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El Gobierno intenta un reseteo para dejar atrás más de 100 días de una lenta agonía
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2 meses haceen
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Mayra Pastor
Crónica de un final anunciado. Después de 100 días de agonía, Manuel Adorni terminó ayer su corta vida política y con su caída se va buena parte del relato anticasta y la credibilidad del propio Javier Milei, su principal sostén en este tiempo. El letargo decisional con el que se movió el Presidente dejó incluso condicionada su autoridad. El empujón final lo precipitaron los propios y aliados que no encontraron más motivos para inmolarse por un simple jefe de Gabinete al que no le cerraban los papeles. Milei lo sostuvo hasta el minuto final.
Nadie podrá decir que Adorni cayó por acción de la oposición, que perdió con su salida el único eje discursivo sólido que había encontrado para frenar al Gobierno, con poca efectividad. Ganó Patricia Bullrich, la única que se atrevió a desafiar a los hermanos Milei y consiguió salir airosa, por ahora, de una jugada al filo de la lealtad, con desenlace incierto. Sumó puntos Diego Santilli, con su nuevo ascenso y la absorción de Interior, que se confirmará en las próximas horas, y quedó sumamente golpeada la estrategia de conducción política de la propia Karina Milei.
La caída de Adorni se precipitó el jueves, cuando el Senado levantó la sesión convocada por el oficialismo por falta de quórum. Fue el segundo ultimátum de la jefa del bloque libertario a la Casa Rosada. El primero había sido la semana anterior, cuando logró postergar la apertura del recinto y le dio tiempo al binomio presidencial para tomar una decisión. Eso no pasó. Sólo atinaron a acomodar el área de Comunicación, nombraron a un nuevo vocero, Adrián Ravier, y a un secretario de Comunicación y Prensa, Fabián Fernández, y dejaron a Adorni ahí, vaciado, pero en su sitial.
La relación entre el Senado y la Casa Rosada empezó a espesarse el martes, con el faltazo de Bullrich a las reuniones que le armó Karina a Adorni con un puñado de senadores. Todos a cara de perro. Los más nuevos fueron sin chistar. Los que ya tienen dos años en sus puestos lo hicieron a regañadientes. La foto puso a Karina al mando de la estrategia de darle el último respaldo al funcionario sin funciones. Leída con el diario del lunes, una estrategia completamente fallida que la dejó expuesta y sin red. Al otro día, Bullrich levantó sin aviso el informe de gestión previsto para el 2 de julio, y el jueves, con el peronismo en alerta, no le quedó otra opción que levantar la sesión que ella misma había convocado. Antes, se encargó de citar a la comisión de Asuntos Constitucionales para que iniciara el camino parlamentario de la remoción. Fue otro aviso. No a Adorni. A Milei, entonces, de viaje en España.
La decisión llegó al filo. Si nada cambiaba en la noche del sábado, en 15 días, la suerte de Adorni se consumía sin retorno en el fuego denso de quedarse con el título de ser el primer jefe de Gabinete en ser destituido del cargo en la historia reciente. Sería su récord, pero también el de Milei, que se alza ahora con la ingrata cifra de haberse comido a tres jefes de Gabinete en apenas dos años y medio. Ostenta el récord de recambio en el vértice del poder.
“Tienen que tomar una decisión, esto no se sostiene más”, le dijo Bullrich a Karina Milei el jueves, por teléfono. “Está el Presidente afuera, esperá a que vuelva”, le contestó ella. El viernes se desataron todos los rumores, que nadie frenó. Fue el día del estreno del nuevo vocero, que se limitó a presentarse y retomó paradójicamente la idea de la moral como política de Estado. Difícil maridaje el tono Ravier con el No odiamos lo suficiente a los periodistas (NOLSALP).
“Parece que se viene”, referían cerca de Bullrich, con cierta ansiedad, sobre la salida de Adorni. Lo recitaban como un canto. Ella cree que fue una “piedra en el zapato” y que su misión se cumplió, no sin consecuencias. “Controlen a Patricia”, fue la orden que bajó Karina. El miércoles instaló a Diego Santilli todo el día en el Congreso. El funcionario hace base en el despacho de Martín Menem. Desde ahí operó para sostener al todavía jefe de Gabinete. La desconfianza hacia Bullrich fue creciendo. Pueden dar cuenta dos senadores karinistas, Ezequiel Atauche y Agustín Coto, que remaron estos últimos 15 días las estrategias enfrentadas que salían de la Casa Rosada y que chocaban de lleno con las ideadas en el Senado. Ellos se plantaron en contra, por ejemplo, de que Bullrich avalara que no se necesitaban dos tercios de los legisladores presentes para avanzar con la moción de censura. Karina incluso mandó a armar otro grupo de Whatsapp. El bloque está roto. Atauche avisó previo a la sesión fallida: “La Casa Rosada va a seguir aguantándolo”. Finalmente, después de que todo se rompiera internamente, Milei aceptó soltarlo.
Nueva grieta
Más allá de Adorni, la relación a seguir será entre los fieles y los díscolos. Se abre una nueva grieta en el oficialismo. El caso deja secuelas. La encrucijada se traslada ahora a Bullrich. De cómo pueda recomponer la relación interna dependerá su futuro. Está claro que Milei no va a ceder su reelección. No dejará un plan B. Los pasos de la senadora dan cuenta de que más tarde o más temprano podría armar un espacio propio. Tiene con qué. Los radicales en el Senado son más bullrichistas que Bullrich, y ella mantiene la habilidad para juntar partes del PRO. En Diputados podría desarmarle el bloque a La Libertad Avanza después del pase, este año, de sus diputados a las filas violetas. “Con esto ella podría rearmar Juntos por el Cambio”, anticipan en el oficialismo, no sin temor a que una movida independentista los perjudique electoralmente.
Todos podrán decir que ganaron algo. Bullrich, porque fue la primera y única en diferenciarse públicamente. El PRO de Mauricio Macri y su arista libertaria, como Diego Santilli y Cristian Ritondo, porque entienden que el tiempo que le dieron al Gobierno les dio la razón. La oposición más dura se alzará con el trofeo de haberle provocado el desgaste necesario en el parlamento para que el camino se cerrara esta misma semana.
El otro actor de poder fue la Justicia. La versión que más circuló en la previa a la decisión de la salida de Adorni indicaba que había existido un arreglo judicial para que el funcionario fuera llamado a indagatoria, y ese solo hecho político le abriera la puerta a Milei para anticiparse y tener una razón para obligarlo a dar un paso al costado. Sería indagatoria y plancha, sin mucho apuro por avanzar con celeridad. Algo así como sacarlo, pero con garantías de protección. El caso escandaloso de Martín Insaurralde es una muestra clara de que los tiempos judiciales superan cualquier límite imaginable. En esa versión, el acuerdo implicaba protección final para Adorni, más allá del avance que tuvo la causa hasta ahora. Se esperaba, de hecho, para esta semana un llamado a indagatoria en la investigación por presuntas dádivas, por el viaje a Punta del Este, que nunca ocurrió. Ese tramo de la investigación está cerrado.
Al Gobierno se le habían terminado las dilaciones. Pasado mañana estaba convocada la comisión de Asuntos Constitucionales en Diputados. Ahí el camino más rápido era discutir el proyecto de Esteban Paulón, que tenía giro solo a esa comisión. La oposición ya se había asegurado las 18 firmas necesarias: 13 de Unión por la Patria, 3 de Provincias Unidas, 2 de PRO y 1 de la UCR y podían sumar una más de Innovación Federal. Mauricio Macri dijo el viernes por la noche que su partido iba a votar a favor de la interpelación. Eso significaba que en dos semanas, Adorni estaba afuera por decisión de la oposición y los aliados.
Derrotado sí, paralizado no
Más allá del desgaste evidente de estos 100 días, cuando se juega por los puntos, el Gobierno sale airoso. Pasó esta semana cuando hizo fracasar la sesión especial pedida por la oposición. Pagó más costo el PRO que La Libertad Avanza. Y al otro día, llamó a sesión, obtuvo el quórum sin sobresaltos y le dio media sanción al Super RIGI, el esquema de amplios beneficios fiscales que, según denuncia la oposición, promete convertir a la Argentina en un enclave extractivista sin ningún control estatal. Si el Gobierno quiere, en 15 días lo tiene aprobado en el Senado.
Lo que demostró el caso Adorni es que más allá del escándalo, el Gobierno avanza a paso firme con políticas de fondo. No se trata de lo que tapa el Mundial. A esta altura, se trata de lo que tapó Adorni. En estos 100 días, la Casa Rosada avanzó con 150 pliegos de jueces y fiscales, la mayoría de ellos avalados por el peronismo en el Senado. Se dio el gusto incluso de no firmar el pliego aprobado de María Verónica Michelli, la cuñada del periodista Hugo Alconada Mon que le valió otra de las diferenciaciones de Patricia Bullrich. Concesionó la hidrovía por 30 años, arrancó el debate por la nueva ley de sociedades, y está a punto de darle media sanción a la llamada ley de inviolabilidad de la propiedad privada que esconde la derogación casi total de la ley de tierras sancionada en 2011 y que ponía límites del 15% a la compra por parte de extranjeros. Las limitaciones pasarán a ser solamente para los Estados. Esto último fue lo que evitó el bloque del peronismo en el Senado cuando decidió no dar quórum el jueves pasado. Si habilitaba la sesión pedida por el oficialismo, los votos estaban para que se aprobara ese capítulo sin cambios. Sin Adorni, el panorama vuelve a complicarse para la oposición. Adorni, en algunos casos muy puntuales, como este, actuó como dique de contención. Sin ese factor, la oposición tiene todas las de perder.
Con este panorama a la vista, lejos de estar en retirada, el Gobierno aparece tras bambalinas en una avanzada sin precedentes. La rapidez con que la que mueven los verdaderos factores económicos de poder mundial evidencian que Adorni terminó siendo una anécdota. El maridaje entre Super RIGI, extranjerización de la tierra, sociedades automatizadas, el ingreso de la Argentina a Pax Silica y el desembarco de Peter Thiel en Buenos Aires es la muestra más acabada de esa avanzada del Gobierno que lo posiciona geopolíticamente pegado a Estados Unidos, sin poner ninguna condición.
El mercado y el peronismo explotado
El estreno del nuevo vocero económico se dio en medio de la suba de un 5% del tipo de cambio en junio. Según el último informe del Banco Provincia, “la menor oferta del sector agropecuario y la desaceleración de la emisión de obligaciones negociables explicaron buena parte de la suba”. A eso se sumó la depreciación del Real brasileño (+3,3% en junio), en un escenario adverso para las monedas emergentes a nivel global. La entidad supone que en contraste, “la moderación de las compras del Banco Central, que tuvo su segundo peor mes del año -solo detrás de enero- atenuó las presiones alcistas. “La autoridad monetaria compró USD 1.250 millones en lo que va de junio, casi la mitad que en mayo: USD 2.600 millones. Si bien acumula USD 11.000 millones en el primer semestre, la desaceleración de las últimas semanas puede marcar que la segunda mitad del año no será tan buena como la primera en materia de intervenciones en el mercado cambiario”.
El salto del tipo de cambio fue calificado como “leve viento de frente” por la consultora 1816. De todos modos, refleja positivamente la caída del precio del petróleo, que, supone, “ayudará a bajar la inflación más rápido” y destaca que el salario real privado registrado rebotó en abril tras 7 meses seguidos en baja. Es interesante que una de las referencias económicas más importantes del mercado reflejó que hubo casi nulo interés por la frase de Máximo Kirchner al sostener en Parque Lezama que la deuda debía ser reestructurada. “Indiferente”, calificó la reacción del mercado. Y a partir de ahí elabora hipótesis del escenario político económico. Entre las razones de que no tuviera rebote semejante amenaza ensaya que los inversores confían en la reelección de Milei y que incluso los grandes tenedores de bonos confían en que el principal candidato opositor tendrá otro discurso, algo así como parte de la batalla cultural mileísta ganada. Una de las razones con las que especula es que “la próxima administración pagará la deuda independientemente del color político porque heredará superávit primario y porque, según estimaciones oficiales, las exportaciones de energía y minería serán unos USD 40.000 millones anuales superiores a las que había en la era de Alberto Fernández”.
El peronismo en llamas
La interna peronista desbordó. Máximo Kirchner inauguró la nueva etapa de confrontación. Lo que se decía hacia adentro, ahora se blanquea hacia fuera. La estrategia del diputado es presentar la candidatura de Cristina Kirchner. Muchos cerca de la ex presidenta, que tienen diálogo a dos bandas, se preguntan el por que del lanzamiento anticipado y sin destino que hizo Máximo si Cristina juró a todos que no volvería a ser presidenta.
El plan del kirchnerismo de Parque Lezama parece ser Cristina candidata, Máximo conducción. No queda claro, una semana después, cuántos de los que fueron al acto seguirán apoyando esa consigna. Por el momento, Axel Kicillof volverá a mantenerse al margen de la respuesta. Trabaja incluso en desarmar el desafío del no pago de la deuda. La semana pasada, su ministro de Economía, Pablo López, estuvo en Nueva York reunido con fondos de inversión y tenedores de deuda de la provincia de Buenos Aires para garantizar el pago de los próximos vencimientos. Ya habían hecho algo parecido en el último viaje a España. Según la mirada del gobernador, el mercado no ve un problema en el frente financiero, sino en la consolidación del programa de Milei en el frente interno vía una microeconomía que no arranque y lo haga perder las elecciones.
El Gobierno cerró una semana muy dispar. La arrancó con números que muestran una mejora en la imagen presidencial y la cerró con la salida obligada de Adorni. En las más altas esferas oficiales se ven mejor que hace dos meses, cuando la inflación de marzo tocaba el 3,7% y la caída de Milei en los sondeos de opinión no encontraba piso. El último dato del Índice de Confianza en el Gobierno que elabora la universidad Di Tella mostró una recuperación en junio de 3,9% respecto de mayo. En términos interanuales, el índice disminuyó 11,4%. Es el primer aumento en lo que va de 2026, señal de que el Gobierno necesita resetearse urgente.
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Bullrich le marca la cancha al Gobierno por el impacto diario de la economía y en la Casa Rosada dicen que fue consensuado
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4 horas haceen
20 agosto, 2026Por
Mayra Pastor
“Fue un mensaje consensuado”, dijeron en la Casa Rosada sobre el llamativo tuit donde Patricia Bullrich pedía, anoche, que las mejoras en la economía de las que habla el Gobierno lleguen efectivamente a la gente.
“Lo que necesitamos es más velocidad en los resultados para que el cambio se sienta en la vida cotidiana”, dijo, exactamente, la jefa de los libertarios en el Senado.
Un detalle: Bullrich modificó el texto del tuit, que originariamente exigía, que ese cambio también “llegue a las familias. Que llegue a las empresas. Que llegue a cada argentino”. La ex PRO escribió, publicó y poco después borró esas palabras, y en su entorno no explicaron el motivo de la marcha atrás. Pero en el Gobierno ambos mensajes, a pesar de que les bajó el tono, hicieron ruido.
En la Casa Rosada, oficialmente buscaron bajarle gravedad: “No es ni más ni menos que lo que viene diciendo Patricia, que el rumbo es el correcto pero que hay situaciones que se tienen que manejar con mayor velocidad a la hora de que llegue a la gente”, dijo un funcionario cercano a Karina Milei. Y recordó que el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el titular del BCRA, Santiago Bausili, también reconocieron demoras. “No hay sorpresas en ese sentido”, deslizaron.
Bausili admitió frente a empresarios en Mendoza que se esperaba o que les “hubiese gustado”, que el crecimiento de la economía fuese un poco más rápido, pero endilgó el hecho de que la actividad crezca a un ritmo menor al esperado al “miedo” por las crisis recurrentes, las expectativas y el “estrés postraumático”.
Hay contradicciones en la comunicación sobre el impacto del plan económico. El tipo de mensaje que escribió Bullrich suele caerle muy mal a Javier Milei, como habitualmente lo expresa en su cuenta de X. Sin ir más lejos, esta misma semana el Presidente cuestionó (e insultó) a varios periodistas que criticaron al Gobierno por las dificultades económicas en la vida cotidiana.
“El peronismo siempre propone gastar más. Y siempre propone pagar estos delirios con emisión de dinero. Por eso íbamos a una hiper con más de 50% de pobres, 20% de indigentes, 30% de los trabajadores formales debajo de la línea de pobreza y 70% de pobreza infantil. La receta para la esclavitud desde el impulso de la pobreza usando la asistencia como medio”, fue tan solo uno de los mensajes del jefe de Estado. A Luis Caputo tampoco le caen bien ese tipo de señalamientos sobre el “metro cuadrado”.
En el Gobierno el planteo de Bullrich generó la misma incomodidad que otros donde “marcó la cancha” desde adentro. Después de la polémica interna por la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada y en especial el capítulo de tierras, la senadora viene de recortar otro proyecto de Federico Sturzenegger, la ley de Sociedades. Pero en Balcarce 50 buscaron relativizar, una vez más, el malestar con la ex candidata presidencial. Ya están acostumbrados a tragar sapos con la (autodenominada) “socia” oriunda de PRO, a quien admiten necesitar para ganar las elecciones del año que viene.
Es que al Gobierno no le sobra nada en la carrera hacia 2027. Anteayer destacaban que la inflación mayorista empezó con 0 y se jactaban de que Milei lo había adelantado. Además de que, en rigor, el Presidente había hablado de la “inflación” únicamente, hay otros datos que inquietan al oficialismo. En términos de opinión pública, no logran recuperar el grado de la imagen perdida por el caso de Manuel Adorni; una parte de la estrategia de comunicación, en especial por Adrián Ravier, no repunta. Y algunas encuestas empezaron a mostrar una merma en la aprobación del Presidente.
Pasado el Mundial, se aferran al bienestar que puede llegar a producir la llegada del Papa, un hito en torno al cual girará buena parte de la agenda oficial hasta noviembre. Y evalúan decretar uno o varios feriados entre el 8 y el 11 de noviembre, por la visita del Sumo Pontífice.
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El Gobierno reconoce la demora en la reactivación económica y comienza a medir el impacto electoral
Publicado
4 horas haceen
20 agosto, 2026Por
Mayra Pastor
El martes pasado, el presidente Javier Milei estaba en la residencia de Olivos, agarró su teléfono y confirmó un dato que venía esperando desde hacía mucho tiempo: el de la inflación mayorista, que en julio fue el más bajo de los últimos 14 meses. “Al final, empezó con cero”, celebró, como una ratificación de su gestión.
El jefe de Estado venía insistiendo en casi todas las apariciones públicas con la promesa de que, de acuerdo con sus cálculos, para mitad de este año los precios casi que no iban a aumentar en la Argentina o, en realidad, lo iban a hacer a un ritmo muy lento.
Por eso la cifra que difundió el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) fue festejada como una victoria por el líder libertario, que no tiene pensado cambiar su discurso respecto del rumbo económico.
Tanto en público como en privado, el mandatario nacional asegura que su tarea es solamente ocuparse de la “macro” y rechaza cualquier reclamo para ayudar a algún sector en específico, porque considera que sería distorsionar el mercado.
Basándose en datos del mismo organismo de medición, el Presidente también rechaza la idea de que haya bajado el consumo y sostiene que solamente cambió la forma en la que la gente compra, pasando del comercio de cercanía a los puntos de venta digitales.
Sin embargo, aunque la narrativa por el momento seguirá siendo la misma, en el Gobierno empiezan a aparecer quienes admiten que la situación no está tan bien como esperaban que estuviera para esta época.
“Bueno, creo que ya hubo un funcionario nuestro que dijo algo en esa línea. Santiago Bausili dijo que la recuperación económica está tardando más de lo que nos gustaría“, señaló un miembro del equipo de comunicación.
Efectivamente, el titular del Banco Central lamentó que la recuperación esté demorando tanto y considero que se debe al “miedo o estrés postraumático” provocado por las sucesivas crisis que atravesó el país.
“De todas maneras, a pesar de que todos vivimos con mucha ansiedad, van solo 2 años y medio de gestión. Y teniendo en cuenta el descalabro gigante que heredamos, aún hay tiempo”, aclaró a Infobae la fuente consultada.
En este sentido, en el Poder Ejecutivo destacan que, gracias a las medidas de Milei, la economía está estable y la bomba que habían dejado se desactivó“, por lo que ahora ”es una discusión más de nivel de actividad que otra cosa”.
De acuerdo con los informes periódicos que realiza la Unión Industrial Argentina (UIA), el sector registró en junio, último mes medido hasta ahora, una caída interanual estimada en 1,8%, mientras que en la comparación mensual se mantuvo estable respecto de mayo (-0,2% sin estacionalidad).
Las estimaciones fueron elaboradas por el Centro de Estudios de esa organización, a partir de datos de consumo de energía eléctrica, demanda industrial y consultas a líderes del sector.
Los indicadores adelantados mostraron un comportamiento heterogéneo. La construcción retrocedió: los despachos de cemento cayeron 2,7% mensual y el Índice Construya, 2%, con niveles que permanecen 24% y 30% por debajo de 2022, respectivamente.
También bajaron la producción metalmecánica (-0,3%) y la de acero (-4,6%), en tanto que la de autos se mantuvo estable (+0,2% mensual), pero acumula una baja interanual de 18%.
En contraste, la demanda eléctrica de Grandes Usuarios Industriales subió 1,4% y el patentamiento de maquinaria industrial creció 9,4%, aunque se ubica por debajo de los niveles de 2025 y 2022 en el acumulado del semestre. Las exportaciones hacia Brasil subieron 15,6% mensual y la liquidación de divisas agroindustriales, 17,9%.
Según datos oficiales del INDEC, la producción industrial de mayo cayó 5,7% interanual y se mantuvo estable respecto de abril (+0,4% sin estacionalidad). Catorce de los dieciséis sectores relevados cayeron en la comparación anual; solo crecieron refinación de petróleo (+19%) y tabaco (+14,6%).
Sin embargo, en el entorno del Presidente no creen que vaya a cambiar el discurso y, en todo caso, si lo hace “dependerá del tiempo y de los resultados en materia económica“.
En tanto, en el interior de La Libertad Avanza opinan que, aunque el panorama no es el mejor de todos, el malestar no se va a trasladar a las urnas el año que viene.
“Yo no soy un negador, sé que hay gente que la está pasando mal, pero creo que también valoran lo que se hizo y hay que hacer foco en que lo otro fue lo que nos trajo hasta acá“, remarcó un influyente armador del partido.
Al respecto, en el partido celebran las declaraciones como las del gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, quien ya anticipó que si llega a ser Presidente, va a avanzar con “lo que sea necesario expropiar”.
“Para mí es maravilloso que salga a decir eso, vamos todos a apoyar que sea el candidato del peronismo que, sin dudas, eventualmente se va a acomodar y va a ir detrás de un solo dirigente”, analizó.
Luego del traspié de los primeros comicios del 2025, en un amplio sector de la fuerza liderada por Karina Milei está la convicción de que “se va a ganar en todo el país” y el mandatario nacional “va a conseguir la reelección en la primera vuelta”.
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Milei se pone al frente de su batalla cultural: la intimidad de un Gobierno que admite el descontento social
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4 horas haceen
20 agosto, 2026Por
Mayra Pastor
Las poquísimas personas que penetran en la intimidad del presidente y que lo conocen en su faceta más privada -desde su hermana Karina hasta figuras como Lilia Lemoine o Sandra Pettovello– lo saben bien: Javier Milei tiene momentos en los que prefiere aislarse de todo, estar solo. Es, frecuentemente, un ermitaño que no tendría problema de mantenerse lejos de la vida en sociedad. Eso explica, en parte, por qué dosifica al máximo las caminatas proselitistas en campaña, por qué pasa largas horas en los hoteles durante los viajes oficiales, y por qué insiste en que su futuro está en el campo, con sus perros y sus libros. “Tiene ciclos. Hay momentos donde se mete muy para adentro, incluso con aquellos que somos su ‘adentro’”, cuenta alguien que lo conoce a la perfección.
Esa faceta explica también los nueve días en los que Milei permaneció sin agenda pública, con la red social X como única ventana al mundo. Recibió a ministros y a economistas en Olivos, pero no salió de allí. Rompió el aislamiento el lunes para el acto oficial por el aniversario del paso a la inmortalidad de José de San Martín. Allí dejó una frase muy profunda: “Si la libertad no muestra sus frutos, que son el bienestar y la prosperidad económica, la ciudadanía se olvida de su valor”. El mensaje habla de cómo él analiza el momento crítico que está atravesando su Gobierno. Da cuenta de que Milei tomó nota del descontento que exhiben las encuestas.
Bajo la óptica del Presidente hay dos caminos posibles. Podría recuperar el apoyo popular a su proyecto (con un tímido repunte del poder adquisitivo que renueve la tolerancia social) o podría terminar su estadía en la Casa Rosada como un gran incomprendido. Puede ganar o puede perder en 2027. Lo que no va a hacer es un viraje en el programa económico.
“Este Gobierno gira sobre un eje fijo que es el modelo de Milei. La política, la comunicación y la gestión de los ministerios se mueve en función a ese modelo”, sentenció un importante funcionario de la Casa Rosada.
Según señalaron altas fuentes oficiales, el jefe de Estado escribió de puño y letra el discurso que pronunciará este mediodía en el Council of the Americas. Explicará su visión del crecimiento económico, las desregulaciones de Federico Sturzenegger, la trascendencia del progreso tecnológico, la apertura de mercado, su objetivo de baja de impuestos y la situación del riesgo país. El menú retórico habitual, aunque en una instancia clave: es un Milei que sale del encierro para convertirse en el principal cruzado de su batalla cultural.
Cabe aquí hacer una digresión. Los discursos de Milei tienen en general dos formas de producción. La mayoría de las veces, el texto está a cargo de Santiago Caputo y su equipo donde talla fuerte Julián Hampton, uno de los consultores del semillero de Move Group que es también el responsable de analizar las encuestas. En esos casos, Milei hace retoques posteriores. Pero hay muchas ocasiones en las que escribe primero Milei. En esos casos suele haber una curaduría de su equipo de discurso, pero son intervenciones mínimas.
Como sea, el presidente hizo propias, sin ediciones, las palabras del último feriado sobre la paciencia de la ciudadanía a la espera de “el bienestar y la prosperidad económica”. Coronó un tímido cambio de tono.
Cabe recordar que en abril, Luis Caputo dijo que el 2027 sería “un paseo en el parque” y prometió “los mejores 18 meses de la historia”. Milei, por su parte, aseguró: “Vamos a ser Alemania, es irreversible”. Era un Gobierno de tono magnánimo y sobrador, con “domadas” a periodistas, economistas y dirigentes políticos afines y opositores.
En los últimos días se coronó un tímido cambio de tono. El titular del BCRA, Santiago Bausili, reconoció que la economía está creciendo más despacio de lo que esperaba. Y Caputo admitió: “No estamos bien pero vamos bien”.
Uno de los colaboradores que piensa la estrategia oficial en redes sociales definió la nueva línea discursiva: “Podemos contar el riesgo de que vuelva el pasado. Podemos prometer un futuro mejor. Pero no podemos relatar un presente que la gente no palpa”.
Si el Gobierno comenzó a asumir en su relato el descontento social, Patricia Bullrich, la “mileísta crítica”, fue mucho más allá. En una entrevista días atrás, habló del “momento áspero” que ella percibe en la calle. Y ayer se desmarcó con un mensaje mucho más denso. “El rumbo es el correcto. Lo que necesitamos ahora es más velocidad en los resultados para lograr que el cambio se sienta en la vida cotidiana. Que llegue a las familias. Que llegue a las empresas. Que llegue a cada argentino”, escribió la senadora en X en un mensaje que luego corrigió y cambió por una versión más moderada.
Más o menos edulcorado, el mensaje de Bullrich es de gran significación política: hasta acá ella había marcado diferencias institucionales (con el caso Adorni), ahora cuestiona el corazón del proyecto oficial que es económico.
Bullrich no es la única que le toma la temperatura a la gente común. En los últimos días un referente importante del oficialismo se aprestaba a tomar un vuelo en Aeroparque y evitó el concurrido free shop. “Antes nos saludaban los fanáticos y los cholulos. Ahora ya no hay cholulos con nosotros. Está más hostil”, reconoció en la intimidad.
Matemática electoral
Con este escenario económico, en el Gobierno tienen clara la matemática electoral. Todos se basan en la premisa de la polarización: están convencidos de que no habrá espacio para una tercera vía, aun cuando en el círculo rojo se habla de outsiders y alternativas que puedan capitalizar lo que el estudio de UBA Pulsar calificó como los “ningunistas”, aquellos que no se sienten representados ni por el kirchnerismo ni por Milei. “Olvidate, no importa lo que digan las encuestas ahora, la elección se va a polarizar”, dijo a Infobae un alto funcionario del Gobierno.
Un consultor que orbita en el oficialismo lo analizó así: “Hoy los dos polos, Milei y Kicillof, cosechan más de 30 puntos. Eso impide que crezca el pasto al lado. Porque al fin de cuentas todavía hay una parte que puede votar a Milei tapándose la nariz solo para que no vuelva el kirchnerismo. Por eso el Gobierno hoy debería prenderle velas a Kicillof. Milei y él se necesitan mutuamente”. Y admitió: “Acá el problema es si Milei cae por debajo de los 30 puntos. Porque eso va a hacer que Milei deje de ser una opción realista. Y ahí lo más probable es que se fragmente la centroderecha”.
Hay quienes leen en ese tuit de Patricia Bullrich la amenaza a ese desgajamiento por derecha, ¿Será cierto que semanas atrás, cuando ella era bombardeada por fuego amigo en el Gobierno, abrió una vía de diálogo directa con Mauricio Macri? En PRO siempre lo negaron.
Por lo pronto, el acuerdo electoral entre La Libertad Avanza (LLA) y los amarillos está verde. Se rompió el hielo entre los Milei y Macri y se creó un ámbito de negociación. Pero ninguna de las partes quiso entrar en la espinosa letra chica. Tan lejos esta el entendimiento que aun sabiendo que la llave para destrabar el acuerdo está en la Capital Federal, Karina salió ayer a caminar la ciudad con su lugarteniente porteña, Pilar Ramírez.
Macri todavía tiene serias dudas del camino a seguir en 2027. “Mauricio sigue dando vueltas. Ahora dice que la gente en la calle está mal… Está difícil, hay que amasarlo lento”, dijo a este medio uno de sus interlocutores. El expresidente habilitó a su exministro de Economía, Hernán Lacunza, a que caminara como precandidato. Su eventual postulación genera natural alarma en la Casa Rosada: aún si cosechará una intención de voto marginal su postulación le resta a LLA. Y si en la antesala de la temporada electoral las encuestas exhiben a un Milei por debajo de los 30 puntos, todo el Gobierno entraría en zona de riesgo.
Diferencias de timing
Con este nivel de incertidumbre política, Santilli se mueve activamente para afianzar lazos con los potenciales aliados de la Casa Rosada, tanto de PRO, como de la UCR -tiene diez votos clave en el Senado- como los gobernadores del norte y de la cordillera. El objetivo de mínima es el apoyo en el Congreso a proyectos clave, como la reforma de la Carta Orgánica del BCRA. El de máxima, la suspensión de las PASO (cerca de Milei dicen que la intención es resolver este asunto en septiembre). Y el bonus track implicaría algo más: cerrar una alianza electoral amplia detrás de la candidatura de Milei. Lo que puertas adentro, Santilli bautizó como “la avenida electoral” en la que se va a mover el Gobierno en 2027.
“El Gobierno ya puso las cartas sobre la mesa con el proyecto de Ley de Reforma Política. Ahora la UCR y Pro tienen que decir qué es lo que quieren. Si no se cierra con ellos, no hay número base para eliminar las PASO”, reconoció un funcionario a Infobae.
En la mesa política persiste un debate interno sobre la velocidad que deben tener los acuerdos. Es una pelea de larga data en el oficialismo y el motivo de principales roces entre sus integrantes. Un grupo cree que hay que hacer concesiones pronto y sellar los acuerdos de forma prematura para cristalizar un camino de mayor gobernabilidad al 2027 (ahí se ubican, por caso, Bullrich y Santiago Caputo). Los Menem, en cambio, quieren especular hasta el final.
De hecho, mientras que Santilli iba zurciendo acuerdos con los gobernadores con extrema paciencia (logró un subsidio en la tarifa de electricidad para las provincias de calidad, algo impensado para el mileísmo, y ayer recibió a Rolando Figueroa de Neuquén), Eduardo “Lule” Menem le bajó la orden a su tropa de prender los motores del armado territorial en todos los distritos. “La instrucción es que mostremos los dientes hasta febrero”, dijo un colaborador que trabaja bajo las órdenes del brazo político de Karina Milei.
Los Menem ya no dicen abiertamente que pintarán el país de violeta. Pero quieren competir en buena parte de los distritos. “Si nos comparamos con el año pasado estamos mucho mejor: hay estabilidad financiera, tenemos muchas más manos en el Congreso y tenemos el ancho de espadas. Porque el gran elector de 2027 es Javier Milei”, dicen en esa tribu. Las discrepancias tácticas de la mesa política son notorias.
Cerca de Milei aseguran que, más allá del anuncio de habilitar préstamos en dólares para las empresas no exportadoras, no se preparan nuevas medidas para promover la reactivación económica. “No habrá correcciones, la expectativa es que lleguemos con mejor poder adquisitivo en la calle para la elección. Por eso eliminar las PASO también nos daría más tiempo. Tambien es clave que no haya otro cisne negro. Que no haya otro Adorni”, dijo un importante asesor de Balcarce 50.
Por estas horas, en la Casa Rosada cuidan al máximo que no salpique al Gobierno el caso que conmueve a Bolivia y que tiene al consultor digital y político Fernando Cerimedo, detenido como presunto autor intelectual del intento de homicidio de la activista Nadia Beller. En octubre Milei tiene previsto participar de la Hispanic Gala de Washington, un evento de la derecha latina que le dará apoyo político a Donald Trump. El maestro de ceremonias de esa cumbre será Javier Negre, el empresario de medios que fue -al menos hasta principios de este año- socio de Cerimedo en La Derecha Diario. “Negre es solo el moderador de la charla. Cerimedo tampoco es organizador de ese evento”, subrayan en Balcarce 50.
Cerimedo forma parte del amplio elenco de personas que integraron la mesa chica de LLA, amasaron cierto poder y luego fueron expulsados del espacio. Gracias a su experiencia en Brasil con la familia Bolsonaro y en Argentina con Milei, trabajó para otros países de la región (Chile, Honduras y finalmente Bolivia). Logró escalar su negocio a nivel regional y replicar el modelo de asesor todopoderoso sin cargo en la administración de Rodrigo Paz. Hoy en la Casa Rosada lo desconocen completamente.
Antes de volver a ponerle el cuerpo a sus alianzas de derecha en el continente, Milei debe ocuparse del plano doméstico. Se espera que su discurso de este mediodía marque el pulso de su mensaje económico del próximo año, el último de su mandato antes de volver a someterse en las urnas. Todo indica que hoy Milei volverá a ser hiper técnico y ortodoxo. No va a cambiar. Lo saben desde Karina hasta los Menem pasando por Bullrich y Santilli. Todos ellos se juegan su devenir político en 2027. Pero el Presidente juega otro partido: el de la batalla cultural.







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