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Caputo salió a llevar tranquilidad: “El dólar no se va disparar de ninguna manera”
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1 año haceen
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Mayra PastorEl ministro de Economía, Luis Caputo, salió este domingo a llevar tranquilidad a los mercados al ratificar que “no hay pesos suficientes” para que se produzco una corrida sobre el dólar.
“No hay posibilidad de que se produzca un cimbronazo”, aseguró Caputo durante una entrevista con LN+.
“Corrida es lo que le pasó al gobierno anterior, que pasó de un dólar de 60 pesos y saltó a 180”, señaló.
Caputo dijo que el dólar “de ninguna manera se va a disparar”.
“Hay más importaciones que exportaciones”, dijo y admitió que los exportadores están a la expectativa del acuerdo con el FMI.
Caputo dijo que la oposición y algunos periodistas generan incertidumbre.
“Eso provoca que algunos, por especulación, importen y no exporten. Las reservas que se van a perder hoy, se van a recuperar en los próximos días”, afirmó Caputo.
“Este es un esquema monetario tan robusto que puede haber volatilidad pero no cimbronazos. Es más, en ese momento te dije en una entrevista que el dólar converja con el Contado con Liqui”, explicó.
“Acá no hay posibilidad de cimbronazo”, insistió. El ministro sostuvo que hoy “hay muchos militando corridas, porque el dólar vale 1.300″.
El ministro añadió: “El dólar subió 15% en todos estos meses. El dólar no se va a disparar de ninguna manera”.
Sobre el acuerdo con el Fondo detalló: “No estamos tomando deuda nueva, estamos reemplazando lo que hizo el kirchnerismo. Reemplazamos los papelitos de colores por dólares”.
El ministro insistió con que aún con el programa del gobierno anterior “íbamos a una hiperinflación”.
El funcionario insistió que aún con el programa del gobierno anterior “íbamos a una hiperinflación”.
“Llevamos a la práctica nuestro propio programa y le fuimos mostrando al Fondo y al mundo que teníamos razón sobre el equilibrio fiscal, bajar la inflación y no devaluar. Para septiembre u octubre les dijimos: podemos continuar con nuestro programa, o ustedes pueden subirse y acelerar el proceso”, destacó Caputo.
Dijo que “sin el Fondo, iríamos comprando reservas para recapitalizar el Banco Central gradualmente. Las cosas en economía pasan por algo. Argentina no tuvo default y devaluaciones porque sí. Eso es producto de que se hacían las cosas mal. Esto en Argentina no se hace hace 120 años. En el país no lo vio absolutamente nadie”.
El ministro aseguró que los dólares que envíe el Fondo Monetario Internacional pasarán a ser de libre disponibilidad en las reservas del Banco Central y dejó trascender que el Gobierno pidió un desembolso inicial al organismo superior al 40% de los USD 20.000 millones, que es el monto total del acuerdo en negociación.
Además, Caputo aseguró que en los últimos días “no gastó USD 1.700 millones conteniendo al dolar, es lo que está obligado a dar en el mercado de cambios. En los últimos diez días hay más importaciones que exportaciones. Sabíamos que iba a pasar. Hubo un reacomodamiento de portafolio de bancos también”, planteó.
“Lo esperábamos por la ley Guzmán, se lo dije al Fondo, se genera un período de incertidumbre entre el DNU y la aprobación del Fondo. Nosotros no podemos decir nada, y la oposición y colegas tuyos aprovechan para generar incertidumbre. Es un esquema monetario y fiscal tan robusto que puede haber volatilidad pero no cimbronazo. Y que lo más probable el CCL converja al oficial. Eso es la robustez de este esquema. No hay posibilidad de cimbronazo”, definió el ministro de Economía.
“Hoy hay muchos militando corrida porque el dólar vale $1.300, que es un 15% arriba de cuando llegamos. Las cosas en economía pasan por algo. Argentina no tuvo defaults porque si, era porque se hicieron las cosas mal. (El plan económico) se está estudiando en las mejores universidades del mundo, vienen los mejores premios Nobel a decirnos que escribamos un libro”, dijo Caputo.
Por otra parte, consultado sobre la negociación con el FMI, Caputo planteó que el año pasado el equipo económico analizó dos alternativas. “Nosotros ya veníamos de un acuerdo que estaba completamente caído. Podíamos ir a un acuerdo nuevo o de seguir con ese acuerdo viejo. Si le decíamos al Fondo lo que queríamos hacer, iban a dudar del equilibrio fiscal o la tasa de interés negativa. No los ibamos a convencer y estaba la otra opción que era revivir el programa viejo. Por eso nos pusimos metas muy fuertes”, dijo.
“Llevamos a la práctica nuestro propio programa. Le mostamos al Fondo que teníamos razón. Le dijimos en septiembre: podemos continuar con neustro prorgama o pueden subirse y darnos una mano. (El plan es seguir) recomprando reservas y recapitalizar al BCRA gradualmente. La diferencia es que con el Fondo lo hacemos más rápido”, resumió el jefe del Palacio de Hacienda.
“Nos llevó mucho tiempo convencerlos. El total del paquete, cómo se desembolsa es parte de la negociación que está terminando ahora. La primera cuota es importante porque el BCRA esta muy descapitalizado. Y porque es cierto cuando se dice que no hay precedente que el Fondo haga un desembolso inicial muy alto, en general hacen 20, 30%, excepcionalmente el 40 por ciento”, explicó Caputo.
En ese plano, continuó: “Pedimos más por una razón: en un acuerdo tradicional se hacen desembolsos a cambio de metas. En nuestro caso ya lo hicimos”, por lo que el Poder Ejecutivo buscó invertir la lógica: “Cuando terminen esos ajustes, ¿cuánto hubiesen desembolsado? Nosotros ya terminamos. Sería lógico que el desembolso inicial sea más elevado”, aseguró.
Dijo que “la operación funciona así: los dólares que recibimos recompramos las Letras Intransferibles. Esos dólares pasan a ser parte de las reservas del BCRA, las reservas son de libre disponibilidad”.
El Gobierno salió a dar señales de acercamiento con el Fondo para intentar llevar calma a los mercados. En las últimas semanas creció la duda entre los inversores sobre la posibilidad de que el acuerdo con el FMI traiga cambios en el esquema cambiario, y se aceleró la cobertura ante una posible devaluación.
En los despachos oficiales ya mencionan de forma directa que la posibilidad de liberar restricciones cambiarias dependerá enteramente de cuántas divisas esté dispuesto a enviar el Fondo Monetario apenas dé la luz verde final. La pregunta sobre cuál será el desembolso inicial recorrió el mercado a lo largo del todo el jueves y el Gobierno aseguró que no lo anticipará y que será decisión del board a mediados de abril.
Un informe de la consultora 1816 analizó 300 programas del FMI para calcular cuál podría ser ese primer monto a recibir por parte del Tesoro. “De los 311 programas aprobados por el FMI desde el 2000, en el 59% de los casos el primer desembolso no llegó al 20% del monto total del programa y en el 92% de los casos ese primer desembolso no llegó al 50% del monto total”, mencionó.
“Mirando los 85 programas firmados por el Fondo desde el año 2018, sólo tres tuvieron un primer desembolso superior al 50% del programa y en ninguno de esos casos el monto de ese primer desembolso llegaba en términos absolutos a los USD 2.000 millones”, planteó esa consultora financiera. Menos del 10% de los programas firmados desde el año 2.000 otorgaron al país firmante más de la mitad del monto total en el primer pago.
Un primer envío de dólares en línea con las prácticas generales del FMI implicaría unos USD 6.000 millones, pero la expectativa del equipo económico es que el porcentaje del primer desembolso en relación al acuerdo sea mayor, aunque evitan dar alguna precisión. La explicación es que, a diferencia de otros programas de financiamiento, en este caso los compromisos de ajuste fiscal y monetario ya fueron realizados, y que la Argentina tiene así una posición distinta para negociar.
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Milei y el daño infinito de Adorni: vocero nuevo, foto gastada
Publicado
22 horas haceen
20 junio, 2026Por
Mayra Pastor
En una especie de tardío intento de control de daños, Javier Milei resolvió que Manuel Adorni mantenga el cargo de jefe de Gabinete, pero sin el arrastre como vocero presidencial. Se supone que la designación de Adrián Ravier como portavoz busca oxigenar la comunicación oficial y alejarla del caso que daña al Gobierno desde hace más de tres meses, en continuado. Ese objetivo, sin embargo, debe convivir con el sostenimiento del funcionario investigado por su vertiginoso crecimiento patrimonial. Este sábado, la foto de apoyo -un recurso gastado- será en Rosario, mientras persisten versiones sobre un recambio final. Todos los movimientos de Olivos, aunque asomen contradictorios, están marcados por el mismo trazo.
El cambio de vocero fue anunciado por el propio Adorni al final de un encuentro en Olivos. El trascendido sobre la reunión, que se extendió varias horas, repitió la letra del gesto de respaldo, esta vez frenteal virtual plazo que se había dado el Senado para tratar la interpelación al funcionario. El recorte de una de sus funciones anotó el dato nuevo, aunque reiterado como objetivo: correrlo del foco de atención político y público. Nada sencillo después de intentos fallidos.
Por lo pronto, la designación de Ravier alimentó esa consideración -es decir, restarle visibilidad a Adorni y a su caso– y también otra especulación, casi una esperanza para algunos funcionarios: que esta sea la última línea de sostén al jefe de los ministros. En segundo plano aparecieron otras lecturas, vinculadas a la interna en el círculo de Olivos, es decir, entre Karina Milei y Santiago Caputo. En general, tal vez por la gravedad del cuadro, las reacciones posteriores al anuncio sobre el cambio de vocero evitaron ese costado de la historia.
Ravier tiene relación con el Presidente desde mucho antes de llegar a ser diputado violeta por La Pampa. Compartieron el llano, no sin disgustos, que en las redes fueron rápidamente recordados: mensajes con descalificaciones como las que Milei suele utilizar, ahora contra opositores, periodistas o economistas críticos. El legislador llega al Gobierno para ocupar parte del lugar de Adorni, pieza de Karina Milei. Y tiene vínculos con el espacio de Santiago Caputo. Pero lo dicho: por ahora, no tendría relación con los equilibrios o desequilibrios internos.
Antes que nada, la decisión de contar con nuevo vocero busca encarar de otro modo el camino transitado sin éxito desde mediados de marzo: “mostrar gestión”. En sus primeras declaraciones luego del anuncio, Ravier dijo que su objetivo será “comunicar los logros del Gobierno”. Eso está asociado, como concepto, a la visión libertaria sobre el efecto Adorni, entre quienes lo respaldan cerradamente -y más bien atribuyen todo a un motor externo, mediático- y los que preferirían su alejamiento. Creen que opaca o directamente oculta datos positivos de gestión. Sólo esos.
De hecho, Luis Caputo quedó expuesto casi como solitario “vocero” en ese terreno, con acompañamiento de alguna franja de tuiteros violetas. Esas andanadas exponen de algún modo enojos y lamentos por el efecto del caso Adorni, junto a datos del mundo financiero, superávit o desaceleración inflacionaria. Por supuesto, la realidad es bastante más matizada: esos números conviven con informes estadísticos sobre la persistente caída del consumo o la crisis en diferentes rubros de la industria.
Como sea, la incorporación de Ravier llega en el umbral del nuevo gesto de apoyo a Adorni decidido por Olivos. Se trata, otra vez, de una escenificación del respaldo de los ministros y otros funcionarios, convocados especialmente para ir a Rosario, al igual que los jefes legislativos, entre ellos Patricia Bullrich. En cambio, la presencia de Victoria Villarruel necesitó de una diagonal en las invitaciones, por vía provincial. De todos modos, el tema del quiebre entre la vicepresidente y Olivos aparece un escalón por debajo de la tensión mayor de estos días.
Si no hay cambios, será la segunda vez consecutiva en que una celebración patria pierde el sentido propio y queda subordinada al juego doméstico del Gobierno. Antes había sido el 25 de Mayo, de manera visible en el Tedeum y las posteriores imágenes que buscó asegurarse Olivos. También entonces eran postales de respaldo al jefe de Gabinete.
No termina allí la serie. La agenda de los días que vienen expone hasta qué punto el caso Adorni tiñe el terreno político. La mira estará puesta en el Congreso, en una semana marcada además por una nueva gira presidencial.
Diputados enfrenta una doble prueba. Para el martes, está convocada una sesión especial que fue motorizada por la oposición para tratar de iniciar el trámite de la interpelación. Existen dudas sobre el número para lograr quórum. Y eso en buena medida depende hasta ahora de cómo juegan dialoguistas y aliados -amarillos, radicales, provinciales-, en parte por la expectativa que generó el Senado y también de acuerdo con lo que empujen los gobernadores, siempre con negociaciones abiertas por cuestiones de fondos.
A la par, el oficialismo tiene que resolver si realmente sostiene el llamado a la sesión del miércoles, para tratar proyectos que se vienen demorando: la ampliación del RIGI y el aval al acuerdo con holdouts. El compromiso de legisladores para garantizar número suficiente también depende del clima político más amplio y no sólo del repetido objetivo del oficialismo, necesitado de mostrar resultados.
En el Senado, el cuadro es más denso, porque puso a prueba la relación entre LLA y bloques que suelen acompañar sus iniciativas, muchas veces con cambios en los proyectos y en función de tratos más amplios con jefes provinciales. La semana pasada, Bullrich cerró un entendimiento con los jefes de otros espacios en base a dos putos: levantar la sesión programada para tratar el postergado proyecto sobre propiedad privada y fijar el jueves próximo para ir al recinto con el pedido de interpelación a Adorni como primer punto.
Pero antes, el martes, habrá que ver si el mileismo logra frenar por unas semanas la carga sobre el jefe de Gabinete. Se trata de una vuelta de tuerca sobre las mayorías necesarias para tratar ya el tema o tener que pasar antes por comisión. En otras palabras, ganar tiempo. Pero ocurre que, más allá de la tensión que genera esa jugada -y de las negociaciones “reservadas” con aliados-, Adorni debería ir al Senado a principios de julio para dar su informe, muy demorado.
Por supuesto, la repercusión y la persistencia del caso no depende exclusivamente de lo que haga Olivos y de lo que suceda en el Congreso. Las novedades en el frente judicial parecen inagotables. Y nada indica que la sucesión sea cerrada por el penoso capítulo de la compra de colchones y artículos de blanquería, en efectivo y a nombre de una empleada de la Casa Rosada. Más bien, al contrario.
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Banderazo a un año de la detención de Cristina Kirchner: la discusión que alimenta divisiones y dificulta la unidad
Publicado
22 horas haceen
20 junio, 2026Por
Mayra Pastor
Hay una línea divisoria que se ha convertido en un problema para el peronismo. Por esa marca invisible camina, ida y vuelta, Cristina Kirchner. De un lado, está la guardia política de su nombre, su conducción y su lugar dentro de las fronteras peronistas. Del otro lado, están las distintas vertientes justicialistas que la respetan, la reconocen, la consideran parte de un armado nacional, pero a las que no les marca el pulso de sus actividades y expresiones.
El lugar de la ex presidenta en el tiempo actual y, sobre todo, en el que viene, se ha convertido en un debate estéril. Unos les recriminan a otros que digan lo que no van a decir. Y esos otros platean análisis e hipótesis que jamás serán convalidadas del otro lado. Entonces, la discusión empieza a convertirse en una guerrilla dialéctica en la que todos pierden. O, en el mejor de los casos, reconfirman su propia verdad.
Esta tarde, en Parque Lezama, el cristinismo convocó a un banderazo por el aniversario de la confirmación de la condena de Cristina Kirchner en la causa Vialidad y su posterior detención. Será una nueva muestra de la centralidad que el sector de la ex presidenta le quiere dar al reclamo por su inocencia y su libertad. No está estipulado que se motorice una movilización a San José 1111, aunque es probable que haya una parte de la militancia que camine hasta la puerta de ese edificio donde la líder peronista pasa sus días.
Para la gran mayoría de los que estén presentes hoy CFK tiene que ocupar un lugar central en el armado opositor. Porque es la que tiene los votos, aunque esté presa. Porque es la que está pagando los platos rotos de una gestión de gobierno de la que se benficiaron todos: la gente y la política. “Sin Cristina, Kicillof no era gobernador”, suelen decir algunos camporistas que nunca se olvidan del Gobernador.
Para poder ser competitivo el año que viene y tener la posibilidad de ganar, el peronismo necesita unidad y conformar una coalición lo suficientemente amplia para que logre hacer pie. El rival a enfrentar es el ala antiperonista, que en la última elección, con la convergencia de La Libertad Avanza y el PRO, ha demostrado su poderío en las urnas. En ese sentido, el mensaje que salga de Lezama será importante. Máximo Kirchner será el único orador.
En los últimos días hubo dos hechos que volvieron a poner a la ex presidenta en el centro del debate peronista. El primero, en el comienzo de la semana, fue la viralización de un discurso pronunciado por la legisladora porteña Benerice Iánez, cercana a Andrés “Cuervo” Larroque, y que es parte del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), que conduce Axel Kicillof.
Iáñez dijo que la ex Jefa de Estado “jode bastante las pelotas” y que “quiere ordenar desde un balcón”. Ese mensaje fue reprochado por el cristinismo, donde consideraron que lo dicho fue “una falta de respeto” y “pasó un límite”, y fue utilizado como un argumento para defender a la ex presidenta de los ataques internos. Además, y por sobre todas las cosas, rompió el clima de buena voluntad que existía para que Kicillor y Máximo Kirchner, condiciones mediante, se sentarán a hablar.
“Los peronistas de la Ciudad queremos a Cristina libre y rompiendo las pelotas”, escribió en sus redes el senador camporista Mariano Recalde, para convocar al banderazo por el aniversario de la condena de Cristina Kirchner que se realizará esta tarde en Parque Lezama. La diputada nacional Paula Penacca también utilizó esa frase de Iañez para defender a su líder. “El pueblo argentino debe ser a lo único que Cristina no le rompe las pelotas. Cristina le rompió las pelotas a los militares, a Videla y al poder económico”, sostuvo.
Son solo dos ejemplos de un discurso que se repite en otros nombres propios del cristinismo, donde resaltan que la ex mandataria tiene un alto nivel de intención de votos pese a estar presa, inhabilitada para competir y siendo víctima de un proceso de deslegitimización. “Es competitiva y la quieren sacar de la cancha a través del partido judicial”, dijo también Penacca.
El segundo hecho que amplificó el debate sobre el lugar de CFK y su causa judicial dentro de la vida del peronismo, fue lo que dijo la senadora nacional jujeña Carolina Moisés, rival interna del kirchnerismo en el extenso mundo justicialista. “Cualquier peronista que haga el razonamiento de que hay que liberar a Cristina para que sea candidata, está en Disney. Dejen de decirlo. Es imposible. Nadie va a liberar a Cristina”, sostuvo en una entrevista en el canal de streaming Gelatina.
Moisés, que es parte del esquema norteño que tiene como referentes a los gobernadores Gustavo Sáenz (Salta), Raúl Jalil (Catamarca) y Osvaldo Jaldo (Tucumán), todos enfrentados al cristinismo, consideró que la posibilidad de un indulto dependerá del perfil del candidato y advirtió que si ese es el eje de la campaña electoral, quien lo cumpla, no llegará a la Casa Rosada. “Cualquier dirigente razonable va a decir que a ese perfil de candidato no lo van a votar”, explicó.
La senadora nacional dio un paso más y afirmó: “En el mundo ideal, Cristina debería estar libre y los peronistas deberíamos ganar la próxima elección. Seamos realistas. Hoy está condenada con última instancia. Es un dato de la realidad. No hay más lugar donde apelarlo. Ya está. Es injusto, hay lawfare, no corresponde, todo pasa por la corriente de la opinión”, indicó la jujeña.
“La realidad es que está presa, condenada y no puede ejercer cargos públicos. Si el peronismo no se para sobre esa realidad, y construye la opción, y seguimos pensando que hay que liberar a CFK, no llegamos. Si el candidato dice que hay que liberar a Cristina, no llega. Interpretemos a la sociedad porque sino, no construimos poder. Y el peronismo que no construye poder, no es peronismo”, fue el mensaje más fuerte que expresó Moisés.
Las respuestas públicas no tardaron en llegar. Hubo cuestionamientos de Facundo Tignanelli, Teresa García y Leila Chaher, todos cristinistas duros. Pero el salto de potencia en la confrontación fue de Mayra Mendoza. La quilmeña fue al hueso. “Buscas acomodar tu posición a que el poder del peronismo es ser más sistema y justamente es todo lo contrario. Si sos tan corajuda te espero el sábado en Parque Lezama que vamos a hacer un banderazo por Argentina (a la que está destruyendo el que vos le votas todo -Milei-) y lo charlamos ahí”, le escribió.
Moisés no se quedó atrás. “No es necesario que me invites a pelear a la plaza porque no tenes ningún argumento para responderme. A mi me encontrás siempre del mismo lado, el peronismo es algo que vos no podes entender”, le respondió en sus redes sociales. La discusión de fondo es la misma, aunque cambien las palabras, las formas o los focos. Se trata de cómo rearmar una opción competitiva y creíble del peronismo, y qué lugar ocupa Cristina Kirchner en esa estructura.
Hay dirigentes del peronismo discutiendo sobre un indulto que, según dijo el ministro de Justicia bonaerense y asesor judicial de la ex presidenta, Juan Martín Menna, Cristina Kirchner no quiere. Cada frase respecto a esa situación dispara un sobreanálisis de si el dirigente de turno que habló la quiere esconder a CFK, la quiere enaltecer o la quiere defender.
El cristinismo está en una trinchera casi en forma permanente. Confrontando contra los rivales internos, pero sin dar muestras claras de hacia donde se puede ampliar el espacio de cara al 2027. Las diferencias que existen con sus planteos sobre el lugar de CFK, el rol que debe tener en el peronismo y la fuerza de los votos que conserva, altera todas las conversaciones políticas.
Moisés, apuntada por estar en un esquema que ha jugado, y sigue jugando, como un aliado táctico de Milei en el Congreso, expresó lo que muchos dirigentes del peronismo dicen por lo bajo. Incluso, muchos que cuestionan a la dirigente jujeña en otros aspectos de su vida política. Si no lo exponen, no es porque no tengan intenciones de dar la pelea, sino porque advierten, con claridad, que esa búsqueda de la razón sobre el otro, solo genera más daño al conjunto. No hay ganadores cuando la grieta interna se agiganta. Sea por los motivos que sea.
En esa lógica se mueven los integrantes del PJ Federal, que el lunes pasado, en Concepción del Uruguay, nombraron a Cristina Kirchner en sus discursos, lo que no habían hecho en Parque Norte, con el fin de limitar y edificar su identidad. No hablaron de la consigna “Cristina libre” ni de que tiene que ser la candidata del peronismo. Pero no se olvidaron de ella.
Guillermo Michel nombró el progreso del sector avícola en Entre Ríos gracias a los prestámos del Bicentenario otorgados durante su gobierno y Juan Manuel Olmos aseguró que los sectores de poder creen que “una condena injusta contra Cristina iba a silenciar el peronismo”, postura que también ha marcado Victoria Tolosa Paz en público.
Fue una forma de bajar las tensiones y evitar cualquier tipo de confrontación. Porque, en definitiva, todos se necesitan para poder armar un gran frente y ser competitivos. Si no hay una convicción profunda, hay una necesidad segura. Cada uno por separado no tiene peso propio a nivel nacional. Lo saben todos. Desde Kicillof hasta CFK, desde Massa hasta los federales. Por eso la construcción amplia requiere de menos rencillas y más puntos de acuerdos. O de mínima, la capacidad de no plantar una pelea donde las diferencias abundan.
En el 2019, el kirchnerismo, de la mano de Máximo Kirchner y Eduardo “Wado” De Pedro, tendió los puentes para el regreso a la estructura central del peronismo de Sergio Massa. El mismo dirigente que se había ido del gobierno de CFK, había fundado su espacio, había ganado una elección de medio término, les había discutido el poder de los votos y había dicho que iba a “barrer a los ñoquis de La Cámpora”.
Ese regreso de Massa fue uno de los movimientos claves para el triunfo del peronismo en las elecciones presidenciales. El pragmatismo estuvo atado a la capacidad del olvido y el perdón. Y a la necesidad de compartir un rumbo. Después, por un sinfín de motivos, la experiencia de gobierno fracasó.
Esa misma flexibilidad y aptitud es la que en la actualidad le piden muchos dirigentes del peronismo profundo al cristinismo, para sentar las bases de un armado nacional. Empezar a cerrar las heridas o, si no es posible, no abrirlas más. Porque, como dijo el papa Francisco y resaltan a menudo en las mesas políticas del justicialismo, nadie se salva solo. Y en este complejo mapa electoral que tiene el justicialismo por delante, nadie gana solo.
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Milei vuelve a Rosario por el Día de la Bandera: reaparecerá con Adorni y Villarruel se sentará a metros suyo
Publicado
23 horas haceen
20 junio, 2026Por
Mayra Pastor
El foco que se posa sobre la política nacional se trasladará este sábado a la ciudad de Rosario, donde se celebrará una nueva conmemoración por el Día de la Bandera. El presidente Javier Milei volverá a asistir a esta ceremonia después de haber faltado al acto del año pasado. Así, será la segunda ocasión que presida y hable frente al Monumento Histórico Nacional de la Bandera.
Pero la aparición de este año está cargada por dos hechos de alto componente simbólico. En primer lugar, volverá a compartir un evento con Victoria Villarruel, con quien tiene una relación irreconciliable. La Vicepresidenta forzó su presencia en el acto pese a no haber sido invitada por la Casa Rosada y estará a metros de su ex compañero de fórmula. En segundo término, será la reaparición pública del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, luego de la controvertida entrevista en la que dio su versión de su crecimiento patrimonial.
La vuelta de Milei a este acto en Rosario será con prácticamente toda la cúpula de su administración. Viajará con la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, a las 9 en un vuelo que partirá desde Aeroparque y que llegará cuarenta minutos más tarde al Aeropuerto Internacional de Rosario “Islas Malvinas”. Después del cordón de honor que le harán, recorrerá un tramo de 10 minutos en helicóptero hacia la sede rosarina de Prefectura Naval. 800 metros más adelante será recibido por el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, y el intendente de Rosario, Pablo Javkin; quienes son los anfitriones de la ceremonia.
Un avión militar con todos los funcionarios ejecutivos y dirigentes oficialistas partirá a las 8 de la mañana desde el aeropuerto porteño. Hasta la redacción de esta nota, los encargados de protocolo tenían confirmados a todos los ministros a excepción de Juan Bautista Mahiques (Justicia), que no llegará porque estará volviendo de París. Están incluidos en la comitiva el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; la jefa de bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich; el secretario de Cultura, Leonardo Cifelli; el subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez. No será de la partida el asesor presidencial Santiago Caputo.
Por su cuenta irá Victoria Villarruel, quien es la única representante del Gobierno que estuvo tanto en 2024 como 2025 (en esa ocasión Milei lo celebró en el Campo Argentino de Polo). “No se va a perder un acto patrio de estas características”, justificaban en la previa desde su entorno. Al igual que el tedeum del 25 de Mayo, la Dirección de Ceremonial de Presidencia no la invitó. Pese a eso, la Vice avisó en sus redes que iba a ir de todas maneras.
Ahí es donde entró el rol de Pullaro y Javkin. “Si se apersona no la vamos a dejar afuera. Hay una cuestión de investidura que vamos a convalidar”, afirmaron en el entorno de uno de los dos, desde donde dejaron en claro que no iban a buscar meterse en la interna palaciega del oficialismo ya que “el acto por el Día de la Bandera está por encima de cualquier pelea”, tanto para los santafesinos como para los rosarinos.
La disposición del acto será la siguiente: al igual que se hace desde hace años, habrá un escenario con una tarima en la que se dispondrán Milei, Pullaro y Javkin. Abajo habrá dos bloques de sillas divididos por un pasillo, de un lado Nación y del otro Provincia. Villarruel estará en este último segmento.
Desde que comenzó la fuerte interna de ambos, son contadas las veces que Milei y Villarruel han compartido un espacio común. Más raras han sido las ocasiones si no se toma en cuenta las Aperturas de Sesiones Ordinarias en el Congreso, un evento marcadamente protocolar. Para este caso, el Presidente no tiene la obligación de ir a saludarla ni tampoco planea hacerlo.
Sobre el Senado que preside Villarruel se dirime lo que podría ser el pedido de interpelación que impulsará la oposición esta semana sobre Manuel Adorni. La Cámara alta busca interpelarlo y avanzar hacia una moción de censura. El primer examen decisivo llegará con la sesión convocada en el Senado, donde el peronismo empuja una interpretación constitucional que le permitiría aprobar el pedido con 37 votos pese a que la iniciativa no tiene despacho de comisión. Si prospera, Adorni deberá presentarse el 2 de julio ante los senadores.
Es por esa tensión que para algunos de los que estarán presentes Adorni será la principal figura que observarán los asistentes. “Queremos evitar al máximo que haya algún tipo de actividad de repudio o que se pueda generar un momento incómodo”, afirmó un integrante del oficialismo a Infobae. Es lo que creen que puede pasar varios de los diputados nacionales por Santa Fe que fueron invitados por protocolo al evento, al igual que los senadores nacionales de esa provincia. Uno de ellos pronosticó que será “un sainete”.
El operativo de seguridad para el acto del Día de la Bandera en Rosario contempla tres anillos de control alrededor del Monumento a la Bandera, con un despliegue de aproximadamente 350 policías santafesinos y agentes federales. El dispositivo se activará desde las 6 de la mañana y empleará motocicletas, drones y personal de infantería para vigilar el área central y sus alrededores. El anillo más externo se ubicará a seis cuadras del sitio del acto, lo que prevé la intersección con manifestantes que marcharán hacia la ceremonia, mientras que en la zona principal se reforzará la presencia policial.
El cronograma del acto por el Día de la Bandera comenzará con la recepción de Pullaro y Javkin. Luego se izará la Bandera cantando “Aurora”, la cual se ejecutará por la Banda Tambor de Tacuarí del Regimiento de Patricios. Luego del Himno Nacional, darán unas breves palabras el intendente rosarino y el gobernador santafesino. A continuación se hará la tradicional Toma de Juramento a la bandera a los liceístas y personal militar, el cual será encabezado por el Jefe de Tropa, Coronel Sebastián Mateo Marincovich. El cierre será hecho por Milei, que prevé hablar tan solo unos minutos, tal y como lo hace en este tipo de eventos. Se prevé que el acto finalice a las 11 y que una hora más tarde Milei aterrice en la Aeroestación Militar Aeroparque.







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