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Sin la anestesia mundialista, aflora la crisis del conurbano y Milei necesita reconectar con lo popular

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Javier Milei reaccionó hace 24 horas a la campaña anti-Argentina que se venía propalando en redes sociales desde que la Selección perdió la final, motorizada por personalidades de distintas latitudes. Lo hizo en las redes sociales, su foro, sin escalar la cuestión a un pronunciamiento público o al ámbito diplomático. En Instagram —una red menos politizada y más transversal—, el Presidente subió una publicación que produjo con escasa sofisticación un grupo de influencers (que hoy comparten un chat de WhatsApp) para que el jefe de Estado comparta contenido propio afín a su visión, sin caer en el permanente reposteo. “Ahora el mundo va a ver dónde puede llegar un país lleno de argentinos”, publicó. Algo así como “hacer a la Argentina grande otra vez”, pero solo con nativos.

En X, el Presidente eligió una frase que atribuyó a Winston Churchill. No fue una acción de comunicación premeditada —difícilmente un experto en la materia le hubiera aconsejado citar a un inglés—, sino una reacción personalísima de un jefe de Estado que se conecta al mundo a través de esa red social, su “diario de Yrigoyen”.

Allí, el Presidente se aferró a la narrativa que adjudicó el antiargentinismo a una movida “woke”, libreto promovido por Las Fuerzas del Cielo del “Gordo Dan” y compañía. Una reivindicación del famoso discurso de Davos que exalta el patriotismo y denuesta al globalismo. Eso se combinó con el proyecto de Agustín Romo para arancelar la universidad y la salud pública a los extranjeros. De paso, Milei también vinculó a la campaña anti-Argentina con el kirchnerismo. La unidad nacional por el Mundial se terminó: bienvenida la grieta de nuevo.

Milei tenía que recuperar, al menos en las redes, una narrativa para defender el país que gobierna. Su gestión había acumulado una serie de errores comunicacionales durante el Mundial que lo habían alejado del sentir nacional del hombre común.

Arrancó con el desapego de la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, cuando habló de la causa Malvinas. Continuó con el término “país bananero” que eligió el vocero Adrian Ravier y que lo obligó a aclarar que no era eso lo que pensaba del país. Y culminó con la confusión general que generó el feriado fallido para festejar el segundo puesto. Sin asesoramiento, el Presidente se apresuró para hacer el anuncio sin conocer la voluntad de los jugadores.

Los intentos para que Diego Santilli fuera un interlocutor con Claudio “Chiqui” Tapia habían fracasado. Recién varias horas después de la final, un colaborador de Karina Milei consiguió tener precisiones del mandamás de AFA. Cuando se consulta por esos traspiés comunicacionales, la respuesta es la misma: que tanto Monteoliva como Ravier como Milei “se mandaron solos”.

Ahora, el Presidente busca aprovechar la estela de orgullo nacional que dejó el Mundial y que se exacerbó con una porción del planeta en nuestra contra. Lo necesita: terminado el certamen, que tuvo a los argentinos embriagados de fútbol y gloria, se presenta la realidad material. Volvieron los piquetes al conurbano y las marchas de jubilados al Congreso. Se conoció que la actividad económica tuvo una recaída intermensual de medio punto en mayo y que, si bien hubo un crecimiento de 0,2% en el último año, hay serias caídas en actividades clave para los sectores medios y bajos, como el comercio (-4,3%) y la industria manufacturera (-5,6%).

Las buenas noticias de la macro chocan de frente con un dato, publicado por Infobae en base a datos del Indec: más de 10,5 millones de personas ganan menos de $1.500.000 por mes y no llegan a cubrir la canasta básica. El equipo económico no desconoce esa realidad, pero confía en el efecto derrame del modelo oficial. “Absolutamente somos conscientes de que tenemos que mejorar las condiciones”, dijo en las últimas horas el viceministro de Economía, Jose Luis Daza, aunque aseguró que “ya están los brotes verdes” para que la gente empiece a sentir las mejoras.

Con las fotos que muestran las encuestas hoy (Aresco, de Federico Aurelio, una de las preferidas de Milei, advierte que un 66% hoy valora negativamente la situación económica), no todos en el staff oficial dan por sentado que Javier Milei podrá perpetuarse con este modelo otros cuatro años. Los más optimistas se aferran a la idea de que los argentinos no quieren volver a la emisión descontrolada y a la inestabilidad. Pero otros están más preocupados. “Si estamos bien es porque hoy no hay nadie que capitalice el descontento. Cuando aparezca una alternativa, ahí empieza el baile”, dijo un importante colaborador oficial.

El conurbano y Pro, la clave

Con una economía a dos velocidades, la principal inquietud del staff oficial está en el conurbano bonaerense, donde la morosidad pasó a marcar el pulso de la vida cotidiana de muchas familias. Ya está definido que será Santilli quien dará la madre de todas las batallas. Hay quienes le aconsejan al “Colo” que juegue en Capital Federal, bajo el argumento de que jamás podrá ganar la provincia si Milei no renueva. Es más, a algunos les resulta difícil pensar en un triunfo bonaerense si el libertario no se impone en primera vuelta, salvo que Axel Kicillof opte por un desdoblamiento y cambie la ecuación. Pero el jefe de Gabinete, en la relación que construyó con Karina Milei, ya está jugado en la carrera por la provincia. “No hay chance de que el Colo vaya a la Ciudad”, se atajan muy cerca de la hermana presidencial.

En su anhelo por gobernar la provincia, Santilli tiene como socio indiscutido a Cristian Ritondo. Los dos políticos profesionales nacidos en el peronismo y madurados en Pro están cerca de cumplir 60 años. Y van por la hazaña. En ese plan, son los principales articuladores de un acuerdo macro entre LLA y Pro. El Colo desde adentro de la Casa Rosada, exacerbando los gestos de lealtad hacia Karina Milei. Ritondo, amasando voluntades desde afuera con un objetivo difícil: anudar todos los acuerdos juntos (a nivel nacional, en la provincia, en la Ciudad y en los distritos gobernados por Pro) sin dejar cabos sueltos. Es decir, incluyendo a Mauricio Macri.

Es que, mientras que en La Libertad Avanza (LLA) muchos creen que pueden prescindir del expresidente, algunos libertarios (que no lo dicen en voz alta) creen que Macri tiene capacidad de daño, principalmente si amaga con una candidatura propia (aunque nadie lo ve con ganas) o si desordena a la tropa amarilla. No se descarta que aquellos que más aceitan los vasos comunicantes promuevan algún encuentro de cúpula a mediados de agosto.

En la Ciudad, la discusión está más desordenada. Si bien en la gestión de Jorge Macri aseguran que hay un único Pro, algunos amarillos aseguran que a Mauricio no le gustó que su primo se haya lanzado a la reelección. Dicen que podría promocionar a otro candidato, como Fernando De Andreis. Casi nadie pone en duda que se terminará en un esquema de coparticipación del poder, con Pilar Ramírez —mano derecha de Karina— como potencial candidata a vicejefa de gobierno porteño.

Santilli, Ritondo, Ramírez, De Andreis son algunos de los que dialogan informalmente mientras Karina Milei y Macri estiran los tiempos para subir el precio de sus espacios hasta que llegue el momento de la definición.

En el Gobierno amagan con reeditar el estilo de la imposición política que exhibieron en 2025. Pero son muchos los que comprenden que, si no habrá un plan platita que aliviane a los bolsillos, en lo político no sobra nada. Solo así se explica que se haya firmado un convenio con el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, para el traspaso de una ruta nacional a la órbita provincial. Es un convenio Nación-provincia inédito para esta gestión. Del acto participó la mismísima Karina Milei.

Los Milei quieren evaluar a los gobernadores por el nivel de apoyo que brinden para aprobar las reformas impulsadas por la Casa Rosada en el Congreso. A Javier lo obsesiona el proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (que anunciará cuando regrese de su gira por Perú). Y la mesa política, aunque lo disimule con otras prioridades, necesita como el agua que se suspendan las PASO en 2027 (de la eliminación ya casi nadie habla).

Las guerras frías

El clima amistoso que dejó el Mundial arroja escenas curiosas como la del martes en la reunión de mesa política. Antes del encuentro, todos estuvieron de acuerdo en hacer una foto de equipo en los sillones en uno de los despachos de la planta baja de la Casa Rosada. Santiago Caputo se sentó en el medio de Karina Milei y Eduardo “Lule” Menem. Una imagen con altas dosis de desfachatez, si se tiene en cuenta la interna que mantiene el asesor presidencial con la hermana del Jefe de Estado. “Santiago está en su momento de mayor cinismo”, se rió uno de sus laderos.

El enfrentamiento entre Caputo y Karina entró en una fase de “guerra fría”. Uno de los miembros de la mesa política contó que, cuando están juntos, sobreactúan gentilezas cruzadas. “Ella le da pie a Santiago para que opine de los temas. Él dice seguido que Karina tiene razón. Están interactuando responsablemente”, dijo un testigo del encuentro del martes.

Las zancadillas, al menos, son mucho más sofisticadas. El traspaso del área de telecomunicaciones (Arsat, Correo Argentino y Enacom) a la órbita del vicejefe de Interior, Gustavo Coria, fue algo dialogado entre Caputo y Santilli. Detrás estuvo la mano invisible de Karina: cerca de la hermana presidencial aseguran que ella quiso ordenar un área en donde vio asuntos turbios después de la detención de Facundo Leal, el ex titular de Arsat arrestado en el penal de Ezeiza luego de que se encontraran 2,4 millones de dólares en efectivo y drogas en su domicilio.

“Ella no va a ir por lo grande que tiene Santiago. Pero quiso reordenar esa área que tenía problemas”, dijo un colaborador del karinismo. Es decir, en la puja de poder, no se espera que la hermana de Milei le imprima golpes sorpresivos a Caputo como ocurrió con el Ministerio de Justicia, pero sí podría darse un proceso de desgajamiento sutil de algunas áreas muy particulares que responden al consultor sin cargo.

El secretario de Ciencia y Tecnología, Darío Genua -que era quien controlaba el área de telecomunicaciones traspasada-, sigue en su cargo en los papeles. Pero todos anticipan su salida. El funcionario llegó por recomendación de Rodrigo Lugones, el jefe de Caputo en la consultora Move Group, radicado en España. Santilli no quiere su continuidad. El problema es quién elige al sucesor. La duda es si el jefe de Gabinete va a tener libertad de elección o se impondrá un nombre desde el karinismo.

La otra guerra de pesos pesados se da en el Senado, entre Patricia Bullrich y Victoria Villarruel. El principal asesor de la vice, Mario “Pato” Russo, fue denunciado en Comodoro Py por un colaborador de la titular del bloque de LLA, Cristian Larsen, que dijo que el ladero de Villarruel amenazó con “tirarlo por la ventana”. En las últimas horas, las dos mujeres se encontraron para encauzar una mínima convivencia.

Además de los proyectos económicos y la reforma electoral, el Gobierno planea enviar otro paquete de proyectos de desregulación con el sello del ministro del área, Federico Sturzenegger. Llama la atención que se insista con esa agenda si se tiene en cuenta que Bullrich no logró juntar los votos para el Proyecto de Ley de Propiedad Privada. Más aún si, como dicen en el Senado, el proyecto se empantanó por la resistencia de Sturzenegger a hacer concesiones en el capítulo sobre tierras.

No fue la única vez que el “coloso” metió sus garras de halcón desregulador: el Gobierno debió emitir un decreto para emparchar la reforma laboral y mejorar el cálculo de los aportes solidarios a los gremios porque, al momento de la reglamentación, se decretó que la base de cálculo sería solo el salario básico y no la remuneración completa con las sumas normales, habituales y mensuales. Ese detalle desfinanciaba fuertemente las cajas sindicales. Finalmente, el Gobierno cedió ante la CGT. Además de amigarse con la casta política y judicial, la gestión de Milei le hace gestos a la casta sindical.

Cuentan en el Senado que Villarruel ya se mandó a hacer un cuadro con la foto de Giovani Lo Celso, Cristian “Cuti” Romero, y Lisandro Martínez levantando la bandera de Malvinas en el estadio Mercedes Benz, de Atlanta. A diferencia de Milei, la vice no muestra fisuras en su agenda.

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Nuevo foco de malestar con Bullrich y aparecen diferencias en el Gobierno sobre cómo lidiar con sus desmarques

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Mientras ella deja saber que está cada vez más cansada, que en la mesa política no se decide nada y que en el Gobierno están todos más atentos a pelear las internas que a ganar el año que viene, un sector de la administración vinculado con Santiago Caputo empezó a diferenciarse por primera vez, y de manera abierta, de las posiciones de Patricia Bullrich. Del otro lado, el entorno de Karina Milei insiste en dar la otra mejilla.

Los caputistas están convencidos de que la senadora estuvo detrás del pedido de los aliados para incluir al Ministerio de Seguridad en el Consejo de Seguridad Nacional, en el dictamen del proyecto sobre Malvinas. Es un tema clave para Santiago Caputo, que quería que el organismo quedara integrado solo por el área de Inteligencia, algo que dejó explícito en su cuenta de X. También hubo sospechas de que Martín Menem tenía interés en sumar legisladores al Consejo, algo que finalmente no ocurrió en el dictamen aprobado y que en la Cámara de Diputados lo negaron tajantemente.

El enojo con Bullrich, sin embargo, empezó por otro lado: haber reconocido de manera explícita la derrota de Flávio Bolsonaro y el triunfo de Lula da Silva, a contramano de Javier Milei, que optó por un silencio total y ni siquiera se expresó por la vía de su canciller. Para el sector que se referencia en “Las Fuerzas del Cielo”, esa diferenciación fue una afrenta política.

El detonante

El detonante fue un posteo del legislador bonaerense Agustín Romo, que responde al ala de Santiago Caputo. En X, Romo escribió: “Este es un gobierno de derecha. No de centro ni de centro derecha. Las tibiezas déjenlas en sus casas. Córranse que la libertad avanza”. El mensaje, confirmaron en la Casa Rosada, estaba dirigido a la senadora. Y en el Senado también lo entendieron así, aunque le restaron relevancia. Fue la primera vez que esa parte del oficialismo, hasta ahora estaba muy alineada con Bullrich en su cruzada contra Karina Milei, mostró malestar con ella.

En el sector de Bullrich dicen que la modificación de la integración del Consejo de Seguridad Nacional en el dictamen no fue su “culpa”. Y creen que, más que arremeter en su contra a través del X, ese sector en realidad estaba “defendiendo” a Caputo en su cruzada por ayudar a Bolsonaro a salir de Brasil.

En el bullrichismo, de todas formas, sintieron irritación por el episodio. “Se creen 007, son ridículos”, sostuvo un alfil sobre quienes cuestionaron la inclusión del Ministerio de Seguridad. Y agregaron que, en todo caso, la presencia de esa cartera tuvo como objetivo darle “legalidad” al organismo. Los defensores del proyecto original calificaron mal esa consideración. “En Estados Unidos no funciona así. El asesor de seguridad nacional no está condicionado por homeland security. Es más estratégico el rol. No es que vas a mandar a la cana a hacer un allanamiento menor, minucias”, dijeron.

En el entorno de Bullrich sostienen que la inclusión de Seguridad fue una concesión a los aliados en la negociación por el proyecto. Y sumaron, para legitimar el planteo, que Santiago Caputo estaba al tanto de que estaba en pie ese pedido de los aliados.

De todas formas, en Balcarce 50 no creyeron que se tratara de un pedido de los aliados. Pensaron en cambio que era un plan de Menem integrar a miembros del Poder Legislativo. Desde su entorno aclararon que no se metió en el tema: solo trasladó el planteo.

Fuentes del bloque de Diputados que participaron del debate, consultadas en off the record, van en la misma línea y negaron que Bullrich haya tenido algo que ver. Aseguran que la inclusión de Seguridad se resolvió a pedido de “varios diputados”, sin precisar de qué bloques, y que fue aceptada por Menem. Agregan que en los temas de la Cámara baja no hay contacto con la senadora, ni ella lo tiene con ellos en los asuntos del Senado.

La ministra de Seguridad también es eje de las críticas, pero de antaño. No la consideran apta para el puesto y no le perdonan haber “estropeado” el proyecto de agencia de migraciones que Caputo había planificado. La idea era emular una especie de ICE, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, el organismo encargado de ejecutar las deportaciones y que provoca serias controversias en ese país. “No compartimos criterios con Monteoliva”, dijeron en las Fuerzas del Cielo.

La otra mejilla de Karina

Por el otro lado, Karina Milei sigue decidida a no responder. Hasta ayer, en su entorno sostenían que el planteo de Bullrich por el tema de Brasil, es decir, su diferenciación de la postura oficial del Presidente de no reconocer ni mencionar, y mucho menos felicitar, el triunfo de Lula, “fue correcto”. Y hacían silencio respecto del posicionamiento más belicoso de la otra facción.

Como en todas las últimas diferenciaciones de la senadora, en el área de la secretaria general omiten todo cuestionamiento. Dicen que es “más de lo mismo” y le restan importancia. Aseguran, incluso, que Bullrich “pierde efecto” político por lo repetitivo de esos desmarques. Y nuevamente no tienen planeado escalar, aseguran, al menos por ahora.

Dos lecturas, una misma interna

La situación deja a la senadora en una posición incómoda. Por un lado, recibe fuego de Las Fuerzas del Cielo, que la acusan de operar contra Caputo y de correrse de la línea oficial en política exterior. Por el otro, el karinismo la ignora, una estrategia que en el círculo de Bullrich leen como una forma de desgaste.

Cada una de estas diferenciaciones, sea por Brasil, por Malvinas o por cualquier otro tema, funciona como un termómetro de la interna en el Gobierno.

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El Senado aprobó cambios en la ley de salud mental: se modifican criterios de internaciones y equipos médicos

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El Senado aprobó esta madrugada y giró a Diputados una nueva la ley de salud mental que dista de la de 2010, en su momento empujada por el kirchnerismo y que, con el correr de los años, generó quejas varias y desesperados reclamos de cambios. La iniciativa, que obtuvo 42 adhesiones y 21 rechazos durante la votación en general, modifica criterios en internaciones involuntarias, adicciones y equipos médicos a cargo de tomar decisiones complejas relacionadas con la temática, entre otros puntos.

La iniciativa le da prioridad a psiquiatras, aunque en las últimas horas se consensuó el aporte de psicólogos en grupos interdisciplinarios, tras presiones desde provincias y algunas universidades. También hubo aportes para reprimir inquietudes por fondos extra.

Como miembro informante, la libertaria y presidenta de la comisión de Salud, Ivanna Arrascaeta (San Luis), primero destacó las exposiciones de “más de 70 representantes de instituciones, asociaciones civiles y del derecho”, y fue rápido hacia la ley vigente. “La internación dejó de ser una respuesta clínica y pasó a ser una respuesta por falta de casa y familia”, manifestó.

La puntana dio cifras de los casi 16 años de la norma actual y habló de resultados “insuficientes para asegurar la efectividad de derechos y dotar de herramientas nuevas”, más “avances dispares en distintas jurisdicciones”. Apuntó a un articulado “desactualizado” y cifras alarmantes de hospitalizaciones públicas -suba de 70%- post pandemia. Y finalizó: “Llegar a tiempo es pasar del riesgo inminente al riesgo grave”.

No pensó lo mismo el ahora ex kirchnerista Guillermo Andrada (Catamarca), quien defendió y criticó, al mismo tiempo, las pautas actuales de salud mental. Llamó la atención, sobre todo, desde su profesión de médico. Como se esperaba, fue directo a la “falta de recursos”. Y agregó: “No podemos hacer una ley que prometa lo que no se puede cumplir”. Para el -de nuevo- justicialista, “no le dieron la oportunidad a una muy buena ley de poder ser efectiva”.

Otro doctor, el silvestre misionero Carlos Arce, leyó entera su alocución, algo que suele ser mal visto y no está permitido en el recinto, salvo pedido expreso a quien comande en ese momento la sesión. Su colega de bancada, Elizabeth Rojas Decut, hizo lo mismo durante la discusión previa sobre el mercado de carbono. Suelen manejarse en espejo. No fallaron. También se quejaron por las partidas involucradas, aunque libertarios aceptaron la incorporación del “financiamiento federal”.

Después de las protestas de Andrada y Arce, tuvo que ser una contadora la que bajó a tierra ejemplos pedagógicos para pincelar el delicado panorama que enfrentan familias en el interior del país. Fue la radical y ex vicegobernadora de Chaco, Silvana Schneider. “Hoy, el médico en el pueblo no tiene el respaldo legal para proteger a una persona en riesgo”, advirtió. En la misma línea fue la oficialista fueguina Belén Monte de Oca, quien expresó: “Se confundió libertad con abandono”.

“Vamos a promover leyes sin discutir cómo se financia la salud mental”, enfatizó desde el Frente Cívico el ex gobernador de Santiago del Estero y filo K Gerardo Zamora, quien lamentó que no se haya tenido “a la vista” un proyecto presentado tiempo atrás. “Error de enfoque”, añadió. Coincidió, por el cristinismo, la médica y ex mandataria catamarqueña, Lucía Corpacci.

El cierre estuvo a cargo de la líder libertaria, Patricia Bullrich: describió la “contradicción” que se generó entre “dos profesiones que atienden a la salud mental”, con una injusta acusación contra los psiquiatras “como violadores de los derechos humanos sin ningún sentido”.

“Son dos miradas o formas de encarar el problema -en la comparación con psicólogos-, pero ambas necesarias para encarar los trastornos de personas en una comunidad”, indicó, y dejó en claro que “hoy no se puede actuar ante situaciones” que llevan a “muertes” o “violencia familiar”.

“Se dejó un tema sin resolver”, puntualizó la porteña, y subrayó la necesidad de “intervenir a tiempo” para “cuidar a las personas”. Y repitió un número contado semanas atrás por Infobae: 100.000 psicólogos versus casi 4.000 psiquiatras.

Detalles del proyecto

En las internaciones, se reemplaza la exigencia del psiquiatra por médico -aunque con preferencia hacia la mencionada especialidad- o con formación en salud mental, con otro firmante -se apunta a que sea psicólogo-, quien tendrá injerencia en la evaluación y una potencial alta. Como para el último caso también estaba escrita la palabra “preferentemente”, se negoció quitarla para que no haya margen a interpretaciones y debido a que no existe un reemplazo de dicha profesión.

La trifulca por esta cuestión fue una de las tantas entre Nación y provincias agrupadas en el Consejo Federal de Salud (CoFeSa). Mismo caso para las quejas por fondos, por lo que el oficialismo hizo más taxativo el articulado, con el fin de despejar dudas restantes. Y se permitirá la ventana de tele consulta donde haya menor presencia de personal dedicado a la temática.

Por otra parte, se considera un concepto más amplio a la hora de hablar de adicciones -para incluir a la ludopatía, por caso-, se activa una delimitación de familiares en representación de pacientes, se imponen diferenciaciones específicas entre adultos e infanto-juveniles, y queda prohibida la práctica de manicomios. También hay un plan de egreso con objetivos y seguimientos, más directivas claras “anticipadas” -prevención- en salud mental.

En cuanto a familiares, se limita la intervención a padres o hijos y se mantienen los representantes legales, cónyuges y convivientes. Una aclaración no menor es que, en los casos de no aparición de responsables, se explicita la obligación estatal de garantizar apoyos y dispositivos comunitarios.

Para el régimen de atención por equipos infantojuveniles y dispositivos diferenciados de adultos se incorpora la autonomía progresiva, el derecho a ser escuchado y la confidencialidad. En caso de una eventual internación en unidades de adultos, la misma queda restringida a imposibilidad acreditada y por un tiempo mínimo indispensable.

En último lugar y, en conjunto con la prohibición de prácticas “manicomiales”, se restituye un catálogo de atención ambulatoria y domiciliaria, casas de convivencia, hospitales de día y centros de capacitación sociolaboral. También se habilita el derecho a consentir o rechazar, de manera anticipada, tratamientos y designar personas que expresen el consentimiento cuando el paciente no pueda hacerlo. Esto cambia ante riesgo grave para la vida.

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La UBA lanzó una plataforma para rastrear los votos, proyectos e intervenciones de cada diputado y senador en el Congreso

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La Carrera de Ciencia Política de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) presentó el Monitor de Actividad del Congreso, una nueva sección de Data CP que reúne y sistematiza información pública de la Cámara de Diputados y del Senado de la Nación para que cualquier persona pueda conocer cómo votó cada legislador, qué proyectos impulsó y cuánto utilizó los pasajes oficiales, entre otros datos.

La plataforma organiza la información en cuatro grandes dimensiones: las votaciones de cada legislador y legisladora, los proyectos que presenta o acompaña, sus intervenciones en el recinto y la utilización de pasajes oficiales. La información abarca distintos períodos legislativos y puede explorarse a través de gráficos, tablas, mapas y visualizaciones interactivas que no requieren conocimientos técnicos especializados para su uso.

Detrás del lanzamiento hay una premisa concreta: si bien los datos del Congreso son públicos, históricamente se encontraron dispersos entre expedientes, actas, versiones taquigráficas y bases de datos de ambas cámaras, en formatos que dificultaban su consulta y comparación. El Monitor apunta, precisamente, a resolver esa dispersión.

Pablo Cerchia, licenciado en Ciencia Política de la UBA y responsable del proyecto, explicó el alcance de la iniciativa: “No alcanza con que la información pública esté disponible: también tiene que ser comprensible, comparable y reutilizable. Queremos que cualquier ciudadano pueda conocer qué hicieron sus representantes, cómo votaron y qué iniciativas impulsaron. El Monitor permite transformar información que antes estaba dispersa en una herramienta concreta para la investigación, el periodismo y el control ciudadano”.

Entre las funciones disponibles, la plataforma permite comparar el comportamiento de los bloques frente a leyes relevantes, analizar la afinidad de voto de los legisladores con el oficialismo y la oposición, identificar coincidencias entre espacios políticos y observar la cohesión interna de cada bloque.

También incorpora mapas de alianzas construidos a partir de la cofirma de proyectos legislativos, rankings de intervenciones en el recinto y herramientas para explorar el vocabulario utilizado por diputados y senadores.

Una de las incorporaciones que distingue al Monitor de otras iniciativas similares es «Armá tu poroteo», un simulador que permite construir escenarios de votación, visualizar posibles resultados en el recinto y exportar imágenes para investigaciones, publicaciones periodísticas y análisis políticos. La herramienta apunta tanto al público general como a periodistas e investigadores que necesitan procesar información legislativa de manera ágil.

En cuanto al acceso a los datos, el Monitor ofrece descargas en CSV, Excel y JSON, y dispone de una API documentada para desarrollar análisis y visualizaciones propias. El acceso es gratuito y no requiere registro, lo que amplía el espectro de usuarios potenciales más allá del ámbito académico o técnico.

Nicolás Zubiria, secretario académico de la Carrera de Ciencia Política de la UBA, encuadró el lanzamiento dentro de una concepción más amplia del rol de la universidad pública: “Desde la Carrera de Ciencia Política de la UBA creemos que la universidad pública tiene un papel fundamental en la producción de conocimiento y en el desarrollo de herramientas que contribuyan a mejorar la calidad del debate público. Con Data CP buscamos que información relevante para comprender el funcionamiento de nuestras instituciones esté al alcance de cualquier persona, no solamente de quienes cuentan con conocimientos técnicos especializados”.

Con esta nueva sección, Data CP amplía sus herramientas de consulta y análisis de información política argentina, sumando la actividad legislativa a su plataforma de datos electorales. El antecedente directo es la sección Elecciones Legislativas 2025, presentada el año anterior, que centraliza y visualiza información electoral y permite a ciudadanos, periodistas, docentes y estudiantes acceder a datos claros y descargables sobre los procesos electorales argentinos.

La plataforma está disponible en datacp.ar/congreso, mientras que el monitor de elecciones puede consultarse en datacp.ar/legislativas2025.

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