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Mauricio Macri no irá a la misa del papa León XIV en medio de las tensiones con su primo Jorge Macri

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La visita del papa León XIV a la Argentina abrió un nuevo capítulo en la interna de la familia Macri. Mauricio Macri finalmente decidió que no asistirá a la misa del próximo lunes 9 de noviembre, en el Monumento de los Españoles, en Palermo, porque busca evitar un encuentro con su primo Jorge Macri, jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y quien le cursó la invitación. El episodio deja expuesto el deterioro de un vínculo atravesado desde hace meses por el distanciamiento personal y los desacuerdos políticos.

La convocatoria al ex presidente había sido confirmada a principios de esta semana. Su nombre integraba la lista de invitados especiales del Gobierno porteño y estaba asignado un lugar en el sector destinado a las autoridades. Sin embargo, una presencia que inicialmente parecía segura quedó descartada. Para Mauricio Macri, la posibilidad de compartir la ceremonia con su primo se volvió un impedimento, pese a la relevancia institucional y religiosa de la primera visita de León XIV al país.

Según pudo saber Infobae de fuentes políticas calificadas del PRO, el motivo central de la negativa es su resistencia a encontrarse con Jorge Macri. La situación llegó al Gobierno nacional, cuyos interlocutores se comunicaron con el ex mandatario para pedirle que hiciera el esfuerzo de asistir. La Casa Rosada busca que el fundador del PRO participe de una de las actividades principales de la visita papal, más allá de las diferencias que mantiene con el jefe de Gobierno porteño.

La novedad adquiere una dimensión particular porque el Gobierno nacional resolvió no convocar a los expresidentes argentinos a la recepción institucional del domingo en el Palacio Libertad. Como informó Infobae el martes, la Casa Rosada dejó fuera de esa convocatoria a quienes ejercieron la jefatura del Estado, aunque invitó a los 24 gobernadores, diputados, senadores y a la vicepresidenta Victoria Villarruel.

Una invitación que está pendiente

La decisión del gobierno nacional de excluir a los ex mandatarios de las actividades oficiales alcanzó a Mauricio Macri, Alberto Fernández, Cristina Kirchner (quien cumple prisión domiciliaria por el caso Vialidad), Eduardo Duhalde y Adolfo Rodríguez Saá

Mauricio Macri aparecía como la excepción dentro de esa ausencia de ex mandatarios, ya que recibió una invitación del Gobierno de la Ciudad para asistir a la misa del lunes. La convocatoria no partió de Javier Milei, sino de Jorge Macri, y corresponde a una actividad distinta de la recepción que organiza el Poder Ejecutivo nacional. La reserva de un lugar entre los invitados especiales se interpretó como una posibilidad para que el expresidente formara parte de la visita del Pontífice sin alterar el esquema protocolar de la Casa Rosada.

Ahora el escenario se modificó. La no presencia del fundador del PRO se debe a una decisión personal, vinculada menos con el protocolo de la visita papal que con las dificultades que atraviesa la relación entre los dos dirigentes de la familia.

Las tensiones entre Mauricio y Jorge Macri no son recientes, aunque durante buena parte de los últimos meses ambos intentaron evitar que las diferencias derivaran en una confrontación pública. El vínculo reúne cuestiones familiares, discrepancias sobre la administración de la Ciudad y una disputa por la conducción política del PRO en el distrito que el partido gobierna sin interrupciones desde 2007.

El deterioro se acentuó después de las elecciones legislativas porteñas de mayo de 2025. En esos comicios, el PRO llevó a Silvia Lospennato como primera candidata y terminó tercero, detrás de La Libertad Avanza, que postuló a Manuel Adorni, y del peronismo, encabezado por Leandro Santoro. El resultado abrió una discusión interna sobre la estrategia electoral, la gestión porteña y la preservación del principal bastión político del macrismo.

El ex presidente comenzó a cuestionar distintos aspectos de la administración de la Ciudad y reclamó cambios para recuperar la iniciativa política. Jorge Macri, que llegó a la jefatura de Gobierno en diciembre de 2023 después de una extensa trayectoria como intendente de Vicente López, defendió a su equipo y su autonomía para tomar decisiones.

Esa diferencia de criterios profundizó el debate sobre los espacios de poder y la autoridad dentro del PRO. Mauricio Macri conserva la presidencia partidaria y una influencia decisiva en la estrategia nacional. Jorge Macri, en cambio, conduce el gobierno porteño y pretende competir por su reelección en 2027.

El vínculo también se convirtió en un factor para las negociaciones con La Libertad Avanza. En julio, Infobae informó que la Casa Rosada condicionaba las conversaciones sobre un eventual acuerdo electoral en la Ciudad a un ordenamiento previo de la interna de los primos. Los interlocutores libertarios advertían que las diferencias entre ambos dificultaban la construcción de una posición común del PRO.

La situación volvió a quedar expuesta en septiembre, cuando otra reconstrucción publicada por este medio detalló los desacuerdos sobre el control político del partido y la gestión porteña. Las diferencias excedían una discusión administrativa: alcanzaban el posicionamiento de ambos dirigentes y el reparto de las decisiones sobre el futuro electoral de la Ciudad.

En ese contexto hubo intentos de acercamiento que no resolvieron el conflicto. Los primos mantuvieron reuniones y compartieron algunas actividades públicas, pero esas apariciones no bastaron para recomponer plenamente el vínculo. A mediados de octubre, incluso, trascendió que distintos interlocutores buscaban mediar entre ambos. Entre ellos fue mencionado Daniel Angelici, un dirigente con vínculos personales y políticos con los dos sectores.

Jorge Macri intentó restarles gravedad a los desacuerdos en público. El 15 de octubre, durante una entrevista televisiva, reconoció que había diferencias con Mauricio, aunque las atribuyó a perspectivas distintas sobre la administración de la Ciudad.

“Son miradas de gestión”, explicó entonces el jefe de Gobierno. También sostuvo que su primo le reclama de manera permanente nuevas medidas para mejorar el funcionamiento del Ejecutivo porteño. “Él siempre pide más, pero son discusiones normales”, afirmó.

En esa misma intervención aludió a planteos sobre la eficiencia administrativa, la reducción de impuestos y la concesión de los medios públicos de la Ciudad. Según explicó, algunas de esas propuestas surgieron en conversaciones con el expresidente y se incorporaron a la agenda de gestión.

La explicación de Jorge Macri apuntaba a presentar las diferencias como parte de una relación política habitual entre dos dirigentes que integran un mismo espacio, aunque ocupan responsabilidades distintas. Sin embargo, las dudas de Mauricio sobre su participación en la misa del Papa indican que el distanciamiento excede aquellas declaraciones.

La cuestión tiene impacto en el PRO. El partido enfrenta el desafío de definir su vínculo electoral con La Libertad Avanza de cara a 2027, en un escenario en el que el oficialismo nacional busca disputar el poder en la Ciudad. El distrito es el principal territorio de gobierno del macrismo y una parte central de su identidad política.

Mauricio Macri debe resolver una estrategia que preserve la autonomía de su partido sin clausurar la posibilidad de un entendimiento con el oficialismo nacional. Jorge Macri, a su vez, necesita reunir las condiciones políticas para buscar un segundo mandato. Ambas definiciones están conectadas, aunque no responden necesariamente a los mismos intereses.

Las diferencias entre los primos quedaron incorporadas a esa negociación. El 30 de octubre, Mauricio Macri reconoció públicamente que las conversaciones con La Libertad Avanza no habían registrado avances significativos. La situación de la Ciudad seguía entre los principales puntos de desacuerdo.

Los motivos de la invitación

En medio de esas tensiones, la visita de León XIV generó una situación que no estaba contemplada en la organización política de la celebración. La misa del lunes será uno de los eventos centrales del viaje apostólico y reunirá en Palermo a autoridades de distintos espacios partidarios, además de miles de fieles.

La invitación del Gobierno porteño a Mauricio Macri tuvo un sentido institucional. Se trata de un ex presidente de la Nación que también gobernó la Ciudad durante dos mandatos consecutivos, entre 2007 y 2015. Su presencia entre las autoridades especiales resultaba consistente con la convocatoria diseñada para la ceremonia.

El problema surgió cuando la invitación quedó ligada a la posibilidad de un encuentro con Jorge Macri. La resistencia del ex presidente a compartir ese ámbito con su primo llevó a que interlocutores de ambos sectores intervinieran para que se concrete su participación.

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La mayoría de los diputados y senadores confirmaron su presencia al evento con el Papa León XIV

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El domingo por la noche se verá una imagen muy poco habitual en la política de la Argentina, y mucho menos en los últimos años.

Por primera vez, los diputados y senadores de todos los bloques recibieron sin distinción la invitación para participar de la gala que se realizará el domingo por la noche en el Centro Cultural Palacio Libertad —ex CCK—, donde se registrará el último de los actos de León XIV en su rol de jefe de Estado del Vaticano.

“La invitación llegó por protocolo a todos”, dijo un diputado de la oposición a Infobae. “El que no va es porque no puede o porque no quiere, no porque no fue invitado”, agregó la misma fuente de uno de los bloques de la oposición.

Desde el peronismo, tanto de la Cámara de Diputados como del Senado, certificaron que la invitación llegó a los correos de todos sus miembros y, aunque aseguran que asistirá la mayoría, no estará la totalidad presente. “Somos un bloque de 92, por lo que el ‘todos’ es muy amplio; quizás alguno no pueda viajar, pero la invitación fue para la totalidad”, explicó una alta fuente del bloque de Unión por la Patria.

Por el lado del bloque del Senado del peronismo, la confirmación es, por lo menos hasta ahora, que asistirán 15 de los 22 senadores que conduce José Mayans. “Algunos no están o no pueden viajar”, explicaron.

La invitación que llegó a las casillas de correo de cada uno de los diputados y senadores señala que está dirigida al legislador o la legisladora junto con su cónyuge, con el fin de participar del “Encuentro de Su Santidad el Papa León XIV con las autoridades, los integrantes de la sociedad civil y el cuerpo diplomático”.

Quienes no fueron invitados al evento son los expresidentes Mauricio Macri y Alberto Fernández. Sí estará presente la vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, quien ocupará su espacio protocolar, algo que no sucedía —sin tener en cuenta la apertura de sesiones ordinarias— desde el 1 de noviembre de 2024, durante el acto de egreso de la Policía Federal Argentina.

Por el lado del mundo empresario, en la lista aparecen Marcos Galperin (Mercado Libre), Eduardo Eurnekian (Corporación América), Alejandro Bulgheroni (Pan American Energy), Marcelo Mindlin (Pampa Energía), Eduardo Elsztain (IRSA), Alberto Roemmers (Laboratorio Roemmers), Mario Montoto (Cámara de Comercio Argentino-Israelí), Daniel Hadad (Infobae), Francisco de Narváez (Grupo de Narváez) y Daniel Vila (Grupo América).

En el mismo correo se establece que el ingreso al Palacio Libertad comenzará a las 16:30 del domingo —horario previsto para que aterrice en Aeroparque el Papa— por la esquina de la avenida Madero y la avenida Corrientes. La acreditación se realizará con DNI físico o a través de la aplicación Mi Argentina.

Un detalle no menor en todo el convite, que claramente fue organizado bajo los lineamientos de ceremonial y protocolo de la Santa Sede, es que el correo donde figura la invitación oficial —en la que el presidente Javier Milei oficia de anfitrión— incluye un código de vestimenta.

En el caso de los hombres que asistan, deberán hacerlo con un estricto código de traje oscuro y corbata oscura. En el caso de las mujeres, deberán hacerlo con vestimenta oscura, con la espalda y los brazos cubiertos. La única salvedad que hace el protocolo para las mujeres es que no se requiere el uso de mantilla ni cubrirse la cabeza.

La idea del oficialismo es que el encuentro pueda representar un mensaje de unidad ante la mirada del Sumo Pontífice. Por eso circularon invitaciones entre los representantes del Parlamento, los gobernadores y los empresarios cercanos a las ideas del presidente Javier Milei. Entre los invitados aparece la vicepresidenta Victoria Villarruel, con quien la cúpula del Poder Ejecutivo nacional mantiene un enfrentamiento abierto.

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Más diálogo, confianza en los mercados y armar un equipo: las recomendaciones de Macri para el Gobierno

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En medio de las negociaciones que llevan adelante el PRO y La Libertad Avanza para tratar de llegar a un acuerdo electoral de cara al 2027, el ex presidente Mauricio Macri defendió este jueves el rumbo económico del actual Gobierno, pero le recomendó a Javier Milei, aunque sin nombrarlo directamente, tener mayor apertura al diálogo, armar equipos de trabajo y generar confianza en los mercados.

Al exponer en el foro de ABECEB, una de las consultoras más importantes del país, el ex mandatario insistió en que la Argentina necesita pasar de la estabilización a una etapa de desarrollo, para la cual consideró necesario abrir espacios de consenso entre el Estado, los gobernadores, los empresarios y los sindicatos.

Durante su exposición, el referente de los aliados también alertó sobre los riesgos de los liderazgos concentrados, la falta de coordinación y la ausencia de figuras capaces de marcar desacuerdos dentro de los gobiernos.

Antes de comenzar su exposición, el fundador del PRO le hizo una broma al moderador, Antonio Sola, presidente de la Fundación Liderar con Sentido Común (FLSC), sobre el lugar que ocupaba en el escenario. “Siempre más cómodo a la derecha”, comentó, aunque luego agregó que “en el mundo en el que vivimos a veces parece que estamos más en el centro”.

Macri recordó que su experiencia en Boca Juniors fue su “universidad de la política” y que allí aprendió que las instituciones deben estar por encima de las personas, porque encendió que “sin reglas no hay previsibilidad, no hay futuro”.

El ex presidente vinculó ese principio con el equilibrio fiscal. “No se puede gastar más de lo que ingresa. En Boca tuve éxito de convencerles, en la Ciudad tuve éxito de convencerlos a todos. Durante mi presidencia era discutido. Por suerte, hoy creo que todos hemos aceptado que no se puede gastar más de lo que se tiene”, sostuvo.

Al respecto, también remarcó que la forma en la que uno transmite al público las cosas debe ser de igual manera parte central de cualquier gestión, porque “es tan importante como hacer”.

“Lo que vos no comunicas, alguien lo va a comunicar por vos y no te va a gustar. Entonces, uno tiene que asumir el rol de comunicar”, afirmó.

“Uno no puede hacer algo que no va a poder explicar. Por mejor que sea, si la idea no se puede explicar, abandonala”, agregó, al recordar una frase que atribuyó a Carlos Pellegrini y Julio Argentino Roca: “Cuando todo el mundo se equivoca, todo el mundo tiene razón”.

Macri sostuvo que la principal responsabilidad de un dirigente es elegir “lo correcto” antes que “lo conveniente”. Al contar las discusiones que mantuvo con Diego Maradona cuando el ex futbolista buscaba convertirse en técnico de Boca, planteó que su decisión de exigirle un tratamiento por sus adicciones le dejó una enseñanza que luego aplicó a la política.

“Él me terminó de convencer de que lo que vale la pena, sobre todo si uno quiere liderar, es hacer lo correcto, no lo conveniente. Si hubiese hecho lo conveniente, seguramente no hubiésemos ganado 17 campeonatos”, dijo.

En este sentido, advirtió que, “lamentablemente, en los liderazgos de hoy, especialmente los públicos, vemos mucha gente yendo por el sí fácil”, lo cual consideró como un grave error.

“Eligen a una persona (como Presidente) para decir que no, porque para decir que sí hubiesen elegido a cualquier otro. Uno tiene que saber que esos momentos van a llegar. La diferencia entre un líder que asume su responsabilidad y el que no, es que el primero de ellos va siempre por lo correcto”, insistió.

Para Macri, ningún dirigente puede pretender tener todas las respuestas en un contexto internacional que definió como imprevisible. “Hoy más que nunca, nadie puede tener todas las respuestas. Creo que cada vez tenemos menos respuestas. Si mañana vinieran unos acá y les dijeran qué va a pasar en los próximos seis meses, les mentirían”, afirmó.

“La imprevisibilidad es la regla que domina el mundo. Entonces, hoy más que nunca, necesitás un equipo. No solo para implementar, porque una idea que no se implementa es una frustración, sino también para pensar”, explicó.

El ex mandatario dijo que, al seleccionar colaboradores, prefiere priorizar las cualidades personales antes que el talento técnico. “Primero, ser buena gente. Si tengo que resignar algo, un poquito, prefiero resignar capacidad. Porque ponés un tipo muy talentoso, que lo sabe, con cero empatía, y te destruye toda la organización”, sostuvo.

“Los roles tienen que estar bien claros. El líder tiene que decirle a cada uno de qué se ocupa. No puede haber superposición”, agregó, antes de trasladar esa mirada al funcionamiento de un gobierno.

“El Presidente tiene el rol de fijar la misión y los grandes proyectos que van a ser su legado. Pero después tiene que haber un jefe de Gabinete que coordine, porque las grandes transformaciones las hacen varios ministros de una ciudad, varios ministros de una nación. Tiene que coordinar fechas y controlar”, explicó.

“El ministro es el que representa al Presidente y tiene que representarlo. No tiene que ser el jefe de Gabinete el que anuncie que bajan las retenciones, tiene que ser el ministro de Agricultura, que se va a la comunidad y dice que bajan”, ejemplificó.

Macri también pidió que los equipos tengan instancias regulares para discutir problemas y compartir experiencias. “En el gabinete, lo más importante es que la gente intercambie sus problemas, sus conflictos y sus fracasos. Porque cuando uno va por el cambio, el statu quo es muy poderoso y es un constante nivel de interferencia”, afirmó.

El ex presidente destacó además la importancia de generar espacios de confianza fuera de las oficinas. “La confianza aumenta en los momentos después del trabajo, no en el trabajo. Los retiros para eso son geniales. Después de un día largo, la gente se relaja, canta, baila, cuenta chistes y empieza a conocerse de otra manera”, relató.

Por otra parte, también habló sobre las relaciones del Gobierno con los distintos sectores y sostuvo que “un país que quiere pasar del equilibrio macroeconómico al desarrollo tiene que encontrar espacios de diálogo y de generación de confianza”.

“Las mesas de productividad que hicimos fueron maravillosas: sentar a las empresas, a los gobernadores, al Gobierno nacional, a la industria, a la AFIP y a la Aduana para destrabar problemas y generar confianza”, rememoró.

Para Macri, el núcleo de esa estructura debe ser una “mesa chica” con personalidades capaces de cuestionar al líder. “Si vos creés que en este mundo tan complejo vas a tener todas las respuestas, estás equivocado. Lo que necesita un líder es que la gente le diga una palabra mágica: ‘No’”, planteó.

“Uno necesita tipos que tengan lo que hay que tener para decirle al líder: ‘Estás viendo mal’. Porque es imposible no estar en una nube con la presión que uno tiene. Uno necesita ese tipo de gente para equivocarse lo menos posible”, agregó.

El fundador del PRO dijo que el poder debe ser entendido como una herramienta y no como un fin. “Hay que lograr que el poder no te domine a vos. El poder es una herramienta maravillosa, porque combinando recursos humanos y financieros podés crear, transformar y hacer. El problema es que, cuando tenés éxito durante mucho tiempo, aparece el hubris”, advirtió.

Macri enumeró sus propios “antídotos” contra esa lógica. “El primero es conocerse a uno mismo. El segundo, la familia. Yo no creo en los proyectos de poder donde es un proyecto de la familia, ni siquiera de la pareja. Esta cosa que inventó Perón, que los Kirchner hicieron, que se alternan muchos gobernadores, es un desastre”, cuestionó.

“La familia tiene que darte afecto, compartir otras realidades y darte un buen consejo, pero alejada del tema. No que estén esperándote en la casa para decirte: ‘¿Viste lo que dijo tal? Matalo’. Eso te deja desenchufado”, ironizó.

El ex presidente también sostuvo que un dirigente debe recordar de forma permanente quién le otorgó el poder y con qué objetivo. “Hay que acordarse quién te dio el poder y para qué. El poder se escapa así como llegó. Todos estamos de servidores públicos”, señaló.

Sobre la construcción de confianza, Macri insistió en la necesidad de sostener la palabra incluso cuando eso pueda resultar incómodo. “Para ser previsible tenés que sostener la palabra cuando no te conviene. Esa es una cosa realmente muy importante”, planteó.

Finalmente, se refirió a la relación entre su partido y el Gobierno, y defendió el acompañamiento que su partido brindó a las reformas impulsadas desde diciembre de 2023. “El PRO se quedó sin el liderazgo del cambio. La interna que hicimos fue muy mala y esa oportunidad la supo aprovechar Javier Milei”, reconoció.

“Desde ese día le hemos dicho siempre: nosotros vamos a ayudar en lo que sea a los cambios. Lo estamos haciendo con la mayor dignidad posible, acompañando el sentido de nuestros votantes, de aquellos argentinos que sueñan con ser parte del mundo”, aseguró.

Macri sostuvo que el PRO respaldó al oficialismo “con absoluta honestidad, sin pedir nada a cambio”, aunque cuestionó la falta de apertura para incorporar dirigentes con experiencia de gestión.

“No tuvieron la apertura para recibir apoyos más orgánicos de nuestro partido. No es que haya genios, sino gente que ya estuvo. El que estuvo versus el que no estuvo es una diferencia enorme”, afirmó.

Y concluyó: “Podríamos haber aportado muchísimo a la hora de implementar muchas más cosas en materia de cambio. Eso podía haber sido algo mucho más coordinado y más dinámico, pero ellos hicieron lo que les parecía razonable”.

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Renunció Diego Hoffmann, coordinador de la Unidad Médica Presidencial

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Pese a que la salida se concretó hace algunos días, el Gobierno oficializó este miércoles la renuncia del coordinador de la Unidad Médica Presidencial, Diego Hoffmann, a través de la resolución 505/2026, publicada esta madrugada en el Boletín Oficial. Si bien todavía no se designó a su sucesor, desde el oficialismo aclaran que se trata de un cargo de menor jerarquía y que podría ser ocupado por alguien del equipo que conduce Cristian Luis Martelletti.

“Renunció un coordinador que depende del jefe. Lo sabíamos hace unos días”, aseguró una fuente oficial ante Infobae, que aclaró además que el titular de la Unidad Médica Presidencial, Cristian Luis Martelletti, continúa en el cargo y se encuentra en España acompañando al presidente Javier Milei durante su visita.

Con la firma de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, la administración libertaria formalizó la salida del médico, quien ocupaba el puesto desde marzo de 2024. Según los considerandos de la medida, la dimisión rige desde el 1° de octubre y fue presentada a través de una nota administrativa.

En la letra de la resolución figura que las áreas técnicas de la Secretaría General verificaron que Hoffmann no registraba deudas ni rendiciones patrimoniales pendientes. También se instruyó a la Dirección General de Administración a realizar el pago de la liquidación final correspondiente al ahora excoordinador de la Unidad Médica Presidencial.

Por el momento, el puesto que dejó Hoffmann permanece vacante. El médico, cardiólogo formado en la Universidad de Buenos Aires (UBA), había prestado servicios durante las gestiones de Mauricio Macri y Alberto Fernández.

Antes de ser designado coordinador en marzo de 2024, se desempeñó durante dos años como médico asistente dentro de la misma unidad. En su perfil de Linkedin también figura una trayectoria de más de 13 años en la Unidad Coronaria del Sanatorio Mater Dei. Además, cursó una especialización en Deportología en la UBA y ejerce actualmente la docencia.

Hasta el momento, no trascendieron los motivos que llevaron al médico a presentar su renuncia. Su salida se suma a la de otros dos profesionales que integraban la Unidad Médica Presidencial y que dejaron sus funciones: Benito Alén González, quien participó de las maniobras de reanimación del expresidente Néstor Kirchner tras el infarto que sufrió en El Calafate, y Manuel Emilio Estigarribia, quien estuvo al frente del área hasta agosto de 2025.

Sin embargo, en Casa Rosada se cuidan de aclarar que el jefe de la Unidad Médica Presidencia es Cristian Luis Martelletti y desmiente una eventual renuncia al cargo.

Martelletti asumió al frente del área en agosto de 2025, tras la salida de Manuel Emilio Estigarribia. Es médico cirujano, especialista en cirugía general y con una subespecialización en cabeza y cuello. Su llegada se produjo en el marco de una reorganización de la estructura médica que asiste al Presidente y a los integrantes del Poder Ejecutivo.

Actualmente acompaña al mandatario en su nuevo viaje a España. La delegación presidencial partió el martes y tiene previsto regresar al país el viernes tras la participación de Milei en la Cumbre Iberoamericana y una serie de reuniones con referentes de la oposición española como el titular de VOX, Santiago Abascal, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Días Ayuso.

Hace algunas semanas, durante su anterior visita a Madrid, Milei sufrió un accidente doméstico que le provocó una pequeña lesión a la altura del cuello. El episodio ocurrió cuando salió de la bañadera y se golpeó, lo que le dejó un hematoma que debió cubrir con un vendaje que llamó la atención de los medios de comunicación españoles en medio de una ronda de preguntas.

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