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Argentina firmó un importante convenio con los Estados Unidos en el marco del acuerdo con el Club de París
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3 años haceen
El ministro de Economía, Sergio Massa, mantuvo este jueves un encuentro en el Departamento de Estado, Washington DC, con el subsecretario de Desarrollo Económico, Energía y Medio Ambiente, José W. Fernández, en el que se suscribió el convenio particular con los Estados Unidos para la refinanciación de la deuda que la Argentina mantiene con el grupo de países acreedores.
“Con el objetivo de seguir ordenando y regularizando las relaciones financieras internacionales y continuando el camino que iniciamos en octubre del año pasado cuando firmamos el acuerdo general con El Club de París, hoy firmamos un acuerdo específico bilateral con Estados Unidos”, sostuvo el titular del Palacio de Hacienda tras la reunión.
En este sentido, Massa destacó que “en el 2019 la Argentina dejó de pagarle a los países miembros del Club de París y ahora lo estamos regularizando, por lo que estos avances permiten abrir la puerta a la búsqueda de nuevos proyectos estratégicos de inversión con financiamiento internacional”.
El convenio firmado forma parte de la implementación del entendimiento con el Club de París, contribuyendo a sostener la recuperación de la estabilidad económica y abriendo posibilidades para el financiamiento bilateral de los proyectos de infraestructura y la promoción de exportaciones.
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Para la reelección no hay “shutdown”: dólares y desorden opositor, la fórmula de Milei
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4 minutos haceen
12 julio, 2026Por
Mayra Pastor
Ya estaban todos los que habían aceptado ir pero el llamado no llegaba. Nadie tenía confirmado un encuentro con Javier Milei. Se hacía la medianoche y los gobernadores que habían ido a Tucuman para la vigilia por la celebración del 9 de Julio, con la expectativa de una reunión con el Presidente, esperaron en vano. Improvisaron una cumbre ahí, en el hotel donde se hospedaban, solos, sin funcionarios nacionales. Fue una suerte de catarsis. Ya van dos fotos en siete días y ninguna señal clara para comenzar a hablar del pacto electoral que más los ocupa. “Fue una decepción”, describió uno de los mandatarios presentes que ahondó que la invitación era la ocasión ideal para aprovechar que estaban todos aquellos con intención de acordar.
“Fuimos los que habíamos ratificado el Pacto de Mayo a hablar de lo importante pero no ofrecen nada en concreto para negociar”, se quejó uno de los asistentes. En la reunión se juraron negociar en bloque, algo que el Gobierno evita para apostar al mano a mano que le otorgue mayor fortaleza. La conclusión de varios de los presentes es que todos van a desdoblar, y que ese calendario podría depararle a la Casa Rosada un anticipo de resultados adversos en el inicio del año si no hace pactos que los unifiquen. Algo así como un aviso.
Lo que pretenden los gobernadores es que Milei les garantice reelegir, sin ofertar un candidato propio que les quite votos. A cambio, ellos seguirán apoyando los proyectos de ley del Poder Ejecutivo, algo que vienen haciendo sin demasiada presión. Salvo Santa Cruz, el resto de las provincias ya tiene en mente la fecha del adelantamiento electoral.
Se espera que esta semana el Gobierno les muestre a los mandatarios algún tipo de borrador con la nueva versión de la reforma electoral que incluirá las famosas listas colectoras como alternativa a la eliminación de las primarias obligatorias. Eso les anticiparon a los jefes territoriales. Hasta ahora nadie vio nada.
Hay gobernadores aliados que ya salieron a manifestarse en contra de la eliminación de las PASO, como Osvaldo Jaldo. Quiere ver el proyecto. Transmitió a su gente cierta desconfianza. Es paradójico. En la provincia existe el sistema de “acople”, muy parecido a las colectoras, que tiene como principal detractor a Lisandro Catalán, presidente de La Libertad Avanza, ex secretario de Interior con Guillermo Francos en el gabinete y quien intenta competir por la gobernación. Sin las internas, Jaldo vería en peligro su reelección. El peronismo opositor, que llegó a un acuerdo en la última elección legislativa y se referencia en Juan Manzur, dice ahora que irán separados por la traición del gobernador que obligó a desmarcarse del bloque de Unión por la Patria al diputado Javier Noguera. Juraron venganza.
Jaldo tiene, de todos modos, otros problemas. De su constante acercamiento al Gobierno espera que salga un aval tácito para mantenerse en el poder. Necesita un fallo favorable de la Corte Suprema de Justicia que lo habilite a competir. Los antecedentes del máximo tribunal le son desfavorables. Lleva cuatro períodos consecutivos dentro del binomio del Ejecutivo provincial. Fue vicegobernador entre 2015 y 2019, volvió a ocupar ese cargo entre 2019 y 2023, fue elegido gobernador para el período 2023-2027 y, si compitiera y ganara nuevamente, completaría una continuidad de poder entre 2015 y 2031. En la provincia ya circula un informe jurídico reservado que sostiene que, de judicializarse, podría ser impugnado. Es un caso similar al que le tocó a Alberto Weretilneck, a quien el máximo tribunal frenó. Jaldo, de todas maneras, podría ampararse en el artículo 90 de la Constitución provincial que permite que un vicegobernador que cumplió dos mandatos pueda ser candidato a gobernador y luego reelegido una vez. Pero la Corte ya se expresó sobre el tema e incluso falló en 2023 contra la candidatura a vice de Juan Manzur, que se bajó de manera anticipada. ¿Será Catalán el que judicialice el caso? Eso se preguntan con ironía en el peronismo no jaldista. También podría hacerlo Mariano Campero, integrante de los llamados radicales con peluca, que compite con Catalán por ser el candidato elegido por Karina Milei en el distrito.
Reforma electoral a paso lento
Para la política no hay shutdown. Todo el Gabinete hace gestos hacia los gobernadores, a quienes intentan seducir, a pesar de la falta de reuniones del propio Milei, que los dejó con gusto a poco en Tucumán. La prioridad de Karina Milei es eliminar las primarias. No están los votos. Es lo que hizo saber Patricia Bullrich en la reunión de la mesa política, que será a partir de ahora todos los martes. La última fue de tres horas. El clima cambió notoriamente tras la salida de Manuel Adorni, pero la interna constante sigue habilitando tensiones. “Nadie quiere firmar nada por miedo a represalias”, cuenta un gobernador, que padece la demora en la toma de decisiones. Muchos de ellos reconocen que Diego Santilli puede acelerar los acuerdos, pero hay una frase que los martiriza: “Todo termina en Karina”. De ahí que sin la venia de la hermana presidencial, cualquier avance en una negocaición incluso económica, se puede desvanecer sin ese aval. A eso se suma que Milei no habla de política. “No sé para qué esperan los gobernadores reunirse con Milei si saben que no le interesa el tema”, responde una voz oficialista sobre el malestar de la fecha patria. Tampoco habla de la microeconomía. “No le interesa, él cree que va a llegar la mejora y ni se toma el trabajo de hablar”, contó un referente libertario que participó de la reunión de gabinete del jueves. Ese encuentro giró sobre la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. Allí el Gobierno incluirá aquel proyecto trunco que penaba con hasta 6 años de cárcel a quienes aprobaran la modificación o suba del gasto público. Esa iniciativa prohibía el déficit presupuestario.
La salida de Adorni amplió la mesa política y el gabinete. En proporción, Karina es la que más despliegue puede mostrar. Además de Santilli, que le reporta, mantuvo a Ignacio Devitt, que había llegado con el ex vocero, están Eduardo Lule Menem y Martín Menem, sus alfiles, y sumó al secretario de Medios, Fabián Fernández, que para la gestualidad externa, ubica bajo su ala. Además participaron Luis Caputo, con juego propio, Santiago Caputo, y Patricia Bullrich. No estuvo el nuevo portavoz, Adrián Ravier, que sí participó de gabinete.
Bullrich ya marcó sus diferencias con las colectoras. Su timing esta vez es distinto al que usó con Adorni, donde jugó a fondo y logró su salida. La senadora necesita seguir haciendo su propio juego, una equilibrista que cuida su propio electorado. Difícil hablarle a su público de la avivada de las colectoras. Por eso entiende que el Gobierno tiene que reconducir la narrativa para ofrecer una herramienta alternativa a las primarias. No se opondrá, pero prefiere, antes de poner el tema en debate en el Senado, tener cerrados los acuerdos políticos. Cree que no se puede ir al Congreso sin antes haber acordado con los gobernadores y los senadores que tienen que votar. La jefa del bloque de La Libertad Avanza habla de adhesiones, para matizar la medida, y quiere que sólo haya una lista más. “Tenemos que encontrar una forma alternativa de organizarse”, bajó como mensaje, pero no mencionó nada en la reunión de labor parlamentaria previa a la sesión de esta semana que comienza. Allegados a Bullrich creen que lo más probable es que no logren eliminar las PASO. El plan B es la suspensión. Recién el tema comenzará a tratarse en agosto, con lo cual hasta septiembre no habrá votación.
La hipótesis que se está manejando es que para adherir a la candidatura presidencial, las listas colectoras deben hacer una alianza previa. El problema de una sola lista es que deberían ponerse de acuerdo todo el resto de los aliados del Gobierno entre sí, un camino hoy difícil.
Con la salida de Adorni, Bullrich volverá a mostrarse en la ciudad de Buenos Aires. Tiene en agenda un acto el martes próximo. Se había bajado en plena tensión con Karina ante la sospecha de que la Secretaria General termine haciendo un acuerdo con Jorge Macri y la use para presionarlo, pero también necesita volver a generar expectativas propias. El territorio porteño, está claro, entra en la negociación nacional que deberá emprender Mauricio Macri con los libertarios. El ex presidente tendrá que sentarse a negociar con Karina, difícil que lo pueda hacer con Milei. Incluso ya se empezó a hablar de Bullrich 2031. Aquello del plan B del círculo rojo para este turno electoral se desvaneció con sólo echar a Adorni.
Sesión caliente y cumpleaños feliz
El jueves habrá sesión en el Senado con un temario acotado pero caliente. Entre los nuevos pliegos de jueces el apuro oficial se centró en el camarista Victor Pesino, que cumple los 75 años el 27 de julio. El regalo que esperan darle es que antes de esa fecha se apruebe su continuidad por 5 años más. Falló a favor de la reforma laboral.
Todo el debate se lo llevará un capítulo clave de la llamada ley de inviolabilidad de la propiedad privada. Es el que modifica la actual ley de tierras y habilita la compra sin límites por parte de extranjeros, incluso en zonas de frontera.
El número está finito. En la reunión de Labor Parlamentaria, la oposición más férrea al proyecto la encarnó la vicepresidenta Victoria Villarruel, contaron los testigos. “Yo estuve en Lago Escondido y se de qué les hablo”, dijo Villarruel, según contó uno de los legisladores presentes. Hasta se cruzó con la senadora Carolina Moisés en el debate interno, que terminó con Bullrich advirtiéndole que opine lo que quiera, pero que ella no vota. Los memoriosos recuerdan que la ley de tierras se aprobó en 2011 con un solo voto en contra: el del salteño Juan Carlos Romero. Cambia todo cambia.
El peronismo pretende eliminar el capítulo entero. El resto de la ley, creen, es reversible. El de tierras no. Es un proyecto que incluye el silencio administrativo como reaseguro para que la extranjerización se consume de hecho ante la falta de pronunciamiento del Estado, que se guarda en el texto esa autorización, pero sin obligación de hacerlo. El radicalismo posiblemente se divida en la votación. El jefe del bloque, Eduardo Vischi, anunció que votará a favor. En la oposición denuncian que parte del acuerdo para la aprobación de la reforma laboral estuvo atada a esta normativa, en la que el Estado Nacional le cedía tierras a las provincias con la promesa de que enviaría un proyecto para eliminar los límites que fijó la ley de 2011. La incógnita son los santacruceños, que en la reunión de Labor votaron en contra de llevarlo al recinto. Hubo senadores que cancelaron viajes, entre ellos, el presidente provisional, Bartolomé Abdalá. El resultado es incierto.
El debate sobre la ley se centra básicamente en ciertas zonas específicas, por eso el apoyo de la senadora Flavia Royón. Hoy, según las estadísticas, solo el 5 por ciento de la tierra está en manos extranjeras cuando la ley permite hasta el 15%. Pero en determinadas provincias como Salta, Misiones, San Juan o Mendoza, ya están cerca de ese límite, de ahí el apuro de los gobernadores por eliminarlo. Salta y Misiones, por ejemplo, llegan ya al 11%, según datos del Observatorio de la Tierra. Hay departamentos muy pasados del límite actual.
Llamó la atención que el oficialismo pidiera incluir en el temario de la sesión el proyecto de Carolina Losada, llamado de falsas denuncias, que atenta contra los menores víctimas de abuso. “Se nota que necesitan a la senadora en otras votaciones”, especula un legislador peronista. La resistencia llevó finalmente a quitarlo.
Dólares electorales y privatizaciones en la mira
El plan oficial para la reelección encuentra el otro eje no solo en la rosca política sino, por sobre todo, en los dólares electorales. El anuncio de Luis Caputo de que tiene garantizado el financiamiento hasta el final del mandato de Milei busca despejar el horizonte, aunque generó dudas en el mercado. La crónica de la presentación que publicó el diario Financial Times mostró esa incertidumbre, al resaltar que los analistas advirtieron que contenía “lagunas”. Una de ellas son unos 2000 millones de dólares que aparecen como “otras fuentes de financiación” no definidas y los 1500 millones de dólares en ingresos por privatizaciones que aún no se han materializado. También apuntan que la oportunidad de acceder a los mercados internacionales podría esfumarse con la proximidad de las elecciones.
Para la consultora 1816 “el programa que presentó el Gobierno luce cumplible, pero implica presionar bastante sobre las reservas del BCRA, sobre la deuda en pesos y sobre los Bonares” y agrega que “una eventual emisión internacional, en nuestra opinión, daría algo más de aire para encarar el 2027”.
El peronismo puso la mira en las privatizaciones anunciadas como parte del plan de recaudación electoral. La diputada Julia Strada presentó un pedido para convocar de manera urgente a la Comisión Bicameral de Reforma del Estado y seguimiento de las Privatizaciones, a cargo de Pablo Cervi. Allí se denuncia que no se puede ejercer el control sobre las empresas ya privatizadas y sus tasaciones. Hasta ahora en resoluciones del Ministerio de Economía se estableció que el Tribunal de Tasaciones de la Nación se excusó de participar. ¿Quién le está poniendo precio a las empresas? Exigen detalles de esa decisión. Para las privatizaciones de Belgrano Cargas, ENARSA, Intercargo, AySA, Corredores Viales y NASA se encomendó a la Unidad Ejecutora Especial “Agencia de Transformación de Empresas Públicas” que pida a entidades bancarias públicas que hagan la tasación. En la oposición quieren saber si es cierto que “el 1 de abril se habría emitido la resolución nº1, por la que se habría establecido la reserva de los informes de tasaciones producidos o a producirse hasta el perfeccionamiento de los procesos de selección”, según la carta enviada al presidente de la bicameral. Además, sostienen que se “habría encomendado las tasaciones al Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE). No obstante, aquella resolución no ha sido puesta en consideración de esta Comisión Bicameral”. Sin la activación de ese organismo tampoco puede actuar la Auditoría General de la Nación, que necesita antes el pedido para expedirse de esa bicameral. La carta la firman Strada, Ana María Ianni, Florencia Carignano, Germán Martínez y el senador Jorge Capitanich. La intervención del Congreso fue una incorporación que logró Miguel Pichetto en el debate de la Ley Bases, entonces con mejor relación con el oficialismo que ahora. A eso se suma que el criterio de las empresas a privatizar debía ser para aquellas que fueran deficitarias, también una negociación que se hizo con los aliados, entonces a cargo de Rodrigo De Loredo. No es el caso de Atucha, por ejemplo. Parte del plan financiero presentado por Caputo cerraba con lo recaudado por las privatizaciones por venir.
Oposición y relato
Con la casta en casa, Milei apela a un cambio de narrativa focalizada en la economía, y dentro de ese universo, interna pescar electorado en el equilibrio fiscal. Pos Adorni ya no le quedan demasiadas alternativas. Aflojó incluso el nivel de intensidad en sus redes. En junio bajó a un promedio de 1 hora y 51 minutos diario de uso de X, ex Twitter. Venía de 2 horas y 38 minutos en mayo y de 2 horas y 50 minutos en abril.
El otro camino es la dispersión opositora y cómo se reconfigure el escenario. La pregunta que sigue dando vueltas es en cuánto pesará el pasado en el voto blando, que en Milei es alto, ronda un 20%. Según el último trabajo de Casa Tres, de Mora Jozami, se va configurando nuevamente la polarización con la aparición de un actor identificado claramente en contraposición a Milei, que es Axel Kicillof. Según esta medición, que trata de identificar el liderazgo opositor, cayó la categoría “nadie”, que era la percepción mayoritaria en enero de 2024 y pasó al frente el gobernador bonaerense. Saltó de 6% a 34%, muy despegado del resto de los actores políticos. Cristina Kirchner aparece segunda, con 19%. Sergio Massa alcanza apenas un 2%, Macri sube al 7%, Myriam Bregman al 6% y se despega el periodismo como factor de oposición a Milei, que alcanza el 8%. La categoría “nadie” pasó de 27% a 11% en dos años. La pregunta en esta encuesta es abierta, sin opciones a la vista. Es lo primero que empieza a surgir entre los votantes, de manera espontánea. No parece haber opción para una tercera vía competitiva. Más bien, habrá postulantes de diseño, para hacer daño, como podría ser una candidatura de Victoria Villarruel.
La última encuesta de satisfacción política de la universidad de San Andrés apunta a un nivel de satisfacción estable con el Gobierno, pero en 30%, con una insatisfacción que llega al 68%. Así y todo supera al mismo período de las gestiones de Macri (26%) y de Alberto Fernández (10%). Milei mejora 1 punto y llega a 34% y entre las preocupaciones ciudadanas se destacan la falta de trabajo (38%), la corrupción (38%) y los bajos salarios (35%). Este último ítem aumentó 5 puntos respecto al mes anterior. Patricia Bullrich es la dirigente con mayor imagen positiva bruta (36%), seguida por Axel Kicillof (34%), Javier Milei (33%) y Myriam Bregman (33%). Y justamente en el espacio opositor, Kicillof y Bregman crecieron 3 puntos en este último mes. La nitidez de la propuesta, bien delimitada, marca la diferencia en el caso de estas dos muestras. No parece ser el tiempo de los discursos a medias.
Con este escenario, el Gobierno tendrá que retomar el eje del riesgo Kuka, un arma de doble filo. Puede asustar sobre la vuelta al pasado, pero necesita dólares acumulados para resistir cualquier posibilidad de cambio.
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Los números que mira Milei para el 2027, las negociaciones subterráneas y el nuevo consenso que hay adentro del Gobierno
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14 minutos haceen
12 julio, 2026Por
Mayra Pastor
Más de un funcionario que habló con Javier Milei por estos días se quedó con la misma sensación: el Presidente está más relajado y cree que hay asuntos de su administración que se están encauzando luego de meses complejos, tanto a nivel político como en el plano económico.
Si bien hace un seguimiento general sobre varias de las carteras ministeriales, el Presidente está particularmente metido en la política económica y en las próximas reformas que quiere lanzar después del receso invernal del Congreso: la modificación de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA), una nueva Ley de Mercado de Capitales, la condición de “Shutdown” del Estado al agotarse el presupuesto y la reversión de la Ley de Inocencia Fiscal.
Al interior del equipo económico afirman que son nuevas normativas que apuntan a generar “más confianza” y a incentivar a que, por ejemplo, empresas financien inversiones de largo plazo para invertir en títulos públicos argentinos o se generen condiciones más propicias para que exista una entrada de los dólares que actualmente están fuera del sistema, de los cuales hay entre USD 250.000 millones y USD 300.000 millones que están “en los colchones”.
El Gobierno se está preparando para que en los próximos días el riesgo país se coloque por debajo de los 400 puntos básicos. El presidente de uno de los bancos más importantes del país comentaba a Infobae que esperan una senda aún más bajista. “Tenés el mismo ministro de Economía hace casi tres años y sigue muy fuerte, dándote la previsibilidad de pagar todo. Se terminó el ruido político”, afirma. Ese banco tiene pensado emitir deuda en el exterior por miles de millones de dólares en los próximos meses.
Todas estas medidas que prevé el Gobierno son para suplir la falta de una “política monetaria populista”. En criollo, no quieren hacer un “plan platita” de cara al año próximo.
En ese sentido, marcan que no hay mucho que puedan hacer desde el punto de vista macroeconómico para mejorar asuntos como el crédito a privados. “Los bancos tienen que empezar a trabajar como bancos y comenzar a ofrecer tasas más competitivas”, afirman en el Gobierno.
El Palacio de Hacienda hizo una fuerte jugada a comienzos de semana al anunciar el Programa Financiero 2026-2027, en donde mostraron cómo afrontarán los compromisos de deuda de estos dos años. Consultoras privadas indican que fue un paso que explica la baja del riesgo país de los últimos días, pero que hay asuntos a tener en cuenta de cara al panorama del año próximo.
La consultora GMA Capital afirman que “las necesidades aumentan hasta USD 24.900 millones y, aunque las fuentes alcanzarían para cubrirlas, el programa ya no contempla un excedente financiero. En consecuencia, el desafío deja de concentrarse en el acceso al financiamiento y pasa a depender de la capacidad para acumular reservas, sostener el rollover de la deuda en un año electoral y administrar una mayor demanda de cobertura cambiaria”.
En síntesis, consideran que el éxito del esquema anunciado por Luis Caputo y su equipo depende de que un año electoral transcurra sin alterar las condiciones financieras.
¿Se acabó el ruido político? Parece ser una lectura prematura con tantos meses por delante antes de que comience la campaña electoral. Pero es por ese motivo que en la Casa Rosada ya visualizan que pronto comenzarán a evidenciarse las primeras jugadas de relevancia del tablero político nacional. Milei sabe que no tiene mucho mayor control que el de su espacio, pero que puede dar un golpe certero que dificulte el ordenamiento de otras fuerzas: solo a través de la eliminación o suspensión de las PASO.
“No es opcional. Es un pedido directamente del Presidente. Porque de verdad no cree que ese mecanismo sea necesario y porque implica un gasto innecesario. Por eso nos vamos a tener que quemar las pestañas para tratar de sacarlo del calendario”, afirman cerca suyo.
El oficialismo no tiene los votos para quitar a las primarias del próximo año, pero hay fuerte optimismo de que en algún momento lo van a conseguir. Hay diferentes mecanismos con los que el Gobierno cuenta para poder lograrlo. Además de las palancas presupuestarias que se pueden accionar desde Hacienda o desde la Jefatura de Gabinete, hay otro elemento menos mencionado: los juzgados y fiscalías que tienen impacto directo en los territorios provinciales.
Las últimas cifras disponibles en el Consejo de la Magistratura -el órgano que selecciona y remueve jueces federales y nacionales- dan que hay 133 vacantes en trámite allí mismo, 108 en el Ejecutivo y 67 en el Senado. Muchas de esas son miradas con especial atención por parte de los ejecutivos provinciales. En los próximos días se tratarán otros 26 pliegos en la Cámara alta y el oficialismo habrá llegado antes de la feria legislativa de invierno con 100 pliegos (entre jueces y fiscales) sancionados.
Punto aparte. El Gobierno ya está mirando con atención las próximas elecciones para renovar la composición del Consejo de la Magistratura. En particular en el segmento de la abogacía. Uno de los que está trabajando activamente de cara a las elecciones de esos representantes es el concejal libertario Luis Palomino, del ala de Sebastián Pareja.
Otro de los elementos clave que tiene el oficialismo para “rosquear” adhesiones son los acuerdos políticos. Esto no implica que La Libertad Avanza vaya a dejar de competir en las provincias donde se arregle con el gobernador, pero sí que habrá una menor fuerza de parte de la conducción nacional libertaria al momento de presentarse ante los oficialismos provinciales.
“Hacer acuerdos no significa que no vayamos a seguir desarrollando el territorio. La Libertad Avanza va a competir en todas las provincias que se pueda”, afirma una importante fuente del karinismo, sector que este año comenzó a tejer una estrategia electoral diferente a la del año pasado: en ese entonces, se privilegiaba el armado local por sobre el vínculo con el gobernador de turno, salvo contadas excepciones.
En ese círculo justifican el viraje de la estrategia política diciendo que en 2025 el Gobierno no estaba peleando por la reelección de Milei, sino que se dirimía la composición parlamentaria que iba a tener el oficialismo para los últimos dos años del mandato.
“Estabas peleando para dejar de ser el oficialismo más chico de la historia democrática. Necesitábamos construir una mayoría parlamentaria. Si nosotros cerrábamos con acuerdos con varios gobernadores, no íbamos a tener los más de 90 diputados que te sirvieron para bancar los tiros opositores”, afirman.
En ese sector impulsan la opción de las colectoras bajo el razonamiento de que los inversores pueden saber con antelación de que un gobernador pueda jugar bajo la lista de Milei: “No se tiene en cuenta que la gran mayoría no tiene un espacio nacional competitivo. Les sirve estar abajo nuestro para ganar sus provincias”.
La necesidad de acordar con gobernadores es una de las pocas decisiones políticas que al día de hoy tiene un consenso absoluto de todos los sectores del oficialismo. Es algo que el año pasado proponía el ala de Santiago Caputo, desde donde siguen insistiendo que la forma en la cual se operó electoralmente el año pasado fue incorrecta.
“Lo que nosotros sostuvimos es que tener legisladores provinciales y concejales no tenía que ver con lo que era lo mejor para la Presidencia de Milei. En esta no lo pueden hacer porque ahora se pone en juego la reelección de Milei. No creo que lo hagan por convicción, sino por necesidad. Lo relevante es que estamos trabajando casi en la misma línea y que se entró en la senda de los acuerdos”, marca un exponente de ese ala.
En ese sector agregan que, a su parecer, el no-acuerdo con ciertos sectores políticos fue el causante de que “se convalidaran en el Congreso leyes que trajeran el déficit fiscal y que tensionaron el programa económico, lo cual trajo unos pésimos primeros meses del año”.
El Gobierno quiere negociar acuerdos electorales con cerca de 10 gobernadores. Esto no implica que LLA no vaya a competir en esos distritos, sino que habrá un esquema de competencia ordenado. “No podés desperfilar la marca. Vamos a competir en todas salvo en aquellas donde ya acordamos el año pasado”, marcan estrategas electorales. Estas son, por caso, Chaco, Entre Ríos, Mendoza y San Luis.
Quienes están afuera de esa mesa electoral del karinismo opinan que para fin de año La Libertad Avanza no va a sumar muchas provincias: “Les propongo fijarse con cuántos gobernadores nos vamos a quedar cuando termine el año próximo. Muy posiblemente con ninguno. A lo sumo uno o unos pocos. Lo que te demuestra es que fue totalmente al pedo. Lo que tenías que hacer era priorizar las listas nacionales”.
Lo cierto es que falta mucho y son elucubraciones que se hacen sin un calendario electoral claro, tanto a nivel nacional o provincial. Pero los acuerdos con gobernadores fueron uno de los principales puntos que se hablaron en la mesa política realizada el miércoles en Casa Rosada. Fue novedosa la inclusión del secretario de Comunicación y Medios de la Nación Fabián Fernández, quien vendría a ocupar uno de los roles que antes tenía Adorni en calidad de principal vocero del Gobierno.
Otro comentario al margen. Hay funcionarios que volvieron a hablar con el ex jefe de Gabinete. Lo notaron más relajado. “Se está desintoxicando después de todas estas semanas”, marcó una de las personas que conversó con él. El ritmo de la investigación se agotó con el pasar de las semanas y en el Gobierno esperan que la baja de la atención mediática tenga como correlato un estancamiento en la causa.
Respondiendo tanto al Presidente como a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, Fernández es quien se está ocupando de volver a tejer los vínculos entre la Casa Rosada y los medios, mientras que el flamante vocero presidencial Adrián Ravier es quien se dedica exclusivamente al on the record. Es decir, a las declaraciones públicas en representación de Javier Milei.
Fue el mismo Milei quien lo erigió como su vocero y quien dispuso que dependa de su área. Si bien responde directamente al Presidente, quien lo arropó y le diagrama su estrategia comunicacional es el área del asesor presidencial Santiago Caputo. Casualidad o no, ambos caminaron juntos rumbo a la Catedral Metropolitana el jueves por la mañana en el Tedeum que ofició monseñor Jorge García Cuerva. “A Karina no le gustó no haber podido elegirlo”, dicen fuentes palaciegas.
Por el contrario, sí eligió incluir al presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, entre los principales dirigentes del oficialismo en la cumbre de legisladores nacionales en Casa Rosada. Es también una forma de decir que tiene sus hombres en el Senado además de a Patricia Bullrich, a quien el parte del círculo karinista le intervino las negociaciones con algunos de los senadores a través del diálogo directo con gobernadores que realizan Diego Santilli y Lule Menem. “A Bartolo [Abdala] ya lo mostró alguna vez como el que firma y lidera el Senado porque ‘Victoria es mala’”, afirma un importante senador.
Victoria es Villarruel, quien en privado no oculta sus intenciones de competir el año próximo. Tal vez no para un cargo nacional. ¿Quién podría negar que ha llegado a aspirar a ser Gobernadora o Jefa de Gobierno porteño?
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El giro forzado de Milei hacia los moderados: el Gobierno busca al tercio que puede definir la reelección
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22 horas haceen
11 julio, 2026Por
Mayra Pastor
La Libertad Avanza está trabajando para cumplir un objetivo claro: aceitar los engranajes políticos que se necesiten para conseguir la reelección de Javier Milei en 2027. Así, en tono imperativo y con conceptos que no dejan lugar a ninguna duda, se lo hace saber a todo el ecosistema violeta la comandante en Jefe de este operativo: Karina es la encargada de manejar los hilos de un desafío que, lo sabe perfectamente, no estará exento de turbulencias. Así, codo a codo con la Hermanísima, se lo traslada también a su equipo chico un Diego Santilli que se muestra incansable desde que alcanzó el rol de coordinador ministerial. Y así, aunque jure que no tiene un hambre desmedido de poder, lo desliza el propio Presidente a los dirigentes que lo visitan en la Quinta de Olivos: la explicación que repite en la intimidad es que cuatro años no alcanzan para imponer las reformas estructurales que hay en carpeta. Sin embargo, a 944 días de iniciada la gestión y a 477 de las elecciones nacionales, el oficialismo se enfrenta a una encrucijada: con el núcleo duro no alcanza. ¿Y entonces?
“Puteamos a los moderados durante casi tres años, pero ahora los necesitamos. Aunque los ninguneamos siempre que pudimos, cada vez que se acerca una elección todos salimos desesperados a buscarlos”. La frase, que en los pasillos de la Casa Rosada no se escucha como una autocrítica solemne ni como una confesión dolorosa sino más bien como una verdad incuestionable, sale de la boca de un funcionario de primera categoría que tiene buen vínculo con todas las terminales libertarias y pocas ganas de sobreactuar corrección política. El hombre fuerza un silencio reflexivo que no deja hueco para la repregunta, toma un sorbo de café negro y completa con una sonrisa apenas resignada:
–Son aburridos de tan ñoños institucionalistas, no militan, no gritan, no te defienden en las redes, no van a un acto a cantar contra la casta y encima te exigen resultados. Pero te pueden hacer ganar en las urnas.
El mandatario que hizo de la confrontación una identidad, del insulto una herramienta, de la batalla cultural una religión y del desprecio por los “tibios” casi una marca de agua de su liderazgo empezó a ensayar en las últimas semanas un movimiento distinto: hablarle a ese tercio de la sociedad que no se reconoce del todo ni en el mileísmo más puro ni en el antimileísmo más intenso. “No lo podemos decir con esas palabras porque admitirlo tan directamente sería dinamitar una parte de nuestra propia épica”, analiza otro integrante de LLA con oficina en Balcarce 50. Le cuesta decirlo de forma concreta, pero finalmente sucumbe ante la insistencia: pragmático cuando quiere o cuando lo necesita, el espacio gobernante está intentando seducir a los que antes ridiculizaba.
Desde ya, según indican desde el corazón de la renovada Mesa Política, no se trata de una conversión espiritual ni de un brote repentino de ternura republicana; es “rosca pura y dura”, entendida esta vez no como pecado sino como “mecanismo de supervivencia”. Lejos quedó la etapa en la que Milei se definía ante el Congreso como alguien que no había llegado para negociar “nada” ni para entrar en el “toma y daca” de los líderes tradicionales.
Este giro hacia el centro tiene postales visibles. En primer lugar, la llegada de Diego Santilli a la silla eléctrica que representa la Jefatura de Gabinete dejó una imagen inicial descriptiva de los tiempos que empiezan a correr: a su jura asistieron 13 gobernadores. “En lo que va de gestión nunca se había visto a tantos mandatarios provinciales sentados en el Salón Blanco de la Rosada para aplaudir a un funcionario nacional”, se agrandan a su lado. Es que “El Colo” no llegó para incendiar puentes: llegó, precisamente, porque algunos puentes ya estaban convertidos en ceniza y las provincias necesitaban a alguien menos tóxico que Manuel Adorni y que no se espantara ante el concepto “acuerdo”. “Diego vino a pacificar. Habrá que ver si lo dejan”, resume alguien que lo conoce bien y que todavía mira con desconfianza la transición entre la nueva etapa dialoguista y los reflejos más duros de la familia presidencial.
La otra señal evidente del cambio que se está produciendo entre los libertarios fue la llegada de Adrián Ravier a la vocería presidencial y el regreso de las conferencias con idas y vueltas en tono respetuoso con los periodistas acreditados. Después del naufragio comunicacional de su antecesor, el portavoz asumió una tarea tan delicada como ingrata: reconstruir un vínculo con la prensa que para el Gobierno siempre fue sinónimo de territorio enemigo. A propósito del pampeano, la orden que bajó junto a Fabián Fernández fue clara: la idea es aglutinar las novedades de las distintas carteras, establecer prioridades a la hora de difundirlas y habilitar a distintas voces para que después amplíen los detalles finos. Si bien estas decisiones parecen obviedades para cualquier especialista en la materia, en esos despachos las obviedades institucionales se viven como audacias revolucionarias.
Un dato extra, cero promocionado pero nada menor: con la llegada de Santilli y Ravier, las decenas de colaboradores que respondían directamente a Adorni desaparecieron casi por completo del palacio gubernamental. “Los deportamos a otro edificio en el microcentro”, conceden, misteriosos.
El clima político renovado se verificó también en algunos gestos presidenciales. En Tucumán, durante la vigilia del Día de la Independencia, Javier Milei habló ante primeros mandatarios provinciales que escucharon un tono menos volcánico y que incluso se sorprendieron cuando recibieron algunos elogios durante un discurso que buscó mostrar gobernabilidad y no la construcción de la vieja epopeya de combate. Otro fruto de esos ejercicios de moderación se vio también en “El Jardín de la República” ante un hecho que podría haber provocado gestos de disgusto indisimulables: la ubicación de Victoria Villarruel en la línea visual presidencial. Aun así, no hubo pataleos ante las cámaras ni reclamos al anfitrión Osvaldo Jaldo.
Algo parecido ocurrió en el Tedeum porteño cuando el Presidente dejó pasar sin reacción visible pasajes de la homilía de Jorge García Cuerva que en otro momento hubieran encendido una catarata de tuits, reposteos, insultos, teorías conspirativas y nombres propios. El arzobispo habló de la pobreza, de “la crueldad hacia los más débiles”, de “la descalificación al otro” y de las “cuevas de corrupción”. Y el libertario escuchó como si no tuviera motivos para sentirse aludido o, al menos, como si hubiera decidido que no le convenía demostrarlo. Más todavía: Milei tuvo un gesto afectuoso con Jorge Macri, su esposa y su bebé, 14 meses después de haberle negado abiertamente el saludo al jefe de Gobierno porteño en ese mismo lugar.
¿Por qué todo esto sucede ahora? La respuesta aparece en las encuestas, en los focus groups y en la intuición básica de cualquier dirigente que no confunda redes sociales con país real. Un reciente estudio de la consultora QSocial Big Data le da contexto a esta decisión no tan sorpresiva: traza una Argentina partida en tres tercios ideológicos. De esta manera, se dibuja un bloque liberal/conservador del 36% de la población, base sólida del oficialismo; un bloque progresista/estatista del 34%, piso estable de la oposición; y un segmento mixto del 30% que no termina de sentirse representado por ningún espacio y que puede inclinar la balanza en la próxima contienda electoral.
Ese último tercio no se levanta pensando en Friedrich Hayek ni se acuesta leyendo a Ernesto Laclau. Quiere orden, seguridad, propiedad privada y previsibilidad, pero no necesariamente compra el paquete completo de la desregulación extrema, el Estado mínimo, la apertura indiscriminada de importaciones o las batallas culturales permanentes. Según el informe, el 61% de los encuestados respalda mantener el equilibrio fiscal, aunque en paralelo el 55% se opone a la reforma laboral y el 54% rechaza las privatizaciones. Hay otras conclusiones llamativas: el 63% reclama endurecer penas para delincuentes, pero el 69% rechaza revisar la ley de aborto legal y el 67% defiende la educación sexual estatal. No es un electorado contradictorio: es un electorado argentino.
Lucas Klobovs, investigador del reporte, define a ese 30% como un conjunto de “huérfanos” que no encuentran dirigente ni espacio que los exprese de manera nítida. De hecho, el 54% no se identifica con ningún político y se divide en partes iguales respecto de la aprobación y la desaprobación del experimento Milei. Para completar el panorama, casi la mitad de ese universo no votó o votó en blanco en las últimas elecciones de 2025. “Ahí está el botín”, se relamen en los pasillos del poder.
La mirada de Klobovs es incómoda para los libertarios más puros: a ese público no se lo conquista con batalla cultural sino con gestión pragmática. Si el Gobierno resuelve problemas de la vida cotidiana, puede ganarse su corazón. Si modera formas, evita peleas innecesarias y ordena su mensaje alrededor de la economía real, deja de espantarlo. ¿Se trata de un viraje honesto y espontáneo? “No creo que sea genuino, pero es una estrategia política válida”, describe el politólogo. En otras palabras: Milei no se volvió moderado; está intentando actuar como si pudiera serlo.
Eso sí: hay dos buenas noticias para los violetas. Una: el equilibrio fiscal cuenta con un sólido 61% de apoyo para ser mantenido dirija quien dirija los destinos del país. Y dos: los conservadores argentinos presentan una altísima coherencia interna; el 87% aprueba la gestión de Milei y el 84% votó a La Libertad Avanza en las legislativas.
Entonces, ¿hay que dejar a un lado la “batalla cultural” desde acá hasta el 31 de octubre de 2027? Las consultoras Alaska, de Juan Courel, y TresPuntoZero, de Shila Vilker, vienen midiendo periódicamente el termómetro social de conceptos centrales para Milei. Ahí hay algunas pistas de lectura. Para empezar, apenas un 3% de los consultados considera que el Gobierno debe priorizar ese tipo de discusiones. Y emerge un reclamo concretísimo: el 61% plantea que debe enfocarse en resolver los temas económicos. El mensaje es bastante poco sofisticado: menos guerra simbólica, más bolsillo.
Los datos muestran cansancio social. Sobre el Estado, un 70% cree que debe tener un rol activo y una amplia mayoría del 72% rechaza suspender la obra pública. Para un gobierno que quiso hacer de la motosierra una pedagogía moral, son números con gusto a cachetazo. El hastío con el discurso libertario aparece asimismo en materias como los derechos humanos (casi el 62% pide sostener las políticas de Memoria, Verdad y Justicia, cuando en diciembre de 2023 era el 48,7%), la legalización del aborto (el respaldo a volver a prohibirlo cayó del 42% al 36%) y el feminismo (la postura contra el movimiento perdió 10 puntos).
Shila Vilker aporta una clave para entender la actualidad: la adhesión a La Libertad Avanza tiene ADN diverso. Por eso Milei despliega gestos duales. “No abandonó completamente la narrativa antipolítica y, al mismo tiempo, da señales al sector moderado, jerarquizando figuras asociadas al diálogo. El consenso tranquiliza y facilita la administración del poder en el día a día mientras que la posición rupturista permite mantener viva la ilusión de un cambio”, sintetiza la especialista. Y recuerda el abrazo entre Milei, Santilli y Adorni: “El Presidente acepta lo nuevo, forzado por las circunstancias, pero no termina de soltar aquello que lo llevó al poder”.
El inconveniente para el oficialismo, sostiene Vilker, es que las razones de las fugas en el apoyo a los libertarios son tan diversas como los apoyos. La desilusión se explica, sobre todo, por las dificultades económicas cotidianas, pero los escándalos de corrupción impactan en otro perfil de votantes: los que no necesariamente se volvieron kirchneristas, pero empezaron a mirar con fastidio que la promesa de lucha contra la casta terminó en expedientes como $Libra o ANDIS, o en declaraciones juradas imposibles de explicar como la del ex jefe de gabinete.
Con este telón de fondo, el desembarco de Diego Santilli se comprende mejor que nunca: llega con la promesa de cerrar grietas internas y recuperar una capacidad de diálogo que se había extraviado en las profundidades de la grieta. “¡Qué se le va a hacer! Tuvieron que apelar a los políticos profesionales para pegar los vidrios rotos. Fue error de ellos, que eran nuevos en esto y así no les quedó ni uno en pie que pueda defender el relato original”, se ufanan en el sector que, con mucho hermetismo, viene pidiendo racionalidad hace rato.
En pos del triunfo electoral que reclaman los Milei, el frente decisivo estará en el Congreso. Por eso, el dúo Karina-Santilli y sus principales espadas en la Rosada harán todo lo posible para legislar la reforma política que pretende eliminar las PASO y quitarle de esa forma una herramienta trascendental a la oposición a la hora de buscar reorganización y cohesión interna. Hasta acá, tanto Martín Menem en Diputados pero especialmente Patricia Bullrich en el Senado advierten que los números no están y no pueden asegurar ni el apoyo de los dialoguistas. “Con plata, obras, pliegos de jueces y garantías de listas propias fuertes los vamos a convencer”, dice, sin metáforas, una persona que forma parte de las negociaciones con las provincias.
Las contradicciones de esta flamante etapa, por supuesto, están a la orden del día. Milei necesita mostrarse más moderado para seducir al 30% huérfano, pero al mismo tiempo necesita sostener una maquinaria política diseñada por Karina con lógica de control absoluto; necesita diálogo con gobernadores, pero también quiere reglas electorales que reduzcan la autonomía de los aliados; necesita bajar el volumen de la batalla cultural, pero no puede abandonar del todo el combustible simbólico que enamora a su núcleo duro. “Y todo eso no sirve de nada si la economía no empieza a mostrar resultados en la vida cotidiana”, suma un ministro.
La “micro”, como reza la visión compartida en todo el Círculo Rojo, sigue siendo el paredón contra el que chocan todas las narrativas. Apenas una foto: el último relevamiento de AtlasIntel, prestigiosa empresa internacional de inteligencia de datos y estudios de mercado, mostró que cerca del 62% de los argentinos considera que su bolsillo está mal. Eso explica por qué buena parte del gabinete quedó desconcertado cuando, en la reunión ministerial de este 9 de julio encabezada por el mismísimo Milei, el mandatario les habló largo y tendido de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central.
“Todo bien con la estrategia electoral y la repentina moderación, pero tenemos que concentrarnos en tirarle un centro a la gente de a pie. Hacer lo que estamos haciendo ayuda. No alcanza”, se despachó uno de los asistentes al cónclave en medio del feriado patrio. Como era de esperar, ninguno de los presentes se animó a interrumpir al Presidente para decirle que, afuera de ese salón en el primer piso de Casa Rosada, hay una sociedad que no discute encajes, pasivos remunerados ni arquitectura monetaria: discute cómo llegar viva al próximo resumen de la tarjeta.







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