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Al igual que Uset y Gay, el intendente de Tres Arroyos no irá por la intendencia

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Así lo anunció en una carta pública. “A 37 días del vencimiento del plazo para presentación de listas de precandidatos, creo conveniente anunciar, luego de un profundo análisis personal, familiar y también político, que no seré candidato a ningún cargo en las próximas elecciones”, dijo. “El trabajo hecho por Tres Arroyos me satisface y me enorgullece”, destacó.

El intendente de Tres Arroyos, Carlos Alberto Sánchez, de Movimiento Vecinal, pondrá punto final a 20 años consecutivos como intendente el próximo 10 de diciembre. Sigue el mismo camino que sus pares de Bahía Blanca y Coronel Rosales, Hector Gay y Mariano Uset.

Con una carrera política de 32 años, cuando gana las elecciones para Concejal por el MV en 1991, Sánchez dijo que no será candidato a ningún cargo en una carta difundida en las últimas horas.

“A 37 días del vencimiento del plazo para presentación de listas de precandidatos, creo conveniente anunciar, luego de un profundo análisis personal, familiar y también político, que no seré candidato a ningún cargo en las próximas elecciones”, dijo.

Y continuó: “Mi carrera politica superó ya los 30 años, y el trabajo hecho por Tres Arroyos me satisface y me enorgullece, desde cada lugar que humildemente pude ocupar, gracias al voto que supo confiar en mi la mayoría de los tresarroyenses, en cada una de las oportunidades que me eligieron en el 2003, 2007, 2011, 2015 y 2019, como intendente”.

“El Movimiento Vecinal también, depositó en mí una confianza absoluta y gracias a cada vecinalista, y a los tresarroyenses hemos logrado que Tres Arroyos haya desarrollado sus potenciales a un nivel impensado hace 40 años”, valoró.

Y agregó: “No me cabe ninguna duda, que el partido que me ha permitido llegar hasta aquí, presentará a la persona indicada para que en las próximas elecciones sea elegido o elegida como de Tres Arroyos. Solo me resta agradecer a cada una de las personas que me acompañó y sostuvo en estos cinco períodos como intendente: funcionarios, empleados municipales, amigos y allegados, y sobre todo a mi familia”.

“En los últimos meses que quedan de mi última gestión, trabajaré con la misma energía y con la misma fuerza con la que comencé aquel 10 de diciembre de 2003, con un único objetivo: el crecimiento sostenible de nuestro distrito en todos sus aspectos”, concluyó.

Entre los que ya dijeron que no seguirán también están los mandatarios opositores PRO Martín Yeza (Pinamar), Héctor Gay (Bahía Blanca), Mariano Uset (Coronel Rosales) y Mariano Barroso (9 de julio) y los radicales Gonzalo Peluso (Magdalena), Miguel Fernández (Trenque Lauquen), y Guillermo Pacheco (Pellegrini). Edgardo Battaglia (Arenales), quien suplantó a Érica Revilla, tampoco se presentará.

Por el lado del Frente de Todos hace tiempo que el peronista Juan José Mussi (Berazategui), de 82 años, definió que tendrá un sucesor mientras está en su quinto mandato. Lo mismo que Gabriel Katopodis (San Martín) quien ocupó el ministerio de Obras Públicas durante el gobierno de Alberto Fernández, siendo electo intendente, cargo que no llegó a asumir.

Entre quienes no irán por la reelección pero se alistan para competir por la Gobernación están Néstor Grindetti (Lanús), Gustavo Posse (San Isidro) y Javier Iguacel (Capitán Sarmiento), por Juntos por el Cambio. En cambio el presidente del PRO en la Provincia e intendente en uso de licencia de Vicente López, Jorge Macri, buscará convertirse en Jefe de Gobierno porteño.

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Kicillof quiere aprobar su último Presupuesto como gobernador y le exige a Milei una deuda de $20 billones

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El gobierno de Axel Kicillof buscará, en el último tramo del año, aprobar el Presupuesto bonaerense 2027. Un proyecto que incluye también un pedido de deuda nominado en dólares que puede alcanzar un total de 1.000 millones de moneda extranjera, además de otros 500 millones de la misma denominación en emisión de Letras. De aprobarse, será el último presupuesto de la gestión del mandatario provincial. Una ley de leyes que proyecta un gasto total de 58,6 billones de pesos, con una inversión de capital de 4,05 billones. En diálogo con Infobae, el ministro de Economía, Pablo López, define los principales lineamientos y cuestiona a la administración de Javier Milei por el recorte de fondos durante los últimos tres años y la falta de autorización del ministro de Luis Caputo para la toma de créditos con organismos internacionales para financiar obras.

—Este es el último presupuesto de la gestión de Kicillof y usted, frente a legisladores, planteó que se dio en un marco de ajuste. ¿Es el presupuesto deseable?

—La preocupación que tenemos es que estamos viendo una economía no solo bonaerense, sino a nivel nacional, a nivel país, que muestra una caída de actividad económica que es realmente preocupante. La información de agosto muestra una caída de actividad económica con relación a diciembre de casi el cuatro por ciento. Elaboramos un presupuesto en ese contexto. El año pasado, cuando elaboramos el presupuesto, presentamos un primer artículo que marcaba que los sectores productivos de la provincia de Buenos Aires, las familias, todo lo que hace a la economía bonaerense, se encuentran en una situación compleja y de emergencia, y eso no ha cambiado.

—¿Qué expectativa tiene sobre el tratamiento legislativo del Presupuesto y la Ley Impositiva?

—Poner una temporalidad es difícil, pero aspiro a que podamos tener un debate fructífero y que podamos contar con las leyes para el año que viene. Son herramientas básicas que necesita la provincia y el Poder Ejecutivo para poder gestionar en un contexto muy complejo.

—¿El Presupuesto 2027 incluye un fondo para recuperar deudas del Gobierno nacional?

—Sí, está incluido también. Creemos que es prudente y consistente con lo que venimos reclamando.

—¿Hubo avances en el reclamo por esos fondos?

—No hemos podido avanzar. El Gobierno nacional no ha avanzado con los fondos que adeuda a la provincia de Buenos Aires.

—¿A cuánto asciende esa deuda?

—Si haces la cuenta completa, que incluye las deudas directas que tiene con la provincia y las obras interrumpidas, estamos arriba de los 20 billones de pesos. Son fondos que tienen que ver con destinos específicos de inversiones en la provincia de Buenos Aires, y en algún momento el Gobierno nacional tiene que dar cuenta de eso, porque son fondos que le corresponden a la Provincia.

—¿Qué pasó con la demanda ante la Corte Suprema por los fondos de la Administración Nacional de la Seguridad Social?

—Tuvimos convocatoria de parte de la Corte Suprema. Tuvimos tres reuniones, pero no se pudo llegar a un consenso.

—¿El Gobierno nacional presentó una propuesta?

—No planteó ningún esquema que pueda dar un cauce a esto. No hizo ninguna propuesta, como la Corte inclusive pidió que hiciera. No hubo avances concretos.

—¿Qué nivel de endeudamiento prevé la ley de financiamiento?

—La ley de financiamiento prevé una autorización de endeudamiento equivalente a USD 1.000 millones.

—¿Para qué se utilizaría esa autorización?

—Con esa autorización, sumada a las fuentes de financiamiento de las que dispone la provincia hoy, al financiamiento mediante letras, al proveniente de organismos multilaterales de crédito y aparte de la autorización remanente de este año, estamos en condiciones de transitar el año que viene y cubrir necesidades.

—¿La autorización contempla la refinanciación de deuda?

—Tiene que ver con cubrir los vencimientos de deuda, tanto de intereses como de capital, y poder completar las inversiones de capital que tiene la provincia.

—¿Habrá un fondo para seguridad destinado a los municipios?

—Proyectamos, asociado a ese endeudamiento de USD 1.000 millones, un fondo destinado a los municipios específicamente para seguridad. Para que los municipios puedan disponer de recursos para atender necesidades vinculadas a la materia.

—¿El fondo depende de la toma de deuda?

—Está vinculado al financiamiento. En la medida en que la provincia se endeude, puede girar recursos a los municipios.

Financiamiento exterior

—¿La provincia obtuvo autorización para nuevos créditos de organismos multilaterales de parte del Gobierno nacional?

—No hemos tenido autorizaciones vinculadas a la posibilidad de tomar nuevos créditos con organismos multilaterales.

—¿Y qué autorizaciones obtuvo la provincia?

—Para el endeudamiento general, en el mercado local con bonos locales, que venimos utilizando este año.

—¿Qué organismos fueron considerados para proyectos específicos?

—Enviamos a Nación diferentes notas para que nos permitan trabajar con el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y la CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, en diferentes proyectos puntuales.

—¿Qué respuesta recibieron?

—No hemos tenido nunca esa autorización para poder hacerlo.

—¿A qué atribuye esa falta de autorización?

—No podría responder eso; habría que preguntarles a ellos. Lo cierto es que en estos tres años no hemos tenido posibilidad de iniciar ningún proyecto nuevo porque no hemos tenido el aval del Gobierno nacional, que es necesario para que los organismos puedan avanzar.

Un 2026 con conflictos salariales

—Ha sido un año complejo en términos económicos que se tradujo en algunas tensiones salariales. ¿Qué balance hace de las negociaciones salariales con los gremios?

—Para nosotros el espacio paritario es importantísimo y lo respetamos. Respetamos siempre las convocatorias para discusión paritaria y el diálogo permanente que tenemos con los gremios para buscar soluciones más allá de las cuestiones puntuales salariales.

—¿Qué lugar tuvo la situación económica de la provincia en esas conversaciones?

—Hemos hecho reuniones específicas para hablar de la situación económica y fiscal de la provincia de Buenos Aires. Para nosotros fue importante haber podido tener siempre esos espacios.Hemos podido llegar a acuerdos siempre. Tuvieron que ver con asumir compromisos que podamos afrontar y con buscar que el poder adquisitivo siga el andar de los precios de la economía. Poder contribuir y ayudar para que se pueda ir manteniendo el poder adquisitivo.

—¿Cómo evalúa el esfuerzo de los trabajadores provinciales?

—Somos conscientes del esfuerzo que están haciendo todos los trabajadores de la provincia de Buenos Aires. Nosotros también estamos haciendo un esfuerzo enorme para cerrar las paritarias y llevar las mejores propuestas salariales que están a nuestro alcance, en un contexto realmente complejo.

Política económica nacional

—¿Considera que el Gobierno nacional controló la inflación?

—Tenemos niveles de inflación que se han estancado.Este año tuvimos picos de incremento de precios que no son los deseables.

—¿Qué implica que la inflación se mantenga con una actividad económica baja?

—Si se mantiene en un nivel y no logra descender, con un nivel de actividad muy bajo, es una combinación muy compleja.

—¿La economía está en recesión?

—Claramente está entrando en una recesión, ha entrado ya en una recesión. El dato de septiembre seguramente lo confirmará.

—¿Qué indicadores observa la provincia?

—En los indicadores que vamos midiendo se ve eso. Hay destrucción de empleo, hay caída de ingresos y, en ese contexto, una inflación que se mantiene en un nivel que no es el deseable.

—¿Cómo impacta esa combinación?

—Es un combo difícil para la vida de los argentinos en general y de los bonaerenses en nuestro caso.

Impuestos provinciales

—¿Habrá cambios en las alícuotas de Ingresos Brutos?

—Buscamos no incrementar la presión tributaria a ningún sector de la economía bonaerense y mantener en términos reales el valor de los tributos. En el caso de Ingresos Brutos no hay ningún incremento en ninguna alícuota.

—¿Qué cambios prevé el proyecto para las pequeñas y medianas empresas?

—Estamos actualizando el límite de facturación para aquellos que pueden acceder a las alícuotas reducidas. Las pequeñas y medianas empresas tienen la posibilidad de acceder a un beneficio si su facturación no llega a un determinado umbral.

—¿Cuál es el objetivo de esa actualización?

—Que quienes tienen el beneficio lo sigan teniendo.

—¿Habrá variaciones en los impuestos patrimoniales?

—No estamos planteando ninguna variación real para nadie. Seguimos con la misma lógica que establecimos para este año: el mantenimiento en términos reales de las cuotas de los impuestos.

—¿Se mantendrán beneficios para quienes paguen de forma anual?

—Va a haber beneficios el año que viene para quienes tengan la posibilidad de pagar anualmente, siempre para los que estén con todos los impuestos al día. Estamos manteniendo la misma tabla con las mismas alícuotas. La idea es seguir con la lógica que iniciamos este año del impuesto mensual, con diez cuotas mensuales.

—¿El Presupuesto, la Ley Fiscal Impositiva y el pedido de endeudamiento están abiertos a modificaciones?

—Es algo que veremos.

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Reencuentros incómodos por la cita con León XIV en el Palacio Libertad y las primeras advertencias a Patricia Bullrich

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El encuentro de este domingo en el Palacio Libertad será una de las primeras ocasiones en mucho tiempo en que los principales integrantes del oficialismo volverán a compartir un mismo espacio después de una sucesión de cortocircuitos que ya dejaron de ser subterráneos. La visita del papa León XIV, que llegará a la Argentina desde Uruguay, obligará a Javier Milei a convivir durante algunas horas con dos de las dirigentes con las que mantiene los vínculos más deteriorados: Victoria Villarruel y Patricia Bullrich. Pero, a diferencia de lo que ocurre con la vicepresidenta, cuya ruptura con el Presidente se da prácticamente por consumada, el caso de la senadora todavía tiene capítulos abiertos. Y esta vez empezaron a aparecer advertencias que hasta hace poco nadie se animaba a formular en voz alta.

El domingo será, además, una jornada de contacto entre libertarios enfrentados. La recepción institucional del Papa está prevista para las 18.30 en el Palacio Libertad, con la presencia de Milei, su gabinete, legisladores de todos los espacios políticos, gobernadores, autoridades nacionales, representantes de la sociedad civil y del cuerpo diplomático. También fue invitada Villarruel. El encuentro concluirá con unas palabras del Presidente y del Pontífice, que serán transmitidas por cadena nacional. Al día siguiente, ambos volverán a coincidir en la misa que León XIV celebrará a las 11.30 en el Monumento a los Españoles, en Palermo.

En el entorno de Bullrich saben que buena parte de las miradas estarán puestas sobre ella. Incluso hubo bromas anticipadas sobre la ropa que elegirá para las actividades religiosas. “Patricia bromeaba esta semana con que, si se pone la misma capa que Karina, van a hacer interpretaciones sobre eso”, contó alguien que la conoce. Aunque en su círculo no descartaban ayer que, por cuestiones personales, finalmente no pudiera asistir a esa actividad.

La última vez que Milei y Bullrich se vieron personalmente fue el 9 de octubre, en una reunión de más de dos horas en la Quinta de Olivos. La senadora había hablado entonces de una “conversación profunda” y de haber planteado todos los temas que venía reclamando. Pero en el Gobierno reconocen que el encuentro no dejó el resultado esperado.

La distancia se profundizó desde entonces. No hubo reunión de la mesa política durante las últimas dos semanas y tampoco está previsto que se junten en los próximos días. En el oficialismo atribuyeron las suspensiones a cuestiones de agenda, vinculadas con los viajes nacionales e internacionales de Karina Milei y, ahora, con la visita papal. Pero dirigentes que conocen de cerca el funcionamiento de la cúpula libertaria sostienen que la secretaria general de la Presidencia no tiene ningún interés en volver a sentarse con Bullrich.

La senadora, mientras tanto, no hizo demasiado para bajar la temperatura. Por el contrario, acumuló movimientos y declaraciones que en la Casa Rosada interpretaron como una decisión deliberada de seguir marcando diferencias con el Presidente. El problema para el Gobierno es que esa estrategia se desplegó, además, en una semana especialmente adversa para los principales aliados internacionales de Milei.

Para el Presidente, la política internacional ocupa un lugar casi tan importante como la doméstica. Y en los últimos días recibió una sucesión de noticias difíciles de procesar para su esquema de alianzas: Donald Trump sufrió una derrota contundente en las elecciones legislativas de Estados Unidos, Luiz Inácio Lula da Silva le ganó a Flávio Bolsonaro en el balotaje brasileño y Benjamín Netanyahu quedó sin una mayoría parlamentaria propia en Israel. A eso se sumó la crisis paraguaya, que terminó con la destitución de Santiago Peña, su renuncia rechazada por el Congreso y su posterior detención domiciliaria en el marco de una investigación por presuntos hechos de corrupción vinculados al caso Ueno Bank.

En Balcarce 50 eligieron el silencio. “Sin comentarios”, fue la respuesta que repitieron distintas fuentes consultadas sobre los resultados electorales y las crisis políticas de los aliados internacionales. Tampoco hubo referencias en las cuentas de redes sociales de Milei ni del canciller Pablo Quirno. En ese contexto, los movimientos de Bullrich sumaron un ingrediente adicional de incomodidad.

La senadora no se limitó a las declaraciones públicas. En su territorio legislativo, el Senado, avanzó con una agenda que en distintos sectores del oficialismo consideran inoportuna y que abrió nuevos frentes de discusión. Uno de ellos fue el proyecto sobre delitos contra la integridad sexual de menores, presentado el jueves pasado, que propone declararlos imprescriptibles y modificar el régimen general de prescripción del Código Penal. La iniciativa recoge el reclamo que se instaló a partir del caso Segovia, en el que un hombre acusado de abusar de una niña permaneció prófugo durante casi 15 años y terminó beneficiándose con la prescripción de la causa.

El tema ya tenía un recorrido parlamentario propio en Diputados. Allí se había iniciado el debate de distintas iniciativas, entre ellas una impulsada por el bullrichista Damián Arabia y otra trabajada por la diputada Laura Rodríguez Machado. El proyecto de Bullrich abrió, por eso, interrogantes en el oficialismo sobre la coordinación legislativa y la decisión de presentar una iniciativa propia mientras el asunto ya estaba en tratamiento en la Cámara baja.

Otro de los puntos de fricción fue la ludopatía. Bullrich anunció que impulsará en el Senado el tratamiento del proyecto de prevención de las apuestas online, que tiene media sanción de Diputados desde noviembre de 2024 y que corre riesgo de perder estado parlamentario a fin de mes. La iniciativa contempla restricciones a la publicidad del juego, controles biométricos para impedir el acceso de menores y herramientas de prevención. En el entorno de la senadora explicaron que tomó la decisión “porque era un tema de la Iglesia“, en la antesala de la llegada de León XIV y después de los reiterados reclamos de la Conferencia Episcopal para que el Congreso avance con la regulación.

En el oficialismo, sin embargo, la lectura fue otra. No cuestionan necesariamente la gravedad del problema, sino la oportunidad y la forma en que Bullrich decidió instalarlo, sin una coordinación previa con la mesa política. En el bloque hay senadores que respaldan la discusión, aunque advierten que existen diferencias sobre el contenido de los proyectos y el alcance de la regulación. La media sanción de Diputados, además, no es idéntica a otras iniciativas que se discuten en la Cámara alta.

El tercer frente fue discapacidad. Durante el plenario de comisiones del Senado, la discusión sobre el proyecto volvió a dejar expuestas diferencias respecto de los cambios que pretendía introducir el Gobierno. En el oficialismo molestó que Bullrich no incorporara las modificaciones que le habían pedido. La acumulación de los tres temas —discapacidad, ludopatía y delitos sexuales— empezó a ser leída en distintos despachos como parte de una misma secuencia.

Pero la señal que más inquietó a la Casa Rosada fue política. La fotografía que difundió Damián Arabia después de una reunión con legisladores, asesores y dirigentes cercanos a Bullrich terminó de darle forma a una tensión que hasta entonces se expresaba de manera más dispersa. La imagen fue interpretada como una demostración de fuerza de la senadora y como un mensaje hacia la conducción del oficialismo.

Atisbos de un contraataque

Después del primer revuelo, en Balcarce 50 empezaron a contraatacar. Distintas fuentes de sectores diferentes del Gobierno aseguraron que varios de los dirigentes que aparecieron en la foto se comunicaron luego con referentes oficiales para aclarar que no quieren romper con Milei y que tampoco estaban de acuerdo con que la imagen se publicara. “Entre los que fueron con ella no hubo unanimidad”, resumió una fuente del oficialismo. “No quieren ir tan viscerales y todos quieren que reelija Javier”, agregó otra.

La respuesta desde el sector de Bullrich fue muy directa. “Hasta donde sabemos, era toda gente mayor de edad y no había ninguna pistola en la mesa”, dijeron. Para sumar argumentos contaron una intimidad: “Cuando terminó la reunión, uno de los diputados dijo: ‘¿Podemos sacar una foto?’. Y Patricia dijo: ‘Yo no la voy a publicar, corre por su cuenta’“.

Iracundos, en el Gobierno empezaron a introducir advertencias de cara al armado de las listas del año que viene. Varios de los legisladores que acompañan a Bullrich deberán renovar sus bancas el año próximo y, según la lectura de algunos dirigentes oficialistas, podrían quedar condicionados por una eventual disputa por los lugares que se les asignen a los propios de la senadora. “El día de mañana, los cinco o seis que renuevan van a pedir cupo de Patricia y no sabemos si…”, deslizó un referente del oficialismo, en una advertencia que apunta directamente a las negociaciones electorales de 2027.

La interpretación que circula en la Casa Rosada es que Bullrich está jugando un “todo por el todo” para mostrar que la reunión con Milei en Olivos no fue satisfactoria, que se siente desplazada y que quedó afuera de las decisiones centrales. Desde esa perspectiva, sus movimientos buscarían “aumentar su poder interno” y asegurarse más lugares para sus dirigentes en las listas del año próximo. Algunos van incluso más allá: creen que no pretende romper con Milei, sino conseguir un lugar más relevante en una eventual fórmula presidencial y avanzar hacia una suerte de “cogobierno”.

En el bullrichismo rechazan esa lectura y la consideran demasiado lineal. “Si van a empezar con esa lógica, están al horno”, respondieron frente a la introducción de los puestos en las nóminas. En el oficialismo hay quienes recordaron que Bullrich “no tiene sello propio” y que depende de una estructura que no controla por completo.

La discusión se volvió todavía más áspera después de las declaraciones de Juan Pablo Arenaza sobre Santiago Peña en Radio con Vos. En el Gobierno interpretaron sus palabras como una nueva amenaza de Bullrich, esta vez más directa, sobre la posibilidad de construir un camino alternativo si el Presidente pierde centralidad o se debilita. “Comparó indirectamente a Milei con Peña. Es una locura. Está diciendo que tiene que haber un plan B por si se cae Milei. Es peligroso”, resumió un funcionario en off.

En el entorno de la senadora rechazaron esa interpretación y pidieron escuchar el contenido completo de la entrevista. Consideraron una “maldad” la lectura del Gobierno y negaron que exista una estrategia para precipitar una ruptura.

En la Casa Rosada hay quienes prefieren eximir a la senadora y atribuir parte de los movimientos a su entorno. “Tiene demasiada gente alrededor que le ceba la cabeza”, resumió una fuente oficial.

La tensión con Bullrich se suma a otros focos de desgaste que atraviesan al oficialismo. La interna entre los Menem y Santiago Caputo permanece aplacada, pero no resuelta. En el caputismo recuerdan que durante la gestión de Patricia Bullrich en Seguridad no prosperó la idea de crear una versión argentina del ICE, el organismo estadounidense de control migratorio, una iniciativa que el sector había impulsado. También siguen con atención los movimientos de Stephen Miller, uno de los referentes de la derecha estadounidense, después de su designación como jefe de Gabinete de Trump. Caputo volvió a reivindicarlo públicamente y escribió: “Soy pro Stephen Miller y anti-anti Stephen Miller”, en un mensaje que sus seguidores leyeron como una reivindicación de su propia visión política, aunque en su entorno sostienen que nunca tuvo un interés real en ocupar la Jefatura de Gabinete.

En ese contexto, la visita del Papa funcionará como una pausa institucional en una interna que no encuentra un mecanismo estable para procesar sus diferencias. En el Palacio Libertad se cruzarán dirigentes que hace tiempo dejaron de compartir una mesa política y que, sin embargo, deberán mostrarse juntos ante el jefe de la Iglesia católica. “Sí, ¿y qué? Es más de lo mismo”, respondió con resignación un dirigente consultado sobre la posibilidad de que los desencuentros queden expuestos durante la actividad.

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El acuerdo entre Kicillof y Máximo Kirchner aplacó la interna y abrió una vía para el armado electoral

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“Cuando hay una posibilidad real de acceder al poder, se van sosegando ciertas posturas. Todos tienen que ser responsables”. Escueta, profundamente peronista y con una inyección de pragmatismo en cada una de sus palabras. Así fue la definición de un encumbrado dirigente del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) sobre el encuentro entre Axel Kicillof y Máximo Kirchner. La expresión nacida del corazón del kicillofismo refleja lo que gran parte del peronismo empieza a ver con mayor claridad: si la oposición se organiza con decisión y frena la pirotecnia de la interna, existe la posibilidad real de volver a ser gobierno.

La reunión que tuvo lugar en la gobernación el martes a la tarde sirvió para sellar la paz en la antesala del encuentro del consejo del PJ Bonaerense, pero también para dejar en claro que ambos dirigentes, a los que los une una relación fría, distante y atravesada por la desconfianza, están dispuestos a sentarse a negociar temas específicos para evitar una explosión de la fuerza política.

Tal como lo definió un importante integrante de La Cámpora, la reunión es una señal en sí misma. Los dos, rodeado por un puñado de dirigentes cercanos y acostumbrados a las negociaciones cruzadas en el medio del tembladeral de la interna, le pusieron un tope a las rispideces y se sentaron a buscar un acuerdo.

Ese tipo de reuniones siempre existieron en la previa de las cumbres partidarias, con el fin de llegar a esa instancia con el acuerdo cerrado y evitar escaramuzas sorpresivas. La diferencia con otras instancias del pasado está en que ambos tienen un diálogo muy cortado, que solo se interrumpió en tres oportunidades en el último año: el cara a cara en las dos reuniones con gobernadores y presidentes de bloque en el Hotel Emperador y en la Casa de La Pampa; y el día que hablaron por teléfono para organizar el funeral del Indio Solari.

Para que ese cónclave se encamine y se concrete, hubo cuatro partícipes necesarios: el intendente de Lomas de Zamora, Federico Otermín; el ministro de Obras Públicas bonaerense, Gabriel Katopodis; y los diputados provinciales Mariano Cascallares y Facundo Tignanelli. Interlocutores permanentes que, en el medio de la interna furiosa, siempre han servido de nexo entre las partes en momentos donde se debía tomar decisiones.

Tanto en el cristinismo como en el kicillofismo la reunión fue bien valorada. La señalaron como positiva. En La Plata remarcaron que se dió sobre un hecho muy puntual que fue confirmar el acuerdo que se había realizado a principio de año, cuando se resolvió que Kicillof sustituyera a Máximo Kirchner en la presidencia del PJ Bonaerense, y que el líder de La Cámpora quede al frente de la presidencia del congreso. En el cristinismo la dieron un valor superior pensando en el tiempo electoral que se asoma.

Del lado de Kicillof la desconfianza sobre el accionar del diputado camporista y su agrupación, no se modifica. Destacan que no hay un cambio drástico en el vínculo. “Nunca sabes qué esperar”, explicó a este medio un importante funcionario del gabinete bonaerense. Esa postura es la misma desde hace muchos meses. Al igual que la intención del Gobernador de sentarse a negociar con Máximo o Cristina Kirchner temas puntuales que impacten en el conjunto del peronismo.

“Hay que ver cómo evoluciona esa relación. Axel está muy consolidado, el contexto internacional nos da señales favorables y hay condiciones en las provincias para el proyecto opositor”, resaltó uno de los armadores políticos más influyentes que tiene el gobernador de Buenos Aires.

En el MDF, al igual que en otras vertientes del peronismo, advierten que la derrota de Flávio Bolsonaro en Brasil y Donald Trump en Estados Unidos, sumado a la renuncia del presidente de Paraguay, Santiago Peña, han generado en las últimas horas una hilera de noticias negras para Javier Milei, que tenía en ellos tres a los principales aliados regionales. Un combo que se completa con la negatividad en aumento que marcan las encuestas en las provincias respecto a la percepción sobre la gestión libertaria.

“Es positivo que haya diálogo y preparación para el año que viene, porque, en definitiva, el partido es una herramienta importante para el armado electoral. Hay que seguir dialogando. El peronismo tiene que ir unido en el 2027”, resaltó una figura del cristinismo cercana a los Kirchner, que también aclaró: “Esto no significa que se vayan a poner de acuerdo en un candidato de unidad, no es un extremo, es un buen paso”.

En el cristinismo aseguraron que, a esta altura del calendario, es “necesario poder hablar”, motivo por el que valoraron que el encuentro se haya concretado. Algunos dirigentes creen que esa mesa, en la que además de los cuatro interlocutores estuvo la vicegobernadora, Verónica Magario, puede ser un buen ámbito para discutir los temas centrales de Buenos Aires, como la reelección de los intendentes, hoy un ítem central en la agenda del peronismo de la provincia.

La simbología de la reunión es determinante para la convivencia del peronismo bonaerense. Porque, al menos por unos días, se supone que ningún dirigente de esas terminales políticas va a querer romper la paz lograda esta semana. Es una señal de que ambos saben con claridad que hay momentos donde, inevitablemente, se van a tener que sentar a negociar. Después, y pese al acercamiento, la tensión continuará. Porque las diferencias de fondos no se resolvieron y porque los reproches políticos se entremezclan con lo personal casi siempre.

La relación entre ambos está muy dañada y tiene en el medio a otra protagonista: Cristina Kirchner. Solo la necesidad política y electoral de construir una alternativa sólida y viable para enfrentar a Javier Milei, puede congregarlos para negociar un acuerdo de convivencia. Por el momento, casi todo pende de un hilo. Pero los gestos de acercamiento se cotizan bien en el medio de las grietas profundas del peronismo.

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