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Juan Grabois: “El enojo social hoy es contra Milei”

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En una entrevista, Juan Grabois, diputado nacional de Fuerza Patria, analizó el estancamiento del Congreso, la fragmentación política y la dificultad para construir acuerdos de cara a las elecciones de 2027, en una conversación con Infobae a la Tarde.

En diálogo con el equipo integrado por Manu Jove, Maia Jastreblansky, Paula Guardia Bourdin, Rosendo Grobo y Lara López Calvo, Grabois describió su paso por el Congreso como una etapa “triste”, marcada por debates “de nivel suela” y una lógica de escribanía: “Llegan proyectos del oficialismo y entre sus diputados y los que transan, aunque hayan entrado por la oposición, tienen los votos para sacar cualquier cosa sin debate”.

El diagnóstico de Grabois sobre la fragmentación y la disciplina partidaria

Al ser consultado sobre el funcionamiento de la Cámara de Diputados, Grabois afirmó: “Me tocó una etapa un poco triste en el Congreso, porque el nivel de los debates es nivel suela”.

Para el diputado, la dinámica política actual impide la discusión de políticas públicas relevantes: “Es una metáfora de la escribanía, llegan proyectos del oficialismo y entre sus diputados y los que transan, aunque hayan entrado por la oposición, tienen los votos para sacar cualquier cosa sin debate. Incluso la posibilidad de introducir alguna pequeña reforma es casi nula”.

Grabois remarcó la dificultad para impulsar proyectos desde la oposición: “Presentamos un proyecto de educación digital integral para mitigar los daños que ya están realizando las redes sociales en los pibes y pibas, y aunque algunos colegas del oficialismo están de acuerdo por lo bajo, después es muy difícil llevar cosas positivas para el pueblo argentino”.

El diputado repasó experiencias previas y comparó: “Durante el gobierno de Macri, que no es santo de mi devoción, se debatían proyectos de ley. El proyecto de ley de barrios populares lo redactamos con diputados del oficialismo y entró con la firma de Negri, Massot y Carrió, que no son precisamente cucas”.

En su diagnóstico, la disciplina partidaria se ha vuelto un obstáculo para el debate real: “En el Congreso, la disciplina partidaria es muy marcada. El bloque vota en un sentido, vota en ese sentido, y eso impide que avancen proyectos incluso cuando hay acuerdo en lo sustancial”.

Críticas a la gestión actual y el impacto en las instituciones

Grabois sostuvo que el gobierno de Javier Milei profundizó la deshumanización del debate público y la destrucción de políticas sociales: “El Gobierno lo que ha hecho es desprestigiar todo lo que implica algún elemento de justicia social, que para ellos es una aberración y para nosotros es un imperativo categórico”.

En ese sentido, advirtió: “Creo que es un gobierno destructivo. Hoy hay una disputa que no es izquierda o derecha, es rehumanizar o deshumanizar”.

Consultado por el desempeño del Ministerio de Capital Humano, fue contundente: “Destruyeron miles de cooperativas que funcionaban bien para eliminar algunas decenas que funcionaban mal. Capital Humano hizo un programa que se llama Volver al trabajo y prometía insertar a personas en empresas privadas. ¿Sabés cuántas ingresaron de casi un millón y medio? No llegan a 600. Fue una impostura”.

El diputado defendió la importancia del trabajo comunitario: “Los proyectos productivos comunitarios implicaban una carga horaria real. Sin ese complemento, muchas cooperativas quedan inviables. Destruyeron miles de cooperativas que funcionaban muy bien con el argumento de que algunas decenas funcionaban mal”.

Sobre la situación de las instituciones públicas, Grabois respondió a la crítica de que el kirchnerismo las habría destruido: “Es muy injusto plantear que yo no hice críticas, me la pasé haciendo críticas durante el gobierno de Alberto Fernández. Pero la universidad pública no fue destruida. La Universidad de Buenos Aires sigue siendo muy prestigiosa, aún con salarios bajos. Lo mismo el CONICET”.

Insistió en que el deterioro institucional se agravó con el actual oficialismo: “El sector atómico, el sector aeroespacial, el CONICET, están bajo una ofensiva brutal. La situación de la clase trabajadora y de los excluidos sigue siendo el principal problema”.

El futuro del peronismo, los frentes opositores y la agenda programática

Grabois valoró la necesidad de construir una propuesta opositora con base programática: “No es cuestión de poner cualquier cosa en la oposición. Si ponés una taza, Milei pierde. Pero el desafío es que esa taza tenga contenido programático”.

Al describir la situación interna del peronismo y Fuerza Patria, enfatizó: “Hoy hay una situación muy polarizada entre Fuerza Patria y La Libertad Avanza. La elección se va a polarizar. Hay un sector que plantea que la justicia social es un pecado capital y que hay que destruir el Estado. Y otros que creemos que lo público hay que reforzarlo”.

Sobre la posibilidad de consensos, Grabois fue autocrítico: “Nos cuesta mucho debatir el programa. Hay coincidencias ideológicas, pero no hay un debate profundo. Para ir a internas, tenemos que tener al menos cinco puntos de acuerdo programático”.

El diputado enumeró sus prioridades: “Nosotros tenemos nuestra listita de diez reformas: habitacional, industrial vinculada a la cuarta revolución industrial, fiscal, política exterior, judicial, educativa, agraria, seguridad y defensa, sanitaria y ambiental. Si no hay acuerdo, no se puede ni siquiera ir a internas”.

En relación a Cristina Kirchner, Grabois dijo: “La indultaría sin ninguna duda. Que Cristina no pueda ser parte del juego democrático deslegitima a la democracia”.

Sobre su propio rol, reconoció: “A veces a la noche me pongo a pensar si hice bien en ingresar al Congreso. Es muy triste no poder impulsar algo tan sencillo como un proyecto para mitigar los daños digitales en chicos y chicas”.

Grabois cerró la entrevista defendiendo la planificación estratégica y la necesidad de consensos de largo plazo: “La planificación de un gobierno debería ser quinquenal. Los chinos van por el plan número 15. En algunas cosas tan mal no les va”.

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El PJ suma adhesiones a favor de las PASO y busca un acuerdo para terminar con las intervenciones

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En la fría tarde de este martes se llevó a cabo el congreso del PJ Nacional en una modalidad mixta, que unificó la presencialidad con la virtualidad en un mismo debate político. Una parte importante de los congresales acudieron a Matheau 130 y otros se conectaron a través de una videoconferencia. Fue un revival de la etapa pandémica.

El congreso comenzó cerca de las 18, en el segundo llamado dispuesto por el consejo. El primero, que era a las 16, fue pasado por alto con absoluta naturalidad. En el peronismo la puntualidad no es un bien preciado. Los primeros en llegar a la sede partidaria fueron el gobernador de Formosa, Gildo Insfrán; el titular de la AGN, Juan Manuel Olmos; el director del BAPRO, Rodrigo ”Rodra” Rodríguez, la ex legisladora Fernanda Raverta, el senador José Mayans, el ex secretario de la presidencia Oscar Parrilli y la diputada nacional Teresa García.

Con el correr de los minutos se sumaron Guillermo Michel, Juan Pablo Luque, Lucía Corpacci, Gustavo “Tano” Menéndez, Eduardo Valdés, Carlos Linares, Mariel Fernández, Juan Manzur, Emir Félix y Emilio Neder. La presencialidad fue para pocos y la virtualidad para muchos.

La presencia de Olmos, Michel, Félix y Luque, como congresales por CABA, Entre Ríos, Mendoza y Chubut respectivamente, fue, tal vez, el único dato de color que tuvo la tarde. Integrantes del armado federal que se presentó en Parque Norte el 1 de mayo confluyeron en el PJ junto a una enorme mayoría de dirigentes que responden a la conducción política de CFK. Una convergencia, de algunas horas, de dos sectores del peronismo que en la actualidad arman un programa y una plataforma política por separado. A ese encuentro de rostros y posturas se sumó el diputado provincial e intendente, con uso de licencia, de Almirante Brown, Mariano Cascallares, hombre fuerte del kicillofismo.

Un gesto de distensión en el medio de la grieta que atraviesa a todo el peronismo, dividido, por momentos ensimismado en las diferencias más que en las coincidencias Caras distintas que, si sale todo como tienen pautado, se reencontrarán en una gran PASO peronista. Por ahora, son representantes de tribus que arman entre sí.

Parrilli, mano derecha histórica de CFK, se refirió a su situación judicial y al proceso político que está activo de cara a las elecciones nacionales del año que viene. “Tenemos una democracia trucha e inconclusa. Estamos frente a unas elecciones presidenciales donde Cristina Kirchner, que representa la mayoría de la fuerza nacional y popular, está proscripta”, sostuvo en la puerta del PJ.

El dirigente neuquino resaltó también que “se mantenga la proscripción, estamos en una democracia injusta“ y aseguró que “la Corte Suprema tiene que anular y revocar el fallo” de la causa Vialidad por el que la ex presidenta está presa. Además, Parrilli dejó una definición polémica sobre el futuro candidato del peronismo, sea quien sea su nombre: “Va a ser un candidato trucho el que esté el año que viene, porque ella está proscripta”.

En el encuentro institucional se votaron los normalizadores en los PJ de Jujuy y Salta, una figura que busca mantener la intervención partidaria en paralelo a la judicial, pero con una vocación de fondo: lograr un acuerdo entre la justicia, la dirigencia local y el PJ nacional para que haya elecciones, en ambos distritos, el 25 de octubre. En Jujuy estarán a cargo Teresa García y Máximo Rodríguez, que fueron interventores en el PJ Corrientes, y en Salta estarán Pablo Kosiner y Nora Cannuni. “Queremos llegar a un acuerdo para que se puedan hacer elecciones antes de fin de año”, explicaron en el partido.

El viernes de la semana pasada la resolución de la jueza federal, con competencia electoral, María Servini, de intervenir el PJ Salta, abrió un nuevo foco de conflicto entre la conducción nacional del partido y el gobernador salteño, Gustavo Sáenz, quien hace tiempo reclama que haya elecciones en su distrito.

Servini desplazó a Pablo Kosiner, hombre de confianza de Juan Manuel Urtubey, que había reemplazado a Sergio Berni y María Luz “Luchy” Alonso, interventores designados CFK durante su etapa como presidenta del PJ Nacional. Kosiner había llegado a ese lugar con el aval de la ex jefa de Estado, que el año pasado retomó la relación política y personal con Urtubey, con quien no había hablado en la última década.

La histórica jueza federal colocó a José Luis Napoleón Gambetta, un dirigente salteño cercano a Sáenz, quien ya había tenido influencia en la designación de Ricardo Villada, ex ministro de su gobierno, como interventor del PJ Jujuy, que también tenía interventores que respondían a la conducción de CFK, como Aníbal Fernández y Gustavo “Tano” Menéndez.

En lo formal, el Congreso sirvió para regularizar la situación del partido, donde se deben presentar balances y el estado contable del partido, para que conste en actas que el partido está funcionando y en regla. Una forma de hacer desaparecer los fantasmas de intervención que siempre sobrevuelan sobre el PJ Nacional.

Un sector de la dirigencia que forma parte del partido cree que el esquema político norteño que integran los gobernadores Osvaldo Jaldo (Tucumán), Raúl Jalil (Catamarca) y Gustavo Sáenz (Salta), junto a la senadora nacional Carolina Moisés (Jujuy), tenían en sus planes pedir la intervención del partido nacional como parte de una afronta contra el kirchnerismo. Postales de la desconfianza que atormenta al peronismo de todo el país.

Durante el congreso no hubo un pedido unánime de libertad para Cristina Kirchner. La voz la levantó Fernanda Raverta, quien expuso la necesidad de seguir reclamando ante la justicia y en forma pública, las limitaciones que tiene la ex presidenta en sus condiciones de detención. El congreso fue más diverso y menos K de lo que se esperaba de antemano. Una señal de que los temas no se pueden imponer y el debate federal pasa por el futuro del conjunto más que por una figura central.

Un foco de conflicto se abrió en el PJ San Luis, que gobierna Alberto Rodríguez Saá, distanciado del kirchnerismo hace tiempo. Le hicieron llegar al congreso el pedido para que haya elecciones en PJ Nacional y se conforme una nueva conducción colegiada hasta que esos comicios se realicen. Aseguran que la conducción actual, que virtualmente es de Cristina Kirchner, no tiene legitimidad. ”Falta una conducción real. Faltan consensos hacia el interior. Reclamamos federalismo en la toma de decisiones“, explicaron a Infobae desde el partido en suelo puntano. El tema no fue tratado en el congreso.

Otro punto de tensión tiene que ver con las intervenciones judiciales en Salta y Jujuy. Entre los congresales y principales dirigentes del partido hubo coincidencia en rechazar la intervención que limitó el accionar partidario. “La justicia debería respetar el accionar del partido a nivel nacional. Los partidos políticos tienen la potestad de resolver sus problemas internos y organizativos”, afirmó José Mayans, que es vicepresidente primero del partido y es, en las funciones, el principal responsable del PJ, debido a la imposibilidad de Cristina Kirchner de estar a cargo.

El lunes por la tarde, tal como contó Infobae, hubo otra reunión en la sede histórica del partido para organizar una serie de actividades políticas y culturales en la antesala del primer aniversario de la condena de Cristina Kirchner. El kirchnerismo quiere mantener en alto el reclamo del pedido de libertad de la ex presidenta de la Nación.

En el tramo final hubo una suerte de catarsis política de varios congresales, que relataron la situación en sus distritos y que hicieron hincapié en que el peronismo necesita que los dirigentes que tienen voluntad de ser presidentes caminen y que las diferencias se diriman en unas PASO el año que viene. Y si no hay primarias, que sea en una interna. Pero la candidatura de consenso hoy no tiene apoyo. Existe un acuerdo amplio en la dirigencia sobre la necesidad de legitimar al candidato peronista con los votos en las urnas.

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El giro de Milei con Jorge Macri: del “Roma no paga traidores” a una posible negociación

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Casi a un año de haberlo acusado de traidor, el presidente Javier Milei parece haber moderado su mirada sobre el jefe de Gabinete, Jorge Macri, con quien finalmente acordó la cancelación de la deuda generada durante el último año por la Coparticipación Federal de Impuestos. Para explicar la revisión en la perspectiva, el Gobierno nacional argumenta que el alcalde porteño protagonizó un “notorio cambio” en la gestión.

Lo que algunas voces de Balcarce 50 le destacan, en las filas de La Libertad Avanza de la Ciudad de Buenos Aires le cuestionan. Es que plantean que Macri, quien inició su gestión marcando las diferencias con la Nación, ajustó su discurso en base a las encuestas y se inclina a replicar los ejes que popularizaron al Presidente. “Están intentando adueñarse de la agenda. No trabajamos como si fuésemos pares”, cuestionaron desde el bloque violeta.

Bajo otra perspectiva, desde el corazón del Poder Ejecutivo, las versiones son divididas. “No hay mucho vínculo. Es formal. Algo así como una calma cordial”, expresó un alfil libertario. “Con Jorge las cosas están bastante mejor”, contrapuso un funcionario.

El escenario político cambió considerablemente desde aquel episodio, próximo a cumplir su primer aniversario, en el que Milei evitó saludar a Jorge Macri tras el Te Deum por el 25 de Mayo celebrado en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires. “Roma no paga traidores”, supo argumentar el mandatario en aquel entonces. Tiempo más tarde, parecería que sí.

En aquella oportunidad, el cortocircuito -que también alcanzó a la vicepresidenta Victoria Villarruel- tuvo como trasfondo la contratación del consulto Antoni Gutiérrez-Rubí, enemigo declarado tras la asesoría a Sergio Massa, para las elecciones por la composición de la Legislatura porteña.

En mayo, el PRO y los libertarios no pudieron cerrar acuerdos y presentaron listas separadas en los comicios que consagraron al actual jefe de Gabinete, Manuel Adorni. La campaña estuvo atravesada por fuertes tensiones entre ambos espacios, aunque el vínculo logró recomponerse de cara a las legislativas de octubre, cuando la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el expresidente Mauricio Macri finalmente sellaron la alianza.

La decisión de avanzar en un acuerdo por la coparticipación —uno de los principales reclamos de la Ciudad a partir de la cautelar de la Corte Suprema que obligaba a Nación a transferir los fondos— configura una gestualidad importante en las vísperas de las elecciones de 2027.

Si bien Karina Milei, la arquitecta del armado libertario, tiene intenciones de presentar candidatos propios para arrebatarle al PRO la conducción de la Ciudad de Buenos Aires, existen voces dentro del ecosistema violeta que no descartan la posibilidad de acordar con el partido que fundó Mauricio Macri“Falta tiempo. Nada es imposible. Solo lo que garantice la reelección de Javier Milei”, vaticinó una importante fuente con acceso al despacho presidencial.

“El problema con Macri nunca fue aliarnos o no aliarnos. Fue quién definía los términos de esa alianza y su afición por los negocios”, explicaron desde la mesa chica del mandatario.

Sin embargo, los confesos deseos de Macri de reelegir y la reticencia a eliminar las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO)—uno de los principales objetivos del Poder Ejecutivo dentro de la reforma política— incumplen las condiciones que desde el armado violeta definieron como necesarias para sellar un entendimiento.

Más allá de la buena sintonía, incluso vieron con buenos ojos la decisión de Jorge Macri de tomar distancia de los comunicados críticos a la gestión libertaria que firmó el PRO en los últimos días, la dirigente porteña y jefa de bloque de LLA en la Legislatura, Pilar Ramírez, trabaja codo a codo con la senadora Patricia Bullrich en potenciar la marca en las 15 comunas porteñas. No solo intensificaron las recorridas territoriales, sino que además comenzaron a reforzar el armado político con vistas a 2027.

En el oficialismo saben que la convivencia entre libertarios y macristas está lejos de ser armónica, pero la necesidad de consolidar mayorías de cara a 2027 presiona y como supo definir la expresidenta Cristina Kirchner, en política los agravios prescriben a los seis meses.

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Las tropas de Caputo y Karina Milei se sintieron reivindicadas por el Presidente y la interna seguirá intacta

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Javier Milei intenta mantenerse al margen de las florecientes internas en su Gobierno, pero el nivel de fuego que provocaron las denuncias de Santiago Caputo y su tropa contra Martín Menem (y sin usar cuentas anónimas) lo obligó a salir a terciar. Como era de esperarse, el jefe de Estado optó por el equilibrio, sin comprometerse con ninguno de los bandos enfrentados. Pero en ambas tribus sintieron que ganaron la batalla. Y todos aseguran que la encendida interna no sólo seguirá vigente, sino que será cada vez más grave.

Después de mantenerse en silencio durante el fin de semana, en la noche del lunes el Presidente retuiteó el tuit que había publicado Santiago Caputo contra sus enemigos, lo cual dio a pensar a su ejército que quizá, esta vez, se pondría públicamente de su lado.

Alguien en Balcarce 50 llegó a estatuir que el desenmascaramiento perpetrado por Caputo, el Gordo Dan y Agustín Romo, entre otros, había resultado en un “KO” contra los Menem.
La ilusión duró poco. Menos de 24 horas después, ayer por la tarde, en una entrevista con el streaming Neura, Milei donde dejó saber con claridad que había creído la explicación que había dado Martín Menem en el grupo de WhatsApp del Gabinete, el domingo, que contradecía las acusaciones de los caputistas y lo desligaba de cualquier vínculo con la cuenta “RufusPeriodista”.
El Presidente buscó el equilibrio, y en ambos campamentos se sintieron reivindicados.
Los caputistas venían de 48 horas triunfales, donde algunos referentes de peso incluso decían sentirse directamente “felices” por haber logrado exponer los supuestos ataques anónimos de los Menem. Y si bien algunos sintieron un grado de decepción cuando Milei evitó tomar partido claro, otros remarcaron que no esperaban que el Jefe de Estado se pusiera de su lado.
Quienes conocen a Milei desde sus inicios en la política recuerdan que nunca le gustaron “los obsecuentes” de su hermana, y aseguran que los primos Menem, para el jefe de Estado, entraron desde el inicio en esa categoría. Pero el Presidente, señalan también, nunca se ubicará en la vereda opuesta de la hermana, y enfrentarse a los Menem de manera directa sería hacer exactamente eso.

Con todo, los “cielistas” no dejaron que la entrevista les arrebate -del todo- los aires victoriosos. Por un lado, recordaron el retuit de Milei en su cuenta de X, del mensaje de conclusión del conflicto que había publicado su principal colaborador. Pero, sobre todo, remarcaron que el primer mandatario permitió que durante tres días las hordas mileistas virtuales atacaran sin cuartel a los territoriales del menemismo. “Permitió el linchamiento. Y fin. Eso es todo”, dijo, tajante, un caputista de alto peso.

Básicamente, cerca de Caputo creen que en el fondo, Milei favorece a las huestes digitales, su militancia de base. Y que el respaldo al grupo en el que se apoya Karina Milei es estratégico y -creen- casi a su pesar.

En espejo, una sensación de revancha corrió por las espaldas de los integrantes del grupo de los Menem. También, de tranquilidad, como deslizó un alfil del presidente de la Cámara de Diputados. Siempre estuvieron seguros del respaldo de Karina Milei, y de que ella creía su versión oficial. Pero temían que esta vez el primer mandatario tomara represalias de algún tipo. Con la entrevista en el streaming se convencieron de que están a salvo, como siempre.

Las FFCC venían cabizbajas después, entre otras cosas, de la eyección de Sebastián Amerio de Justicia y del nombramiento en la Comisión Bicameral de Inteligencia del karinista Sebastián Pareja. Después de los últimos episodios, están nuevamente envalentonadas. “No podés pretender humillar a la gente y que se queden callados. Ellos nos operaban y nosotros callados. Estuvieron tirándonos gratis y encima, después, canchereaban haber ‘ganado’, cuando nosotros ni habíamos intentado contestar. Bueno. Ahí tienen una respuesta”, dijeron.

En el corner de los Menem también se sintieron reivindicados después de que en el entorno de Karina dijeran que no estaba, para nada, enojada con los propios. “Naaaaa”, bajó el tono a un posible tirón de orejas un funcionario cercano a la Secretaria General. “Martín es uno de sus hombres de confianza, no lo van a retar, no va a cambiar nada”, dijeron. Pero evitaron el triunfalismo. “Nuestro único triunfo va a ser hacer grande a la Agentina Grande Otra Vez”, dijo un funcionario de la órbita menemista.

La interna reverdece, con la diferencia, o el agravante, de que se suma a otros enfrentamientos internos, principalmente Patricia Bullrich y Karina Milei.

La semana que viene, el lunes feriado del 25 de mayo, los caciques de las distintas tribus se encontrarán en la reunión de Gabinete, y el martes, en la mesa política. Esto, si es que no hay algún faltazo de último momento.

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