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Círculo rojo: la trama que decretó la caída de Adorni y los interrogantes de la nueva etapa

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Algo cambió en las últimas semanas. En altas esferas del poder aseguran que fue Karina Milei la que en conversaciones reservadas en Casa Rosada le terminó de quitar el último apoyo que le quedaba a Manuel Adorni, a raíz de las increíbles explicaciones con las que intentó justificar su crecimiento patrimonial. También su hermano Javier, que retrasó una resolución por una cuestión casi de orgullo personal contra el sistema político, que lo llevó incluso a enfrentarse a los gritos con colaboradores en la quinta de Olivos y a dispensarle a su flamante ex jefe de Gabinete una batería de gestos. A Patricia Bullrich, que se encargó en público y en privado de horadar al saliente funcionario e intentó promover su renuncia de todas las maneras posibles -una estrategia compartida por buena parte del Gabinete que llegó a irritar a Karina Milei más que al Presidente-, la secretaria general le había pedido “tiempo”, días atrás.

El deadline se decretó ayer a las 18.38, cuando el ahora ex jefe de Gabinete publicó en sus redes la carta de renuncia tras casi ocho meses en el cargo y más de tres de un calvario político, judicial y mediático que lo consumieron a él y al Gobierno. Anoche, los hermanos Milei fantaseaban con empezar a dar vuelta esa página.

“A veces hay discusiones entre Karina y Javier y eso llevó a que prefirieran mantenerlo a Adorni”, ensayó semanas atrás un dirigente que conoce a los hermanos desde el minuto cero. Uno de los motivos de la permanencia de Adorni al frente de la Jefatura de Gabinete radicaba, hasta hace no mucho tiempo, en la interna feroz en la cúpula del Ejecutivo entre la hermanísima y Santiago Caputo: el ex vocero presidencial llegó a ese lugar en octubre pasado, sin ningún antecedente en materia de gestión más que su rol de portavoz y una buena performance en una campaña electoral, como la porteña, de la que casi no participó, por su cercanía con Karina Milei y la necesidad de ella de obturar el ascenso del consultor.

Pero sostener a Adorni como ministro coordinador se tornó insoportable en las últimas semanas, un goteo diario de escándalos que impactó en la popularidad del Gobierno. Al desprestigio interno del saliente funcionario, que se convirtió en una sátira por las revelaciones en torno a las adquisiciones patrimoniales -su imagen negativa llegó a alcanzar más del 80%-, se sumó la parálisis de la gestión ejecutiva y, en particular, del Congreso: cualquier iniciativa quedó opacada, en algunos casos en stand-by, por la catarata de pedidos de interpelación y mociones de censura por parte de la oposición y la incomodidad de los aliados, hartos del affaire. Era cuestión de tiempo, tal como avisó puertas adentro la Secretaria General.

Fue decisiva, además, la presión interna, en especial la que ejerció Bullrich desde el Senado, furiosa con la suspensión del informe que Adorni debía dar el 2 de julio en la Cámara alta y el posteo del renunciado ministro asegurando que estaba a disposición del Parlamento. La senadora le dedicó los peores insultos. El tiempo empezaba a agotarse.

Esa avanzada del Congreso se subió al derrotero de la investigación judicial que tuvo una aceleración atípica para un jefe de Gabinete en funciones. “Si la Justicia lo encuentra culpable, lo vuelo yo de una patada”, dijo el viernes Milei en Madrid para terminar de correrle a Adorni el último banquito sobre el que se sostenía. En Casa Rosada tenían, de antemano, escasísimas expectativas de un salvavidas para el ex vocero que evitara su hundimiento. Peor aún: sostenían, incluso, la posibilidad de una indagatoria en el cortísimo plazo. Eso precipitó la decisión. Fuentes y gestores judiciales resaltaron, además, que las gestiones que habría intentado desde el Ejecutivo fueron infructuosas. El encargado, en su momento, fue Juan Bautista Mahiques. Por eso el viaje reciente a París, en el marco del GAFI, que compartió con el juez Ariel Lijo, que tramita el expediente por enriquecimiento ilícito del saliente ministro coordinador, delegado en el fiscal Gerardo Pollicita, despertó todo tipo de elucubraciones, como si hiciera falta viajar hasta la capital francesa. Se disputan, en esa interna del Poder Judicial, intereses mucho más relevantes que la suerte de Adorni. Por ejemplo, los dos asientos en pugna en la Cámara Federal porteña.

Ayer, al cierre de esta nota, mientras se terminaba de acordar la renuncia de Adorni en Olivos y la posible incorporación de Diego Santilli, “El Colorado” -el mejor posicionado- como reemplazo del renunciado funcionario, se preguntaban en el seno del Gobierno por qué el Presidente y su hermana habían sostenido a Adorni durante más de tres meses y provocado, con esa decisión, un desgaste prolongado de la gestión.

“Esta fue la ‘foto de Olivos’ de Javier”, exageró un dirigente libertario en términos del daño provocado en el liderazgo del Presidente. Más allá de la exageración, el escándalo volvió a poner bajo la lupa la conducción de Milei y la lógica política que utiliza para tomar sus decisiones: por qué si el mandatario borró de un plumazo a un buen número de funcionarios, incluso algunos mucho más cercanos como Nicolás Posse o Guillermo Francos, a los que conocía desde hacía años, tardó tanto tiempo en definir la suerte de Adorni, el dirigente que mayor daño le causó al Gobierno con sus tropelías patrimoniales.

Fue tal el perjuicio que ni la Copa el Mundo, los récords alcanzados por Lionel Messi o el escándalo en torno a Martín Insaurralde y Jesica Cirio alcanzaron a cambiar el eje de la agenda pública: el volumen de la conversación digital entre el 20 y el 22 de junio, cuando trascendieron los videos en los que se exhibieron decenas de fajos con dólares escondidos en vestidores, atribuidos presuntamente a esa ex pareja, apenas fue levemente superior al caso Adorni. Suficiente, sin embargo, para sacar de la cancha al ex jefe de gabinete bonaerense. Con un pedido de detención a cuestas, solicitada por el fiscal Sergio Mola, la decisión ahora está en manos del juez Luis Armella. Insaurralde, que entró al gabinete de Axel Kicillof tras las elecciones legislativas del 2021 para tratar de contrarrestar la figura del gobernador de la mano de Máximo y Cristina Kirchner, estaba a punto de obtener buenas noticias de ese juzgado cuando se filtraron los videos, y sostenía una alta influencia en el sistema político provincial: bastaba con ver la cantidad de dirigentes y operadores que lo visitaban hasta hace poco más de una semana en sus oficinas frente al Palacio de Tribunales, a metros del obelisco porteño. Quienes hablaron con él esta última semana lo notaron destrozado anímicamente.

El Gobierno entendió entonces que, a pesar de las muy enormes diferencias patrimoniales, la sociedad empezaba a asemejar ambos escándalos, el de Adorni y el de Insaurralde, como parte de una misma lógica de concebir la política. Influyó, además, la embestida de la oposición en el Congreso, pero en particular la de los aliados. El viernes, en Mar del Plata, Mauricio Macri adelantó que el PRO votaría “por la interpelación” del saliente funcionario en “ambas cámaras”. Los hermanos Milei no estaban dispuestos a darle ese gusto al ex presidente. ¿Y qué pensará el jefe del PRO de la designación de un dirigente al que no le tiene ninguna estima? Los Milei tampoco querían seguir colaborando con la inquietud de los mercados frente a la posibilidad de que el Parlamento alcance el número para echarle al Presidente a su ministro coordinador, lo que le otorgaría a Milei otro récord: el mandatario que más rápido eyectó a un jefe de Gabinete -Posse- y el primero en perder a esa figura desde la reforma constitucional de 1994.

Si bien hasta anoche no hubo anuncio formal, se estimaba para estas horas la oficialización de Santilli como flamante jefe de Gabinete. Como paso previo, los hermanos Milei habían empezado a mostrar un cambio sustancial respecto a los últimos tres meses con la incorporación de Adrián Ravier como vocero presidencial y Fabián Fernández en la Secretaría de Medios, dos funcionarios con un estilo muchísimo más amigable con la prensa, en el caso de Fernández, con una trayectoria profesional en el rubro. En esas dos incorporaciones, que socavaron el organigrama de Adorni, comenzó a escribirse el final del ex vocero como funcionario.

Esos dos movimientos revitalizaron la interna a cielo abierto entre Karina Milei y Santiago Caputo. La disputa no da señales de tregua, más bien lo contrario. La llegada de Ravier, pero en especial la de Fernández, originó una serie de trascendidos en torno a quién había diseñado y ejecutado esa decisión.

Por eso es muy factible que la hermana presidencial se ocupe de instalar que el eventual desembarco de Santilli tiene su sello. Ecuménico, de diálogo fluido con los gobernadores, el sistema político en general y el círculo rojo, el ministro llegó al Gabinete de la mano la secretaria general: trabajó ese nexo con paciencia mientras buena parte de sus colegas fatigaban la oficina de Santiago Caputo. Santilli entendió que la llave de su entrada a La Libertad Avanza era con ella, y no con él. El ministro, sin embargo, tiene una buena relación con Caputo y una histórica vinculación con la consultora Move, en especial con Rodrigo Lugones, que lo asesoró durante años, en su paso por la capital, hasta trabar una amistad. El año pasado, “El Colorado” lo visitó en Madrid, donde el consultor pasa la mayor parte de su tiempo. A propósito: ¿Existen discrepancias, en Las Fuerzas del Cielo, entre Madrid y Buenos Aires?

“Siempre tiene suerte ‘El Colo’”, sentenció ayer, con sorna, un amigo del funcionario, que tiene un solo objetivo: ser gobernador bonaerense. El año pasado, cuando reemplazó a otro dirigente eyectado por opacidad como José Luis Espert, en ese caso como cabeza de la lista de diputados nacionales en territorio provincial, los hermanos Milei le prometieron, en una extensa cena posterior al triunfo de octubre, que se preparara para ser el candidato de La Libertad Avanza en ese territorio en el 2027. Desde ese momento, Santilli le juró lealtad a Karina Milei, que destaca ese atributo del funcionario desde que acompañó, hasta el final, el proyecto presidencial de Horacio Rodríguez Larreta. Un metamensaje para Bullrich. El ex diputado del PRO fue capaz, en estos más de tres meses, de despotricar en privado contra Adornir pero mantener, públicamente, una actitud bien dócil.

Es una incógnita, en ese sentido, cómo será, en esta nueva etapa, el organigrama de la Jefatura de Gabinete y sí, como trascendió en estas horas, el ministerio del Interior volvería a estar bajo el paraguas de esa oficina, como anteriormente. Sonaba, en ese contexto, como secretario, el nombre de Ignacio Devitt, que también tiene ambiciones electorales: quiere ser intendente de Vicente López, territorio del “jorgemacrismo”, por el jefe de Gobierno del que el funcionario nacional guarda amarguísimos recuerdos. Sobre el resto de los ex colaboradores de Adorni, todavía hay dudas. Por ejemplo, Aimé Ayelén Vázquez“Meme”, más que una mano derecha del renunciado funcionario.

La hermanísima quiere tener pleno control de la gestión del gabinete, con excepción de las áreas que controla el consultor o el rubro económico. Por eso se mencionan potenciales cambios en la comunicación y la supervisión de ese sector. Parte de esas inquietudes se analizaron en la reunión que la Secretaria General mantuvo el viernes con Santilli y Martín Menem.

La salida de Adorni abre otra vez el mismo interrogante de siempre: si la interna, que quedó en otro plano por la centralidad del renunciado ministro, volverá a tomar el mismo vigor de antes. Después de avanzar sobre el Ministerio de Justicia, la hermanísima pretendía seguir con otras áreas, pero frenó ese plan por el estallido del caso Adorni. ¿Volverá a reflotarlo ahora? Una inquietud, una más, de esta nueva-vieja etapa que comienza con la salida del ex vocero. Fin.

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Bullrich le marca la cancha al Gobierno por el impacto diario de la economía y en la Casa Rosada dicen que fue consensuado

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“Fue un mensaje consensuado”, dijeron en la Casa Rosada sobre el llamativo tuit donde Patricia Bullrich pedía, anoche, que las mejoras en la economía de las que habla el Gobierno lleguen efectivamente a la gente.

“Lo que necesitamos es más velocidad en los resultados para que el cambio se sienta en la vida cotidiana”, dijo, exactamente, la jefa de los libertarios en el Senado.

Un detalle: Bullrich modificó el texto del tuit, que originariamente exigía, que ese cambio también “llegue a las familias. Que llegue a las empresas. Que llegue a cada argentino”. La ex PRO escribió, publicó y poco después borró esas palabras, y en su entorno no explicaron el motivo de la marcha atrás. Pero en el Gobierno ambos mensajes, a pesar de que les bajó el tono, hicieron ruido.

En la Casa Rosada, oficialmente buscaron bajarle gravedad: “No es ni más ni menos que lo que viene diciendo Patricia, que el rumbo es el correcto pero que hay situaciones que se tienen que manejar con mayor velocidad a la hora de que llegue a la gente”, dijo un funcionario cercano a Karina Milei. Y recordó que el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el titular del BCRA, Santiago Bausili, también reconocieron demoras. “No hay sorpresas en ese sentido”, deslizaron.

Bausili admitió frente a empresarios en Mendoza que se esperaba o que les “hubiese gustado”, que el crecimiento de la economía fuese un poco más rápido, pero endilgó el hecho de que la actividad crezca a un ritmo menor al esperado al “miedo” por las crisis recurrentes, las expectativas y el “estrés postraumático”.

Hay contradicciones en la comunicación sobre el impacto del plan económico. El tipo de mensaje que escribió Bullrich suele caerle muy mal a Javier Milei, como habitualmente lo expresa en su cuenta de X. Sin ir más lejos, esta misma semana el Presidente cuestionó (e insultó) a varios periodistas que criticaron al Gobierno por las dificultades económicas en la vida cotidiana.

“El peronismo siempre propone gastar más. Y siempre propone pagar estos delirios con emisión de dinero. Por eso íbamos a una hiper con más de 50% de pobres, 20% de indigentes, 30% de los trabajadores formales debajo de la línea de pobreza y 70% de pobreza infantil. La receta para la esclavitud desde el impulso de la pobreza usando la asistencia como medio”, fue tan solo uno de los mensajes del jefe de Estado. A Luis Caputo tampoco le caen bien ese tipo de señalamientos sobre el “metro cuadrado”.

En el Gobierno el planteo de Bullrich generó la misma incomodidad que otros donde “marcó la cancha” desde adentro. Después de la polémica interna por la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada y en especial el capítulo de tierras, la senadora viene de recortar otro proyecto de Federico Sturzenegger, la ley de Sociedades. Pero en Balcarce 50 buscaron relativizar, una vez más, el malestar con la ex candidata presidencial. Ya están acostumbrados a tragar sapos con la (autodenominada) “socia” oriunda de PRO, a quien admiten necesitar para ganar las elecciones del año que viene.

Es que al Gobierno no le sobra nada en la carrera hacia 2027. Anteayer destacaban que la inflación mayorista empezó con 0 y se jactaban de que Milei lo había adelantado. Además de que, en rigor, el Presidente había hablado de la “inflación” únicamente, hay otros datos que inquietan al oficialismo. En términos de opinión pública, no logran recuperar el grado de la imagen perdida por el caso de Manuel Adorni; una parte de la estrategia de comunicación, en especial por Adrián Ravier, no repunta. Y algunas encuestas empezaron a mostrar una merma en la aprobación del Presidente.

Pasado el Mundial, se aferran al bienestar que puede llegar a producir la llegada del Papa, un hito en torno al cual girará buena parte de la agenda oficial hasta noviembre. Y evalúan decretar uno o varios feriados entre el 8 y el 11 de noviembre, por la visita del Sumo Pontífice.

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El Gobierno reconoce la demora en la reactivación económica y comienza a medir el impacto electoral

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El martes pasado, el presidente Javier Milei estaba en la residencia de Olivos, agarró su teléfono y confirmó un dato que venía esperando desde hacía mucho tiempo: el de la inflación mayorista, que en julio fue el más bajo de los últimos 14 meses. “Al final, empezó con cero”, celebró, como una ratificación de su gestión.

El jefe de Estado venía insistiendo en casi todas las apariciones públicas con la promesa de que, de acuerdo con sus cálculos, para mitad de este año los precios casi que no iban a aumentar en la Argentina o, en realidad, lo iban a hacer a un ritmo muy lento.

Por eso la cifra que difundió el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) fue festejada como una victoria por el líder libertario, que no tiene pensado cambiar su discurso respecto del rumbo económico.

Tanto en público como en privado, el mandatario nacional asegura que su tarea es solamente ocuparse de la “macro” y rechaza cualquier reclamo para ayudar a algún sector en específico, porque considera que sería distorsionar el mercado.

Basándose en datos del mismo organismo de medición, el Presidente también rechaza la idea de que haya bajado el consumo y sostiene que solamente cambió la forma en la que la gente compra, pasando del comercio de cercanía a los puntos de venta digitales.

Sin embargo, aunque la narrativa por el momento seguirá siendo la misma, en el Gobierno empiezan a aparecer quienes admiten que la situación no está tan bien como esperaban que estuviera para esta época.

“Bueno, creo que ya hubo un funcionario nuestro que dijo algo en esa línea. Santiago Bausili dijo que la recuperación económica está tardando más de lo que nos gustaría“, señaló un miembro del equipo de comunicación.

Efectivamente, el titular del Banco Central lamentó que la recuperación esté demorando tanto y considero que se debe al “miedo o estrés postraumático” provocado por las sucesivas crisis que atravesó el país.

“De todas maneras, a pesar de que todos vivimos con mucha ansiedad, van solo 2 años y medio de gestión. Y teniendo en cuenta el descalabro gigante que heredamos, aún hay tiempo”, aclaró a Infobae la fuente consultada.

En este sentido, en el Poder Ejecutivo destacan que, gracias a las medidas de Milei, la economía está estable y la bomba que habían dejado se desactivó“, por lo que ahora ”es una discusión más de nivel de actividad que otra cosa”.

De acuerdo con los informes periódicos que realiza la Unión Industrial Argentina (UIA), el sector registró en junio, último mes medido hasta ahora, una caída interanual estimada en 1,8%, mientras que en la comparación mensual se mantuvo estable respecto de mayo (-0,2% sin estacionalidad).

Las estimaciones fueron elaboradas por el Centro de Estudios de esa organización, a partir de datos de consumo de energía eléctrica, demanda industrial y consultas a líderes del sector.

Los indicadores adelantados mostraron un comportamiento heterogéneo. La construcción retrocedió: los despachos de cemento cayeron 2,7% mensual y el Índice Construya, 2%, con niveles que permanecen 24% y 30% por debajo de 2022, respectivamente.

También bajaron la producción metalmecánica (-0,3%) y la de acero (-4,6%), en tanto que la de autos se mantuvo estable (+0,2% mensual), pero acumula una baja interanual de 18%.

En contraste, la demanda eléctrica de Grandes Usuarios Industriales subió 1,4% y el patentamiento de maquinaria industrial creció 9,4%, aunque se ubica por debajo de los niveles de 2025 y 2022 en el acumulado del semestre. Las exportaciones hacia Brasil subieron 15,6% mensual y la liquidación de divisas agroindustriales, 17,9%.

Según datos oficiales del INDEC, la producción industrial de mayo cayó 5,7% interanual y se mantuvo estable respecto de abril (+0,4% sin estacionalidad). Catorce de los dieciséis sectores relevados cayeron en la comparación anual; solo crecieron refinación de petróleo (+19%) y tabaco (+14,6%).

Sin embargo, en el entorno del Presidente no creen que vaya a cambiar el discurso y, en todo caso, si lo hace “dependerá del tiempo y de los resultados en materia económica“.

En tanto, en el interior de La Libertad Avanza opinan que, aunque el panorama no es el mejor de todos, el malestar no se va a trasladar a las urnas el año que viene.

Yo no soy un negador, sé que hay gente que la está pasando mal, pero creo que también valoran lo que se hizo y hay que hacer foco en que lo otro fue lo que nos trajo hasta acá“, remarcó un influyente armador del partido.

Al respecto, en el partido celebran las declaraciones como las del gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, quien ya anticipó que si llega a ser Presidente, va a avanzar con “lo que sea necesario expropiar”.

“Para mí es maravilloso que salga a decir eso, vamos todos a apoyar que sea el candidato del peronismo que, sin dudas, eventualmente se va a acomodar y va a ir detrás de un solo dirigente”, analizó.

Luego del traspié de los primeros comicios del 2025, en un amplio sector de la fuerza liderada por Karina Milei está la convicción de que “se va a ganar en todo el país” y el mandatario nacional “va a conseguir la reelección en la primera vuelta”.

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Milei se pone al frente de su batalla cultural: la intimidad de un Gobierno que admite el descontento social

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Las poquísimas personas que penetran en la intimidad del presidente y que lo conocen en su faceta más privada -desde su hermana Karina hasta figuras como Lilia Lemoine o Sandra Pettovello– lo saben bien: Javier Milei tiene momentos en los que prefiere aislarse de todo, estar solo. Es, frecuentemente, un ermitaño que no tendría problema de mantenerse lejos de la vida en sociedad. Eso explica, en parte, por qué dosifica al máximo las caminatas proselitistas en campaña, por qué pasa largas horas en los hoteles durante los viajes oficiales, y por qué insiste en que su futuro está en el campo, con sus perros y sus libros. “Tiene ciclos. Hay momentos donde se mete muy para adentro, incluso con aquellos que somos su ‘adentro’”, cuenta alguien que lo conoce a la perfección.

Esa faceta explica también los nueve días en los que Milei permaneció sin agenda pública, con la red social X como única ventana al mundo. Recibió a ministros y a economistas en Olivos, pero no salió de allí. Rompió el aislamiento el lunes para el acto oficial por el aniversario del paso a la inmortalidad de José de San Martín. Allí dejó una frase muy profunda: “Si la libertad no muestra sus frutos, que son el bienestar y la prosperidad económica, la ciudadanía se olvida de su valor”. El mensaje habla de cómo él analiza el momento crítico que está atravesando su Gobierno. Da cuenta de que Milei tomó nota del descontento que exhiben las encuestas.

Bajo la óptica del Presidente hay dos caminos posibles. Podría recuperar el apoyo popular a su proyecto (con un tímido repunte del poder adquisitivo que renueve la tolerancia social) o podría terminar su estadía en la Casa Rosada como un gran incomprendido. Puede ganar o puede perder en 2027. Lo que no va a hacer es un viraje en el programa económico.

“Este Gobierno gira sobre un eje fijo que es el modelo de Milei. La política, la comunicación y la gestión de los ministerios se mueve en función a ese modelo”, sentenció un importante funcionario de la Casa Rosada.

Según señalaron altas fuentes oficiales, el jefe de Estado escribió de puño y letra el discurso que pronunciará este mediodía en el Council of the Americas. Explicará su visión del crecimiento económico, las desregulaciones de Federico Sturzenegger, la trascendencia del progreso tecnológico, la apertura de mercado, su objetivo de baja de impuestos y la situación del riesgo país. El menú retórico habitual, aunque en una instancia clave: es un Milei que sale del encierro para convertirse en el principal cruzado de su batalla cultural.

Cabe aquí hacer una digresión. Los discursos de Milei tienen en general dos formas de producción. La mayoría de las veces, el texto está a cargo de Santiago Caputo y su equipo donde talla fuerte Julián Hampton, uno de los consultores del semillero de Move Group que es también el responsable de analizar las encuestas. En esos casos, Milei hace retoques posteriores. Pero hay muchas ocasiones en las que escribe primero Milei. En esos casos suele haber una curaduría de su equipo de discurso, pero son intervenciones mínimas.

Como sea, el presidente hizo propias, sin ediciones, las palabras del último feriado sobre la paciencia de la ciudadanía a la espera de “el bienestar y la prosperidad económica”. Coronó un tímido cambio de tono.

Cabe recordar que en abril, Luis Caputo dijo que el 2027 sería “un paseo en el parque” y prometió “los mejores 18 meses de la historia”. Milei, por su parte, aseguró: “Vamos a ser Alemania, es irreversible”. Era un Gobierno de tono magnánimo y sobrador, con “domadas” a periodistas, economistas y dirigentes políticos afines y opositores.

En los últimos días se coronó un tímido cambio de tono. El titular del BCRASantiago Bausili, reconoció que la economía está creciendo más despacio de lo que esperaba. Y Caputo admitió: “No estamos bien pero vamos bien”.

Uno de los colaboradores que piensa la estrategia oficial en redes sociales definió la nueva línea discursiva: “Podemos contar el riesgo de que vuelva el pasado. Podemos prometer un futuro mejor. Pero no podemos relatar un presente que la gente no palpa”.

Si el Gobierno comenzó a asumir en su relato el descontento social, Patricia Bullrich, la “mileísta crítica”, fue mucho más allá. En una entrevista días atrás, habló del “momento áspero” que ella percibe en la calle. Y ayer se desmarcó con un mensaje mucho más denso. “El rumbo es el correcto. Lo que necesitamos ahora es más velocidad en los resultados para lograr que el cambio se sienta en la vida cotidiana. Que llegue a las familias. Que llegue a las empresas. Que llegue a cada argentino”, escribió la senadora en X en un mensaje que luego corrigió y cambió por una versión más moderada.

Más o menos edulcorado, el mensaje de Bullrich es de gran significación política: hasta acá ella había marcado diferencias institucionales (con el caso Adorni), ahora cuestiona el corazón del proyecto oficial que es económico.

Bullrich no es la única que le toma la temperatura a la gente común. En los últimos días un referente importante del oficialismo se aprestaba a tomar un vuelo en Aeroparque y evitó el concurrido free shop. “Antes nos saludaban los fanáticos y los cholulos. Ahora ya no hay cholulos con nosotros. Está más hostil”, reconoció en la intimidad.

Matemática electoral

Con este escenario económico, en el Gobierno tienen clara la matemática electoral. Todos se basan en la premisa de la polarización: están convencidos de que no habrá espacio para una tercera vía, aun cuando en el círculo rojo se habla de outsiders y alternativas que puedan capitalizar lo que el estudio de UBA Pulsar calificó como los “ningunistas”, aquellos que no se sienten representados ni por el kirchnerismo ni por Milei. “Olvidate, no importa lo que digan las encuestas ahora, la elección se va a polarizar”, dijo a Infobae un alto funcionario del Gobierno.

Un consultor que orbita en el oficialismo lo analizó así: “Hoy los dos polos, Milei y Kicillof, cosechan más de 30 puntos. Eso impide que crezca el pasto al lado. Porque al fin de cuentas todavía hay una parte que puede votar a Milei tapándose la nariz solo para que no vuelva el kirchnerismo. Por eso el Gobierno hoy debería prenderle velas a Kicillof. Milei y él se necesitan mutuamente”. Y admitió: “Acá el problema es si Milei cae por debajo de los 30 puntos. Porque eso va a hacer que Milei deje de ser una opción realista. Y ahí lo más probable es que se fragmente la centroderecha”.

Hay quienes leen en ese tuit de Patricia Bullrich la amenaza a ese desgajamiento por derecha, ¿Será cierto que semanas atrás, cuando ella era bombardeada por fuego amigo en el Gobierno, abrió una vía de diálogo directa con Mauricio Macri? En PRO siempre lo negaron.

Por lo pronto, el acuerdo electoral entre La Libertad Avanza (LLA) y los amarillos está verde. Se rompió el hielo entre los Milei y Macri y se creó un ámbito de negociación. Pero ninguna de las partes quiso entrar en la espinosa letra chica. Tan lejos esta el entendimiento que aun sabiendo que la llave para destrabar el acuerdo está en la Capital Federal, Karina salió ayer a caminar la ciudad con su lugarteniente porteña, Pilar Ramírez.

Macri todavía tiene serias dudas del camino a seguir en 2027. “Mauricio sigue dando vueltas. Ahora dice que la gente en la calle está mal… Está difícil, hay que amasarlo lento”, dijo a este medio uno de sus interlocutores. El expresidente habilitó a su exministro de Economía, Hernán Lacunza, a que caminara como precandidato. Su eventual postulación genera natural alarma en la Casa Rosada: aún si cosechará una intención de voto marginal su postulación le resta a LLA. Y si en la antesala de la temporada electoral las encuestas exhiben a un Milei por debajo de los 30 puntos, todo el Gobierno entraría en zona de riesgo.

Diferencias de timing

Con este nivel de incertidumbre política, Santilli se mueve activamente para afianzar lazos con los potenciales aliados de la Casa Rosada, tanto de PRO, como de la UCR -tiene diez votos clave en el Senado- como los gobernadores del norte y de la cordillera. El objetivo de mínima es el apoyo en el Congreso a proyectos clave, como la reforma de la Carta Orgánica del BCRA. El de máxima, la suspensión de las PASO (cerca de Milei dicen que la intención es resolver este asunto en septiembre). Y el bonus track implicaría algo más: cerrar una alianza electoral amplia detrás de la candidatura de Milei. Lo que puertas adentro, Santilli bautizó como “la avenida electoral” en la que se va a mover el Gobierno en 2027.

“El Gobierno ya puso las cartas sobre la mesa con el proyecto de Ley de Reforma Política. Ahora la UCR y Pro tienen que decir qué es lo que quieren. Si no se cierra con ellos, no hay número base para eliminar las PASO”, reconoció un funcionario a Infobae.

En la mesa política persiste un debate interno sobre la velocidad que deben tener los acuerdos. Es una pelea de larga data en el oficialismo y el motivo de principales roces entre sus integrantes. Un grupo cree que hay que hacer concesiones pronto y sellar los acuerdos de forma prematura para cristalizar un camino de mayor gobernabilidad al 2027 (ahí se ubican, por caso, Bullrich y Santiago Caputo). Los Menem, en cambio, quieren especular hasta el final.

De hecho, mientras que Santilli iba zurciendo acuerdos con los gobernadores con extrema paciencia (logró un subsidio en la tarifa de electricidad para las provincias de calidad, algo impensado para el mileísmo, y ayer recibió a Rolando Figueroa de Neuquén), Eduardo “Lule” Menem le bajó la orden a su tropa de prender los motores del armado territorial en todos los distritos. “La instrucción es que mostremos los dientes hasta febrero”, dijo un colaborador que trabaja bajo las órdenes del brazo político de Karina Milei.

Los Menem ya no dicen abiertamente que pintarán el país de violeta. Pero quieren competir en buena parte de los distritos. “Si nos comparamos con el año pasado estamos mucho mejor: hay estabilidad financiera, tenemos muchas más manos en el Congreso y tenemos el ancho de espadas. Porque el gran elector de 2027 es Javier Milei”, dicen en esa tribu. Las discrepancias tácticas de la mesa política son notorias.

Cerca de Milei aseguran que, más allá del anuncio de habilitar préstamos en dólares para las empresas no exportadoras, no se preparan nuevas medidas para promover la reactivación económica. “No habrá correcciones, la expectativa es que lleguemos con mejor poder adquisitivo en la calle para la elección. Por eso eliminar las PASO también nos daría más tiempo. Tambien es clave que no haya otro cisne negro. Que no haya otro Adorni”, dijo un importante asesor de Balcarce 50.

Por estas horas, en la Casa Rosada cuidan al máximo que no salpique al Gobierno el caso que conmueve a Bolivia y que tiene al consultor digital y político Fernando Cerimedo, detenido como presunto autor intelectual del intento de homicidio de la activista Nadia Beller. En octubre Milei tiene previsto participar de la Hispanic Gala de Washington, un evento de la derecha latina que le dará apoyo político a Donald Trump. El maestro de ceremonias de esa cumbre será Javier Negre, el empresario de medios que fue -al menos hasta principios de este año- socio de Cerimedo en La Derecha Diario. “Negre es solo el moderador de la charla. Cerimedo tampoco es organizador de ese evento”, subrayan en Balcarce 50.

Cerimedo forma parte del amplio elenco de personas que integraron la mesa chica de LLA, amasaron cierto poder y luego fueron expulsados del espacio. Gracias a su experiencia en Brasil con la familia Bolsonaro y en Argentina con Milei, trabajó para otros países de la región (Chile, Honduras y finalmente Bolivia). Logró escalar su negocio a nivel regional y replicar el modelo de asesor todopoderoso sin cargo en la administración de Rodrigo Paz. Hoy en la Casa Rosada lo desconocen completamente.

Antes de volver a ponerle el cuerpo a sus alianzas de derecha en el continente, Milei debe ocuparse del plano doméstico. Se espera que su discurso de este mediodía marque el pulso de su mensaje económico del próximo año, el último de su mandato antes de volver a someterse en las urnas. Todo indica que hoy Milei volverá a ser hiper técnico y ortodoxo. No va a cambiar. Lo saben desde Karina hasta los Menem pasando por Bullrich y Santilli. Todos ellos se juegan su devenir político en 2027. Pero el Presidente juega otro partido: el de la batalla cultural.

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