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Una lista infinita de enemigos, traidores y golpistas
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5 meses haceen
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Mayra Pastor
El jueves por la noche, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, contó que se sentía traicionado por “una persona” que conduce un noticiero porque vio cómo se indignaba ante uno de sus viajes, cuando originalmente había planeado compartir ese viaje con él. Horas después, la periodista Cristina Pérez se dio por aludida. “Mucha gente te votó y también se sintió traicionada”, le respondió. “Yo avisé y el que avisa no es traidor”. Unos días antes, la diputada oficialista Lilia Lemoine estaba enojada por un comentario editorial de Esteban Trebucq, también, respecto del futuro de Adorni. Entonces, sugirió que el periodista era golpista. “¿Qué sigue, Esteban? ¿Javier, bajate?”, le escribió en la red social X.
Los dos episodios contribuyen a explicar algunas de las cosas que le pasan al Gobierno en estos días. Pérez y Trebucq son dos colegas que muchas veces pusieron en riesgo su reputación por defender políticas oficiales, algo que siempre es difícil para cualquier periodista. Sus posturas respecto del caso Adorni reflejan hasta qué punto el escándalo genera una opinión casi unánime. No se trata de la oposición o del periodismo más crítico. Incluso quienes han sostenido una postura comprensiva hacia el Gobierno en otros momentos difíciles, consideran que las evidencias son categóricas. En el caso Adorni, el Gobierno está aislado como nunca; ese es el primer dato.
El segundo elemento es la reacción oficial: no tolera la disidencia ni siquiera entre aquellos más cercanos. Tarde o temprano, por hache o por be, toda cabeza rodará. La única alternativa para ser “un argentino de bien” consiste en obedecer todo, ser ciego, hincarse. Lo otro es traición o golpismo. Progresivamente, eso va aislando al Presidente incluso de los más cercanos, que muchas veces prefieren callar críticas muy elementales, por temor a una reacción destemplada.
En el caso Adorni se ha producido una disociación muy profunda entre la percepción de la sociedad y la del círculo más cerrado del poder político. Más allá de lo que defina la Justicia en su momento, hay evidencias contundentes de que incrementó su calidad de vida de manera sensible luego de llegar al poder, al punto de acceder a bienes y servicios -como un viaje en avión privado por motivos particulares- que son exclusivos de la elite más privilegiada de la sociedad. Nuevas propiedades, pasajes en primera clase, estadías en hoteles carísimos: la exposición pública de todos estos detalles derrumbó la imagen social de la mano derecha del Presidente. En ese contexto, durante sesenta días, Milei y Adorni tenían dos opciones: explicar lo que pasaba o que el jefe de Gabinete renunciara. No hicieron ninguna de las dos cosas.
Es impresionante la cantidad de miembros del oficialismo que, en este caso, desautorizaron la mirada presidencial sobre el asunto. Nicolás Márquez, el biografo presidencial que era hasta hace poco un incondicional, ahora también engrosa la larguísima lista de traidores. La senadora Patricia Bullrich, la principal aliada del Gobierno, se diferenció por segunda vez: la primera había sido con el escándalo Espert. Las relaciones con ella empiezan a derrapar hacia una ruptura paulatina pero inevitable. El ex jefe de Gabinete Guillermo Francos sumó su propio señalamiento y ahora amenazan con eyectarlo del directorio YPF. Es que para la inmensa mayoría de los argentinos, Adorni ha incurrido en conductas muy cuestionables. Pero un ínfimo puñado de ellos cree que no: el líder de ese grupito cerrado es el Presidente. El choque de percepciones es monumental.
Esa disociación, en la que existe consenso casi unánime en un sentido pero el Presidente va en otro, también se produce en el área económica. En las últimas semanas los tres medios económicos más importantes del mundo –The Wall Street Journal, Financial Times, The Economist- publicaron notas donde detallan los problemas de la gestión Milei. Hasta hace poco, en esas páginas elogiaban al Presidente. Ahora explican que la persistencia de la inflación crónica, la recesión y los escándalos de corrupción amenazan el futuro de la gestión libertaria. La coincidencia entre los editores de esos medios puede decir dos cosas: que realmente el programa de Caputo está en problemas, o que hay una conspiración internacional en contra de la Argentina. Para la inmensa mayoría de los economistas profesionales, sucede lo primero. Para el círculo áulico de Milei, se trata una conspiración.
Algo de esto se puede percibir en la ácida polémica que enfrentó esta semana a Milei y Caputo con el ex ministro de Economía, Domingo Cavallo. Todo empezó hace casi dos años cuando, en su blog, Cavallo insinuó, en términos muy respetuosos, algunas críticas laterales al plan económico. A Milei le resultó intolerable, a tal punto que despidió del Gobierno a Sonia Cavallo, la hija del ex ministro, que no había hecho nada. Se ve que algo le molestó mucho al ex ministro porque el enfrentamiento tuvo, esta vez, una franqueza inédita. Cavallo sostuvo que a Milei no le interesa el funcionamiento de la macroeconomía porque prefiere dedicarse “a la filosofía económica, esas cosas de Keynes, Hayek o Rothbard” y que Caputo es un “trader”, no un buen economista. “Enfoca para un lado, y si no le sale cambia de rumbo y va para otro lado. No tiene un esquema definido de cómo funciona la economía”, dijo. Además, contó que el presidente lo bloqueó en Whatsapp y en la red social X. La reacción, otra vez, fue violentísima. Cavallo pasó de ser el mejor de la historia a un expropiador y un resentido que generó la crisis del 2001, cuando era fácil de evitar.
En medio del intercambio, intervino Joaquín Cottani, el ex secretario de política económica de Caputo y amigo personal de Cavallo.
“Durante mis ocho años en Wall Street tuve lo que se podía llamar ‘complejo de economista’. Muchas veces los traders nos menospreciaban –medio en joda, medio en serio- por nuestro exceso de teoría y falta de gimnasia y conocimiento del mercado en el día a día. Yo nunca me ofendía por eso porque, por un lado, tenían bastante razón y, por el otro, yo trabajaba de economista, no de trader, y ambos hacíamos falta en la organización. A diferencia de lo que me pasaba a mí en Wall Street, a Toto no le gusta que le digan que ‘como economista es un buen trader’. La diferencia es que él es ministro de Economía, y para eso no hace falta un buen trader sino un buen economista. Lo mismo ocurre con el presidente Milei. Como presidente es un buen filósofo del anarcocapitalismo”.
Todas estas personas, como los medios internacionales mencionados, comparten la filosofía pro mercado de Milei y participan de su marco conceptual. A todos ellos, tanto en lo que se refiere a los escándalos de corrupción como a los desmanejos de la economía, les ocurre lo mismo: se preocupan por los errores, nadie les presta atención, disienten en público, son agredidos brutalmente y entonces todo termina como termina. Una y otra vez, cientos de veces.
La disociación presidencial llega, por momentos, a dimensiones preocupantes. Esta semana hubo un episodio estremecedor cuando un frigorífico anunció en Moreno que se abrían sesenta puestos de trabajo. Se presentaron más de 4000 personas. Una cola interminable de doce cuadras, por momentos bajo la lluvia. Jóvenes que habían dormido allí para ser los primeros en ser atendidos, argentinos desperados por un trabajo fijo, que sobreviven como pueden, con menos de 500 mil pesos al mes, al mando de familias con cuatro o más integrantes. Los dueños de la empresa se sorprendieron porque había postulantes mayores de 70 años y otros que no sabían leer y escribir. Los testimonios recogidos por los medios durante todo el día eran estremecedores, entre otras razones, porque todos contaban que sus casos eran de lo más comunes, o sea, que todo el mundo en su entorno está así.
Esa noche, el Presidente habló por televisión, a los gritos, para defender a Adorni. Eso ya marcaba una disociación obvia con la mayoría de la población. Pero había otra: no hizo ninguna referencia a lo que había sucedido en Moreno. Si alguna de las personas que había hecho cola bajo la lluvia durante horas escuchó la nota, habrá deducido que Milei no le hablaba a él o a ella. No le importaba. Estaba en otra cosa. ¿Llegarán la imágenes de Moreno a los despachos oficiales o solo miran las que postea el Presidente, de las colas cuando frente a los bazares con chucherías importadas? ¿Alguien recuerda algún discurso donde el Presidente se refiriera a los haberes de los jubilados, por ejemplo, o a los trabajadoresque tienen tres trabajos y aun les cuesta llegar a fin de mes, o a los millones de sobreendeudados? “El consumo récord, la exportación récord, la producción récord”, dijo el Presidente, el jueves, en su enésimo viaje a los Estados Unidos.
La disociación compromete en estos días también al ministro Caputo. “Muchos argentinos tomaron crédito porque creían que la inflación les iba a licuar la deuda. Pero como no hubo inflación ahora no la pueden pagar”, dijo esta semana. Nadie se endeudó por necesidad, o para financiar consumos básicos, o con la tarjeta. Él no tuvo responsabilidad alguna en la desregulación del mércado de crédito, que gatilló una campaña agresiva para convencer a quien lo necesitaba de endeudarse a altas tasas de interés.
Tal vez a todo esto se refería la revista The Economist, cuando editó su última nota sobre la Argentina. El título decía: “Javier Milei está en serios problemas”. Luego, se leía: “El presidente sostiene que es la verdadera víctima de una economía en crisis”. Es que unos días antes, en uno de sus últimos discursos, el Presidente se golpeó el pecho y gritó: “El que más perdí fui yo, que no actualicé mi salario”.
Por momentos, pareciera que hay un mundo real -el de las colas interminables de personas que desesperan por un puesto de trabajo, el de los escándalos de corrupción, el de la opinión pública- y otro mundo, muy distante, en el que vive el Presidente. Para conocer este segundo universo, basta mirar un poco sus redes sociales. Su nuevo berretín son los videítos de inteligencia artificial. En uno de los últimos aparece como arquero de un equipo argentino donde juegan también Lionel Messi Guillermo Francella, Susana Gimenez y Agustín Laje, tamaña ensalada. El equipo contrario es un seleccionado comunista integrado por Lenin, Fidel Castro, Nicolás Maduro, Mao Zedong y Hugo Chávez. Cuando aparecen las imágenes de estos últimos, se escucha una música de fondo.
“Tirapiedras, Kuka, tirapiedras”.
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El trabajo silencioso de Bullrich, los plazos electorales que evalúa y el conflicto que evita Javier Milei
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35 minutos haceen
3 octubre, 2026Por
Mayra Pastor
Desde hace algunos meses, cada vez que Patricia Bullrich marcó una diferencia con el resto de la cúpula de La Libertad Avanza o insinuó tener ambiciones de competir por la Presidencia, en el Gobierno, e incluso el propio Javier Milei, buscaron minimizar la situación, negar cualquier tipo de tensión y enfocarse en solucionar el conflicto y fortalecer el vínculo con una de las figuras más fuertes que tiene el oficialismo actualmente, aunque en privado esos gestos molestan y crece la desconfianza.
A mediados de este año, especialmente luego de la salida de Manuel Adorni del Gabinete, a la senadora se la comenzó a mencionar como la posible candidata en la ciudad de Buenos Aires, pero con el tiempo empezó a circular nuevamente la versión de que sería la compañera de fórmula del jefe de Estado el año que viene.
“Sin comentarios”, le responde ella a su círculo íntimo cada vez que le consultan si le entusiasma esa idea de estar en la boleta como aspirante a vice, lo cual la mantendría dentro de la Cámara alta que ya conoce, aunque con un rol más importante.
El objetivo de la dirigente es claro: quiere llegar a lo más alto del Poder Ejecutivo para continuar con el proceso de apertura económica, ordenamiento de la macro y reformas que comenzó Milei, aunque evita especificar a partir de cuándo.
“Nunca pensé que tuviera aspiraciones presidenciales inmediatas. Ella dijo ‘en el 2031′, fue muy clara. No sé por qué lo distorsionan tanto”, sostuvo a Infobae una persona de extrema confianza del líder libertario.
Sin embargo, cuando le preguntan en los medios de comunicación si está dispuesta a asumir el cargo en el 2027, Bullrich no solo no lo niega, sino que remarca que está “siempre” preparada.
“Tiene pedidos para reuniones con todos los empresarios, tiene en agenda encuentros pendientes en todas las provincias porque hace años que está en la política y conoce a todos, pero si empieza a viajar por el país van a decir que está haciendo campaña, por eso está un poco frenado eso”, comentó un integrante del equipo de trabajo de la ex ministra de Seguridad.
Cuando terminó su exposición en el Coloquio de IDEA, en Mar del Plata, compartió un almuerzo con varios de los ejecutivos que querían verla, pero no los recibió por separado porque a las 17:00 se tomó el avión para regresar a su casa y pasar tiempo con su familia.
Aunque todavía no tiene decidido cuál va a ser su futuro, Bullrich conversa cada 15 días con su círculo más cercano, como los diputados Damián Arabia, Laura Rodríguez Machado, Luis Petri, Sabrina Ajmechet y Patricia Vázquez, el legislador bonaerense Diego Valenzuela y el ex senador Pablo Walter, entre otros.
“A ella siempre le interesa tener la visión de las personas que respeta para hacer un análisis de cómo están las cosas. Cada uno tiene su propio estilo, algunos son indudablemente leales y otros capaz que son socios, pero habla con todos”, explicaron.
Si bien lo volvió más chico, dado el contexto, la ahora referente de La Libertad Avanza nunca disolvió el grupo de campaña que trabajó para su candidatura en el 2023, cuando le ganó la interna del PRO a Horacio Rodríguez Larreta para luego quedar en tercer puesto, por detrás de Milei.
A pesar de las diferencias públicas con un sector del oficialismo, la senadora no tiene pensado romper y en su entorno aseguran que, si decide finalmente presentarse el año que viene para la Presidencia, será siempre dentro del partido.
“El objetivo es que el proyecto continúe, todo va a depender de cómo estén las cosas en marzo, si para ese momento no está segura la reelección de Javier y Patricia tiene más chances de ganar, se sentará con él y se lo planteará. Pero hoy el Gobierno está fuerte y puede que eso nunca pase, ya veremos”, precisan.
En los últimos días comenzó a trascender que el mes clave para una decisión de Bullrich es marzo. O al menos para una charla sincera con el Presidente y el equipo electoral de la Casa Rosada. Porque si las luces de alerta que marca la senadora se acentúan, creen en su entorno, va a ser inevitable tomar una decisión que ponga al proyecto por encima de las personas.
Lo cierto es que la ex ministra sigue de cerca los datos de opinión pública, conversa con los empresarios, que le piden que se postule, y no cierra la puerta a esa posibilidad.
“Más que una encuesta, todos tenemos un concepto bien claro, que es el hecho de que, si bien Milei tiene un núcleo duro más alto, llamémosle ‘primera intención de voto’, ella tiene mayor amplitud, lo que le da más chances de ganar en una segunda vuelta o, incluso, en la primera”, confió un diputado bullrichista.
Mientras tanto, continúa dando señales confusas y en estos días publicó en su cuenta de X un video en el que se la ve hablando en un evento sobre los avances y las deudas que tiene la ciudad de Buenos Aires, lo que reavivó las especulaciones sobre su posible candidatura en territorio porteño.
En su equipo aclaran que fue un acto por los 30 años de la creación de la Constitución de CABA, de la que ella fue parte como convencional, pero que de ninguna manera fue un mensaje de cara a las elecciones.
“Nosotros vamos a seguir dando mensajes para despistar a todos, que no sepan hacia dónde vamos. El que sabe leer entre líneas entiende cuál es nuestro horizonte y nosotros también, pero en el interín no nos cerramos a ninguna posibilidad”, agregan.
Por el momento la dirigente no tiene previsto competir en una interna con el mandatario nacional, a pesar de que cuando se lo consultan en entrevistas televisivas, tampoco lo niega.
“Y está bien. Si no le van a decir que es una mentirosa. No es Duhalde”, remarcaron en el círculo cerrado de Milei, que ya tendría los votos para aprobar en el Congreso la eliminación de las PASO, lo que impediría la competencia con Bullrich.
Si bien en el recinto las negociaciones venían fracasando, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, habría terminado de conseguir los respaldos necesarios por parte de los gobernadores durante las reuniones que mantuvo con los gobernadores en París, en una de las cuales participó el propio mandatario nacional.
“Todos coincidieron en que fue muy bueno el encuentro, que lo vieron al Presidente sólido y enfocado en el modelo económico, convencidos de los cambios que están habiendo en la Argentina y del norte que tiene su administración”, contó una persona al tanto de lo conversado.
Aunque optan por no aumentar la tensión, dentro del oficialismo hay un sector muy crítico de la actitud que tomó la senadora en el último tiempo y en la mesa política le pidieron que las quejas las hablen en privado y en los ámbitos correspondientes, aunque quienes la conocen dudan de que vaya a cambiar algo.
“Ella es así, es su forma de ser, es frontal y dice las cosas con las que no está de acuerdo, no es que se levanta pensando ‘qué puedo hacer hoy para joder al Gobierno’. Son cosas que ve que no funcionan y las dice”, argumentan.
Semanas atrás, cuando los conflictos entre Bullrich y el resto de la cúpula libertaria estaban cada vez más fuertes, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, se bajó de un viaje a los Estados Unidos para reunirlos a todos en un restaurante de sushi y limar asperezas.
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Economía y ley de Tierras: el Gobierno, frente a los daños por sus propios giros y un discurso sin límites
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46 minutos haceen
3 octubre, 2026Por
Mayra Pastor
Mensajes en las redes, un nuevo viaje internacional, platea de empresarios: todo vale para exponer un discurso que oscila entre el reciclado de promesas de bienestar y un discurso sin límites que atribuye a la acción de enemigos los datos de la economía que deshacen pronósticos anteriores. En proceso acelerado de campaña, con indisimulables internas que juegan en contra, Javier Milei marca los picos de la línea libertaria, que difunden -y en algunos casos amplifican- funcionarios, legisladores y tuiteros. El discurso incluye ya sin vueltas un corrimiento de plazos para las promesas económicas, acompañado por una profundización del relato sobre intentos desestabilizadores -sin soporte, algo agravado porque es dicho desde el máximo escalón del Gobierno- y algunos giros que también enredan al oficialismo.
En ese último sentido, el más reciente sacudón fue producido por una inesperada decisión de la Corte Suprema de Justicia que, al rechazar un amparo de ex combatientes de Malvinas -ingrediente significativo en el actual contexto-, dejó vigente el artículo del decreto presidencial que permite la venta de tierras a extranjeros sin límite alguno. El cambio de clima político/social explica en buena medida el impacto. Pasaron casi tres años desde la presentación de aquél recurso y más de dos desde la primera resolución judicial favorable. Otros momentos. En todo caso, ese artículo en particular no asomaba como el principal foco de tensión por el famoso DNU 70.
El punto es que en los últimos meses, especialmente después de la bandera por Malvinas en el Mundial, la cuestión de la soberanía fue creciendo en el temario público. Existen consideraciones diferentes entre consultores sobre la intensidad del hecho, pero está claro que todo vuelve a ir de la mano con las prevenciones sobre su uso político. Y el agregado significativo es que en el caso del mileismo, no representa una línea sino un giro. También, en las consideraciones más amplias sobre la cuestión de la soberanía.
La movida en este terreno fue atribuida por entero a Santiago Caputo, que, en lo personal, habría recuperado terreno doméstico frente a Karina Milei. La primera señal estuvo alimentada por el imaginario -más amplio que lo estrictamente futbolero, pero asociado a la huella mundialista- sobre una enorme y organizada campaña antiargentina. El Gobierno había quedado descolocado frente a la repercusión del episodio del “trapo” con la leyenda por Malvinas que bajó de una tribuna y terminó desplegado por jugadores de la Selección.
El Presidente avanzó entonces en la nueva línea. Se hizo cargo personalmente de potenciar el tema: llegó a acusar directamente a Brasil y apuntó con menos intensidad a México. En el primer caso, fue otra señal de su apuesta directa en la campaña brasileña: este domingo se enfrentan en primera vuelta Lula da Silva y Flávio Bolsonaro.
Como sea, y por variados intereses propios -no sólo la apuesta regional alineada con Donald Trump-, el oficialismo colaboró con el clima que se venía insinuando. Curioso, tal vez no lo advirtió cuando, a contramano, se cerró en la intención de avanzar sin cambios con el proyecto original de la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, que incluía entre otros puntos sensibles la venta de tierras a personas y capitales extranjeros. Hizo más que ruido y afectó las alianzas en el Congreso. Finalmente, el Gobierno debió aceptar en el Senado la poda de ese capítulo -también de Manejo del Fuego- para aprobar la iniciativa. El debate había quedado dominado por la ley de Tierras.
Por entonces, y en medio de los cruces con los críticos del proyecto -no sólo opositores duros, sino una amplia gama de espacios no libertarios-, Pablo Quirno dejó una frase con posterior eco político: dijo que el concepto de soberanía territorial era “anticuado”. Resultó un punto de arrastre para el canciller por la sucesión cronológica de los hechos: aquella votación del Senado fue el 7 de agosto y menos de un mes después, el 3 de septiembre, Milei realizaba la cadena nacional por Malvinas.
Está claro que todos tomaron nota de lo ocurrido en el terreno legislativo y, además, el recorrido violeta siguió adelante. Esa combinación de política y clima más amplio alimenta ahora el oleaje generado por la referida decisión de la Corte, al punto que el propio tribunal decidió difundir una comunicado –algo inusual– para explicar que no se pronunció sobre la cuestión de fondo. Dijo que rechazó el amparo por una cuestión de legitimidad de los impulsores -con criterio restrictivo, según sus críticos- y que siguen abiertas instancias judiciales, además del camino legislativo.
El segundo síntoma lo constituye la incomodidad del Gobierno, que queda otra vez frente a un tema que ya le produjo costos y enfrenta una inesperada alteración de sus planes legislativos. La oposición volvió a apuntar contra el DNU y decidió impulsar una sesión especial en Diputados para mediados de este mes. La suerte de esa movida es un interrogante. Pero alcanza para que el oficialismo analice alternativas. Necesita sumar aliados y provinciales detrás de alguna propuesta que deje de lado el artículo 154 de aquel decreto presidencial. Por ahora, ideas variadas: impulsar una nueva ley, retomar el texto de propiedad privada con cambios, incluir el tema en el texto de la ley por Malvinas.
Los tiempos corren y en el plano judicial, para salvar el límite marcado por la Corte, asoman posibles jugadores legítimos. Puede ser alguna provincia en manos de gobernadores que no suelen responder a Olivos. Y también, legisladores. Por lo pronto, ya lo hicieron Miguel Angel Pichetto y Nicolás Massot, que dejaron planteada la intención de recurrir directamente a la Corte si se demora la primera instancia judicial.
No es este el único que coloca a la gestión libertaria frente a contradicciones en su propio discurso. Es notable en materia económica. Y lo exponen Milei y Luis Caputo, protagonistas centrales de esta especie de costo autoprovocado en materia narrativa. El Presidente viene utilizando hasta escenarios internacionales para tratar de sostener el viraje en sus pronósticos, considerados al menos inoportunos en filas propias.
El ejemplo más notorio tiene que ver con la evolución de la economía, que alguna vez el Presidente graficó con una frase soez sobre la velocidad del crecimiento. Y que el ministro definió, en abril, como el inicio de los “mejores” dieciocho meses de la economía. Cambiaron los tiempos y también las condiciones que demandaría ese vuelco. Primero desde Nueva York y esta semana desde París, Milei ató todo al resultado de los comicios del año que viene. “Si somos reeelectos, el 2028 será el mejor año económico de la historia argentina”, dijo.
Pero no sólo eso. En la mirada de Olivos, los problemas tienen origen ajeno. Y los cambios de proyecciones -por ejemplo, la inflación con un cero adelante- son atribuidos a movimientos desestabilizadores. Milei repitió en estos días que enfrentó siete intentos de golpe, cuarenta proyectos en contra del equilibrio fiscal y hasta apuestas de algunos operadores de los mercados. Agregó otro ingrediente: “Gente haciendo actos terroristas en la calle”. Eso último, asociado a sus dichos sobre la expulsión o freno unos treinta mil “terroristas” que pretendían ingresar al país.
Está claro que ese cuadro carece de datos que lo sostengan. Asoma como parte de la acelerada carrera electoral, jugada desde el primer día a la polarización extrema con el kirchnerismo: una batalla que no deje espacio para ninguna propuesta diferente. Es una estrategia básica, con pinceladas cada vez más visibles de lo que suele calificarse como “campaña del miedo”.
“El kirchnerismo es el infierno y Kicillof es el anticristo”, llegó a anatematizar Luis Caputo. ¿Suma o resta con ese tipo de declaraciones? La respuesta asoma en el doble ensayo de hacer campaña en esos términos y transmitir un mensaje de otro tono al mundo empresarial. Resulta difícil el intento de hacer equilibrio entre alarmar sobre riesgos ciertos de un triunfo opositor y, al mismo tiempo, negar esa posibilidad para no generar un efecto contractivo.
Ese es un riesgo. Y en cualquier caso, efecto directo de los giros y desmesuras del discurso. No se trata sólo de una cuestión de estilo.
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Con los números ajustados para el quórum, la oposición apela a la presión social para derogar el DNU 70
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54 minutos haceen
3 octubre, 2026Por
Mayra Pastor
“Dependemos del clima social para empujar a algunos bloques”. A dos semanas de la sesión especial en la que se tratará la derogación del mega DNU 70, la emergencia en discapacidad y los proyectos sobre mora y endeudamiento, la oposición todavía está lejos de tener el quórum garantizado y varios bloques provinciales especulan con su silencio.
Al igual que sucederá con otros debates clave, como la eliminación de las PASO y el Presupuesto 2027, los gobernadores -especialmente los del norte- tendrán la palabra final. Pero muchos de ellos estuvieron recorriendo París junto al presidente Milei y en las filas del oficialismo reina el optimismo.
“No tienen los números, de ninguna forma”, calculan los libertarios. La convocatoria estuvo respaldada por Unión por la Patria (92), un sector de Provincias Unidas (8), el Frente de Izquierda (4), Primero San Luis (2), la Coalición Cívica (2), Encuentro Federal (2), Defendamos Córdoba (1) y Coherencia (1). Una base de 112 a la cual los más optimistas suman tres diputados misioneros de Argentina Federal y otros cinco cordobeses de Provincias Unidas que responden al gobernador Martín Llaryora. “Están complicados para no dar quórum porque la senadora Vigo -del mismo espacio- estuvo muy activa con el tema de la venta de tierras y en Córdoba la movilización fue tremenda”, señalaron.
Por su parte, el oficialismo también ronda las 120 voluntades: La Libertad Avanza (95), PRO (12), UCR (6), MID (2), Producción y Trabajo (2), Por Santa Cruz (1), La Neuquinidad (1) y Adelante Buenos Aires (1).
Ante este panorama, los votos definitorios serán los de Independencia (3), que responden directamente al gobernador de Tucumán Osvaldo Jaldo, Elijo Catamarca (3), con terminal en Raúl Jalil, y Argentina Federal (5), donde pisa fuerte el salteño Gustavo Sáenz. Por eso en la oposición observaron con preocupación el clima amistoso y las selfies que Jaldo y Sáenz se tomaron con Milei y Luis Caputo en París, durante la Argentina Week. “¿Vos pensas que los que están en Francia con Milei van a volver para ir en contra del Gobierno?”, planteó un diputado que ponía en duda que la oposición llegue al quórum.
Si bien los libertarios aclaran que la estrategia parlamentaria se terminará de definir el próximo martes en la reunión de la Mesa Política, entre las opciones disponibles se destacan volver a incluir un capítulo de Tierras en la ley de Propiedad Privada que tuvo media sanción del Senado o presentar un texto aparte que se trataría en una eventual sesión el 21 de octubre, junto a los proyectos de endeudamiento y discapacidad.
El oficialismo consiguió quedarse con los dictámenes de mayoría tanto en endeudamiento como en discapacidad y con algunas concesiones podría asegurarse una mayoría en ambos temas, esto también serviría para desinflar la sesión opositora.
De hecho, entre los bloques que apoyaron con disidencias la propuesta de LLA en Discapacidad no ocultaban su enojo con la oposición más dura por haber mezclado los temas en una misma sesión. “Están usando una causa noble para asegurarse el quórum”, lamentaron.
Por otro lado, los libertarios consideran que la discusión sobre la venta de tierras a extranjeros perderá intensidad a raíz de una novedad anunciada por el Gobierno desde Francia.
Según explicaron, el Programa de Ciudadanía por Inversión de Argentina, a través del cual los extranjeros que acrediten haber realizado inversiones relevantes en el país podrán solicitar la ciudadanía argentina, hace que la ley de tierras “no tenga sentido”.
Esta iniciativa, presentada por Luis Caputo y Diego Santilli durante un encuentro de Argentina Week, habilitará trámites desde el cuarto trimestre de 2026 y destinará los recursos recaudados a reforzar la posición fiscal y financiera nacional. Quienes completen el trámite también obtendrán el pasaporte argentino.
Los solicitantes podrán optar entre realizar un aporte directo, no reembolsable, al Tesoro Nacional de USD 350.000 o suscribir un título público a tasa cero creado específicamente para el programa por USD 800.000.
“Con esta medida cualquier extranjero podría tener nuestra ciudadanía y comprar tierra de manera ilimitada. Además le significará un problema a los argentinos que viajen a Europa. La Unión Europea ya había advertido que de suceder esto, impondría un visado a los argentinos, porque nacionalidades que hoy no pueden entrar sin visa a Europa, lo podrían hacer comprando nuestra ciudadanía”, publicó en sus redes sociales la diputada peronista Florencia Carignano, ex directora nacional de Migraciones.
A partir de este martes, el oficialismo comenzará a mostrar sus cartas y la oposición enfrentará el desafío de mantener el tema candente en la opinión pública para fomentar la movilización social.







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