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Banderazo a un año de la detención de Cristina Kirchner: la discusión que alimenta divisiones y dificulta la unidad

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Hay una línea divisoria que se ha convertido en un problema para el peronismo. Por esa marca invisible camina, ida y vuelta, Cristina Kirchner. De un lado, está la guardia política de su nombre, su conducción y su lugar dentro de las fronteras peronistas. Del otro lado, están las distintas vertientes justicialistas que la respetan, la reconocen, la consideran parte de un armado nacional, pero a las que no les marca el pulso de sus actividades y expresiones.

El lugar de la ex presidenta en el tiempo actual y, sobre todo, en el que viene, se ha convertido en un debate estéril. Unos les recriminan a otros que digan lo que no van a decir. Y esos otros platean análisis e hipótesis que jamás serán convalidadas del otro lado. Entonces, la discusión empieza a convertirse en una guerrilla dialéctica en la que todos pierden. O, en el mejor de los casos, reconfirman su propia verdad.

Esta tarde, en Parque Lezama, el cristinismo convocó a un banderazo por el aniversario de la confirmación de la condena de Cristina Kirchner en la causa Vialidad y su posterior detención. Será una nueva muestra de la centralidad que el sector de la ex presidenta le quiere dar al reclamo por su inocencia y su libertad. No está estipulado que se motorice una movilización a San José 1111, aunque es probable que haya una parte de la militancia que camine hasta la puerta de ese edificio donde la líder peronista pasa sus días.

Para la gran mayoría de los que estén presentes hoy CFK tiene que ocupar un lugar central en el armado opositor. Porque es la que tiene los votos, aunque esté presa. Porque es la que está pagando los platos rotos de una gestión de gobierno de la que se benficiaron todos: la gente y la política. “Sin Cristina, Kicillof no era gobernador”, suelen decir algunos camporistas que nunca se olvidan del Gobernador.

Para poder ser competitivo el año que viene y tener la posibilidad de ganar, el peronismo necesita unidad y conformar una coalición lo suficientemente amplia para que logre hacer pie. El rival a enfrentar es el ala antiperonista, que en la última elección, con la convergencia de La Libertad Avanza y el PRO, ha demostrado su poderío en las urnas. En ese sentido, el mensaje que salga de Lezama será importante. Máximo Kirchner será el único orador.

En los últimos días hubo dos hechos que volvieron a poner a la ex presidenta en el centro del debate peronista. El primero, en el comienzo de la semana, fue la viralización de un discurso pronunciado por la legisladora porteña Benerice Iánez, cercana a Andrés “Cuervo” Larroque, y que es parte del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), que conduce Axel Kicillof.

Iáñez dijo que la ex Jefa de Estado “jode bastante las pelotas” y que “quiere ordenar desde un balcón”. Ese mensaje fue reprochado por el cristinismo, donde consideraron que lo dicho fue “una falta de respeto” y “pasó un límite”, y fue utilizado como un argumento para defender a la ex presidenta de los ataques internos. Además, y por sobre todas las cosas, rompió el clima de buena voluntad que existía para que Kicillor y Máximo Kirchner, condiciones mediante, se sentarán a hablar.

“Los peronistas de la Ciudad queremos a Cristina libre y rompiendo las pelotas”, escribió en sus redes el senador camporista Mariano Recalde, para convocar al banderazo por el aniversario de la condena de Cristina Kirchner que se realizará esta tarde en Parque Lezama. La diputada nacional Paula Penacca también utilizó esa frase de Iañez para defender a su líder. “El pueblo argentino debe ser a lo único que Cristina no le rompe las pelotas. Cristina le rompió las pelotas a los militares, a Videla y al poder económico”, sostuvo.

Son solo dos ejemplos de un discurso que se repite en otros nombres propios del cristinismo, donde resaltan que la ex mandataria tiene un alto nivel de intención de votos pese a estar presa, inhabilitada para competir y siendo víctima de un proceso de deslegitimización. “Es competitiva y la quieren sacar de la cancha a través del partido judicial”, dijo también Penacca.

El segundo hecho que amplificó el debate sobre el lugar de CFK y su causa judicial dentro de la vida del peronismo, fue lo que dijo la senadora nacional jujeña Carolina Moisés, rival interna del kirchnerismo en el extenso mundo justicialista. “Cualquier peronista que haga el razonamiento de que hay que liberar a Cristina para que sea candidata, está en Disney. Dejen de decirlo. Es imposible. Nadie va a liberar a Cristina”, sostuvo en una entrevista en el canal de streaming Gelatina.

Moisés, que es parte del esquema norteño que tiene como referentes a los gobernadores Gustavo Sáenz (Salta), Raúl Jalil (Catamarca) y Osvaldo Jaldo (Tucumán), todos enfrentados al cristinismo, consideró que la posibilidad de un indulto dependerá del perfil del candidato y advirtió que si ese es el eje de la campaña electoral, quien lo cumpla, no llegará a la Casa Rosada. “Cualquier dirigente razonable va a decir que a ese perfil de candidato no lo van a votar”, explicó.

La senadora nacional dio un paso más y afirmó: “En el mundo ideal, Cristina debería estar libre y los peronistas deberíamos ganar la próxima elección. Seamos realistas. Hoy está condenada con última instancia. Es un dato de la realidad. No hay más lugar donde apelarlo. Ya está. Es injusto, hay lawfare, no corresponde, todo pasa por la corriente de la opinión”, indicó la jujeña.

“La realidad es que está presa, condenada y no puede ejercer cargos públicos. Si el peronismo no se para sobre esa realidad, y construye la opción, y seguimos pensando que hay que liberar a CFK, no llegamos. Si el candidato dice que hay que liberar a Cristina, no llega. Interpretemos a la sociedad porque sino, no construimos poder. Y el peronismo que no construye poder, no es peronismo”, fue el mensaje más fuerte que expresó Moisés.

Las respuestas públicas no tardaron en llegar. Hubo cuestionamientos de Facundo Tignanelli, Teresa García y Leila Chaher, todos cristinistas duros. Pero el salto de potencia en la confrontación fue de Mayra Mendoza. La quilmeña fue al hueso. “Buscas acomodar tu posición a que el poder del peronismo es ser más sistema y justamente es todo lo contrario. Si sos tan corajuda te espero el sábado en Parque Lezama que vamos a hacer un banderazo por Argentina (a la que está destruyendo el que vos le votas todo -Milei-) y lo charlamos ahí”, le escribió.

Moisés no se quedó atrás. “No es necesario que me invites a pelear a la plaza porque no tenes ningún argumento para responderme. A mi me encontrás siempre del mismo lado, el peronismo es algo que vos no podes entender”, le respondió en sus redes sociales. La discusión de fondo es la misma, aunque cambien las palabras, las formas o los focos. Se trata de cómo rearmar una opción competitiva y creíble del peronismo, y qué lugar ocupa Cristina Kirchner en esa estructura.

Hay dirigentes del peronismo discutiendo sobre un indulto que, según dijo el ministro de Justicia bonaerense y asesor judicial de la ex presidenta, Juan Martín Menna, Cristina Kirchner no quiere. Cada frase respecto a esa situación dispara un sobreanálisis de si el dirigente de turno que habló la quiere esconder a CFK, la quiere enaltecer o la quiere defender.

El cristinismo está en una trinchera casi en forma permanente. Confrontando contra los rivales internos, pero sin dar muestras claras de hacia donde se puede ampliar el espacio de cara al 2027. Las diferencias que existen con sus planteos sobre el lugar de CFK, el rol que debe tener en el peronismo y la fuerza de los votos que conserva, altera todas las conversaciones políticas.

Moisés, apuntada por estar en un esquema que ha jugado, y sigue jugando, como un aliado táctico de Milei en el Congreso, expresó lo que muchos dirigentes del peronismo dicen por lo bajo. Incluso, muchos que cuestionan a la dirigente jujeña en otros aspectos de su vida política. Si no lo exponen, no es porque no tengan intenciones de dar la pelea, sino porque advierten, con claridad, que esa búsqueda de la razón sobre el otro, solo genera más daño al conjunto. No hay ganadores cuando la grieta interna se agiganta. Sea por los motivos que sea.

En esa lógica se mueven los integrantes del PJ Federal, que el lunes pasado, en Concepción del Uruguay, nombraron a Cristina Kirchner en sus discursos, lo que no habían hecho en Parque Norte, con el fin de limitar y edificar su identidad. No hablaron de la consigna “Cristina libre” ni de que tiene que ser la candidata del peronismo. Pero no se olvidaron de ella.

Guillermo Michel nombró el progreso del sector avícola en Entre Ríos gracias a los prestámos del Bicentenario otorgados durante su gobierno y Juan Manuel Olmos aseguró que los sectores de poder creen que “una condena injusta contra Cristina iba a silenciar el peronismo”, postura que también ha marcado Victoria Tolosa Paz en público.

Fue una forma de bajar las tensiones y evitar cualquier tipo de confrontación. Porque, en definitiva, todos se necesitan para poder armar un gran frente y ser competitivos. Si no hay una convicción profunda, hay una necesidad segura. Cada uno por separado no tiene peso propio a nivel nacional. Lo saben todos. Desde Kicillof hasta CFK, desde Massa hasta los federales. Por eso la construcción amplia requiere de menos rencillas y más puntos de acuerdos. O de mínima, la capacidad de no plantar una pelea donde las diferencias abundan.

En el 2019, el kirchnerismo, de la mano de Máximo Kirchner y Eduardo “Wado” De Pedro, tendió los puentes para el regreso a la estructura central del peronismo de Sergio Massa. El mismo dirigente que se había ido del gobierno de CFK, había fundado su espacio, había ganado una elección de medio término, les había discutido el poder de los votos y había dicho que iba a “barrer a los ñoquis de La Cámpora”.

Ese regreso de Massa fue uno de los movimientos claves para el triunfo del peronismo en las elecciones presidenciales. El pragmatismo estuvo atado a la capacidad del olvido y el perdón. Y a la necesidad de compartir un rumbo. Después, por un sinfín de motivos, la experiencia de gobierno fracasó.

Esa misma flexibilidad y aptitud es la que en la actualidad le piden muchos dirigentes del peronismo profundo al cristinismo, para sentar las bases de un armado nacional. Empezar a cerrar las heridas o, si no es posible, no abrirlas más. Porque, como dijo el papa Francisco y resaltan a menudo en las mesas políticas del justicialismo, nadie se salva solo. Y en este complejo mapa electoral que tiene el justicialismo por delante, nadie gana solo.

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Encuentro con el arte: quedó inaugurada la Bienal Nacional en Bahía Blanca

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Quedó oficialmente inaugurada la Bienal Nacional de Arte en Bahía Blanca, la prestigiosa muestra que reúne a artistas de todo el país y que es organizada por 2Museos (Bellas Artes y MAC) bajo la órbita del Instituto Cultural local.

Para esta edición, la convocatoria nacional superó las expectativas al recibir 242 proyectos de artistas provenientes de 22 provincias y 84 ciudades de la Argentina. De ese total, el jurado seleccionó nueve obras que formarán parte de la exposición oficial.

Fuente: La nueva.

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Gobierno: el área de Deportes vuelve a quedar bajo la órbita de Daniel Scioli

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El área Deportes vuelve a la órbita de Daniel Scioli en la estructura del gobierno nacional. Hasta ahora secretario de Turismo y Ambiente, el exgobernador recupera Deportes luego de que tiempo atrás esa cartera quedara del lado de Diego Santilli, ministro del Interior hasta la salida de Manuel Adorni de la jefatura de Gabinete de Ministros.

De acuerdo con el Boletín Oficial, “desígnase con carácter ‘ad honorem’, a partir del 8 de julio de 2026, en el cargo de Secretario de Turismo, Ambiente y Deportes de la Vicejefatura de Gabinete de la Jefatura de Gabinete de Ministros al licenciado Daniel Osvaldo Scioli”, reza el Decreto 606/2026, con la firma del presidente Javier Milei y el propio Santilli.

Tal como informó la Agencia DIB, en noviembre de 2025 el presidente Milei firmó el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) por el que el Registro Nacional de Personas (Renaper) y la Secretaría de Deportes quedaban bajo la órbita del Ministerio del Interior, a cargo de Santilli. Tras negociaciones, en aquel momento la administración libertaria avanzó en la división de la Secretaría de Turismo, Ambiente y Deportes, que encabezaba Scioli, y en la repartija de las estructuras.

Por eso, la Secretaría de Turismo y Ambiente quedó en el área de la Jefatura de Gabinete de Adorni, y con Scioli a la cabeza. Y en el caso de Deportes, fue una subsecretaría reservada para que el nuevo ministro del Interior utilice, se decía, como garantía de negociación con las provincias; Diógenes de Urquiza Anchorena siguió en su cargo al frente de esa subsecretaría.

Ahora, con la oficialización en el Boletín, Turismo, Ambiente y Deportes es la nueva denominación de la cartera que, a cargo de Scioli, estará en la estructura de la jefatura de Gabinete, con Diógenes de Urquiza siempre como subsecretario.

Fuente: Agencia DIB

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Los salarios registrados treparon 1,8% en mayo y quedaron debajo de la inflación

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Los salarios registrados crecieron 1,8% en mayo en comparación con el mes anterior, por lo que volvieron a quedar por debajo de la inflación de 2,1%, según el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). De esta manera, acumulan una pérdida de 4,2% del poder adquisitivo desde septiembre, cuando comenzaron la curva descendente.

El comportamiento de los sueldos varió entre los diferentes segmentos. El sector privado lideró los incrementos, con una suba mensual del 2%. Mientras que el sector público formal evidenció un aumento del 1,5%, el sector privado informal reflejó una mejora del 3,5%.

Cabe señalar que el dato correspondiente al segmento no registrado tiene un retraso estadístico de cinco meses, por lo que representa la evolución de diciembre de 2025.

En la medición interanual, el índice general de salarios formales mostró una suba de 28,7% y también se posicionó por debajo de la variación anual del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que mostró un alza de 33,2%.

En el sector privado registrado, la variación fue de 29,3%, y en el sector público, de 27,4%. En tanto, los trabajadores informales volvieron a encabezar las mejoras con un incremento de 66,3%, aunque deben compararse con el 31,5% anual de último mes del año pasado.

Respecto de noviembre de 2023, mes previo a la asunción del actual gobierno nacional, los salarios privados registrados se encuentran 3,6% debajo de ese nivel y los del sector público un 17,8% abajo (36,5% los nacionales y 9,8% los provinciales).

Fuente: Agencia DIB

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