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Horacio Marín: “Bahía Blanca va a ser el polo petroquímico del gas de mercado interno”

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Horacio Marín no cree que Bahía Blanca haya quedado relegada por la decisión de desarrollar el proyecto de gas natural licuado en Río Negro. Por el contrario, sostiene que la ciudad seguirá ocupando un lugar central en la transformación energética argentina.

“Bahía Blanca va a ser el polo petroquímico del gas de mercado interno”, afirma el presidente y CEO de YPF al analizar el futuro de una ciudad que concentra buena parte de las inversiones vinculadas al procesamiento, industrialización y agregado de valor del gas proveniente de Vaca Muerta.

Durante una extensa entrevista concedida a La Nueva., Marín confirmó que YPF será el primer cliente del nuevo proyecto de líquidos impulsado por TGS, defendió la complementariedad entre Puerto Rosales y Punta Colorada, anticipó que VMOS podría acelerar su crecimiento hasta alcanzar una capacidad de 700.000 barriles diarios y aseguró que el proyecto de GNL tiene potencial para duplicar el tamaño de la petrolera de mayoría estatal durante la próxima década.

Tras su participación en el acto, visitó La Nueva., donde mantuvo un encuentro con directivos del medio y abordó algunos de los principales desafíos y oportunidades que enfrenta el sector energético. A continuación, los principales tramos de la conversación.

—Volvió a Bahía Blanca para una ocasión especial. ¿Qué representa esta visita para YPF?

—Vinimos por los 25 años de Mega y por la finalización de una expansión muy importante. Cuando terminen todas las obras, Mega va a tener un 50% más de capacidad.

Y también porque YPF va a apoyar y será el primer operador que firme para el proyecto que impulsa TGS. De alguna manera será otra Mega para Bahía Blanca. Creo que es una doble buena noticia para la ciudad.

Siempre consideré que Bahía Blanca va a ser el polo petroquímico del gas de mercado interno. Sin ninguna duda será el lugar que agregará valor al gas, tanto a través del LPG, como ocurre hoy con Mega, como mediante la futura planta de TGS y también con proyectos vinculados a la producción de urea.

Seguramente habrá expansiones y nuevas inversiones. Por eso creo que Bahía Blanca tiene un futuro energético muy importante. Todo lo relacionado con el agregado de valor del gas tendrá a la ciudad como protagonista.

—¿Cuál será concretamente el rol de YPF en el megaproyecto que TGS concretará en Bahía Blanca y Neuquén?

—Nosotros aportaremos gas y firmaremos contratos de largo plazo. Eso le permitirá a TGS acceder al financiamiento necesario para desarrollar el proyecto.

YPF será el primer cliente. Después seguramente se sumarán otras compañías. Una empresa como YPF aporta el volumen y la escala necesarios para que una iniciativa de este tipo pueda concretarse. En definitiva, actuamos como la semilla necesaria para que el proyecto nazca.

YPF tiene que concentrar sus recursos en los proyectos estratégicos de gran escala. No puede hacerlo todo. Tenemos la espalda necesaria para impulsar proyectos gigantes que transformen a la Argentina en un gran exportador energético, pero también podemos ayudar a que otras iniciativas se concreten.

—Muchas veces se habla de miles de millones de dólares y cuesta dimensionar lo que viene para la Argentina.

—Incluso para quienes llevamos décadas trabajando en esta industria resulta difícil tomar dimensión. El año pasado la Argentina superó sus máximos históricos de producción de petróleo y gas.

Creo que entre fines de este año y comienzos del próximo vamos a superar el millón de barriles diarios de producción. Y considero altamente probable que durante la próxima década la Argentina se convierta en un exportador de un millón de barriles por día.

Por supuesto siempre existe incertidumbre. Pero también hay que tener objetivos claros. Con los resultados que estamos viendo en Vaca Muerta, con la productividad de los pozos y con el desempeño de toda la industria, hoy me considero más realista que optimista respecto de esas proyecciones.

—Hablando de exportación de petróleo, ¿cómo imagina la convivencia entre Puerto Rosales y Punta Colorada, en Río Negro?

—Son complementarios. Punta Colorada brinda la posibilidad de acceder a los mercados asiáticos mediante grandes buques de hasta dos millones de barriles.

Pero eso no significa que Bahía Blanca deje de exportar petróleo. Todo lo que hoy se exporta desde Puerto Rosales seguirá exportándose durante muchos años.

Incluso me parece muy interesante que Bahía Blanca continúe trabajando para mejorar sus condiciones operativas. Si logra profundizar aún más su infraestructura permitirá reducir costos logísticos y mejorar la competitividad de quienes exportan desde Puerto Rosales.

Por eso veo a ambos proyectos como complementarios. No compiten entre sí. Forman parte de una misma estrategia para ampliar la capacidad exportadora de la Argentina.

—También existen proyectos vinculados a los líquidos del gas tanto en Bahía Blanca como en Río Negro. ¿Cómo convivirán?

—Son proyectos diferentes. El desarrollo asociado al LNG en Río Negro estará orientado fundamentalmente a la exportación. Allí se exportarán condensados, propano, butano, gasolina natural y gas natural licuado.

Es un proyecto absolutamente dedicado a la exportación. De hecho, todos esos productos son necesarios para que el proyecto funcione integralmente.

Bahía Blanca tendrá otro papel. Argentina posee recursos gasíferos para muchísimas décadas y todo el agregado de valor asociado al mercado interno seguirá concentrándose aquí.

Para tener una idea de la magnitud de lo que viene, estimamos que YPF podría llegar a convertirse en el quinto exportador mundial de LPG. Son números realmente muy importantes y una gran oportunidad para la Argentina.

—Da la sensación de que VMOS está mucho más avanzado que el proyecto de GNL.

—Sin dudas. VMOS ya obtuvo el project finance más grande de la historia argentina y la obra supera el 65% de avance.

El objetivo es comenzar a exportar a principios del año próximo. A partir de allí el crecimiento será progresivo. Primero alcanzaremos una capacidad de 180.000 barriles diarios, luego 360.000 y estamos trabajando para llegar a 550.000 barriles diarios.

Y creo que puedo adelantar algo más. Estamos analizando la posibilidad de acelerar el proyecto para alcanzar los 700.000 barriles diarios antes de lo previsto. Con los programas que tenemos y el ritmo de crecimiento de Vaca Muerta creemos que vale la pena evaluarlo.

—¿Es factible técnicamente?

—Sí. En gran medida depende de estaciones de bombeo adicionales y de algunas obras complementarias. Por eso creemos que existe margen para acelerar los plazos.

La producción sigue creciendo y los mercados internacionales siguen demandando energía. Por eso analizamos permanentemente distintas alternativas para ampliar la capacidad de evacuación.

—¿Y qué lugar ocupa el proyecto de LNG dentro de la estrategia de YPF?

—Es transformador.

YPF con LNG puede duplicar su tamaño como compañía durante la próxima década. Nosotros utilizamos mucho una expresión que emplean los estadounidenses: company maker. Es decir, un proyecto capaz de cambiar por completo una empresa. Eso es LNG para YPF.

Cuando uno mira los números proyectados para la década de 2030, estamos hablando de una iniciativa que puede duplicar el tamaño de la compañía. No sé si yo llegaré a verlo porque para entonces probablemente ya haya cumplido mi ciclo, pero los números muestran claramente ese potencial. Por supuesto, todavía debemos cerrar el financiamiento. Ese es el gran objetivo. Una vez alcanzado, comenzará una etapa completamente distinta para la empresa y para el país.

—¿Cuándo espera alcanzar ese financiamiento?

—Estamos trabajando para lograrlo hacia fines de este año o comienzos de 2027.Ya tenemos los socios, las ingenierías avanzadas, los proyectos definidos y los procesos de licitación en marcha. Lo que resta es terminar de estructurar el financiamiento. Una vez conseguido, el objetivo es iniciar las obras lo antes posible.

—Volviendo a VMOS. Una de las preocupaciones pasa por la provisión de las monoboyas y por la situación en Medio Oriente.

—Es un tema que seguimos muy de cerca. Las monoboyas son fabricadas por una compañía especializada y el conflicto en la región genera incertidumbre logística. Si una situación de ese tipo se prolongara durante varios meses podría generar dificultades operativas.

Por eso estamos trabajando sobre alternativas. Evaluamos distintas opciones de contingencia para garantizar que el proyecto avance de acuerdo con los plazos previstos. De todos modos, creo que un cierre prolongado del Estrecho de Ormuz resulta poco probable por el impacto que tendría sobre la economía global.

—¿Ese escenario también fortalece el atractivo de la Argentina?

—Sin ninguna duda. Todos los proyectos que estamos mencionando durante esta charla se ven favorecidos por una realidad muy simple: Argentina se encuentra en una región sin conflictos geopolíticos de gran escala.

Cuando uno conversa con los grandes inversores internacionales, ese factor aparece cada vez más en la evaluación. Tenemos recursos energéticos extraordinarios, estabilidad geográfica y proyectos que pueden generar retornos muy importantes. Todo eso ayuda cuando llega el momento de conseguir financiamiento para iniciativas de gran magnitud.

Incluso creo que el contexto internacional puede acelerar futuras expansiones de LNG. Estamos desarrollando un proyecto enorme, pero ya vemos posibilidades de crecimiento adicionales para los próximos años.

—Otro debate recurrente es el de la arena para fractura. ¿Cómo lo ve hoy?

—Lo veo de la misma manera que hace tiempo. YPF no puede hacerlo todo. Hay proyectos donde debemos concentrar nuestros recursos porque generan el mayor valor posible para la compañía y para sus accionistas. Nosotros estamos utilizando mayoritariamente arena proveniente de Entre Ríos porque los estudios y los resultados operativos muestran ventajas concretas.

Muchas veces se observa únicamente el costo inicial. Pero en realidad lo importante es el comportamiento completo del pozo. Las diferencias no siempre aparecen en el caudal inicial sino en la declinación posterior.

Los ensayos y los resultados obtenidos durante el primer año muestran una mejora importante cuando utilizamos arena de Entre Ríos respecto de otras alternativas que analizamos. Eso no significa que en el futuro no puedan aparecer opciones competitivas de cercanía. Siempre estamos abiertos a evaluar nuevas tecnologías y nuevas soluciones.

Pero hoy los resultados indican que la mejor decisión sigue siendo la que estamos tomando.

—En algún momento se habló de proyectos ferroviarios específicos para abastecer a Vaca Muerta.

—Sí, pero hay que entender que las inversiones privadas se realizan cuando existe una ecuación económica atractiva.

Si después de varios años nadie avanzó con determinados proyectos, probablemente sea porque todavía no encontraron las condiciones necesarias para concretarse.

Nosotros estamos trabajando con distintas alternativas logísticas. Utilizamos camiones, utilizamos trenes y seguiremos explorando otras opciones, incluso combinaciones multimodales que permitan reducir costos y mejorar la eficiencia.

Lo importante es mantener flexibilidad para adaptarse a las condiciones que vaya presentando el mercado.

—Permítame una pregunta más personal. Muchos recuerdan su etapa como tenista. ¿Qué elementos de aquella experiencia trasladó a su rol actual?

—Hay una diferencia enorme. El tenis es un deporte individual. YPF es un desafío colectivo. Acá trabajan más de 12.000 personas. Por más talento individual que exista, si uno no logra movilizar a toda una organización detrás de un objetivo común, los resultados no aparecen.

Creo que una de las claves de estos años fue justamente construir un objetivo compartido. Un objetivo que trascienda a cada persona y que tenga relación con el desarrollo del país.

Cuando la gente siente que está trabajando para algo más grande que sí misma aparece una energía distinta. Aparece la pasión. Y esa pasión termina generando resultados.

—¿Le sorprendió el nivel de identificación que generó dentro de YPF?

—Sí, algunas cosas me sorprendieron. No esperaba determinadas reacciones ni el impacto que terminó teniendo la transformación de la compañía.

Pero creo que la explicación está en que hoy YPF tiene una dirección clara. Hay una enorme motivación interna, una fuerte incorporación de tecnología, una cultura basada en la meritocracia y, sobre todo, una gran pasión por lo que hacemos.

Cuando una organización logra combinar esos elementos, los resultados llegan.

—Para cerrar. ¿Cómo imagina el futuro de Bahía Blanca? Una ciudad que ha sido castigada duramente por la naturaleza y que sufrió un durísimo golpe con el traslado de la mega inversión de GNL a Río Negro.

—Puede ser. Lo entiendo y usted, que es bahiense, me lo manifiesta. Debo escucharlo y lo tomo como un sentimiento real. Entiendo que para muchos bahienses la decisión haya sido vivida como una pérdida. Pero cuando uno llega a Bahía Blanca y recorre el puerto observa algo que no se encuentra fácilmente en otros lugares de la Argentina. Hay pocos sitios con semejante concentración industrial. Lo digo incluso comparándola con mi ciudad natal, La Plata, donde está la refinería más grande del país.

Además de las industrias que ya existen, veo una enorme cantidad de proyectos en marcha. Algunos tendrán una magnitud comparable a las grandes inversiones que se desarrollarán en Punta Colorada. Por eso creo que Bahía Blanca va a crecer mucho. Veo un desarrollo pleno del puerto, que es clave tanto para abastecer al mercado interno como para exportar. Veo una ciudad que seguirá formando profesionales y generando oportunidades para que esos profesionales puedan desarrollar su carrera en el lugar donde nacieron. Eso es extraordinario y genera una cultura de arraigo extremadamente importante.

–Más el sector agropecuario regional.

–Por supuesto, habrá un gran crecimiento del campo, nuevas inversiones y más actividad económica. Por eso soy optimista. Creo que en los próximos años habrá tres grandes polos energéticos en la Argentina: Neuquén, Río Negro y Bahía Blanca.

Y además estoy convencido de que todos los proyectos que se desarrollen en esas regiones van a generar oportunidades para miles de pymes de todo el país. Lo que la Argentina necesita es invertir, generar valor, crear empleo y sumar divisas. Ese es el camino para dejar atrás los problemas macroeconómicos que históricamente condicionaron nuestro desarrollo. Y en ese camino, Bahía Blanca va a ocupar un lugar muy importante.

Fuente: La Nueva.

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Lorenzetti habló del fallo sobre Cristina Kirchner y pidió cubrir las vacantes en la Corte Suprema

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A más de un año de la condena contra la expresidenta, el juez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación Ricardo Lorenzetti afirmó que el tribunal no analizó la constitucionalidad de la inhabilitación perpetua de Cristina Fernández de Kirchner en la causa Vialidad y reclamó cubrir las dos vacantes que mantienen al máximo tribunal con tres integrantes.

El magistrado se refirió al expediente contra la expresidenta, al funcionamiento de la Corte y a los límites de los pedidos de juicio político contra magistrados. También explicó el alcance de la decisión vinculada con la Ley de Tierras.

Al ser consultado en el programa Cata de noticias, en radio Con Vos, sobre la condena contra Cristina Fernández de Kirchner y las discusiones sobre su inhabilitación para ejercer cargos públicos, Lorenzetti evitó emitir opinión sobre una decisión del propio tribunal. Sin embargo, precisó cuál fue el alcance de la intervención de la Corte en ese expediente.

Según explicó, la causa llegó al máximo tribunal mediante una queja luego del rechazo de un recurso extraordinario. La Corte desestimó esa presentación por falta de fundamentación y, por ese motivo, no avanzó en una revisión de fondo.

“El tribunal oral resolvió, en el tema de Vialidad, tomó una decisión. Esa decisión después fue respaldada por la Cámara de Casación. Ahí está el doble conforme que se requiere y la Corte recibió un recurso denegado, o sea, solo una queja”, señaló Lorenzetti.

El magistrado remarcó que la decisión de la Corte se limitó a esa presentación. “En esa queja, que es un modo muy estrecho, es decir, no analizamos el fondo, la Corte lo resolvió por falta de fundamentación, es decir, no estaba bien fundado. Eso lo puede leer cualquier persona y hasta ahí llegamos”, sostuvo.

También indicó que la Corte no trató la cuestión de la inhabilitación perpetua, una pena prevista en el Código Penal que fue dispuesta junto con la condena de prisión. “En esas sentencias, lo que llega a la Corte no está planteado ese tema”, afirmó al referirse a la posibilidad de que Fernández de Kirchner compita en elecciones.

Sobre el debate jurídico alrededor de una eventual inconstitucionalidad de la sanción, agregó: “Lo que se habla es si se plantea la inconstitucionalidad o no de esa inhabilitación perpetua en relación a una pena de prisión más acotada, que no es perpetua. Ese es un tema, pero en la Corte no se trató ese tema”.

Asimismo, frente a las expresiones políticas que definen a la expresidenta como proscripta, Lorenzetti separó el plano político del jurídico. “No me parecen mal las discusiones políticas. Que cada sector tenga sus argumentos y los use y luche por lo que cree que es bueno. Eso está bien en una democracia”, planteó. Sin embargo, aclaró: “Jurídicamente es otra cuestión. Nosotros nos ajustamos a la ley, al derecho, a la Constitución”.

Las vacantes en el máximo tribunal

En la misma entrevista, Lorenzetti reclamó completar la integración de la Corte. La ley fija cinco miembros, pero el tribunal funciona con tres luego de las vacantes que dejaron Elena Highton de Nolasco y Juan Carlos Maqueda.

“El presidente tiene que enviar esos pliegos, tomar esa decisión y después tiene que haber un Senado con dos tercios que lo apruebe”, dijo. Consideró que la falta de acuerdos para cubrir los cargos es un déficit que se mantuvo durante distintos gobiernos.

El ministro planteó que la actual conformación exige mayor esfuerzo para alcanzar decisiones, dado que la mayoría requerida también es de tres votos. Aclaró que su preocupación central no está en el volumen de trabajo, sino en la concentración de atribuciones.

“Tres personas que decidimos de todo es demasiado poder para tres personas y tiene que haber diversidad también”, señaló. “Yo nunca me quejo de trabajo porque siempre trabajé y los temas salen. Pero tres personas que decidimos de todo, es demasiado poder para tres personas”, agregó.

Lorenzetti consideró positiva la incorporación de mujeres a la Corte. “Dentro de esa diversidad, la diversidad de género es buena. Por supuesto que sería bueno que incorporen mujeres”, afirmó, aunque aclaró que la decisión sobre las candidaturas corresponde al Poder Ejecutivo y su aprobación al Senado.

El juez se mostró cauto ante la posibilidad de ampliar el número de integrantes del tribunal. Advirtió que una modificación de ese tipo podría generar incertidumbre sobre los criterios judiciales. “Si la Corte fija un criterio y se dicta una ley para ampliarla y después demora lo que está demorando para cumplirlo, vamos a estar un año, dos años, tres años sin saber cuál es la jurisprudencia de la Corte”, sostuvo.

La Ley de Tierras y el límite de los juicios políticos por sentencias

Sobre la decisión vinculada con la Ley de Tierras, Lorenzetti rechazó que la Corte se haya pronunciado sobre la validez de esa norma, sobre el decreto de necesidad y urgencia cuestionado o sobre la venta de recursos naturales.

Explicó que el expediente llegó al tribunal dentro de procesos colectivos que discutían medidas cautelares. En una de las causas, la Corte rechazó una presentación de excombatientes de Malvinas por falta de legitimación, al concluir que no habían acreditado una representación jurídica directa para impulsar el reclamo.

“Primero, la Corte no opinó sobre la Ley de Tierras”, afirmó. “Acá todo es precario. No estamos hablando ni de la Ley de Tierras, que no llegó a la Corte, no estamos hablando del DNU ni de una ley. Estamos hablando de una medida cautelar, que es algo muy precario, y de un DNU, que también lo es”.

El juez explicó que el tribunal resolvió primero la situación de la asociación de excombatientes. “Nosotros tenemos mucho respeto por los excombatientes de Malvinas, porque toda la sociedad los respeta. Pero en este caso dijimos que no tiene una relación directa de representación jurídica respecto a este tema. Entonces, se rechazó por falta de legitimación. Punto, ninguna otra valoración”, sostuvo.

Lorenzetti indicó que luego se trató una segunda causa, que había quedado sin resolución de fondo porque se había acumulado al primer expediente. En ese caso, él y Horacio Rosatti votaron por dictar una cautelar, con el argumento de que existía una cuestión ambiental y que la acción no había tenido tratamiento previo. Carlos Rosenkrantz mantuvo una posición distinta.

“La Corte nunca puede ser pensada como alguien que vende tierras o que está en contra de los recursos naturales, porque nosotros hemos defendido los recursos naturales siempre”, afirmó. Como antecedentes, mencionó las decisiones sobre el saneamiento de la cuenca Matanza-Riachuelo, la Ley de Glaciares y otros fallos ambientales.

Por otra parte, Lorenzetti cuestionó los pedidos de juicio político contra jueces que se originan en desacuerdos con el contenido de sus sentencias. El planteo surgió al hablar del debate por la baja de la edad de imputabilidad y de los reclamos contra una magistrada que cuestionó una norma.

“La ley prohíbe hacer un juicio político a un juez por la sentencia”, afirmó. “Si hay otras conductas, sí, pero por la sentencia, no. Porque además la sentencia de un tribunal se apela. Entonces, ¿qué es lo que sucede? Se apela y otro tribunal la corrige, que es lo que pasó”.

Para el ministro, utilizar el juicio político como respuesta a una decisión jurisdiccional afecta la independencia judicial y la división de poderes. “No es que cada cosa que no nos parece bien tenemos que tumbar el sistema”, sostuvo.

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Kicillof quiere garantizar la reelección de los intendentes y buscará una negociación con la oposición

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A un año de las elecciones de 2027, el gobernador Axel Kicillof buscará que la Legislatura de la provincia de Buenos Aires restablezca las reelecciones indefinidas para intendentes, legisladores, concejales y consejeros escolares. La discusión alcanza a más de 80 jefes comunales que, si no hay una modificación de la ley vigente, no podrán competir por un nuevo mandato consecutivo en sus distritos.

El objetivo del mandatario es que el debate se active antes del cierre del período ordinario. Sin embargo, el proyecto promovido por el oficialismo no tiene hoy los votos necesarios para avanzar. La estrategia de la Gobernación será abrir una negociación que incluya a los distintos sectores de Fuerza Patria y a bloques opositores, con una agenda más amplia que contempla la cobertura de las cuatro vacantes de la Suprema Corte de Justicia bonaerense, la discusión interna sobre el calendario electoral, la estrategia a abordar para las elecciones y la reforma de la Ley de Seguridad Pública.

En ámbitos reservados, Kicillof insiste en un argumento político que también repiten los intendentes que respaldan la iniciativa: si los vecinos desean volver a votar a un jefe comunal, no debería existir una prohibición legal que lo impida. El razonamiento tiene además un componente electoral. En La Plata entienden que los intendentes conservan estructuras territoriales capaces de ordenar campañas y garantizar volumen de votos en cada sección.

Esa fortaleza quedó expuesta durante los comicios legislativos de 2025, cuando 13 intendentes compitieron en las listas seccionales para la Legislatura. Siete de ellos lo hicieron dentro de Fuerza Patria, una decisión que permitió trasladar peso territorial a las boletas provinciales y reforzar la presencia del oficialismo en ambas cámaras.

En términos numéricos, el escenario menos complejo para Kicillof pareciera ser el Senado. La lectura política es otra. Fuerza Patria cuenta con 24 de las 46 bancas, una mayoría propia que le permitiría garantizar el quórum y aprobar leyes por mayoría simple si mantiene cohesionada a su bancada.

Esa condición, sin embargo, no asegura la sanción de la iniciativa. El bloque que preside Sergio Berni está atravesado por diferencias entre el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el sector alineado con Kicillof; el espacio referenciado en Cristina Kirchner; y el Frente Renovador de Sergio Massa.

El massismo tiene tres senadores dentro de Fuerza Patria y ya expresó su rechazo a derogar la ley que en 2016 limitó a dos los mandatos consecutivos de intendentes, legisladores, concejales y consejeros escolares. La norma fue impulsada durante la administración de María Eugenia Vidal con respaldo del Frente Renovador.

En el entorno de Massa plantean que no buscarán bloquear el tratamiento si el resto de los sectores consigue las adhesiones necesarias. Pero tampoco prevén colaborar con la construcción de una mayoría para restablecer los mandatos sin límite. Esa posición obliga al kicillofismo a reunir apoyos fuera de su núcleo propio.

El cristinismo y sus aliados reúnen 14 de los 24 integrantes de Fuerza Patria en el Senado. El sector no rechaza de plano la posibilidad de modificar el régimen de reelecciones, aunque pretende que la discusión forme parte de una negociación política más extensa. La cobertura de la Suprema Corte, el calendario electoral de 2027 y la estrategia del peronismo bonaerense aparecen entre los asuntos que el kirchnerismo busca incorporar a esa conversación.

Más allá de los representantes del MDF, en el bloque también hay presencia de un dirigente de Juan Grabois —el senador Federico Faggioli— que en las últimas semanas aceitó su relación con el gobernador.

La tensión quedó expuesta en otras discusiones legislativas. Berni cuestionó iniciativas impulsadas por el Poder Ejecutivo y mantuvo cruces con la vicegobernadora Verónica Magario, presidenta del Senado. También anticipó reparos sobre el proyecto de reforma integral de la Ley de Seguridad Pública, otra de las prioridades que Kicillof pretende llevar al recinto.

La herramienta parlamentaria para habilitar las reelecciones es el proyecto de la senadora Ayelén Durán, dirigente del MDF. El expediente propone derogar las restricciones vigentes desde 2016 y permanece en la Comisión de Legislación General, que conduce el senador Germán Lago, intendente de Alberti en uso de licencia. Sin una orden política clara de la Gobernación y un acuerdo previo sobre los votos, el proyecto no avanzará hacia el recinto.

Otro cálculo difícil se da en la Cámara de Diputados bonaerense. Fuerza Patria es la primera minoría con 39 de las 92 bancas, siete menos de las necesarias para alcanzar el quórum de 47 legisladores. Para sancionar una ley, además, se necesita mayoría simple entre los presentes.

En la práctica, si los 39 diputados de Fuerza Patria acompañaran la derogación y el recinto estuviera completo, el oficialismo requeriría al menos ocho votos externos para aprobarla. Pero ese escenario no es hoy el más probable, porque el Frente Renovador cuenta con nueve diputados dentro de la bancada peronista y sostiene la misma posición contraria que expresa en el Senado.

Con el massismo afuera de la iniciativa, la cuenta cambia. El espacio que responde a Kicillof y el sector vinculado a Cristina Kirchner deberían primero garantizar un acuerdo interno. Luego, necesitarían reunir alrededor de 8 votos de otras bancadas para llegar a los 47 respaldos que exige una votación con asistencia plena. Ese número también sería necesario para asegurar el quórum si el Frente Renovador decidiera no aportar sus legisladores para abrir la sesión.

El bloque referenciado en Cristina Kirchner tiene una presencia decisiva en Diputados. Está conducido por Facundo Tignanelli, dirigente de La Cámpora y presidente de la bancada de Fuerza Patria. El kirchnerismo y el MDF cuentan con fuerzas similares dentro del bloque oficialista, mientras que el massismo posee una representación propia que puede inclinar el resultado de cada negociación.

La oposición reúne 53 bancas, aunque no actúa como un bloque único. La Libertad Avanza y el PRO, que concentran 31 diputados, mantienen una posición contraria a las reelecciones indefinidas. El bloque UCR Cambio Federal tiene tres integrantes y el bloque UCR Radicalismo rechazarían la posibilidad de derogar la ley de 2016; pero en el Ejecutivo bonaerense apuestan a que los intendentes del radicalismo intervengan sobre los bloques. En las últimas semanas, dirigentes libertarios reforzaron públicamente la postura de rechazo y plantearon que el límite de mandatos debe mantenerse.

El escenario deja poco margen para un acuerdo amplio con los principales espacios opositores. El oficialismo necesitaría buscar votos entre bloques más pequeños, legisladores con base municipal y sectores dispuestos a negociar otros temas de la agenda bonaerense. Unión y Libertad, con cinco integrantes, y Nuevos Aires, con tres, aparecen como uno de los espacios que podrían tener una postura menos rígida, con antecedentes de acompañamiento a iniciativas del Ejecutivo.

También deberán definirse las posiciones de Hechos, la Coalición Cívica, los bloques de izquierda y los monobloques. La clave estará en una combinación de adhesiones que permita alcanzar quórum y mayoría sin depender de La Libertad Avanza, el PRO y la UCR.

La discusión por las reelecciones se cruza con otra cuestión pendiente: la integración de la Suprema Corte de Justicia bonaerense, que funciona con tres de sus siete miembros. Sergio Torres, Daniel Soria e Hilda Kogan integran hoy el tribunal, mientras que las cuatro vacantes continúan sin cubrir.

La última salida fue la del ministro Luis Genoud, en junio de 2024. Desde entonces, la Corte reclamó al Poder Ejecutivo y al Senado que aceleren el proceso de designación. La Constitución provincial establece que el gobernador debe proponer los pliegos y que la Cámara alta debe prestar acuerdo para los nombramientos.

Fuerza Patria cuenta con los 24 votos que necesita en el Senado para aprobar las designaciones. Sin embargo, la posibilidad de cubrir los cuatro lugares sin participación opositora no aparece como el escenario preferido por el Gobierno. La intención de construir una negociación política más amplia incluye la eventual distribución de lugares entre los distintos sectores del peronismo y, eventualmente, la oposición.

En ámbitos legislativos circula una hipótesis: Kicillof podría retener la iniciativa sobre una parte de las vacantes, mientras que el kirchnerismo, el massismo y sectores opositores buscarían participar de la definición del resto de los nombres. Hasta ahora, el gobernador no ha enviado pliegos a la Cámara alta y las diferencias dentro del oficialismo han demorado cualquier avance.

El reclamo de la Corte sumó presión. El tribunal pidió además que la Legislatura avance con su planteo de autarquía económico-financiera y con la creación de órganos judiciales, cargos y estructuras para reducir las vacantes que todavía existen en distintos departamentos judiciales de la provincia.

El paquete de negociaciones también incluye la ley de Seguridad Pública. El Ejecutivo busca una reforma integral, mientras que el Frente Renovador impulsó en Diputados un proyecto para regular el uso de pistolas Taser y otros dispositivos menos letales. La iniciativa obtuvo despacho con votos de legisladores massistas y opositores. En esa agenda está también el reconocimiento pleno de parte de la Provincia a las policías locales. El kirchnerismo también tiene sus demandas, como por ejemplo el proyecto de ley de Tignanelli y la diputada Micaela Olivetto que interviene con una regulación fuerte sobre las apuestas online en la provincia de Buenos Aires. Una iniciativa que La Cámpora buscará aprobar en las próximas sesiones en la Cámara baja.

La definición sobre las reelecciones dependerá de esa trama. Kicillof necesita ordenar a Fuerza Patria, asegurar que el cristinismo acompañe el proyecto de Durán y encontrar una porción de la oposición dispuesta a habilitar el debate. Sin esa combinación, los intendentes alcanzados por el límite de dos mandatos deberán avanzar con planes de sucesión o buscar un lugar en las listas legislativas de 2027.

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Senado: las promesas incumplidas de la Casa Rosada tensan el tramo final de las sesiones ordinarias

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El tramo final del período ordinario, con menos de 40 días por delante, volvió a tensarse en el Senado. El motivo parece repetirse, tal como ocurrió en 2024 y 2025, con una Casa Rosada que se convierte en una máquina de pedir votos a aliados para luego incumplir la palabra y, con ello, genera un clima denso que impidió sesionar durante la semana que finaliza y que, además, ya genera dudas de cara al jueves 29.

La revisión del calendario y el perfume electoral -semi tóxico, por momentos- tampoco ayudan al Gobierno, con legisladores que no se perderán el viaje para las elecciones de medio término en los Estados Unidos o, de nuevo en la Argentina, la travesía papal de León XIV, que sería histórica. Florecerá una inusitada fe desde varias oficinas.

No ir al recinto vino atado a una merma en la actividad de las comisiones y a la indefinición de proyectos que importan a dialoguistas y a Balcarce 50. De hecho, en los pasillos de la Cámara alta aún se oyen las risas tras casi dos meses de frondoso marketing sobre un supuesto acuerdo cerrado por las PASO a votarse este mismo mes.

Senadores más experimentados ya ven como un milagro que ocurra esto en diciembre, en unas eventuales extraordinarias. “Si el año pasado las suspendieron en febrero, ¿por qué apurar ahora?”, manifestaron a Infobae desde un despacho aliado de peso. En usinas libertarias, incluso bajan la mirada ante la consulta. Un detalle no menor: las bromas también ocurrieron con la ley de zonas frías que, al final, se sancionó.

“Teníamos la sesión armada, pero acá no se puede hacer mucho más. Pasa todo por lo político ahora y ya no se trata de los articulados, en general. Si se arreglan las iniciativas y la Rosada después mira para un costado cuando le toca o, como suele ocurrir, se mete en cuestiones provinciales no sólo contra un gobernador, sino con lo que hacen en esos distritos los dialoguistas, esto no va a caminar”, sentenció un legislador oficialista a este medio. Otro, fue lapidario: “Nos convertimos en el slogan de promesas a futuro y ese chiste se acabó”.

Una medida a tener en cuenta ya la regaló Diputados. Allí, la tribu karinista cedió casi todo para no dañar al presidente de la Cámara baja, Martín Menem, aunque insisten en que los textos aprobados fueron, en realidad, ideas originales que salieron desde La Libertad Avanza.

Desde dicho sector se dinamitaron las buenas relaciones que se mantuvieron, durante meses -y con resultados positivos-, en la estratégica comisión de Acuerdos de la Cámara alta. Tras la muerte del riojano Juan Carlos Pagotto, los ágiles telefonazos para que el sitial fuera ocupado por la karinista Nadia Márquez generaron un profundo desagrado en todos los bloques y la resistencia contra la neuquina, por ahora, continúa.

En medio de las volteretas mileístas -y acciones alejadas del mínimo no imponible en cuanto a lo humano-, algunos dialoguistas no pierden la ocasión para subirse el precio. También hay oficialistas. Y, como para cerrar el círculo, otros libertarios del Congreso y Balcarce 50 se muestran como los más fieles y cerrados y, después, cuando las papas queman, llaman al consenso. Complejo caminar sin trastabillarse bajo este escenario.

Para la semana próxima, el tema que encabeza la fila y que desea el Gobierno es el Tratado de Cooperación en Materia de Patentes o Patent Cooperation Treaty (PCT) que la Argentina firmó en el siglo pasado y que el Senado aprobó en 1998. Diputados recién votó en agosto pasado. Como lo modificó -guiño a laboratorios locales-, se encuentra en segunda revisión y ya dictaminado para el recinto.

En tanto, aliados dejaron atrás un puñado de caprichos y una ley sobre la regulación del mercado de huella de carbono -implica plata- logró consensuarse. Se corroborará en caso de sesionar. Además, aparecieron las rúbricas para el plan de inversiones -con beneficios fiscales- que empuja la UCR a partir de los USD 12 millones.

Un mismo caso se repite en el proyecto de salud mental, aunque persisten las dudas. Es decir que, aún en estas instancias, hay oficialistas a cargo de salvar la agenda. Otros, la enturbian o frenan. Por eso sería sano que en Balcarce 50 logren descifrar -sin errar- a los pícaros, salvo que haya complicidad o, peor, doble comando. Y sigue el misterio por el Súper RIGI y pliegos judiciales sueltos. Habrá que acercar la lupa hacia el último punto, con golosinas electorales que generan una enorme ansiedad. Más la guerra que habrá por butacas en el Consejo de la Magistratura.

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