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Julián Kanarek, asesor del ex presidente “Pepe” Mujica: “La democracia es muchísimo más profunda que un reel de Tik Tok”

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La inmediatez de las redes, las pantallas y la ansiedad cotidiana está modificando la forma en que se vota. “No estamos tolerando lo que elegimos nosotros mismos”, afirma Julián Kavanek, el consultor político uruguayo nacido en Bruselas y uno de los asesores comunicacional de la presidencia del ex presidente José “Pepe” Mujica. El autor de Omitir Intro, vincula en su último libro de investigación la cultura digital con el deterioro de los tiempos de la política y con una ciudadanía cada vez menos dispuesta a esperar resultados durante un mandato completo. También advierte: “Las pantallas generan no solo la adicción del momento, sino la ansiedad de perderse algo importante. Y dormimos con el celular al lado y lo miramos. Y eso tiene trastornos en el sueño, en el descanso, en la capacidad de reflexión”.

En “Omitir Intro, pantallas, dopamina y aceleración democrática” el autor, que lleva décadas trabajando para presidentes, partidos y gobiernos en América Latina, Centro América y África, sostiene: “No estamos tolerando lo que elegimos nosotros mismos.” Para llegar a esa conclusión estudió trabajos científicos de neurociencia, se apoyó en Jonathan Haidt, el psicólogo social estadounidense profesor de Liderazgo Ético en la Universidad de Nueva York y su investigación sobre la generación ansiosa, y en Nicholas Carr sobre la superficialidad con la que procesamos información y en Anna Lembke sobre la dopamina y las adicciones. “Lo que hice fue completar ese cuadro con la pieza que faltaba: qué le está haciendo todo esto a la política” explica el creador de la película de José “Pepe” Mujica, el ex presidente de Uruguay que dirigió Emir Kusturica.

También sostiene que este cambio ya tiene expresiones concretas: “En los últimos diez años, Perú tuvo diez mandatarios y, de las últimas 23 elecciones en América Latina, 18 fueron ganadas por oposiciones”. Y agrega: “En Estados Unidos por primera vez en cien años un oficialismo no logró reelegirse dos períodos consecutivos: Donald Trump (republicano), Joe Biden (domócrata) y Donald Trump.

De visita en la Argentina, el consultor político sostiene que la reducción de las “lunas de miel” de los gobiernos resume esa transformación. Donde antes se hablaba de 100 días de tolerancia, “ahora ese margen puede durar 30, 15 o incluso tres, en una lógica atravesada por el mismo consumo veloz que lleva a descartar un contenido en segundos”.

—¿Estamos todo el tiempo omitiendo la intro?

—Estamos todo el tiempo omitiendo la intro. La intro de las películas, la intro de las series. Estamos cambiando de pantallas, estamos scrolleando. En algún momento el libro se iba a llamar “Scrollear la democracia”, pero “Omitir Intro” lo condensaba de mejor manera. Estamos todo el tiempo omitiendo algo para que venga lo siguiente, y eso para mí es un signo de época.

—¿Y qué omitimos de la política?

—La reflexión, el tiempo para pensar en profundidad. Omitimos que no hay soluciones complejas en tiempos mágicos. Las formas en las que se producen contenidos audiovisuales no pueden forjar las expectativas en las que queremos que se cambien los países. La democracia es muchísimo más profunda que un reel de Tik Tok. Tenemos que entender que hay un tiempo para la reflexión, un tiempo para la elaboración de políticas públicas y un tiempo para la ejecución. Y todo eso lleva a cambios que son profundos. No los va a hacer en tres segundos. La inteligencia artificial omite, incluso implícitamente, lo que nosotros hoy explícitamente queremos omitir. Omite los momentos de pensamiento. La inteligencia artificial trajo una promesa, que es la tercerización de nuestra capacidad hasta de pensar, de buscar respuestas, a interrogantes de la vida real, como Google pero de modo más profundo y funcional. Y no estamos scrolleando. Solo estamos preguntando y ya nos están respondiendo de manera mágica, sin fricción y en milésimas de segundo.

—¿La inmediatez en la cual vivimos cambia la forma en que votamos?

—Sí, creo que es lo que atraviesa el libro. Es una búsqueda de encontrar cómo las lógicas sociales que vamos generando en nuestro transcurso a través de las redes, las pantallas, las ansiedades, tienen un correlato en nuestra forma de hacer política. Y nuestra forma de hacer política es la forma en la que exigimos a los gobiernos, la forma en la que toleramos el tiempo que están en el ejercicio del poder y la forma en la que votamos. Así como somos muy ansiosos para ver un contenido en las redes sociales, que solo puedo tolerarlo tres segundos, somos ansiosos en la forma en la que elegimos a un gobierno y lo toleramos en el poder.

—¿Y eso es exclusivamente por la cultura de los tres segundos de Tik Tok?

—No podemos decir que la política sola no tiene que ver en algo que va generando cada vez más ansiedad. Pero la cultura de la dopamina, que se ve acelerada con el uso de las pantallas, tiene muchísimo que ver con cómo interactuamos con muchos aspectos de nuestras vidas. Y sin duda la política también. Si no toleramos un contenido tres segundos, si no estamos dispuestos a llevar adelante una conversación de largo plazo, si no podemos ver la introducción de una serie, ¿por qué habríamos de tolerar a un gobierno durante cuatro años? Eso es lo que le pasa a Perú: en los últimos diez años tuvo diez mandatarios.

La lógica de las plataformas acelera la impaciencia política

El título del libro remite al botón de Netflix que permite saltear la introducción de una serie. Julián Kanarek, como en todo su libro, lo explica con datos: “En el año 2017 y luego de estudiar el comportamiento de miles de usuarios que intentaban adelantar la visualización para saltearse la introducción a sus series en cada uno de los capítulos, Netflix introdujo el botón ‘omitir intro’. Este botón, que se presiona más de 136 millones de veces por día, ha ahorrado a los usuarios más de 195 años de tiempo de visualizaciones por día según los datos oficiales de 2023 de Netflix”.

Para el autor, ese gesto cotidiano revela un fenómeno más amplio: cientos de millones de personas usan a diario dispositivos diseñados para aumentar la velocidad de sus ansiedades como consumidores audiovisuales.

Esa exposición, dice, ocurre en un entorno saturado por más de siete mil estímulos comunicacionales diarios. El efecto es doble: por un lado, una “censura por exceso”, en la que las personas terminan eligiendo de modo poco consciente a qué se exponen; por otro, “una preferencia por diseños pensados para ahorrar tiempo”.

Trasladado a la política, ese ecosistema altera la relación entre ciudadanía y poder. Si una persona no tolera tres segundos de un contenido, no sostiene una conversación larga o no mira la introducción de una serie, la pregunta que organiza el libro es por qué habría de tolerar a un gobierno durante cuatro años.

El momento del voto, afirma Kanarek, es el punto en el que confluyen todos los dispositivos destinados a influir sobre la mente al tomar decisiones. En campaña, agrega, la política dispone de más recursos y utiliza aprendizajes de la neurociencia y de la exposición mediática para intervenir sobre votantes que ya llegan cargados de ansiedad y de expectativas desmesuradas.

—¿Cómo influyen las plataformas en el momento específico del voto?

—El voto es el momento cúlmine en el que todos los dispositivos diseñados para influir en la mente de las personas a la hora de tomar una decisión se ponen en juego. La política tiene más plata para erogar durante las campañas. Entonces ahí se utilizan todos los aprendizajes que la neurociencia y la exposición a los medios nos vienen dando. Y como somos seres más ansiosos, lo que queremos es satisfacer una necesidad que no sabemos muy bien qué es. No sabemos si es este gobierno o el próximo o el que viene después. Sabemos que no es lo que está ahí, porque como no es perfecto o como no cumple con las expectativas que forjó durante la campaña, porque también sucede una suerte de inflación de promesas, hace que con tal de llegar al poder los políticos digan cosas que después no pueden cumplir. Si me prometiste que podías cambiar absolutamente todo, a los diez días de no ver ese cambio mágico, ya no te apruebo más. De las últimas veintitrés elecciones en Latinoamérica, dieciocho las ganaron las oposiciones. Y esto no es solo en América Latina: por primera vez en cien años, en Estados Unidos un oficialismo no se reeligió por tres períodos consecutivos.

—Es en ese punto que en su libro menciona el ciclo Trump-Biden-Trump.

—Trump va a haber gobernado ocho años, pero no consecutivos. Es un sistema de los Estados Unidos está diseñado para la reelección. Biden no pudo estar ocho años y no pudo terminar su segunda campaña por consecuencias conductuales parecidas a estas. Si no podés demostrar que estás adaptado a estos tiempos comunicacionales, te cambiamos incluso durante la campaña. Empezaste la campaña presidencial siendo presidente y candidato. Terminaste siendo expresidente y habiendo perdido las elecciones.

—¿Cuánto influyeron las redes en los triunfos de líderes como Nayib Bukele en El Salvador o Javier Milei en Argentina?

Las redes premian por diseño las publicaciones que generan más fricción, porque las que generan más fricción generan más discusión. Y cuanto más discusión generan, más posibilidades de que se vean esas publicaciones para los otros usuarios de manera orgánica. Eso tiende a premiar una forma discursiva que es la de la disrupción constante y la de ir subiendo el tono pase lo que pase. Estos personajes hacen que el resto de la política no encuentre las maneras de no concentrar discursivamente alrededor del provocador inicial. Alguien provoca, concentra la atención de todos, y todos están todo el tiempo hablando de lo que impuso en la agenda quien provocó al inicio. Nadie puede insertar un tema alternativo que sea ningunearme.

—Y muchas veces esos temas están basados en algo falso.

—Muchas veces, porque con tal de llegar a la disrupción del momento, hay algún tipo de información que no es necesariamente real. Y los políticos se van acostumbrando a que decir algo que falsea la realidad no necesariamente está mal. ¿Por qué? Porque también estamos expuestos a pseudo-acontecimientos comunicacionales diarios que se tapan con el próximo. La profundidad y la verdad de ese hecho tienden a ser algo que se puede evitar o falsear y que no es tan grave, porque al otro día vamos a estar hablando de otra cosa.

—En el libro cita a la académica Sarah Waters, quien sostiene que plataformas como Facebook y X son agentes activos de desinformación cuya fuerza destructiva supera sus aportes a la democracia. ¿Comparte esa visión?

—No hay que ser tecnofóbico. Creo que hay que adoptar la tecnología para poder acercarse más a la gente cada vez que uno no puede hacer territorio. Pero está comprobado por investigaciones judiciales alrededor del mundo que el aporte a la democracia de los diseños algorítmicos de las redes ha sido bastante más negativo que positivo. Concentran la información alrededor de nodos que pueden desinformar, no se hacen cargo y no hay regulaciones que les digan que tienen que levantar algo porque es mentira. Quien tiene ahora algo de regulación hacia ese lugar es la Unión Europea. Las redes llegaron a bajarles las cuentas a Donald Trump cuando dijo que le habían robado las elecciones mientras era presidente. Es una paradoja enorme: la persona con más poder en el mundo denuncia que le robaron unas elecciones sin pruebas, y las redes le cierran las cuentas porque estaba mintiendo. Pero esos mismos dueños de las tecnológicas estaban parados detrás de Trump cuando asumió en su segundo mandato y eliminaron todos los filtros de desinformación que los habían llevado a bajarle las cuentas.

“Lo digital es lo político”

—Usted sostiene en su profunda investigación que “en el siglo XXI lo digital es lo político”. ¿Qué quiere decir con eso?

—La política hoy atraviesa todas sus discusiones en el universo digital. Los políticos han encontrado que pueden ser emisores no mediados a través de sus cuentas. Un presidente hace cuarenta años no podía llegar a la población si no era a través de medios tradicionales que llevaran su mensaje narrado por periodistas. Hoy hay campañas activas para que no se apruebe la labor periodística, porque lo digital logró que todos puedan ser emisores y que haya una apariencia de información en un montón de plataformas. Regular lo digital también es tener una postura sobre cómo queremos que se den las discusiones democráticas y cómo administramos la información que fluye por las venas de la sociedad.

—El presidente Javier Milei llegó a decir que la sociedad no odia lo suficiente al periodismo. ¿Qué dice eso de este momento?

Ahí es donde lo digital es político, porque lo digital le permite a él decir eso sin estar mediado por el periodismo. Hace cuarenta años necesitaba al periodismo para que ese mensaje llegara a la sociedad. Hoy utiliza el universo digital y las plataformas para promover el odio explícitamente. Imaginémonos si ese odio fuera ante un segmento de la población que no se llamara periodismo. Los discursos de odio también están fagocitados por las redes.

—¿Por qué los outsiders tienen tanta ventaja en este ecosistema?

—La política en América Latina y en el mundo está tendiendo a tener discusiones que no tienen que ver con el día a día de las personas. Los outsiders tienen la ventaja de venir de afuera de la política, y eso les permite presentarse como más cercanos a las personas: encontrar una forma de vinculación temática, emocional, pero también factual. La vinculación emocional es con la indignación, con la rabia, con el enojo por tantos años de promesas incumplidas. Esa indignación hace que ya probamos con A, con B, con C, ahora vamos con D. Y el D me hace correr las barreras de lo políticamente aceptable para ir hacia el E.

—¿Siempre se va hacia algo más radical cuando hay frustración?

—No necesariamente se está yendo siempre hacia el radicalismo, sino hacia algo distinto. En Brasil tenemos un ejemplo: se llegó a Bolsonaro y se vuelve a Lula. Es volver a un presidente que ya fue dos veces presidente. Pensemos en Chile, donde ningún oficialismo repite desde que Lagos le entregó su primera presidencia a Bachelet. Después Bachelet a Piñera, Piñera a Bachelet, Bachelet a Piñera, Piñera a Boric y Boric a Kast. Es izquierda, derecha, izquierda, derecha. Y las últimas dos versiones son versiones que se desgranan de la izquierda y la derecha más tradicional de Chile. Lo que hay es una ausencia de continuismo. Si no me das lo que yo creo que tendrías que haber dado, estoy dispuesto a cambiarte, sea quien sea quien viene después.

—Cuando se llega al poder con ese manual de la oposición, ¿qué pasa?

—El manual de comunicación se vuelve obsoleto si no tienen un enemigo útil. Entonces la utilización del enemigo para moldear el discurso se vuelve necesaria. Todo el tiempo lo que están haciendo es enfrentarse a alguien: puede ser un sector de la sociedad, quienes estaban antes en el gobierno, la historia de los gobiernos anteriores encapsulados en términos como “casta”, “medios”, “políticos tradicionales”. Como la administración del poder tiende a ser ineficiente en términos de lo que prometiste, es más fácil rivalizar y polarizar diciendo que los que tienen la culpa, incluso de que vos no puedas cumplir tus promesas, siguen siendo los que venías señalando históricamente como ineficientes.

“La política ha renunciado a la coherencia”

—Usted fue asesor del presidente Pepe Mujica, un político que ni siquiera tenía redes sociales ¿Cómo hizo para trabajar con el? ¿Cuál fue tu desafío?

—Mujica tenía una capacidad de disrupción que es lo que las redes premian hoy. Disrumpía por ser distinto a la norma actual. Y la norma actual es que no tenemos tiempo para escuchar discursos profundos y más largos. Él rompía con eso, pero no por una cuestión de comunicación, sino por una convicción que va en contra de la época, porque decía cosas que además podía sostener con la coherencia. La política ha renunciado tanto a la coherencia que esa cuestión de “yo no necesito mucho para vivir”, y que la gente viera que él realmente vivía como decía que vivía, le daba una posibilidad de que cada vez que abordaba alguna temática fuera auténtico y resultara sincero para la ciudadanía. Un presidente de un país pequeño, sin redes, que dice cosas que las redes están dispuestas a escuchar porque no van en correlación con lo que circula por ahí. Quizá lo que Mujica hacía mejor era estimular todo el tiempo a los jóvenes a que pensaran en una mirada crítica de lo que tenían alrededor.

—Si mal no recuerdo Mujica hablaba del tiempo ganado para la familia.

—La película tiene es un poco de eso, es decir, bueno, una historia de vida que te hace ser un interlocutor que quiso ir por lo más extremo y después cambió las formas para llegar al mismo fin. Y ese mismo fin te permite a vos decir las cosas y estimularte a que dejes un poco la inmediatez o las políticas del consumo, porque hablaba mucho del tiempo. El tiempo que utilizamos para producir bienes, se lo quitamos a nuestra familia, eso es lo que decía Pepe Mujica.

—En el libro usted habla de inteligencia artificial y sostiene algo que es terrible, que la IA terciariza nuestras capacidades de pensar.

—Claro, cognitivamente está demostrado que nos volvemos más vagos. La utilización de la inteligencia artificial la vamos adoptando en tiempos prolongados. ¿Por qué? Porque piensa otro por nosotros y nosotros digerimos. Hay varios experimentos sociales que se han hecho con poblaciones testigos de dos partes, una haciendo una investigación de estudio con altos usuarios de inteligencia artificial y otra sin altos usuarios de inteligencia artificial, y los niveles de comprensión y retención de la información a largo plazo son muchísimo más bajos en quienes utilizan la inteligencia artificial de manera masiva a quienes no la utilizan. Por eso, por ejemplo, hay países como Suecia o China que están fomentando militantemente la vuelta a la lectura en papel.

—Hablando de China, Tik Tok es una plataforma china ¿Esa plataforma es un peligro para la democracia?

—Tik Tok tiene el algoritmo más refinado de todos los que existen en las redes sociales, porque en muy pocos segundos se da cuenta de lo que a vos te gusta sin que tengas que dejar rastro, sin un like, sin absolutamente nada. Pero TikTok como tal no funciona en ChinaComo la conocemos nosotros, en China no funciona. Es un producto de exportación. El problema ahí es más geopolítico que de daño a la democracia: estos datos que las tecnológicas buscan todo el tiempo, no quiero que estén en manos de China. Ahora, no les importó tanto en algunos momentos el daño que estaba haciendo en la psicología y en la mente de los jóvenes redes como Facebook, Snapchat e Instagram. Se dispararon los números de autolesiones, de depresión, de trastornos de la ansiedad. Todo eso luego de 2010, en lo que Jonathan Haidt —psicólogo conductual— identifica como la creación de la “generación ansiosa”: la generación que pasó de tener infancias basadas en el juego a infancias basadas en el teléfono. Esos jóvenes que en 2010 eran niños, hoy son votantes.

La inteligencia artificial y la exigencia de respuestas instantáneas

—En “Omitir Intro” usted, como ya hablamos, aborda en profundidad el tema de la inteligencia artificial.

—Hoy solo el 11% de la población mundial utiliza la inteligencia artificial, pero se va a masificar. Si nosotros ya estamos descontentos con la política porque creemos que tiene soluciones tardías a problemas reales, ¿cómo vamos a evaluar los tiempos y las soluciones de la política si nos acostumbramos a pedirle a una inteligencia artificial que nos dé una respuesta a preguntas complejas en milésimas de segundo y esas respuestas tienen la sensación de ser perfectas? Si estamos todo el día interactuando con un chatbot que no discute con nosotros, que tiende a darnos las respuestas que nos gustan, que es privado y además pseudoperfecto e instantáneo, ¿cómo después vamos a salir al mundo a tolerar que el gobierno de mi localidad no limpie la basura en la primera hora en la que eso está sucio? La inteligencia artificial terciariza nuestras capacidades de pensar. Cognitivamente está demostrado que nos volvemos más vagos en tanto la utilizamos de manera prolongada. Piensa otro por nosotros y nosotros digerimos. Por eso hay países como Suecia que invirtieron 120 millones de dólares en sacar pantallas de las aulas y volver al libro en formato papel, o China que instaló más de tres mil bibliotecas en distintos lugares del país, sobre todo en zonas rurales. China es el país que más invierte en inteligencia artificial del mundo, pero sabe que necesita que su gente vuelva a leer en papel.

La entrevista de más de una hora concluye con una idea que da sentido al título del libro: hoy se está “omitiendo la intro” de la política. Lo que se omite, dice el especialista, es la reflexión, el tiempo de elaboración de políticas públicas y la comprensión de que los cambios profundos no ocurren en tres segundos, ni en un reel, ni en una respuesta automática producida sin fricción y en milésimas de segundo.

—¿Y qué pasa cuando ese cerebro sobreestimulado por los tres segundos llega a la urna?

—Nos vinculamos con la política de una manera emocional, siempre fue así. Lo que cambió es qué predomina la emoción. Y no es la esperanza ni la empatía. La emoción más preponderante en las campañas hoy es el odio, el irrespeto, el desafío al poder. Votamos mucho más en contraposición a algo que a favor de otra cosa. Sé lo que no quiero. Hay toda una parte de las campañas que sucede por abajo, en TikTok,en Instagram, en comunidades que se comportan de manera tribal y no dialogan entre sí. Así aparecen presidentes que nadie vio venir”.

—Una conexión directa con el algoritmo, como surge de su investigación “Omitir Intro”.

—Está comprobado que los contenidos negativos concentran mucho más interacción que los positivos. Cuando criticás algo tenés muchas más posibilidades de atraer atención que cuando proponés y por eso los oficialismos están en un problema.

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Fuerte mensaje de Máximo Kirchner en el banderazo por CFK: “Los que hablan de unidad ni siquiera son capaces de ir a verla”

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A un año de la detención de Cristina Kirchner, el sector más cercano a la expresidenta realizó este sábado un acto con un banderazo en Parque Lezama, con el objetivo de renovar el reclamo por su inocencia y libertad. El diputado Máximo Kirchner, único orador del evento, dio un mensaje sumamente crítico hacia la interna del peronismo señaló a los que “ni siquiera van a verla” a San José 1111, e ironizó: “Quisiera que me expliquen esos supuestos compañeros si vamos a juntar votos siendo empleados de las mineras y petroleras”.

Con cánticos de “Vamos a volver”, una primera entonación del aria Aurora y el himno nacional argentino, se dio inicio formal del acto, con las palabras del dirigente de La Cámpora, que criticó a los dirigentes que, según él, han intentado apartar a CFK de los espacios de conducción del PJ.

Está muy claro quién debe ser la conductora de este proceso”, afirmó el legislador al aludir al escenario electoral. En un mensaje dirigido claramente al gobernador Axel Kicillof, cuestionó: “Los que todos los días hablan de unidad ni siquiera son capaces de ir a verla a San José 1111 para ver cómo está”. En el mismo pronunciamiento, agregó: “Hay millones de argentinos que quieren votar a Cristina y no pueden”.

El problema es que hay dirigentes que ven al peronismo como un vehículo de acceso al poder y no como una doctrina que pone al pueblo de pie”, expuso. Y añadió: “Muchas veces durante este año hemos visto y escuchado que algunos integrantes de nuestro propio partido buscan negar la figura de Cristina, transformados en ser consultores y olvidados de ser militantes.”

Algunos esperaron a poner en duda la conducción una vez que estuvo presa, pero cuando estaba libre y se presentó a elecciones, nadie asomó la cabeza“, fustigó.

En otro pasaje, Máximo Kirchner volvió a apuntar contra el perfil de aquellos que buscan desplazar a CFK en su liderazgo: “Si alguno piensa que esa mujer que le dio 8 años a la Argentina desde la presidencia resta votos, quisiera que me expliquen esos supuestos compañeros si vamos a juntar votos siendo empleados de las mineras y petroleras en el Congreso nacional argentino.”

Uno de los puntos más candentes apuntó a la actitud de los mandatarios del peronismo que pactan con el Gobierno, como los “gobernadores como Jalil para Catamarca, que dio quórum a la reforma laboral que le quita derechos, oportunidades y futuro a millones de argentinos y argentinas”. “No sostienen ni una unidad básica, no marchan ni organizan ninguna jornada solidaria”, resaltó.

En ese marco, reivindicó la conducta de su madre frente al poder económico, porque “nunca va a dar la manito y hacer el muertito ante el poder económico. No lo hizo y no lo hace, y nunca le van a arrancar una decisión y una palabra en contra de su pueblo.”

Y recordó, además, su rol en la recuperación de empresas estratégicas, aún con el conocimiento que eso tendría consecuencias penales: “El día que ejerció la presidencia y recuperó las AFJP para los argentinos y argentinas, y recuperó AySA, y YPF, Vaca Muerta, y se le paró de manos a los fondos buitres, sabía cuál era su destino y aun así no la pudieron doblegar.”

En su discurso, el legislador reiteró la necesidad de la “unidad” peronista pero sin repetir errores del pasado. “Es uno de los puntos centrales respecto de cómo construir la unidad en Argentina; no sea que lleguemos otra vez al gobierno y alguien se coma los mocos y otra vez vayamos todo para atrás y terminemos con un presidente aún peor que el actual”, advirtió.

“Si nuestra gente no es prioridad, ¿para qué la vamos de dirigentes? Y si tenemos miedo de representar los intereses de la gente, demos un paso al costado y dejemos a los que realmente tienen coraje de plantarse para defender a quienes necesitan”, alertó Máximo Kirchner. En lo que pareció otra referencia al gobernador bonaerense, el legislador expresó: “Queremos tener una candidata y no candidatos por default”.

“Hace un año la compañera Cristina Fernández de Kirchner nos decía muy claro en las puertas del PJ que podían meterla presa pero que las jubilaciones de los argentinos que habían trabajado toda la vida no solo no iban a mejorar sino que iban a empeorar”, manifestó. “Más allá de los odios políticos que haya, si no se revelan ante lo que está pasando, solo habrá más tristeza y desamparo”, afirmó.

“Es necesario que en la Casa Rosada vuelva a haber alguien que no ponga sus intereses personales a lo de la gente. Hay un pueblo que tiene sed de futuro y de trabajo”, concluyó Kirchner.

El color y el trasfondo del discurso de Máximo Kirchner

El evento, que comenzó poco después de las 15.30, inició con un video con testimonios y comentarios de cariño de personas, quienes reflejaban el contraste por el malestar con la situación económica actual y los gobiernos de CFK. En la secuencia, los seguidores dejaron expresado su apoyo con la expresidenta y el reclamo para que sea liberada.

Con una estimación de 15 mil personas, entre los asistentes al banderazo en Parque Lezama asistieron numerosos dirigentes del peronismo bonaerense y nacional.

Entre ellos, los intendentes Federico Otermín (Lomas de Zamora), Mariel Fernández (Moreno), Fernando Espinoza (La Matanza), Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas), Fernando Gray (Esteban Echeverría), Mayra Mendoza (Quilmes), Mario Ishii (José C. Paz), Julio Zamora (Tigre), Juani Ustarroz (Mercedes), Julián Álvarez (Lanús), Marisa Fassi (Cañuelas) y Leonardo Boto (Luján). También estuvieron presentes el diputado nacional Juan Grabois, el ex secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, el ex gobernador de Chaco y senador nacional, Jorge Capitanich, y el presidente de Nuevo Encuentro, Martín Sabbatella.

La convocatoria volvió a exponer la centralidad que el cristinismo le asigna al reclamo por la situación judicial de la ex mandataria. Luego, se movilizó la militancia hacia San José 1111, el edificio donde Kirchner cumple su detención, para manifestar su apoyo.

Para la mayoría de los asistentes, la figura de Cristina Kirchner sigue siendo clave para cualquier armado opositor de cara al 2027, al considerarla la dirigente con mayor caudal de votos aún en prisión.

La discusión sobre el rol de Cristina Kirchner viene generando permanentes divisiones al interior del peronismo. De un lado, están quienes defienden su conducción y consideran que su liderazgo es indispensable. Del otro, sectores justicialistas que reconocen su peso político, pero buscan mayor autonomía e incluso disputar la conducción, como el gobernador Axel Kicillof, el senador sanjuanino Sergio Uñac y sectores del peronismo federal, que se anotaron para incidir en la competencia de 2027.

Estas diferencias terminaron en cruces verbales y posturas irreconciliables, lo que tensiona cualquier tipo de construcción de una alternativa electoral competitiva.

Las fricciones internas en el peronismo obstaculizan el armado de una coalición amplia, condición considerada necesaria para enfrentar a los sectores antiperonistas. En la última elección, la alianza entre La Libertad Avanza y el PRO consolidó un bloque opositor con alta capacidad de movilización electoral, lo que obliga al peronismo a buscar acuerdos que trasciendan las disputas internas.

El mensaje de Parque Lezama tendrá rebote tanto por la militancia como por los referentes de las distintas corrientes peronistas.

Profundización de la deuda, justicia fiscal y el rol del Estado

En su mensaje, Máximo Kirchner se refirió también a la deuda externa y el acuerdo del gobierno de Javier Milei con el Fondo Monetario Internacional, al afirmar que “no hay manera de que la mayoría de los argentinos y las argentinas vivan mejor si la deuda externa argentina no es reestructurada”. Sostuvo que “no hay manera de hacer frente a los vencimientos externos y al mismo tiempo prometerle a la gente que tendrá mejor educación, salud, acceso a la tierra y a la vivienda”.

El diputado enfatizó la necesidad de un Estado activo y con justicia fiscal. “En la Argentina lo que tiene que volver a haber es justicia fiscal para que haya equilibrio social. Los que más tienen, más ponen. Será imposible si no construir una patria que brinde oportunidades”, remarcó. Relacionó este concepto con su visión de país: “El Estado debe estar al servicio del crecimiento de su pueblo”, y defendió el rol estatal en el acompañamiento tanto de los más vulnerables como de la clase media y las pymes.

Kirchner también puso el foco en la gestión de los recursos naturales y la política energética. “El Estado argentino prácticamente le da plata a las mineras para que se lleven nuestro litio, nuestro cobre, nuestro oro. ¿De qué nos sirvió entonces recuperar Vaca Muerta si eso no genera ningún beneficio para la mayoría de los argentinos y argentinas?”, cuestionó. A modo de ejemplo, mencionó: “El otro día, el dueño de Loma Negra decía que apagaba allá en Olavarría un horno para producir cemento porque decía que el gas estaba caro. Esto no sería raro ni llamaría la atención si la misma persona que dice que el gas está caro para producir cemento es la que lo extrae de Vaca Muerta y lo transporta al resto del país”.

En otro tramo, llamó a que la movilización social trascienda los reclamos individuales: “Ese pueblo que se moviliza en defensa de sus intereses tiene que dar un salto de calidad, no solo movilizarse por los intereses propios, sino movilizarse por el interés del conjunto. Tenemos que dar una gran demostración de solidaridad entre todos los sectores agredidos por estas políticas económicas”.

Sobre el final, Máximo Kirchner compartió un saludo personal de Cristina Fernández de Kirchner y resaltó: “No saben ni imaginan la alegría que le da cuando ustedes la van a ver. No saben ni imaginan cómo disfruta cada bocinazo que llega de la calle una mañana, una tarde o una noche”. En un pasaje personal, destacó: “Fue una mujer que me abrió la cabeza y que me llenó de dignidad aun cuando tocó despedir a Néstor y se hizo cargo de todo sin beneficio de inventario y se puso al frente de su pueblo para sacarlo adelante”.

Finalmente, instó a la dirigencia a dejar de lado los diagnósticos y aportar soluciones concretas: “Lo importante de ese diagnóstico es que digamos cómo lo vamos a hacer. Porque si no parecen esos discursos de que no queremos la paz en el mundo, salvemos a las ballenas. Y después no pasa nada”.

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Javier Milei respaldó a Adorni en el Día de la Bandera y reivindicó a Belgrano como el “primer intelectual liberal económico”

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El presidente Javier Milei encabezó este sábado el acto por el Día de la Bandera en Rosario en un escenario marcado tanto por la conmemoración histórica como por la dinámica política del oficialismo. La jornada en el Monumento a la Bandera reunió a la cúpula del Gobierno nacional, autoridades provinciales y municipales, y estuvo atravesada por gestos protocolares, saludos diferenciados y la ausencia de contacto entre el mandatario y la vicepresidenta Victoria Villarruel.

Antes del inicio formal de la ceremonia, Milei saludó a integrantes de su Gabinete y a dirigentes del oficialismo. En las imágenes previas se lo vio abrazarse con la presidenta del bloque de La Libertad Avanza en Diputados, Patricia Bullrich, y con el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. También mantuvo un intercambio con el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, y con el intendente de Rosario, Pablo Javkin. Villarruel, en cambio, permaneció en otro sector del dispositivo institucional y no hubo saludo entre ambos, en un nuevo episodio de distancia dentro de la conducción del Gobierno.

El clima del acto incluyó además manifestaciones del público durante la llegada del Presidente y el desarrollo de la ceremonia, con cánticos de apoyo de militantes que interrumpieron por momentos la formalidad del protocolo. En ese marco, se escucharon expresiones de respaldo dirigidas al mandatario, que fueron respondidas con gestos de agradecimiento, aunque el propio Milei buscó encauzar el desarrollo del evento hacia la conmemoración oficial.

Durante su discurso, Milei centró su exposición en la figura de Manuel Belgrano y en el proceso histórico de creación de la bandera argentina, con un repaso detallado de los acontecimientos de 1812 en Rosario. Sostuvo que el prócer impulsó la necesidad de diferenciar a los ejércitos revolucionarios mediante símbolos propios y ubicó la creación de la enseña patria el 27 de febrero de ese año, frente al río Paraná, durante la instalación de las baterías Libertad e Independencia.

En ese marco, retomó un pasaje de una carta atribuida a Belgrano en la que se advertía sobre la persistencia de símbolos ajenos a la causa revolucionaria. “Las banderas de nuestros enemigos son las que hasta ahora hemos usado. Parece que aún no hemos roto las cadenas de la esclavitud”, citó el mandatario, antes de pedir que se detuvieran los cánticos del público para continuar con el eje histórico de su intervención.

En otro segmento de su exposición, Milei incorporó una lectura económica de la figura de Belgrano, a quien definió como un reformista ilustrado y lo presentó como un antecedente del pensamiento liberal en el Río de la Plata. Afirmó que el prócer impulsó la crítica al mercantilismo, promovió la competencia y la propiedad privada, y difundió ideas vinculadas a autores como Adam Smith y los fisiócratas.

El mandatario sostuvo que Belgrano puede ser considerado “el primer intelectual liberal económico argentino” y lo vinculó con una visión en la que el valor de los bienes se relaciona con la circulación monetaria y la percepción del consumidor. En ese pasaje también aludió a nociones asociadas a la inflación y a la formación de precios, en el marco de su interpretación del pensamiento económico del prócer.

Hacia el cierre, Milei retomó la trayectoria militar y política de Belgrano, desde su participación en la Revolución de Mayo hasta su rol en las batallas de la independencia, y lo describió como una figura que combinó acción militar con producción intelectual. “Fue revolucionario en las ideas y valiente en la acción”, afirmó, al repasar su paso por el Ejército del Norte y su vínculo con la causa sanmartiniana.

El acto concluyó con un cierre cargado de referencias a la libertad como eje del proceso independentista y con un llamado a sostener los valores atribuidos a la tradición belgraniana, en un escenario donde la dimensión institucional del 20 de junio convivió con la lectura política del presente dentro del propio oficialismo.

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Milei intenta un control de daños tardío mientras los aliados le ponen límites a su “todo o nada”

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Javier Milei

El Gobierno vio esta semana cómo se derrumbaba el castillo de naipes que había logrado armar en el Senado con su mayoría de 44 legisladores casi automáticos que apoyaban cada decisión oficial. Mieli encontró los límites. Los aliados le dieron una semana de aire. Fue casi como mandarlo a pensar. En ese tiempo, el Presidente no echó al jefe de Gabinete, lo ratificó, pero admitió el costo que estaba pagando. Nombró un nuevo vocero, Adrián Ravier, un economista de la escuela austríaca que tendrá la tarea de convencer a la sociedad de que todo marcha acorde al plan. Si todo marchara acorde al plan, para qué poner un vocero que lo cuente. La bonanza económica debería palparse en la calle, en las fábricas, en las empresas, en los comercios, no en una sala de conferencias.

La novedad del nuevo puesto aporta al menos tres lecturas inmediatas: Adorni no se va y la presión de los negociadores políticos del Gabinete no alcanza para convencer al Presidente de que lo obligue a dar un paso al costado; el crecimiento económico de un sector no derrama en las mayorías; y Milei ya no puede ser vocero de su proyecto, necesita un sustituto. En definitiva, Adorni anuló a Milei.

Esta semana el Congreso volverá a la carga para precipitar la salida del funcionario más cuestionado del gabinete. La promesa que hizo el oficialismo para ganar una semana es que les permitieran convencer a los hermanos Milei para que Adorni diera un paso al costado. No pasó. “Lo veo durísimo a Javier, me dijo que no iba a hacer nada hasta que no se pronunciara la Justicia”, cuenta un interlocutor.

La famosa reunión de labor parlamentaria del miércoles pasado fue áspera. Patricia Bullrich, como jefa del bloque libertario, ensayó una previa con sus aliados. Ahí coordinaron postergar una semana la sesión a cambio de votar directamente el llamado a interpelar a Adorni en la siguiente convocatoria. La resistencia a la senadora se la plantaron dos karinistas: Agustín Coto y Ezequiel Atauche, que le dijeron a Bullrich que el trámite debía resolverse como un proyecto de ley y por lo tanto, tener dictamen o conseguir los dos tercios de los presentes en el recinto para pasar al tratamiento. También opinó en ese sentido el secretario parlamentario, Agustín Giustinian. Se cruzaron en una discusión reglamentaria, pero finalmente se dejó el acuerdo intacto como se había pactado. Bullrich viene sosteniendo con claridad que Adorni ya no puede cumplir su función. Pero la Casa Rosada arremetió. A los dos días, desde el ala política del Gobierno hicieron saber nuevamente que no estaban de acuerdo con esa interpretación y lanzaron a correr el rumor de que se haría nuevamente otra reunión de labor para modificar lo acordado. Gestos de debilidad sin disimulos. Mañana se volverá a convocar para el martes próximo. El final parece abierto e incierto. Para cambiar lo acordado deberían estar todos los firmantes de acuerdo. Eso no va a pasar. En la discusión se metió incluso Eduardo Menem, el padre de Martín. Con su libro de Derecho Procesal Parlamentario en mano les dijo a los oficialistas que se equivocaron, que cedieron demasiado, y que tenía que tener tratamiento de ley. Así las cosas, si los aliados no quieren proteger a Adorni, tienen en sus manos aportar los dos tercios este jueves. Fin.

A esta altura todos se tiran con sus constitucionalistas. El artículo 101 de la Constitución Nacional establece que no se necesita seguir el camino de un trámite parlamentario de producción de leyes. Eso es lo que se acordó y firmó. Entre los aliados, los radicales fueron los más proclives a consentir los deseos del Gobierno. Pero entre el PRO y los sin techo de la UCR, aquellos que no responden a ningún gobernador, como Maximiliano Abad (Buenos Aires), Daniel Kroneberger (La Pampa) o Flavio Fama (Catamarca) lograron torcerle el brazo al oficialismo. Todos esperaron en vano la renuncia que no fue.

Fondos discrecionales

Alcanza con mirar los números de los envíos de fondos para entender el juego. Ese mismo miércoles, la provincia de Corrientes recibió $4.002,3 millones de transferencias no automáticas, es decir, fondos discrecionales. El jefe del bloque radical es Eduardo Vischi, correntino. La cifra sobresale frente al resto de las provincias. Le sigue Neuquén, con $859,4 millones; Mendoza, con $767 millones; Santa Fe, con $716,9; Buenos Aires, con $516,1 millones; La Pampa, con $141,5 millones; Ciudad de Buenos Aires, con $105,2 millones. Quedó relegada Misiones, con apenas $33,4 millones. Los senadores misioneros tuvieron un rol clave, según cuentan testigos de las negociaciones, para precipitar la caída de Adorni. Tiene una explicación: los dos responden a Carlos Rovira, el jefe político de la provincia que acaba de pelearse con el actual gobernador, Hugo Passalacqua. “Rovira está dispuesto a hacer todo lo posible y más para arruinarle la gestión al gobernador”, dicen en el peronismo, que se enteraron esta semana de la novela política misionera. Efectivamente, el divorcio llegó a un punto de no retorno. Rovira lanzó un nuevo espacio, Encuentro Misionero, y según cuentan intendentes de trato diario con el gobernador, él les transmitió que la ruptura no tiene marcha atrás. “Quienes tenían que cobrar lo hicieron”, se enojan en el peronismo por el devenir de los debates internos y la presión que ejerce el Gobierno, vía Diego Santilli, sobre los gobernadores.

Para mantener la tensión, Atauche les avisó a los senadores que la intención de Milei, en caso de avanzar con la moción de censura, era reponer a Adorni en el cargo. Para la oposición sería el escenario ideal. Nadie en el peronismo quiere que el funcionario se vaya, porque su permanencia sólo suma desgaste al Presidente y su gestión.

La crisis parlamentaria por el jefe de Gabinete, además, deja sin tratar proyectos clave para la Casa Rosada. La oposición también gana tiempo. Ya va por la segunda postergación del tratamiento del proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada y aspira a seguir bloqueándolo. La Iglesia empezó a jugar un rol central con sus pronunciamientos en contra y en cada provincia, los obispos presionan a los gobernadores.

La previa del desenlace de Adorni tendrá otro capítulo también el martes con la sesión especial pedida por la oposición en la Cámara de Diputados, pero por ahora, sin tener asegurado el quórum. El PRO, conducido por Cristian Ritondo, y la UCR, manejada por Alfredo Cornejo, no están dispuestos a sacar los pies del plato oficialista. Entre las espadas parlamentarias de los distintos bloques creen que esta semana podrían surgir novedades de la causa judicial, sobre todo porque va llegando a la fiscalía de Gerardo Pollicita el listado de las compras de Adorni y Betina Angeletti para amueblar la nueva casa de Indio Cuá. La descomunal compra en Rosen de camas y colchones y el flipper de colección no sería lo único. Se esperan ingresos de electrodomésticos y muebles varios. Eso podría precipitar un clima más adverso aún, se aferran los opositores.

Adorni, el funcionario que no funciona, está trabando la actividad parlamentaria. El oficialismo logra sacar dictamen de sus proyectos, pero no puede abrir el recinto. Esta semana se aprobó en comisión el nuevo Super RIGI y el pago a los holdouts en la Cámara baja. Hay sesión ordinaria convocada para el miércoles, pero en el peronismo se preguntan si estará dispuesto Martín Menem a arriesgarse en este contexto.

También podría haber novedades respecto de un pedido de indagatoria en una de las causas, la que investiga a Adorni por el delito de dádivas. Es la causa del viaje a Punta del Este en avión privado, que está más adelantada, y en la que podrían desencadenarse las novedades. “En esa causa está todo listo para llamarlo a indagatoria”, confían fuentes judiciales.

¿Quién defiende a Adorni?

El nuevo vocero, que asume mañana, no defendió a Adorni. “Los diputados de La Libertad Avanza no podemos responder por él. Es él el que tiene que responder, es él el que está respondiendo, hay posibles contracciones que él tiene que explicar mejor”, dijo esta misma semana en TN. Tiene un tono claramente opuesto al del jefe de Gabinete y al del propio Milei, que alguna vez le dijo “lento”, “poco formado” e “imbécil”. Las revelaciones de esos archivos del Presidente en redes sociales hablan bastante de la improvisación del nombramiento. Todavía no se conoce si se creará el cargo de vocero presidencial o si asumirá las funciones del secretario de Medios, que ocupa Javier Lanari. En los despachos oficiales había sorpresa por la decisión, que se conoció el viernes después del desayuno compartido entre Milei y Adorni en Olivos. El propio vocero tuvo que anunciar que su rol estaba terminado y que debía asumir alguien para reemplazarlo. La exposición de la debilidad como política de estado.

Nadie se ocupó de borrar tuits. A los de Milei se suman los lapidarios comentarios del nuevo vocero en un tema sensible. Cómo se financia el libertario. “Por qué no nos contas Milei de tu asesoramiento a Scioli en Fundación Acordar?”, lo acorraló en un debate tuitero, muy de nicho. Ravier no se quedó ahí. “¿Es cierto que tu amigo Eurnekian te financiaba con dinero del Bapro? Muy caradura lo tuyo… me atacás por un trabajo de ipc que desarrollé un año y no decís nada de tus ingresos… lo mío fue técnico/académico y resultó en una investigación publicada… en tu caso?”, lo chicaneó. En ese debate Milei lo trata además de “falso austríaco”. Toda la pelea, en la que intervino Diego Giacomini, fue el 1 de julio de 2018.

Terminal política

El debate palaciego de estas horas pasa por la disputa de poder interno. ¿A quién va a responder Ravier? El karinismo salió a adjudicarse el nombramiento. “Los candidatos a diputados en 2025 los eligió Karina”, se anticipaban a aclarar en la tarde del viernes. Es difícil, además, que alguien presida el partido a nivel provincial sin la venia de la Secretaria General, presidenta a nivel nacional. Pero Ravier combina además su participación como ex director académico de la Fundación Faro, el think tank de Santiago Caputo. El recibimiento que le dio el Gordo Dan, el ministro sin cartera, precipitó lecturas de un avance del asesor presidencial sobre áreas de Karina. Caputo escribió: “La Argentina en diez años podría tener el PBI per cápita de Francia, las provincias que han sido históricamente relegadas podrían tener metrópolis desarrolladas y pleno empleo, podríamos vivir un proceso de migración brutal hacia el interior del país, podríamos ver florecer nuevas industrias y podríamos ocupar un lugar central en la discusión global pero veo que lo importante es discutir quién designó al flamante nuevo vocero presidencial como si todas las designaciones del PEN no las hiciera el Presidente de la Nación. El que sugiera otra cosa es parte del problema”. Está claro que en la dinámica de la interna libertaria, un funcionario puede no tener el visto bueno de Caputo para asumir, pero aunque no lo designe Karina, tiene que tener el visto bueno de ella.

Los hechos se dieron así. Adorni fue a desayunar a Olivos, la reunión se extendió seis horas, y el propio Milei y el jefe de Gabinete lo llamaron por teléfono al todavía diputado. No se podían comunicar porque estaba en vuelo hacia La Pampa. Apenas aterrizó hablaron, llegó el ofrecimiento. El nuevo vocero aceptó enseguida.

Ravier se reivindica públicamente como javierista. Cuenta que lo conoció en debates académicos. Y ahí surge el primer problema. El principal vocero económico de cualquier gobierno es el Presidente o el ministro de Economía. Si la economía está tan bien, ¿para qué un vocero? Lo que necesita cualquier gobierno es un vocero político, un portavoz que resuelva una situación de crisis, que responda por el gabinete. “Tengo mis dudas sobre cuán curtido está para las conferencias”, se preguntaban en las filas oficialistas. Sería insólito pensar que a un vocero presidencial los periodistas vayan a preguntarle únicamente por Vaca Muerta o la minería en medio de la crisis de Adorni. Por qué no le preguntaría por una posible indagatoria del principal funcionario del Gabinete.

Ravier entra al Gobierno con pocos bienes. Su declaración jurada presentada cuando asumió como diputado nacional por La Pampa refleja que es dueño del 100% de una casa en Santa Rosa que ingresó a su patrimonio el 19 de agosto de 2021. Tiene una superficie de 325 metros cuadrados, valuada en $14.465.586. A eso se suma un departamento en Barrio Norte que compró el 12 de noviembre de 2025, por una superficie de 52 metros cuadrados valuado en $172.800.000 y un Volkswagen Taos comfortline desde noviembre de 2024 por $50.638.197. Declara además una caja de ahorro con $57.923,44. También sumó otras cajas de ahorro, una con $35.915,85, otra con $7.531,18, una caja de ahorro en dólares por $6.345.380, y posee acciones y fondos comunes de inversión por $2.227.550,72. Sus bienes del hogar totalizan $16.500.000. El patrimonio total alcanza $263.078.084,19.

Quienes lo conocen de los debates parlamentarios sostienen que es de los pocos libertarios que hablan con consistencia sobre las ideas que defiende.

El nuevo vocero nace con una carencia importante de experiencia política. Es un cargo creado, en cualquier gobierno, para defender lo indefendible. Su llegada no solo es un golpe para Adorni y la admisión de la derrota política de Milei al sostenerlo, sino un reconocimiento de las falencias del plan económico. Eliminado el eje anticasta y corrupción, el Presidente necesita reconstruir una narrativa que haga renacer las expectativas de mejoras en el bolsillo, el gran factor electoral. Su principal fortaleza era hasta ahora eso. Un vocero económico es la admisión de que el rumbo está debilitado y por lo tanto, su prioridad a nivel comunicacional es recuperar la confianza. La complicación es que no se trata de una tarea a resolver por un vocero, sino por un ministro de economía.

Explicar números rojos

Los datos económicos de esta semana no ayudan a compensar cierta euforia del mercado por la estabilidad macro y la consolidación de que Luis Caputo consiguió los dólares para garantizar el pago de la deuda hasta 2027. Tampoco lo tapa el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) de la Universidad Di Tella, que subió a 6,4% mensual en junio, por segundo mes consecutivo. Mañana se conocerá el Indice de Confianza en el Gobierno (ICG). Ese escenario se combina con un ajuste que encontró sus límites, como Milei en los aliados. La consultora Equilibra estableció que “el superávit fiscal se achica y sostenerlo se hace cada vez más difícil”. Los ingresos cayeron en mayo más que los gastos. El superávit primario fue de AR$1,92 billones y el financiero de AR$0,48 billones, con caídas reales de 14,9% y 45,7% interanual respectivamente. En los primeros 5 meses del año, el deterioro acumulado es de 12% y 25,2% interanual. Los ingresos cayeron 4,1% real interanual por décimo mes consecutivo. La excepción fue el impuesto a las ganancias de sociedades. En mayo no hubo ingresos por privatizaciones, por lo que queda pendiente para junio el cobro de los US$365 millones de la venta de Transener. En cuanto a los gastos, Equilibra establece que la baja fue menor, de 2,2% real interanual. Las transferencias a universidades crecieron 78,5% y las prestaciones sociales se mantuvieron estables, mientras que cayeron fuerte las transferencias a provincias (-40%), los gastos de capital (-27,8%) y los subsidios económicos (-19,8%). En su mirada a futuro sostiene que “la venta de Transener ayudará a sostener el superávit fiscal del sector público nacional en junio, pero para la segunda mitad del año será clave que se recuperen los ingresos tributarios de la mano de un mayor dinamismo del nivel de actividad”. Ya lo dijo Caputo. “Seguir generando superávit vía ajuste ya es muy difícil”.

La actividad industrial sigue mostrando no ya una foto, sino una película preocupante. De acuerdo con estimaciones elaboradas por el Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (UIA), en mayo la producción manufacturera registró una caída interanual cercana al 5% y mostró un retroceso de 0,8% respecto de abril. El viernes se conocieron los datos de consumo masivo del Indec, que marcó caída en supermercados de -3,7% interanual en abril; de -5% en mayoristas y de -5,9% en los shopping. No se salvan ni los consumos destinados a la población de mayores ingresos.

En el bolsillo se traduce en que el salario real privado registrado cayó 5% entre agosto del año pasado y marzo de este año, según el informe semanal del Banco Provincia, sumado al de los empleados públicos que perdió 4,5%. El crédito a empresas y familias cayó 4,5% entre enero y mayo de 2026. Era el motor al que apostaba el oficialismo para la reactivación. La cantidad de personas en mora pasó de 4,8 millones en julio del año pasado a 6,8 millones en marzo de 2026.

A los banderazos

Milei mantiene intacta la interna en su gabinete. Reflotó la guerra con la vicepresidenta, Victoria Villarruel, a quien no invitó a Rosario al acto por el Día de la Bandera, pero sí lo hizo Maximiliano Pullaro. Los pusieron a una prudente distancia para que pudieran evitarse. La transmisión oficial nunca la mostró. Si a Adorni. El Gobernador destacó una frase. “Queremos decirle muy fuerte a todos, acá en Santa Fe estas obras se hacen bajando los costos, con transparencia y sin corrupción”. Nadie se hizo cargo en la comitiva nacional. Villarruel terminó siendo la nota distintiva, con su fuerte acusación al jefe de Gabinete. “No era un acto para apoyar a Adorni. Y no hay nadie más peleado con los valores de Belgrano que Adorni”, lanzó.

Mientras tanto, en Parque Lezama, el kirchnerismo se embanderó por la libertad de Cristina Kirchner con la notoria ausencia de Axel Kicillof. El gobernador envió a su espacio militante, pero eligió no ir. Los movimientos de la ex presidenta son indescifrables para un sector del peronismo que ve consumirse solo al gobierno de Milei y no entienden muy bien para qué cambiar el eje de debate público. En definitiva, la hora política indicará esta semana, en el Congreso, si se perdió o se mantiene como vector central el eje kirchnerismo antikirchnerismo.

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