismo en su conjunto trabaja en la idea de sostener las primarias como objetivo central. Más allá de alguna iniciativa propia para paliar la crisis de endeudamiento, la oposición se muestra cauta. Sería también como resolverle el problema al Gobierno. Lo que se vendrá es un consenso para prorrogar las emergencias que vencen a fin de año, leyes que el Gobierno nunca cumplió, como discapacidad. Por ahora, el Gobierno gana la pulseada parlamentaria con su propia agenda, más moderada por el clima social adverso a pesar del credo de Milei.
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Círculo rojo: el campo minado por el que avanza Milei y las inquietudes en torno a la visita de León XIV
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16 horas haceen
23 agosto, 2026Por
Mayra Pastor
Este martes, el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Marcelo Colombo, tiene agendada una reunión en el Vaticano para ultimar los detalles de la visita de León XIV, al que le preparan un raid vertiginoso de 72 horas en la Argentina. Colombo llegará a ese encuentro con una carpeta ancha con información sobre la “realidad argentina” para darle en mano al Papa, que tiene datos precisos sobre el país y que, además, será visitado por dos de los jefes de la CGT en el marco de una delegación internacional que estará en la Santa Sede el mes próximo.
El martes, la Iglesia argentina debería terminar por informar en Roma qué lugares y actividades tendría León XIV entre la capital, Buenos Aires y Córdoba, una agenda apretada de USD10 millones diarios y una delegación de 85 funcionarios vaticanos que la Santa Sede empezará a confirmar en las próximas semanas cuando una nueva avanzada proveniente de la capital italiana llegue a nuestro país. Esa compleja logística -el Papa tiene previsto recorrer todos los tramos por tierra en la capital y la provincia de Buenos Aires- se comenzó a analizar a mediados de semana en el encuentro que Karina Milei encabezó en Casa Rosada con autoridades de la CEA, una cumbre en la que la hermana del presidente casi no habló -apenas lo hizo-, pero a los funcionarios e invitados les alcanzó para darse cuenta de que el poder real del gobierno pasa exclusivamente por ella. “Todo está concentrado en su figura”, reconoció un secretario de Estado que participó del encuentro. En ella y en Mara Gorini, la sombra de la secretaria general, una funcionaria que ostenta un dominio total sobre buena parte del gabinete y que, según las fuentes, tendrá un papel fundamental en la transmisión de la visita papal.
Javier Milei podrá jactarse, con razón, por ser el primer presidente desde Ricardo Alfonsín en recibir a un jefe del Estado vaticano. Pero puertas adentro del Gobierno existe cierta inquietud por el contenido del mensaje con el que arribará a la Argentina León XIV, que sigue la línea pastoral de Francisco, con fuerte impronta en lo social y, por ejemplo, un rechazo a los conflictos bélicos, en particular a los enfrentamientos en Medio Oriente y al “genocidio” que Jorge Bergoglio puntualizó en reiteradas oportunidades en la Franja de Gaza, atacada sistemáticamente por el estado de Israel, una operación alentada por Milei desde que llegó a la Presidencia.
Para el Gobierno, la visita papal es toda una prueba de fuego. Fuentes oficiales y de la Iglesia resaltaron que el Ejecutivo aconsejó o propició la idea de que las acciones y eventos del Papa tuvieran aforo limitado. No prosperó. Habrá, por caso, una gran celebración en el monumento a los españoles, sobre la avenida Libertador, como parte de los actos que contemplarán además una visita a la Casa Rosada para entrevistarse con el Presidente, un homenaje a Francisco en la catedral metropolitana, un evento en la UCA, un encuentro con funcionarios y embajadores en el Palacio Libertad, una misa multitudinaria presuntamente en el estadio de River Plate, la celebración en la basílica de Luján y la visita a Córdoba, y está bajo análisis una actividad en la cárcel de Devoto, en la capital. Pero una de las paradas que incluyó la CEA, y que sería ratificada próximamente por la Santa Sede -ya hubo una primera avanzada semanas atrás de funcionarios vaticanos y de seguridad del Ejecutivo local- podría agregarle a la gira un plus de incomodidad para el gobierno: la visita de León XIV al Cottolengo Don Orione, una institución que trabaja por la inclusión social de unas 400 personas con discapacidad en Claypole, en territorio bonaerense. Meses atrás, la Conferencia Episcopal reclamó al Gobierno por el atraso en los fondos para esa obra; se abrió entonces una mesa en el Ministerio de Salud y tras varias reuniones se destrabaron las deudas hasta que se regularizaron los pagos, con atrasos en torno a los 60 días, “lo normal para el Estado”. Esa acción descomprimió el reclamo de la Iglesia. ¿Pudo haber tenido que ver la resolución con la posible visita papal? Que el Vaticano haya avanzado en la selección de ese proyecto inclusivo en Almirante Brown ya es toda una señal en sí misma.
Los cuestionamientos públicos de la Iglesia por la situación social, y la posibilidad de que el Papa, más allá de su misión pastoral, se haga eco de esa agenda vinculada con la Doctrina Social es una opción que inquieta al Ejecutivo. A principios de mes, en la homilía por San Cayetano, el arzobispo de la ciudad de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, que participó de la reunión de la semana pasada en Casa Rosada, aludió al pensamiento que el Papa citó en la exhortación apostólica Dilexi Te, centrada en el cuidado de la Iglesia a los pobres, que había empezado a preparar Francisco. Allí, León XIV cuestiona las “ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados”. En San Cayetano, García Cuerva advirtió que “la libertad económica no puede ser absoluta”, y abundó: “No queremos resignarnos a que el trabajo sea una mercancía ni a que haya que tener dos o más empleos para llegar a fin de mes”.
“Los Papas, en general, suelen ser buenos invitados”, reflexionó un vaticanólogo. Recuerda, por ejemplo, el viaje de Francisco a Bangladesh del 2017, en plena crisis humanitaria por los cientos de miles de refugiados Rohingya de Myanmar que el pontífice evitó mencionar en su discurso oficial con el nombre de esa etnia, como un gesto al gobierno local.
El Presidente, aseguran, siente fastidio con la Iglesia argentina porque considera que debería tener más apoyo por algunos de los lineamientos que pregona en su batalla cultural, como su rechazo al aborto. Desde que asumió, por caso, no recibió ni una sola vez de manera oficial a la cúpula de la Conferencia Episcopal, ni siquiera para el tradicional saludo de fin de año. Por el contrario, sí trabó una alianza muy cercana con los evangélicos nucleados en ACIERA.
Esa fricción, azuzada por el modelo económico libertario, se hizo palpable desde la asunción de Milei, más allá de los lazos que existen entre la Iglesia y algunos sectores del Gobierno. Reconocen, incluso, el trabajo de Sandra Pettovello, que cortó la intermediación de los planes sociales y reforzó las asignaciones, una medida popular que impactó de manera directa en las organizaciones barriales. Aunque destacan, sin embargo, que esa política pública desconcentró y desarmó la red comunitaria de muchas de esas organizaciones; en paralelo, el narcotráfico hizo desastres en ese tejido social. Hay curas en el territorio que admiten que deben tener autorización de esas bandas criminales para permear con actividades en algunos barrios del Gran Buenos Aires.
A propósito, ¿existen fricciones, detrás de la organización de la visita del Papa entre el ministerio de Capital Humano y la Cancillería? ¿Qué rol tiene Agustín Caulo, el secretario de Culto, que responde a Santiago Caputo?
¿Cambio de clima? Milei se encamina a la visita papal de noviembre en un campo minado con varios frentes abiertos, que abarca a empresarios, periodistas, sindicalistas y hasta a un sector de los aliados que empezaron a percibir un cambio de clima en el Gobierno y en la relación con un sector de la sociedad. El Presidente se muestra irascible con ese posicionamiento del círculo rojo. Esa irascibilidad lo lleva a recluirse en Olivos: recién la última semana reapareció públicamente tras varios días aislado en la quinta presidencial, lo que alimentó su particular estilo de conducción de la gestión. Hay funcionarios con los que apenas interactúa, y a muchos ni siquiera los conoce. Esa escisión de la gestión, sumada a la internas palaciegas, obturan o paralizan sectores de la administración.
Primero en su disertación en el hotel Alvear, y después en Rosario, en la noche del viernes, Milei hizo gala de esa irritabilidad, de mal humor por los análisis que el periodismo y los economistas realizan sobre los datos de la macro, en particular por los niveles récord de morosidad. El informe de agosto de la Secretaría de Defensa al Consumidor de la CGT concluyó que un 58,7% de la población adulta -19.4 millones de argentinos y argentinas- está endeudada, y que 4.7 millones están en mora. El viernes, en Rosario, el Presidente dijo que su gobierno no tiene nada que ver con esa situación.
Para el Gobierno es un problema porque esa faceta disruptiva e histriónica que desplegó Milei en sus primeros años de gestión, y que le valió un reconocimiento de buena parte de la sociedad, empieza a erosionar su imagen. Los resultados de una serie de estudios focales encargados por el círculo rojo empresarial y político arrojaron que uno de los reclamos es por mayor “empatía” por parte de Milei.
Ese presumible cambio en el humor social permea al establishment empresarial, político y sindical, que, por fuera de La Libertad Avanza, sondean la posible oferta electoral de cara al 2027. Los tiempos parecieran haberse acelerado: el famoso “reloj de arena”, una metáfora que Cristina Kirchner utilizó en sus redes, en marzo del 2025, para señalar el comienzo de una fase crítica de la gestión. El apuro o no en la definición de la oferta electoral es un debate que atraviesa al peronismo. Tras su visita a Chaco, a mediados de semana, Axel Kicillof contaría luego en charlas privadas que en varios tramos de esa gira le pidieron que se lanzara formalmente como candidato.
Esa urgencia también está presente en sectores del sindicalismo. Gerardo Martínez y Cristian Jerónimo, dos de los jefes de la CGT, almorzaron esta semana con Emilio Monzó y Nicolás Massot junto a otros sindicalistas de gremios más modestos para tantear la seriedad del proyecto en torno al banquero Jorge Brito, que coquetea con una postulación por dentro o fuera del peronismo. Tanto Martínez como Jerónimo aspiran a moldear una central obrera más vinculada al nuevo mercado del trabajo, y con menos tufillo K. Otros grupos, encabezados por el aeronavegante Juan Pablo Brey, aún auspician al pastor Dante Gebel, que prepara dos estadios en la capital para fin de año.
El círculo rojo empresario, por fuera de los sectores dinamizadores del crecimiento económico, también monitorea con creciente inquietud el proyecto de reelección presidencial. En su presentación del jueves, en el Council of the Americas, el mandatario apenas fue aplaudido. El diario Clarín consignó, por ejemplo, que Martín Rappalini, jefe de la UIA, siguió el discurso desde el bar del hotel. Algunos de los asistentes notaron además que el Presidente tuvo poco eco de aplausos cuando agradeció al “Coloso” Federico Sturzenegger. Luis Caputo, “Toto”, no estaba en primera fila porque había acusado unas líneas de fiebre. Zafó del aplauso: en Economía dicen que el ministro enfureció con su colega por el paro de los prácticos navales que paralizó el comercio marítimo a principios de mes tras la oficialización del decreto 690 que desregula el servicio de practicaje. ¿Hay también discrepancias por el proyecto de reforma de la carta orgánica del Banco Central que empezará a discutirse esta semana en el Congreso?
Entre los gobernadores empezaron, en simultáneo, a suscitarse movimientos que pararon antenas de la Casa Rosada. El más significativo fue el de Hugo Passalacqua, de Misiones, que terminó con el dominio de décadas de Carlos Rovira: el ex hombre fuerte de esa provincia, que parecía invencible, volvió de un viaje por París y se dio cuenta de que el actual gobernador lo había vaciado de poder. Passalacqua recibió el miércoles a una delegación de dirigentes del peronismo, a los que les dijo que no apoyaría las listas colectoras que en algún momento propuso el oficialismo como moneda de cambio para suspender las primarias. Cerca de Diego Santilli subrayaron que los votos para avanzar en esa dirección están en suspenso, pero que confían en obtenerlos en algún momento. A la par del misionero sorprendió Gustavo Sáenz, de Salta, que en una entrevista con Infobae al Mediodía resaltó, con un parafraseo alfonsinista, que con el “equilibrio fiscal no se come, no se cura ni se educa”, y dijo que no es lo mismo “equilibrio fiscal que equilibrio social”. Horas después, anunciaron ambos que conformarán esta semana un nuevo bloque en Diputados.
Todos esos movimientos, y otros más subterráneos, encuentran al gobierno desmembrado entre sus diferentes tribus internas. Dicen que Caputo, el consultor estrella del presidente, está “más tranquilo”: hay quienes interpretan esa definición como la decisión del estratega de empezar a “soltar” de a poco el proyecto y enfocarse en sus intereses, que son muchos, y variados, en torno a la administración libertaria. En su entorno mostraron alguna preocupación por algunas cuestiones, como la investigación por el fentanilo contaminado y las implicancias que podría tener ese expediente en la cúpula de Salud. Rodrigo Lugones, hijo del ministro, estuvo la semana pasada en el país.
Patricia Bullrich, en tanto, refuerza su agenda: este viernes volvió a machacar con la necesidad de apuntalar el crecimiento económico a los sectores a los que no llega el “derrame”, en disonancia con el discurso oficial. Mientras tanto, el jefe de Gabinete avanza sobre diversas áreas bajo el paraguas de Karina Milei, a cargo de la estrategia política: la hermanísima se debate entre el violeta y un posible acuerdo con el PRO amarillo. Esa negociación todavía es incipiente: por eso ella habilitó recorridas por la capital.
Cuántos de todos esos movimientos cuentan con el aval o el conocimiento del presidente sigue siendo una verdadera incógnita. Milei le dedica una cantidad considerable de horas diarias a las redes sociales, a pesar de que la intensidad del relato libertario bajó notoriamente en X, en parte porque Las Fuerzas del Cielo mermaron su apoyo al gobierno en esa red social.
El presidente elige sus peleas personales, sus propias batallas. Esta semana, por ejemplo, reposteó mensajes de foristas en los que se ponía en duda la participación de Fernando Cerimedo en el intento de feminicidio contra Nadia Beller en Bolivia mientras todo el universo digital libertario se desmarcaba del polémico consultor que fue fundamental en la campaña del 2023. Ayer, en Radio Mitre, dijo que ya no formaba parte de su equipo. El viernes, por decisión de la justicia boliviana, Cerimedo fue enviado a una prisión del altiplano. Antes, dejaron trascender que se había desprendido de las acciones que todavía retenía en La Derecha Diario -en su creación, en el 2021, Juan Pablo Carreira, funcionario cercano a Caputo, fue parte de la sociedad madre, Madero Media Group- en favor del español Javier Negre, un lobista con influencias en sectores de la derecha regional e incluso con muy buena llegada al partido republicano de Estados Unidos: fuentes bolivianas aseguraron que alguna vez se jactó en Mar-a-Lago de su llegada al gobierno de Rodrigo Paz. La salida de José Luis Lupo del Ministerio de la Presidencia de Bolivia, de principios de mes, habría tenido que ver con esa injerencia de Negre y Cerimedo.
Destacado
Resurge la tensión entre Karina Milei y Patricia Bullrich por el estancamiento del proyecto para eliminar la PASO
Publicado
16 horas haceen
23 agosto, 2026Por
Mayra Pastor
El Gobierno oscila, según el sector político interno, en el diagnóstico sobre las negociaciones de la ley que más le importa aprobar a Karina Milei: la reforma política. En la Casa Rosada se muestran muy confiados, en especial cerca de la Secretaria General de la Presidencia. Pero en el mundillo de Patricia Bullrich, donde tienen el pulso del Senado, son abiertamente pesimistas: dicen que los votos no están, ni estarán.
“El fin de la PASO está bloqueado”, aseveran, sin pelos en la lengua. En ambos espacios sólo coinciden en que está firme la determinación de debatir el futuro de la PASO en el recinto en septiembre, o a lo sumo, octubre. “Diciembre está demasiado lejos”, deslizan tras las versiones de que se patee la discusión hasta el límite para forzarla.
El pesimismo de la jefa de los libertarios en el Senado se debe a los números que registra en la Cámara alta. “No es una cuestión de sonrisas, o no, esto es dos más dos”, dijeron en el bloque. Pero también a que está desencantada con la mesa política y con la (falta de) estrategia de Karina Milei.
Corrió el rumor de que la ex PRO se sintió herida cuando la dejaron fuera de la reunión con Cristian Ritondo y Fernando De Andreis, enviados por Mauricio Macri a la Casa Rosada. Pero ella les comentó a los propios esta semana que se sintió aliviada al ver que no la habían convocado.
Cree que esas reuniones son fútiles porque el oficialismo termina borrando con el codo lo que escribió con la mano.
La recorrida de Karina Milei con Pilar Ramírez en la Ciudad de Buenos Aires a la semana siguiente de haber sentado las bases para un acuerdo electoral con los amarillos fue un ejemplo de las dinámicas de Karina Milei que Bullrich critica.
También le reprocha que busque figurar en las primeras planas a pesar de tener el 70 por ciento de imagen negativa. “Lo de Santa Fe fue alevoso”, dijeron, en relación a la cantidad de fotos y apariciones de la hermana presidencial durante la visita a la Bolsa de Comercio de Rosario, el viernes a la noche.
En Balcarce 50 admiten que Karina Milei apuró los gestos con el PRO y las recorridas por la ciudad por pura preocupación. A nivel nacional, por la merma en la imagen del Presidente. Y a escala local, porque detectaron que Jorge Macri estaba venciéndolos por diez puntos en las encuestas. Y al ver que en el mundo porteño violeta nadie estaba activando, desde hace largas semanas, bajó un mensaje: “Hay que volver a la calle”.
En Gobierno todos disimulan el malestar con Patricia Bullrich. Por lo bajo son más sinceros: “Está endemoniada”, dijo al final de esta semana un asesor nacional, luego de la serie de tuits donde Bullrich le pedía a la administración que integra que las mejoras económicas de la macro lleguen a la “vida cotidiana” de los argentinos. Exactamente el tipo de mensajes que Milei y Caputo deleznan.
Por lo pronto, el Gobierno se muestra confiado en el resultado de la sesión del próximo “supermiércoles”, donde se debatirá una bateria de temas de relevancia para el oficialismo, aunque mucho menos acuciantes que la reforma política. Los libertarios pronostican una sesión muy larga, y reconocen que están ajustados. “El peligro es que el peronismo se robe diputados sueltos”, dijo un armador. Así de justos están, pero aún así creen tendrán luz verde para todo el combo.
Lo mismo decían con respecto a Propiedad Privada y se les terminó complicando. La diferencia a su favor, alegan, es que, en estos temas, “no hay internas” en el mileismo.
La visita del Papa
Karina Milei no sólo posa para las fotos, sino que se pone al frente de los temas de relevancia. Y está decidida a digitar -y capitalizar para sí misma- la llegada del Papa.
El ministro de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno, que había formado parte de la gestión de la histórica visita, salió a celebrar la confirmación en el prime time de las noticias apenas se confirmaron las fechas. Pero poco después, en la primera reunión oficial para empezar a diseñar el operativo con el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, se puso a la cabeza la hermana del Presidente.
“Quirno quedó pintado”, dijeron en Balcarce 50 sobre el canciller que responde a Santiago Caputo y dejó de manejar la relación de manera directa con la Santa Sede -la copó “el Jefe” con su gente- a pesar de haber sido uno de los artífices de las gestiones para que se concrete la visita.
Es un capítulo más de la interna con el principal asesor presidencial. “Santiago sigue siendo tan influyente como siempre y maneja la botonera. Pero el tema papal se lo quedó ella, sin dudas”, sostuvieron en Balcarce 50.
Dicen en el oficialismo que Milei trajo a colación el tema del aborto para exagerar las coincidencias con la doctrina de la Iglesia. “Es parte de su batalla cultural personal y coincide”, deslizaron.







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