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Con el fin de las PASO y un plan para pagar la deuda, Milei prepara el terreno para la batalla por la reelección

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Javier Milei

Mientras Luis Caputo y Santiago Bausili terminan de definir los detalles del programa financiero con el que el Gobierno buscará despejar las dudas sobre el pago de la deuda hasta fines de 2027, Diego Santilli afrontará esta semana otra negociación igual de decisiva para el futuro de Javier Milei: empezar a construir la mayoría política y las condiciones que el presidente necesitará para intentar la reelección.

Las dos discusiones avanzan en paralelo. Una apunta a convencer a los mercados de que la Argentina podrá cumplir sus compromisos financieros sin sobresaltos durante el próximo año electoral. La otra busca convencer a gobernadores y aliados de acompañar una reforma electoral que elimine o suspenda las PASO y, al mismo tiempo, amplíe la base política del oficialismo.

No son dos agendas independientes. Son los dos pilares sobre los que Milei empezó a preparar el terreno para la elección presidencial de 2027.

Después de un año y medio dedicado casi exclusivamente a estabilizar la economía, bajar la inflación, ordenar las cuentas públicas y sostener un programa de reformas con un Congreso donde nunca tuvo mayoría, el Presidente abrió una nueva etapa de gobierno. El objetivo económico sigue siendo el mismo. Lo que empezó a cambiar es la prioridad política.

Hasta hace pocos meses, la construcción del poder libertario giraba alrededor de una idea: consolidar La Libertad Avanza como una fuerza nacional con identidad propia, aun cuando eso implicara competir contra gobernadores y dirigentes que acompañaban al Gobierno en el Congreso.

Ahora la lógica empezó a modificarse.

La jura de Diego Santilli como jefe de Gabinete dejó la primera imagen de esa nueva etapa. Los trece gobernadores que participaron de la ceremonia en la Casa Rosada no fueron invitados únicamente para respaldar al nuevo funcionario. El Gobierno buscó enviar un mensaje hacia adentro y hacia afuera: el segundo tramo del mandato necesitará más acuerdos políticos que el primero.

La fotografía volverá a repetirse parcialmente esta semana. El miércoles por la noche, Milei viajará junto con su Gabinete a San Miguel de Tucumán para participar de la vigilia por el Día de la Independencia. Varios gobernadores volverán a compartir esa escena con el Presidente, apenas unos días después de la asunción de Santilli. No será una imagen casual. La Casa Rosada quiere consolidar la idea de una nueva etapa en la relación con las provincias.

El cambio no supone abandonar la confrontación que caracterizó buena parte del primer año y medio de gestión. Tampoco implica renunciar a la identidad libertaria. Significa otra cosa: aceptar que un eventual segundo mandato requerirá una mayoría política mucho más amplia que la actual.

Santilli lo resumió con una frase que pronunció en la entrevista que este fin de semana publicó Infobae y que dentro del oficialismo interpretan como una definición de método: “En la etapa que viene, los colores no definen. Lo que va a definir el futuro es si volvemos para atrás o seguimos para adelante”.

La frase tiene destinatarios concretos.

Gobernadores del PRO.

Radicales.

Partidos provinciales.

Y también sectores del peronismo que empezaron a mirar con preocupación la interna abierta entre Axel Kicillof y el kirchnerismo.

La discusión sobre las PASO aparece, justamente, en ese punto.

En la Casa Rosada dejaron de verla como una reforma electoral. La consideran una pieza central de la estrategia para 2027.

La primera razón es parlamentaria.

El Gobierno necesita negociar con gobernadores que hoy concentran buena parte del poder real del Senado.

La Cámara alta dejó de ser solamente el lugar donde se votan las leyes.

Se transformó en el principal ámbito de negociación entre la Casa Rosada y las provincias.

La primera prueba llegará este miércoles.

Victoria Villarruel convocó a una nueva reunión de Labor Parlamentaria en un Senado donde el oficialismo sigue sin controlar los tiempos políticos. La vicepresidenta mantiene una relación distante con Milei y continúa administrando una Cámara en la que los gobernadores demostraron durante las últimas semanas que pueden construir una mayoría capaz de condicionar la agenda oficial.

En el Gobierno ya trabajan con la idea de que será muy difícil avanzar con una sesión. Varios senadores anticiparon que no estarán en Buenos Aires y los proyectos prioritarios volverán a depender, una vez más, del resultado de las negociaciones políticas.

Ese dato explica buena parte del cambio de método.

La muralla que levantaron los gobernadores no puede perforarse únicamente con discursos o confrontación.

Necesita acuerdos.

Y Santilli llegó, precisamente, para abrir esos canales.

Pero la eliminación de las PASO persigue un objetivo todavía más ambicioso.

El destinatario principal de esa decisión no son los gobernadores.

Es el peronismo.

Cristina Kirchner quedó fuera de la competencia electoral después de la condena y de la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos.

Axel Kicillof decidió avanzar con un proyecto presidencial propio.

Máximo Kirchner intenta preservar el liderazgo político de la ex presidenta y la centralidad de La Cámpora.

Mientras tanto, gobernadores, intendentes y otros sectores del PJ observan esa disputa sin terminar de definir quién conducirá el peronismo en la etapa posterior a Cristina.

Las PASO constituyen hoy el único mecanismo institucional capaz de ordenar semejante interna.

Sin primarias, el conflicto quedará trasladado exclusivamente a la negociación política entre los distintos sectores del justicialismo.

En la Casa Rosada están convencidos de que ese escenario favorece al oficialismo.

No solamente porque dificulta la reorganización del principal espacio opositor.

También porque abre una oportunidad para atraer a dirigentes peronistas que ya no se sienten contenidos por la conducción kirchnerista y buscan preservar su poder territorial sin quedar atrapados en una pelea de liderazgo.

Ahí aparece la segunda parte de la negociación.

El Gobierno ya no pretende que todos esos dirigentes se incorporen formalmente a La Libertad Avanza.

La Boleta Única de Papel permite pensar otra ingeniería electoral.

La candidatura presidencial de Milei podría convivir con listas legislativas de gobernadores o fuerzas provinciales que conservarían su propia identidad política.

Es el cambio de método que sintetizó Santilli cuando afirmó que “los colores no definen”.

Pero antes de salir a negociar con gobernadores y dirigentes de otros espacios, Milei decidió ordenar la política propia.

Y ese movimiento empezó mucho antes de que Santilli jurara como jefe de Gabinete.

La decisión de no abrir nuevos frentes internos quedó reflejada en un dato que pasó casi inadvertido fuera del oficialismo, pero que en la Casa Rosada consideran parte de la nueva etapa. Después de las tensiones que dejó la salida de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete en medio de las investigaciones judiciales sobre su situación patrimonial y de las diferencias que provocó la abstención de Patricia Bullrich en la votación del pliego de la jueza María Verónica Michellini, el Gobierno optó por contener antes que confrontar.

Bullrich seguirá participando de la mesa política que volverá a reunirse esta semana y mantendrá actividades con el armado político que conduce Karina Milei en la Ciudad de Buenos Aires. No es un dato menor. Hace apenas unas semanas muchos imaginaban que esas diferencias podían convertirse en una ruptura. Ocurrió exactamente lo contrario. Milei y su hermana resolvieron congelar las disputas internas para no distraer energías en el momento en el que el Gobierno empieza a negociar hacia afuera.

La decisión también ayuda a entender el nuevo reparto de funciones dentro del oficialismo.

Karina Milei y Eduardo “Lule” Menem siguen concentrando las decisiones políticas. Nadie les disputó ese lugar. Pero la ejecución empezó a distribuirse de otra manera. Santilli quedó a cargo de la negociación política cotidiana; Adrián Ravier asumió la vocería presidencial con una lógica más institucional; Fabián Fernández comenzó a coordinar una estrategia de comunicación orientada a ordenar el mensaje del Gobierno en una etapa menos atravesada por la confrontación permanente y más enfocada en la construcción de acuerdos.

No cambió el centro de gravedad del poder.

Cambió el modo de administrarlo.

La señal más evidente de ese cambio es que el Gobierno ya no discute solamente cómo aprobar una ley o cómo superar la próxima votación en el Congreso. Empieza a discutir cómo construir una mayoría política que sobreviva al mandato actual.

Por eso la semana que comienza tiene una importancia mayor que la de una agenda cargada de actividades oficiales.

El lunes, Caputo y Bausili buscarán responder una pregunta que inevitablemente aparece cuando un gobierno entra en la antesala de un proceso electoral: de dónde saldrán los dólares para afrontar los vencimientos de deuda.

El mensaje está dirigido a los mercados, pero también a la política.

La Argentina atravesó demasiadas campañas presidenciales condicionadas por la incertidumbre económica como para subestimar esa discusión.

La Casa Rosada pretende demostrar que el Estado dispone de un programa financiero capaz de garantizar el cumplimiento de los compromisos asumidos durante lo que resta de este año y durante 2027. El objetivo no consiste únicamente en presentar números. Busca instalar una idea de previsibilidad.

En el Gobierno consideran que esa previsibilidad es un activo político.

La apuesta consiste en llegar a la próxima elección presidencial con una economía creciendo, una inflación estabilizada, una recuperación gradual de los ingresos, creación de empleo privado, un mercado cambiario sin sobresaltos y un esquema de financiamiento que elimine las dudas sobre la deuda.

No es una discusión técnica.

Es la plataforma política sobre la que Milei pretende construir su proyecto de reelección.

Los antecedentes pesan.

Desde 2015 ningún oficialismo consiguió conservar el poder presidencial dentro de su propio espacio político.

El kirchnerismo perdió con Daniel Scioli frente a Mauricio Macri.

Macri no consiguió renovar su mandato frente a Alberto Fernández.

Y el Frente de Todos tampoco logró sostener la Presidencia con Sergio Massa frente a Milei.

Las razones fueron diferentes en cada caso, pero todos esos procesos compartieron un elemento común: la economía terminó condicionando la política.

Milei pretende romper esa secuencia.

Por eso decidió trabajar simultáneamente sobre los dos factores que considera decisivos para llegar competitivo a 2027.

La política.

Y la economía.

Mientras Santilli intenta ampliar la base de sustentación del oficialismo y negociar con gobernadores una salida para las PASO, Caputo busca reducir la incertidumbre financiera que suele reaparecer cuando un gobierno entra en un año electoral.

Las dos tareas están íntimamente vinculadas.

Una economía previsible facilita los acuerdos políticos.

Y una mayoría política más amplia fortalece la credibilidad del programa económico.

La vigilia por el Día de la Independencia en Tucumán volverá a mostrar esa lógica.

Después de la fotografía que dejó la jura de Santilli con trece gobernadores en la Casa Rosada, Milei volverá a compartir una escena con mandatarios provinciales en un momento en el que el Gobierno necesita reconstruir puentes sin resignar liderazgo.

No será una postal inocente.

Será la continuidad de una estrategia que empezó a desplegarse hace pocos días y que busca transmitir que el oficialismo está dispuesto a negociar sin alterar el rumbo.

El Presidente no dejó de confrontar con el kirchnerismo ni abandonó la batalla cultural que convirtió en una marca de su gestión.

Lo que empezó a hacer fue diferenciar a sus adversarios de sus potenciales aliados.

Ese matiz explica buena parte de los movimientos de las últimas semanas.

El Gobierno ya no mira solamente el próximo dato de inflación o la próxima sesión del Congreso.

Empezó a mirar el calendario de 2027.

Y, desde esa perspectiva, cada decisión adquiere otro sentido.

La eliminación de las PASO deja de ser apenas una reforma electoral y se convierte en una herramienta para rediseñar el escenario en el que deberá reorganizarse el peronismo.

La negociación con los gobernadores deja de ser una necesidad parlamentaria y pasa a formar parte de la construcción de una mayoría para un eventual segundo mandato.

La presentación del programa financiero deja de ser un anuncio económico y se transforma en una señal de estabilidad para el año electoral.

Incluso los cambios dentro del propio Gobierno responden a esa lógica.

Santilli, Ravier y Fabián Fernández no llegaron para modificar el rumbo de la administración libertaria. Llegaron para ejecutar una etapa distinta del mismo proyecto político.

Durante el primer año y medio, Milei construyó poder diferenciándose del resto del sistema político.

Ahora empezó a construir poder seleccionando con quiénes está dispuesto a compartir parte de ese camino.

No cambió el objetivo que se fijó el 10 de diciembre de 2023.

Cambió el método con el que pretende alcanzarlo.

Y esa, probablemente, sea la principal novedad política de un Gobierno que ya empezó a preparar el terreno para la elección presidencial de 2027.

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Gobernadores no muestran entusiasmo por las listas colectoras y enfrían la negociación para eliminar las PASO

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El Gobierno dejó trascender hace dos semanas que la eliminación de las elecciones primarias se había convertido en su principal prioridad y que estaban negociando con los gobernadores la implementación de listas colectoras (o adhesiones) para sumar apoyo legislativo. La propuesta no generó demasiado entusiasmo y hasta el momento ningún mandatario provincial respaldó la idea públicamente. Al contrario, incluso aliados cercanos y voces del oficialismo marcaron su disconformidad.

Según explicaron desde el oficialismo, las listas colectoras o adherentes permitirían que dos fuerzas políticas compitan en algunas categorías pero compartan candidatos en otras. En la práctica, aliados como el PRO, la UCR y las fuerzas provinciales podrían presentar listas propias para diputados y senadores nacionales pero todos llevarían a Javier Milei como candidato a presidente.

Así, los partidos aliados conservarán su identidad partidaria -sin necesidad de conformar una coalición propiamente dicha- y se ahorrarán el problema de encontrar una candidatura presidencial que compita con La Libertad Avanza. “El principal beneficio es que siguen siendo considerados aliados”, explicaron desde el bloque de diputados violeta.

El problema es que la oferta, por ahora, resulta insuficiente. Ningún gobernador salió a respaldar la implementación de las colectoras, incluso a pesar de que sí hubo mandatarios que se mostraron de acuerdo con la eliminación de las PASO, como el catamarqueño Raúl Jalil, el entrerriano Rogelio Frigerio, el correntino Juan Pablo Valdés y el chubutense Nacho Torres.

En cambio, el tucumano Osvaldo Jaldo se mostró categórico al rechazar la eliminación de las PASO, al igual que el jujeño Carlos Sadir, que calificó las primarias como “una buena herramienta”. El propio Nacho Torres, que no defiende las PASO, incluso arrojó un manto de duda sobre la propuesta libertaria. “Yo creo que las colectoras pueden llegar a beneficiar más a la oposición que al oficialismo. Por eso no termino de entender el criterio político”, dijo en una entrevista radial.

En la misma línea, la titular del bloque oficialista en el Senado, Patricia Bullrich, declaró el miércoles pasado al salir de la reunión de Labor Parlamentaria que el sistema de colectoras “no le gusta” y que “deforman el sistema electoral”. Bullrich aclaró que defiende la eliminación de las PASO y el retorno a las internas partidarias pero una vez más le marcó la cancha a la Casa Rosada al explicitar que todavía están lejos de tener los 37 votos necesarios en la Cámara alta.

Por su parte, el jefe del bloque PRO en Diputados, Cristian Ritondo, reclamó una discusión más larga y profunda porque la implementación de colectoras podría tener efectos sobre la gobernabilidad por la cantidad de legisladores que responderán directamente al oficialismo. El partido que conduce Mauricio Macri insiste con su proyecto de PAS, primarias no obligatorias.

Todos los consultados por Infobae reconocieron que si bien existen conversaciones para implementar las colectoras, el oficialismo no mostró una propuesta concreta. De hecho, todavía no estaba claro cómo se implementarían en la práctica las colectoras en la Boleta Única de Papel y tampoco estaba definido cuántas listas colectoras se habilitarán para cada candidato presidencial.

Los libertarios aseguran que “todo está abierto a negociación” y aseguran que ya hay consenso respecto a otros puntos de la reforma política como el endurecimiento de los requisitos para sostener la personería jurídica de los partidos, la limitación de los aportes públicos para las campañas y el fortalecimiento de los mecanismos de control sobre los gastos partidarios.

También se entusiasman con la buena sintonía entre la Casa Rosada y varias provincias que quedó plasmada nuevamente en la foto que Milei se sacó con 13 gobernadores en Tucumán, en el marco de los festejos por el 9 de Julio. Son prácticamente los mismos mandatarios que estuvieron presentes en la jura de Diego Santilli como jefe de Gabinete y celebraron su designación.

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Senado: el Gobierno prioriza la ley de zonas frías y busca sancionarla antes de armar el Presupuesto 2027

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El Senado se encuentra en una instancia de freno y demora de varios proyectos enviados por el Ejecutivo en los últimos meses, algo impensado a inicios del corriente año. Mientras libertarios buscan respuestas a este tapón -ya sin la excusa del indefendible Manuel Adorni en el Gabinete-, la Casa Rosada ubicó un objetivo de máxima prioridad antes de enviar -a mediados de septiembre- el Presupuesto 2027 al Congreso: sancionar lo más rápido posible las modificaciones -recorte de subsidios y suba de tarifas- de la ley de zona fría.

La iniciativa ni siquiera está dictaminada -y la época para analizarla es la peor- por lo que, de mínima, no se tratará hasta que finalice el receso invernal de las últimas dos semanas de julio. Para tener una idea del panorama vigente en la Cámara alta: recién el jueves 16, siempre y cuando haya número -en duda-, el oficialismo intentará aprobar la ley de propiedad privada -expropiaciones, desalojos, venta de tierra a extranjeros y cambios en manejo del fuego- tras un despacho firmado en mayo pasado, que ya sumó la delirante cifra de 13 borradores extra. La versión original fue desplumada.

El primer indicio de la urgencia de Balcarce 50, tras la cautelar reactivada a favor de las universidades y los insistentes reclamos de gobernadores por dilaciones en giros millonarios de fondos -rutas importantes en estado terminal-, fue el eje central de la primera cumbre que mantuvieron representantes de bancadas dialoguistas del Senado con el flamante jefe de Gabinete, Diego Santilli, quien apareció acompañado de los principales referentes del Ejecutivo en cuanto a energía.

Días atrás, la ley recibió un trompazo desde su propio espacio. El miércoles, tras la reunión de Labor Parlamentaria -donde se consensuó la potencial sesión del jueves 16-, la titular libertaria en la Cámara alta, Patricia Bullrichaseguró que la iniciativa “sigue fría”. La porteña no se privó de nada, ya que también objetó parte de las variantes para la reforma electoral -colectoras- que empuja la administración central. Es decir, ya no se trata sólo de un pliego judicial -témpera republicana- o un ex funcionario que llenó de lodo a Javier Milei. La gran pregunta es si la ex ministra hace sola su juego o si existe un tándem. Especulaciones, sobran.

Tras el convite con Santilli, Infobae consultó a tres despachos de peso y confirmaron que los diálogos con Balcarce 50 continuaron su curso y que la prioridad es zona fría -“va a salir; quizá más justa, pero va a salir”, deslizaron desde uno de ellos-, más allá de que se empiece a quitar antes algo de peso a una mochila ya muy cargada de textos sin definición. Los aliados fueron claros con el oficialismo: el primer semestre era el período ideal para acelerar leyes. Al parecer, no los oyeron. O, como sospechan otros: los mensajes llegaron distorsionados. Por ese motivo es que proliferaron vías bilaterales de legisladores dialoguistas con el Ejecutivo.

¿Qué cuentas hace la administración central? En caso de tener a sus 21 soldados, añadiría a los tres del PRO y a un puñado de radicales. En la UCR son 10 y un poco menos de la mitad -por ahora- no acompañaría. A partir de eso ingresan los silvestres provinciales y los -de nuevo- peronistas que se fueron del interbloque K, tengan o no gobernadores como terminal. La incorporación de las zonas cálidas -subsidio a la energía eléctrica- en la Cámara baja y algunas promesas a la hora de implementar una hipotética norma ayudarían a cerrar el asunto. Más los fondos anunciados -el “bis” del “bis”- y una ley de gastos 2027 que permitan meses de calma. Claro está que, primero, deberá rubricarse un despacho en comisión.

La bandeja de temas -en modo tortura- incluye, a los tres mencionados, los de salud mental, etiquetado frontal, biocombustibles, Hojarasca -ya dictaminada y con chances para el 6 de agosto, en caso de sesionar-, Sociedades, y ludopatía. Habrá que esperar si aterriza lo relacionado con la Carta Orgánica del Banco Central al Senado, como insinuó Bullrich.

Si Diputados continuase con el trámite de otros textos se llegaría casi a la docena en fila, algo objetivo y fuera de discusión. Un escenario complejo para los cuatro meses que restarán del período ordinario, que finaliza el último día de noviembre, excepto que el mismo se prorrogue o se convoque a extraordinarias. Sobre el último punto es donde, en diciembre y febrero pasados, la porteña se pudo lucir. Tras ello, cedió parte del monopolio que tenía sobre la Cámara alta y, ahora, desde el Ejecutivo intentan avanzar por su cuenta. No trajo grandes resultados durante la primera mitad de gestión libertaria. Y, sobre la reforma política, no hay un solo aliado que no quiera esperar al último trimestre del año para una decisión final.

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Más allá de la discusión nacional, Kicillof se aferra a las PASO para definir las candidaturas provinciales

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Mientras el Jefe de Gabinete de la Nación, Diego Santilli, empezó el operativo para conseguir las voluntades necesarias en el Congreso y eliminar las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), en la provincia de Buenos Aires siguen con atención los movimientos. Es que cerca de Kicillof aseguran que la mejor manera de poder resolver la discusión interna dentro del peronismo en caso de no llegar a un acuerdo electoral es a través de una PASO.

Kicillof ha planteado que son una herramienta válida para elegir candidaturas. Su ministro de Gobierno, Carlos Bianco, remarcó días en conferencia de prensa: “Tenemos que poner un candidato que exprese el voto de los intereses nacionales del campo popular. Así que eso será el año próximo con el método posible que hoy en día las PASO”. Si bien hablaba de la cuestión nacional, decanta también para la discusión en la provincia de Buenos Aires.

Es que si se sostienen las Primarias, también seguirá vigente en la provincia de Buenos Aires la ley de Elecciones Primarias Abiertas Obligatorias y Simultáneas (EPAOS) y, hoy por hoy, es lo único que podría garantizar cierto esquema de ordenamiento dentro del peronismo para definir las candidaturas a la gobernación. La conocida Ley 14.086, cuya última modificación se llevó adelante el año pasado cuando la Legislatura suspendió la aplicación de todo el capítulo 1, tras una larga negociación entre los distintos espacios poíticos. Fue en concordancia con la suspensión de las PASO a nivel nacional.

Ahora, el gobierno nacional va por su eliminación definitiva. Será uno de los desafíos de Santilli. “El objetivo es ordenar el sistema de partidos, evitar que el ciudadano tenga que votar seis veces, ahorrar unos 300 millones de dólares y corregir un esquema de publicidad política que, en definitiva, ya casi nadie mira”, advirtió el nuevo Jefe de Gabinete en una reciente entrevista con Infobae.

Políticamente, hoy hay varias opciones dentro del peronismo para buscar la sucesión de Axel Kicillof, quien no tendrá reelección y trabaja en una construcción política de carácter federal para llegar con cierta estructura propia a la negociación interna para los comicios presidenciales de 2027. El Movimiento Derecho al Futuro (MDF) tiene al menos tres nombres como posibles para batallar internamente por la candidatura a gobernador: el intendente de La Plata, Julio Alak; el de Avellaneda —que ya dejó su cargo para dedicarse a recorrer la Provincia—, Jorge Ferraresi y el ministro de Infraestructura bonaerense y exintendente de San Martín, Fernando Moreira. A este tridente, incluso, se le podría sumar Carlos Bianco si de aportar nombres se trata. El futuro del ministro de Gobierno provincial está atado al devenir de Kicillof.

Entre el listado de intendentes también se anota la jefa comunal de Moreno, Mariel Fernández. De origen en el Movimiento Evita, pero de buena llegada y diálogo con el kirchnerismo, Fernández ya trabaja en su instalación. El año pasado dijo que le gustaría ser candidata a la gobernación.

Otro sector de intendentes con apetencias de disputar la sucesión del actual mandatario es el llamado Grupo AFA. Conformados originalmente por Nicolás Mantegazza (San Vicente), Federico Achával (Pilar), Federico Otermín (Lomas de Zamora) y Gastón Granados (Ezeiza), tiene dos opciones para poner sobre la mesa: Otermín o Achával.

En el Frente Renovador también promocionan a Juan Andreotti, de San Fernando. Gobierna el distrito del conurbano norte desde 2019; fue reelecto en 2023 y no podrá ir por otro mandato. En el kirchnerismo de momento la opción es la diputada provincial e intendenta en uso de licencia de Quilmes, Mayra Mendoza. La dirigente de La Cámpora viene realizando distintas actividades por fuera de su distrito y lleva la campaña Cristina Libre a distintos ámbitos por fuera del país. Días atrás, Mendoza estuvo en Ituzaingó, donde gobierna Pablo Descalzo, uno de los intendentes del MDF. Allí, participó de la inauguración de la ampliación de una Casa TEA local, de un taller de la Escuelita de Ciencias para Infancias “Eureka!” y visitó la Escuela de Psicología Social Accionar, donde presenció una charla sobre el rol de los psicólogos sociales en la gestión del Estado. “Vamos a recuperar un proyecto de país con Cristina libre para volver a tener políticas de inclusión”, dijo junto a su par de La Cámpora, la diputada Marga Recalde.

Además, la instancia de unas PASO en la provincia de Buenos Aires que busca sostener Kicillof, es también una herramienta de negociación hacia la discusión interna.

“Este no es el año de las candidaturas: es el año de las construcciones políticas y eso es lo que nosotros estamos haciendo. Eventualmente, el año próximo va a ser el año en que se definan primero las candidaturas y después se lleve adelante la campaña que corresponda al candidato que elija el pueblo peronista. La gente votará y definirá quién es el mejor candidato posible del campo popular para enfrentar a Milei o al candidato de la derecha”, planteó Carlos Bianco.

Al temario PASO también se le suma el debate por el desdoblamiento electoral y qué hará Kicillof. Aún no hay una posición tomada al respecto y las opiniones varía según los intereses sectoriales. Por ejemplo, el intendente de Pilar que tiene apetencias electorales en el orden provincial, Federico Achával, manifestó días atrás que debería sostener la simultaneidad, para potenciar desde la provincia de Buenos Aires la opción presidencial que presente el peronismo. “Hay una discusión clara de modelo nacional, la Provincia es un actor importante en esa discusión nacional y me parece que acompañar una elección conjunta es una alternativa importante”, dijo en declaraciones al streaming Uno Tres Cinco.

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