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La pelea electoral del PJ: la necesidad de un competidor para Kicillof y los riesgos de una candidatura anticipada

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A esta altura del año, con la rosca electoral completamente activada, en todas las terminales del peronismo aceptan que Axel Kicillof es el único precandidato presidencial firme que tiene el peronismo. La punta de lanza actual de un proyecto opositor. Hay sectores que pretenden impulsar a otro nombre propio, aunque aún no lo tengan tan definido.

En el horizonte solo aparece la figura de Sergio Uñac, decidido a construir una candidatura. El sanjuanino tiene la vocación y el perfil de un peronista del interior que cotiza en el centro del país, pero no tiene la estructura que, a esta altura del calendario, tiene el gobernador bonaerense.

Kicillof gana terreno en el gran escenario electoral del peronismo por decisión propia y porque no hay nadie que haya apretado el acelerador igual que él. Diez días atrás el ex gobernador de San Juan levantó el perfil, propuso una interna abierta en el peronismo y empezó a moldear su idea de jugar por el premio mayor. Fue el inicio de su recorrido que tiene como última estación el 2027.

El gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, apoyó explícitamente la candidatura de su par bonaerense. El fueguino Gustavo Melella le dio centralidad plena en los actos que hubo en el sur la semana pasada. El formoseño Gildo Insfrán lo recibió tiempo atrás en la provincia, en una clara señal de acercamiento. La mesa de gobernadores de la coalición opositora le ha dado lugar a Kicillof para que construya su camino presidencial.

El jueves que viene, en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, Kicillof lanzará el MDF Ciencia, donde va a darle un apoyo importante al sector científico. A fin de mes, hará lo mismo pero con el MDF Educación. La intención es ir dándole sustento al programa de gobierno que imagina y solidificar las bases del Movimiento Derecho al Futuro en cada sector de la sociedad y también en las provincias.

La distancia entre la actualidad y la elección presidencial del año que viene es lo suficientemente larga como para desgastar cualquier candidatura que no sea la del Presidente de la Nación, que arrastra el deterioro normal de cualquier gestión de gobierno. Por esa extensión en el calendario y por la necesidad de abrazar a más sectores opositores, en la gobernación bonaerense creen que lo mejor es que haya más precandidatos en la cancha, además del economista.

“Necesitamos que emerjan muchos candidatos para diversificar los apoyos y después, llegado el momento, unificar en una sola candidatura”, advirtió a Infobae un funcionario muy cercano al Gobernador, que está metido de lleno en el armado nacional. Es por eso que ven bien el desembarco de Uñac en el terreno electoral. Es la única figura que identifican con claridad, además de la siempre latente precandidatura de Juan Grabois.

El dirigente social y actual diputado nacional dijo algunos días atrás que, en el caso de que no haya PASO, el peronismo tiene que organizar una interna abierta. En ese sentido, aseguró que hay “un montón de posibles candidatos” entre los que destacó, además de él, a Kicillof, Uñac, Sergio Massa, Martín Llaryora, Miguel Pichetto y Eduardo “Wado” de Pedro.

Lo cierto es que en modo electoral solo se están movimiento Kicillof y Uñac, y que algunos dirigentes que sonaron con fuerza en algún momento, como el santiagueño Gerardo Zamora, en la actualidad no son parte de la nómina virtual que tiene un cierto consenso dentro del universo peronista.

Frente a ese escenario de muchos nombres pero pocos precandidatos concretos, en La Plata advierten que lo mejor que le puede pasar a la fuerza política e, incluso, al propio Gobernador, es que aparezcan otros competidores en la carrera. Creen que Kicillof no puede ser el único candidato a presidente que confronte con Milei en el año que queda por delante hasta llegar a las próximas elecciones. El motivo es concreto y válido. Tanto tiempo de sostener una precandidatura y confrontar con el Presidente, va a derruir su potencial como figura presidenciable.

En base a esa hipótesis es que al Gobernador no le interesa entrar en la vertiginosa carrera de juntar un álbum de fotos con dirigentes de distintos sectores de la oposición. Entiende que este no es el momento. Faltan muchos kilómetros por recorrer. Eso no quita que, en el camino de la construcción política, no vaya sumando imágenes que marquen el ritmo de su desarrollo electoral, como las que se vieron la semana pasada en Tierra del Fuego, donde estuvo con varios dirigentes de distintas terminales del peronismo.

En el kicillofismo quieren evitar que el Gobernador sufra el desgaste que tuvo el ex jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta en la antesala de las elecciones del 2023, cuando aparecía, en el mundo de la política y la comunicación, como el candidato puesto para sacar al peronismo de la Casa Rosada. Después la realidad le devolvió una cachetada dolorosa e impiadosa en las urnas. Para eso es importante que la atención y el movimiento de la rosca opositora no se concentre detrás de un solo nombre propio, sino de varios.

En La Plata saben con claridad que existen distintos riesgos con la instalación de una candidatura presidencial anticipada. Pero, al mismo tiempo, entienden que para instalar el proyecto que encabeza Kicillof y darle cuerpo a la opción electoral, este es el año indicado. Volumen, territorialidad y cercanía a la sociedad. De eso se tratan estos días del proceso político.

“Pichetto tiene que juntar por su lado, Uñac por otro y otros dirigentes por otro. Los puentes están tendidos con todos los sectores. El encuentro es más adelante. Ahora que cada uno camine por su lado y conteniendo todo lo que pueda”, fue la descripción que hizo un armador del kicillofismo sobre el momento actual del proyecto que lidera el Gobernador.

De todas formas, las comunicaciones subterráneas están activas. Una muestra de eso fue el encuentro que ayer tuvieron en la gobernación Kicillof con Emilio Monzó y Nicolás Massot, dos de los dirigentes que decidieron inmiscuirse en el armado opositor tras intentar transitar la vía del medio. Dos semanas atrás el ex presidente de la Cámara de Diputados visitó en su despacho al jefe de Gabinete bonaerense, Carlos Bianco. En ese encuentro hablaron sobre la necesidad de sostener las PASO y buscar consensos en las filas de la oposición.

“Celebro que dialoguemos todos. Que empecemos a cambiar esta etapa de la Argentina. Es necesario buscar puntos en común, entender, dialogar. Todo lo que no está pasando ahora”, sostuvo Monzó ante la consulta de Infobae por el encuentro en La Plata. En la conversación hubo un repaso de la agenda nacional. La situación económica, el impacto del caso de Adorni en la gestión de gobierno y el rumbo del Gobierno en el medio de tantos conflictos internos. Hay una mirada común sobre la realidad nacional y libertaria.

Kicillof no esquiva ni las elecciones primarias ni la posibilidad de una interna abierta. El Gobierno junta votos para lograr eliminarlas, mientras que distintos articuladores de la oposición tantean a sus pares para saber si hay número o no para sostener las PASO en los próximos meses. En definitiva, hay varios sectores del peronismo que ven en esa herramienta electoral la clave para ordenar una gran coalición anti Milei.

La intención de Kicillof es hacer pie en el territorio y con la gente. En el sur tuvo una buena recepción y su intención es seguir cultivando esa cercanía en el resto del año. Por eso varios de sus funcionarios se han disgregado por distintos sectores del país para construir una base del MDF en las provincias. Es la forma de ir expandiendo el proyecto político que conduce y puliendo su identidad. El gobernador bonaerense está plantado y avanza a paso firme. Por ahora es el único que tiene volumen y decisión, los dos motivos que lo ponen unos cuántos pasos adelante del resto.

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“Estamos sufriendo”: Kicillof le respondió a Santilli y criticó a Milei en una cumbre de gobernadores

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Un día después de haber participado en las negociaciones para evitar que la oposición sesione para voltear el DNU 70/2023, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, salió a decir que los gobernadores deberían inquietarse ante una eventual victoria de Axel Kicillof y el regreso del kirchnerismo al poder.

Las declaraciones se producen en la etapa final de las tratativas entre los operadores políticos de la Casa Rosada y los gobernadores para que se suspendan las PASO y se cierren acuerdos electorales con vistas al año próximo. Hay casi una decena de los jefes provinciales que están dispuestos a acordar un apoyo político rotundo al Gobierno en el Congreso a cambio de que La Libertad Avanza compita con una “baja intensidad” en sus distritos.

Aun así, los acuerdos todavía no se están cerrando. En el Gobierno afirman que la gran mayoría de ellos ya dio su palabra para votar la Reforma Política, pero que falta acordar una estrategia para competir el año próximo, tanto a nivel nacional como en el plano de las provincias. “Las negociaciones se están haciendo más largas de lo que esperábamos”, afirmaron esta mañana a Infobae desde una de las provincias más cercanas a la Casa Rosada.

Ante el aletargamiento de las negociaciones, Santilli dijo esta mañana en Radio Mitre: “Los que deberían estar preocupados son los gobernadores. Imaginemos que el kirchnerismo vuelva y gane Kicillof”. En ese sentido, enumeró: “Te sacan la coparticipación a la Ciudad. En el sur avanza otra vez la toma de tierras. ¿Qué va a pasar con Neuquén y Río Negro, ese Abu Dabi y Dubái? ¿Qué va a pensar Córdoba si le vuelven a poner la 125, el gobernador de Santa Fe que lo dejan solo de nuevo contra el narcotráfico, qué va a pensar San Juan que se está poniendo de punta en el proceso minero argentino, o Salta?”. La selección de los ejemplos da pistas de las provincias con las que le gustaría acordar.

El jefe de Gabinete estará este viernes en el Centro de Convenciones de Buenos Aires para asistir a la Cumbre Federal de Logística que organiza el Consejo Federal de Inversiones (CFI), por el que pasaron gobernadores de distinto espectro político. Esta mañana participaron en un panel conjunto Axel Kicillof (Buenos Aires), Elías Suárez (Santiago del Estero), Martín Llaryora (Córdoba) y Rogelio Frigerio (Entre Ríos).

La alocución de los primeros mandatarios tuvo partes con críticas a la administración nacional, algo esperable dado que no son cercanos al Gobierno. “Se está discutiendo dónde nos vamos a ubicar en la cadena alimenticia: si la Argentina va a ser presa o si va a participar de los lugares donde se acumula”, dijo Kicillof durante su alocución.

“Me parece que es central darse una perspectiva nacional de planificación. No podemos pensar que el interés nacional va a tener su mejor evolución si se somete a intereses que no son propios [en referencia a los vínculos del Gobierno con Estados Unidos]. Es fundamental que tengamos un plan que permita una Argentina más integrada y una Argentina más federal. Y hoy estamos sufriendo todos la interrupción de toda la obra pública desde el nivel nacional”, concluyó.

Por su parte, Llaryora criticó la visión del Gobierno respecto a las políticas de infraestructura: “La Nación no construye ni un bicicletero, sino se meten en un programa nacional de infraestructura, cada provincia puede hacer cosas, pero necesitamos un programa nacional”. Y agregó: “Sin infraestructura no existe la posibilidad de la llegada de inversión. Sin infraestructura no podés construir un parque industrial. El octavo país más grande del mundo no se puede mover en camión, no puede no tener salidas. El desarrollo de toda esta potencia argentina necesita un acuerdo básico”.

Santilli estará esta tarde junto al ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, en un panel con funcionarios del Ejecutivo Nacional. También se prevé la asistencia del gobernador de Jujuy, Carlos Sadir. Una vez finalizado, el ministro coordinador tiene agendada una reunión bilateral con el gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés, que busca acercar posiciones para un acuerdo político para las elecciones nacionales.

Ayer se dilucidaron cuáles son los gobernadores que están dispuestos a colaborar con la Casa Rosada, incluso en situaciones de altísimo voltaje.

El gobierno nacional logró evitar la sesión impulsada por la oposición gracias al aporte de varios gobernadores aliados, que ordenaron a sus diputados ausentarse del recinto. Los casos más determinantes fueron los de Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Carlos Sadir (Jujuy): ninguno de los legisladores que responden a ellos —Gisela Scaglia, José Núñez, los tres diputados de Jaldo, además de María Inés Zigarán y Jorge Rizzotti— bajó al recinto. También colaboró el chubutense Ignacio Torres, que restó el voto de Jorge Ávila.

En el bloque de Gustavo Sáenz (Salta) hubo divisiones: Pablo Outes y Bernardo Biella asistieron, pero Yolanda Vega se ausentó alegando enfermedad, mientras que otros diputados cercanos al salteño, como Gustavo González (Formosa) y Claudio Álvarez (San Luis), tampoco se presentaron. Finalmente, la oposición quedó a ocho votos de alcanzar el quórum necesario de 129 legisladores.

En el peronismo también hubo fisuras favorables al oficialismo: pese a que Martín Llaryora mantiene una relación “oscilante” con Javier Milei, uno de sus diputados, Ignacio García Aresca, contribuyó a bloquear la sesión con su ausencia, al igual que Alejandra Torres, mientras que el resto del bloque cordobés —Juan Schiaretti, Carolina Basualdo, Carlos Gutiérrez y Juan Brügge— sí asistió para respaldar a la oposición.

También resultaron sorpresivas las ausencias de Agustín Tita y Estela Neder, vinculados a los gobernadores Gustavo Melella (Tierra del Fuego) y Elías Suárez (Santiago del Estero), respectivamente. En contraste, el catamarqueño Raúl Jalil, pese a ser uno de los mandatarios más cercanos a la Casa Rosada, mantuvo a sus tres diputados del bloque Elijo Catamarca en la sesión, en defensa de la Ley 26.737.

Santilli se mostró optimista sobre las chances del Gobierno de avanzar con la reforma política. “Nosotros vamos camino a lograr un proceso que los ciudadanos desean”, destacó Santilli. “Decían que no íbamos a tener el número para sacar las reformas estructurales y salieron. Yo estoy convencido. ¿Qué diputado o senador va a estar en frente de la sociedad que no quiere votar seis veces o que le cueste USD 200 millones una elección para dirimir la interna de los partidos políticos? Creo que vamos a estar bien y vamos a tener reforma electoral”, cerró.

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Bullrich acusó al procurador penitenciario de trabar el traslado de presos de Devoto y exigió que vaya al Senado

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La senadora Patricia Bullrich presentó un proyecto de resolución para exigir explicaciones a Ariel Cejas Meliare, procurador penitenciario adjunto a cargo de la Procuración Penitenciaria de la Nación (PPN), por las actuaciones del organismo ante el traslado de detenidos desde Devoto al nuevo complejo federal de Marcos Paz. La iniciativa le atribuye una conducta que, según la legisladora, obstaculiza el vaciamiento y cierre de la cárcel porteña.

El proyecto, ingresado por la Mesa de Entradas del Senado el miércoles 14 de octubre, reúne nueve pedidos de información sobre las gestiones de la Procuración, los criterios para asignar plazas, las condiciones de alojamiento y los controles de seguridad. Bullrich solicitó que el funcionario entregue un informe “pormenorizado, documentado y por escrito” dentro de los 15 días hábiles posteriores a una eventual aprobación de la iniciativa.

Por ahora, se trata de una presentación parlamentaria. Para que el requerimiento sea formal, deberá contar con el aval de la Cámara. La senadora busca que Cejas Meliare responda, entre otros puntos, por las intervenciones judiciales de la PPN durante la reorganización de la población carcelaria.

El cuestionamiento central figura en el tercer punto del proyecto. Bullrich le reclama que explique la “flagrante contradicción institucional” entre los reclamos históricos por mejores condiciones de habitabilidad y la oposición judicial al cierre de la cárcel. “Explique la flagrante contradicción institucional de exigir durante años la mejora de las condiciones de habitabilidad, para luego oponerse judicialmente al cierre definitivo y traslado inminente de los internos del Complejo Penitenciario Federal de la CABA (Cárcel de Devoto)”, plantea el texto.

La iniciativa define al penal, inaugurado en 1927, como un establecimiento “manifiestamente obsoleto”. Además, cuestiona las mesas de trabajo promovidas por la Procuración, que —según la interpretación de la senadora— demoran la relocalización de los internos e interfieren con el convenio firmado entre la Nación y la Ciudad de Buenos Aires para avanzar con la clausura.

La Justicia rechazó el hábeas corpus colectivo, pero exigió notificaciones

La ofensiva de Bullrich se produjo mientras la controversia ya registraba decisiones judiciales en dos instancias. El jueves 15 de octubre, la Sala V de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional confirmó el rechazo del hábeas corpus colectivo y correctivo que había promovido la PPN por el traslado de internos a Marcos Paz.

La resolución fue firmada por los camaristas Rodolfo Pociello Argerich y Hernán Martín López. Los jueces mantuvieron el criterio de primera instancia, aunque ordenaron precisiones sobre la comunicación de los traslados a las defensas y los tribunales, además del acceso de los inspectores penitenciarios a los establecimientos.

La presentación de la Procuración alcanzó a 326 detenidos. El organismo cuestionó que algunos movimientos se realizaran sin informar con anticipación los destinos a las defensas y a los juzgados intervinientes. También advirtió sobre el impacto para quienes estudiaban en el Centro Universitario Devoto, dentro del programa UBA XXII, y para los internos con salidas transitorias.

El juez Santiago Bignone, a cargo del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N° 60, rechazó la acción colectiva, de acuerdo con el dictamen del fiscal Pablo Recchini. Entendió que no se acreditó una afectación colectiva actual ni un riesgo cierto e inminente de agravamiento ilegítimo de las condiciones de detención. Añadió que los reclamos por derechos individuales debían ser tratados por los magistrados competentes en cada caso.

La Cámara sostuvo esa decisión. Aunque señaló que las notificaciones no se ajustaron por completo al protocolo, concluyó que no se había demostrado un perjuicio concreto que justificara anular los traslados ya efectuados. Los jueces también consideraron que el regreso de internos a sectores de Devoto inhabilitados por razones de seguridad podía agravar sus condiciones de alojamiento.

Sin embargo, la resolución dispuso garantías para los próximos movimientos. La Cámara encomendó al juez Bignone exigir al Servicio Penitenciario Federal (SPF) el cumplimiento de los artículos 11 y 12 del Protocolo de Traslado de Personas Privadas de Libertad, que prevén comunicaciones a los órganos judiciales y las defensas con al menos 72 horas de anticipación. También ordenó garantizar de inmediato el ingreso del personal de la Procuración para inspeccionar y monitorear las cárceles.

Tras la sentencia, la PPN afirmó en un comunicado que no se opone al cierre de Devoto ni a la reorganización de plazas carcelarias. Sostuvo que su intervención apunta a asegurar planificación, transparencia y respeto de la ley y de los derechos de las personas detenidas. Bullrich, en cambio, considera que las actuaciones del organismo afectan una decisión del Poder Ejecutivo para desocupar el penal.

El proyecto reclama explicaciones por las plazas, las camas dobles y los controles de seguridad

El traslado de internos desde Devoto comenzó el domingo 11 de octubre, luego de años de demoras en la puesta en marcha del Complejo Penitenciario Federal VIII de Marcos Paz. En las primeras dos jornadas, el SPF llevó 609 personas, más del 40 % de la población del penal porteño, al nuevo establecimiento, que tiene capacidad para 2.232 plazas.

Bullrich respalda su planteo en el convenio interjurisdiccional acordado en 2018 y ratificado por la Legislatura porteña mediante la Resolución 100/LCABA/18. En los fundamentos, sostiene que la redistribución de los detenidos debe avanzar hacia establecimientos adecuados y cuestiona que la Procuración busque influir sobre el destino específico de las vacantes del nuevo complejo.

El cuarto requerimiento le pide a Cejas Meliare que detalle “los fundamentos legales por los cuales la PPN pretende arrogarse facultades de administración penitenciaria exclusivas del Poder Ejecutivo”. De acuerdo con el proyecto, el organismo pretende que el penal de Marcos Paz sea utilizado de manera prioritaria para alojar a detenidos que permanecen en dependencias policiales de la Ciudad de Buenos Aires, un criterio que Bullrich dice que bloquea la reubicación planificada de la población de Devoto.

Los dos primeros puntos de la iniciativa se refieren a las camas dobles en dependencias del SPF. La senadora solicita que se informe si la Procuración pidió, promovió o avaló su incorporación en el Complejo Penitenciario Federal I de Ezeiza o en el CPF II de Marcos Paz. También requiere conocer los fundamentos técnicos y jurídicos de un eventual cambio de posición frente a advertencias anteriores sobre “la sobrepoblación, el hacinamiento y los estándares mínimos de habitabilidad”.

Otro de los pedidos se concentra en el vínculo de los detenidos con sus familias. Bullrich busca que el funcionario explique cómo compatibiliza los planteos de la PPN sobre los efectos de trasladar internos fuera de Buenos Aires con las gestiones para derivar de forma progresiva a personas alojadas en comisarías y alcaidías porteñas a cárceles federales de distintas jurisdicciones.

La senadora también reclama precisiones sobre la transferencia a la Ciudad de las competencias penitenciarias por delitos no federales y sobre la construcción de infraestructura modular con 400 plazas adicionales en terrenos del SPF. El proyecto consulta si la Procuración acompañó, objetó o rechazó esas alternativas y bajo qué argumentos. A la vez, solicita comparar las inspecciones y acciones judiciales impulsadas en dependencias de fuerzas federales con las desarrolladas en establecimientos de la Policía de la Ciudad.

Uno de los puntos aborda posibles relaciones institucionales. Bullrich pide identificar si exfuncionarios, exagentes o empleados de la Procuración con licencia cumplen funciones en áreas penitenciarias del Gobierno porteño. Si fuera así, solicita que se informen los mecanismos destinados a “preservar la independencia, imparcialidad y objetividad” del organismo. El texto aclara que el planteo es un pedido de información y no supone, por sí mismo, la existencia de un conflicto de intereses.

El capítulo final se enfoca en las restricciones al ingreso de teléfonos celulares particulares en sectores de máxima seguridad. La senadora reclama que Cejas Meliare explique “los verdaderos motivos por los cuales la Procuración se resiste activamente” a cumplir las disposiciones vigentes. Según el proyecto, el ingreso de dispositivos personales en zonas restringidas “atenta directamente contra las directivas orientadas a desarticular el accionar del crimen organizado desde el interior de las cárceles”.

Cejas Meliare ocupa el cargo de procurador penitenciario adjunto y conduce el organismo por la vacancia de la titularidad. La Comisión Bicameral Permanente de la Defensoría del Pueblo del Congreso ratificó su continuidad el 20 de noviembre de 2024. La PPN, creada por la Ley 25.875, tiene autonomía funcional y facultades para inspeccionar cárceles, examinar las condiciones de detención y promover actuaciones de protección de derechos, mientras que el Poder Ejecutivo administra el sistema penitenciario federal.

La iniciativa de Bullrich todavía deberá atravesar el trámite parlamentario. Mientras tanto, el cierre de Devoto seguirá bajo las condiciones fijadas por la Justicia: el rechazo del hábeas corpus colectivo y la obligación de que el SPF cumpla con las notificaciones previas y facilite las inspecciones durante los traslados.

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Giro forzado del discurso de Milei frente a la realidad de la economía

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Javier Milei

La realidad de la economía está remodelando en estas horas el discurso libertario. Y resulta especialmente significativo el giro expuesto por Javier Milei. El cambio más evidente hace a los tiempos prometidos -imaginados- para coronar un crecimiento sin antecedentes históricos y de impacto social amplio, palpable. El oficialismo proyectaba que esos resultados iban a marcar este año, con proyección al 2027, y allanarían naturalmente el camino electoral del oficialismo. Ahora, posterga los tiempos mejores para el 2028 y trata de atarlos al plan reeleccionista.

Es normal o al menos repetido: cuando los números de la economía son negativos o insuficientes para los planes electorales, la política tiene que cubrir ese frente y, más, jugar para sostener expectativas, confianza. El primer paso en esa dirección es el alineamiento de la interna, que en el caso libertario cruje en continuado y coloca el foco de manera creciente en los resultados económicos.

Eso mismo abre un interrogante sobre a quién le habló el Presidente cuando salió a enfatizar su respaldo a Luis Caputo. Lo planteó como una respuesta a supuestos movimientos en el mundo empresarial -los mercados, en primer lugar- contra el ministro. Pero según la lectura que se hace en medios políticos supera ese destinatario.

Milei dijo que “quieren limar” al jefe de Economía, justo cuando el funcionario busca cerrar las tratativas con el FMI. El eco histórico parece claro, pero las circunstancias no son ni de lejos las que alimentaron operaciones de ese tipo en otras etapas. Y tampoco asoma una oposición que se imagine en los umbrales de la Casa Rosada y pueda mover fichas en el tablero internacional.

El origen del ruido es otro. Y el problema es que, en rigor, las demandas domésticas sobre la política económica no desaparecen a pesar de la dureza presidencial para rechazar cualquier planteo de esa naturaleza. Milei fue más que enfático ante funcionarios y legisladores. Y ni siquiera toleraría señalamientos sobre la necesidad de mejorar “la velocidad” con que se traducirían los “logros” para el común de la gente, bajo el imaginario según el cual la “macro” no impacta aún en la “micro”.

La única voz en público que expuso esa inquietud doméstica fue la de Patricia Bullrich. Otros lo dejan trascender. Pero la cuestión con la jefa del bloque de senadores violetas fue potenciada por un gesto de Milei, al convocarla para mantener un encuentro mano a mano que, por supuesto, no podía tener carácter reservado. Eso colocó a Bullrich en un escalón superior del oficialismo, por el peso que se le estaría reconociendo -más a allá de las tensiones con Karina Milei– y por la preocupación de Olivos frente al impacto externo de este tipo de señalamientos en las filas libertarias.

Milei, en público, busca reducir el tema a un problema de operaciones -externas al circuito violeta- para desgastarlo. Y en ese terreno, se desborda discursivamente y alimenta o genera inquietudes por cuenta propia.

Acaba de hablar de un tema especialmente sensible para desechar cualquier posibilidad de tormentas en el año electoral. Negó cualquier posibilidad de una “corrida” con el dólar, algo que economistas serios, no alineados con el Gobierno, descartan. Visto así, puso de hecho sobre la mesa una cuestión que no aparece como amenaza. Dejó dudas, sí, sobre la carga de la “bazuca” de dólares que -dijo- el Gobierno tendría para enfrentar intentos “desestabilizadores”. Habló en un momento de US$ 75.000 millones. Antes, la cifra mencionada por el Gobierno era de US$ 50.000 millones y últimamente, escaló a US$ 125.000 millones en las declaraciones del Presidemte.

No es el único tramo discursivo que alimenta interrogantes sobre la “estrategia comunicacional” del Gobierno, en sentido amplio, es decir, también gestual. Al hacer su defensa cerrada de Caputo, Milei dijo que tiene una relación “simbiótica” con el ministro y calificó como una “pelotudez del tamaño de una casa” suponer que pueda ser reemplazado.

Como es habitual, sostuvo que las especulaciones de ese tipo son parte de operaciones para desgastarlo. Pero ocurre que aún en esa hipótesis, surge que un ingrediente notable fue aportado por el propio Presidente, cuando decidió convocar al economista Alberto Ades para que exponga ante el Gabinete. Caputo no asistió a ese encuentro.

En un punto, la simbiosis con el ministro se produce. El giro forzado del discurso expone una doble coincidencia: la exposición del tema no sólo aquí sino además fuera del país y el plazo más dilatado para las promesas de una mejora “histórica” de la economía.

Milei lo dijo de diferente modo en declaraciones a la prensa y en sus últimos viajes a Nueva York, París y Washington. Caputo aprovechó también un tramo del encuentro del FMI, en Tailandia. El Presidente afirmó que el 2028 será el “mejor año económico de la historia” argentina, si logra su continuidad en las próximas elecciones. “Si el Gobierno es reelecto, el 2028 va a ser el mejor año de nuestra historia”, redondeó el ministro.

El implícito de tales declaraciones es que el 2026 va a camino cerrar lejos de los pronósticos optimistas difundidos en el inicio del año. Quedan desdibujadas por completo previsiones incluidas en el actual Presupuesto: entre las más notables, la inflación anual de sólo el 10 por ciento y el crecimiento de 5 puntos porcentuales del PBI. Informes de consultoras privadas y, después, estimaciones del FMI y del Banco Mundial modificaron a la baja las predicciones en esos renglones. Y el INDEC agrega sus informes habituales.

Esta semana, el número más esperado fue el del IPC. El registro de la inflación de septiembre expuso una leve alza sobre agosto: 1,9% intermensual, es decir, dos décimas por encima del mes previo. Anota 33,4% interanual y 23,6% acumulado en nueve meses. El Gobierno dejó trascender cierto alivio porque la medición no superó otra vez los 2 puntos porcentuales, pero para algunos economistas parece difícil que se aleje sólidamente de esa marca.

Se suman algunos sobresaltos, como la trepada de precios mayoristas, que anotaron una suba del 3,2% en septiembre, atribuida sobre todo al incremento del petróleo y del gas. También se suceden números previsibles, como los de la producción industrial manufacturera, que marcó en agosto un repunte (1,9%) sobre el muy mal resultado de julio y expone una caída del 3,2% respecto del mismo mes del año pasado. La semana que viene, el foco estará puesto en el estimador de agosto sobre la evolución económica y en los informes sobre ventas en supermercados, mayoristas y shoppings.

Los números impactan sobre el discurso.

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