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Cuestionan que el dinero de la venta de un edificio emblemático del INTA haya ido al Tesoro y no al organismo

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“El plan de modernización (del INTA) incluye la venta de edificios y tierras subutilizadas como el inmueble ubicado en Av Cerviño 3101, esquina Ortiz de Campo, en Palermo. Este edificio está valuado en USD 6 millones como precio base. Cuenta con más de 3.100 m2 de superficie cubierta para apenas 140 empleados. Además del mal gasto de recursos que implica, la propiedad presenta graves irregularidades como la construcción de una estructura por fuera de la disposición original del edificio. Y es importante aclarar que lo recaudado por la venta de este edificio quedará en manos del propio INTA, y será destinado a financiar lo que debe financiar el INTA, que son investigaciones”. Esto decía el entonces vocero presidencial Manuel Adorni, el 27 de noviembre de 2024, al presentar “el plan de modernización” que iba a implementar el Gobierno respecto del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).

La puesta en venta del emblemático edificio del INTA en una cotizada zona de la Ciudad generó polémica y reclamo de sus trabajadores, ya que cuando se conoció el anuncio, el edificio estaba en pleno uso.

Esa sede del INTA -hoy ya en proceso de demolición- estaba sobre un terreno de 919 m2 y tenía 3.143 m2 de superficie cubierta, según los datos publicados por la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) en su web cuando anunció la salida a subasta. Fue el primer edificio del patrimonio del INTA que saldría a remate bajo la gestión de Javier Milei.

Para avanzar con la subasta pública fue necesario una Resolución 70/2024 de la AABE – del 22 de noviembre de 2024 -, y la aprobación de la venta del edificio por parte del Consejo Directivo del INTA votada dos días después.

Esta decisión quedó plasmada en el Acta a la que tuvo acceso Infobae, del 29 de noviembre de 2024, donde quedó por escrito que ese órgano no objetaba la desafectación bajo dos condiciones. Una de ellas era “la asignación correspondiente de recursos luego de producida la venta”.

La “asignación de recursos” citada en la propia Resolución 70/2024 de la AABE y a la que hacía mención la decisión del Consejo Directivo era la establecida en el artículo 57 de la ley 27.341, vigente al momento de que fuera aprobada la venta: el 70% del resultado de la subasta pública iba a ir al INTA, y el 30% restante al Tesoro Nacional.

Así lo había confirmado Adorni en la conferencia de prensa el 27 de noviembre del 2024, dos días antes.

El Consejo Directivo del INTA está presidido por Nicolás Bronzovich, designado en octubre de 2024 por el Poder Ejecutivo; un vicepresidente también nombrado por el ministro de Economía, bajo cuya órbita está el INTA; y un cuerpo colegiado con 5 representantes del sector público y 5 del sector privado, de las entidades agropecuarias.

El emblemático edificio del INTA salió a subasta pública el 23 de diciembre de 2024, con un valor base de USD 6.378.968.

Dos días antes del remate, la Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA) presentó un dictamen con observaciones, tras identificar irregularidades en las actuaciones administrativas. La Fiscalía especializada intervino a partir de cinco denuncias sobre la presunta venta irregular del inmueble.

Advirtió que “la falta de afectación específica, uso irrazonable, inconveniente o indebido no surgen en ningún apartado del expediente (…) Respecto al estado de innecesariedad, sólo encuentra sustento en la nota inicial del Subsecretario de Agricultura. Es decir, en la afirmación de un funcionario sin competencia material para dar inicio al trámite que intentó motivar”. La Fiscalía a cargo de Sergio Rodríguez estableció que ”la subocupación del inmueble, su innecesariedad o incluso el costo que su conservación provoca para las arcas de la Administración, no resultarían más que clichés que intentan brindar una cobertura formal a la decisión política de enajenar el bien en cuestión. De suyo el Presidente del INTA se limitó a expresar que la desafectación en trámite conlleva una significativa reducción de los gastos”.

La PIA envió ese dictamen a Bronzovich; al entonces presidente de la AABE, Nicolás Pakgojz; a la Jefatura de Gabinete de Ministros; y a la Auditoría General de la Nación.

No obstante esta advertencia, el inmueble del INTA fue adjudicado a la firma Julián Álvarez 1986 SRL en USD 18,5 millones. Se trata de una empresa que se dedica a la construcción y reparación de edificios residenciales, constituida por Martín Prubner y Lucila Jazmín Zang, hija del vicepresidente de IRSA, Saúl Zang. Desde el IRSA negaron cualquier vinculación con esa firma, y señalaron que Prubner tiene su propia desarrolladora.

Pero el 70% de ese dinero – unos USD 13 millones -nunca llegó al organismo.

En su informe enviado a la Cámara de Diputados el miércoles 29 de abril, Adorni confirmó en la respuesta a la Pregunta 729, que esos fondos pasaron íntegramente al Tesoro Nacional por un Decreto de Necesidad y Urgencia, el DNU Nº186/25, dictado el 12 de marzo de 2025.

Este DNU, justifica la modificación del destino de los recursos “en el marco de la emergencia económica y financiera” con el fin de “atender las necesidades del Tesoro Nacional, en aras de mantener el equilibrio fiscal y el sostenimiento de las políticas económicas”.

Reclamo de los sindicatos

Tanto desde del Sindicato General del INTA (APINTA) como desde ATE- INTA objetaron la venta del edificio ante el Consejo Directivo de organismo y, luego, le reclamaron información sobre el destino de los producido por la subasta.

“Presentamos dos recursos administrativos de reconsideración al Consejo Directivo del INTA y al Director de Planificación y Coordinación Estratégica de la AABE (Fernando Galizia), pero no nos contestaron ”, le dijo Paulo García, secretario general de APINTA a Infobae.

“Cuando se aprobó la venta en una reunión del Consejo Directivo, el 29 de noviembre de 2024, estaba vigente una ley que decía que el 70% de lo obtenido volvía al Instituto. Pero después, el Gobierno dictó un decreto para que el 100% pase al Tesoro nacional. Un decreto no se puede aplicar retroactivamente”, agregó quien sucedió a Mario Romero, secretario general del sindicato hasta marzo pasado.

Desde la AABE, señalaron a este medio que “con la entrada en vigencia del decreto (dictado en maro del 2025), los fondos entraron al Tesoro Nacional. El INTA es parte del Gobierno nacional. El reclamo es un tema del gremio y de la interpretación que ellos hacen”.

En tanto, Julieta Boedo, delegada de ATE-INTA, el otro gremio con representación en el Instituto, vienen denunciando el remate del edificio Cerviño, “desde octubre de 2024, dado que el procedimiento fue, desde un comienzo, irregular”.

Tras su venta, contó que presentaron una nota formal ante el Consejo Directivo preguntando qué había pasado con los fondos, sin respuesta. “También lo hablamos informalmente con el presidente del INTA, en una reunión en la que fuimos a preguntarle y exigirle varias cosas, y no supo qué contestarnos”, afirmó Boedo.

Infobae consultó al INTA ayer por la mañana, pero si bien quedaron en responder, al cierre de la nota a última hora, no había llegado la respuesta.

Traspaso de tierras

Desde APINTA y ATE-INTA también vienen denunciando la “entrega de tierras” a las provincias, como otra “pata” del vaciamiento del Instituto por parte del Gobierno nacional. En varios casos, se trató de una decisión adoptada por el Ejecutivo para saldar deudas con los distritos.

“En los últimos tiempos se entregaron 11.400 hectáreas que eran del INTA en cuatro provincias”, advirtió Boedo. Según el detalle que brindó a Infobae, fueron 1.660 ha en Formosa; 1.800 ha en Chaco; 2.400 ha; 2.400 ha en Bolsón, Río Negro; y 5600 ha en Santiago del Estero. “En los tres primeros casos, fueron cedidos esos terrenos a las provincias; en el caso de Santiago, no lo sabemos”, señaló.

Por su parte, en una conferencia de prensa ayer en la Casa de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, el ministro de Desarrollo Agrario, Javier Rodríguez, advirtió que “desde el inicio del gobierno de Milei hay un desfinanciamiento y un vaciamiento del INTA de manera continua”.

Ese proceso incluye la venta de inmuebles. En ese sentido, informó que le hicieron un pedido a Milei para administrar terrenos del INTA en más de 10 municipios bonaerenses, en los que que esa cartera quiere realizar proyectos experimentales.

“Solicitamos formalmente al Gobierno nacional que esas tierras que hoy se encuentran bajo injerencia del AABE se traspasen al Ministerio de Desarrollo Agrario. Porque a nosotros sí nos interesa desarrollar investigación y porque entendemos que esas tierras son fundamentales para la investigación, la innovación y el desarrollo agropecuario”, afirmó.

Retiros voluntarios

El INTA publicó el 30 de abril último la apertura de retiros voluntarios en el organismo, a partir de mayo, con la intención de reducir, al menos, unos 950 empleados la planta. La dotación del INTA, a febrero de este año, era de 6.043 trabajadores, según el INDEC.

El plan de abrir los retiros fue aprobado por el Consejo Directivo del INTA y el Ministerio de Economía debe aprobar los fondos: el costo total estimado para esta etapa asciende a casi $102.000 millones.

“Apruébese, a partir del dictado de la presente medida, el Sistema de Retiro Voluntario para el ejercicio 2026, a implementarse desde el 4 hasta el 31 de mayo de 2026, con posibilidad de prorrogarse – a requerimiento del Consejo Directivo-, por única vez, por el término de quince (15) días corridos, dirigido al personal del INTA”, puede leerse en la resolución firmada por el presidente del organismo.

“No van a conseguir que adhiera ese número de empleados. Entonces, el interrogante es qué puede suceder con el personal si no llegan a ese número, y si van a pasar a gente a disponibilidad”, advirtió Boedo, delegada de ATE.

Para Rodríguez, la reducción presupuestaria que sufre el organismo y la reducción de personal, “afecta fundamentalmente también a las líneas de investigación, que no tienen financiamiento”. Y en ese sentido, también alertó sobre el cierre de 24 agencias de extensión rural, 20 de las cuales estaban en la Provincia de Buenos Aires.

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Se tensa el vínculo entre Argentina y Reino Unido por Malvinas: los próximos pasos en la disputa por el petróleo

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A 14.000 kilómetros de las Islas Malvinas, el Foreign Office en Londres, a través de la subsecretaria parlamentaria Uma Kumaran convocó este miércoles a la embajadora argentina Mariana Plaza y trasladó el conflicto por el petróleo del Atlántico Sur al corazón de la relación bilateral. El mensaje fue directo: la decisión del presidente Javier Milei de impulsar un arbitraje internacional para frenar el proyecto petrolero Sea Lion plantea interrogantes sobre la confiabilidad de Argentina como socio del Reino Unido. No es sólo un rechazo jurídico. Es una advertencia diplomática.

La respuesta llegó horas después de que Buenos Aires notificara a Londres el inicio del procedimiento de arbitraje bajo el Anexo VII de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar), con un plazo de dos semanas para detener el proyecto o enfrentar una demanda ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar (TIDM) en Hamburgo.

La escalada diplomática coincidió con un seminario de política oceánica convocado que se realizó en la ciudad de Buenos Aires y que reunió a diplomáticos, militares, académicos y funcionarios provinciales para debatir el futuro del Atlántico Sur. Planeado como un foro técnico, terminó como una demostración de que la cuestión Malvinas atraviesa la agenda de la política.

Según se informó de manera oficial, Kumaran calificó la decisión argentina de recurrir al mecanismo de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar) como “el último intento de socavar los derechos y los medios de vida del pueblo de las Malvinas”.

La funcionaria fue más lejos y llevó la controversia al plano de la relación bilateral: “Tal comportamiento plantea interrogantes sobre la confiabilidad de Argentina como socio del Reino Unido”, afirmó. Londres sostuvo que los esfuerzos de Buenos Aires por obstruir la actividad económica en las islas “no son actos de un compromiso internacional responsable”, sino intentos deliberados de afectar “la prosperidad y la seguridad económica de un pueblo autogobernado”. La funcionaria británica reafirmó que los isleños “han elegido libre y democráticamente su futuro” y que tienen “todo el derecho a desarrollar y gestionar sus recursos naturales sin intimidación, coacción o interferencia de terceras partes”.

En simultaneo hubo una reacción parlamentaria igualmente firme. El diputado Andrew Rosindell, uno de los defensores más activos de los isleños en la Cámara de los Comunes, llamó a rechazar el ultimátum de plano. “El Reino Unido no puede ser intimidado por gobiernos extranjeros para que sacrifique a su gente, su soberanía o su territorio”, escribió en sus redes. Rosindell recordó que en el referéndum de 2013, el 99,8% de los habitantes de las islas votó por permanecer bajo soberanía británica, y advirtió que Londres no debe “repetir la capitulación de los chagossianos y traicionar a los isleños”.

Rockhopper mantiene su planificación

La respuesta más clara de las empresas involucradas llegó también este miércoles. El director ejecutivo de Rockhopper, Sam Moody, ratificó en el informe semestral presentado ante la Bolsa de Valores de Londres que “el primer petróleo sigue teniendo como objetivo el primer trimestre de 2028” y que la compañía entra al segundo semestre del año “totalmente financiada” hasta el inicio de la producción. Rockhopper recaudó USD 180 millones mediante una colocación de acciones y otros USD 20 millones a través de una oferta abierta que superó el 118% de las suscripciones disponibles.

Moody describió las acciones del gobierno de Milei como un período de “mayor atención mediática y política” sin impacto sobre el cronograma y ponderó el “continuo y firme respaldo” del gobierno del Reino Unido y de las autoridades isleñas. Es el primer documento regulatorio de la empresa que menciona de forma explícita las amenazas argentinas y descarta formalmente su efecto sobre el proyecto.

El proyecto Sea Lion se desarrolla a unos 220 kilómetros al norte del archipiélago, en la Cuenca Malvinas Norte. Navitas Petroleum, de capital israelí, controla el 65% de la participación; Rockhopper retiene el 35% restante. Las reservas estimadas ascienden a 1.700 millones de barriles. La primera fase contempla 11 pozos y una plataforma flotante con capacidad de hasta 55.000 barriles diarios; las etapas posteriores apuntan a 200.000 barriles por día hacia 2030.

El ultimátum argentino y la advertencia diplomática británica es el punto más alto de una presión que viene escalando hace semanas. El 3 de septiembre, Milei utilizó una cadena nacional para advertir que cualquier compañía vinculada al proyecto quedaría excluida de operar en la Argentina: “Quienes operan en nuestras islas a espaldas del Gobierno argentino tendrán que elegir entre una apuesta ilegal en un territorio disputado y una operación rentable y segura en un país soberano”, sostuvo. La amenaza implícita es el acceso a Vaca Muerta, la formación de esquisto patagónica que produce más de 600.000 barriles diarios.

Al día siguiente, las empresas de servicios petroleros Schlumberger (SLB), Halliburton y Baker Hughes anunciaron que no participarán en proyectos hidrocarburíferos en las islas ni en los espacios marítimos circundantes. Las acciones de Rockhopper cayeron un 6,3% en Londres y las de Navitas perdieron más de un 2% en Tel Aviv.

El canciller Pablo Quirno confirmó el envío de unas 180 notificaciones a empresas vinculadas al petróleo en las islas. La Cancillería presentó al menos tres denuncias penales ante tribunales argentinos contra diez compañías y sus directivos, y envió al Congreso un proyecto de ley que contempla penas de hasta 20 años de prisión para quienes extraigan recursos en el área sin autorización argentina, y que comenzó a tratarse este miércoles.

El 16 de septiembre, la jueza federal Mariel Borruto, del tribunal de Tierra del Fuego, emitió una medida cautelar que ordena a Navitas y a Rockhopper detener las perforaciones hasta que las autoridades ambientales argentinas puedan expedirse, aunque reconoció en el propio texto que su cumplimiento “depende de la cooperación internacional y de la conducta” de las empresas.

Qué viene después del ultimátum

El plazo de dos semanas fijado por Milei vence a mediados de octubre. Si el Reino Unido no frena el proyecto, Argentina adelantó que recurrirá al TIDM en Hamburgo para solicitar medidas provisionales. El mecanismo está previsto en la Convemar: mientras el tribunal arbitral del Anexo VII no esté constituido —un proceso que puede llevar meses—, el TIDM puede dictar órdenes de emergencia para proteger los derechos en disputa.

El canciller Quirno aclaró que el arbitraje no tiene como objeto resolver la disputa de soberanía sobre las islas, sino la explotación unilateral de hidrocarburos. “Es la primera vez que Argentina somete a un tribunal internacional la causa Malvinas en cuanto a la explotación de hidrocarburos”, afirmó. La Argentina ya recorrió este camino antes: en 2012, cuando la fragata ARA Libertad quedó retenida en el puerto de Tema, en Ghana, Buenos Aires recurrió al mismo mecanismo y el TIDM ordenó por unanimidad la liberación del buque en menos de un mes.

Sin embargo, el caso Malvinas tiene un obstáculo que el de la fragata no tenía: la soberanía sobre el territorio está en disputa, y la Convemar regula espacios marítimos, no la titularidad territorial. Además, al ratificar el tratado, la Argentina declaró que no acepta los procedimientos obligatorios para controversias de delimitación marítima y títulos históricos, un argumento que el Reino Unido podría usar como defensa. Londres ya sostuvo que las actividades de Sea Lion se realizan “en pleno cumplimiento del derecho internacional, incluida la Convemar”.

En este contexto, se realizó el Seminario de Políticas Oceánicas celebrado este miércoles en la Casa de Gobierno, en CABA, organizado en forma conjunta por la Cancillería, el gobierno porteño, y el Consejo Federal de Relaciones Exteriores y Cooperación (Coferrec), que reunió a representantes de la Armada, la Prefectura Naval, el Servicio de Hidrografía Naval, provincias con litoral, autoridades portuarias, el sector productivo y la academia.

Entre los expositores estuvo el embajador Javier Figueroa, coordinador de Políticas Oceánicas y Atlántico Sur de la Cancillería, quién advirtió que el conflicto de soberanía tiene consecuencias que exceden el territorio en disputa. “Tener una disputa de soberanía sobre aproximadamente el 40% de nuestros espacios marinos nos plantea enormes desafíos”, señaló. Uno de los más concretos -indicó- es la llamada milla 201: una franja del Atlántico Sur donde operan entre 400 y 500 buques pesqueros por año sin ningún marco normativo, porque Argentina no puede avanzar en mecanismos multilaterales de regulación pesquera más allá de la milla 200 mientras el Reino Unido pretenda ser reconocido como Estado ribereño. “Eso nos impone ciertas restricciones en la definición de políticas”, afirmó.

El diplomático, a su vez, describió una agenda oceánica que va más allá del conflicto por Sea Lion, como la regulación de la plataforma continental y combate de la pesca ilegal no declarada. En paralelo, señaló que Argentina mantiene diálogos oceánicos bilaterales con Brasil, Uruguay, Chile, Perú y Ecuador, y negocia declaraciones conjuntas para coordinar posiciones en organismos internacionales. “No veo por qué no podemos lograr en economía azul lo que logramos en industria nuclear”, afirmó Figueroa. “Tenemos todo.”

En tanto, Fulvio Pompeo, secretario general y de Relaciones Internacionales del gobierno porteño, abrió la jornada con una referencia directa al conflicto: “Nuestros legítimos derechos de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes forman parte de un consenso que atraviesa a toda la sociedad argentina”. El funcionario vinculó esa posición con el reconocimiento internacional del límite exterior de la plataforma continental argentina, producto de décadas de trabajo técnico y diplomático que calificó como “una verdadera política de Estado”.

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Tras el fallo de la Corte, la oposición busca votos para convocar a una sesión y derogar el mega DNU 70

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La resolución de la Corte Suprema que restableció la vigencia del artículo 154 del DNU 70/2023, que derogaba la ley de tierras, generó un cimbronazo político que tomó por sorpresa incluso al Gobierno. Ahora, la oposición busca aprovechar el revuelo que generó la liberación total de la venta de tierras a extranjeros para volver a la carga con la derogación del mega decreto que desreguló amplios sectores de la economía al inicio de la gestión de Milei.

El mega DNU 70 ya fue rechazado por el Senado el 14 de marzo de 2024, pero la oposición nunca logró un consenso suficientemente amplio para darle el golpe de gracia en la Cámara de Diputados. Pero al nunca haber convocado a una sesión para tratar el tema, la posibilidad quedó abierta.

En aquel momento, los bloques dialoguistas y los gobernadores jugaron en sintonía con el Gobierno para evitar la derogación. Uno de los principales argumentos era que había que darle al Gobierno “las herramientas necesarias” para llevar adelante su plan de gestión y además el decreto derogaba, entre otros puntos, leyes cuestionadas como la de alquileres.

Ahora, desde Unión por la Patria, la Coalición Cívica, el Frente de Izquierda y sectores de Provincias Unidas buscarán capitalizar la trascendencia pública que alcanzó el rechazo a la venta ilimitada de tierras a extranjeros y la derrota que sufrió el oficialismo en el Senado (tuvo que quitar el capítulo entero del paquete de Inviolabilidad de la Propiedad Privada) para derogar todo el DNU 70.

El mega decreto eliminaba una amplia gama de regulaciones sobre el comercio, el transporte, el mercado laboral, el sector de salud y el sector inmobiliario, entre otros. Por ejemplo, eliminaba las leyes de Abastecimiento, Góndolas, Compre Nacional y de Alquileres; liberaba las tasas bancarias y los precios de las prepagas; y desregulaba el mercado aéreos y la venta de tierras.

Justamente por la cantidad de sectores afectados, desde el oficialismo advierten que la derogación total del DNU 70 generará un caos administrativo y procesal. En ese sentido, ya trabajan en diferentes estrategias para bloquear la arremetida opositora. Según dejaron trascender, una posibilidad sería volver a incluir un capítulo de Tierras en la ley de Propiedad Privada que tuvo media sanción del Senado y ahora deberá discutirse en Diputados. De esta forma le darán una salida a los gobernadores aliados y los bloques dialoguistas para sentar posición sobre la venta de tierras a extranjeros sin tener que avanzar contra el DNU 70. Otra posibilidad similar sería incluir un nuevo capítulo en la ley de Defensa de la Soberanía que empezó a tratarse este miércoles en comisión.

Por su parte, la oposición evalúa convocar a una sesión el próximo miércoles 7 de octubre o el 14. Muchos consideran que es vital aprovechar el shock político que generó el fallo de la Corte, pero otros advierten que la semana que viene podría haber algunas ausencias clave ya que muchos viajarán a Brasil por las elecciones presidenciales.

“Hoy, gracias a la Corte de Milei, la tierra de las y los argentinos puede ser vendida sin límite a los extranjeros. Los objetivos son claros: pueblo en las calles y rechazo pleno del DNU 70”, planteó Germán Martínez, jefe del bloque Unión por la Patria.

En la misma línea, Martín Lousteau dijo: “En agosto, la movilización social y el rechazo político frenaron en el Senado el proyecto que buscaba poner límites a la compra de tierras por parte de extranjeros. Ayer, la Corte volvió a dejar vigente el artículo 154 del DNU 70/2023, que habilita la compra de tierras sin los límites que el Senado buscó establecer. En 2024 voté en el Senado contra el DNU 70/2023 porque es inconstitucional. Lo sigue siendo. Ahora, en Diputados tenemos la oportunidad de revertirlo”.

“El DNU que contiene la derogación de la prohibición de límites de compra de tierras a extranjeros es de nulidad absoluta y debe ser rechazado inmediatamente por ambas cámaras. Habiéndolo hecho el Senado, debe ser tratado de manera urgente por la Cámara de Diputados, de no hacerlo, la Cámara de Diputados es cómplice del Poder Ejecutivo”, coincidió Elisa Carrió.

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Carrió criticó el fallo que dejó vigente la venta de tierras a extranjeros y pidió que Diputados rechace el capítulo en el DNU 70/2023

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La fundadora de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, se refirió al fallo de la Corte Suprema que dejó vigente el decreto que permite la venta sin límites de tierras a extranjeros y pidió que la Cámara de Diputados rechace el capítulo en el DNU 70.

En diálogo con Infobae al Mediodía, la ex diputada explicó cómo fue la maniobra que permitió al oficialismo reflotar la Ley de Tierras: “Ellos mandan la ley y la pierden en diputados. ¿Cuál es la trampa que pasó en el Senado? Que en eso los aliados tuvieron que ver. En vez de rechazar en el Senado la parte de limitación a las tierras extranjeras, la sacaron del temario. Entonces se cayó. Ahí fueron cómplices los aliados, porque vos tendrías que haberla rechazado”.

Y explicó: “Si hubieran rechazado por diputados y por senadores el capítulo de tierras, esto ya no estaba vigente, pero al sacarla de la discusión, quedó vigente el DNU en ese capítulo de tierras. Lo que tienen que hacer los diputados ahora es sacar el rechazo al DNU en la parte de tierras”.

Carrió detalló la lógica constitucional que, según su lectura, explica por qué el decreto sigue en pie. Si el Poder Ejecutivo convierte una norma de un DNU en un proyecto de ley, la somete al Congreso y esa cámara la rechaza, esa parte del decreto queda derogada de manera implícita. El problema, subrayó, es el camino inverso: cuando una cámara decide no tratar el asunto en lugar de votarlo en contra, el decreto permanece válido. “No hubo rechazo de ambas cámaras”, sintetizó. Esa ausencia de pronunciamiento formal fue, en su análisis, lo que mantuvo vigente el artículo cuestionado.

El fallo que reactivó esta discusión fue dictado este martes por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, con las firmas de los ministros Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti. El tribunal revocó una sentencia de la Sala III de la Cámara Federal de Apelaciones de La Plata que, en marzo de 2024, había declarado inconstitucional el artículo 154 del DNU 70/2023 —el que elimina las restricciones a la adquisición de terrenos rurales por parte de ciudadanos o empresas del exterior— tras un amparo del Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas (CECIM) de La Plata.

Sin embargo, la Corte no se expidió sobre el fondo del asunto. El fallo se limitó a señalar que el CECIM carece de legitimación activa para litigar en este caso: el tribunal sostuvo que la soberanía territorial es una competencia estatal y no un “bien colectivo” en los términos del artículo 43 de la Constitución Nacional, por lo que la organización civil no puede representar ese interés ante la Justicia. El propio pronunciamiento aclaró que no implica un juicio sobre la validez constitucional del decreto ni restringe las facultades del Congreso para analizarlo y rechazarlo.

Esa aclaración no frenó la reacción opositora. Según consignó Infobae, líderes de distintos bloques comenzaron a articular una estrategia para voltear el DNU 70/2023 en la Cámara de Diputados, donde hasta ahora no habían conseguido los votos necesarios. Los decretos de este tipo deben pasar por la Comisión Bicameral de Trámite Legislativo y ser rechazados por mayoría simple en ambas cámaras. El Senado ya había votado en ese sentido, pero la Cámara baja no había completado el trámite.

Ante ese escenario, en el Gobierno de Javier Milei evalúan una salida por vía legislativa: incorporar la regulación de la compra de tierras a la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, que cuenta con media sanción del Senado y aguarda tratamiento en Diputados. La idea, según fuentes libertarias citadas por este medio, es negociar con los aliados un límite del 15% del territorio rural para las adquisiciones extranjeras. “Creemos que deberíamos abrir la negociación con los aliados sobre ese proyecto. Hay que resolver la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, que ya está en Diputados”, indicó una de esas fuentes El objetivo sería dispersar la presión sobre el decreto y dejar el debate de las tierras dentro de un proyecto propio, con condiciones más favorables para el oficialismo.

Para Carrió, el problema es de otra magnitud. En sus declaraciones, advirtió que lo que está en juego con las restricciones fronterizas es la integridad territorial de la federación. “Vos tenés las provincias en un Estado federal, tenés la nación, poderes de la nación y tenés poderes de la federación. Entonces, vos no podés dar esa libertad”, señaló. En ese marco, citó declaraciones del empresario tecnológico Peter Thiel —quien habría mencionado la intención de realizar “experimentos” con este modelo— y advirtió que el interés externo sobre el territorio argentino no es nuevo: “Lo hicieron en Islas, tienen el modelo, ahora van a tomar la Argentina como experimento”.

Sobre Patricia Bullrich, Carrió fue directa. Recordó que cuando la actual senadora libertaria integró su espacio político, “planteó la nulidad de todos los decretos y habló de la independencia de la justicia”. Reconoció que Bullrich tiene buenas intenciones y vocación de cambio, pero cuestionó sus métodos y su concepción del poder. “Hay personas que nacieron para el poder”, afirmó, y aclaró que entre ambas persisten “enormes diferencias”.

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