Este domingo, el PRO emitió un duro comunicado contra el Gobierno nacional en medio de la investigación por presunto enriquecimiento ilícito contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Sin embargo, esto no es más que el último capítulo de la tensa relación que mantienen el presidente Javier Milei y Mauricio Macri desde noviembre del año pasado.
“No tiene retorno”, decía a Infobae a finales de abril un colaborador libertario. Desde el partido amarillo, por su parte, manifestaron ayer que “acompañar el cambio no es aplaudir lo que está mal”.
Uno de los puntos de conflictos giran en torno a Manuel Adorni. De hecho, desde que Milei asumió la Presidencia y, sobre todo, en épocas de acuerdos electorales, el mandatario se reunía períodicamente con el titular del PRO en la Quinta de Olivos: comían milanesas con ensalada, intercambiaban ideas y hablaban sobre el rumbo del país.
Sin embargo, el último encuentro entre ambos fue el 31 de octubre del año pasado. Para esa fecha, se oficalizaban los cambios dentro de la Jefatura de Gabinete: Guillermo Francos abandonaba la gestión y Adorni asumía la conducción de la cartera de ministros.
Esa noche, la reunión fue distinta a las anteriores: no hubo milanesas y la conversación duró poco más de dos horas, tiempo en el que el libertario escuchó las críticas y propuestas del ex mandatario. Todo fue sin garantías de aprobación.
Macri abandonó la Quinta de Olivos y no volvió a retomarse la comunicación. Luego, el ex presidente se refirió a la designación de Adorni y aseguró: “No parece ser una buena idea”. En esa línea, definió al jefe de Gabinete como alguien “sin experiencia” y habló del cambio como una “decisión desacertada”. Sucede que Francos era el interlocutor entre ambos.
Tras estos cambios, Diego Santilli, el preferido del PRO para competir en la Provincia de Buenos Aires, se sumó al Gobierno como ministro del Interior. A su vez, el partido amarillo siguió acompañando las propuestas de la administración libertaria en el Congreso; de hecho, fue clave para la mayoría de las victorias legislativas durante las sesiones extraordinarias, manteniendo las figura de bloque aliado. Pero las conversaciones estaban encabezadas por Cristian Ritondo, jefe de la bancada del PRO en la Cámara de Diputados.
La acometida vino por parte del Presidente, cuando en una entrevista con Luis Majul al aire de LN+ aseguró: “No me van a llevar puesto como a Macri”. Pese a que en esa oportunidad hablaba del kirchnerismo por el cruce que mantuvo durante la apertura de las sesiones en el Congreso, el titular del PRO también recibió el golpe.
Macri, por su parte, redobló la apuesta y volvió a la agenda política el 20 de marzo con el relanzamiento del PRO en Parque Norte. Durante el acto, presentó al partido amarillo como “el próximo paso”, pero no se paró desde el lado de la oposición. El objtivo era impulsar una consolidación más territorial: fortaleciendo a intendentes en los distritos gobernados por ellos.
Durante este en el Gobierno sucedieron varias cosas, pero una de las más resonantes fue el inicio de la causa por enriquecimiento ilícito que tiene como principal señalado a Adorni.
Todo comenzó luego de que se conociera que su esposa viajó en el avión oficial a Nueva York; al poco tiempo, revelaron que el jefe de Gabinete fue junto a su familia a Punta del Este en un avión privado. Los ingresos de Adorni se convirtieron en el principal objetivo de la Justicia.
De esta manera, surgió que el titular de la cartera de ministros compró un departamento en Caballito, adeudando el 90% del total de la propiedad; luego, los arreglos de la casa del country y así varias irregularidades más. De igual forma, en más de una oportunidad, el Presidente ratificó a Adorni en su lugar.
A finales de abril, Milei y Macri volvieron a coincidir en la cena de la Fundación Libertad. No existió saludo, ni acercamiento entre ambos; a diferencia de lo que sucedió entre Patricia Bullrich —actual jefa del bloque de LLA en el Senado— y el titular del partido amarillo.
En su discurso, Milei utilizó unas diapositivas en las que apuntaba indirectamente contra la gestión de Juntos por el Cambio. Al respecto, un importante referente del PRO reflexionó luego con Infobae y sostuvo: “Fue todo muy bizarro y no había clima festivo, más bien de velorio; puso las filminas criticando al gobierno de Juntos por el Cambio y la mitad de todo su equipo económico viene de esa administración; mientras hablaba, enfocaban a (Luis) Caputo o (Federico) Sturzenegger”.
Titulado “Manifiesto próximo paso”, el texto no hizo más que confirmar la tensión ya latente. En su mensaje, el PRO ponderó lo que fue su gestión y cuestionó a la administración libertaria.
“Hubo un momento en que la Argentina tocó fondo. Y lo sentimos todos. En los precios. En la incertidumbre. En la sensación de que no había salida. Entonces algo pasó: los argentinos eligieron cambiar. Porque el dolor del cambio era preferible al dolor de seguir como íbamos”, comienza señalando el texto.
Al respecto, el espacio dialoguista sostuvo que en aquel entonces apoyó “sin especular” ni “mirar desde afuera”, aunque reconoció que no logró mantener el apoyo del electorado.
Así, admitieron que “algunas cosas empezaron a cambiar”. Sin embargo, aclararon que “empezar no es llegar y eso también se siente, porque hay una diferencia entre que los grandes números mejoren y que tu vida mejore”.
Luego, en el comunicado que difundió por sus redes sociales oficiales, el partido remarcó que “cuando ese dolor no se escucha”, “no se da el ejemplo” o “no se respeta el sacrificio ajeno”, a la ciudadanía le “duele más”.
“El cambio tiene dos enemigos: el populismo de siempre, que promete mucho y destruye todo. Y los que frenan el cambio desde adentro, con soberbia, con arrogancia o pidiendo sacrificios que no están dispuestos a hacer”, plantearon.
Así, el PRO cerró diciendo: “A los dos los vamos a enfrentar. Porque acompañar el cambio no es aplaudir todo. Mucho menos, aplaudir lo que está mal. Apoyar el cambio es otra cosa: es decir lo que falta. Es decir la verdad, aunque duela. Es reclamar lo que se prometió y todavía no llegó. Eso es lealtad verdadera”.