Conecta con nosotros

Destacado

Con matices, el PRO celebró el llamado libertario a extraordinarias

Publicado

en

El PRO valoró el llamado del Gobierno a sesiones extraordinarias del Congreso desde el 20 de enero y hasta el 21 de febrero, pero lamentó que no se incluyera el Presupuesto 2025 en el paquete de proyectos.

El Presupuesto “es una herramienta esencial que no solo organiza, proporciona previsión e impone límites, sino que también fomenta el consenso democrático”, destacó el PRO, que preside el ex mandatario Mauricio Macri, en un comunicado.

“Desde el PRO celebramos que el Gobierno haya atendido nuestro pedido de diciembre, otorgando prioridad al proyecto de Ficha Limpia al incorporarlo en el temario de las sesiones extraordinarias del Congreso”, subrayó el partido amarillo.

Y sostuvo que esa iniciativa “es un paso fundamental para garantizar que quienes accedan a cargos públicos lo hagan con antecedentes intachables, promoviendo así una gestión más transparente y ética, algo que venimos impulsado hace muchísimos años”.

Pero, a la vez, lamentó que el gobierno de Javier Milei “haya decidido no incluir la discusión del Presupuesto 2025 en este período de sesiones extraordinarias”.

Para el PRO, “la ley de Presupuesto es una herramienta esencial que no solo organiza, proporciona previsión e impone límites, sino que también fomenta el consenso democrático. Su exclusión evidencia una preocupante falta de vocación de diálogo, especialmente en un momento político que exige amplios consensos”.

Advertisement

Destacado

Economía y ley de Tierras: el Gobierno, frente a los daños por sus propios giros y un discurso sin límites

Publicado

en

Mensajes en las redes, un nuevo viaje internacional, platea de empresarios: todo vale para exponer un discurso que oscila entre el reciclado de promesas de bienestar y un discurso sin límites que atribuye a la acción de enemigos los datos de la economía que deshacen pronósticos anteriores. En proceso acelerado de campaña, con indisimulables internas que juegan en contra, Javier Milei marca los picos de la línea libertaria, que difunden -y en algunos casos amplifican- funcionarios, legisladores y tuiteros. El discurso incluye ya sin vueltas un corrimiento de plazos para las promesas económicas, acompañado por una profundización del relato sobre intentos desestabilizadores -sin soporte, algo agravado porque es dicho desde el máximo escalón del Gobierno- y algunos giros que también enredan al oficialismo.

En ese último sentido, el más reciente sacudón fue producido por una inesperada decisión de la Corte Suprema de Justicia que, al rechazar un amparo de ex combatientes de Malvinas -ingrediente significativo en el actual contexto-, dejó vigente el artículo del decreto presidencial que permite la venta de tierras a extranjeros sin límite alguno. El cambio de clima político/social explica en buena medida el impacto. Pasaron casi tres años desde la presentación de aquél recurso y más de dos desde la primera resolución judicial favorable. Otros momentos. En todo caso, ese artículo en particular no asomaba como el principal foco de tensión por el famoso DNU 70.

El punto es que en los últimos meses, especialmente después de la bandera por Malvinas en el Mundial, la cuestión de la soberanía fue creciendo en el temario público. Existen consideraciones diferentes entre consultores sobre la intensidad del hecho, pero está claro que todo vuelve a ir de la mano con las prevenciones sobre su uso político. Y el agregado significativo es que en el caso del mileismo, no representa una línea sino un giro. También, en las consideraciones más amplias sobre la cuestión de la soberanía.

La movida en este terreno fue atribuida por entero a Santiago Caputo, que, en lo personal, habría recuperado terreno doméstico frente a Karina Milei. La primera señal estuvo alimentada por el imaginario -más amplio que lo estrictamente futbolero, pero asociado a la huella mundialista- sobre una enorme y organizada campaña antiargentina. El Gobierno había quedado descolocado frente a la repercusión del episodio del “trapo” con la leyenda por Malvinas que bajó de una tribuna y terminó desplegado por jugadores de la Selección.

El Presidente avanzó entonces en la nueva línea. Se hizo cargo personalmente de potenciar el tema: llegó a acusar directamente a Brasil y apuntó con menos intensidad a México. En el primer caso, fue otra señal de su apuesta directa en la campaña brasileña: este domingo se enfrentan en primera vuelta Lula da Silva y Flávio Bolsonaro.

Como sea, y por variados intereses propios -no sólo la apuesta regional alineada con Donald Trump-, el oficialismo colaboró con el clima que se venía insinuando. Curioso, tal vez no lo advirtió cuando, a contramano, se cerró en la intención de avanzar sin cambios con el proyecto original de la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, que incluía entre otros puntos sensibles la venta de tierras a personas y capitales extranjeros. Hizo más que ruido y afectó las alianzas en el Congreso. Finalmente, el Gobierno debió aceptar en el Senado la poda de ese capítulo -también de Manejo del Fuego- para aprobar la iniciativa. El debate había quedado dominado por la ley de Tierras.

Por entonces, y en medio de los cruces con los críticos del proyecto -no sólo opositores duros, sino una amplia gama de espacios no libertarios-, Pablo Quirno dejó una frase con posterior eco político: dijo que el concepto de soberanía territorial era “anticuado”. Resultó un punto de arrastre para el canciller por la sucesión cronológica de los hechos: aquella votación del Senado fue el 7 de agosto y menos de un mes después, el 3 de septiembre, Milei realizaba la cadena nacional por Malvinas.

Está claro que todos tomaron nota de lo ocurrido en el terreno legislativo y, además, el recorrido violeta siguió adelante. Esa combinación de política y clima más amplio alimenta ahora el oleaje generado por la referida decisión de la Corte, al punto que el propio tribunal decidió difundir una comunicado –algo inusual– para explicar que no se pronunció sobre la cuestión de fondo. Dijo que rechazó el amparo por una cuestión de legitimidad de los impulsores -con criterio restrictivo, según sus críticos- y que siguen abiertas instancias judiciales, además del camino legislativo.

El segundo síntoma lo constituye la incomodidad del Gobierno, que queda otra vez frente a un tema que ya le produjo costos y enfrenta una inesperada alteración de sus planes legislativos. La oposición volvió a apuntar contra el DNU y decidió impulsar una sesión especial en Diputados para mediados de este mes. La suerte de esa movida es un interrogante. Pero alcanza para que el oficialismo analice alternativas. Necesita sumar aliados y provinciales detrás de alguna propuesta que deje de lado el artículo 154 de aquel decreto presidencial. Por ahora, ideas variadas: impulsar una nueva ley, retomar el texto de propiedad privada con cambios, incluir el tema en el texto de la ley por Malvinas.

Los tiempos corren y en el plano judicial, para salvar el límite marcado por la Corte, asoman posibles jugadores legítimos. Puede ser alguna provincia en manos de gobernadores que no suelen responder a Olivos. Y también, legisladores. Por lo pronto, ya lo hicieron Miguel Angel Pichetto y Nicolás Massot, que dejaron planteada la intención de recurrir directamente a la Corte si se demora la primera instancia judicial.

No es este el único que coloca a la gestión libertaria frente a contradicciones en su propio discurso. Es notable en materia económica. Y lo exponen Milei y Luis Caputo, protagonistas centrales de esta especie de costo autoprovocado en materia narrativa. El Presidente viene utilizando hasta escenarios internacionales para tratar de sostener el viraje en sus pronósticos, considerados al menos inoportunos en filas propias.

El ejemplo más notorio tiene que ver con la evolución de la economía, que alguna vez el Presidente graficó con una frase soez sobre la velocidad del crecimiento. Y que el ministro definió, en abril, como el inicio de los “mejores” dieciocho meses de la economía. Cambiaron los tiempos y también las condiciones que demandaría ese vuelco. Primero desde Nueva York y esta semana desde París, Milei ató todo al resultado de los comicios del año que viene. “Si somos reeelectos, el 2028 será el mejor año económico de la historia argentina”, dijo.

Pero no sólo eso. En la mirada de Olivos, los problemas tienen origen ajeno. Y los cambios de proyecciones -por ejemplo, la inflación con un cero adelante- son atribuidos a movimientos desestabilizadores. Milei repitió en estos días que enfrentó siete intentos de golpe, cuarenta proyectos en contra del equilibrio fiscal y hasta apuestas de algunos operadores de los mercados. Agregó otro ingrediente: “Gente haciendo actos terroristas en la calle”. Eso último, asociado a sus dichos sobre la expulsión o freno unos treinta mil “terroristas” que pretendían ingresar al país.

Está claro que ese cuadro carece de datos que lo sostengan. Asoma como parte de la acelerada carrera electoral, jugada desde el primer día a la polarización extrema con el kirchnerismo: una batalla que no deje espacio para ninguna propuesta diferente. Es una estrategia básica, con pinceladas cada vez más visibles de lo que suele calificarse como “campaña del miedo”.

“El kirchnerismo es el infierno y Kicillof es el anticristo”, llegó a anatematizar Luis Caputo. ¿Suma o resta con ese tipo de declaraciones? La respuesta asoma en el doble ensayo de hacer campaña en esos términos y transmitir un mensaje de otro tono al mundo empresarial. Resulta difícil el intento de hacer equilibrio entre alarmar sobre riesgos ciertos de un triunfo opositor y, al mismo tiempo, negar esa posibilidad para no generar un efecto contractivo.

Ese es un riesgo. Y en cualquier caso, efecto directo de los giros y desmesuras del discurso. No se trata sólo de una cuestión de estilo.

Continue leyendo

Destacado

Con los números ajustados para el quórum, la oposición apela a la presión social para derogar el DNU 70

Publicado

en

“Dependemos del clima social para empujar a algunos bloques”. A dos semanas de la sesión especial en la que se tratará la derogación del mega DNU 70, la emergencia en discapacidad y los proyectos sobre mora y endeudamiento, la oposición todavía está lejos de tener el quórum garantizado y varios bloques provinciales especulan con su silencio.

Al igual que sucederá con otros debates clave, como la eliminación de las PASO y el Presupuesto 2027, los gobernadores -especialmente los del norte- tendrán la palabra final. Pero muchos de ellos estuvieron recorriendo París junto al presidente Milei y en las filas del oficialismo reina el optimismo.

“No tienen los números, de ninguna forma”, calculan los libertarios. La convocatoria estuvo respaldada por Unión por la Patria (92), un sector de Provincias Unidas (8), el Frente de Izquierda (4), Primero San Luis (2), la Coalición Cívica (2), Encuentro Federal (2), Defendamos Córdoba (1) y Coherencia (1). Una base de 112 a la cual los más optimistas suman tres diputados misioneros de Argentina Federal y otros cinco cordobeses de Provincias Unidas que responden al gobernador Martín Llaryora. “Están complicados para no dar quórum porque la senadora Vigo -del mismo espacio- estuvo muy activa con el tema de la venta de tierras y en Córdoba la movilización fue tremenda”, señalaron.

Por su parte, el oficialismo también ronda las 120 voluntades: La Libertad Avanza (95), PRO (12), UCR (6), MID (2), Producción y Trabajo (2), Por Santa Cruz (1), La Neuquinidad (1) y Adelante Buenos Aires (1).

Ante este panorama, los votos definitorios serán los de Independencia (3), que responden directamente al gobernador de Tucumán Osvaldo Jaldo, Elijo Catamarca (3), con terminal en Raúl Jalil, y Argentina Federal (5), donde pisa fuerte el salteño Gustavo Sáenz. Por eso en la oposición observaron con preocupación el clima amistoso y las selfies que Jaldo y Sáenz se tomaron con Milei y Luis Caputo en París, durante la Argentina Week. “¿Vos pensas que los que están en Francia con Milei van a volver para ir en contra del Gobierno?”, planteó un diputado que ponía en duda que la oposición llegue al quórum.

Si bien los libertarios aclaran que la estrategia parlamentaria se terminará de definir el próximo martes en la reunión de la Mesa Política, entre las opciones disponibles se destacan volver a incluir un capítulo de Tierras en la ley de Propiedad Privada que tuvo media sanción del Senado o presentar un texto aparte que se trataría en una eventual sesión el 21 de octubre, junto a los proyectos de endeudamiento y discapacidad.

El oficialismo consiguió quedarse con los dictámenes de mayoría tanto en endeudamiento como en discapacidad y con algunas concesiones podría asegurarse una mayoría en ambos temas, esto también serviría para desinflar la sesión opositora.

De hecho, entre los bloques que apoyaron con disidencias la propuesta de LLA en Discapacidad no ocultaban su enojo con la oposición más dura por haber mezclado los temas en una misma sesión. “Están usando una causa noble para asegurarse el quórum”, lamentaron.

Por otro lado, los libertarios consideran que la discusión sobre la venta de tierras a extranjeros perderá intensidad a raíz de una novedad anunciada por el Gobierno desde Francia.

Según explicaron, el Programa de Ciudadanía por Inversión de Argentina, a través del cual los extranjeros que acrediten haber realizado inversiones relevantes en el país podrán solicitar la ciudadanía argentina, hace que la ley de tierras “no tenga sentido”.

Esta iniciativa, presentada por Luis Caputo y Diego Santilli durante un encuentro de Argentina Week, habilitará trámites desde el cuarto trimestre de 2026 y destinará los recursos recaudados a reforzar la posición fiscal y financiera nacional. Quienes completen el trámite también obtendrán el pasaporte argentino.

Los solicitantes podrán optar entre realizar un aporte directo, no reembolsable, al Tesoro Nacional de USD 350.000 o suscribir un título público a tasa cero creado específicamente para el programa por USD 800.000.

“Con esta medida cualquier extranjero podría tener nuestra ciudadanía y comprar tierra de manera ilimitada. Además le significará un problema a los argentinos que viajen a Europa. La Unión Europea ya había advertido que de suceder esto, impondría un visado a los argentinos, porque nacionalidades que hoy no pueden entrar sin visa a Europa, lo podrían hacer comprando nuestra ciudadanía”, publicó en sus redes sociales la diputada peronista Florencia Carignano, ex directora nacional de Migraciones.

A partir de este martes, el oficialismo comenzará a mostrar sus cartas y la oposición enfrentará el desafío de mantener el tema candente en la opinión pública para fomentar la movilización social.

Continue leyendo

Destacado

El guiño de Cristina Kirchner a Uñac, las dudas en el PJ sobre las PASO y el mensaje de Kicillof al interior

Publicado

en

En el peronismo las proyecciones sobre la continuidad de las PASO están divididas. Cada vez hay más dirigentes que creen que el Gobierno logrará tumbarlas y complicarle así el camino de la organización electoral a la oposición. El viaje a París de Javier Milei con 13 gobernadores, donde el Jefe de Gabinete, Diego Santilli, avanzó en las negociaciones por la reforma política, puede convertirse en una parada clave para el objetivo de la Casa Rosada.

Tal como relató Infobae ayer, el oficialismo cree tener los votos para suspender las elecciones primarias. Para lograrlo tendrá que jugar fuerte en el toma y daca, y acordar no competir en algunas provincias, o hacerlo con candidatos de bajo perfil, frente a algunos mandatarios que están dispuestos a apoyar. En Balcarce 50 hace tiempo que ven como un movimiento clave quitar las PASO y minar el campo electoral de la oposición.

Si la herramienta electoral queda sin efecto en lo que resta del semestre, el PJ entrará en una etapa donde la presión sobre la cúpula de dirigentes nacionales se multiplicará. Las caras más visibles del espacio tendrán que resolver cómo ordenar a tantas tribus que subsisten en el justicialismo y afrontarán un debate espeso, en el medio de las divisiones internas que sacuden al esquema político.

La viabilidad de la interna es un tema que da vueltas por varias oficinas peronistas. ¿Es posible ordenar una competencia a nivel nacional? ¿Cómo se financiaría esa elección? ¿Qué injerencia podría tener el gobierno nacional? ¿Están todos los sectores dispuestos a acompañar a un eventual ganador? ¿Cómo puede el peronismo dar una imagen de confianza frente a un electorado hastiado de la política y los políticos?

Hay diferentes análisis a la orden del día dentro del ecosistema justicialista. Algunos consideran que la eventual ausencia de las PASO podría generar una fractura expuesta de la fuerza política. Es un porcentaje menor el que lo sostiene. La gran mayoría advierte que, aunque quede un tendal de heridos en el camino, el peronismo tendrá la suficiente capacidad como para organizarse antes de que se venzan los plazos electorales. “De alguna forma nos vamos a poner de acuerdo”, suele decir un dirigente de larga trayectoria en el kirchnerismo.

Si las PASO se eliminan, empezará a crecer, lentamente, la idea de un candidato de consenso. Si bien no es la opción que más validada está dentro del peronismo, una posible caída de la herramienta electoral obligará al espacio político a considerar, con mayor detenimiento, otras opciones. Entre ellas lograr un acuerdo de unidad en la cúpula pero, a diferencia de las últimas elecciones, donde la mesa en el que se decida sea más horizontal y poblada.

En gran parte del peronismo quieren suprimir la posibilidad de que el próximo candidato sea señalado a dedo. Pero ya no alcanza con ponerle un freno al dedo de Cristina Kirchner, tampoco ven sustentable que ese consenso tenga el aval Sergio Massa. Si hay acuerdo, tiene que ser con más actores en la mesa. No solo porque el poder está mucho más subdividido que seis años atrás, sino también porque el próximo candidato, si no es electo por competencia, debería ser legitimado por una mayoría.

En ese camino hacia hacia la decisión final está Sergio Uñac, que el jueves ofició de anfitrión de Máximo Kirchner y un grupo de legisladores que son, en su mayoría, parte del kirchnerismo. En San Juan estuvieron Juliana Di Tullio, Paula Penacca, Sergio Berni, Víctor Santa María y José Glinski, entre otros. Todos dirigentes que reivindican la conducción de Cristina Kirchner y consideran que, el peronismo en su conjunto, debería pelear por la posibilidad de que la ex presidenta tenga chances de competir el año que viene.

La bandera discursiva de “Cristina presidenta” fue levantada por Máximo Kirchner durante varios de los actos que tuvieron lugar en la extensa jornada sanjuanina. Pero, en esta oportunidad, hubo una acotación particular. “Nuestra candidata es Cristina, pero eso no quita que un sanjuanino quiera caminar el país. Néstor empezó a caminar para el 2007 y fue en el 2003. Después está la vida, la historia, y las hendijas de la historia”, aseguró el líder de La Cámpora al diario El Tiempo de San Juan.

La presencia de Kirchner y una delegación de legisladores del mundo K fue un claro guiño de CFK al ex gobernador de San Juan, que es uno de los precandidatos que tiene el peronismo para el 2027. El senador viene recorriendo el país con una propuesta más terrenal y artesanal, y con un discurso muy anclado en las economías regionales y la necesidad de que la mirada del interior tenga mayor protagonismo en la primera línea de decisiones de la fuerza política.

En el universo justicialista algunos interpretaron ese guiño como una forma de profundizar las diferencias con Kicillof en el camino del proceso electoral. Nadie es capaz de asegurar que Uñac puede terminar siendo el candidato avalado por la ex presidenta, pero después de la jornada del jueves el caudal de especulaciones se multiplicó y se diversificó por las entrañas del armado político.

Kirchner viene sumando varias actividades en el interior del país y está construyendo un perfil nacional. Es una forma de mimetizar el proyecto histórico encarnado por CFK con su figura. Una continuidad. El cristinismo debe estar preparado por si al final del camino el peronismo en vez de confluir, termina explotando. Máximo Kirchner es la expresión genuina del poder político y territorial de la ex presidenta, aunque el carácter transitivo tenga sus limitaciones.

En la otra vereda peronista, Axel Kicillof sigue trabajando en armar, de abajo para arriba, una castillo de voluntades en distintas provincias. Muchas veces por los márgenes de la dirigencia principal, pero siempre convencido de que en el momento de las determinaciones, lo poco o mucho que haya juntado, será superior a lo que puedan poner sobre la mesa otros precandidatos.

Esta semana envió un mensaje a una nueva filial del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) en Mendoza, donde volvió a hacer hincapié en que la discusión electoral del año que viene atraviesa los provincialismos y las rencillas internas. “El problema que tiene el país es nacional, no va a tener una solución provincial”, precisó en un mensaje destinado al local abierto en Guaymallén.

“Sé que es difícil y arduo en muchos lugares. Hay que dar las batallas que haya que dar. Hay que abrir los brazos y salir a militar”, agregó en el final de ese mensaje, aceptando las limitaciones de la edificación. Kicillof es consciente que armar un esquema propio en el interior, sobre todo en una provincia como Mendoza, donde hay un marcado perfil anti kirchnerista del electorado, es una tarea muy compleja. Pero apuesta a un camino donde lo único que sirve es sumar, sin contar la cantidad o la injerencia real de lo que se sume.

El Gobernador quiere demostrar que no se va a encerrar en un armado bonaerense, sino que va a avanzar en la construcción nacional que, a medida que pasen las semanas, tomará mayor velocidad. Y, además, quiere dejar flotando la idea de que tiene que haber una articulación nacional que permita llegar al poder real de la Casa Rosada para que haya, posteriormente, un cambio en las provincias.

Hace ya tiempo que Kicillof fue elegido como el principal rival del gobierno de Milei. Tanto el Presidente como el ministro de Economía, Luis Caputo, lo traen a colación cada semana con el fin de polarizar al máximo los modelos económicos y políticos. Es, en palabras del principal funcionario económico del Gobierno, el “anticristo”. Toda una definición que marca una jugada electoral de fondo. La exploración de lo que llaman el “riesgo kuka”, como un escudo de defensa ante los indicadores negativos de la economía argentina.

En Balcarce 50 están convencidos que enaltecer a Kicillof es el mejor movimiento para contrarrestar el avance de la oposición hacia las elecciones. El Gobernador, en tanto, se posiciona como la cara más visible del antimileismo y trata, entre tantas presiones y críticas, de mantener a flote su proyecto político sin entre en las guerrillas del submundo justicialista. Una pelea por la subsistencia.

Continue leyendo
Advertisement

Trending