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Diego Santilli: “Para que la Argentina no vuelva atrás, Milei tiene que reelegir”

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Una semana después de asumir como jefe de Gabinete, Diego Santilli ratificó que “para que la Argentina no vuelva atrás, el presidente tiene que reelegir” y sostuvo que su principal tarea será construir las mayorías políticas necesarias para aprobar las reformas que impulsa Javier Milei. En una entrevista con Infobae, aseguró que buscará profundizar el diálogo con gobernadores y otras fuerzas políticas, aunque aclaró que no será un diálogo “para chamuyar” ni para sostener “el statu quo”, porque, según definió, esa lógica representa “la casta”.

Santilli recibió a Infobae en su despacho de la Jefatura de Gabinete, en el primer piso de la Casa Rosada, el mismo lugar donde anteriormente fueron entrevistados Guillermo Francos y Manuel Adorni. Junto con Nicolás Posse, es el cuarto jefe de Gabinete de la administración Milei. Llegó al cargo después de la salida de Adorni, en momentos en que la Casa Rosada busca dejar atrás semanas atravesadas por la crisis política y volver a concentrarse en la gestión y en su agenda de cambios.

La salida de Manuel Adorni, en medio de las investigaciones judiciales sobre su situación patrimonial y de la controversia que generó la presentación de sus declaraciones juradas, terminó abriendo el camino para la llegada de Santilli a la Jefatura de Gabinete. Hacia el final de la entrevista, Infobae le preguntó si tenía toda su situación patrimonial en orden. “Declaro mis bienes hace veinte o treinta años. Está a la vista de todo el mundo, hace muchos años”, respondió.

Estoy ante el desafío más importante de mi vida política y profesional”, afirmó. Entre las prioridades que fijó para esta nueva etapa, ubicó la reforma electoral que impulsa el Gobierno, con la eliminación de las PASO como principal objetivo legislativo. Aunque ratificó que esa sigue siendo la posición de la Casa Rosada, también dejó abierta la posibilidad de negociar alternativas en el Congreso para reunir los consensos necesarios. El objetivo, explicó, es que los argentinos “no tengan que ir seis veces a votar”, reducir el costo del sistema electoral y avanzar con el resto de la agenda legislativa del Gobierno. “Tenemos que recuperar la agenda pública” y lograr que “todo lo que el Gobierno tiene lanzado, suceda”, resumió.

El jefe de Gabinete aseguró además que los cambios en el equipo de Gobierno no implican una modificación del rumbo político de la administración libertaria. Sostuvo que la convicción del presidente Milei “es irrenunciable” y que la batalla cultural seguirá siendo uno de los pilares de la gestión. “La discusión es cómo se aborda”, explicó al diferenciar el método para construir acuerdos del contenido de las reformas. Según planteó, el diálogo con gobernadores y otras fuerzas políticas tendrá sentido únicamente si sirve para aprobar los cambios impulsados por el oficialismo.

En ese contexto, evitó polemizar con Mauricio Macri, pese a las críticas que el Presidente formuló contra el ex mandatario, destacó “el acompañamiento estoico” del PRO durante estos años y afirmó que “el PRO ayuda” a la gobernabilidad desde el Congreso. Cuando Infobae le preguntó si seguirá afiliado al PRO o si dará el salto a La Libertad Avanza, evitó responder en esos términos y prefirió una definición política más amplia: “Yo soy del proyecto que lidera el presidente Milei”.

En materia de gestión, confirmó que el Gobierno buscará cumplir el acuerdo alcanzado con las universidades nacionales tras el fallo de la Corte Suprema, aunque insistió en que cualquier solución deberá preservar el equilibrio fiscal. También reconoció que, por ahora, el Ejecutivo no analiza ninguna medida específica para enfrentar el aumento de la morosidad en los préstamos de familias y empresas. “No, por el momento yo no tengo nada en carpeta”, respondió.

También cuestionó con dureza la gestión de Axel Kicillof, a quien responsabilizó por la inseguridad, la elevada presión impositiva sobre el sector productivo bonaerense y por rechazar varias de las reformas impulsadas por el Gobierno nacional. Rechazó, además, que el gobernador represente una renovación del peronismo y ratificó que continuará dialogando con gobernadores de todos los signos políticos, incluidos los peronistas, siempre que esos acuerdos sirvan para aprobar reformas y ejecutar obras.

Sobre su futuro político, Santilli evitó confirmar una candidatura a gobernador de la provincia de Buenos Aires, aunque tampoco la descartó. Dijo que la provincia “le apasiona” y que tiene “toda la vocación del mundo”, pero aclaró que cualquier definición electoral quedará subordinada al proyecto nacional. “No puede estar nunca un proyecto personal por encima de un proyecto colectivo”, sostuvo. Para el jefe de Gabinete, ese proyecto tiene hoy un objetivo central: consolidar las reformas impulsadas por el Gobierno y lograr la reelección de Javier Milei en 2027.

Para Santilli, esta nueva etapa no supone un cambio de rumbo, sino una nueva forma de construir las mayorías políticas necesarias para profundizar las reformas impulsadas por Milei. El diálogo, sostuvo, será una herramienta para alcanzar ese objetivo, pero nunca un fin en sí mismo. “Todos los que pensamos de una manera tenemos que luchar para ir hacia adelante y no para abrir el riesgo a que vuelvan los de atrás”, resumió.

La entrevista a Diego Santilli

— Tuvimos una entrevista hace pocos meses como ministro del Interior y ahora como jefe de Gabinete. Pasaron varios. Usted es el cuarto. Cuénteme esta nueva etapa.

Es uno de los desafíos más importantes de mi carrera política. Estaba muy contento con el trabajo que venía haciendo en el Ministerio del Interior. El presidente y Karina Milei me habían convocado para la relación con los gobernadores y, desde noviembre del año pasado hasta ahora, hicimos un trabajo enorme.

Impulsamos algunas de las reformas más importantes que se discutieron durante décadas. Me refiero a la modernización laboral, la ley penal juvenil, la reforma penal, la ley antimafia y todos los temas que venimos llevando adelante.

— El Presupuesto, que nunca se había aprobado.

El Presupuesto, en el marco de las pautas de equilibrio que plantea el Presidente. También la corrección en el tema glaciares, para que nos permita tener una minería responsable, cuidando nuestros glaciares, pero habilitando la actividad para competir con Chile y Perú, que son nuestra referencia más cercana.

Ellos exportan 60.000 millones de dólares y nosotros 6.000 millones. Imagínese la distancia que tenemos para crecer.

Creo que hicimos reformas muy grandes, muy importantes. El RIGI, ahora la media sanción del SuperRIGI. Entro en este desafío muy contento y muy agradecido por la confianza del presidente y de Karina Milei. Y bueno… a trabajar.

— Le tengo que preguntar inevitablemente porque el caso de Manuel Adorni, su antecesor, que derivó en su llegada. ¿Qué mirada tiene sobre todo lo que pasó en torno a Adorni y cómo el Gobierno enfrentó una situación tan compleja?

El Presidente fue claro. Primero: el que pone y saca a los funcionarios es el Presidente. Segundo: el Presidente le había planteado a Adorni que presentara su declaración jurada. La presentó y después fue el propio Adorni el que dijo que quería dar un paso al costado porque sentía que el impacto ya le había llegado a sus hijos, que son chicos en edad escolar, y a su familia. Entonces decidió dar un paso al costado.

No obstante ello, nosotros seguimos trabajando. Algunos colegas suyos me preguntaban por “los cien días” (de la crisis que abrió las investigaciones judiciales sobre la situación patrimonial de Adorni). En ese período sacamos, por ejemplo, la media sanción del Super RIGI, una ley para inversiones superiores a los 1.000 millones de dólares en sectores en los que la Argentina busca convertirse en una potencia.

Tomemos el caso de Polonia. Exporta 40.000 millones de dólares en industria del conocimiento. Nosotros estamos creciendo: hoy estamos en 8.800 millones y camino a los 10.000 millones. Tenemos las mismas condiciones: universidades y jóvenes con capacidades. La exportación de servicios va a ser uno de los sectores que más va a empujar el crecimiento y el Presidente está impulsando ese camino.

También obtuvimos la media sanción del SuperRIGI y pudimos avanzar con los holdouts.

— Pero todo se lo llevaba el caso Adorni.

Es cierto. Ustedes saben más que uno de comunicación. Muchas veces las buenas noticias no son noticia. “Good news, no news”.

— Exacto.

Pero, más allá de eso, es verdad que costaba instalar la agenda. Ese es uno de los desafíos que tengo: recuperar la agenda pública.

El otro desafío es la gestión transversal con los ministerios. Tenemos un equipo de ministros extraordinario, liderado por el Presidente, pero tenemos que mostrar la agenda de todo lo que están haciendo, que es profundamente transformadora y revolucionaria.

Recuperar la agenda pública forma parte de esta etapa. Y seguir con las reformas, porque este ya es el gobierno más reformista de nuestra historia democrática. Hay que seguir todavía más.

— ¿Es una nueva etapa? Su llegada como jefe de Gabinete, el ingreso de un nuevo secretario de Comunicación y el nombramiento de Adrián Ravier como vocero presidencial. ¿Está empezando una nueva etapa del Gobierno?

El Presidente, en ese marco, tomó decisiones. Adrián Ravier es un gran vocero, un economista que entiende la materia y que va en la dirección de lo que el Presidente quiere mostrarles a los argentinos, porque las cosas están pasando. Ya venían pasando, pero ahora empiezan a verse con mayor contundencia en materia económica.

También hay un nuevo secretario de Comunicación (Fabián Fernández), que viene de YPF, con toda su experiencia profesional. Y a mí me toca asumir como jefe de Gabinete.

Paradojas de la vida: cuando uno no busca las cosas, las cosas pasan. Cuando uno las busca, a veces no pasan. La vida es eso. Pero estoy ante el desafío más importante de mi vida política y profesional.

— Nombro a todos, incluso a usted, y son perfiles muy distintos a los que había antes. Había un perfil de mayor confrontación y de “batalla cultural”, que es batalla al fin y con mucha confrontación. ¿Eso queda relegado y ahora empieza la etapa del consenso?

No.

— ¿Cómo lo tiene que entender la gente?

Yo lo entendería de esta manera. La decisión y la convicción del presidente Milei son irrenunciables. Él sostiene que la Argentina debe progresar durante 20, 30 o 40 años. Para que eso suceda, las reformas tienen que avanzar. Nosotros no nos corremos de esa convicción.

La batalla cultural también sigue. Durante años se dijeron muchas cosas falsas. Por ejemplo, que la Argentina solo salía adelante por el sector externo. ¡Sí, obviamente! Pero la pregunta es qué hacemos para que eso suceda.

Llegó el presidente Milei, logró estabilidad macroeconómica —condición sine qua non para poder exportar más— y demostró que muchas recetas que parecían indiscutibles no eran tales. Algunos decían que el dólar tenía que valer el triple para exportar. No pasó. Ni siquiera cuando el dólar valía el triple.

En cambio, cuando tenés estabilidad macroeconómica, un régimen de inversiones competitivo frente a Chile y Perú, y eliminás burocracia como lo está haciendo el ministro Federico Sturzenegger, aparecen las condiciones para producir, exportar más y cambiar la historia. Empiezan los récords de exportación, baja la inflación y el país entra en otro camino.

Ahora bien, la convicción del cambio cultural y la visión sobre hacia dónde tiene que ir la Argentina no se negocian. La discusión es cómo se aborda.

Ahí aparece el consenso. ¿Consenso para qué? ¿Diálogo para qué? No es chamuyar por chamuyar. Ese también es un rasgo de la casta: cambiar los nombres para que nada cambie. No. El Presidente dice exactamente lo contrario: las cosas tienen que cambiar.

Entonces dialogamos para conseguir reformas estructurales, para avanzar con la modernización laboral, bajar impuestos, aprobar la ley penal juvenil, la reforma penal, la ley antimafia, el RIGI y el Super RIGI; para que lleguen inversiones, exportemos más, baje la inflación y haya más trabajo formal.

Ese es el para qué del diálogo. Dialogar por dialogar nunca resolvió ninguno de los problemas de la Argentina.

— En la reunión que tuvo con diputados y senadores en el Salón Héroes de Malvinas, el Presidente hizo un largo discurso, de más de tres horas, y planteó algunas prioridades. ¿Cuáles son las prioridades que tiene que encarar como jefe de Gabinete, concretamente, a partir de ahora? Creo que la reforma electoral es una importante, pero después quiero meterme en ese tema. ¿Cuáles son las prioridades?

Son un montón, pero las pondría en tres ejes centrales.

El primero es la gestión: que todo lo que el Gobierno tiene lanzado suceda. Por ejemplo, los 120.000 millones de dólares en proyectos del Super RIGI, que ahora hay que aprobar. Las concesiones viales, que gracias a Dios arrancaron, con 9.000 kilómetros de rutas que pasarán al sector privado. Es infraestructura para la Argentina hecha por privados, un concepto central del presidente Milei.

También que se ejecuten las obras que los gobernadores han planteado y solicitado. Por ejemplo, la transferencia de rutas. Me viene a la cabeza la 012, con el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro; el acueducto de Comodoro Rivadavia, con el gobernador de Chubut, Ignacio Torres; las rutas 40, 20 y 150 en San Juan, vinculadas al desarrollo minero y turístico; la ruta 40 en Mendoza; o el acueducto entre Catamarca y Santiago del Estero.

Hay obras de infraestructura importantes que tienen que salir adelante y que harán los gobernadores junto con el sector privado, que es la visión del Presidente… Ahora, eso tiene que pasar.

El segundo eje es recuperar la agenda pública, que es lo que hablábamos al principio.

Y el tercero son las reformas. Que el Super RIGI complete su trámite en el Senado. Que consolidemos el acuerdo con los holdouts, un problema que la Argentina arrastraba desde el default de 2001.

Tenemos que avanzar con la ley de propiedad privada; con la modificación de la Ley de Sociedades para hacerla más ágil y acorde a los tiempos del emprendedor y de las pymes; con la ley Hojarasca, que apunta a eliminar burocracia; y con las correcciones a la Ley de Inocencia Fiscal que propusieron los colegios de contadores de todo el país, sobre un trabajo muy importante que hizo el Ministerio de Economía con el ministro “Toto” Caputo.

También están las energías renovables, un capítulo que quedó pendiente en el Presupuesto, para evitar que las inversiones paguen impuestos e Ingresos Brutos. Y la compensación histórica vinculada a CAMMESA con las provincias, que viene desde la pandemia.

Y, por supuesto, la reforma electoral. En la visión del Presidente tiene que haber una reforma pensada para el ciudadano, en tres dimensiones. La primera: que el ciudadano no tenga que ir seis veces a votar. Es insoportable. La segunda: que no le cueste entre 250 y 300 millones de dólares al Estado. Y la tercera: revisar el enorme espacio cedido a la publicidad de los partidos políticos, porque la gente termina apagando la televisión y ese sistema ya no cumple el objetivo para el que fue creado. Después viene la discusión electoral de los partidos. Pero esos tres conceptos son los que sostiene el Presidente.

— Trascendió una negociación con los gobernadores para eliminar las PASO y habilitar las colectoras en la próxima elección. Preguntas concretas: ¿el Gobierno quiere la eliminación de las PASO? ¿Aceptaría suspenderlas si no tiene los votos? ¿Qué significan estas colectoras y cuál es la posición del Gobierno? ¿Es una propuesta del Gobierno o de los gobernadores?

El concepto del Gobierno es el de la ley que enviamos: la eliminación de las PASO.

El objetivo es ordenar el sistema de partidos, evitar que el ciudadano tenga que votar seis veces, ahorrar unos 300 millones de dólares y corregir un esquema de publicidad política que, en definitiva, ya casi nadie mira.

— ¿Y Ficha Limpia?

Por supuesto. Ficha Limpia forma parte de nuestra visión y está incluida en el proyecto que enviamos. Hay un debate sobre ese tema.

— ¿Adentro de la ley?

Hay un debate entre senadores y diputados. Nosotros la sostenemos dentro del proyecto, pero es una discusión que daremos más adelante. Nuestra posición es clara: queremos Ficha Limpia.

— ¿Pero podrían sacarla?

Lo discutiremos cuando llegue el momento, en el Senado y después en Diputados. Respecto de las colectoras, esa es una discusión que están llevando adelante los representantes de los partidos políticos. Pero nuestra propuesta es la que enviamos al Congreso.

Sobre la eliminación o la suspensión de las PASO, nuestra posición sigue siendo la eliminación. Después habrá que ver cuál es el consenso que se construye, pero el objetivo es que el ciudadano no tenga que ir seis veces a votar.

— Pero no está descartado que, si no hay votos, se habilite una suspensión…

Podemos discutirlo. Lo vamos a discutir en el Senado. Es una de las conversaciones que estamos teniendo con los senadores y con Patricia.

— ¿Las colectoras también podrían ser una alternativa?

Puede ser una alternativa para los partidos políticos. Es un planteo que ellos están haciendo respecto de cómo competir. Nosotros vamos a competir con La Libertad Avanza. Después habrá que discutir con diputados y senadores cuál será el formato definitivo.

— Una pregunta que no le hice cuando introdujimos la entrevista. ¿Usted le pidió al Presidente ser gobernador para aceptar el cargo? ¿Ser el candidato a gobernador?

De ninguna manera. Yo no le pediría algo así al Presidente.

Te dije antes que estoy ante el desafío más importante de mi carrera política. Estoy acá para dejar todo en la Jefatura de Gabinete.

— No fue una condición: “Agarro, pero voy a ser el candidato”.

No. Ponerle condiciones a un presidente, y menos a Javier Milei, no me parece adecuado. Mucho menos a Javier o a Karina Milei.

Te decía al principio que parece un chiste: cuando uno va detrás de determinadas cosas, muchas veces no suceden; cuando uno se despoja de eso, empiezan a pasar.

Creo que alguna vez lo dije en un programa, cuando iba a ser candidato. Dije que no me importaba en qué lugar firmar. Algunos me cargaron por eso, pero respondí que iba a firmar donde hiciera falta porque quería acompañar.

En 2023 la sociedad tomó una decisión. Había dos propuestas de cambio y ganó la que lideraba Javier Milei. Desde ese día nosotros lo acompañamos, incondicionalmente y sin pedir nada a cambio.

Cuando llegó el proceso electoral del año pasado hicimos lo mismo. Firmé tercero en la lista.

Después pasó lo que pasó y, otro domingo más, el Presidente me pidió que me hiciera cargo, después de una elección muy difícil, en la que habíamos perdido por 14 puntos en septiembre y terminamos ganando en octubre.

— Es el bombero del Presidente, parece.

No, no soy el bombero.

Yo creo en los proyectos colectivos. Estoy convencido de los proyectos colectivos.

— Lo digo porque tuvo que salir después del lío con José Luis Espert y ahora vuelve a aparecer después del caso Manuel Adorni.

Es como te decía: cuando uno busca las cosas, muchas veces no suceden; cuando uno se despoja, pasan. Creo que la vida tiene bastante de eso.

— Y volviendo al tema de la provincia de Buenos Aires. ¿Mantiene la idea o la intención de ser candidato a gobernador?

Yo creo en los proyectos colectivos.

— No me la tire a la tribuna.

No, no. Proyecto colectivo significa que la Argentina no vuelva atrás. Y para que la Argentina no vuelva atrás estoy convencido de que el presidente Milei tiene que reelegir. Esa es mi convicción.

El Presidente tiene que reelegir porque este proceso debe profundizarse, con más desarrollo, más crecimiento y más empleo formal. Hace quince años que en la Argentina no se genera un puesto de trabajo formal y hace veinte que no nace una pyme neta.

Entonces uno se pregunta qué nos pasó.

En ese marco digo que me apasiona la provincia de Buenos Aires, me encanta y tengo toda la vocación del mundo. Pero es un proyecto colectivo.

No puede haber nunca un proyecto personal por encima de un proyecto colectivo. Sobre todo, cuando está en juego una Argentina próspera y grande.

— Hablando de la provincia de Buenos Aires, usted viene criticando muy duramente a Axel Kicillof. Tanto por su gestión como porque hoy aparece como uno de los dirigentes que busca posicionarse para una candidatura presidencial. ¿Por qué esa insistencia en ser tan crítico?

Lo que me saca de lugar es escuchar a Carlos Bianco, que es el jefe de Gabinete de Axel Kicillof, decir que estábamos mejor en 2023 que ahora.

¿Cómo estábamos mejor en 2023 con 57% de pobreza? ¿Con 60% de pobreza infantil? ¿Con 20% de indigencia? ¿Con una inflación acumulada de 1.147% durante los cuatro años del gobierno anterior?

¿Y con un gobernador que no se hace cargo de la inseguridad en la provincia de Buenos Aires ni enfrenta el delito?

Si querés ir más lejos, hace pocos meses el presidente resolvió el desastre que dejó el caso YPF, una contingencia de 18.000 millones de dólares que podía costarle muchísimo a la Argentina.

Entonces digo: ¿de qué están hablando?

Todo el esfuerzo que hizo la sociedad durante estos dos años fue para salir del desastre que dejó el gobierno anterior.

Por lo menos deberían llamarse un poco a silencio.

— Hablando de la provincia y de los gobernadores. En su asunción estuvieron presentes trece gobernadores. Hay un grupo importante que acompaña al Gobierno. ¿También va a convocar a los gobernadores peronistas, por ejemplo Axel Kicillof, para dialogar?

Es buena la pregunta. Pero vuelvo a lo mismo: ¿dialogar para qué? ¿Para una foto? Si el propio Kicillof no fue al Pacto de Mayo. No quiere bajar impuestos; al contrario, los aumenta. La presión fiscal sobre la industria en la provincia de Buenos Aires es 34% más alta que en Córdoba y 30% más alta que en Santa Fe.

No quiso acompañar la ley de reiterancia, que apunta a terminar con la puerta giratoria. No acompaña la ley penal juvenil, que ya resolvió prácticamente todo el mundo. No acompañó el RIGI y, de esa manera, la provincia pierde inversiones. Entonces vuelvo a la misma pregunta: ¿dialogar para qué?

Si es dialogar para chamuyar y para sacarse una foto, no. Él es quien no quiso avanzar en ningún acuerdo.

— Hablo de Axel Kicillof, pero también de Gildo Insfrán o Ricardo Quintela.

El otro día estuve en el CFI con los gobernadores del Norte.

Estaban el gobernador de La Rioja y el gobernador de Formosa.

— O sea, con todos sí; con Axel Kicillof no.

Él es quien no quiso. Ahora después aparecen títulos diciendo que me convocan o que me llaman. Pero vuelvo a lo mismo: en la Argentina estamos demasiado acostumbrados al diálogo para no hacer nada, al diálogo para sostener el statu quo. No.

El diálogo para el statu quo, no.

— El gobernador plantea que la Nación le debe mucho dinero y que le retiene fondos…

Nación también reclama lo que le deben por los hospitales.

— Dígame.

¿Quién está pagando hoy las cuentas de los hospitales? Nación.

Pregúntele al ministro Mario Lugones. Entonces ojo con eso. Y cuando la Nación tuvo que rollear su deuda, estuvo.

— ¿Y va a seguir estando?

Cuando tenga que rollear deuda, va a estar. Esa es la posición política y filosófica del Presidente.

Yo me reuní con el gobernador de La Pampa, Sergio Ziliotto, con quien tenemos diferencias muy importantes. Sin embargo, encontramos un acuerdo respecto de la caja jubilatoria, por ejemplo.

— Siguiendo con la política. Le pregunto por una frase que pronunció el Presidente, primero en la Fundación Faro y después en una entrevista por streaming, cuando dijo que el gobierno de Mauricio Macri había “estafado a los argentinos” al reperfilar la deuda. ¿Qué piensa de esa frase?

Primero quiero destacar y agradecerle al PRO por el acompañamiento estoico que tuvo durante todo este tiempo.

Me tocó verlo cuando era ministro del Interior y había que trabajar con Diputados, pero también en todas las reformas que impulsamos.

Tenemos un excelente diálogo, aunque no siempre coincidimos, con Cristian Ritondo en Diputados, con Martín Goerling en el Senado, con Fernando de Andreis y con los gobernadores del PRO.

Quiero destacar eso.

Después, el Presidente hace sus exposiciones y muestra datos de la historia económica. Ustedes saben que permanentemente contrasta datos y series históricas.

No me olvido de que, en diciembre, cuando yo era ministro del Interior, el Presidente me dijo: “Vamos a tener un enero difícil, un febrero difícil y un marzo peor”. Ahí le planteé: “¿Pero si ganamos la elección?”.

Y me respondió: “Abril va a ser el piso. Mayo va a empezar a mejorar, junio también y, a partir de ahí, los meses van a ser cada vez más positivos”.

Es un Presidente que decidió no quitarle los depósitos a la gente ni aplicar recetas del pasado que terminaron destruyendo a la sociedad, a las pymes y a los ciudadanos.

Por eso la salida es mucho más seria y contundente, aunque también más larga.

Ese es el camino.

Y, como él mismo dice, los libertarios no somos una manada. Eso implica aceptar visiones diferentes y posiciones distintas.

En ese marco, lo más importante es que quienes pensamos de manera parecida —no digo igual, parecida— estemos juntos hacia adelante. Yo me quedo con eso.

— Pero no me responde concretamente sobre esa frase.

Todos han dicho cosas desde distintos lugares. Creo que hay que pararse sobre las cosas que nos unen.

— ¿Macri ayuda o Macri obstaculiza al Gobierno?

El PRO ayuda.

— Hablo de Mauricio Macri.

El PRO ayuda. Sus representantes están votando y acompañando las reformas. ¿Y sabés por qué las acompañan? Porque también estaban en su plataforma. No es a cambio de algo. Es porque son temas que venimos discutiendo desde hace mucho tiempo.

— Quiero ir a cuestiones muy puntuales, ya entrando en el tramo final de la entrevista. ¿Qué va a pasar con el financiamiento universitario después del fallo de la Corte?

Se hizo un acuerdo con las universidades.

— Las universidades sostienen que el fallo obliga a algo que va más allá de ese acuerdo. Se lo pregunto porque sé que usted participó de esa negociación.

En la Argentina todos hicimos un esfuerzo durante estos dos años, especialmente los ciudadanos. Todos hicimos un esfuerzo. Y ese esfuerzo tiene que permitirnos cumplir nuestras obligaciones. Es verdad que debemos respetar el Presupuesto y la Ley de Responsabilidad Fiscal. Tenemos que cumplir todas las normas.

Ahora, también es cierto que si eso genera un desequilibrio fiscal, puede terminar provocando un problema todavía mayor para todos. Se llegó a un acuerdo con las universidades y ese acuerdo fue presentado ante la Corte. Quiero destacar el trabajo de la ministra Sandra Pettovello, que terminó con la intermediación social y, junto con la ministra de Seguridad, también con los piquetes.

Nosotros vamos a empezar a cumplir ese acuerdo y, al mismo tiempo, tenemos que encontrar el equilibrio para que las universidades sigan creciendo y haciendo el trabajo tan importante que realizan en todo el país.

— ¿El Gobierno está pensando en alguna medida concreta frente al aumento de la morosidad, tanto de las familias como de las empresas?

Muchos bancos están tomando decisiones en ese sentido. También veo que algunas provincias están reestructurando situaciones de deuda. Si alguien tenía una deuda con una tasa del 200% y esa tasa baja, ahí ya aparece un mecanismo de alivio.

Pero la posición del Presidente es muy clara: no cree en la intervención del Estado ni en los subsidios. Cada sector irá encontrando soluciones a medida que bajen las tasas de interés, el riesgo país y continúe bajando la inflación.

Si uno mira el riesgo país del bono emitido durante la gestión del presidente Milei, está en torno a los 60 puntos básicos. Hoy el riesgo país ronda los 420 puntos, cuando el Gobierno lo recibió cerca de los 2.000. Ahí está el camino: bajar la tasa. Los números empiezan a aparecer y la inflación sigue cediendo.

— ¿Pero no hay en carpeta ningún plan concreto para atacar este problema?

No.

— ¿No, o no por ahora?

No. Por el momento no tengo nada en carpeta.

— Hablamos de muchos temas y usted, como jefe de Gabinete, está en la línea de fuego de todos ellos. ¿Qué asunto le preocupa más o cuál cree que puede generar una complicación?

Lo que estamos viendo es que la economía crece. Doce de los dieciséis sectores de la economía ya están creciendo. Necesitamos que ese crecimiento llegue también al comercio y al ciudadano de a pie. Y necesitamos que todo lo que el Gobierno tiene lanzado suceda.

Cuando digo “todo”, hablo de los 9.000 kilómetros de concesiones viales, de los RIGI, de las inversiones en las provincias, de la producción y de las exportaciones.

Estoy ocupado en esas tres dimensiones que te planteé al principio.

— Fue diputado, vicejefe de Gobierno, ministro del Interior y ahora jefe de Gabinete. Tiene la posibilidad de competir para gobernador. ¿Alguna vez pensó en ser presidente?

Nunca lo pensé.

— ¿Nunca?

Nunca. Siempre tuve objetivos mucho más cercanos. Cuando fui ministro de Seguridad tenía un objetivo concreto. Ahí es donde diferencio al que quiere que nada cambie —eso para mí es la casta— del que quiere transformar. Recibí una ciudad con una tasa de homicidios de 5,4 cada 100.000 habitantes y la dejé en 2,4.

Enfrentamos al narcotráfico. Las tres principales organizaciones criminales terminaron completamente detenidas. Fuimos al frente. Transformamos. Eso es concreto.

Nunca pensé en la Presidencia porque siempre trabajé sobre objetivos mucho más palpables.

— ¿No es un tema?

No.

— ¿Va a seguir siendo afiliado al PRO o se va a afiliar a La Libertad Avanza?

Yo soy del proyecto que lidera el presidente Milei.

— No me responde.

Para mí, en la etapa que viene, los colores no definen. Lo que va a definir el futuro es si volvemos para atrás o seguimos para adelante.

— Si usted quiere la reelección del presidente Milei, eso implica que no quiere cualquier otro candidato. Por ejemplo, si Mauricio Macri quisiera volver a ser candidato a presidente.

Yo creo en la reelección del presidente Milei. Lo dije y lo sostengo. Estoy convencido de que el presidente Milei tiene que reelegir.

— El PRO puede presentar un candidato. De hecho, algunos dirigentes ya lo plantean.

Por supuesto. El PRO puede presentar un candidato y el radicalismo también, si quiere. Ahora, yo creo que todos los que pensamos de una manera tenemos que luchar para ir hacia adelante y no abrir el riesgo de que vuelvan los de atrás.

— Usted nació políticamente en el peronismo, después fue parte del grupo fundador del PRO y ahora integra el Gobierno de Javier Milei. ¿Qué le está pasando hoy al peronismo? Usted habla permanentemente con gobernadores e intendentes peronistas. ¿Cómo lo ve?

No me gusta opinar sobre otros partidos.

El peronismo estará discutiendo una reestructuración, una renovación o como quieran llamarla.

Es una discusión que tiene que dar el propio peronismo.

— Con Cristina Kirchner presa y Axel Kicillof disputando el liderazgo… ¿Qué ve que está pasando?

Es un tema del peronismo.

Tengo que ser respetuoso de eso.

Nosotros tenemos que ocuparnos de que el enorme esfuerzo que hizo la sociedad durante estos dos años continúe hacia adelante.

Lo peor que nos puede pasar es volver a una Argentina pendular, que va para un lado y después para el otro, sin consolidar nunca un rumbo.

— ¿Axel Kicillof representa la renovación del peronismo?

Para mí, no. Pero, más allá de eso, es una discusión que debe resolver el peronismo.

Lo voy a explicar con una lectura muy personal. Europa tuvo los dos grandes epicentros de las guerras mundiales: Francia y Alemania. La Unión Europea nació como un proceso de paz, para que eso no volviera a ocurrir. Después vino la unión aduanera y, más tarde, la moneda común. Pero el origen fue un proceso de paz.

Los países a los que más les costó hacer los esfuerzos que hoy está haciendo la Argentina —como España, Portugal, Italia o Grecia— terminaron haciéndolos. Sus ciudadanos hicieron un enorme sacrificio. Y fijate cómo crecieron desde 1993 hasta hoy.

Se desarrollaron, redujeron la pobreza y después empezaron a enfrentar otros problemas, que son los problemas del crecimiento. Ese fue el corsé que encontraron para no volver atrás.

La Argentina tiene que evitar el movimiento pendular que la llevó una y otra vez de un extremo al otro. Si logramos bajar la presión fiscal, producir más y exportar más, vamos a resolver uno de los problemas históricos del país, que es la falta de dólares.

Y, ojalá, vamos a tener el problema inverso: el de una economía que genera cada vez más divisas. Fijate que el presidente y el ministro de Economía ya consiguieron este año las reservas que necesitaba el programa económico. También quedó asegurado el pago de los vencimientos de deuda de este año y del próximo. Eso le da previsibilidad a la Argentina.

Por eso estoy convencido de que el presidente Milei tiene que reelegir.

— La última. Adorni dejó la Jefatura de Gabinete en medio de una investigación judicial sobre su patrimonio y de una fuerte polémica por sus declaraciones juradas. Le hago una pregunta muy concreta: ¿usted tiene todo en orden?

Sí. Declaro mis bienes hace veinte o treinta años.

— ¿Está todo en orden?

Está a la vista de todo el mundo, hace muchos años.

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Atrapado en la ortodoxia de Milei, el Gobierno intenta recuperar el control político

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El Gobierno hará otro intento esta semana por mostrar control político para apaciguar la incertidumbre económica. Volverá a convocar al PRO, ya apuró acuerdos con los gobernadores aliados que empezaron a tomar distancia de la Casa Rosada, y espera darle media sanción a dos iniciativas claves para la agenda de Javier Milei, como son la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y el nuevo marco legal para el proyecto de inocencia fiscal. La mesa política va perdiendo la paciencia pero activó todos los canales posibles para cerrar el frente interno y apaciguar el escenario de tensión económica. No hay plan B. Milei no sólo ratificó el rumbo. Avisó que no habrá cambios. Tampoco tiene con qué. Quedó atrapado en su propio dogma.

Van a ser dos o tres meses complicados”, anticipó Luis Caputo al Gabinete, ante la ansiedad de sus colegas por los resultados que no llegan. Habló de su preocupación por el corto plazo y su expectativa por el largo plazo, según relató un integrante de la mesa política. Patricia Bullrich pidió públicamente mayor velocidad. Reconoció que hay familias, pymes y empresas ajenas a la supuesta bonanza del modelo. La semana cerró con el riesgo país por encima de los 500 puntos, una peligrosa suba de tasas en el contexto de endeudamiento récord, y una menor compra de dólares por parte del Banco Central. La obsesión de Milei y Caputo es mantener el dólar en $1500, el camino que, creen, les allanará la reelección.

El mercado comienza a dudar. La consultora 1816 planteó esta semana un duro pronóstico. Comparó la situación actual con el estrés del año pasado aunque en “dosis pequeñas” y reflejó que la suba de tasas pareció ser un movimiento arriesgado en función de que hay 5,9 millones de individuos en mora. “Sí a 14 meses de la elección el Gobierno está dispuesto a que las tasas se muevan tanto en tan pocos días para mantener un nivel de spot, es natural hacerse la idea de que a medida que nos acerquemos a los comicios podamos vivir episodios de estrés mucho mayores”, planteó.

Los datos de empleo tampoco acompañaron al Gobierno a pesar de la encendida defensa de sí mismo que hizo Milei en su discurso ante el Council of the Americas y ante la Bolsa de Comercio de Rosario. En ambos se mostró más pendiente de confirmar su tesis, propia de un paper académico, que en analizar los datos comprobados. El trabajo registrado en el sector privado encadenó 12 meses de caída consecutiva. A eso se sumó que los salarios reales del sector privado cayeron 1,6% mensual y se ubican 2% por debajo de noviembre de 2023. “El costo de mantener el techo de $1500 es alto, lo que lleva a preguntarse cuánto tiempo quisiera el Gobierno sostener ese nivel (no tenemos respuesta)”, apuntó 1816 y vaticinó que el equipo económico apuesta todo a que “se genere oferta con nuevos créditos en dólares”. Mala idea. En su último informe, la calificadora Moody’s consideró que esa medida incrementa la exposición del sistema bancario local a riesgos crediticios asociados al tipo de cambio. Ya se habían mostrado en contra economistas de miradas cercanas al oficialismo.

En junio la actividad económica subió 0,8% respecto del -0,6% de mayo. La consultora Suramericana hizo el ejercicio de congelar este crecimiento. “Tendría un piso garantizado del 1,2%. Así, la actividad necesitará de un decisivo impulso en el segundo semestre del año para alcanzar el reciente pronóstico del FMI de un crecimiento del 3,5% durante 2026”, plantearon en el último informe semanal.

Dudas en el PRO

Caputo admitió internamente que se crecerá menos y más lento. Pidió confianza a la mesa política, cada vez más ampliada. Ya sumaron a los encuentros a Federico Sturzenegger después de la derrota por la ley de tierras. El funcionario fue ratificado en público esta semana por el Presidente. Este martes se sumará Sandra Pettovello, ministra de Capital Humano. Básicamente, una reunión de Gabinete. Según relata un integrante del oficialismo que participa de esos encuentros, el ministro de Economía insiste en que debe estar ordenada la política para evitar sobresaltos.

El jefe de Gabinete, Diego Santilli, tiene previsto volver a convocar al PRO a la segunda ronda de encuentros. Hay malestar. La desconfianza nunca se aplacó, pero llamó la atención en el macrismo que el mismo Caputo que pide orden político salió a hacer campaña en territorio porteño. Estuvo de recorrida en Lucciano’s, en el barrio de Las Cañitas, con Pilar Ramírez, la delegada de Karina Milei en la política de la ciudad.

Otro factor que generó ruido fue la presencia de la propia Secretaria General en la fábrica de muebles Fontenla, en Villa Riachuelo. Las recorridas porteñas se mantendrán y ampliarán a otros ministros. Karina no está dispuesta a bajarse de la pelea en CABA por un diálogo con Macri, transmiten sus allegados. En este contexto de creciente recelo, el jefe del bloque de PRO en el Senado, Martín Goerling Lara, cercano a Mauricio Macri, dijo que era “escéptico a cualquier tipo de acuerdo” y lo argumentó por “toda la experiencia que hemos tenido con esta gente”, en relación a las idas y vueltas con los libertarios. Es el mismo concepto que usa Macri. “Mi provincia está muy mal. La economía diaria está muy mal, el consumo está muy mal, se cierran fábricas, se cierran negocios”, se quejó el senador y habló de que está “complicada la calle”. Cerca de Cristian Ritondo, el principal impulsor de un acuerdo, insisten en remarcar que el diálogo está encaminado y que a contramano de lo que deja trascender el círculo más cercano a Macri, razonan que si los mandó a reunirse es porque quiere acordar. Por ahora la bienvenida al segundo encuentro no parece ser un agasajo cálido por parte de Karina Milei.

Sorpresa por los discursos

Hay ministros incómodos. La presentación de Milei en público dejó perpleja a buena parte del Gabinete. “Faltan explicaciones”, reclamó una voz potente dentro del elenco oficial sobre la promesa de los mejores 18 meses. Es lo que dice en público Bullrich, que esta semana volvió a marcar sus diferencias. Lo seguirá haciendo. En su intimidad habla de “sacudir el tablero” para evitar que el Gobierno termine como el de Macri. Ella le cuenta a los suyos que no lo va a permitir. Si es necesario, jugará.

Son pocos los funcionarios que vieron a Milei en los diez días que pasó en Olivos. El Presidente no va a la Casa Rosada. No lo hizo en todo este mes. Sí chatea con la mayoría de los ministros. Esta semana la comunicación oficial llegó al extremo de prometer que habría algún tipo de mención a la situación de las personas en mora y terminó finalmente con Milei diciendo que los argentinos se endeudaron para comprar televisores para ver el Mundial. En febrero pasado, la mora con las fintech ya alcanzaba al 26,2%, con financieras no bancarias llegaba a 34,1% y con los bancos era de 11,2%, un deterioro que comenzó en agosto del año pasado. Justo en junio, cuando comenzó el Mundial, el crecimiento de la tasa de morosidad se detuvo, según los datos del Banco Central. Lo llamativo de la afirmación presidencial es que si se compara la venta de televisores con otros mundiales, este fue el año de peor desempeño. Para Rusia 2018 se vendieron en los seis meses previos 1.539.972 televisores. Para Qatar 2022, 1.173.713 y para el de este año fueron 1.048.540, según la encuesta de Ventas de Electrodomésticos y Artículos para el Hogar (EAH) del INDEC, que incluye ventas en salón y ventas online.

Hay una desconexión al interior del oficialismo. Mientras Bullrich reclama en público resultados, Milei se abraza a su credo. En paralelo, fue notable que el Gobierno hiciera esfuerzos por despegarse del ex asesor Fernando Cerimedo, acusado en Bolivia por el intento de femicidio a su ex pareja, y el propio Milei se tirara arriba de la granada al repostear teorías conspirativas sobre presuntos autoatentados y saliera en defensa de su ex colaborador.

Entre los funcionarios hay dudas respecto del plan. Las voces que piden cambios sostienen que el margen que tienen es mínimo. El modelo los ató de pies y manos. Ahora sí que no hay plata para reactivar la obra pública. El ajuste está al límite. En julio, la jubilación mínima cayó un 0,3% por el congelamiento del bono, según el análisis de CP Consultora, de Federico Pastrana. Respecto a noviembre de 2023, la jubilación mínima, que cubre a más del 60% de los jubilados, está 9,7% abajo. Lo mismo pasa con la Asignación Universal por Hijo (AUH), que se mantuvo estancada en julio, mientras que la Tarjeta Alimentar continuó congelada en el monto nominal de $72.250, lo que representa una reducción real del 2,2%. “Contando ambas políticas, la transferencia a una familia de un hijo sumó $220.327. Sumando ambos ingresos, estos se redujeron un 0,7% en términos reales”, señala el informe.

Activar la política

Para pasar el momento, el Gobierno activará esta semana el Congreso. Será la sesión de “La capital nacional de…”. Martín Menem incluyó en el temario un rosario de declaraciones de interés que van desde la provincia de Santa Cruz como la capital nacional de la natación de aguas frías o la localidad de Caá Catí, en Corrientes, como capital nacional de la producción bubalina. La Casa Rosada espera conseguir la media sanción a la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y el proyecto de inocencia fiscal. Negoció quitar a los funcionarios de ese beneficio ante la derrota anterior en el Senado. Además, sumó la creación de juzgados federales, en otro intento por hacerse de votos aliados. Incluyó en el temario la creación de dos nuevas salas para la cámara de apelaciones de Tucumán y otra para Mar del Plata.

La novedad del Congreso de esta semana será también la creación de un nuevo bloque, que presidirá el ex gobernador de Misiones, Oscar Herrera Ahuad, un desprendimiento de Innovación Federal, que tendrá a los diputados de esa provincia, que son 4 y a los 3 de Salta. En la presentación, que se hará antes de la sesión, estará el actual mandatario misionero, Hugo Passalacqua, que toma las riendas políticas del espacio. Posiblemente también esté el salteño Gustavo Sáenz. “Vamos a negociar ley por ley. Dejamos de discutir ATN, describe el sentido del nuevo espacio uno de sus integrantes. Es la consumación de la pelea con Carlos Rovira, el dirigente que marcaba el paso en la relación con la Casa Rosada. En el temario de la sesión del miércoles se incluyó un proyecto presentado apenas asumió por Herrera Ahuad para bajar el IVA a la fécula de mandioca. El Gobierno empieza a estar atento a ciertos gestos que antes directamente desdeñaba.

La mesa política todavía no consigue los votos para aprobar la eliminación de las PASO. No está lejos, pero antes tiene que cerrar acuerdos con el PRO y la UCR si quiere avanzar. No hay posibilidades de que en Misiones, como en Tucumán, haya un entendimiento electoral. Passalacqua, por caso, trabaja en su propio armado provincial. Como anticipo, esta semana se reunió con el llamado peronismo fiscal, el espacio que armaron Victoria Tolosa Paz, Guillermo Michel y Juan Manuel Olmos. “Si viene Kicillof se va a reunir con Kicillof, él tiene que armar su partido”, refuerzan cerca del mandatario. También se reunió con Caputo y Santilli para firmar el nuevo régimen de zona cálida. Es la carta que encontró el Gobierno para compensar los votos que no tendrá de los patagónicos por zona fría. “Ese tema está verde”, aclara una fuente del Senado. Ni siquiera tiene dictamen, a pesar de que cuenta con la media sanción de Diputados.

La mayoría automática de gobernadores se terminó. A medida que avanza el año electoral el acompañamiento a la Casa Rosada en iniciativas antipáticas se esfumará. Con las elecciones desdobladas, son pocos los temas nacionales que logran penetrar las campañas provinciales. Uno de ellos es la eliminación de las PASO, en las que hay consenso social, y de ahí podrían aparecer los votos que necesita el Gobierno. El plan colectoras quedó enterrado con la baja en la imagen presidencial.

Aferrados al antikirchnerismo

El otro dogma al que se aferra el Gobierno es al de captar al antikirchnerismo. En los despachos oficiales reconocen la caída en las encuestas. Están esperando las últimas mediciones. Ubican a Milei con entre 35 y 40 por ciento de apoyo, incluso más cercano al valor más bajo. Pero se aferran a un dato que les hacen llegar las encuestadoras que miden para el oficialismo. Que del 60 por ciento que no lo acompaña, el 70 por ciento no vota kirchnerismo. “Si recuperamos una parte de ese votante, que es la de Juntos por el Cambio, podemos reelegir”, sostiene un funcionario.

Para la Casa Rosada, el mejor candidato opositor es Axel Kicillof, que a pesar de su distanciamiento con Cristina Kirchner suele ser visto como un representante de ese espectro ideológico. El gobernador bonaerense intenta romper ese sesgo. El jueves se reunió con empresarios en el marco del Council of the Americas. Fue un encuentro reservado en el Hotel Alvear organizado por Susan Segal, que supo tener buenos vínculos con Cristina. Le hicieron dos preguntas. Una de ellas fue por la controversia por las cifras de pobreza. La otra, por su candidatura presidencial. Sobre la primera se extendió a hablar de la economía y dio un diagnóstico catastrófico. Sobre la segunda, dijo que estaba trabajando en la construcción política, en una clara admisión de su intención de competir. Cerca de Kicillof contaron que como se les terminó el tiempo, pidieron verlo en otro momento en La Plata. Había representantes de mineras, consultoras y empresas de tecnología.

El peronismo en su conjunto trabaja en la idea de sostener las primarias como objetivo central. Más allá de alguna iniciativa propia para paliar la crisis de endeudamiento, la oposición se muestra cauta. Sería también como resolverle el problema al Gobierno. Lo que se vendrá es un consenso para prorrogar las emergencias que vencen a fin de año, leyes que el Gobierno nunca cumplió, como discapacidad. Por ahora, el Gobierno gana la pulseada parlamentaria con su propia agenda, más moderada por el clima social adverso a pesar del credo de Milei.

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Círculo rojo: el campo minado por el que avanza Milei y las inquietudes en torno a la visita de León XIV

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Javier Milei

Este martes, el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Marcelo Colombo, tiene agendada una reunión en el Vaticano para ultimar los detalles de la visita de León XIV, al que le preparan un raid vertiginoso de 72 horas en la Argentina. Colombo llegará a ese encuentro con una carpeta ancha con información sobre la “realidad argentina” para darle en mano al Papa, que tiene datos precisos sobre el país y que, además, será visitado por dos de los jefes de la CGT en el marco de una delegación internacional que estará en la Santa Sede el mes próximo.

El martes, la Iglesia argentina debería terminar por informar en Roma qué lugares y actividades tendría León XIV entre la capital, Buenos Aires y Córdoba, una agenda apretada de USD10 millones diarios y una delegación de 85 funcionarios vaticanos que la Santa Sede empezará a confirmar en las próximas semanas cuando una nueva avanzada proveniente de la capital italiana llegue a nuestro país. Esa compleja logística -el Papa tiene previsto recorrer todos los tramos por tierra en la capital y la provincia de Buenos Aires- se comenzó a analizar a mediados de semana en el encuentro que Karina Milei encabezó en Casa Rosada con autoridades de la CEA, una cumbre en la que la hermana del presidente casi no habló -apenas lo hizo-, pero a los funcionarios e invitados les alcanzó para darse cuenta de que el poder real del gobierno pasa exclusivamente por ella. “Todo está concentrado en su figura”, reconoció un secretario de Estado que participó del encuentro. En ella y en Mara Gorini, la sombra de la secretaria general, una funcionaria que ostenta un dominio total sobre buena parte del gabinete y que, según las fuentes, tendrá un papel fundamental en la transmisión de la visita papal.

Javier Milei podrá jactarse, con razón, por ser el primer presidente desde Ricardo Alfonsín en recibir a un jefe del Estado vaticano. Pero puertas adentro del Gobierno existe cierta inquietud por el contenido del mensaje con el que arribará a la Argentina León XIV, que sigue la línea pastoral de Francisco, con fuerte impronta en lo social y, por ejemplo, un rechazo a los conflictos bélicos, en particular a los enfrentamientos en Medio Oriente y al “genocidio” que Jorge Bergoglio puntualizó en reiteradas oportunidades en la Franja de Gaza, atacada sistemáticamente por el estado de Israel, una operación alentada por Milei desde que llegó a la Presidencia.

Para el Gobierno, la visita papal es toda una prueba de fuego. Fuentes oficiales y de la Iglesia resaltaron que el Ejecutivo aconsejó o propició la idea de que las acciones y eventos del Papa tuvieran aforo limitado. No prosperó. Habrá, por caso, una gran celebración en el monumento a los españoles, sobre la avenida Libertador, como parte de los actos que contemplarán además una visita a la Casa Rosada para entrevistarse con el Presidente, un homenaje a Francisco en la catedral metropolitana, un evento en la UCA, un encuentro con funcionarios y embajadores en el Palacio Libertad, una misa multitudinaria presuntamente en el estadio de River Plate, la celebración en la basílica de Luján y la visita a Córdoba, y está bajo análisis una actividad en la cárcel de Devoto, en la capital. Pero una de las paradas que incluyó la CEA, y que sería ratificada próximamente por la Santa Sede -ya hubo una primera avanzada semanas atrás de funcionarios vaticanos y de seguridad del Ejecutivo local- podría agregarle a la gira un plus de incomodidad para el gobierno: la visita de León XIV al Cottolengo Don Orione, una institución que trabaja por la inclusión social de unas 400 personas con discapacidad en Claypole, en territorio bonaerense. Meses atrás, la Conferencia Episcopal reclamó al Gobierno por el atraso en los fondos para esa obra; se abrió entonces una mesa en el Ministerio de Salud y tras varias reuniones se destrabaron las deudas hasta que se regularizaron los pagos, con atrasos en torno a los 60 días, “lo normal para el Estado”. Esa acción descomprimió el reclamo de la Iglesia. ¿Pudo haber tenido que ver la resolución con la posible visita papal? Que el Vaticano haya avanzado en la selección de ese proyecto inclusivo en Almirante Brown ya es toda una señal en sí misma.

Los cuestionamientos públicos de la Iglesia por la situación social, y la posibilidad de que el Papa, más allá de su misión pastoral, se haga eco de esa agenda vinculada con la Doctrina Social es una opción que inquieta al Ejecutivo. A principios de mes, en la homilía por San Cayetano, el arzobispo de la ciudad de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, que participó de la reunión de la semana pasada en Casa Rosada, aludió al pensamiento que el Papa citó en la exhortación apostólica Dilexi Te, centrada en el cuidado de la Iglesia a los pobres, que había empezado a preparar Francisco. Allí, León XIV cuestiona las “ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados”. En San Cayetano, García Cuerva advirtió que “la libertad económica no puede ser absoluta”, y abundó: “No queremos resignarnos a que el trabajo sea una mercancía ni a que haya que tener dos o más empleos para llegar a fin de mes”.

“Los Papas, en general, suelen ser buenos invitados”, reflexionó un vaticanólogo. Recuerda, por ejemplo, el viaje de Francisco a Bangladesh del 2017, en plena crisis humanitaria por los cientos de miles de refugiados Rohingya de Myanmar que el pontífice evitó mencionar en su discurso oficial con el nombre de esa etnia, como un gesto al gobierno local.

El Presidente, aseguran, siente fastidio con la Iglesia argentina porque considera que debería tener más apoyo por algunos de los lineamientos que pregona en su batalla cultural, como su rechazo al aborto. Desde que asumió, por caso, no recibió ni una sola vez de manera oficial a la cúpula de la Conferencia Episcopal, ni siquiera para el tradicional saludo de fin de año. Por el contrario, sí trabó una alianza muy cercana con los evangélicos nucleados en ACIERA.

Esa fricción, azuzada por el modelo económico libertario, se hizo palpable desde la asunción de Milei, más allá de los lazos que existen entre la Iglesia y algunos sectores del Gobierno. Reconocen, incluso, el trabajo de Sandra Pettovello, que cortó la intermediación de los planes sociales y reforzó las asignaciones, una medida popular que impactó de manera directa en las organizaciones barriales. Aunque destacan, sin embargo, que esa política pública desconcentró y desarmó la red comunitaria de muchas de esas organizaciones; en paralelo, el narcotráfico hizo desastres en ese tejido social. Hay curas en el territorio que admiten que deben tener autorización de esas bandas criminales para permear con actividades en algunos barrios del Gran Buenos Aires.

A propósito, ¿existen fricciones, detrás de la organización de la visita del Papa entre el ministerio de Capital Humano y la Cancillería? ¿Qué rol tiene Agustín Caulo, el secretario de Culto, que responde a Santiago Caputo?

¿Cambio de clima? Milei se encamina a la visita papal de noviembre en un campo minado con varios frentes abiertos, que abarca a empresarios, periodistas, sindicalistas y hasta a un sector de los aliados que empezaron a percibir un cambio de clima en el Gobierno y en la relación con un sector de la sociedad. El Presidente se muestra irascible con ese posicionamiento del círculo rojo. Esa irascibilidad lo lleva a recluirse en Olivos: recién la última semana reapareció públicamente tras varios días aislado en la quinta presidencial, lo que alimentó su particular estilo de conducción de la gestión. Hay funcionarios con los que apenas interactúa, y a muchos ni siquiera los conoce. Esa escisión de la gestión, sumada a la internas palaciegas, obturan o paralizan sectores de la administración.

Primero en su disertación en el hotel Alvear, y después en Rosario, en la noche del viernes, Milei hizo gala de esa irritabilidad, de mal humor por los análisis que el periodismo y los economistas realizan sobre los datos de la macro, en particular por los niveles récord de morosidad. El informe de agosto de la Secretaría de Defensa al Consumidor de la CGT concluyó que un 58,7% de la población adulta -19.4 millones de argentinos y argentinas- está endeudada, y que 4.7 millones están en mora. El viernes, en Rosario, el Presidente dijo que su gobierno no tiene nada que ver con esa situación.

Para el Gobierno es un problema porque esa faceta disruptiva e histriónica que desplegó Milei en sus primeros años de gestión, y que le valió un reconocimiento de buena parte de la sociedad, empieza a erosionar su imagen. Los resultados de una serie de estudios focales encargados por el círculo rojo empresarial y político arrojaron que uno de los reclamos es por mayor “empatía” por parte de Milei.

Ese presumible cambio en el humor social permea al establishment empresarial, político y sindical, que, por fuera de La Libertad Avanza, sondean la posible oferta electoral de cara al 2027. Los tiempos parecieran haberse acelerado: el famoso “reloj de arena”, una metáfora que Cristina Kirchner utilizó en sus redes, en marzo del 2025, para señalar el comienzo de una fase crítica de la gestión. El apuro o no en la definición de la oferta electoral es un debate que atraviesa al peronismo. Tras su visita a Chaco, a mediados de semana, Axel Kicillof contaría luego en charlas privadas que en varios tramos de esa gira le pidieron que se lanzara formalmente como candidato.

Esa urgencia también está presente en sectores del sindicalismo. Gerardo Martínez y Cristian Jerónimo, dos de los jefes de la CGT, almorzaron esta semana con Emilio Monzó y Nicolás Massot junto a otros sindicalistas de gremios más modestos para tantear la seriedad del proyecto en torno al banquero Jorge Brito, que coquetea con una postulación por dentro o fuera del peronismo. Tanto Martínez como Jerónimo aspiran a moldear una central obrera más vinculada al nuevo mercado del trabajo, y con menos tufillo K. Otros grupos, encabezados por el aeronavegante Juan Pablo Brey, aún auspician al pastor Dante Gebel, que prepara dos estadios en la capital para fin de año.

El círculo rojo empresario, por fuera de los sectores dinamizadores del crecimiento económico, también monitorea con creciente inquietud el proyecto de reelección presidencial. En su presentación del jueves, en el Council of the Americas, el mandatario apenas fue aplaudido. El diario Clarín consignó, por ejemplo, que Martín Rappalini, jefe de la UIA, siguió el discurso desde el bar del hotel. Algunos de los asistentes notaron además que el Presidente tuvo poco eco de aplausos cuando agradeció al “Coloso” Federico Sturzenegger. Luis Caputo“Toto”, no estaba en primera fila porque había acusado unas líneas de fiebre. Zafó del aplauso: en Economía dicen que el ministro enfureció con su colega por el paro de los prácticos navales que paralizó el comercio marítimo a principios de mes tras la oficialización del decreto 690 que desregula el servicio de practicaje. ¿Hay también discrepancias por el proyecto de reforma de la carta orgánica del Banco Central que empezará a discutirse esta semana en el Congreso?

Entre los gobernadores empezaron, en simultáneo, a suscitarse movimientos que pararon antenas de la Casa Rosada. El más significativo fue el de Hugo Passalacqua, de Misiones, que terminó con el dominio de décadas de Carlos Rovira: el ex hombre fuerte de esa provincia, que parecía invencible, volvió de un viaje por París y se dio cuenta de que el actual gobernador lo había vaciado de poder. Passalacqua recibió el miércoles a una delegación de dirigentes del peronismo, a los que les dijo que no apoyaría las listas colectoras que en algún momento propuso el oficialismo como moneda de cambio para suspender las primarias. Cerca de Diego Santilli subrayaron que los votos para avanzar en esa dirección están en suspenso, pero que confían en obtenerlos en algún momento. A la par del misionero sorprendió Gustavo Sáenz, de Salta, que en una entrevista con Infobae al Mediodía resaltó, con un parafraseo alfonsinista, que con el “equilibrio fiscal no se come, no se cura ni se educa”, y dijo que no es lo mismo “equilibrio fiscal que equilibrio social”. Horas después, anunciaron ambos que conformarán esta semana un nuevo bloque en Diputados.

Todos esos movimientos, y otros más subterráneos, encuentran al gobierno desmembrado entre sus diferentes tribus internas. Dicen que Caputo, el consultor estrella del presidente, está “más tranquilo”: hay quienes interpretan esa definición como la decisión del estratega de empezar a “soltar” de a poco el proyecto y enfocarse en sus intereses, que son muchos, y variados, en torno a la administración libertaria. En su entorno mostraron alguna preocupación por algunas cuestiones, como la investigación por el fentanilo contaminado y las implicancias que podría tener ese expediente en la cúpula de Salud. Rodrigo Lugones, hijo del ministro, estuvo la semana pasada en el país.

Patricia Bullrich, en tanto, refuerza su agenda: este viernes volvió a machacar con la necesidad de apuntalar el crecimiento económico a los sectores a los que no llega el “derrame”, en disonancia con el discurso oficial. Mientras tanto, el jefe de Gabinete avanza sobre diversas áreas bajo el paraguas de Karina Milei, a cargo de la estrategia política: la hermanísima se debate entre el violeta y un posible acuerdo con el PRO amarillo. Esa negociación todavía es incipiente: por eso ella habilitó recorridas por la capital.

Cuántos de todos esos movimientos cuentan con el aval o el conocimiento del presidente sigue siendo una verdadera incógnita. Milei le dedica una cantidad considerable de horas diarias a las redes sociales, a pesar de que la intensidad del relato libertario bajó notoriamente en X, en parte porque Las Fuerzas del Cielo mermaron su apoyo al gobierno en esa red social.

El presidente elige sus peleas personales, sus propias batallas. Esta semana, por ejemplo, reposteó mensajes de foristas en los que se ponía en duda la participación de Fernando Cerimedo en el intento de feminicidio contra Nadia Beller en Bolivia mientras todo el universo digital libertario se desmarcaba del polémico consultor que fue fundamental en la campaña del 2023. Ayer, en Radio Mitre, dijo que ya no formaba parte de su equipo. El viernes, por decisión de la justicia boliviana, Cerimedo fue enviado a una prisión del altiplano. Antes, dejaron trascender que se había desprendido de las acciones que todavía retenía en La Derecha Diario -en su creación, en el 2021, Juan Pablo Carreira, funcionario cercano a Caputo, fue parte de la sociedad madre, Madero Media Group- en favor del español Javier Negre, un lobista con influencias en sectores de la derecha regional e incluso con muy buena llegada al partido republicano de Estados Unidos: fuentes bolivianas aseguraron que alguna vez se jactó en Mar-a-Lago de su llegada al gobierno de Rodrigo Paz. La salida de José Luis Lupo del Ministerio de la Presidencia de Bolivia, de principios de mes, habría tenido que ver con esa injerencia de Negre y Cerimedo.

En octubre, un mes antes de las elecciones de medio término norteamericanas y de la visita papal a nuestro país, Milei llegará a Estados Unidos para participar de una “gala hispana” organizada por Latino Wall Street, una plataforma ligada a La Derecha Diario.

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Resurge la tensión entre Karina Milei y Patricia Bullrich por el estancamiento del proyecto para eliminar la PASO

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El Gobierno oscila, según el sector político interno, en el diagnóstico sobre las negociaciones de la ley que más le importa aprobar a Karina Milei: la reforma política. En la Casa Rosada se muestran muy confiados, en especial cerca de la Secretaria General de la Presidencia. Pero en el mundillo de Patricia Bullrich, donde tienen el pulso del Senado, son abiertamente pesimistas: dicen que los votos no están, ni estarán.

“El fin de la PASO está bloqueado”, aseveran, sin pelos en la lengua. En ambos espacios sólo coinciden en que está firme la determinación de debatir el futuro de la PASO en el recinto en septiembre, o a lo sumo, octubre. “Diciembre está demasiado lejos”, deslizan tras las versiones de que se patee la discusión hasta el límite para forzarla.

El pesimismo de la jefa de los libertarios en el Senado se debe a los números que registra en la Cámara alta. “No es una cuestión de sonrisas, o no, esto es dos más dos”, dijeron en el bloque. Pero también a que está desencantada con la mesa política y con la (falta de) estrategia de Karina Milei.

Corrió el rumor de que la ex PRO se sintió herida cuando la dejaron fuera de la reunión con Cristian Ritondo y Fernando De Andreis, enviados por Mauricio Macri a la Casa Rosada. Pero ella les comentó a los propios esta semana que se sintió aliviada al ver que no la habían convocado.

Cree que esas reuniones son fútiles porque el oficialismo termina borrando con el codo lo que escribió con la mano.

La recorrida de Karina Milei con Pilar Ramírez en la Ciudad de Buenos Aires a la semana siguiente de haber sentado las bases para un acuerdo electoral con los amarillos fue un ejemplo de las dinámicas de Karina Milei que Bullrich critica.

También le reprocha que busque figurar en las primeras planas a pesar de tener el 70 por ciento de imagen negativa. “Lo de Santa Fe fue alevoso”, dijeron, en relación a la cantidad de fotos y apariciones de la hermana presidencial durante la visita a la Bolsa de Comercio de Rosario, el viernes a la noche.

En Balcarce 50 admiten que Karina Milei apuró los gestos con el PRO y las recorridas por la ciudad por pura preocupación. A nivel nacional, por la merma en la imagen del Presidente. Y a escala local, porque detectaron que Jorge Macri estaba venciéndolos por diez puntos en las encuestas. Y al ver que en el mundo porteño violeta nadie estaba activando, desde hace largas semanas, bajó un mensaje: “Hay que volver a la calle”.

En Gobierno todos disimulan el malestar con Patricia Bullrich. Por lo bajo son más sinceros: “Está endemoniada”, dijo al final de esta semana un asesor nacional, luego de la serie de tuits donde Bullrich le pedía a la administración que integra que las mejoras económicas de la macro lleguen a la “vida cotidiana” de los argentinos. Exactamente el tipo de mensajes que Milei y Caputo deleznan.

Por lo pronto, el Gobierno se muestra confiado en el resultado de la sesión del próximo “supermiércoles”, donde se debatirá una bateria de temas de relevancia para el oficialismo, aunque mucho menos acuciantes que la reforma política. Los libertarios pronostican una sesión muy larga, y reconocen que están ajustados. “El peligro es que el peronismo se robe diputados sueltos”, dijo un armador. Así de justos están, pero aún así creen tendrán luz verde para todo el combo.

Lo mismo decían con respecto a Propiedad Privada y se les terminó complicando. La diferencia a su favor, alegan, es que, en estos temas, “no hay internas” en el mileismo.

La visita del Papa

Karina Milei no sólo posa para las fotos, sino que se pone al frente de los temas de relevancia. Y está decidida a digitar -y capitalizar para sí misma- la llegada del Papa.

El ministro de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno, que había formado parte de la gestión de la histórica visita, salió a celebrar la confirmación en el prime time de las noticias apenas se confirmaron las fechas. Pero poco después, en la primera reunión oficial para empezar a diseñar el operativo con el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, se puso a la cabeza la hermana del Presidente.

Quirno quedó pintado”, dijeron en Balcarce 50 sobre el canciller que responde a Santiago Caputo y dejó de manejar la relación de manera directa con la Santa Sede -la copó “el Jefe” con su gente- a pesar de haber sido uno de los artífices de las gestiones para que se concrete la visita.

Es un capítulo más de la interna con el principal asesor presidencial. “Santiago sigue siendo tan influyente como siempre y maneja la botonera. Pero el tema papal se lo quedó ella, sin dudas”, sostuvieron en Balcarce 50.

Dicen en el oficialismo que Milei trajo a colación el tema del aborto para exagerar las coincidencias con la doctrina de la Iglesia. “Es parte de su batalla cultural personal y coincide”, deslizaron.

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