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Alcances del armado anti Milei: el gesto que esperan de CFK, ansiedad por Kicillof y la necesidad de una PASO
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3 meses haceen
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Mayra Pastor
“Cuando no hay candidatos, hay bandas. Y eso es lo que está pasando. Nos estamos moviendo, hablando, escuchando y analizando”. Con esa frase simple, pero contundente, un dirigente peronista de largo recorrido en el Estado definió el momento que se está viviendo en el arco opositor, especialmente en el peronismo, donde están intentando encontrar el camino que los lleve a un armado electoral sólido el año que viene.
La referencia a la falta de un candidato tiene que ver con que hay muchos dirigentes de las provincias que no reconocen en Axel Kicillof a su candidato presidencial. Hay varios motivos para sostener esa postura. El principal es que el gobernador bonaerense demora su salida al interior del país para posicionarse, definitivamente, como la principal opción opositora para enfrentar a Javier Milei.
Ese no es el único motivo. Hay varios gobernadores, legisladores e intendentes a los que cuesta ver en Kicillof a una figura que pueda representar un proyecto político que, en el imaginario colectivo, no esté asociado a la figura de Cristina Kirchner y al pasado del kirchnerismo al mando del poder del Estado. “Si no arranca ahora y no habla de futuro, va a ser muy difícil que pueda instalarse”, analizó un jefe comunal bonaerense, que juega dentro del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), que lidera el propio Gobernador.
Existe cada vez más presión interna dentro de la agrupación política para que Kicillof acelere en la construcción de su armado y tome la delantera en el posicionamiento como figura presidenciable. Hay intendentes que esperan ese movimiento desde fines del año pasado y que empezaron a convertir esa ansiedad en resignación. “Si esto sigue así, nos empezamos a refugiar en los distritos y a ordenar los municipios para la elecciones locales. Algún día van a avanzar y nos van a llamar”, se sinceró uno de los pesos pesados que conduce un municipio grande del conurbano bonaerense.
En La Plata creen que el mandatario bonaerense tiene mucha capacidad para crecer en el centro del país, donde el kirchnerismo tiene una fuerte resistencia. Y que para eso es clave mostrar una nueva identidad vinculada a los temas que son preocupaciones de ese sector del electorado. En definitiva, se trata de sumar a la agenda de futuro los intereses postergados del interior y convertirlos en un eje de propuestas.
Tanto adentro como afuera del kicillofismo hay sectores que siguen creyendo en Kicillof como la apuesta principal para enfrentar a Milei, pero esperan una muestra de carácter contra el cristinismo superior a las que tuvo hasta ahora. Simbología más potente sobre su camino, sus límites, sus proyectos y sus decisiones. Piensen lo que piensen en todas las terminales opositoras, la realidad marca con claridad que el gobernador bonaerense es el único nombre propio que ha dado muestras de querer ser candidato a presidente.
Hace varias semanas que en las terminales políticas de la oposición visualizan la posibilidad de construir una coalición amplia que integre a distintos sectores que hoy caminan por separado. Desde el kirchnerismo al radicalismo más opositor a Milei, desde el peronismo federal al socialismo, pasando por los ex Cambiemos que no se convirtieron al liberalismo libertario.
Hay, en todos esos sectores, una vocación común: quieren armar un gran frente que compita con Javier Milei en un mano a mano. Polarización extrema. Sin terceras vías. Aquellos nombres propios que fueron parte de esos intentos en el pasado, hoy entienden que esa tercera posición puede mantener su postura pero bajo el mismo paraguas del kirchnerismo. Para no contribuir a un escenario opositor atomizado, deben ser parte de una gran interna e intentar imponer, a través de los votos, sus formas de llegar al objetivo central.
A esta altura del calendario ha quedado abolida la idea de un sector del peronismo de armar una propuesta electoral sin el kirchnerismo. Ese sueño de algunos anti K de edificar una propuesta sin la presencia de Cristina Kirchner y los suyos parece haber quedado sepultada en el pasado. Lo que está en discusión ahora es qué lugar debe y puede ocupar la ex presidenta y el sector más duro del mundo K en ese proyecto que se está conversando. Hay múltiples hipótesis pero una idea común: es con ellos adentro.
Una opción potable es armar una gran PASO opositora en la que se resuelvan las diferencias con los votos. Y que, los caídos en las urnas acompañen, voluntaria o involuntariamente, a los ganadores de la disputa. “En un escenario tan polarizado como el de la Argentina y como el que propone Milei, hay que ganarle a CFK, pero en una PASO, para después llegar a un mano a mano con el Gobierno”, proyectó un legislador del peronismo anti K.
La decisión tiene un argumento lógico que es central y que la sostiene. El kirchnerismo sigue teniendo una gran cantidad de votos en la provincia de Buenos Aires, especialmente en el conurbano bonaerense. Pensar un proyecto nacional sin ellos, como representantes de una parte importante del electorado bonaerense, tiene un futuro muy limitado y riesgoso. Sin unidad, el triunfo libertario es casi un hecho.
En ese sentido, existen coincidencias entre distintos actores sobre cómo afrontar la construcción de un esquema político con CFK. Empieza a crecer la idea de que el principal objetivo de la ex presidenta tiene que ser no obturar con su figura encandilante la ramificación de una eventual coalición. Eso es lo que esperan. En los hechos, eso implica mantener el perfil bajo, evitar la híperpresencialidad en la escena pública, y articular, desde su rol de líder de un sector importante del peronismo, el tejido de una red política que contenga la diversidad dirigencial e ideológica. Su tiempo en la primera plana pasó, pero la primera que lo tiene que admitir es ella. En esa idea está basada la hipótesis de varios dirigentes opositores.
“La Cámpora fantasea con que CFK es Lula (Da Silva) y que va a ser protagonista de un proceso similar. Pero eso no está pasando. Ahí está inscripta la preocupación permanente que tiene el cristinismo porque Axel hable de CFK”, reflexionó un legislador progresista que está inmerso en las conversaciones cruzadas que subsisten en el terreno de la oposición. La referencia está linkeada al enojo de Mayra Mendoza por la ausencia del reclamo de libertad por la líder peronista durante el discurso de Kicillof en la Legislatura bonaerense.
Las limitaciones que tiene Cristina Kirchner por su detención y su incapacidad de ser candidata, le crearon una barrera que no puede esquivar. Ni los mensajes en las redes sociales -donde lleva más de un mes sin escribir nada- ni sus salidas al balcón para abrazar a la militancia a la distancia y mantener su centralidad mediática, alcanzaron para sostenerla en el centro de la rosca política. Una conversación que no puede llevar a cabo con naturalidad después de la decisión judicial de limitar la cantidad de visitas que recibe en su casa.
Uno de los encuentros de más alto impacto que tuvo CFK en los últimos días fue con Miguel Pichetto. Esa reunión bien podría ser considera un hito dentro de las distintas charlas abiertas que hay entre nombres propios como Sergio Massa, Guillermo Michel, Victoria Tolosa Paz, Nicolás Massot, Emilio Monzó, Axel Kicillof, Ricardo Quintela o Guillermo Moreno, por citar solo algunos dirigentes que están activos y con los teléfonos abiertos.
Un paso previo a esa reunión fue la presentación de un proyecto de ley en la Cámara de Diputados para otorgar créditos que sirvan para el desendeudamiento de las familias argentinas, en un contexto de aumento en la tasa de morosidad. La iniciativa fue liderada por Michel, pero la clave estuvo en los legisladores que acompañaron con su firma ese trabajo que buscó ser una señal de articulación entre distintos sectores de la oposición que están dispuestos a trabajar juntos.
El proyecto fue firmado por la cordobesa Natalia de la Sota, el puntano Ernesto “Pipi” Alí, el mendocino Emir Félix, la entrerriana Marianela Marcley y el chubutense Juan Pablo Luque, más Pichetto, Massot y Tolosa Paz. Todos protagonistas de la negociaciones cruzadas, además de potenciales candidatos a gobernador en sus provincias. Es decir, nombres propios que van a intentar hacer pie en sus distritos y traccionar desde el territorio para una opción nacional.
Esa iniciativa fue cuestionada internamente por sectores del cristinismo a los que todavía les cuesta digerir que Pichetto haya sido el candidato a vicepresidente de Mauricio Macri en las elecciones del 2019. “Ahora que lo recibió Cristina, no dicen nada”, se quejó, con ironía, uno de los legisladores del interior que empuja el armado opositor.
La ampliación que está en el ideario de algunos de los protagonistas incluye nombres como el del radical bonaerense Pablo Juliano o el socialista santafesino Esteban Paulón. Incluye también a gobernadores peronistas del PJ como el catamarqueño Raúl Jalil o el tucumano Osvaldo Jaldo, hoy cercanos a Milei. “Ellos tienen entre 30 y 40 puntos en sus provincias y todos son del peronismo”, advirtió una figura legislativa que tiene diálogo fluido con los mandatarios peronistas. Los límites van a quedar definidos a medida que avance el proceso de formación de la coalición que planean. Pero en ese micromundo repiten a menudo: “No sobra nadie. Hay que ampliar”.
La primera barrera que tienen que sortear los representantes de la oposición es lograr que el Gobierno no consiga la mayoría para eliminar definitivamente las PASO, una decisión que está tomada en el seno del Poder Ejecutivo y que el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, deslizó días atrás en el streaming de Infobae.
Las PASO son la principal herramienta a conservar por parte del peronismo y los bloques más chicos de perfil opositor. Porque allí reside la posibilidad que las diferencias que no puede saldar la política, las salde la gente con el voto. Por ese mismo motivo, el Gobierno hará todo lo posible para derrumbarlas y complicar de esa forma el accionar futuro de sus opositores.
El diputado Pablo Juliano, que integra el bloque de Provincias Unidas, donde convergen el radicalismo más opositor a Milei, el peronismo cordobés y almas sueltas del mundo legislativo, dio una muestra de pragmatismo durante una entrevista con Eco Medios: “La construcción es con todos. A los que les agarre urticaria por la procedencia partidaria, les digo que Milei decía que Patricia Bullrich era una tira bombas, asesina de bebés. Y ahora es la dueña del bloque de senadores del oficialismo”.
Esa definición feroz y memoriosa de Juliano es una señal de que hay límites que se pueden romper dentro de la conversación opositora y que el paso siguiente es encontrar el eje de cinco o seis temas centrales de política pública donde haya una visión similar, pese a que es probable que las diferencias estén apoyadas sobre la forma de cómo llegar a ejecutar esas políticas.
En el entramado opositor se activó la temporada de construcción electoral. Un trabajo que lleva tiempo y capacidad de maniobra. Un trabajo donde hacen falta artesanos del toma y daca. La mayoría cree que la edificación de la propuesta integral se acelerará después del Mundial de fútbol de mitad de año. Un hito deportivo que va separar el debate extenso que genera el inevitable cambio de ciclo de la oposición nacional.
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Milei no le suelta la mano a Adorni, el encuentro reservado de Karina y Bullrich y el gesto que esperaban los aliados
Publicado
11 horas haceen
15 junio, 2026Por
Mayra Pastor
El jueves, Patricia Bullrich había dicho en público, otra vez, lo que pocos se animaban a decir en voz alta: que la situación patrimonial de Manuel Adorni no era un error sino una omisión ética, y que la Justicia tendría la última palabra. Cuarenta y ocho horas después, Karina Milei apareció en el cumpleaños de Bullrich. El gesto no pasó desapercibido para nadie que siga de cerca la geometría del poder dentro de La Libertad Avanza.
El sábado a la noche, en la terraza del bar Uno —a metros del Congreso—, Bullrich festejó sus 70 años con un grupo de unas 50 personas entre amigos de la política y de la vida, según pudo confirmar Infobae. El salón fue alquilado por los propios invitados y los gastos se dividieron a la romana. Había sido un viernes intenso: el día de su cumpleaños real, lo había pasado con su familia extendida. El sábado era la noche de los suyos. En un momento de la velada llegaron Karina Milei y Pilar Ramírez. No fue una visita protocolar. En medio del escándalo Adorni, con el oficialismo en estado de crisis y una ofensiva opositora sobrevolando el Congreso —con el Senado forzando una citación anticipada y Diputados queriendo iniciar una interpelación y posterior moción de censura—, la secretaria general de la Presidencia eligió ese lugar para estar. Eso habló por sí solo.
Puertas adentro del oficialismo, el gesto fue leído como lo que era: una señal de que, más allá de las turbulencias, el vínculo entre Karina y Bullrich se mantiene intacto. Para los aliados que venían mirando con inquietud el nivel de tensión interna, fue exactamente el gesto que esperaban ver.
Milei sostuvo a Adorni desde las redes
Mientras la tormenta política sacudía los despachos de Casa Rosada, Javier Milei eligió el domingo para hacer pública su posición. Sin pronunciarse directamente sobre las explicaciones patrimoniales de su jefe de Gabinete, el Presidente reposteó en su cuenta de Instagram un mensaje de un militante libertario que auguraba que el mandatario saldría fortalecido por sostener a Adorni, como había ocurrido —según el texto— con otras operaciones en su contra. En X hizo lo propio con una columna del escritor libertario Leonardo Facco que enmarcaba el caso bajo el título “Adorni y la defensa del ahorro”. El mensaje presidencial era nítido: no hay marcha atrás.
La estrategia de Milei espeja la del propio Adorni. Desde que se conoció el salto patrimonial de más de 500.000 dólares en su última declaración jurada —justificado en operaciones con bitcoins realizadas entre 2013 y 2018 y en ahorros que, según sus propias palabras, nunca habían sido declarados formalmente— el jefe de Gabinete intentó encuadrar su situación como un caso de evasión antes que de enriquecimiento ilícito. La frase “ahorramos en negro como todos los argentinos” resumió esa estrategia y, tal vez, le costó más de lo que calculó.
En ese contexto, la diputada Lilia Lemoine —que responde de manera vertical a Javier y Karina Milei— fue la voz libertaria que salió públicamente a defenderlo, tanto en las redes sociales como en la televisión. A través de su cuenta de X, calificó a Adorni de inocente y atribuyó las denuncias a una operación política de Marcela Pagano, diputada que desde hace más de un año se convirtió en una de las voces más críticas del oficialismo dentro del propio Congreso. La aparición de Lemoine no fue casual: es la espada mediática que Milei reserva para las batallas que considera propias. Su salida pública a defender a Adorni fue, en ese sentido, una extensión de la misma señal que el presidente había dado desde sus redes.
La mesa política y el diálogo áspero
El jueves, horas antes del cumpleaños de Bullrich, la mesa política se había reunido en Casa Rosada con una atmósfera que nadie describió como distendida. Adorni encabezó el encuentro junto a Karina Milei, Santiago Caputo, Diego Santilli, Ignacio Devitt y Eduardo y Martín Menem. Luis Caputo no estuvo. Lo que ocurrió en esa sala, según fuentes que hablaron con Infobae, tuvo un momento de tensión.
En ese ámbito, Adorni le reclamó a Bullrich que la exposición pública de las consideraciones sobre su situación podían perjudicar al Gobierno. La respuesta de la titular del bloque de senadores oficialistas no fue conciliadora: le marcó la diferencia entre las reglas que rigen el manejo del dinero privado y las obligaciones éticas que impone el ejercicio de un cargo público, y adelantó que en el Congreso la moción de censura podía prosperar. Karina Milei intervino para defender a su hombre de confianza. Santiago Caputo intentó bajar la tensión, aunque reconoció ante los presentes que las mediciones propias mostraban un daño enorme: un nivel de penetración negativa en la sociedad que, según los trabajos de campo que supervisa, no tenía antecedentes en la gestión.
El diagnóstico que circulaba en el entorno de Bullrich era más crudo todavía. Analistas especializados que siguieron la conversación en redes registraron que el 97% de las menciones sobre las explicaciones de Adorni eran negativas —un índice que, según le dijeron a Infobae, no tenía precedentes—. La paradoja central era que Adorni seguía convencido de que había actuado bien y de que lo que le ocurrió a él le ocurre a todos los argentinos. Pero hay una diferencia que el oficialismo no puede ignorar: Adorni es funcionario público. Y había dicho públicamente que no tenía nada que ocultar. Es una opinión que —dicen los que hablaron con ella este fin de semana— Bullrich comparte.
La propuesta rechazada y el fantasma de Kueider
Según pudo saber Infobae, en conversaciones reservadas se propuso que Adorni solicitara al menos una licencia hasta que el fiscal Gerardo Pollicita definiera los próximos pasos de la investigación por enriquecimiento ilícito y el panorama judicial se aclarara. La propuesta no tuvo recepción. Karina es, en este momento, el principal sostén político del jefe de Gabinete, y su posición no tiene fisuras visibles. “No es Karina la que lo sostiene, no se confundan. Es una decisión que tomó el Presidente que Karina ejecuta”, explicó a Infobae una de las personas que estuvieron sentadas en la mesa política.
Lo que sí tiene fisuras es el escenario parlamentario. En el Senado circula con insistencia la comparación con el caso Kueider: el senador entrerriano que iba a ser suspendido y terminó siendo expulsado en cuestión de horas, cuando el efecto cascada llevó a que nadie quisiera pagar el costo político de sostenerlo. La analogía inquieta a los propios: si la presión opositora se intensifica, sostener a Adorni en una votación podría volverse inviable para los aliados. La destitución requiere 37 votos en el Senado —mayoría absoluta— y el kirchnerismo ya presentó el pedido de interpelación como paso previo.
La fecha del 2 de julio para la presentación de Adorni ante la Cámara alta fue el resultado de negociaciones que Bullrich encaró con los bloques dialoguistas para ordenar los tiempos y reducir la presión. Un senador aliado confirmó a Infobae que la fijación de la fecha descomprimió bastante la situación e hizo menos probable una acción inmediata. El propio Diego Santilli pasó el viernes y el fin de semana al frente de las negociaciones con gobernadores y legisladores aliados para explicar la situación y consolidar apoyos, según supo este medio. Las señales que llegaban desde ese flanco eran, por el momento, más tranquilizadoras: los senadores y diputados que responden a los gobernadores habían comprometido no sumarse a la ofensiva que impulsa, principalmente, el kirchnerismo.
El miércoles hay Labor Parlamentaria y el caso Adorni tendrá protagonismo. En el oficialismo predomina una cautela que no alcanza para disimular la incomodidad: la estrategia es sostener, llegar al 2 de julio y ver cómo evoluciona el escenario judicial. Por ahora, la fecha funciona como válvula. Pero en el Senado saben que las válvulas, cuando la presión es suficiente, también ceden.
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En medio de días complejos, Adorni trabaja en el informe de gestión con el que busca cambiar el eje de la discusión
Publicado
12 horas haceen
15 junio, 2026Por
Mayra Pastor
Como anticipó en su cuenta de X, Manuel Adorni prepara el informe de gestión que espera dar durante el mes de julio en la Cámara de Senadores. Lo hace en medio de los complejos días que transita luego de la presentación de la declaración jurada, en la que intentó explicar su situación patrimonial en el marco de la investigación judicial por supuesto enriquecimiento ilícito, y la presión de la oposición a la que se plegaron los aliados.
Con el respaldo del presidente Javier Milei, el ministro coordinador anticipó la fecha, prevista inicialmente para agosto, y espera presentarse durante los primeros días de julio. Según supo Infobae de fuentes que integran el equipo de Jefatura de Gabinete, la mesa política analiza la posibilidad de convocar la sesión el jueves 2 de julio o el martes 7 del mismo mes en la previa al receso invernal que inicia el 19. “Aún no lo cerramos, lo estamos evaluando”, confesó uno de sus integrantes.
Tanto la vicepresidenta Victoria Villarruel como sectores aliados y exponentes de la oposición reclaman que el funcionario se presente en lo que queda del mes de junio en cumplimiento de sus deberes como funcionario. Sin embargo, en Balcarce 50 aseguran que “no dan los tiempos” para concretarlo. “Hay decenas de personas que trabajan en el armado: receptan las preguntas, las filtran, las dividen por ministerios. Es imposible y a ellos no les importa”, explicaron ante este medio.
De las conversaciones previas participan la senadora Patricia Bullrich, quien mantuvo fuertes críticas para con el accionar de Adorni; el ministro del Interior, Diego Santilli, y el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt. A principios de esta semana, la Secretaría de Asuntos Estratégicos enviará la nota formal a la Cámara Alta para concretar la convocatoria y será la encargada de recopilar el listado de preguntas de los bloques.
Si bien el mandatario y la plana completa del Gabinete estuvieron presentes durante el primer informe del ministro coordinador en la Cámara de Diputados, que tuvo lugar el pasado 29 de abril, desde el entorno del exvocero descartan que se repita la asistencia de los integrantes del Poder Ejecutivo. “No tendría sentido”, argumentan.
Con la determinación por anticipar el cronograma, los libertarios buscan frenar el pedido de interpelación instrumentado por el Partido Justicialista que intenta avanzar con una ofensiva parlamentaria contra el funcionario en ambas cámaras. Con la firma de siete senadores, la bancada que lidera José Mayans reclama convocar a una única sesión para “interpelar y votar la destitución“. Como anticipó este medio, la bancada peronista aspira a tratarlo el miércoles en Labor Parlamentaria.
“Con esto estamos frenando el pedido del PJ de interpelación”, planteó un funcionario de la administración libertaria. “Ir directo busca desactivar los intentos de impulsar la moción de censura de algunos senadores con agenda propia como los radicales y los que responden a algunos gobernadores”, coincidió otra voz del espacio.
Lo cierto es que las explicaciones patrimoniales de Adorni, quien sostuvo que en 2013 ganó 300.000 dólares con inversiones en Bitcoin, reavivaron el tema que desde hace tres meses protagoniza las primeras planas de los principales medios de comunicación.
En Casa Rosada anticipan que, como en Diputados, habrá una instancia en la que el jefe de Gabinete hará referencia al contenido de su declaración jurada y después expondrá sobre la gestión. A posterior, responderá preguntas de las bancadas. También funcionará un equipo de seguimiento político coordinado por Ignacio Devitt con intención de organizar las respuestas de las consultas que surgen en tiempo real.
En Balcarce 50 redoblan esfuerzos por intentar dar vuelta la página de la polémica. Sin éxito, ven cómo el tema escala en el plano mediático y judicial. “Todo se subordinó a la estrategia judicial. Incluso, el Gobierno”, se sinceró un alfil violeta ante este medio. La fiebre mundialista parece no alcanzar y ya nadie desconoce la parálisis que la crisis genera en la gestión cotidiana y que el oficialismo intenta disimular mediante la agenda legislativa.
El Senado asoma como la próxima escala de una crisis que el oficialismo busca dejar atrás. Aunque el Gobierno apuesta a que el informe de gestión marque un punto de inflexión, por ahora la política sigue girando alrededor de los cuestionamientos a Adorni.
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Un año de Cristina Kirchner en prisión: los viajes de Máximo, la nueva consigna y otro “banderazo” en Parque Lezama
Publicado
12 horas haceen
15 junio, 2026Por
Mayra Pastor
El martes 17 de junio se cumple un año desde que Cristina Kirchner empezó a cumplir la prisión domiciliaria en su departamento de la calle San José 1111, en el barrio porteño de Constitución. El kirchnerismo no llegó a esa fecha en silencio. Este domingo hubo una movilización en la puerta de su edificio. El sábado 20, Día de la Bandera, habrá un acto en el Parque Lezama. En paralelo, desde hace semanas, Máximo Kirchner recorre el interior del país —Santa Fe, Entre Ríos y lo que viene— en una dinámica que su entorno describió a Infobae como la actividad central de su nueva etapa política: llevar el mensaje del kirchnerismo a los sectores del peronismo que, en su diagnóstico, se sienten “huérfanos”.
Tres movimientos distintos. Una misma lógica: el kirchnerismo, decidido a mostrarse en actividad, pese a la detención de Cristina.
La cronología judicial del caso tiene una precisión que en el cristinismo manejan con cuidado. La condena quedó firme el 10 de junio de 2025, cuando la Corte Suprema confirmó la sentencia de seis años de prisión e inhabilitación perpetua en la causa Vialidad. La detención efectiva llegó una semana después: el Tribunal Oral Federal N.º 2 le otorgó un plazo de cinco días hábiles y, antes de que venciera, resolvió concederle la prisión domiciliaria por razones de edad —72 años— y de seguridad. La decisión fue comunicada el 17 de junio de 2025. Desde entonces, la ex presidenta cumple la condena en el departamento de Constitución.
Fuentes con acceso directo al entorno de la ex presidenta cuestionaron ante Infobae las condiciones que el tribunal impone para el cumplimiento de la pena. Las restricciones son estrictas: reuniones de dos horas como máximo por semana, con hasta tres personas por encuentro. Para un espacio que construye buena parte de su identidad alrededor de su figura, esas limitaciones no son solo un problema logístico. Son, en la lectura kirchnerista, una forma de silenciamiento político que excede la lógica penitenciaria. Y ese argumento —la inhabilitación perpetua como “proscripción”, la “persecución” como continuación de la condena— es parte central del relato que el espacio lleva a la calle, a los actos y, desde este domingo, a la nueva consigna.
La movilización del domingo la encabezó Mayra Mendoza, ex intendenta de Quilmes y actual diputada bonaerense. Empezó a la tarde y terminó entrada la noche. La militancia cubrió la esquina de San José y Humberto Primo con banderas, luces y cánticos. Cristina Kirchner salió a saludar desde el balcón del piso dos de su departamento. Desde ese balcón desplegaron una bandera argentina con la leyenda que el kirchnerismo estrena de cara a las elecciones de 2027: “De San José a La Rosada. Cristina libre y gobernando”.
La consigna “De San José a La Rosada”
La frase no surgió de la improvisación. Según pudo reconstruir Infobae a partir de fuentes con acceso al núcleo político que rodea a la ex presidenta, la consigna fue discutida durante las últimas semanas y respondió a una decisión estratégica concreta: llevar la situación judicial de Cristina Kirchner al plano de la disputa electoral, sin quedarse solo en la denuncia por persecución. San José es el departamento de Constitución donde cumple la condena. La Rosada es el horizonte que el kirchnerismo declara abierto.
Hay, sin embargo, un dato fáctico que la consigna no puede ignorar. Cristina Kirchner fue condenada a seis años de prisión efectiva e inhabilitada a perpetuidad para ejercer cargos públicos. Bajo el régimen legal vigente, esa inhabilitación le impide ser candidata a cualquier cargo. Para que eso cambie, debería producirse algún tipo de reversión de la condena, algo que, en el estado actual del proceso judicial, resulta fácticamente imposible. El kirchnerismo lo sabe. La consigna no es, entonces, un programa electoral en sentido estricto: es una declaración política, una forma de sostener la centralidad de Cristina Kirchner en el espacio y de presentar su situación judicial como una proscripción antes que como una condena firme.
La elección no está exenta de debate interno. En distintos sectores del peronismo —incluido el entorno de Sergio Massa, como pudo reconstruir este medio en los últimos días— circula la lectura de que la consigna “Cristina inocente” sería más eficaz que “Cristina libre”, porque interpela menos a la interna judicial y más a la legitimidad política de la condena. La nueva consigna va por otro camino: no solo reivindica la inocencia, también proyecta a Cristina Kirchner como candidata y como presidenta. Es una apuesta más alta, con más exposición y con más potencia movilizadora para la base militante. En el cristinismo, la calcularon así.
El 20 de junio y la amplitud que busca La Cámpora
Esta semana no se prevén actos masivos —aunque no se descartan movilizaciones de organizaciones políticas y sociales, sobre todo el martes 17— y el momento de mayor concentración llegará el sábado 20 de junio. La Cámpora tiene organizado un acto en el Parque Lezama —el mismo escenario del año pasado, cuando el kirchnerismo convocó a días de que la condena quedara firme— con convocatoria a las 15. Se espera la presencia de militancia, dirigentes, intendentes, diputados y senadores nacionales y provinciales de todo el país. El orador principal será Máximo Kirchner. Y, aunque fuentes de la organización admitieron a Infobae, que una comunicación en vivo de Cristina Kirchner será difícil de concretar dadas las restricciones judiciales, no se descarta que haya un mensaje grabado dirigido a la militancia.
Lo que el kirchnerismo quiere mostrar el 20 de junio no es solo volumen de convocatoria: es amplitud. La semana pasada hubo una reunión en la sede del PJ Nacional que, según pudo saber Infobae, funcionó como instancia de organización y que en el cristinismo se presenta como señal de que el acto excede a La Cámpora: estuvieron la intendenta de Moreno, Mariel Fernández, y el de Lomas de Zamora, Federico Otermín, dos dirigentes que no pertenecen a la estructura camporista, pero que reconocen el liderazgo de Cristina Kirchner y se comprometieron en actos de apoyo. Que intendentes del conurbano por fuera de La Cámpora puedan participar del acto no es un dato menor en el mapa interno del peronismo bonaerense, donde las tensiones entre el kirchnerismo y el kicillofismo siguen sin resolverse del todo.
Máximo Kirchner recorre el interior
En paralelo a esa agenda porteña, Máximo Kirchner desarrolla otra línea de acción. Este fin de semana estuvo en Paraná. Semanas atrás visitó dos localidades de Santa Fe. Y, según pudo saber Infobae a partir de fuentes con conocimiento directo de su agenda, el plan contempla recorrer gran parte del territorio nacional durante lo que resta de 2026 y a lo largo de 2027. Incluso durante el tiempo que dure el Mundial.
Los viajes responden a un diagnóstico que dirigentes del kirchnerismo transmitieron a este medio: hay una parte importante del peronismo que se siente “huérfana”. Sin conducción clara, sin referente que la interpele directamente, sin un relato que la contenga en el nuevo escenario político que abrió el gobierno de Javier Milei. Máximo Kirchner sale a buscar a esos sectores. No con la lógica de la campaña electoral —las fuentes fueron enfáticas ante Infobae en aclarar que los viajes no tienen, por ahora, abordar cuestiones de candidaturas— sino con la del dirigente que lleva el mensaje donde el mensaje no llega solo.
Ese movimiento tiene un contenido concreto, una línea que viene desarrollando en cada encuentro y que puede leerse como una reformulación de consignas kirchneristas adaptadas al debate económico actual: hay que lograr justicia fiscal para lograr equilibrio fiscal. Es otra forma de decir que los números de la macroeconomía tienen que cerrar con la gente adentro, que el equilibrio no es un fin en sí mismo sino parte del desarrollo de un país que no deje a nadie afuera. La formulación actualiza una consigna que el propio espacio usó en 2023, pero le añade una carga de denuncia que se adapta al contexto del ajuste libertario.
Esta dinámica de recorrida nacional es algo que Máximo Kirchner no podía hacer el año pasado. Era presidente del PJ bonaerense, responsabilidad que lo ataba a la provincia y lo condicionaba en la gestión de las tensiones internas. Ese rol lo asumió Axel Kicillof, que es al mismo tiempo gobernador bonaerense, presidente del PJ provincial y tiene un proyecto presidencial. Máximo Kirchner es hoy, en términos formales, un diputado nacional. Y esa aparente reducción de estatus es, en los hechos, una liberación: puede moverse, viajar y hablar con dirigentes de todo el país sin la carga de tener que rendir cuentas por la conducción del peronismo bonaerense.
Hay una división de roles que el cristinismo construye para este tramo del ciclo político, aunque no la enuncia de manera explícita. Cristina convoca desde el balcón, graba mensajes y sigue siendo —como quedó demostrado este domingo en Constitución— la figura capaz de movilizar a un sector relevante de la militancia peronista. Máximo sale al país, lleva el mensaje y va a buscar a los que se sienten sin brújula. Él tiene la movilidad que ella no tiene. Ella conserva una centralidad que ningún otro puede reemplazar.
“Habla con todos. Está bien, está fuerte y está muy pendiente de todo”, resumió ante Infobae una fuente con acceso habitual a la ex presidenta.
A un año de la detención efectiva, el kirchnerismo tiene consigna nueva, un dirigente decidido a recorrer el país con su voz y un acto en preparación.







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